{"id":9992,"date":"2016-02-05T07:14:32","date_gmt":"2016-02-05T12:14:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado-actual\/"},"modified":"2016-02-05T07:14:32","modified_gmt":"2016-02-05T12:14:32","slug":"catecumenado-actual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catecumenado-actual\/","title":{"rendered":"CATECUMENADO ACTUAL"},"content":{"rendered":"<p>[130]<\/p>\n<p>     En los tiempos recientes, ante las dificultades pastorales que surgen en muchos lugares, se ha intentado resaltar el deber de conciencia que tienen los creyentes de formarse cada vez mejor para pensar y obrar en conformidad con el Evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Esa necesidad ha sido encarecida por los Papas recientes y se ha sentido cada vez m\u00e1s urgente en la Iglesia. Pablo VI  dec\u00ed\u00ada en la Exhortaci\u00f3n Evangelii Nuntiandi: \u00abEs evidente que las condiciones actuales hacen cada vez m\u00e1s urgente que la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica sea dada en forma de un catecumenado\u00bb (N\u00c2\u00ba 44)<\/p>\n<p>    Y en 1979, Juan Pablo II, en la Exhortaci\u00f3n Catechesi Tradendae, repet\u00ed\u00ada: \u00abNuestra preocupaci\u00f3n pastoral y misionera se dirige a quienes, a pesar de haber nacido en un pa\u00ed\u00ads cristiano, e incluso en un contexto sociol\u00f3gicamente cristiano, nunca han sido educados en su fe y, como adultos, son verdaderos catec\u00famenos\u00bb (N\u00c2\u00ba 44)<\/p>\n<p>    El catecumenado se presenta como un instrumento o una estructura para ayudar en la maduraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    1. Identidad<br \/>\n    El Concilio Vaticano II fue sensible a esas circunstancias y pidi\u00f3 que se restablecieran algunas formas de catecumenados de adultos, entendiendo por tales los modelos de educaci\u00f3n de la fe que condujeran a una nueva vida eclesial: \u00abRest\u00e1urese el catecumenado de adultos en diversas etapas, cuya pr\u00e1ctica depender\u00e1 del Ordinario del lugar. De esta manera, el catecumenado ordinario establecido para la conveniente instrucci\u00f3n, podr\u00e1 ser santificado con los sagrados ritos que se celebrar\u00e1n en tiempo oportuno\u00bb. (Sacr. Conc. 62).<\/p>\n<p>    En conformidad con est\u00e1 intenci\u00f3n conciliar, en 1972 se promulgo el \u00abOrdo Initiationis Christianae Adultorum\u00bb, que estrictamente tiene una dimensi\u00f3n bautismal o de renovaci\u00f3n de la fe, pero que extensivamente se puede aplicar a cualquier hecho fundamental en la vida cristiana o apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>    Por lo tanto el catecumenado se entiende como un tiempo y un proceso de preparaci\u00f3n en la vida de fe. De manera especial afecta a la preparaci\u00f3n para un acontecimiento singular en esa vida, como es el caso de un sacramento como el Bautismo o la Confirmaci\u00f3n o que se recibe por primera vez (Primera comuni\u00f3n) o implica un compromiso de por vida (Matrimonio, Orden sacerdotal).<\/p>\n<p>    Existe cierta relaci\u00f3n fundamental entre Bautismo y catecumenado, en atenci\u00f3n a la misma naturaleza de este sacramento. Y esto se debe a una raz\u00f3n hist\u00f3rica y a una raz\u00f3n teol\u00f3gica. La historia recuerda los catecumenados de las \u00e9pocas patr\u00ed\u00adsticas y lo que ellos significaban. La teolog\u00ed\u00ada reclama la realidad espiritual de la conversi\u00f3n bautismal, pero alude al mismo tiempo a la necesidad de una preparaci\u00f3n social y psicol\u00f3gica para lo que el Bautismo representa.<\/p>\n<p>    En ese sentido bautismal, el catecumenado tiende a repetirse cada vez que un cristiano consciente del valor de su fe quiere revitalizarla con un proceso o tiempo de renovaci\u00f3n espiritual o de reforzamiento doctrinal y eclesial en aquello en lo que cree. Todo momento en la vida es bueno para esa tarea, aunque la tradici\u00f3n resalta algunas \u00e9pocas m\u00e1s propicias: per\u00ed\u00adodos cuaresmales o pascuales, cuando se cambia de profesi\u00f3n, de g\u00e9nero de vida, mientras uno se prepara para una acci\u00f3n misionera o atraviesa tiempos de dificultad eclesial o personal, etc.