{"id":9994,"date":"2016-02-05T07:14:35","date_gmt":"2016-02-05T12:14:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T07:14:35","modified_gmt":"2016-02-05T12:14:35","slug":"catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>[100]<\/p>\n<p>     La catequesis es un \u00abministerio de la Palabra\u00bb en la Iglesia. Por eso entra en el mandato evangelizador de Jes\u00fas. Recoge, pues, en general todos los rasgos de la evangelizaci\u00f3n y por eso es desaf\u00ed\u00ado permanente del Esp\u00ed\u00adritu. Es participaci\u00f3n en la misma misi\u00f3n de Jes\u00fas y entra de lleno en la misi\u00f3n de la Iglesia que es, como la de Jes\u00fas, anunciar la salvaci\u00f3n y el amor de Dios.<\/p>\n<p>    1. Definiciones<br \/>\n    Definir la catequesis no es tarea sencilla, como no lo es definir otras realidades religiosas: fe, oraci\u00f3n, moral, conciencia, sacramento, liturgia, etc. Es m\u00e1s f\u00e1cil describir, comentar y comparar que definir. Pero es bueno hacer un intento.<\/p>\n<p>    1.1. Juan XXIII<br \/>\n    Juan XXIII la defini\u00f3 como \u00abEnse\u00f1anza ordenada y sistem\u00e1tica de la doctrina cristiana revelada por Dios y transmitida por la Iglesia para ser conocida y vivida cada vez m\u00e1s profundamente\u00bb (Disc. al Congreso Cateq. Internacional de Venecia. 1961)<\/p>\n<p>    Los elementos de esta definici\u00f3n van a ser claves en la comprensi\u00f3n y clarificaci\u00f3n del concepto de catequesis.<\/p>\n<p>   &#8211; Se resalta la dimensi\u00f3n intelectual de \u00abense\u00f1anza\u00bb y por lo tanto su carga de instrucci\u00f3n y de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Se recoge la doble realidad del orden y de la sistematizaci\u00f3n en esa ense\u00f1anza y se alude a lo que diferencia la catequesis de otros ministerios de la Palabra: predicaci\u00f3n, reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, celebraci\u00f3n lit\u00fargica, anuncio evangelizador.<\/p>\n<p>   &#8211; Se precisa el objeto de la catequesis que es la \u00abdoctrina\u00bb de Cristo, no las opiniones teol\u00f3gicas o los consejos asc\u00e9ticos, sino aquello que es obligado creer.<\/p>\n<p>   &#8211; Y se clarifica que esa doctrina tiene la doble cualidad de ser \u00abrevelada\u00bb y de ser \u00abtransmitida\u00bb por la Iglesia, que la ha recibido para darla a los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211; Se pone de manifiesto la finalidad que motiva la transmisi\u00f3n, que es doble: conocer la doctrina y vivir seg\u00fan sus consecuencias.<\/p>\n<p>   &#8211; Y se alude a la progresi\u00f3n, es decir a la intenci\u00f3n de hacerlo \u00abcada vez m\u00e1s profunda y vitalmente\u00bb.<\/p>\n<p>    Pocas definiciones o frases aclaratorias se han pronunciado por parte de la autoridad eclesial con tanta precisi\u00f3n, estructuraci\u00f3n y clarificaci\u00f3n como \u00e9sta. Y con ser clara y sugestiva, no deja claramente resaltados otros aspectos necesarios: sujeto, \u00e1mbito, m\u00e9todo, condiciones.<\/p>\n<p>    1.2. Otras definiciones<br \/>\n    Pueden ser de muy diversos estilos, alcances y configuraci\u00f3n intelectual. El \u00abDirectorio general para la catequesis\u00bb reconoce que \u00abla concepci\u00f3n que se tenga de la catequesis condiciona profundamente la selecci\u00f3n y organizaci\u00f3n de contenidos (cognoscitivos, experienciales, comportamentales), precisa sus destinatarios y define la pedagog\u00ed\u00ada que se requiere para la consecuci\u00f3n de los contenidos\u00bb (N\u00c2\u00ba 35).<\/p>\n<p>   &#8211; El \u00abDirectorio internacional de pastoral catequ\u00e9tica\u00bb, de 1971, la defin\u00ed\u00ada como \u00abLa acci\u00f3n eclesial que conduce a las comunidades y a los cristianos en particular a la maduraci\u00f3n de la fe\u00bb. Es el segundo ministerio de la Palabra. Antes viene la evangelizaci\u00f3n o primer anuncio y luego viene la celebraci\u00f3n u homil\u00ed\u00ada y la profundizaci\u00f3n o Teolog\u00ed\u00ada. (N\u00c2\u00ba 17)<br \/>\n   &#8211; Y el \u00abDirectorio General\u00bb de 1997, que pluraliza y diversifica los conceptos y las interpretaciones, entre las muchas ideas definitorias que presenta, la entiende como \u00abla acci\u00f3n que promueve y hace madurar la conversi\u00f3n inicial, educando en la fe del convertido incorpor\u00e1ndolo a la comunidad de fe\u00bb (N\u00c2\u00ba 61)<br \/>\n   &#8211;  Los viejos catequistas la miraban en su dimensi\u00f3n m\u00e1s intelectual. Daniel Llorente dec\u00ed\u00ada: \u00abEs la ense\u00f1anza met\u00f3dica y educaci\u00f3n religiosa de los ni\u00f1os y j\u00f3venes y de las personas adultas poco instruidas en la religi\u00f3n.\u00bb (Tratado de Ped. Cateq. Lecc. 1)<br \/>\n   &#8211; Los Obispos suramericanos la socializaban y dec\u00ed\u00adan en Medell\u00ed\u00adn: \u00abEs la acci\u00f3n por la cual un grupo humano interpreta su situaci\u00f3n, la vive y la expresa a la luz del Evangelio.\u00bb (Renov. De  la  Catequesis)<\/p>\n<p>    P\u00ed\u00ado X la conceb\u00ed\u00ada en forma moral como \u00abacci\u00f3n de comparar lo que Dios manda obrar y lo que los hombres hacen, de modo que, con el ejemplo de la Sda. Escritura o de la vida de los santos, se ense\u00f1a el camino que aleja del vicio y ayuda practicar la virtud\u00bb. (Enc\u00ed\u00adclica Acerbo Nimis)<br \/>\n   &#8211; Y Juan Pablo II la entiende como \u00abLa educaci\u00f3n de la fe de los ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos en la doctrina org\u00e1nica y sistem\u00e1tica para lograr la plenitud de la vida cristiana\u00bb. (Catech. Tradenadae 18)<\/p>\n<p>    Entre las definiciones m\u00e1s intelectuales y las m\u00e1s morales, las que hacen referencia a la comunidad en que el creyente se integra y las que presuponen una dimensi\u00f3n m\u00e1s de fe, la variedad es grande. Incluso se puede decir que no es posible una definici\u00f3n entitativa, aunque se hayan formulado muchas descriptivas y fenomenol\u00f3gicas, puesto que decir lo que es resalta abstracto y describir lo que se hace es m\u00e1s c\u00f3modo.<\/p>\n<p>    2. Rasgos esenciales<br \/>\n    Con todo interesa aclarar la identidad de la catequesis, pues de ello depende el que se pueda clarificar la identidad del catequista, del acto o proceso catequ\u00ed\u00adstico y de la perspectiva en la que se sit\u00fae el concepto de catequizando.<\/p>\n<p>    Hay aspectos o elementos en el concepto de catequesis que deben ser resaltados y en los que todos llegan a una concordancia, sobre todo si se la mira como labor primordial en la Iglesia.<\/p>\n<p>    2.1. Identidad evangelizadora   Pablo VI dijo: \u00abEvangelizar constituye la dicha y vocaci\u00f3n de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb. (Evangelii Nuntiandi 1)<\/p>\n<p>    La catequesis se presenta como singular ministerio de la Palabra y, por lo tanto, no es una acci\u00f3n superficial y fugaz. Su naturaleza evang\u00e9lica es el rasgo radical. Se identifica con la oferta de la buena nueva, al paso que la aleja de cualquier visi\u00f3n proselitista, apolog\u00e9tica, indoctrinadora, meramente informativa o socializadora.<\/p>\n<p>     Los rasgos comunes a toda acci\u00f3n evangelizadora quedan recogidos por Pablo VI de manera sugestiva:   \u00abEs un proceso complejo, con elementos variados:<\/p>\n<p>   &#8211; renovaci\u00f3n de la humanidad&#8230;.<\/p>\n<p>   &#8211; testimonio, anuncio expl\u00ed\u00adcito&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; entrada en la comunidad<\/p>\n<p>   &#8211; acogida de los signos&#8230;<\/p>\n<p>   &#8211; iniciativas de apostolado&#8230;  (Evangelii Nuntiandi, N\u00c2\u00ba 24)   Los Obispos Espa\u00f1oles, tambi\u00e9n se hicieron eco de esos signos claros:<\/p>\n<p>     \u00abSe entiende, pues, por evangelizaci\u00f3n el proceso total, mediante el cual la Iglesia, Pueblo de Dios, movida por el Esp\u00ed\u00adritu Santo:  &#8211; anuncia al mundo el Evangelio del Reino de Dios&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; da testimonio ante los hombres de nueva manera de ser y vivir&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; educa en la fe a los que se convierte a El y viven seg\u00fan su esp\u00ed\u00adritu&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; celebra (mediante los sacramentos en comunidad) la presencia del Se\u00f1or Jes\u00fas y el don del Esp\u00ed\u00adritu&#8230;<\/p>\n<p>  &#8211; impregna y transforma con toda su fuerza el orden temporal\u00bb.<\/p>\n<p>   (Catequesis de la Comunidad. 24-29)<\/p>\n<p>    Uno y otro documento hablan de evangelizaci\u00f3n como de un proceso e introducen en esa acci\u00f3n la catequesis como una forma selecta que sigue cronol\u00f3gicamente al primer anuncio.<\/p>\n<p>    Los rasgos peculiares y espec\u00ed\u00adficos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica son m\u00e1s iluminadores, precisos y exigentes.<\/p>\n<p>    2.2. Dimensi\u00f3n misionera.<\/p>\n<p>    Es la proyecci\u00f3n, la apertura al misterio cristiano de la persona libre, infantil o adulta, al resultar formada, consolidada y comprometida. Se entiende como \u00abanuncio misionero\u00bb, el cual representa el primer paso de un camino, la llamada inicial a una vida, la proclamaci\u00f3n alegre de una novedad, el ofrecimiento gratuito del mensaje de Cristo cuando se ha comprendido su valor.<\/p>\n<p>    La necesidad de anunciar el misterio de Jes\u00fas se encuentra, pues, en el coraz\u00f3n de la Iglesia. La catequesis conduce hacia esa necesidad. Por eso informa, instruye, ilumina, orienta, sugiere, ofrece formas de vida y pensamientos a la luz de la fe.<\/p>\n<p>    Pero esa necesidad no se identifica con la \u00abpredicaci\u00f3n\u00bb. Se expresa por el testimonio de los cristianos, que es m\u00e1s aut\u00e9ntico cuanto mayor es su formaci\u00f3n de criterios, la promoci\u00f3n de virtudes y la apertura a relaciones.<\/p>\n<p>    Cuando este anuncio provoca en quien lo recibe un deseo de conocer a Jes\u00fas y de seguirle, la personas as\u00ed\u00ad \u00abconvertida\u00bb es creyente. Y cuando se siente la necesidad de compartirlo con los dem\u00e1s, entonces la persona se hace ap\u00f3stol. A partir de esa fe proyectiva, comienza la madurez cristiana.<\/p>\n<p>    2.3. Variedad y analog\u00ed\u00ada<br \/>\n    La catequesis puede orientarse de variadas formas seg\u00fan la situaci\u00f3n de los catequizandos. No se entiende la catequesis como algo compacto, un\u00ed\u00advoco siempre equivalente, pues los destinatarios de la misma pueden moverse en diversidad de situaciones.<\/p>\n<p>   &#8211; Unas veces la \u00ablabor catequ\u00ed\u00adstica\u00bb es roturar la tierra, pues los destinatarios, aunque bautizados, apenas si tienen ingredientes cristianos en sus vidas. Puede deberse a ignorancia, al vicio, al abandono o a la simple indiferencia que impide una situaci\u00f3n de partida propia del creyente.<\/p>\n<p>    Acontece as\u00ed\u00ad en ambientes indiferentes y poco religiosos, en los que lo cristiano se halla oculto por la indiferencia social. Se precisa all\u00ed\u00ad una catequesis de novedad, de primer anuncio. La labor educativa se mueve en la frontera de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Otras veces la \u00abacci\u00f3n\u00bb exige colaborar con los diversos agentes que aportan nuevas semillas en la vida de los destinatarios, y se entrelazan las acciones de diversos agentes: familias, parroquias, escuela y el entorno social.<\/p>\n<p>    Entonces la catequesis es de construcci\u00f3n, de progreso y edificaci\u00f3n. Con m\u00e1s o menos coordinaci\u00f3n los sujetos reciben aportaciones de variadas fuentes.<\/p>\n<p>   &#8211; En ocasiones hay que formular la catequesis de forma recuperadora, pues los \u00abpotenciales catequizandos\u00bb se han alejado de la fe o de la virtud, aunque conservan algunos rescoldos cristianos.<\/p>\n<p>    Cuando se trata de desenterrar valores que existieron y los vicios o el error destruyeron, la catequesis se puede llamar de \u00abrestauraci\u00f3n\u00bb. Es el caso de la \u00abreeducaci\u00f3n cristiana\u00bb de los alejados por la herej\u00ed\u00ada o el vicio, de los que han sido v\u00ed\u00adctimas de corrupci\u00f3n moral o ideol\u00f3gica, de los alejados de la fe cristiana o de las virtudes b\u00e1sicas. Todos ellos necesitan algo m\u00e1s que un maquillaje espiritual. Necesitan una curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    2.4. Sinton\u00ed\u00ada vital y mental.<\/p>\n<p>    Toda catequesis implica no s\u00f3lo sinton\u00ed\u00ada sino tambi\u00e9n sincron\u00ed\u00ada de lo vital y de lo mental. Sinton\u00ed\u00ada equivale a coherencia y concordancia en los tonos, formas e intensidades. Y sincron\u00ed\u00ada alude a los tiempos, ritmos y procesos.