{"id":9989,"date":"2016-02-05T07:14:26","date_gmt":"2016-02-05T12:14:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecismo-libro-del\/"},"modified":"2016-02-05T07:14:26","modified_gmt":"2016-02-05T12:14:26","slug":"catecismo-libro-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecismo-libro-del\/","title":{"rendered":"CATECISMO. LIBRO DEL"},"content":{"rendered":"<p>[140]<\/p>\n<p>     A lo largo de los siglos y de la tarea que la Iglesia realiz\u00f3 en el campo de la catequesis y de la evangelizaci\u00f3n, los conceptos: catequesis, catecismos, catequistas, fueron adquiriendo distintos matices. Se perfil\u00f3 o diluy\u00f3 el sentido original de la idea de catecismo, que era \u00abresonancia oral\u00bb y, seg\u00fan los autores, los lugares y los momentos, se busc\u00f3 el apoyo de las gu\u00ed\u00adas escritas, de los procesos previstos y preparados, de los \u00abplanes de formaci\u00f3n catecumenal\u00bb.  Con todo tenemos que recordar varias circunstancias y directrices: &#8211; Que desde los primeros tiempos cristianos se dio importancia a tener en breves res\u00famenes escritos una ayuda para la exposici\u00f3n de la doctrina cristiana a los catec\u00famenos.<\/p>\n<p> &#8211; Que esos res\u00famenes ten\u00ed\u00adan que ver con la comunidad y con la autoridad del obispo local, seg\u00fan todos los documentos y textos que se conservan.<\/p>\n<p> &#8211; Que en esos textos hab\u00ed\u00ada orden, sucesi\u00f3n, progreso, a fin de llegar a una visi\u00f3n total de todo lo fundamental al final del catecumenado.<\/p>\n<p>    La Didaj\u00e9, de fines del siglo I, con sus 17 cap\u00ed\u00adtulos, puede ser mirado como el primer texto de catecismo conocido, no para aprender f\u00f3rmulas, sino para entender el mensaje de la comunidad cristiana en lo que a fe y culto se refiere.<\/p>\n<p>    1.  Naturaleza<br \/>\n    En consecuencia se entendi\u00f3 por catecismo en los tiempos primitivos la presentaci\u00f3n de un texto escrito, de un libro, que la comunidad cristiana y su autoridad pon\u00ed\u00adan a disposici\u00f3n de los encargados del catecumenado. Pero no era un texto cualquiera ni hecho por cualquiera. Era de la comunidad y de la autoridad. Lo redactaba alguien con capacidad. Lo aceptaba la autoridad.<\/p>\n<p>    Lo recib\u00ed\u00ada y lo asimilaba la comunidad, en forma incipiente cuando alguien quer\u00ed\u00ada entrar en ella. En forma proficiente por medio de las homil\u00ed\u00adas y celebraciones que lo desarrollaban.  Esta idea m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita, que se fue desarrollando con los siglos, nos permite presentar positiva y negativamente lo que es, o tiene que ser, el catecismo cristiano.<\/p>\n<p>    1.1. Visi\u00f3n positiva: lo que es<br \/>\n    El catecismo fue siempre un gui\u00f3n de apoyo para la explicaci\u00f3n, no un libro de materia religiosa sin m\u00e1s. Fue un resumen con el contenido fundamental de la doctrina que hace posible la fe.<\/p>\n<p>    Ofrec\u00ed\u00ada una informaci\u00f3n doctrinal que hab\u00ed\u00ada que clarificar, no una exhortaci\u00f3n moral o espiritual. Del mismo modo que se hac\u00ed\u00ada con el credo, o confesi\u00f3n de fe,  el cual se recitaba como profesi\u00f3n o proclamaci\u00f3n, el catecismo se explicaba como preparaci\u00f3n y se segu\u00ed\u00adan modelos que se transcrib\u00ed\u00adan y conservaban en diversas comunidades.