<\/p>\n<p>     2. Tipolog\u00ed\u00ada catecumenal<br \/>\n    Si se identifica catecumenado nuevo con per\u00ed\u00adodo de fortalecimiento de la fe y de la vida cristiana, es bueno que se intente alguna clasificaci\u00f3n de los catecumenados<br \/>\n    2.1. Hist\u00f3ricos o arqueol\u00f3gicos<br \/>\n    A veces se ha exagerado con cierto romanticismo anacr\u00f3nico el posible valor actual de los catecumenados de los primeros cristianos y se multiplican los recuerdos nost\u00e1lgicos sobre la vida de las comunidades del amanecer eclesial.<\/p>\n<p>    Aun reconociendo que todo hecho hist\u00f3rico puede ser aleccionador para los tiempos posteriores (\u00abHistoria, magistra vitae\u00bb, seg\u00fan Cicer\u00f3n), no conviene mitificar lo arcaico. El hecho hist\u00f3rico en s\u00ed\u00ad mismo es irreversible e irrepetible. Los estilos de vida mediterr\u00e1neos del siglo I \u00f3 V no pueden convertirse en paradigmas de los actuales.<\/p>\n<p>    El catecumenado antiguo fue algo hermoso, aunque quedan muchas dudas sobre su extensi\u00f3n y muchas reservas sobre su organizaci\u00f3n (jerarqu\u00ed\u00adas, compromisos, perseverancia).<\/p>\n<p>     2.2. Sacramentales<\/p>\n<p>     Resultan los m\u00e1s extendidos en los tiempos recientes. Se ofrecen como estilo o cauce para la actualizaci\u00f3n de la formaci\u00f3n cristiana a la hora de recibir un sacramento e iniciar una nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     2.2.1. Bautismal<br \/>\n    Sigue siendo el Bautismo el sacramento de referencia catecumenal m\u00e1s importante. Al adulto que quiere bautizarse se reclama un tiempo de preparaci\u00f3n: \u00abHa de ser llevado por pasos sucesivos a la iniciaci\u00f3n sacramental, seg\u00fan el ritual preparado por cada Conferencia episcopal.\u00bb (C\u00f3digo D. C. c. 851.1)\u00bb<br \/>\n    Incluso cuando se recibe el bautismo en la infancia, tambi\u00e9n los padres y los que hacen de padrinos \u00abhan de ser suficientemente ilustrados sobre el significado del sacramento y las obligaciones que lleva consigo.\u00bb (c. 851.2)<\/p>\n<p>    Lo importante de todo catecumenado bautismal, o relativo a \u00e9l, es que\u00bb los catec\u00famenos sean convenientemente iniciados en el misterio de la salvaci\u00f3n e introducidos a la vida de fe, a la liturgia y a la caridad del pueblo de Dios y del apostolado.\u00bb (c. 788. 2)<\/p>\n<p>    2.2.2. De Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Son frecuentes tambi\u00e9n los tiempos especiales de preparaci\u00f3n cuando llega el momento de recibir el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El sentido de fortaleza y de afianzamiento en la fe propio de este sacramento, ordinariamente recibido al iniciarse la vida adulta, implica una renovaci\u00f3n de las actitudes bautismales que, aunque se hayan recibido en la infancia inconsciente, laten en el esp\u00ed\u00adritu del bautizado.<\/p>\n<p>    El catecumenado de la Confirmaci\u00f3n requiere libertad de opci\u00f3n, voluntad de formaci\u00f3n, sensibilidad religiosa y deseo expl\u00ed\u00adcito de intensificar la pertenencia eclesial que el sacramento asegura.<\/p>\n<p>    Con frecuencia esta disposici\u00f3n, salvo que el proceso catequ\u00e9tico anterior haya sido serio y bien trabajado, no suele abundar y por eso los catecumenados confirmacionales suelen reflejar serias dificultades si los adolescentes no est\u00e1n mentalizados en lo que buscan. Por eso es conveniente un precatecumenado breve, agradable, motivador y sincero, para dejar claras las actitudes, las expectativas y el itinerario que se va a seguir.<\/p>\n<p>    Si no se consigue la opci\u00f3n sincera de confirmarse, el catecumenado puede reducirse a per\u00ed\u00adodo de cumplimiento rutinario, caso frecuente de muchos adolescentes que lo realizan sin voluntad aut\u00f3noma o inducidos por las circunstancias o exigencias familiares.