<\/p>\n<p>    La catequesis tendr\u00e1 siempre que cuidar la dimensi\u00f3n de instrucci\u00f3n y de formaci\u00f3n, pues conduce por su naturaleza a conocer cada vez mejor el mensaje evang\u00e9lico. Pero implica la dimensi\u00f3n vivencial: la que conduce a asimilarlo, a convertirlo en vida el mismo tiempo que se conoce y en proporci\u00f3n a la intensidad del conocimiento.<\/p>\n<p>    Precisamente este es un rasgo significativo en la tarea catequ\u00ed\u00adstica. Si se desajusta la armon\u00ed\u00ada, se anula la eficacia catequ\u00ed\u00adstica: o se vive lo que no se conoce y se cae en el ritualismo; o no se vive lo que ya se conoce y se incurre en el hedonismo y en el indiferentismo.<\/p>\n<p>    2.5. Resonancia personal<br \/>\n    La catequesis requiere claro y decidido sentido de acercamiento individual. En la medida en que atiende a las personas, y no s\u00f3lo a los grupos, es catequesis cristiana, viva, din\u00e1mica, comprometedora.<\/p>\n<p>    Es peligroso hablar de catequesis a la medida de cada uno. Pero m\u00e1s nocivo es hacer una catequesis impersonal, ritualista, igual para todos, de cristiandad sociol\u00f3gica m\u00e1s que de cristianismo personal.<\/p>\n<p>    Lo catequ\u00ed\u00adstico tiene como objetivo la  educaci\u00f3n de la fe. Y el concepto \u00abfe\u00bb como el concepto \u00abeducaci\u00f3n\u00bb no son asumibles sin la referencia personal en el contexto de la fe eclesial. En esa dimensi\u00f3n personalista es donde reside su riqueza espiritual y lo que diferencia la catequesis de otros conceptos cercanos como son \u00abinstrucci\u00f3n, adoctrinamiento, inculturaci\u00f3n, cristianizaci\u00f3n\u00bb, etc.<\/p>\n<p>    Por eso en catequesis es decisivo el trato personal, el acercamiento, el encuentro con el creyente que madura.<\/p>\n<p>    Se debe este criterio a la certeza de que Dios ama a cada hombre individualmente y de que lo primero que debe importar al educador de la fe es la identidad y la situaci\u00f3n de cada persona.<\/p>\n<p>    Sin sentido personal, el amor evang\u00e9lico no puede entenderse y desde luego no puede ponerse en funcionamiento. Toda catequesis es eclesial por su naturaleza. Pero la Iglesia es la unidad de todos, no la colectividad.<\/p>\n<p> 3. Catequesis como proceso<\/p>\n<p>   Los rasgos y condiciones apuntadas hacen pensar en que la catequesis como tal es un proceso seguido durante un tiempo largo. No es acci\u00f3n fragmentaria y coyuntural. Es como un camino, no como un encuentro o una circunstancia. Implica un tiempo largo, con etapas graduadas, con diversidad de ritmo, incluso con desigualdad de resultados personales. Por eso la catequesis debe ser entendida como una ruta con se\u00f1ales, como una sucesi\u00f3n de momentos que se van superando.<\/p>\n<p>   &#8211; Un cristiano, un catequista, un creyente, no se hacen \u00aben un d\u00ed\u00ada\u00bb. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios ense\u00f1a que es mejor avanzar poco a poco, con paciencia. Y la pedagog\u00ed\u00ada del mensajero de Dios como es el catequista debe acomodarse a esas formas divinas. La idea de itinerario est\u00e1 en la entra\u00f1a de la catequesis cristiana.<\/p>\n<p>   &#8211; El comienzo del camino implica inter\u00e9s, curiosidad de lo que se va a encontrar, a veces la sorpresa de lo nuevo. El final del itinerario es el encuentro con Cristo, es la satisfacci\u00f3n de la conquista. Es la forma ordinaria que tiene de desenvolverse la semilla, la palabra, la luz, la verdad, la posesi\u00f3n del mensaje.<\/p>\n<p>   Es interesante confrontar que no otro es el procedimiento de Jes\u00fas seg\u00fan los relatos evang\u00e9licos. As\u00ed\u00ad aparece en muchas par\u00e1bolas, discursos, milagros y gestos, ense\u00f1anzas a los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>   3.1. Sucesi\u00f3n de momentos<\/p>\n<p>   La formaci\u00f3n de la fe se desarrolla en pasos, en etapas. Cada momento se apoya en el anterior. De la solidez de uno depende la eficacia del siguiente y la consistencia del conjunto.<\/p>\n<p>   La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica debe apoyarse en la realidad de ese proceso y presentarse como acompa\u00f1amiento del mismo. Pero deben entender los que la cultivan que no se trata s\u00f3lo un proceso humano y psicol\u00f3gico, sino que es est\u00e1 relacionado con el don divino, pues no es la cultura ni la religiosidad su centro de atenci\u00f3n, sino la fe que es algo misterioso e interior, pero tambi\u00e9n evolutivo.<\/p>\n<p>   Por eso la catequesis asume la historicidad del hombre, su ritmo, su creatividad y su compromiso.<\/p>\n<p>   Habitualmente la idea de catequesis se vincula con los estadios iniciales del camino. Los mismos Obispos espa\u00f1oles la definen a veces desde una \u00f3ptica meramente inicial, por ejemplo en su Documento sobre Catequesis de la Comunidad: \u00abCatequesis es la etapa del proceso evangelizador en la que se capacita b\u00e1sicamente a los cristianos para entender, celebrar y vivir, el Evangelio del Reino, al que han dado su adhesi\u00f3n, y para participar activamente en la realizaci\u00f3n de la Comunidad eclesial y en el anuncio y difusi\u00f3n del Evangelio. Esta formaci\u00f3n cristiana (integral y fundamental) tiene como meta prioritaria la confesi\u00f3n de la fe. (N\u00c2\u00ba 34)<br \/>\n   Pero la instrucci\u00f3n y la formaci\u00f3n religiosa no es labor exclusiva de los primeros estadios de la vida sino de toda la existencia. Con frecuencia se disimula la acci\u00f3n educativa con otros t\u00e9rminos, ya que el de catequesis evoca connotaciones de inmadurez religiosa.<\/p>\n<p>   El cristiano debe seguir siempre profundizando su fe con itinerarios culturales y vivenciales cada vez m\u00e1s exigentes y comprometedores del procesor de educaci\u00f3n de la fe, la catequesis no termina nunca. Pero en cuanto acto concreto y temporal que se dise\u00f1a y realiza para conseguir un objetivo, la catequesis puede describirse de forma m\u00e1s precisiva.<\/p>\n<p>    &#8211; Un plan o acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica tiene un principio y un fin. Dura un tiempo. Se caracteriza por una sistematizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    &#8211; Persigue la consecuci\u00f3n de un plan o programa que, incluso, puede ser sometido a criterios de evaluaci\u00f3n objetiva.<\/p>\n<p>   &#8211; Requiere una metodolog\u00ed\u00ada inspirada en estilos del Catecumenado bautismal.<\/p>\n<p>    &#8211; Supone, en consecuencia, una iniciaci\u00f3n en el Misterio cristiano, pero tambi\u00e9n un perfeccionamiento: experiencia de vida evang\u00e9lica, encuentro de oraci\u00f3n, celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Incluso conduce a una maduraci\u00f3n: fomenta alg\u00fan tipo de compromiso apost\u00f3lico en referencia a la comunidad creyente.<\/p>\n<p>     &#8211; La cumbre del proceso culmina con el gozo del descubrimiento de Jes\u00fas y de su mensaje. Y encontrar a Jes\u00fas es de nuevo comenzar a desear acercarse m\u00e1s a El y profundizar su mensaje sin cesar.<br \/>\n  Por eso, con Juan Pablo II, hay que reconocer que \u00abla Catequesis no consiste \u00fanicamente en ense\u00f1ar la doctrina, sino en iniciar a toda la riqueza de la vida cristiana\u00bb. (Cat. Tradendae. 33). Es una riqueza interminable; por eso la acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica nunca finaliza.<\/p>\n<p>   3.2. Exigencias del proceso<\/p>\n<p>    El proceso catequ\u00e9tico tiene sus peculiares exigencias. Si se tienen en cuenta, se asegura la bondad del camino.<\/p>\n<p>     &#8211; Exige previsiones, \u00abproyectos organizados y sistem\u00e1ticos\u00bb, preparados con seriedad y creatividad, con objetivos claros, con etapas previstas, con din\u00e1micas coordinadas. En catequesis hay que planificar, programar, tener claros los objetivos, graduar los contenidos, adaptar los instrumentos de trabajo, respetar los estadios evolutivos. Entonces la catequesis resulta eficaz.<\/p>\n<p>    &#8211; Quienes se mueven en este sentido de maduraci\u00f3n progresiva, de crecimiento espiritual, son los que pueden llegar a entender lo que es la fecundidad en la Iglesia y en la formaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    Los que creen que por ser capaces de memorizar una f\u00f3rmula ya pueden transmitir vida a los dem\u00e1s, no pueden hacer labor de catequistas.<\/p>\n<p>    &#8211; Multitud de campos o aspectos demandan la aplicaci\u00f3n de las leyes del crecimiento intelectual y espiritual: liturgia y oraci\u00f3n, dogma y moral, historia eclesial y relaciones interpersonales, servicios de caridad y experiencias espirituales.<\/p>\n<p>   Entre las principales exigencias del proceso podemos recordar algunas:<br \/>\n   &#8211; Su car\u00e1cter temporal. Hay un principio y hay un final. Hay que disponer el primero y hay que prevenir el segundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Su armon\u00ed\u00ada constitutiva. Garantizar la realizaci\u00f3n acertada de cada momento es asegurar la bondad de la totalidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Su singularidad. Cada caminante es diferente de los dem\u00e1s. Cada catequizando dispone de una singularidad que debe ser conocida, respetada, compartida, alentada y conjuntada con los otros.<\/p>\n<p>   &#8211; Acompa\u00f1amiento singular. El catequista debe sentirse como c\u00f3mplice y protagonista en el camino hacia el Se\u00f1or de cada uno de los suyos. Debe saber qui\u00e9n es el compa\u00f1ero y qu\u00e9 necesidades tiene. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1 llevarle a una fe aut\u00e9ntica: personal y comunitaria, individual y eclesial.<\/p>\n<p>   3.3. Etapas del proceso<\/p>\n<p>   Las clasificaciones y distribuciones del proceso catequ\u00ed\u00adstico pueden ser muchas, tantas casi como catequistas o sistemas existan y como catequizandos las desarrollan a lo largo un \u00abper\u00ed\u00adodo\u00bb catequ\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>   Pero es bueno recordar lo que es natural: lo que en todo proceso de signo moral o espiritual acontece. Hay momentos de iniciaci\u00f3n, los incipientes. Hay momentos de desarrollo, los proficientes; y hay estadios finales o de culminaci\u00f3n, los concluyentes, los de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>   En los tratados de catequ\u00e9tica se suelen diferenciar en cinco momentos significativos los procesos de alguna manera incipientes de la catequesis:<br \/>\n   I. El despertar religioso: supone la iniciaci\u00f3n en la fe (3 a 6 a\u00f1os). Se identifica con la etapa m\u00e1s infantil. La tarea se centra en la mejor \u00abpredisposici\u00f3n\u00bb: moral, sensorial, verbal, asistem\u00e1tica, afectiva, egoc\u00e9ntrica, fragmentaria, ocasional, animista, mim\u00e9tica y experiencial.<\/p>\n<p>   II. La primera comprensi\u00f3n (6 a 9 a\u00f1os). Es tiempo de leve sistematizaci\u00f3n religiosa y, de alguna forma, de iniciaci\u00f3n eclesial y sacramental. Es infancia activa, memor\u00ed\u00adstica, observativa, de cordialidad e inmediatez.<br \/>\n  III. Infancia adulta (10 a 12 a\u00f1os). Exige una catequesis participativa por ser \u00e9poca expresiva, discursiva, social y comunicativa, consciente, reflexiva, de sensibilidad comunitaria y de apertura moral.<\/p>\n<p>   IV. Axiol\u00f3gica. (12-15 a\u00f1os). Exige una catequesis paciente, dialogante y personal. La preadolescencia es intimista, sensible, apta ante los valores, ansiosa de afianzarse a s\u00ed\u00ad mismo ante los dem\u00e1s. Tiempo de intimidad, de conciencia, de sensibilidad \u00e9tica y responsabilidad. Momento de crisis de identidad tanto pubertaria como convivencial. El chico y la chica se distancian madurativamente.<\/p>\n<p>   V. Adolescente y aut\u00f3noma (15-18 a\u00f1os), en el comienzo de una adultez insegura, pero independiente. Es tiempo de catequesis din\u00e1mica, apost\u00f3lica, pastoral. Las opciones religiosas de la vida anterior proporcionan apertura o clausura, creencia o incredulidad juveniles.<\/p>\n<p>   Las etapas posteriores, las de proficientes y las de culminaci\u00f3n, las de la madurez y las de la tercera edad, pueden tambi\u00e9n presentarse en m\u00faltiples categor\u00ed\u00adas, estadios o clasificaciones. Pero todas tienen que ver con los procesos de iniciaci\u00f3n de la infancia y de la juventud.<\/p>\n<p>  4. Leyes de la catequesis<\/p>\n<p>   Si la catequesis es acci\u00f3n continuada y compromiso eclesial que reclama profunda reflexi\u00f3n, atenci\u00f3n y discernimiento, no podemos olvidar los grandes criterios o leyes que deben regirla.<\/p>\n<p>   Teniendo claros los criterios, el camino se sigue con serenidad, seguridad, armon\u00ed\u00ada y con fundamentaci\u00f3n. Sin criterios los caminantes van a la deriva y conf\u00ed\u00adan al azar los resultados y los beneficios.