<\/p>\n<p>    No se denomin\u00f3 \u00abcatecismo\u00bb a estos res\u00famenes escritos hasta final de la Edad Media. Pero los ecos de algunos de los documentos hacen sospechar que estuvieron difundidos tales escritos en diversos lugares del Mediterr\u00e1neo. Se pueden citar los textos de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada en el s. II (en su Pedagogo), de Or\u00ed\u00adgenes en el s. III (en los que con frecuencia alude a la labor del \u00abdidascalos\u00bb), y sobre todo de San Cirilo de Jerusal\u00e9n (S. IV) con sus 24 \u00abCatequesis bautismales\u00bb, o de S. Juan Cris\u00f3stomo (s IV) con las recientemente descubiertas (1954) ocho \u00abCatequesis bautismales\u00bb.<\/p>\n<p>    Cl\u00e1sico es, y cumbre de esta literatura, el pensamiento de San Agust\u00ed\u00adn a comienzos ya de V, en la segunda parte del \u00abDe catechizandis rudibus\u00bb, que es un resumen de lo que el catequista de neobautizandos debe ense\u00f1ar y explicar.<\/p>\n<p>    Las transcripciones de textos de este estilo fueron textos que se prolongaron a lo largo de los tiempos hasta la Edad Media y se miraron como valiosos guiones para animadores de catec\u00famenos.<\/p>\n<p>     El catecismo texto adquiri\u00f3 as\u00ed\u00ad una autoridad religiosa, eco del ejercicio del Magisterio, que se present\u00f3 ante los fieles, pastores y dirigidos, para ayudar a conocer, aceptar y vivir la fe cristiana. Desde entonces es un instrumento escrito y docente, diferente de otros escritos (exhortaciones, comentarios, sumas de teol\u00f3gicas, devocionarios, hagiograf\u00ed\u00adas, etc.) que sirve a la fe. Si es instrumento de fe, no se debe infravalorar por lo que alude a fe; pero tampoco se puede magnificar por ser instrumento.<\/p>\n<p>    1.1.1. Autoridad eclesial<br \/>\n    La autoridad del catecismo viene de ser instrumento del Magisterio ordinario (Papa, Concilios, Obispos en sus di\u00f3cesis), que lo emplea para la educaci\u00f3n de la fe de los cristianos. Sea redactado materialmente por los depositarios de ese magisterio o lo hagan otros por su encargo o mandato, es su sanci\u00f3n y aprobaci\u00f3n la que confiere al catecismo su dignidad eclesial. Es la autoridad la que garantiza la autenticidad del mensaje y la que discierne la oportunidad y la bondad del lenguaje.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 la Iglesia desde que la reforma protestante puso en boga este instrumento como instrumento pastoral.<\/p>\n<p>    Con todo, el catecismo como instrumento no surge entonces. Ya antes era de  frecuente uso, pues desde los primeros siglos el lenguaje escrito estuvo en manos de algunos pastores. Lo que tuvo de acierto Lutero, que dio un gran impulso al concepto y al t\u00e9rmino, fue ponerlo en manos de los todos los pastores en tiempos de ignorancia popular e incluso de los que recib\u00ed\u00adan la catequesis, de los fieles que eran capaces de leer. Esto lo hizo posible el uso de la imprenta que facilit\u00f3 desde 1455 el uso masivo de los escritos. El texto impreso hac\u00ed\u00ada posible difundir de forma s\u00f3lida y masiva determinado modo de pensar religioso. El Magisterio y los pastores cat\u00f3licos tambi\u00e9n comprendieron que era un instrumento valioso e imprescindible.<\/p>\n<p>    Sin la autoridad del Magisterio, el catecismo no es m\u00e1s que un libro que trata de temas religiosos relacionados con la fe. La aprobaci\u00f3n, pues, que se hace de un catecismo no es s\u00f3lo un gesto administrativo o la declaraci\u00f3n de un \u00abnihil obstat\u00bb burocr\u00e1tico, sino un refrendo y garant\u00ed\u00ada de que lo escrito en el libro es un veh\u00ed\u00adculo de la verdad confiada a la Iglesia. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 su valor.<\/p>\n<p>    La fuerza persuasiva y directiva del catecismo viene de su conexi\u00f3n con el Evangelio (Palabra de Dios) a trav\u00e9s de los sucesores de los Ap\u00f3stoles (Obispos). A eso no puede aspirar cualquier otro instrumento o recurso escrito.