<\/p>\n<p>    El contenido catecumenal de Confirmaci\u00f3n versar\u00e1 sobre temas de madurez: Iglesia, servicio y compromiso, oraci\u00f3n, madurez cristiana, vivencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, buscando en todo caso una plena conciencia cristiana y una adhesi\u00f3n firme al Evangelio.<\/p>\n<p>    Y las formas organizativas evidentemente ya no podr\u00e1n ser excesivamente infantiles, de modo que los adolescentes o j\u00f3venes se sientan coaccionados o manipulados.<\/p>\n<p>   Incluso es probable que, psicol\u00f3gica y pedag\u00f3gicamente, el catecumenado no debe ser largo, con peligro de fatiga y abandono, fen\u00f3meno harto frecuente en las edades inestables de la adolescencia.<\/p>\n<p>    2.2.3. Otros sacramentos<br \/>\n    Los sacramentos de la Eucarist\u00ed\u00ada, del Matrimonio y del Orden sacerdotal suponen un tiempo catecumenal adecuado a cada uno de ellos.<\/p>\n<p>    2.2.3.1. Primera comuni\u00f3n<br \/>\n    El momento en que el ni\u00f1o inicia la participaci\u00f3n y la recepci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica ha tenido en la tradici\u00f3n cristiana una significaci\u00f3n singular y la exigencia de una participaci\u00f3n familiar importante.<\/p>\n<p>    Ser\u00ed\u00ada interesante sustituir la mera labor instructiva del ni\u00f1o de 9 \u00f3 10 a\u00f1os por un catecumenado familiar que haga posible romper algunos usos sociales que desvirt\u00faan el verdadero sentido de las \u00abprimeras comuniones\u00bb.<\/p>\n<p>    No quiere ello decir que se abandone la informaci\u00f3n y la formaci\u00f3n muy espec\u00ed\u00adfica del ni\u00f1o. Pero es decisivo para la educaci\u00f3n religiosa integral de los primeros comulgantes el poder romper con el sentido estad\u00ed\u00adsticamente terminal de este acto, que adquiere cuando se reduce a un hecho social y no a una aut\u00e9ntica participaci\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>    Si la primera comuni\u00f3n se escolariza, si se realiza como algo alejado de la vida cristiana de la familia, si no va seguida de h\u00e1bitos reforzadores de la vida cristiana infantil posterior, si se asocia irreflexivamente a fiestas mundanas y hedonistas ajenas al sentido de la eucarist\u00ed\u00ada, las llamadas primeras comuniones se convierten con harta frecuencia en las \u00faltimas, en incidencias sociales y no en signos religiosos, lo cual es profanaci\u00f3n de su sentido catecumenal.<\/p>\n<p>     2.2.3.2. Del Matrimonio<br \/>\n    Los catecumenados prematrimoniales, con frecuencia denominados sesiones, encuentros o cursillos de preparaci\u00f3n, deben ser tambi\u00e9n objeto de una definici\u00f3n catecumenal. Y s\u00f3lo se consigue si se descubre el matrimonio como sacramento y no como mera celebraci\u00f3n social o costumbre nupcial (boda) encomiable.<\/p>\n<p>    Si esos encuentros de preparaci\u00f3n sacramental han de ser mirados como catecumenado deben cubrir objetivos claros y evitar desviaciones.<\/p>\n<p>    Ello significa que los contrayentes deben querer de verdad el sacramento y no s\u00f3lo el enlace. Y deben ser informados de la diferencia y puestos en la necesidad de elegir, con ayuda de la familia y de los amigos creyentes, entre un rito, que es gesto externo, y un sacramento, que es encuentro con Dios y compromiso con la Iglesia.<\/p>\n<p>    El catecumenado matrimonial no debe reducirse a un curso profano, como acontece cuando se aprovecha la circunstancia para informar y formar en la sexualidad, en la sanidad, en el derecho, en la psicolog\u00ed\u00ada o en la sociolog\u00ed\u00ada del compromiso nupcial.<\/p>\n<p>    El catecumenado no es mera informaci\u00f3n, sino iniciaci\u00f3n en la vivencia del amor evang\u00e9lico (amor de Jes\u00fas a la Iglesia) que convierte en santificador el amor humano (amor humano como signo), lo cual es el objetivo del sacramento en cuanto tal.