<\/p>\n<p>   Por eso podemos aludir a diversos criterios o referencias que diluciden lo que realmente es la catequesis cristiana y ofrezcan se\u00f1ales de alarma cuando no se cubren suficientemente en el esfuerzo por conseguir su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   4.1. Cristoc\u00e9ntricas<\/p>\n<p>   La catequesis se debe regir por la persona, el mensaje y el misterio del mismo Jes\u00fas. Sin una referencia cristoc\u00e9ntrica muy clara y decisiva no habr\u00e1 autenticidad catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>   No bastan las referencias evang\u00e9licas y las alusiones prof\u00e9ticas para asegurar el cristocentrismo. El Evangelio tiene ejes radicales que son los que verdaderamente definen la presencia misteriosa del Se\u00f1or: caridad fraterna, confianza en la Providencia, justicia, esperanza, fidelidad, renuncia y cruz, valent\u00ed\u00ada y sobre todo amor a Dios.<\/p>\n<p>   El cristocentrismo evang\u00e9lico es el eje central de cualquier mapa de leyes teol\u00f3gicas a las que podamos aludir: sentido de la paternidad divina, acogida de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, disposici\u00f3n a la conversi\u00f3n, cultivo de la esperanza escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>   4.2  Eclesiales<\/p>\n<p>   Cristo quiso una comunidad en la cual El prometi\u00f3 mantenerse presente hasta la consumaci\u00f3n de los siglos. La Iglesia es comunidad, pero no al modo humano de las sociedades terrenas, sino al estilo sagrado del Cuerpo m\u00ed\u00adstico, del Pueblo elegido, del Reino de Dios.<\/p>\n<p>   Al hablar de leyes eclesiales se alude a la comunidad y a la fraternidad, pero tambi\u00e9n a la jerarqu\u00ed\u00ada y la magisterio, a la catolicidad y a la unidad, a la misi\u00f3n y a los sacramentos, a la plegaria y al servicio, a la apostolicidad y a la santidad, que todo ello contiene la idea de Iglesia.<\/p>\n<p>   No hay que reducir el proceso catequ\u00e9tico a la sola integraci\u00f3n en la comunidad creyente. Hay que descubrir el aspecto vital y vocacional de esa comunidad. Pero no puede darse formaci\u00f3n aut\u00e9ntica al margen de la comunidad.<\/p>\n<p>   La catequesis verdadera exige miradas de amor y claridad a la Encarnaci\u00f3n del mismo Jes\u00fas. Pero del mismo modo reclama comuni\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n<p>   El proceso catequ\u00e9tico de los ni\u00f1os y j\u00f3venes hay que situarlo siempre en estas coordenadas. Situarse fuera de ellas es disgregarse. Y ello conduce a la desorientaci\u00f3n, a la esterilidad espiritual y al alejamiento eclesial.<\/p>\n<p>   4.3. Pedag\u00f3gicas y educativas<\/p>\n<p>   La catequesis es educaci\u00f3n de la fe. Todo proceso educativo implica exigencias pedag\u00f3gicas: acompa\u00f1amiento, protagonismo personal, colaboraci\u00f3n, continuidad, claridad de objetivos, evaluaci\u00f3n continua, juego de est\u00ed\u00admulos, relaciones personales s\u00f3lidas y adecuadas.<\/p>\n<p>   Hay que tener en cuenta todo ello en la buena catequesis, pues si se pierde de vista la identidad de la educaci\u00f3n de la fe se incurre en el pragmatismo una veces y en la utop\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica en otras ocasiones.<\/p>\n<p>   La catequesis exige lo mismo que requiere un proceso educador serio y eficaz. Pero con la peculiaridad de que su perspectiva, contenido y metodolog\u00ed\u00ada tienen que ver con lo relativo a la fe, a la uni\u00f3n con Dios, al defensa del mensaje divino, a la acogida de la gracia.<\/p>\n<p>   4.4. Psicol\u00f3gicas<\/p>\n<p>   Y algo parecido acontece con los criterios o dinamismos psicol\u00f3gicos. Hay que tener en cuenta que el sujeto de la catequesis es una persona humana, con cualidades y limitaciones, con dinamismos humanos y con aspiraciones espirituales.<\/p>\n<p>   Sin una comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica del sujeto catequizando no se podr\u00e1 obrar correctamente a la hora de educar la fe. La acci\u00f3n divina es misteriosa y original,. Pero dios no act\u00faa al margen de las condiciones y conyunturas terrenas.<\/p>\n<p>   Entender y atender lo que es la inteligencia, la afectividad, la voluntad libre, la sociabilidad, la sensibilidad \u00e9tica o los dinamismos humanos de la espiritualidad tampoco facilita la buena educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Sin entender c\u00f3mo es el recipiente, lo que en \u00e9l se deposite poca riqueza significar\u00e1, pues pronto quedar\u00ed\u00ada evaporado si es que llega a tocar la superficie del receptor.<\/p>\n<p>   4.5. Sociol\u00f3gicas<\/p>\n<p>   El hombre, incluso en su dimensi\u00f3n de creyente y de ser espiritual y libre, se halla siempre condicionado por el entorno en el que nace, se desarrolla y convive. Cultura y tradici\u00f3n, influencia familiar y referencias convivenciales, experiencias del entorno y sistemas escolares, evasiones y trabajos preferentes, le van dando una configuraci\u00f3n propia y peculiar.<\/p>\n<p>   Es normal que se hable de leyes o criterios sociales a la hora de explorar y entender sus procesos religiosos. Habremos de ser siempre sensible al mundo y a la cultura para entender las actitudes y los juicios de valor en todo lo que a Dios se refiere. Y poco se podr\u00e1 hacer en catequesis si se procede al margen de la realidad ambiental en la que el catequizando se mueve y en la que va a discurrir su vida humana y cristiana.<\/p>\n<p>   Se puede pensar que en estas afirmaciones hay cierto determinismo sociologista. Pero la experiencia se encarga de demostrarlo sin necesidad de especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p> 5. Referencias catequ\u00ed\u00adsticas<\/p>\n<p>   Las leyes de la catequesis llevan espont\u00e1neamente a juzgar la catequesis como algo divino por el fondo y la intenci\u00f3n y algo muy humano, excesivamente humano, por las circunstancias y la realizaci\u00f3n.<br \/>\n  Habremos de aceptarlo as\u00ed\u00ad y orientar la educaci\u00f3n cristiana para que el catequizando tenga como referencia el adulto y maduro que llegar\u00e1 a ser y no el sujeto en camino que hoy se presenta: para que descubra la madurez y la fecundidad, la proyecci\u00f3n, como \u00faltimo destino de todo creyente pleno y bien formado; para que viva de proyectos y objetivos y no de acciones en el momento presente.<\/p>\n<p>   Son tres referencias que ayudan a entender lo que de verdad es la formaci\u00f3n religiosa, la catequesis.<\/p>\n<p>   5.1. Adulto como referencia<\/p>\n<p>   El proceso catequ\u00e9tico corre el peligro de asociarse naturalmente a la etapa infantil; al menos as\u00ed\u00ad se ha hecho frecuentemente. Pero en los tiempos recientes se reclama la perfecci\u00f3n supuesta del hombre maduro como ideal y  destino, y no la cuyuntural y pasajera situaci\u00f3n del que est\u00e1 adquiriendo formas.<\/p>\n<p>   Por lo tanto el dise\u00f1o adulto, no el de ni\u00f1os o el del joven, es el modelo b\u00e1sico de referencia para toda catequesis bien ordenada. Esto supone que se debe aspirar a juicios equilibrados, a voluntad firma y libre, a sentimientos equilibrados, a relaciones estables, a capacidad de dar a los dem\u00e1s m\u00e1s que a esperar mucho de los otros. Dicen los Obispos espa\u00f1oles: \u00abLa catequesis de adultos es el proceso paradigm\u00e1tico en el que los dem\u00e1s deben inspirarse\u00bb (Cat. de la comunidad. N. 20)<br \/>\n   Y en el Directorio General de Pastoral Catequ\u00e9tica se expl\u00ed\u00adcita: \u00abLa catequesis de adultos ha de ir dirigida a hombres capaces de una adhesi\u00f3n responsable, debe ser considerada como forma principal de catequesis a la que todas las dem\u00e1s, ciertamente necesarias, de alguna manera se ordenan. Todo creyente tiene que estarse continuamente formando y reformando. Nunca conocer\u00e1 lo suficiente a Cristo y a su Evangelio. Cada vez se debe sentir m\u00e1s llamado a vivir su fe con m\u00e1s claridad. (N\u00c2\u00ba 237))<\/p>\n<p>   5.2. Catequesis y fecundidad<\/p>\n<p>   Por otra parte, la madurez del adulto implica por naturaleza la tendencia a la fecundidad. El ni\u00f1o es receptor en exclusiva; el joven es receptor pero siente los anuncios de la entrega; el adultos, si es maduro, tiende a la fecundidad.<\/p>\n<p>   Por eso la catequesis debe aspirar a que, al final del proceso de formaci\u00f3n espiritual de la persona, se llegue al estadio espiritual de la madurez cristiana. Ello significa actitud donativa, deseo de hacer el bien, capacidad de renuncia a s\u00ed\u00ad, sentido apost\u00f3lico, compromisos responsables, en una palabra acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>   Acci\u00f3n pastoral es la que realizan los que, ya catequizados, est\u00e1n dispuestos a comprometerse en obras de salvaci\u00f3n y de servicio fraterno, que la Iglesia debe ofrecer por mandato del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   No se reducen esas obras a trabajos ocasionales en forma individual y a entretenimientos, como si de ocurrencias particulares se tratara. Son m\u00e1s bien entregas desinteresadas y compromisos de dar a otros lo que cada uno ha recibido.<\/p>\n<p>   Esas tareas reclaman la acci\u00f3n compartida de una Comunidad madura y corresponsable, en donde cada uno aporta lo que es capaz de dar. Sin acci\u00f3n compartida apenas si se puede hablar de fecundidad. Ciertamente s\u00ed\u00ad puede hablarse de actividad. La catequesis en la Iglesia es ministerio y por lo tanto reclama esfuerzo, constancia, colaboraci\u00f3n, objetivos claros.<\/p>\n<p>   5.3. Cultivo de ideales<\/p>\n<p>    Los signos de la fecundidad de la fe se realizan en perspectivas eclesiales, no en intereses individuales y pasajeros.<\/p>\n<p>    Esos intereses se realizan unas veces en el interior de la comunidad, para bien de sus miembros y de forma familiar y cercana. Pero el mensaje cristiano tiene una dimensi\u00f3n de universalidad, de estabilidad y trascendencia.<\/p>\n<p>    La buena catequesis no mira al presente y menos al pasado. Aspira a crear un futuro mejor en cada uno de los catequizandos y en la comunidad de todos los que aman a Jes\u00fas. Requiere claridad de ideas para preparar a los catequizandos para que un d\u00ed\u00ada ellos mismos puedan ser catequistas.<\/p>\n<p>    Esa acci\u00f3n y disposici\u00f3n precisa, como es normal, cierta madurez humana en quienes han sido catequizados, es decir educados en la fe, y se sienten llamados y tambi\u00e9n enviados para dar gratuitamente lo que ellos han recibido.<\/p>\n<p>   Para hacerlo de forma suficiente, abierta y profunda, no hay que tener prisa. No es bueno quemar etapas, ya que la naturaleza humana, y tambi\u00e9n el desarrollo de la fe, pide tiempo y condiciones.<\/p>\n<p>   Pero no hay que perder oportunidades, ya que la personalidad s\u00f3lo progresa y se desarrolla si oportunamente se va alimentando con experiencias y compromisos claros y cautivadores.<\/p>\n<p>    Por una parte est\u00e1 el ideal de la buena catequesis: claridad en la oferta del mensaje de Jes\u00fas y superaci\u00f3n de las propias opiniones o aficiones religiosas.<\/p>\n<p>   Por otra parte se requiere la conciencia de mediaci\u00f3n. S\u00f3lo en cuanto se siente mediador, el catequista puede formarse como responsable mensajero de la verdad. Si busca la acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica con actitud dominadora, su labor se atrofia inmediatamente. Se busca a s\u00ed\u00ad mismo, no la verdad.<\/p>\n<p>    La humildad pedag\u00f3gica y la sencillez en las relaciones, la cordialidad y la responsabilidad de que quien lleva entre manos una tarea hermosa y valiosa, es la otra dimensi\u00f3n. Si el catequista se siente mediador entre Dios y los hombres, debe mostrarse dependiente. Es un ministro de la luz no productor de resplandores. El que hace la obra espiritual s\u00f3lo es Dios. El catequista pone los soportes humanos para que Dios act\u00fae.<\/p>\n<p>   Por eso la catequesis sincera y correcta, jam\u00e1s puede fracasar. Aunque los resultados aparentemente no sean los esperados, la acci\u00f3n misteriosa de Dios late en las acciones exteriores que se hacen siguiendo los dictados de su voluntad. El catequista se descubre entonces como lo que realmente es: mensajero, no propietario, del misterio de Dios. Entonces entiende por que Jes\u00fas le dice: \u00abOs he destinado para que deis fruto y vuestro fruto permanezca para siempre\u00bb (Jn. 6. 71) Se siente \u00abelegido por El\u00bb (tambi\u00e9n Lc. 17-10; Jn. 8. 45). Y act\u00faa como Pablo con total desinter\u00e9s: \u00abNi el que siembra ni el que siega es nadie, sino Cristo es el quien da el verdadero crecimiento.\u00bb (1 Cor. 3.6)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Significado del itinerario formativo<\/p>\n<p>\tLa \u00abcatequesis\u00bb (\u00abresonancia\u00bb, \u00abinstruir de viva voz)\u00bb) corresponde al servicio prof\u00e9tico de anunciar o ense\u00f1ar la palabra de Dios. A veces se usa en sentido amplio de \u00abanuncio\u00bb, pero ordinariamente se refiere a un momento especial de \u00abformaci\u00f3n\u00bb de los creyentes catequesis del bautismo, confirmaci\u00f3n, Eucarist\u00ed\u00ada, matrimonio&#8230; Puede ser tambi\u00e9n catequesis de ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos&#8230; (DGC 77-90).