<\/p>\n<p>    1.1.2. Referencia a la comunidad<br \/>\n    En consecuencia, el catecismo se convierte en instrumento de referencia comunitaria. Es un recurso que vincula a los pastores de una comunidad creyente y, sin obligarles a la uniformidad, les facilita la unidad y la intercomunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El catecismo, m\u00e1s que  base y gu\u00ed\u00ada de las palabras orales o fuente de explicaci\u00f3n, sirve para que lo aprendido se conserve y se repase, se reitere y se concrete en f\u00f3rmulas claras, se intercambie con los dem\u00e1s en el tiempo y en el espacio.<\/p>\n<p>    Vale para que, a lo largo de la vida, se pueda mantener un lenguaje y el mensaje recibido y entendido y que facilite el intercambio o la concordancia en el hablar religioso. Hace posible que los padres hablen a los hijos, que los maestros instruyan a los disc\u00ed\u00adpulos, que los catequistas se pongan de acuerdo en lo que transmiten a los catequizandos. Sin  tal instrumento, s\u00f3lo habr\u00ed\u00ada palabras huecas y confusiones frecuentes.<\/p>\n<p>    1.1.3. Apoyo expositivo<br \/>\n    Como cada comunidad de creyentes se halla inmensa en una cultura y tiene su propio lenguaje. Los catecismos escritos pueden y deber ser diferentes por lo que se refiere a la forma, a las circunstancias y a la configuraci\u00f3n. Pero coinciden en lo esencial que, en definitiva, es el misterio cristiano.<\/p>\n<p>    El catecismo tiene un sentido instrumental y complementario a la comunicaci\u00f3n viva. No reemplaza la palabra personal, que es la primera fuente de la transmisi\u00f3n. Pero ayuda a la claridad, a la concreci\u00f3n y a la sucesi\u00f3n ordenada de los contenidos del mensaje revelado.<\/p>\n<p>    Ofrece un soporte que objetiva las exposiciones: explicaciones, ideas, datos, referencias. Permite la confluencia de todos los que participan en la tarea educadora.<\/p>\n<p>    Recuerda y vivifica los cauces preferentes que se siguen y se comparten con otros que se relacionan con la educaci\u00f3n. Ayuda en el desarrollo de los planes y formas de educaci\u00f3n de la fe, sin reducir la tarea a la de un libro de texto escolar, con el que se hace lo mismo, pero criticando, discutiendo, aclarando, complementando o restringiendo.<\/p>\n<p>   1.2. Visi\u00f3n negativa: lo que no es   Con frecuencia se identifica el t\u00e9rmino catecismo con cualquier libro sencillo, sistem\u00e1tico, de conocimientos elementales en un campo: catecismo del agricultor, catecismo del emigrante, catecismo de la salud familiar. Hasta en Filosof\u00ed\u00ada se han divulgado t\u00ed\u00adtulos como \u00abCatecismo positivista\u00bb de A. Comte, o \u00abCatecismo del revolucionario\u00bb de Trostsky, etc.<\/p>\n<p>    Pero no hay que confundir la idea de catecismo como \u00abs\u00ed\u00adntesis de doctrina cristiana\u00bb con otras realidades an\u00e1logas.<\/p>\n<p>   1.2.1. Texto escolar<br \/>\n   El catecismo no es un texto escolar, que recoge un aspecto religioso y ayuda al estudiante a ordenar conocimientos, al ofrecerle por escrito la documentaci\u00f3n b\u00e1sica que debe entender, retener y aplicar despu\u00e9s. El catecismo tiene que ver con la cultura y la inteligencia, pero no posee s\u00f3lo un contenido instructivo, operativo o interdisciplinar.<\/p>\n<p>    El texto acad\u00e9mico se define por su dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica (intelectual o vivencial), por su intencionalidad (cient\u00ed\u00adfica o social) y por su metodolog\u00ed\u00ada (activa o pasiva). Es soporte y est\u00ed\u00admulo de conocimientos y de habilidades. Suscita la cr\u00ed\u00adtica y la acci\u00f3n complementaria.