<\/p>\n<p>    La tem\u00e1tica, los modelos organizativos, los m\u00ed\u00adnimos exigible de asistencia y de claridad de conciencia, la sinceridad de intenci\u00f3n, la aceptaci\u00f3n de la Ley de la Iglesia, la apertura a la vida (C.D.C cc. 1055 a 1165) y el descubrimiento y aprecio del mensaje evang\u00e9lico, pueden variar mucho seg\u00fan la situaci\u00f3n de los contrayentes. Pero en todo caso requieren m\u00ed\u00adnimos actitudinales y convivenciales que los contrayentes deben conocer y asumir con libertad.<\/p>\n<p>    2.2.3.3. Ordenaci\u00f3n sacerdotal<br \/>\n    El mismo sacramento del Orden requiere un cierto proceso de preparaci\u00f3n catecumenal, en cuanto implica una responsabilidad de toda la vida y significa un ministerio eclesial de primer orden.<\/p>\n<p>    Esa experiencia no est\u00e1 s\u00f3lo en el campo de la mera preparaci\u00f3n teol\u00f3gica y experiencia eclesial, sino que reclama una comunicaci\u00f3n con la parte de la Iglesia en la que se da la llamada eclesial (Di\u00f3cesis o Instituto religioso).<\/p>\n<p>    El objetivo de ese tiempo ser\u00e1 probarse a s\u00ed\u00ad mismo y tambi\u00e9n a los dem\u00e1s la aptitud para las obligaciones espec\u00ed\u00adficas del sacerdocio (entrega, pobres, servicio eclesial, celibato, vocaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica). El catecumenado \u00abvocacional\u00bb implicar\u00e1 cierto per\u00ed\u00adodo de compromiso y entrega propias de la consagraci\u00f3n: sensibilidad eclesial, dependencia institucional, renuncia, habilidad comunicativa, etc.<\/p>\n<p>     2.3. Misioneros<br \/>\n    En cierto sentido son catecumenados importantes los per\u00ed\u00adodos de preparaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica para ciertas misiones exigentes, peligrosas, costosas y de intenso reclamo eclesial.<\/p>\n<p>    En el sentido eclesial del concepto de misi\u00f3n, la llamada que determinadas personas pueden sentir hacia lugares o tareas que rompen la normalidad, no pueden ser autentificadas sin la ayuda catecumenal de la Iglesia como tal.<\/p>\n<p>    Una persona puede hacer un viaje o una estancia en lugar de dif\u00ed\u00adcil convivencia con s\u00f3lo su voluntad y puede tambi\u00e9n con libertad correr una aventura que puede resultar exitosa o desgraciada.<\/p>\n<p>    Pero, cuando se trata de tareas eclesiales, el discernimiento de la dimensi\u00f3n evang\u00e9lica de esa entrega, viaje, riesgo o funci\u00f3n, no puede quedar s\u00f3lo a la voluntad subjetiva de la persona que se entrega a la tarea. Uno es enviado cuando alguien en nombre de Dios le env\u00ed\u00ada, no cuando \u00e9l mismo se marcha.<\/p>\n<p>    El per\u00ed\u00adodo de adaptaci\u00f3n, reflexi\u00f3n, oraci\u00f3n y preparaci\u00f3n que la misi\u00f3n requiere tiene naturaleza catecumenal  cuando se toma como tarea eclesial y no como ocurrencia individual.<\/p>\n<p>   2.4. En terrenos de misi\u00f3n<br \/>\n    Una llamada de atenci\u00f3n y un recuerdo agradecido conviene hacer sobre el valor que los procesos y per\u00ed\u00adodos catecumenales que en ocasiones se aplicaron en territorios \u00abde misiones\u00bb.<\/p>\n<p>    Las condiciones de esos lugares sociol\u00f3gicamente no cristianos reclamaron la conveniente instauraci\u00f3n de per\u00ed\u00adodos m\u00e1s o menos largos de adaptaci\u00f3n y acogida cuando se demanda el Bautismo, el Matrimonio o la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Se hizo real y frecuente el pedir un per\u00ed\u00adodo catecumenal bautismal en los tiempos de la primera cristianizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, como lo demuestra la pl\u00e9yade de catecismos adaptados a los grupos nativos que proven\u00ed\u00adan de otras creencias y supersticiones.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n surgi\u00f3 en el siglo XVIII en lugares de Oriente como Jap\u00f3n, Filipinas y la India, sobre todo en las misiones franciscanas y jesu\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>    Y se lleg\u00f3 a instituir de forma incluso oficial en el siglo XIX en Misiones africanas en donde actuaban los misioneros dirigidos por el Cardenal Carlos Lavigerie que lo oficializ\u00f3 en 1878.