<\/p>\n<p>\tEl \u00abkerigma\u00bb es el primer anuncio. El \u00abcatecumenado\u00bb es la formaci\u00f3n antes del bautismo, mientras que la \u00abhomil\u00ed\u00ada\u00bb es la explicaci\u00f3n durante la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La \u00abdidascal\u00ed\u00ada\u00bb es la formaci\u00f3n superior o m\u00e1s profunda. La \u00abcatequesis\u00bb es m\u00e1s bien la formaci\u00f3n de los ya bautizados. \u00abSe trata de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de la fe sembrado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo con el primer anuncio y transmitido eficazmente a trav\u00e9s del bautismo. La catequesis tiende, pues, a desarrollar la inteligencia del misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero sea impregnado por ella\u00bb (CT 20). Es un itinerario formativo en la fe y en el seguimiento de Cristo seg\u00fan la propia vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tContenidos y metodolog\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>\tEl punto de referencia de la catequesis es siempre Cristo Maestro. Por esto, el contenido de la catequesis abarca todo el misterio de Cristo, desde la Encarnaci\u00f3n (con la preparaci\u00f3n veterotestamentaria) hasta la Ascensi\u00f3n (con su presencia en la Iglesia). Es una formaci\u00f3n y educaci\u00f3n para conocer, celebrar, vivir el misterio pascual (cfr. CT 5-9). La fuente de la catequesis es siempre la palabra de Dios.<\/p>\n<p>\tLa catequesis es parte de la evangelizaci\u00f3n (cfr. CT 18), tiende al \u00abconocimiento y vida\u00bb del cristianismo, por medio de una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica, arm\u00f3nica y completa, que introduzca en la pr\u00e1ctica de los sacramentos y que ayude a tomar decisiones comprometidas en la comunidad eclesial y humana. Es formaci\u00f3n sobre la fe (Credo), la celebraci\u00f3n de los misterios (liturgia y sacramentos), vida moral (mandamientos y virtudes), actitud relacional con Dios (oraci\u00f3n) (DGC 137-162).<\/p>\n<p>\tLa integridad de la catequesis, con todos sus contenidos, ha de impartirse aprovechando los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos que mejor se adapten a las situaciones personales, comunitarias, psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas y culturales. La catequesis es tambi\u00e9n diferenciada seg\u00fan la edad y la condici\u00f3n de los catequizandos ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos, enfermos, marginados, etc.(cfr. CT 26-50; cf. DGC 163-214).<\/p>\n<p>\tLa escuela es un lugar privilegiado para la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n, en cuanto que \u00e9sta necesita ser presentada en armon\u00ed\u00ada con todos los campos del saber humano. Todo creyente tiene derecho a recibir la ense\u00f1anza religiosa. Pero la ense\u00f1anza catequ\u00ed\u00adstica propiamente dicha no es s\u00f3lo una materia acad\u00e9mica, sino principalmente una educaci\u00f3n que debe armonizarse con la vivencia y la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (DGC 73-76).<\/p>\n<p>\tLos catequistas<\/p>\n<p>\tAunque es toda la comunidad la responsable de la catequesis, no obstante, son los catequistas quienes llevan a efecto este ministerios. Pueden ser laicos, sacerdotes, religiosos. Los catequistas han tenido y siguen teniendo una especial participaci\u00f3n en la misi\u00f3n \u00abad gentes\u00bb (cfr. AG 17). En los pa\u00ed\u00adses llamados de misi\u00f3n, han sido especialmente lo laicos quienes han asumido este servicio. \u00abEl t\u00ed\u00adtulo de \u00abcatequista\u00bb se aplica por excelencia a los catequistas de tierras de misi\u00f3n&#8230; Sin ellos no se habr\u00ed\u00adan edificado Iglesias hoy d\u00ed\u00ada florecientes\u00bb (RMi 73; cfr. CT 66).<\/p>\n<p>\tLos catequistas, para llegar a ser \u00abfuerza b\u00e1sica de las comunidades cristianas\u00bb, necesitan \u00abuna preparaci\u00f3n doctrinal y pedag\u00f3gica m\u00e1s cuidada y una constante renovaci\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica\u00bb (RMi 73). El catequista es un testigo porque debe \u00abcomunicar, a trav\u00e9s de su ense\u00f1anza y su comportamiento, la doctrina y la vida de Jes\u00fas\u00bb (CT 6). \u00abSolamente en \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n con El, los catequistas encontrar\u00e1n luz y fuerza para una renovaci\u00f3n aut\u00e9ntica y deseable de la catequesis\u00bb (CT 9).<\/p>\n<p>\tDinamismo misionero<\/p>\n<p>\tEl dinamismo misionero de la catequesis arranca de su misma naturaleza prof\u00e9tica y salv\u00ed\u00adfica. \u00abLa catequesis est\u00e1 abierta igualmente al dinamismo misionero. Si se hace bien, los cristianos tendr\u00e1n inter\u00e9s en dar testimonio de su fe, de transmitirla a sus hijos, de hacerla conocer a otros, de servir de todos modos a la comunidad humana\u00bb (CT 24). Por medio de la catequesis, la comunidad eclesial tiene \u00abla alegr\u00ed\u00ada de llevar al mundo el misterio de Cristo\u00bb (CT 4). Por esto, \u00abel don m\u00e1s precioso que la Iglesia puede ofrecer al mundo de hoy, desorientado e inquieto, es el formar unos cristianos firmes en lo esencial y humildemente felices en su fe\u00bb (CT 61; cf. DGC 36-59)<\/p>\n<p>\tLa catequesis llevar\u00e1 a la renovaci\u00f3n de la comunidad haci\u00e9ndola misionera. Por ser \u00abobra del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, esta renovaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica \u00abtendr\u00e1 una verdadera fecundidad en la Iglesia\u00bb (CT 72). Si la comunidad eclesial sabe imitar a Mar\u00ed\u00ada que, por ser fiel al Esp\u00ed\u00adritu Santo, es \u00abun catecismo viviente\u00bb, y \u00abmadre y modelo de los catequistas\u00bb, entonces, \u00abrealizar\u00e1 con eficacia, en esta hora de gracia, la misi\u00f3n inalienante y universal recibida del Maestro\u00bb (CT 73; cfr. Mc 16,15).<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, catecumenado, ciencia y fe, escuela cat\u00f3lica, educaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, formaci\u00f3n, homil\u00ed\u00ada, kerigma, palabra de Dios, profetismo, teolog\u00ed\u00ada, testimonio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 17, 19; ChD 14, 30, 44; PO 4; AA 10-11; GE 4; EN 44; RMi 73; CT (todo); CEC 4-6, 1074, 1231, 2688; CIC 773-780, 785; DGC (todo).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Dimensi\u00f3n misionera de nuestra catequesis (Burgos 1977); AA.VV., Commento alla Catechesi Tradendae di Giovanni Paolo II, Andate e insegnate (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1980); AA.VV., Catechisti per una Chiesa missionaria (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1982); AA.VV., Diccionario de Catequ\u00e9tica (Madrid, CCS, 1987); AA.VV., Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica (Madrid, San Pablo, 1998); E. ALBERICH, Catequesis y praxis eclesial. Identidad y dimensi\u00f3n de la catequesis (Madrid, CCS 1983); (Comisi\u00f3n Episcopal Ense\u00f1anza y Catequesis), La catequesis de la comunidad. Orientaciones para la catequesis en Espa\u00f1a, hoy (Madrid, EDICE, 1983); Idem, El catequista y su formaci\u00f3n. Orientaciones pastorales (Madrid, EDICE, 1985); (Congregaci\u00f3n del Clero) Directorio general para la catequesis (1997); (Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos), Guida per i Catechisti (Citt\u00ed\u00a0 Vaticano 1993; (Consiglio Inter. Catech.) La catechesi degli adulti nella comunit\u00ed\u00a0 cristiana, alcune linee e orientamenti (Lib. Edit. Vaticana 1990); G. GATTI, Catechizzare con gioia (Milano, Ancora, 1980); P. GIGLIONI, Temi biblici e teologici per la catechesi (Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1985); J. GUITERAS Y VILANOVA, Manual para formaci\u00f3n de los catequistas (Santander, Sal Terrae, 1986); S. RIVA, Corso di catechetica (Brescia, Queriniana, 1982).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. I. La catequesis en la historia de la Iglesia: 1. El t\u00e9rmino catequesis y su realidad teol\u00f3gico-pastoral en la historia; 2. Resumen. II. Concepto evolutivo de catequesis. Definiciones m\u00e1s significativas: 1. Evoluci\u00f3n de la catequesis en la segunda mitad del siglo XX; 2. Definiciones m\u00e1s significativas a partir del Vaticano II. III. La catequesis en el Directorio general para la catequesis (1997). La catequesis de iniciaci\u00f3n y la catequesis permanente: 1. La Iglesia reflexiona sobre la acci\u00f3n catequ\u00e9tica; 2. Catequesis de iniciaci\u00f3n y catequesis permanente, niveles distintos, espec\u00ed\u00adficamente diferentes pero complementarios, de catequesis. IV. Ni catequesis de iniciaci\u00f3n sin catequesis permanente, ni catequesis permanente sin catequesis iniciatoria: 1. La catequesis de iniciaci\u00f3n necesita, hoy especialmente, la catequesis permanente; 2. Toda catequesis permanente debe suponer una catequesis iniciatoria. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEl t\u00e9rmino catequesis no significa, como generalmente se piensa, la organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica, ni la ciencia catequ\u00e9tica, ni tampoco la catequesis dirigida a los ni\u00f1os; se refiere, en general, a la acci\u00f3n de catequizar en su conjunto.<\/p>\n<p>Desde mediados de los a\u00f1os sesenta se hizo cl\u00e1sica la expresi\u00f3n: \u00abTodo acto de Iglesia es portador de catequesis 1. Se quer\u00ed\u00ada decir que todas las acciones eclesiales: prof\u00e9ticas, lit\u00fargicas, testimoniales, etc. contribuyen a madurar la vida cristiana, son educadoras de la fe. El mismo Juan Pablo II (Catechesi tradendae [CTI, 49a) lo indica tambi\u00e9n cuando dice que \u00abtoda actividad de la Iglesia tiene una dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica\u00bb, una capacidad para educar en la fe. Esta virtualidad, no obstante, se ha atribuido siempre de manera especial a las acciones vinculadas al ministerio de la Palabra, las cuales se designan con t\u00e9rminos como: predicaci\u00f3n, anuncio misionero, catequesis, homil\u00ed\u00ada y ense\u00f1anza teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Supuestas estas consideraciones e intentando entrar en materia, \u00bfes bueno llamar catequesis indistintamente a toda forma de educaci\u00f3n en la fe mediante el ministerio de la Palabra? Si no se precisan la naturaleza y la finalidad de la catequesis se corre el riesgo de llamar catequesis a cualquier acci\u00f3n de este ministerio y no lograr eficazmente aquella maduraci\u00f3n de la fe que se espera de la genuina acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Es preciso, por tanto, precisar el concepto teol\u00f3gico de catequesis.<\/p>\n<p>I. La catequesis en la historia de la Iglesia<br \/>\nLa historia de la catequesis es testigo de que, a partir de un sentido fundamental, el concepto y realidad teol\u00f3gico-pastoral de catequesis ha ido acentuando de forma diversa aquellos aspectos que exig\u00ed\u00adan las circunstancias socioculturales que la Iglesia ha vivido en su historia, en orden a lograr cristianos adultos y comunidades vivas y din\u00e1micas en el mundo.<\/p>\n<p>Siendo la catequesis una \u00abexperiencia tan antigua como la Iglesia\u00bb (CT, t\u00ed\u00adtulo del cap. 2), el repaso de la historia ayudar\u00e1 a clarificar, en alguna medida, las acciones genuinamente catequ\u00e9ticas y los componentes espec\u00ed\u00adficos de su identidad teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>1. EL TERMINO CATEQUESIS Y SU REALIDAD TEOL\u00ed\u201cGICO-PASTORAL EN LA HISTORIA. a) En la \u00e9poca apost\u00f3lica (siglo I). En su sentido profano original, el verbo katechein significa hablar desde arriba; as\u00ed\u00ad los poetas catequizan a sus oyentes desde el escenario. M\u00e1s exactamente a\u00fan, significa hacer eco, resonar, por el efecto de voz producido mediante las m\u00e1scaras que los actores se pon\u00ed\u00adan ante el rostro en el teatro, para hacer eco, para hacer resonar la voz, de manera que las palabras llegaran n\u00ed\u00adtidas a los espectadores.<\/p>\n<p>En la Biblia, el sustantivo catequesis, katechesis, no aparece en el Nuevo Testamento. Se encuentra, en cambio, seis veces el verbo, katecheo, en cinco formas verbales distintas. Es una palabra tard\u00ed\u00ada y raramente usada en el griego profano. La versi\u00f3n griega de los LXX no la usa.<\/p>\n<p>En sentido derivado, el verbo katecheo, en el griego b\u00ed\u00adblico, quiere decir informar, contar, comunicar una noticia (por ejemplo He 21,21-24; Lc 1,4). En sentido estricto significa dar una instrucci\u00f3n cristiana (He 18,25; Rom 2,18; G\u00e1l 6,6)2.