<\/p>\n<p>    El catecismo va m\u00e1s all\u00e1. Demanda aceptaci\u00f3n y no s\u00f3lo comprensi\u00f3n. Fomenta v\u00ed\u00adnculos con la vida cristiana apoyada en la fe y con el mensaje evang\u00e9lico que es vida interior.<\/p>\n<p>   1.2.2. Manual de piedad.<\/p>\n<p>   El manual de piedad es un escrito m\u00e1s o menos largo o sistem\u00e1tico de car\u00e1cter moral y asc\u00e9tico: aconseja, sugiere, ilustra, invita.<\/p>\n<p>    Es gu\u00ed\u00ada de vida cristiana, personal o colectiva, y reclama la voluntad libre y la conciencia afectuosa de quien lo maneja con inter\u00e9s o preferencia.<\/p>\n<p>    El manual act\u00faa de \u00bb devocionario\u00bb para la piedad si ense\u00f1a a vivir y creer, a orar y a compartir, a sentir el mensaje cristiano como un desaf\u00ed\u00ado personal y comunitario. Puede tambi\u00e9n resultar \u00abconsultorio\u00bb si ofrece pistas para resolver interrogantes morales o espirituales. Puede presentarse como \u00abs\u00ed\u00adntesis\u00bb de conceptos, t\u00e9rminos, relaciones, datos m\u00e1s enciclop\u00e9dica o m\u00e1s resumidamente presentado.<\/p>\n<p>    Pero el catecismo es mucho m\u00e1s que todo esto: sintetiza pero con progresi\u00f3n y desde la perspectiva del mensaje cristiano; alienta a la vida pero desde la fe y no s\u00f3lo desde la instrucci\u00f3n; relaciona pero con cauces evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>    La dimensi\u00f3n asc\u00e9tica y moral del catecismo es consecuencia del mensaje que posee, no centro de su ser.<\/p>\n<p>    1.2.3. Tratado de Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\n    El tratado, suma, manual, prontuario, ensayo o libro de Teolog\u00ed\u00ada,  son escritos sistem\u00e1ticos, racionales, argumentales y polifac\u00e9ticos, en los cuales se recogen doctrinas cristianas expuestas de diversa forma o con variada intenci\u00f3n y extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Cualquier de esos libros hace referencia a la verdad religiosa. Pero ninguno e ellos, si carece de la dimensi\u00f3n de fe, no puede ser calificado como teol\u00f3gico, pues la teolog\u00ed\u00ada es visi\u00f3n intelectual de Dios desde la fe o de la fe desde la raz\u00f3n. Si se queda en la raz\u00f3n, y no enlaza con el ingrediente de la fe, no pasa de simple libro de Sociolog\u00ed\u00ada religiosa, de Psicolog\u00ed\u00ada o de Teodicea.<\/p>\n<p>    El catecismo tiene que ser \u00abteol\u00f3gico\u00bb por su contenido, pero su \u00f3ptica no puede ser s\u00f3lo racional. Trata las cosas de Dios en forma de s\u00ed\u00adntesis arm\u00f3nica, pero desde la \u00f3ptica de la fe, del mensaje evang\u00e9lico y de la respuesta cristiana. Tal visi\u00f3n requiere la d\u00f3cil acogida de quien desea instruirse en la verdad para vivirla, no s\u00f3lo para conocerla.<\/p>\n<p>    El catecismo no es un tratado \u00abrebajado\u00bb de Teolog\u00ed\u00ada, orientado a cristianos menos instruidos. Es un libro de instrucci\u00f3n, pero lo es adem\u00e1s de educaci\u00f3n. Se caracteriza por ser breve, sencillo, comprensible y c\u00f3modo. Su labor es educar la fe, no s\u00f3lo formar la inteligencia.<\/p>\n<p>     2. Cualidades<\/p>\n<p>     La identidad as\u00ed\u00ad definida del catecismo reclama unas cualidades espec\u00ed\u00adficas. A. Jungmann, en su cl\u00e1sica obra \u00abLa Catequ\u00e9tica\u00bb (III.4), refleja las exigencias siguientes para definir lo que es, o debe ser, el libro de catecismo.<\/p>\n<p>   Sus rasgos se condensan as\u00ed\u00ad:<\/p>\n<p>   &#8211; Cierta sistematizaci\u00f3n y orden, planificaci\u00f3n y progresi\u00f3n interior, que es exigencia de la fe que brota de la recta presentaci\u00f3n de la doctrina.