<\/p>\n<p>    En los pa\u00ed\u00adses descristianizados de Europa surgieron diversas experiencias catecumenales ya antes del Concilio Vaticano II, al menos en determinados lugares influidos por un paganismo culto y de masas dominadas por la ignorancia religiosa o la agresividad revolucionaria.<\/p>\n<p>    Lo que ha existido en esa actitud de las Iglesias misioneras ha sido la conciencia de que cada sacramento exige un tiempo de preparaci\u00f3n y de que sus frutos dependen de c\u00f3mo se realice.<\/p>\n<p>    Las conversiones de \u00abpaganos\u00bb no enriquecen la Iglesia cristiana si no son s\u00f3lidas y conscientes. Por eso se requieren objetivos doctrinales y espirituales claros y tiempos y procesos de maduraci\u00f3n adecuados.<\/p>\n<p>    Por lo dem\u00e1s tambi\u00e9n es conveniente recordar que detr\u00e1s del t\u00e9rmino catecumenado existe la exigencia del sentido com\u00fan y el tacto pedag\u00f3gico para apreciar y reconocer la necesidad de una preparaci\u00f3n oportuna y adecuada. 2.5. Catecumenados coyunturales<br \/>\n    Ser\u00e1 bueno tambi\u00e9n que recordemos que con mucha frecuencia se suelen denominar catecumenados a los procesos grupales de formaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    Pueden abarcar a procesos de actualizaci\u00f3n o formaci\u00f3n general en el mensaje cristiano: o pueden recoger intenciones o intereses sobre temas o campos muy espec\u00ed\u00adficos: catecumenados b\u00ed\u00adblicos, sobre justicia social, en la oraci\u00f3n, en la liturgia eclesial.<\/p>\n<p>    Esas formas temporales y sectoriales de la educaci\u00f3n de la fe en los adultos hacen bien en ampararse bajo el t\u00e9rmino respetable de \u00abcatecumenado\u00bb y eludir con ello la connotaci\u00f3n infantil que el t\u00e9rmino \u00abcatequesis\u00bb implica en muchos ambientes.<\/p>\n<p>    Ser\u00e1 conveniente, con todo, recordar a todos sus participantes que el alma del catecumenado, desde los tiempos antiguos, no est\u00e1 tanto en los conocimientos doctrinales que se adquieren cuanto en la vida cristiana que se comparte y en la que se participa. Si se centran en la formaci\u00f3n intelectual, teol\u00f3gica, s\u00f3lo rozan el concepto del catecumenado. Si abarcan con decisi\u00f3n la conversi\u00f3n, la vivencia cristiana y el encuentro con el misterio divino, entran de lleno en el estilo catecumenal.<\/p>\n<p>    3. Lo normativo y lo eclesial<br \/>\n    Con frecuencia surge el conflicto entre lo obligatorio y disciplinar (preparaci\u00f3n), sobre todo sacramental, y la libertad organizativa y evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Las normativas, m\u00e1s o menos exigentes o tolerantes que a veces las autoridades religiosas insin\u00faan o promulgan, se diversifican mucho en las di\u00f3cesis y en las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>   Var\u00ed\u00adan las consignas para las acciones sacramentales: duraci\u00f3n, asistencia obligada, lugar celebrativo, edades, tiempos, burocracia eclesial, etc. Conviene recordar a este respecto que las normas est\u00e1n al servicio de las personas y no viceversa y que una limitaci\u00f3n indiscriminada de la libertad evang\u00e9lica es peligrosa si es absoluta y general.<\/p>\n<p>    Tan nocivo puede ser el abandono de toda disciplina y orientaci\u00f3n sobre los catecumenados sacramentales como la legislaci\u00f3n intransigente que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que ordena la Ley General de la Iglesia.<\/p>\n<p>    Y no est\u00e1 de m\u00e1s insistir en que lo importante es la consecuci\u00f3n de los objetivos y no la materialidad de los cumplimientos. Algo serio falla en la vida sacramental de los grupos eclesiales cuando una norma atrofia la libertad o un tr\u00e1mite sustituye a la adhesi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Los dirigentes y animadores eclesiales propensos a las normativas feudales har\u00e1n bien en pensar que puede educar m\u00e1s una lectura de un libro clarificador que una resignada escucha de una charlas impreparadas, por ejemplo cuando de cursillo prematrimoniales se trata.