<\/p>\n<p>Las primeras comunidades desarrollan el ministerio de la Palabra de forma muy creativa y adaptada a las circunstancias de los oyentes y emplean otros t\u00e9rminos que se\u00f1alan esos matices: evangelizaci\u00f3n para suscitar la fe; instrucci\u00f3n o doctrina para profundizar en ella; exhortaci\u00f3n, para corregir y alentar; testimonio para iluminar y convencer, etc. 3.<\/p>\n<p>No obstante, en medio de esta multiplicidad terminol\u00f3gica del Nuevo Testamento \u00abcabe destacar una cierta distinci\u00f3n de base entre un primer momento de lanzamiento (anuncio) del mensaje, a trav\u00e9s de verbos como gritar (krasein), anunciar (keryssein), evangelizar (euanguelizein), testimoniar (martyrein) y un segundo momento de explicitaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n expresado por los verbos ense\u00f1ar (didaskein), catequizar (katechein), predicar (homilein), transmitir (paradidonai) y otros semejantes\u00bb 4.<\/p>\n<p>Como se ve, el verbo catequizar es uno m\u00e1s de este mismo momento en que se explicita el mensaje. En la Iglesia primitiva, la expresi\u00f3n catequizar no ha adquirido todav\u00ed\u00ada la importancia central que adquirir\u00e1 m\u00e1s tarde con los santos Padres.<\/p>\n<p>Dentro de la explicitaci\u00f3n de la fe, en el Nuevo Testamento se distingue entre los rudimentos, elementos fundamentales, de la revelaci\u00f3n o leche espiritual y el alimento s\u00f3lido propio de los adultos en la fe. (cf Heb 5,12-14; 1Pe 2,2). El primer alimento tendr\u00ed\u00ada, m\u00e1s bien, un car\u00e1cter iniciatorio y el segundo designar\u00ed\u00ada una ense\u00f1anza m\u00e1s completa del mensaje recibido.<\/p>\n<p>En cuanto a su contenido, esta explicitaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del mensaje, este alimento s\u00f3lido, abarca toda la Sagrada Escritura, en especial el Nuevo Testamento. M\u00e1s a\u00fan, seg\u00fan el sentir com\u00fan de la ex\u00e9gesis actual, la gestaci\u00f3n de muchos de los relatos evang\u00e9licos y otros escritos neotestamentarios ha tenido lugar dentro de ese proceso de instrucci\u00f3n o explicitaci\u00f3n del mensaje al nuevo disc\u00ed\u00adpulo de Cristo.<\/p>\n<p>b) En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica (siglos II-V). A partir del siglo II se perfila el contenido del t\u00e9rmino catequesis. Este es empleado por primera vez por san Clemente de Roma (siglo II) preferentemente para designar la instrucci\u00f3n fundamental dada a los candidatos al bautismo. Y para san Hip\u00f3lito (siglo III) el vocablo tiene ya ese significado como espec\u00ed\u00adfico y exclusivo. En efecto, el contenido preciso de catequesis brota en una \u00e9poca en que la Iglesia est\u00e1 ya extendida y bien organizada en sus instituciones, entre las cuales sobresale el catecumenado.<\/p>\n<p>En su interior, el nombre de catequesis se aplica a una acci\u00f3n concreta, cuyos rasgos van a ser de alguna manera paradigm\u00e1ticos en el futuro eclesial. Es la edad de oro del catecumenado para la iniciaci\u00f3n cristiana, y la catequesis, juntamente con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, \u00abes elemento central de la iniciaci\u00f3n cristiana\u00bb (C. Florist\u00e1n).<\/p>\n<p>Efectivamente, katechizein, catechesis, catechizare, catechizatio designan la ense\u00f1anza cristiana dentro de la instituci\u00f3n catecumenal, con la finalidad de preparar al bautismo. Esta catequesis catecumenal se lleva a cabo de forma gradual, estructurando el contenido en tres grandes etapas (cf DGC 88-89, 107, 129): 1) en la primera, como preparaci\u00f3n lejana al bautismo, se presentan las grandes gestas de Dios (magnalia Dei [He 2,5]), en la historia de la salvaci\u00f3n hasta el hoy de la Iglesia; es la catequesis b\u00ed\u00adblica; 2) En la segunda, como preparaci\u00f3n bautismal inmediata, se comenta de palabra un texto doctrinal bastante fijo y pragm\u00e1tico, llamado s\u00ed\u00admbolo, y tambi\u00e9n la oraci\u00f3n dominical, ambos con sus implicaciones morales; es la catequesis doctrinal; 3) La iniciaci\u00f3n cristiana sellada con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n conduce a los ne\u00f3fitos a culminarla penetrando y gustando el misterio vivificante de los sacramentos acontecidos en la comunidad cristiana; es la catequesis mistag\u00f3gica5.<\/p>\n<p>Por tanto, en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, katejein indica la instrucci\u00f3n dada a los catec\u00famenos y didaskein se refiere a la instrucci\u00f3n de los ya bautizados. No obstante, todos los componentes de la catequesis: La ense\u00f1anza, la oraci\u00f3n, los elementos lit\u00fargicos, las consecuencias morales, todo ello recibido y vivido en la comunidad catecumenal hacen de la catequesis, en este tiempo de los santos Padres, una iniciaci\u00f3n cristiana integral6.<\/p>\n<p>c) En la \u00e9poca medieval (siglos VI-XV). Tras el reconocimiento del cristianismo como religi\u00f3n oficial y las conversiones y bautismos multitudinarios, el catecumenado, como matriz de la Iglesia y desarrollo de la conversi\u00f3n, desaparece, y con \u00e9l desaparece hasta el mismo t\u00e9rmino de catequesis7. Se mantiene, no obstante, el t\u00e9rmino catequizar y aparece un t\u00e9rmino nuevo: catechismus, catecismo, para designar la instituci\u00f3n catequizadora, pero todav\u00ed\u00ada no el libro con el que se catequiza, cosa que no ocurrir\u00e1 hasta la \u00e9poca moderna.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca, catechizare y catechismus -catequizar y catecismo- se\u00f1alan, en general, la ense\u00f1anza anterior al bautismo, normalmente de ni\u00f1os. Y por estas expresiones se entend\u00ed\u00ada las preguntas que el sacerdote formulaba a los padrinos antes del bautismo, para pulsar su situaci\u00f3n de fe y las respuestas que estos daban como garant\u00ed\u00ada de la ense\u00f1anza que los ni\u00f1os iban a recibir una vez bautizados. \u00abA nadie se le ocurri\u00f3 entonces llamar catechizare a la ense\u00f1anza siguiente al bautismo\u00bb8. Por el contrario, a esta ense\u00f1anza posbautismal en la Edad media se la llamar\u00e1 instructio, que en el lat\u00ed\u00adn eclesi\u00e1stico medieval equivale a institutio, no instrucci\u00f3n, sino formaci\u00f3n en sentido amplio.<\/p>\n<p>La voz m\u00e1s autorizada de este tiempo, santo Tom\u00e1s de Aquino, confirma lo que decimos. El santo distingue cuatro formas de instrucci\u00f3n cristiana: 1) Instrucci\u00f3n para convertirse a la fe; 2) Instrucci\u00f3n sobre los fundamentos de la fe para recibir los (primeros) sacramentos; 3) Instrucci\u00f3n para alimentar la vida cristiana; 4) Instrucci\u00f3n sobre los misterios profundos de la fe y de la perfecci\u00f3n de la vida cristiana9.<\/p>\n<p>Traduciendo estas categor\u00ed\u00adas de santo Tom\u00e1s a nuestro lenguaje, hoy a la primera instrucci\u00f3n la llamar\u00ed\u00adamos primer anuncio; la segunda coincide con la catequesis de la iniciaci\u00f3n cristiana; la tercera (instructio de conversatione christianae vitae) es nuestra educaci\u00f3n permanente en la fe; y la cuarta, la ense\u00f1anza teol\u00f3gica (cf DGC 51-52; 61-72). Como vemos; a los tres primeros momentos del ministerio de la Palabra (anuncio misionero, catequesis de iniciaci\u00f3n y educaci\u00f3n permanente de la fe), santo Tom\u00e1s a\u00f1ade un cuarto momento o forma de este ministerio: la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>d) En la \u00e9poca moderna (XVI-XVIII). En el siglo XVI, dentro del binomio catechizare-catechismus, adquiere un relieve especial el t\u00e9rmino y el contenido de catechismus -catecismo-. Catequizar y dar el catecismo son, en principio, expresiones equivalentes entre protestantes y cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>En el campo protestante, \u00abel catecismo es una ense\u00f1anza para instruir a los paganos que quieren ser cristianos\u00bb (M. Lutero en 1526). Sin embargo, los protestantes implantaron pronto la pr\u00e1ctica de dar el catecismo a los ni\u00f1os bautizados para que, \u00abtengan por verdadero el bautismo recibido con serio temor de Dios y sepan a tiempo lo acontecido con ellos en presencia de la Iglesia\u00bb10<br \/>\nSeg\u00fan Zezshwitz, los protestantes no entendieron por catecismo simplemente un libro doctrinal -que tambi\u00e9n lo era-, \u00absino una forma actual -aunque literariamente fijada- de ense\u00f1anza o de preguntas y respuestas al servicio del examen sobre la fe\u00bb que los catequizandos ten\u00ed\u00adan que rendir a los visitadores de las comunidades.<\/p>\n<p>Con ello los protestantes tomaron nuevamente en serio la relaci\u00f3n mutua entre bautismo y fe, pero transformando el catecumenado prebautismal en catecumenado posbautismal para preparar a celebrar la cena del Se\u00f1or. Por tanto, el catecismo -como instituci\u00f3n- entre los protestantes pas\u00f3 a ser una preparaci\u00f3n para una buena comuni\u00f3n. La aportaci\u00f3n original de la Reforma fue trasladar la ense\u00f1anza prebautismal al tiempo posterior al bautismo, pero sigue siendo una ense\u00f1anza iniciatoria, pues se hace en funci\u00f3n de un rito de la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Si miramos ahora expresamente la catequesis y el catecismo en la Iglesia cat\u00f3lica, en este tiempo, observamos que, ante la crisis renacentista y la necesidad de una honda transformaci\u00f3n cristiana en todos sus miembros, sobre todo en las masas creyentes, se descubre de nuevo la necesidad de una instituci\u00f3n destinada exclusivamente a la ense\u00f1anza fundamental de la fe. Pero sus destinatarios no son ya adultos convertidos, sino personas bautizadas en su infancia. El t\u00e9rmino mismo de catequesis estuvo a punto de adquirir una gran relevancia11, pero su contenido no pod\u00ed\u00ada tener la densa carga educativo-cristiana de la \u00e9poca catecumenal.<\/p>\n<p>A la nueva instituci\u00f3n se la llam\u00f3 catecismo, recuperando la denominaci\u00f3n medieval arriba aludida y abarc\u00f3 en principio todos los ritos que preparaban al bautismo de ni\u00f1os y, en particular, como anta\u00f1o, las preguntas formuladas a los padrinos y sus respuestas, con las aclaraciones correspondientes. De aqu\u00ed\u00ad que el t\u00e9rmino catecismo fuera recibiendo el sentido de ense\u00f1anza cristiana elemental en forma de preguntas y respuestas. Pronto se aplic\u00f3 esta palabra al libro doctrinal -peque\u00f1o o grande- utilizado despu\u00e9s ampliamente en la instrucci\u00f3n cristiana para adolescentes y j\u00f3venes, pero sobre todo para los ni\u00f1os, en la instituci\u00f3n del catecismo12.<\/p>\n<p>Junto a este sentido de la catequesis dirigida a ni\u00f1os, esta empez\u00f3 a adquirir tambi\u00e9n un sentido de formaci\u00f3n generalizada para todo el pueblo cristiano. En efecto, en el tiempo de la Reforma, la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica de cat\u00f3licos y protestantes no era fundamentalmente la infancia y la adolescencia, sino, m\u00e1s en general, la formaci\u00f3n cristiana del hombre corriente. Se puede, pues, dar por supuesto que unos y otros entend\u00ed\u00adan por catequesis la instrucci\u00f3n a todo el pueblo cristiano. En este caso la catequesis habr\u00ed\u00ada extendido su carga iniciatoria a la instrucci\u00f3n general de todos los fieles, para dar una fundamentaci\u00f3n a su fe (una catequesis o educaci\u00f3n generalizada y b\u00e1sica de la fe)13.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, los t\u00e9rminos catequesis y catecismo y su contenido formativo (instructio=institutio) se aplican tambi\u00e9n a los bautizados, bien conservando su finalidad iniciatoria presacramental (Zezschwitz), bien ampli\u00e1ndose a una ense\u00f1anza m\u00e1s generalizada y b\u00e1sica possacramental, pero importante para todos los fieles cristianos, seg\u00fan situaciones, edades y responsabilidades. De ah\u00ed\u00ad que los autores compusieran catecismos maiores, minores y hasta breves.<\/p>\n<p>&#8211; La instrucci\u00f3n religiosa del pueblo cristiano ten\u00ed\u00ada su legislaci\u00f3n ya desde la Edad media. Pero el concilio de Trento la vigoriza y la extiende a toda la Iglesia. Trento determina elaborar el Catecismo romano para ayudar a los p\u00e1rrocos a cumplir su deber de instruir al pueblo fiel. Para ello prescribe que, adem\u00e1s de la predicaci\u00f3n dominical y festiva, instruyan al pueblo cristiano (adulto) en el catecismo festivo (instituci\u00f3n) durante todo el a\u00f1o, y todos los d\u00ed\u00adas o tres veces por semana en adviento y cuaresma (Ses. 24, de ref. C 4; ib 337). As\u00ed\u00ad se fue organizando este catecismo para el pueblo fiel, en general, en s\u00ed\u00adnodos diocesanos y mediante prescripciones episcopales, hasta el siglo XX14.