<\/p>\n<p>   &#8211; Formulaci\u00f3n clara que supere toda difusi\u00f3n o ambig\u00fcedad, ya que la doctrina cristiana reclama claridad de conceptos y de t\u00e9rminos, compatibles con los misterios de la fe.<\/p>\n<p>   &#8211; Superaci\u00f3n de la actitud cr\u00ed\u00adtica por una amable docilidad de creyente, ya que la doctrina cristiana se aclara pero no se discute, se asume de forma objetiva pero no se somete a intereses.<\/p>\n<p>   &#8211; Estabilidad en los planteamientos conceptuales esenciales, aunque var\u00ed\u00aden las terminolog\u00ed\u00adas seg\u00fan las culturas o los tiempos. La doctrina cristiana, como el mensaje evang\u00e9lico, es permanente, si bien se desarrolla en su caminar hist\u00f3rico con nuevas aportaciones. Pero las verdades cristiana se complementan, no se sustituyen o reemplazan con otras.<\/p>\n<p>   &#8211; Sistematizaci\u00f3n y globalidad, de forma que el catecismo, grande o peque\u00f1o, abarca a \u00abtoda la doctrina cristiana\u00bb, y no aspectos parciales de ella, como acontece en los libros escolares.<\/p>\n<p>   &#8211; Asequibilidad psicol\u00f3gica, de modo que la tarea catequ\u00ed\u00adstica no se reduzca a una ex\u00e9gesis del texto sino a un desarrollo sereno y creativo<\/p>\n<p>   &#8211; Vinculaci\u00f3n comunitaria, pues es un don de comunidad y para el fomento de relaciones comunitarias el catecismo se fabrica y divulga.<\/p>\n<p>   &#8211; Valor cat\u00f3lico, es decir abierto a toda la Iglesia, aunque en sinton\u00ed\u00ada con los propios modos culturales que siempre la dan sus rasgos peculiares.<\/p>\n<p>   &#8211; Encadenamiento sucesivo, y no ca\u00f3tico, con los catecismos anteriores o posteriores o con otros similares. Por lo tanto reclama armon\u00ed\u00ada y proporcionalidad en los lenguajes, pero tambi\u00e9n en los mensajes.<\/p>\n<p>   &#8211; Proyecci\u00f3n a la vida, que se desprende la identidad del mensaje cristiano, el cual reclama adhesi\u00f3n personal a lo que se cree y que es lo que expone y propone el catecismo.<\/p>\n<p>    Jungmann concluye: \u00abCon fundada raz\u00f3n se podr\u00e1 decir que el primer catecismo es el\u00bb S\u00ed\u00admbolo de los Ap\u00f3stoles\u00bb, pues en \u00e9ste se halla la suma de la catequesis cristiana; los dem\u00e1s catecismos son desarrollo suyo\u00bb.<\/p>\n<p>    3. Estilos propios del catecismo<br \/>\n    Los catecismos son \u00abinstrumentos al servicio de la fe\u00bb, no son exposiciones se\u00f1oriales que agotan la libertad, la creatividad y la expresividad del que lo usa o le prepara. Por lo tanto tienen que ser valorados como \u00abrecursos. Se les debe agradecer la seguridad y fortaleza que brindan en las ideas. Se le puede reclamar la flexibilidad y se les debe emplear para ofrecer claridad de ideas, nunca para fomentar distancias.<\/p>\n<p>    Proporcionan lenguajes y conceptos referenciales y hacen de elemento de enlace entre los que lo transmiten y quienes lo reciben. Pero no agotan todos los elementos que deben concurrir al acto catequ\u00e9tico: aprenderlo, como en cierto lugares o tiempos se hac\u00ed\u00ada, cuando se afirmaba que los \u00abni\u00f1os iban a la doctrina\u00bb para aprenderla y para vivirla.<\/p>\n<p>    Tampoco puede convertirse en una plataforma de proselitismo religioso, como si de ganar paganos se tratara. Ni debe presentarse como predicaci\u00f3n penitencial  para convertir pecadores.<\/p>\n<p>    Es un instrumento de evangelizaci\u00f3n y eso exige alegr\u00ed\u00ada, buena noticia, encuentro amistoso, actitud festiva y din\u00e1micas cautivadoras. En la medida en que se puedan esconder estos resortes en el catecismo, se podr\u00e1 hablar de acierto en la forma, en el mismo sentido en que la doctrina sea correcta permite hablar de acierto en el fondo.