<\/p>\n<p>    Salvada la experiencia comunitaria, alma de la sacramentalidad, y la recta intenci\u00f3n de transparentar la claridad de ideas y la bondad de conciencia en lo que se hace, la tolerancia, diversidad y comprensi\u00f3n son lo m\u00e1s conveniente cuando de catecumenados se trata.<\/p>\n<p>    4. Catecumenados sectoriales<br \/>\n    El catecumenado cristiano es, o debe ser, patrimonio electivo de la Iglesia y nunca ser propiedad selectiva de grupos restringidos.<\/p>\n<p>    Pretender acaparar el sentido catecumenal en \u00abmovimientos al modo del llamado camino neocatecumenal\u00bb o en experiencias eclesiales de tipo m\u00ed\u00adstico al estilo de los grupos pentecostales, puede resultar una exageraci\u00f3n desafortunada, sobre todo si late cierta arrogancia y aristocracia espiritual en los promotores.<\/p>\n<p>    Los movimientos eclesiales, como son los dos citados, son hermosos en cuanto movimientos y en cuanto eclesiales. Su grandeza est\u00e1 en ser alternativa deseable para quien sienta como interesante o atractiva su din\u00e1mica evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Pero deben hacerse compatibles con todo otro movimiento del signo que sea, incluido los m\u00e1s liberales y tolerantes con reivindicaciones sociales poco amigas de citas expl\u00ed\u00adcitas del Evangelio.<\/p>\n<p>    Los catecumenados o per\u00ed\u00adodos de preparaci\u00f3n no abiertos a toda la Iglesia, los que cultivan el capillismo y no la catolicidad, los que se mueven con experiencias de fe en que los promotores viven impresiones de alejamiento eclesial, jar\u00e1rquico o ecum\u00e9nico, no responden a la l\u00ed\u00adnea de una correcta evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    5. Catequesis y catecumenado<br \/>\n    Es dif\u00ed\u00adcil determinar la relaci\u00f3n que existe entre catecumenado y catequesis. Terminol\u00f3gicamente catecumenado alude a una instituci\u00f3n formalizada en los primeros tiempos cristianos y catequesis significa actividad, o ministerio, primordial en la Iglesia<br \/>\n    Conceptualmente la idea de catequesis abarca a toda la labor educativa, seg\u00fan las definiciones m\u00e1s eclesiales del concepto. Y catecumenado alude a un proceso organizativo muy concreto y preciso.<\/p>\n<p>    Al margen de esta oscilante relaci\u00f3n, lo que no hay duda es que toda catequesis sistematizada y bien armonizada puede ser definida como un catecumenado. Pero tambi\u00e9n es bueno recordar su referencia prioritaria a la vida sacramental de la Iglesia, de manera particular en lo referente al hecho bautismal.<\/p>\n<p>     Por eso es bueno recordar que cuando se ha recibido el bautismo en la primera infancia, la vida de la Iglesia reclama una permanente formaci\u00f3n en la fe recibida y una aclaraci\u00f3n continua en los procesos de maduraci\u00f3n eclesial y espiritual.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica indica expl\u00ed\u00adcitamente la necesidad de un catecumenado postbautismal para todos los bautizados que no lo tuvieron antes del sacramento: \u00abPor su naturaleza misma, el Bautismo de los ni\u00f1os exige un catecumenado postbautismal. No se trata s\u00f3lo de la necesidad de una instrucci\u00f3n posterior al Bautismo, sino del necesario desarrollo de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona\u00bb (N\u00c2\u00ba 1231)<\/p>\n<p>    Pero, la organizaci\u00f3n de las catequesis infantiles tambi\u00e9n hace referencia a los catecumenados o procesos sistem\u00e1ticos y continuados de formaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>   Y en este sentido toda catequesis se debe abrir a los procesos catecumenales creativos, atractivos, din\u00e1micos, cautivadores e iluminadores de la vida de todos los creyentes.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[130] En los tiempos recientes, ante las dificultades pastorales que surgen en muchos lugares, se ha intentado resaltar el deber de conciencia que tienen los creyentes de formarse cada vez mejor para pensar y obrar en conformidad con el Evangelio de Jes\u00fas. 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