<\/p>\n<p>Como puede verse, en esta \u00e9poca moderna la catequesis, manteniendo su car\u00e1cter iniciatorio para las edades m\u00e1s j\u00f3venes, extiende su acci\u00f3n al conjunto del pueblo de Dios mediante una ense\u00f1anza generalizada que quiere establecer una buena fundamentaci\u00f3n de la fe del conjunto de los fieles cristianos.<\/p>\n<p>e) En la \u00e9poca contempor\u00e1nea (finales del siglo XIX y siglo XX). San P\u00ed\u00ado X, en su c\u00e9lebre enc\u00ed\u00adclica Acerbo nimis (1905), trata de forma muy completa la urgencia de mejorar el catecismo. Ante la gran difusi\u00f3n de la ignorancia religiosa y la corrupci\u00f3n moral, se\u00f1ala como primer remedio el catecismo para ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, y \u00abrestablece la pr\u00e1ctica de la instrucci\u00f3n religiosa dominical para adultos, separada y distinta de la homil\u00ed\u00ada\u00bb15. Respecto de los ni\u00f1os apremia a establecer en cada parroquia el catecismo dominical y festivo durante una hora. Y adem\u00e1s, una instrucci\u00f3n durante un determinado per\u00ed\u00adodo como preparaci\u00f3n a la confesi\u00f3n y confirmaci\u00f3n, y otro per\u00ed\u00adodo en cuaresma o despu\u00e9s de pascua, que prepare a la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico (CIC 1917) sigue en la misma direcci\u00f3n que san P\u00ed\u00ado X: sus disposiciones principales (cc. 1329-1336) se refieren a la instrucci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica, es decir, al catecismo parroquial dominical y a la preparaci\u00f3n a los sacramentos. Reitera las preocupaciones de san P\u00ed\u00ado X sobre la penitencia, la confirmaci\u00f3n y la comuni\u00f3n (c. 1330). Incluso insiste sobre la continuidad de este catecismo (c. 1331). Y pone especial \u00e9nfasis en el destinatario adulto: \u00abLos domingos y dem\u00e1s d\u00ed\u00adas de precepto (a la hora m\u00e1s oportuna) el p\u00e1rroco debe explicar el catecismo a los fieles adultos, empleando un lenguaje que est\u00e9 al alcance de los mismos\u00bb (c. 1332).<\/p>\n<p>Considerados estos tres momentos catequ\u00e9ticos (Trento, Acerbo nimis y CIC) como una cata hecha en los \u00faltimos siglos, observamos que el t\u00e9rmino catecismo y su contenido se aplican a la instrucci\u00f3n cristiana dada despu\u00e9s del bautismo a todo el pueblo cristiano para todas las edades, en una especie de ense\u00f1anza generalizada, a causa de la necesidad de una fundamentaci\u00f3n s\u00f3lida de la fe y de la moral.<\/p>\n<p>Este catecismo, como instituci\u00f3n catequ\u00e9tica, solamente adquiere una dimensi\u00f3n presacramental cuando, a partir de san P\u00ed\u00ado X, reivindicador de la comuni\u00f3n para los ni\u00f1os, se prescriben tanto en Acerbo nimis, como en el CIC, \u00abadem\u00e1s, y durante un determinado per\u00ed\u00adodo\u00bb, una preparaci\u00f3n a la confirmaci\u00f3n y otro per\u00ed\u00adodo para la comuni\u00f3n. Sin embargo, la forma doctrinal y memorista como se hace esta instrucci\u00f3n presacramental, el escaso tiempo dedicado a la preparaci\u00f3n de la confirmaci\u00f3n en la ni\u00f1ez, antes o despu\u00e9s de la primera comuni\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la celebraci\u00f3n multitudinaria y escasamente preparada de la confirmaci\u00f3n, desdibujan mucho la calidad iniciatorio-sacramental tanto de la preparaci\u00f3n como de las celebraciones.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se explica que el t\u00e9rmino catechismus, catecismo, haya adquirido durante siglos el sentido de catequesis generalizada para todas las edades de la vida, en orden a una fundamentaci\u00f3n b\u00e1sica de todo el pueblo fiel. Y el catecismo, con este significado amplio, ha llegado hasta los aleda\u00f1os del Vaticano II en toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Y la expresi\u00f3n catequesis permanente, \u00bfcu\u00e1ndo y c\u00f3mo aparece en la Iglesia? Para consolidar la fe, e incluso para suscitarla donde se hab\u00ed\u00ada deteriorado notablemente, surgi\u00f3 en 1925 (Munich) del Movimiento catequ\u00e9tico y se reforz\u00f3 a partir de 1950 (etapa kerigm\u00e1tica en adelante).<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1950, la Unesco establece dos categor\u00ed\u00adas de ense\u00f1anza: la formaci\u00f3n b\u00e1sica (de estudios reglados en las instituciones docentes) y la formaci\u00f3n permanente, para el resto de la vida. A finales de la d\u00e9cada de 1950 o comienzos de la d\u00e9cada de 1960, cuando en la Iglesia de Francia se est\u00e1 revalorizando el t\u00e9rmino y el significado primitivo de catequesis, P. A. Li\u00e9g\u00e9, inspir\u00e1ndose en la Unesco, habla de dos grados de catequesis: 1) el de la catequesis de la iniciaci\u00f3n, para los adultos que se preparan al bautismo y para los ni\u00f1os que se preparan a su primera comuni\u00f3n; y 2) el de la catequesis permanente, para los j\u00f3venes y adultos ya iniciados en la fe16. De esta manera se recupera para hoy, con otros nombres, la didaskalia de la \u00e9poca de los santos Padres (siglos II-V) y la tercera instrucci\u00f3n de santo Tom\u00e1s, \u00abpara alimentar la vida cristiana\u00bb (siglo XIII).<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1960 se fue privilegiando el concepto de catequesis permanente, mientras que el de catequesis iniciatoria para adultos queda muy en la sombra. Hasta que, en 1975, Pablo VI, en la Evangelii nuntiandi, manifiesta la necesidad de una catequesis \u00abbajo la modalidad de un catecumenado (catequesis de iniciaci\u00f3n) para un gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a \u00e9l\u00bb (EN 44). M\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente, CT (22c [19791) afirma que la catequesis es siempre una catequesis de iniciaci\u00f3n. De esta manera, la catequesis iniciatoria adquiere, en 1977, una mayor explicitaci\u00f3n e importancia en el nuevo DGC (67-68).<\/p>\n<p>2. RESUMEN. Sintetizando este conjunto de datos hist\u00f3ricos acerca de la concepci\u00f3n de la catequesis y fij\u00e1ndonos en c\u00f3mo se han ido presentando a la conciencia de la Iglesia las diferentes necesidades de catequizaci\u00f3n, podemos concluir lo siguiente:<br \/>\na) En la \u00e9poca apost\u00f3lica, y dentro del Nuevo Testamento, aparecen muchos t\u00e9rminos para designar la realizaci\u00f3n concreta del ministerio de la Palabra. Sin embargo, dentro de esa multiplicidad terminol\u00f3gica, unos t\u00e9rminos tienden a expresar el anuncio del evangelio a los no creyentes, mientras que otros se refieren, m\u00e1s bien, a la ense\u00f1anza dirigida a los ya convertidos. Dentro de este segundo momento de ense\u00f1anza, incluso se habla de una primera ense\u00f1anza elemental (leche espiritual, rudimentos de la fe&#8230;) y de una ense\u00f1anza m\u00e1s honda (alimento s\u00f3lido, ense\u00f1anzas m\u00e1s profundas&#8230;). En esta \u00e9poca apost\u00f3lica, el t\u00e9rmino catequesis, catequizar, catec\u00fameno es uno m\u00e1s entre otros y apunta a la ense\u00f1anza de los convertidos.<\/p>\n<p>b) En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica acontece el florecimiento del catecumenado bautismal, dirigido fundamentalmente a los adultos. Los santos Padres llaman catequesis a la formaci\u00f3n que prepara al bautismo. De hecho realizan una selecci\u00f3n terminol\u00f3gica (prefieren el t\u00e9rmino catequesis respecto a los otros) y una puntualizaci\u00f3n de contenido (la formaci\u00f3n b\u00e1sica preparatoria al bautismo). Para hablar de la formaci\u00f3n cristiana posterior al bautismo, los santos Padres utilizaban otras expresiones: didaj\u00e9, institutio christiana&#8230;<br \/>\nConsiderando el ministerio de la Palabra en su conjunto, vemos, pues, c\u00f3mo en la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica se decantan ya tres formas principales de ese ministerio: el anuncio a los no creyentes, la catequesis a los candidatos al bautismo y la didaj\u00e9 a los convertidos.<\/p>\n<p>c) En la \u00e9poca medieval, la instituci\u00f3n del catecumenado se diluye, y con \u00e9l una catequesis centrada, sobre todo, en el mundo de los adultos. La formaci\u00f3n cristiana se ve centrada en los ni\u00f1os y j\u00f3venes de las familias cristianas. Sin embargo, aunque haya un cambio en la edad de los destinatarios, las tres formas b\u00e1sicas del ministerio de la Palabra se mantienen. Un ejemplo eminente es el propio santo Tom\u00e1s de Aquino, que a\u00f1ade, incluso, una forma nueva al ministerio de la Palabra: la ense\u00f1anza teol\u00f3gica. Para \u00e9l, en efecto, hay cuatro formas de ese ministerio (las llamaba instructiones): la que suscita la conversi\u00f3n, la que educa en los rudimentos de la fe (catequesis propiamente hablando), la que alimenta diariamente la vida cristiana y la que ense\u00f1a los profundos misterios de la fe. A estas formas hoy las llamar\u00ed\u00adamos: primer anuncio, catequesis de iniciaci\u00f3n, educaci\u00f3n permanente de la fe (o catequesis permanente) y ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>d) En la \u00e9poca moderna se introduce un factor nuevo, que afecta a los destinatarios de la catequesis, pero no a las formas de presentar la palabra de Dios. El factor nuevo es la toma de conciencia, cada vez m\u00e1s aguda, de que no s\u00f3lo los ni\u00f1os y adolescentes, sino incluso los mismos adultos necesitan una formaci\u00f3n cristiana b\u00e1sica (catequesis). Se va viendo, en efecto, c\u00f3mo entre muchos adultos se da una gran ignorancia religiosa y, en muchas ocasiones, un serio deterioro moral. Tanto entre los protestantes como entre los cat\u00f3licos surge la necesidad de una catequesis b\u00e1sica generalizada, a nivel de todo el pueblo cristiano, que remedie esas insuficiencias. Esta necesidad dar\u00e1 origen a los catecismos menores (para ni\u00f1os y j\u00f3venes) y a los catecismos mayores (para adultos).<br \/>\ne) En la \u00e9poca contempor\u00e1nea se mantiene viva esta misma problem\u00e1tica y la Iglesia tiene la clara conciencia de que ha de catequizar a todo el pueblo cristiano. El propio C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico (1917) reclama esta catequesis b\u00e1sica generalizada, dirigida no s\u00f3lo a los ni\u00f1os y j\u00f3venes, sino tambi\u00e9n a los adultos.<\/p>\n<p>A partir de 1960, m\u00e1s o menos, se toma conciencia, incluso, de que la catequesis de adultos debe tener un doble nivel. Siguiendo las indicaciones de la pedagog\u00ed\u00ada profana se introduce en la catequ\u00e9tica la distinci\u00f3n entre formaci\u00f3n b\u00e1sica y formaci\u00f3n permanente, es decir, entre catequesis b\u00e1sica y catequesis permanente. Ser\u00ed\u00ada injusto, ciertamente, que una catequesis b\u00e1sica generalizada tratase a todos los adultos por igual, como si todos estuviesen a ese nivel de fe que requiere una formaci\u00f3n elemental. La catequesis permanente se dirige a los ya iniciados y supone la formaci\u00f3n b\u00e1sica.<\/p>\n<p>El DGC recoge estas diferentes formas del ministerio de la Palabra que se han ido consolidando a lo largo de la historia de la Iglesia y acentuando de modo diverso seg\u00fan las circunstancias hist\u00f3ricas. El Directorio habla, en concreto, del primer anuncio (a los no creyentes), del catecumenado bautismal (para no bautizados), de una catequesis de iniciaci\u00f3n (para ni\u00f1os y j\u00f3venes como proceso unitario, y tambi\u00e9n para los adultos bautizados que necesiten fundamentar la fe) y de una catequesis permanente (para los adultos realmente iniciados, y con una fe madura, por tanto). El Directorio habla, incluso, de una catequesis perfectiva, es decir, de la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada impartida a los candidatos al sacerdocio, a los agentes de pastoral y a miembros del pueblo de Dios especialmente cualificados.<\/p>\n<p>II. Concepto evolutivo de catequesis. Definiciones m\u00e1s significativas<br \/>\n1. EVOLUCI\u00ed\u201cN DE LA CATEQUESIS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX. En los cinco \u00faltimos siglos, la catequesis toma conciencia de que la educaci\u00f3n cristiana no puede dirigirse s\u00f3lo a la ni\u00f1ez, sino, de manera generalizada, a todo cristiano que necesite fundamentar su fe. A su vez, dentro ya del siglo XX, tambi\u00e9n se ha tomado con-ciencia clara de que la catequesis no puede reducirse a una mera ense\u00f1anza, sino que ha de prestar atenci\u00f3n a todo el sujeto mediante tareas que son, a la vez, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n y de instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Iglesia, especialmente en las cinco \u00faltimas d\u00e9cadas, hay una doble inquietud: 1) la mirada a los primeros siglos, a las fuentes de la vida cristiana: Sagrada Escritura y Tradici\u00f3n, y especialmente a la catequesis primitiva, en un intento por volver a la riqueza de los or\u00ed\u00adgenes apost\u00f3licos y patr\u00ed\u00adsticos, y 2) la mirada al sujeto y al clima sociocultural en que \u00e9l est\u00e1 inmerso, para incorporar -por fidelidad al hombre- todas las aportaciones cient\u00ed\u00adficas propicias al servicio de la fe. Con esta doble fidelidad al mensaje y al hombre, el t\u00e9rmino catequesis se carga de un sentido nuevo y se recupera el catecumenado17.