<\/p>\n<p>    El catequista debe pensar siempre ante el contenido que halla en cada catecismo que el mensaje cristiano es oferta y no conquista, es anuncio no invasi\u00f3n, es libertad y no esclavitud. Si entiende esto tambi\u00e9n descubrir\u00e1 que el lenguaje del catecismo debe ser doctrinal pero no dogm\u00e1tico, debe ser sint\u00e9tico pero no esquem\u00e1tico, debe ser pl\u00e1cido pero no ap\u00e1tico.<\/p>\n<p>    Cuando logra esas cualidades, entonces el catecismo presta el servicio al que estuvo llamado en la historia cristiana y al que sigue estando hoy orientado.<\/p>\n<p>   &#8211; Ofrecer\u00e1 s\u00ed\u00adntesis seguras y serenas de la verdad cristiana; no presentar\u00e1 pol\u00e9micas, apolog\u00e9ticas o conflictos.<\/p>\n<p>   &#8211; Pondr\u00e1 al alcance de la gente sencilla los conceptos sublimes y los t\u00e9rminos sagrados del mensaje evang\u00e9lico; no se encaminar\u00e1 a polemizar sobre utop\u00ed\u00ada o a fantasear sobre cuestiones marginales o coyunturales.<\/p>\n<p>   &#8211; Proyectar\u00e1 hacia la vida al educando con orientaciones pr\u00e1cticas y fundadas con hondura en el Evangelio y en la Tradici\u00f3n de la Iglesia; no especular\u00e1 con hip\u00f3tesis o argumentar\u00e1 con axiomas y mucho menos distraer\u00e1 las inteligencias con hip\u00e9rboles, aunque use par\u00e1bolas, ni enga\u00f1ar\u00e1 la mente con sofismas, aunque exponga misterios incomprensibles y a veces juegue con aproximaciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Unificar\u00e1 los modos expresivos para que haya continuidad y coherencia en la educaci\u00f3n de la fe a lo largo de las edades; pero no uniformar\u00e1 con disciplina r\u00ed\u00adgida, como hacen los dogm\u00e1ticos o los dictadores ideol\u00f3gicos. 4. Uso del catecismo<br \/>\n    Siendo instrumento, el catecismo se debe usar como tal, seg\u00fan convenga en cada caso y requiera cada edad. Requiere uso respetuoso pues no es un libro sin m\u00e1s, sino un libro religioso y eclesial, cuya autoridad le viene de la autoridad eclesial. Pero no es un libro sagrado, como lo es la Biblia.<\/p>\n<p>    En general,  el catecismo se debe para despertar la fe, para consolidarla y para intercomunicar sus riquezas con otros.<\/p>\n<p>    4.1. La iniciaci\u00f3n en la fe<br \/>\n    Para despertar la fe y para iniciar un reflexi\u00f3n sencilla sobre ella es bueno tener f\u00f3rmulas que se escuchan, se entienden, se aprenden, se repiten y se explican a los dem\u00e1s e, incluso, se aplican a la vida.<\/p>\n<p>    No son necesarias, pero las personas sencillas como son los ni\u00f1os, necesitan poder expresarse sin confusi\u00f3n y sin ambig\u00fcedad. El catecismo es una ayuda imprescindible al comienzo de una etapa de formaci\u00f3n humana, cuando no se posee vocabulario suficiente en el campo religioso y cuando las ideas abstractas, como suelen ser los misterios religiosos, no se captan con claridad.<\/p>\n<p>     Es cierto que en la pedagog\u00ed\u00ada de los tiempos modernos hay otros recursos expresivos interesantes: mapas conceptuales, esquemas, programaciones, guiones de trabajo, planificaciones. Pero ninguno como la f\u00f3rmula sencilla y comprensible que ofrece el catecismo elemental o la explicaci\u00f3n \u00abpopular\u00bb que recoge el catecismo m\u00e1s desarrollado va a ofrecer esa ayuda.<\/p>\n<p>     El catequista y catequizando saben que el catecismo les ofrece algo que se puede transmitir y repetir con seguridad y que se puede conservar para toda la vida. En cierto sentido, la catequesis sale de \u00e9l y a \u00e9l conduce al final de todo.