<\/p>\n<p>Son, sobre todo, Alemania (J. A. Jungmann 1936 y E. X. Arnold 1948) y Francia (J. Colomb y M. Fargues 1946, F. Coudreau 1948 y P. A. Li\u00e9g\u00e9) las que, con sus movimientos b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico, teol\u00f3gico, catequ\u00e9tico, pastoral, pedag\u00f3gico&#8230; fueron acu\u00f1ando, en aproximaciones sucesivas, el concepto de catequesis, contrast\u00e1ndolo con una praxis catequ\u00e9tica muy creativa. A esta clarificaci\u00f3n de la identidad de la catequesis contribuyeron notablemente el Vaticano II (1965), Medell\u00ed\u00adn (1968), el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG, 1971), el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA, 1972), las III y IV Asambleas del s\u00ed\u00adnodo de los obispos (Evangelizaci\u00f3n, 1974, y Catequesis, 1977) y sus respectivos documentos y exhortaciones apost\u00f3licas: Evangelii nuntiandi (EN, 1975), Mensaje al pueblo de Dios (MPD, 1977) y Catechesi tradendae (CT, 1979); tambi\u00e9n Puebla (1979), y \u00faltimamente el nuevo Directorio general para la catequesis (DGC, 1997)<br \/>\n2. DEFINICIONES M\u00ed\u0081S SIGNIFICATIVAS A PARTIR DEL VATICANO II. Desde el comienzo del movimiento catequ\u00e9tico, a finales del siglo XIX (Munich), pero especialmente desde su intensificaci\u00f3n a mediados del XX (etapa kerigm\u00e1tica, 1950, y Vaticano II, 1965 en adelante), en cada definici\u00f3n de catequesis que va emergiendo, se percibe el reajuste que el concepto de catequesis -naturaleza, finalidad, tareas y contenidos- va asumiendo, aunque permaneciendo siempre fiel al n\u00facleo fundamental de los primeros siglos, que ha considerado constantemente la catequesis como educaci\u00f3n de la fe del convertido.<\/p>\n<p>a) El Vaticano II (1965) ofrece dos definiciones descriptivas: 1) \u00abLa formaci\u00f3n (institutio) catequ\u00e9tica tiende a que la fe, ilustrada por la doctrina, se torne viva, expl\u00ed\u00adcita y operante, tanto en los ni\u00f1os y adolescentes como en los adultos\u00bb (CD 14); 2) \u00abLa formaci\u00f3n (institutio) catequ\u00e9tica ilumina y robustece la fe, nutre la vida con el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, conduce a una consciente y activa participaci\u00f3n en el misterio lit\u00fargico y mueve a la acci\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb (GE 4).<\/p>\n<p>La primera definici\u00f3n subraya la finalidad integral de la catequesis: la educaci\u00f3n general de la fe, no reducida a un conocimiento de la fe (fides quae), sino como entrega total a Dios (fides qua), que incluye la adhesi\u00f3n intelectual a lo que \u00e9l ha revelado, as\u00ed\u00ad como el compromiso coherente en las obras. A la vez, subraya el medio para conseguir esta finalidad: mediante la formaci\u00f3n doctrinal. A esta el C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico de 1983, c. 773, a\u00f1ade: \u00abla pr\u00e1ctica -la experiencia- de la vida cristiana\u00bb. Por tanto, la definici\u00f3n no se centra en la etapa espec\u00ed\u00adficamente iniciatoria, sino que se refiere a la maduraci\u00f3n general de la fe en todas sus dimensiones. Esta definici\u00f3n fue asumida por el DCG de 1971, 17.<\/p>\n<p>La segunda definici\u00f3n describe la catequesis por sus tareas u objetivos inmediatos: consolidar el conocimiento de la fe; alimentar las actitudes morales cristianas con el esp\u00ed\u00adritu de Cristo; ejercitar en la participaci\u00f3n de la liturgia e impulsar a la vida apost\u00f3lica. Esta definici\u00f3n se inspira en el decreto AG (11-15; cf CIC c. 788.2) donde se trata del catecumenado y la formaci\u00f3n de los catec\u00famenos en \u00e9l. A pesar de esto, la definici\u00f3n mencionada de catequesis no se polariza tampoco en el sentido iniciatorio, ya que en el tiempo del Vaticano II una era la actividad catecumenal (iniciatoria) en el mundo misionero (missio ad gentes) y otra la funci\u00f3n educadora-catequ\u00e9tica de los centros educativos cristianos en las Iglesias ya constituidas. Son como dos acciones paralelas.<\/p>\n<p>Consecuentemente, las dos definiciones de catequesis del Vaticano II manifiestan una concepci\u00f3n amplia de catequesis, es decir, de constante educaci\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>b) En la Semana internacional de catequesis de Medell\u00ed\u00adn (1968) fue considerada como buena la definici\u00f3n de catequesis de J. Audinet: \u00abLa acci\u00f3n por la cual un grupo humano interpreta su situaci\u00f3n, la vive y la expresa a la luz del evangelio\u00bb18.<\/p>\n<p>La circunstancia latinoamericana propici\u00f3 la explicitaci\u00f3n de un componente teol\u00f3gico de toda acci\u00f3n eclesial; tambi\u00e9n, por tanto, del ministerio de la Palabra y, en concreto, de la catequesis: la conexi\u00f3n fe-vida en el mundo. La III Conferencia episcopal general del episcopado latinoamericano en Medell\u00ed\u00adn (septiembre 1968: Conclusiones-catequesis), comenta as\u00ed\u00ad esta definici\u00f3n de catequesis: \u00abLa catequesis actual debe asumir totalmente las angustias y las esperanzas del hombre de hoy, a fin de ofrecerle las posibilidades de una liberaci\u00f3n plena, las riquezas de la salvaci\u00f3n integral en Cristo, el Se\u00f1or&#8230; Las situaciones hist\u00f3ricas y las aspiraciones aut\u00e9nticamente humanas&#8230; deben ser interpretadas seriamente, dentro de su contexto actual, a la luz de las experiencias vivenciales del pueblo de Israel, de Cristo y de la comunidad eclesial, en la cual el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado vive y opera continuamente\u00bb (Conclusi\u00f3n 8).<\/p>\n<p>En esta perspectiva, la definici\u00f3n de la Semana internacional de catequesis corresponde a una modalidad de educaci\u00f3n permanente en la fe o catequesis permanente. De hecho, para el DGC 71, la lectura cristiana de los acontecimientos es una de las formas de esta catequesis permanente.<\/p>\n<p>c) La Conferencia episcopal italiana, en su documento program\u00e1tico Il rinnovamento della catechesi (1970), define la catequesis como: \u00abexplicaci\u00f3n cada vez m\u00e1s sistem\u00e1tica de la primera evangelizaci\u00f3n, educaci\u00f3n de cuantos se disponen a recibir el bautismo o a renovar sus compromisos; iniciaci\u00f3n a la vida de la Iglesia y al testimonio concreto de la caridad\u00bb (30b).<br \/>\nEsta definici\u00f3n tambi\u00e9n expone la catequesis por sus tareas: desarrollo sistem\u00e1tico del primer anuncio, educaci\u00f3n conectada con la liturgia bautismal, iniciaci\u00f3n al testimonio en el mundo e iniciaci\u00f3n a la vivencia comunitaria. La definici\u00f3n, sin embargo, tiene abundantes resonancias iniciatorias o reiniciatorias: organicidad del mensaje en torno a la persona de Cristo, preparaci\u00f3n al bautismo o a su renovaci\u00f3n, iniciaci\u00f3n a la comunidad&#8230; Que son elementos catecumenales. No extra\u00f1a, por tanto, que luego se aluda expresamente, en el 30c, a la definici\u00f3n de GE 4, inspirada en el catecumenado descrito en AG (11-15, cf supra).<\/p>\n<p>d) En 1972, los te\u00f3logos catequetas del Instituto superior de catequ\u00e9tica de Nimega ofrecen una nueva definici\u00f3n de catequesis, fruto de su investigaci\u00f3n: \u00abEntendemos por catequesis la iluminaci\u00f3n de la existencia humana total, como acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, en cuanto testimonio del misterio de Cristo, por medio de la palabra, con el fin de despertar y alimentar la fe y traducirla en acciones plenamente coherentes en la vida diaria\u00bb 19.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n pertenece a la etapa antropol\u00f3gica del movimiento catequ\u00e9tico: la catequesis de la interpretaci\u00f3n o catequesis de la experiencia. Destaca un elemento muy importante de la catequesis referente a la fidelidad al hombre: dar sentido a su existencia. Esta es una finalidad de la catequesis, cuya naturaleza consiste en dar \u00abel testimonio del misterio de Cristo, por medio de la palabra\u00bb: este ilumina la existencia humana y despierta y alimenta la fe&#8230; Esta definici\u00f3n tampoco hace alusi\u00f3n a un primer momento iniciatorio estructurante de la vida cristiana. Por tanto abarca toda la educaci\u00f3n de la fe, desde el comienzo al final de la vida: tanto la catequesis kerigm\u00e1tica en orden a despertar la fe, como la catequesis de iniciaci\u00f3n en orden a fundamentarla y la catequesis permanente en orden a educarla continuamente. Esta catequesis de la iluminaci\u00f3n cristiana de la experiencia fue acogida oficialmente en la Iglesia en el DCG de 1971 (26; cf 20-21, 23, 30, 34, 74).<\/p>\n<p>e) En 1975, Pablo VI, en su Evangelii nuntiandi, sin dar una definici\u00f3n de catequesis, la presenta, en primer lugar, como un medio inherente a la evangelizaci\u00f3n (EN 44) en el sentido totalizador que \u00e9l da a la evangelizaci\u00f3n (cf EN 14, 24c: la evangelizaci\u00f3n proceso complejo), subray\u00e1ndola como \u00abense\u00f1anza religiosa sistem\u00e1tica de los datos fundamentales\u00bb de la revelaci\u00f3n y como educadora de las costumbres o criterios morales del evangelio. Asimismo, la catequesis,  sin confundirse con el primer anuncio, ha de tener siempre un car\u00e1cter misionero y mantener viva la conversi\u00f3n a Jesucristo (cf EN 54).<\/p>\n<p>En segundo lugar, EN subraya la necesidad de una catequesis de talante catecumenal: \u00abCada d\u00ed\u00ada [es] m\u00e1s urgente la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica (institutio) bajo la modalidad de un catecumenado para un gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos\u00bb (44, final). Es decir, urge una catequesis iniciatoria, fundamentadora, concebida como un aprendizaje en activo de la vida cristiana. A esta acci\u00f3n fundamentadora parece reservar Pablo VI el t\u00e9rmino catequesis (EN 45; cf DV 24).<\/p>\n<p>f) El s\u00ed\u00adnodo de los obispos de 1977 en su Mensaje al pueblo de Dios, ofrece este modelo referencial para la catequesis: \u00abEl modelo de toda catequesis es el catecumenado bautismal, que es formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, que conduce al adulto convertido a la profesi\u00f3n de su fe bautismal en la noche pascual\u00bb (8, la cursiva es nuestra).<br \/>\nEl s\u00ed\u00adnodo hace as\u00ed\u00ad una de sus aportaciones m\u00e1s notables, en continuidad con EN (44, final): el talante catecumenal que ha de adquirir la catequesis. El s\u00ed\u00adnodo no excluye la necesidad de una educaci\u00f3n permanente de la fe, pero la Iglesia, cada vez con m\u00e1s claridad, parece querer asegurar el papel fundamentador de la catequesis.<\/p>\n<p>g) La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae (1979), inspir\u00e1ndose en EN (17-24) y en MPD (1 y 11), describe la catequesis de modo diverso en diferentes p\u00e1rrafos numerados, pero siempre insistiendo en su car\u00e1cter iniciatorio:<br \/>\n\u00abGlobalmente se puede considerar aqu\u00ed\u00ad la catequesis en cuanto educaci\u00f3n de la fe de los ni\u00f1os, de los j\u00f3venes y adultos, que comprende especialmente una ense\u00f1anza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo org\u00e1nico y sistem\u00e1tico, con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana\u00bb (CT 21).<\/p>\n<p>La catequesis es \u00abuna iniciaci\u00f3n cristiana integral, abierta a todas las esferas de la vida cristiana\u00bb (CT 18; cf CCE 5). \u00abLa aut\u00e9ntica catequesis es siempre una iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica a la revelaci\u00f3n que Dios mismo ha hecho al hombre en Jesucristo; revelaci\u00f3n conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras, y comunicada constantemente mediante una traditio viva y activa, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (CT 22c).<\/p>\n<p>Todos estos p\u00e1rrafos de la Catechesi tradendae expresan la identidad de la catequesis en su sentido m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico: 1) su naturaleza se expresa llam\u00e1ndola iniciaci\u00f3n cristiana integral que afecta a todas las dimensiones de la vida cristiana; 2) es una educaci\u00f3n inici\u00e1tica ordenada (org\u00e1nica) y sistem\u00e1tica, en cuanto a la doctrina que transmite; 3) su contenido no es meramente doctrinal, aislado de la vida, es una buena noticia capaz de dar el sentido \u00faltimo a la existencia humana desde sus m\u00e1s profundas experiencias.