<\/p>\n<p>     4.2. En el acompa\u00f1amiento<\/p>\n<p>     El catecismo, en cuanto libro de f\u00f3rmulas y explicaciones claras, b\u00e1sicas y asequibles, se aprende y comprende en los primeros a\u00f1os y acompa\u00f1a siempre despu\u00e9s durante mucho tiempo. A \u00e9l se recurre para recordar conceptos o aclarar dudas, para precisar t\u00e9rminos o para dirimir discusiones religiosas.<\/p>\n<p>     Si el catecismo es bueno, claro y sistem\u00e1tico, incluso hasta la persona culta en otros terrenos lo reclama cuando tiene que expresar conceptos religiosos. Un m\u00e9dico, un ingeniero o un abogado, si tienen que definir t\u00e9rminos como acaso encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n, resurrecci\u00f3n y salvaci\u00f3n, por ejemplo, dif\u00ed\u00adcilmente lo hacen sin acudir a las palabras con que se manifiestan el catecismo.<\/p>\n<p>    Hasta la vida moral del cristiano se halla casi siempre dependiente del texto aprendido en el catecismo, pues se acude a \u00e9l para clarificar lo que es conciencia, pecado, mandamiento, oraci\u00f3n, gracia, sacramento o perd\u00f3n.<\/p>\n<p>    De una u otra manera en todo lo que se refiere a la fe cristiana y a lo largo de la vida, las personas creyentes est\u00e1n siempre retornando al catecismo para tener seguridad, claridad, orden y organizaci\u00f3n interior y exterior.<\/p>\n<p>     4.3. En las dificultades<br \/>\n    Es el libro de referencia cuando se intenta clarificar para s\u00ed\u00ad mismo o preparar para los dem\u00e1s temas, ideas, explicaciones, discusiones de \u00ed\u00adndole religiosa.<\/p>\n<p>    Al necesitar unas formas expresivas comunes y claras, que superen las ideas generales, difusas y a veces confusas, se acude con naturalidad al modo de decir catequ\u00ed\u00adstico. Lo expresado en el catecismo tiene la ventaja de no ser cosecha personal y expresi\u00f3n cambiante, sino oferta eclesial que proviene de quien lo ha seleccionado y sobre todo lo ha sancionado con su autoridad.<\/p>\n<p>    Por eso ofrece garant\u00ed\u00ada de objetividad, de precisi\u00f3n y de ortodoxia. Sin el catecismo las discrepancias en temas religiosos se parapetan en actitudes personales que, como acontece en toda disputa humana, se reduce a actitudes o intereses m\u00e1s afectivos que l\u00f3gicos. Sin embargo lo escrito en el catecismo goza siempre del prestigio de su origen, de la dignidad de su autoridad y de la fuerza de su claridad.<\/p>\n<p> 5. Riesgos<br \/>\n    Con todo, es bueno insistir en que el catecismo, por bueno y claro que sea, no debe ser mitificado ni magnificado en cuanto libro religioso. Su car\u00e1cter instrumental le limita en cuanto a su fuerza clarificadora.<\/p>\n<p>    El catequista debe evitar caer en determinados riesgos que le acechan. Podemos sintetizar esos peligros en cinco: pietismo, racionalismo, pragmatismo, proselitismo y academicismo. Ninguno de ellos es peligroso para la fe en s\u00ed\u00ad, pero son obst\u00e1culos en la catequesis.<\/p>\n<p>    5.1. Pietismo<br \/>\n    El mirar el catecismo como un manual de conducta o como una s\u00ed\u00adntesis de ideas sin m\u00e1s lleva a desenfocar su car\u00e1cter pedag\u00f3gico instrumental. El catecismo es libro para clarificar la mente no para dejarla detenida en sus p\u00e1ginas aprovechando los aprendizajes de memoria y reduciendo el esfuerzo a entender los t\u00e9rminos verbales.<\/p>\n<p>    La conducta se rige por la conciencia y por el amor, por la Palabra de Dios iluminada por el Magisterio eclesial y por la Tradici\u00f3n; y tambi\u00e9n por la sensibilidad espiritual de la comunidad creyente a la que se pertenece. El catecismo es cauce para llegar a esas fuentes del obrar cristiano, pero no para agotar la vida en sus l\u00ed\u00adneas. En consecuencia hay que mirar el catecismo con simpat\u00ed\u00ada y respeto, pero sin veneraci\u00f3n obsesiva. El catecismo no es el \u00abtexto evang\u00e9lico\u00bb, es s\u00f3lo reflejo de \u00e9l.<\/p>\n<p>    El peligro de no ver m\u00e1s que la moral, el culto, el misterio, como queda grabado en las l\u00ed\u00adneas del catecismo, sin aspirar a m\u00e1s, conduce al empobrecimiento religioso. Reduce su eficacia a los sentimientos y a las ideas b\u00e1sicas y conduce a cierta simpleza espiritual y sobre todo doctrinal.<\/p>\n<p>     5.2. Racionalismo y doctrinarismo,<br \/>\n    Es tambi\u00e9n peligro el mirar el catecismo como un mapa fijo de doctrinas y de normas, de ense\u00f1anzas y de cultos. Se convierte en un dep\u00f3sito que hay que conocer y sobre todo memorizar, sin que se piense en otras dimensiones de donde mana la doctrina del catecismo. El catequista se reduce entonces a ex\u00e9geta y el catequizando se limita a ser aprendiz. Sin embargo, el catecismo est\u00e1 hecho para dar vida y toda vida es rica y cambiante. Por eso no es un solucionario de dudas, sino un est\u00ed\u00admulo para los compromisos de fe.<\/p>\n<p>    Es cierto que el catecismo ayuda a clarificar conceptos y t\u00e9rminos, pero el memorismo sin m\u00e1s no es suficiente para que la inteligencia profundice y la voluntad opte con libertad. El recordar es comienzo. El catecismo ayuda a comenzar. Pero el camino posterior puede ser muy largo y desde luego m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p> 5.3. Pragmatismo y sociologismo<br \/>\n    El catecismo no es un instrumento f\u00e1cil  para salir al paso en los temas religiosos. Ni es s\u00f3lo un emblema social o un ornamento familiar, escolar o grupal. El catecismo no se tiene por moda o por rutina. Hay peligro de reducirlo a manual de instrucciones religiosas para consultas de ocasi\u00f3n. Se le mira cuando se le necesita y se le abandona cuando no interesa ajustarse a sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>    Caen en este riesgo quienes lo consideran como punto de llegada al que se acude como punto final. Y no son capaces de mirarlo como gu\u00ed\u00ada, est\u00ed\u00admulo y recordatorio de los criterios, de los misterios y cauces de la vida cristiana de las personas normales, de los cristianos de a pie.<\/p>\n<p>    Incurren en ese pragmatismo quienes lo reducen a un recordatorio de las doctrinas que hay que imponer a los dem\u00e1s. Y  tambi\u00e9n yerra quien lo reduce a un libro de texto que se usa durante un tiempo para obtener resultados y se abandona despu\u00e9s, porque ya no merece la pena guardarlo cerca. A esto se llama academicismo y es una forma de pragmatismo 6. Tradici\u00f3n del catecismo   Para entender y valorar lo que es el catecismo y su valor, basta recordar su permanencia en la Historia de la Iglesia y en las alabanzas que se le han tributado a lo largo de los siglos. Hay que descubrir lo que hay en \u00e9l de valioso, pues ha sido un instrumento tradicional en todas las comunidades cristianas desde los primeros tiempos. Y que agradecer su existencia, pues, si existen frutos similares en otras religiones, se debe a la eficacia de tal elemento de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Por eso el catecismo debe ser mirado con simpat\u00ed\u00ada por lo catequistas. Y simpat\u00ed\u00ada significa respeto, uso selecto, recomendaci\u00f3n de su posesi\u00f3n y consulta, ajuste de la propia vida a sus consignas<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[140] A lo largo de los siglos y de la tarea que la Iglesia realiz\u00f3 en el campo de la catequesis y de la evangelizaci\u00f3n, los conceptos: catequesis, catecismos, catequistas, fueron adquiriendo distintos matices. 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