<\/p>\n<p>No obstante, CT, despu\u00e9s de llamar aut\u00e9ntica -o catequesis en su sentido m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico- a la catequesis de iniciaci\u00f3n (CT 22c), habla tambi\u00e9n de una catequesis permanente que \u00abayude a promover en plenitud y alimentar diariamente la vida cristiana\u00bb (CT 20). Con unas u otras expresiones, CT se refiere de esta manera a una educaci\u00f3n permanente de la fe (cf CT 39c, 43, 45). Efectivamente, la catequesis de iniciaci\u00f3n -org\u00e1nica e integral- es una formaci\u00f3n de primer nivel. En cambio, la educaci\u00f3n de la fe o catequesis permanente es una formaci\u00f3n de segundo nivel, que ayudar\u00e1 a la maduraci\u00f3n de la misma (cf CT 21 final).<\/p>\n<p>Para CT existen dos formas de catequesis, la de iniciaci\u00f3n y la permanente y las dos son espec\u00ed\u00adficamente distintas, pero complementarias. Por eso dice: \u00abEs importante que la catequesis de ni\u00f1os y de j\u00f3venes, la catequesis permanente y la catequesis de adultos no sean compartimentos estancos e incomunicados&#8230; Es menester propiciar su perfecta complementariedad\u00bb (CT 45b).<\/p>\n<p>Este texto ser\u00ed\u00ada ininteligible si no se admite en CT la distinci\u00f3n entre catequesis de iniciaci\u00f3n con ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos y la catequesis permanente con los ya iniciados.<\/p>\n<p>h) La catequesis de la comunidad (1983), documento de la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis, de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola, propone esta definici\u00f3n descriptiva: La catequesis es \u00abla etapa (o per\u00ed\u00adodo intensivo) del proceso evangelizador en la que se capacita b\u00e1sicamente a los cristianos para entender, celebrar y vivir el evangelio del reino, al que han dado su adhesi\u00f3n, y para participar activamente en la realizaci\u00f3n de la comunidad eclesial y en el anuncio y difusi\u00f3n del evangelio. Esta formaci\u00f3n cristiana -integral y fundamental- tiene como meta la confesi\u00f3n de fe\u00bb (CC 34).<\/p>\n<p>A seis a\u00f1os del s\u00ed\u00adnodo episcopal sobre la catequesis y del MPD (1977) y a cuatro de CT (1979), pero inspir\u00e1ndose en ellos, la catequesis espa\u00f1ola: 1) sit\u00faa la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en el interior del proceso total de evangelizaci\u00f3n, como una etapa de la misma; inspir\u00e1ndose en CT 18, afirma que hay acciones evangelizadoras que \u00abpreparan a la catequesis\u00bb (testimonio, promoci\u00f3n humana de los pueblos, primer anuncio&#8230;) y acciones evangelizadoras que emanan de ella y la siguen (la acci\u00f3n pastoral comunitaria: educaci\u00f3n permanente, sacramentos&#8230;); 2) expresa su naturaleza como iniciaci\u00f3n o capacitaci\u00f3n b\u00e1sica, integral y fundamental de los cristianos; 3) se\u00f1ala su finalidad: conocer, celebrar, vivir el evangelio del reino (Cristo revelado como reino de Dios), al que se han convertido y siguen; 4) explicita intencionadamente la finalidad de construir la comunidad cristiana y de difundir el evangelio (para la transformaci\u00f3n de los hombres y del mundo); 5) sintetiza la finalidad en llegar a la profesi\u00f3n de fe, confes\u00e1ndola con el coraz\u00f3n, los labios y las obras en medio de la comunidad y del mundo.<\/p>\n<p>Para el Episcopado espa\u00f1ol, la catequesis es siempre iniciatoria. A ella le sigue la educaci\u00f3n permanente en la fe, a trav\u00e9s de m\u00faltiples formas (CC 57-58).<\/p>\n<p>III. La catequesis en el Directorio general para la catequesis (1997). La catequesis de iniciaci\u00f3n y la catequesis permanente<br \/>\n1. LA IGLESIA REFLEXIONA SOBRE LA ACCI\u00ed\u201cN CATEQUETICA. Despu\u00e9s del recorrido hist\u00f3rico sobre el t\u00e9rmino catequesis y su contenido, y despu\u00e9s de analizar diversas definiciones hist\u00f3ricas de catequesis a partir del Vaticano II (1965), la Iglesia se topa con varias realidades que, desde hace dos d\u00e9cadas largas, la han inducido a reflexionar sobre la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: 1) Desde Pablo VI, hay una nueva concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n, como proceso integrador de todo cuanto la Iglesia hace y vive para realizar la salvaci\u00f3n de nuestro mundo (cf EN 14, 17, 21; AG 11-18). Comprende tres etapas o momentos esenciales (CT 18): la evangelizaci\u00f3n misionera o etapa misionera, la evangelizaci\u00f3n catequ\u00e9tica o etapa catequ\u00e9tico-iniciatoria (catecumenal) y la evangelizaci\u00f3n pastoral o etapa comunitario-pastoral (cf DGC 47-49); 2) La fe es un don (iniciativa gratuita de Dios) destinado a crecer en el coraz\u00f3n de los creyentes (colaboraci\u00f3n personal). La adhesi\u00f3n en fe a Jesucristo da origen a un proceso de conversi\u00f3n permanente que dura toda la vida (cf DGC 56); 3) El ministerio de la Palabra, elemento esencial de la evangelizaci\u00f3n (EN 22, 51-53), tiene diversas funciones b\u00e1sicas (de convocatoria, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n permanente&#8230; [cf DGC 51-52]); 4) En la Iglesia se est\u00e1n dando, de hecho, dos concepciones diferentes de catequesis: la de los que conciben la catequesis como acci\u00f3n meramente iniciatoria (catequesis de iniciaci\u00f3n) y la de los que la identifican con todo el proceso cristiano de educaci\u00f3n en la fe (catequesis permanente) (cf DGC 35e, comienzo).<\/p>\n<p>El Directorio trata de describir la catequesis de manera integradora, conjugando el conjunto de estos elementos o realidades (cf DGC 34-72).<\/p>\n<p>2. CATEQUESIS DE INICIACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS PERMANENTE, NIVELES DISTINTOS, ESPEC\u00ed\u008dFICAMENTE DIFERENTES PERO COMPLEMENTARIOS, DE CATEQUESIS. La catequesis de iniciaci\u00f3n y la catequesis permanente no son excluyentes, sino complementarias (DGC 69). Son dos niveles distintos de catequesis, espec\u00ed\u00adficamente diferentes; el primero -la catequesis iniciatorianecesita del segundo -la catequesis permanente-, y, a su vez, el nivel segundo -la catequesis permanente- no puede prescindir del nivel primero -la catequesis iniciatoria-. Efectivamente:<br \/>\na) La catequesis iniciatoria: caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales. A esta catequesis se refiere CT cuando dice que \u00abla catequesis es uno de esos momentos -muy importante, por cierto-en el proceso total de la evangelizaci\u00f3n\u00bb (18 y 20c). En esta etapa catequ\u00e9tica se configura la conversi\u00f3n a Jesucristo, dando una fundamentaci\u00f3n a esa primera adhesi\u00f3n. \u00abLos convertidos mediante una \u00abense\u00f1anza y aprendizaje convenientemente prolongado de toda la vida cristiana\u00bb (AG 14) son iniciados en el misterio de la salvaci\u00f3n y en el estilo de vida propio del evangelio\u00bb (DGC 63; cf CT 18).<\/p>\n<p>La catequesis, por tanto, es la que realiza la funci\u00f3n iniciatoria del ministerio de la Palabra y as\u00ed\u00ad pone los cimientos del edificio de la fe (san Cirilo de Jerusal\u00e9n). As\u00ed\u00ad pues, la catequesis de iniciaci\u00f3n no es una acci\u00f3n facultativa, sino b\u00e1sica, en la construcci\u00f3n de la personalidad del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. El crecimiento interior de la Iglesia y su fidelidad al plan de Dios dependen esencialmente de la catequesis de iniciaci\u00f3n. Esta es, pues, un momento prioritario en la evangelizaci\u00f3n (cf DGC 64). Todo esto es as\u00ed\u00ad, porque esta catequesis recupera la capacidad forjadora de cristianos -iniciaci\u00f3n cristiana- que ten\u00ed\u00ada el catecumenado bautismal de los primeros siglos, y en \u00e9l, el elemento fundamental de la iniciaci\u00f3n cristiana era la catequesis, vinculada a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, especialmente al bautismo (cf DGC 66).<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de la catequesis al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana se resumen as\u00ed\u00ad (DGC 67-68 y 78):<br \/>\n&#8211; Es una formaci\u00f3n org\u00e1nica y sistem\u00e1tica de la fe. Org\u00e1nica, porque procura una s\u00ed\u00adntesis viva de todo el mensaje evang\u00e9lico, dando unidad a sus diversos elementos en torno al misterio de Cristo. Sistem\u00e1tica, porque sigue un programa articulado. Esta es la caracter\u00ed\u00adstica principal de la catequesis.<\/p>\n<p>Pero esta iniciaci\u00f3n ordenada y sistem\u00e1tica a la Revelaci\u00f3n realizada en Jesucristo y conservada en la memoria profunda de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras, no es ajena a la vida humana. La revelaci\u00f3n, ciertamente, no est\u00e1 aislada de la vida ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido \u00faltimo de la existencia, y la ilumina, para inspirarla o para juzgarla, a la luz del evangelio. Los catequistas son educadores del hombre y de la vida del hombre en la fe (cf CT 22c y d).<\/p>\n<p>&#8211; Es una iniciaci\u00f3n cristiana integral (CT 21), de manera que educa -desarrolla- todas las dimensiones existenciales de la fe en relaci\u00f3n con todas las dimensiones de la personalidad humana, y as\u00ed\u00ad propicia un aut\u00e9ntico seguimiento de Cristo. Lleva a profesar la fe desde el coraz\u00f3n (san Agust\u00ed\u00adn), desbordando, aunque la incluya, la mera doctrina. Es un aprendizaje de toda la vida cristiana, en aquello que es com\u00fan a todos los cristianos. La iniciaci\u00f3n cristiana integral no promueve especializaciones ni en el mensaje ni en el m\u00e9todo. Estas especializaciones quedan para la catequesis permanente.<\/p>\n<p>&#8211; Es una formaci\u00f3n b\u00e1sica, esencial (CT 21b), centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas m\u00e1s b\u00e1sicas de la fe y en los valores evang\u00e9licos m\u00e1s fundamentales. Es decir, enra\u00ed\u00adza o consolida aspectos de la fe como: la experiencia de encuentro con Dios, la adhesi\u00f3n a \u00e9l, la vivencia comunitaria, los criterios morales, el aprendizaje de la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, la sensibilidad misionera y las primeras experiencias de transformaci\u00f3n del mundo seg\u00fan el evangelio (cf CT 36, 42, 44; DGC 90).<\/p>\n<p>Como se ve, esta catequesis iniciatoria se inspira en el catecumenado bautismal (cf MPD 8; DGC 90). Pues bien, \u00abesta riqueza, inherente al catecumenado de adultos no bautizados ha de inspirar a las dem\u00e1s formas de catequesis\u00bb (DGC 68 final). Este es el primer nivel de catequesis.<\/p>\n<p>&#8211; Este primer nivel de catequesis o catequesis iniciatoria se realiza, al menos, seg\u00fan tres modalidades diversas: \u00abcon los j\u00f3venes y adultos no bautizados, con los j\u00f3venes y adultos bautizados necesitados de fundamentar su fe, y con los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, en \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n ya recibidos o por recibir, y en relaci\u00f3n con la pastoral educativa\u00bb (DGC 274). Tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada promoverse con los mayores (65 a\u00f1os en adelante).<\/p>\n<p>b) La catequesis permanente: sus diversas formas. La catequesis de iniciaci\u00f3n o fundamental se distingue de la catequesis permanente, destinada a desarrollar \u00aben profundidad y en extensi\u00f3n la catequesis de iniciaci\u00f3n, para la vida cristiana de adulto en pleno ejercicio\u00bb20. Es \u00abla Iglesia en estado de catequesis\u00bb21. \u00abLa educaci\u00f3n permanente en la fe es posterior a su educaci\u00f3n b\u00e1sica y la supone. Ambas son dos funciones del ministerio de la Palabra, distintas y complementarias, al servicio del proceso permanente de conversi\u00f3n\u00bb (DGC 69).<\/p>\n<p>&#8211; Es la comunidad cristiana la que acoge a los adultos en la fe, para acompa\u00f1arles en su maduraci\u00f3n continuada de la vida cristiana. Ese acompa\u00f1amiento eclesial se convierte en plena incorporaci\u00f3n de los ya iniciados en la comunidad. Esta catequesis permanente lleva, especialmente, a que \u00abel don de la comuni\u00f3n y el compromiso de la misi\u00f3n se ahonden y se vivan de manera cada vez m\u00e1s profunda\u00bb (DGC 70).<\/p>\n<p>Pero mientras la catequesis de iniciaci\u00f3n se dirige a los catec\u00famenos y catequizandos y tiene a la comunidad como referencia, la catequesis o \u00abeducaci\u00f3n permanente de la fe se dirige no s\u00f3lo a cada cristiano, para acompa\u00f1arle en su camino hacia la santidad, sino tambi\u00e9n a la comunidad cristiana como tal, para que vaya madurando tanto en su vida interna de amor a Dios y de amor fraterno cuanto en su apertura al mundo como comunidad misionera. El deseo y oraci\u00f3n de Jes\u00fas&#8230; son una llamada incesante: \u00abQue todos sean uno&#8230; para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21)&#8230; [Estas ideas requieren] en la comunidad, una fidelidad grande al Esp\u00ed\u00adritu Santo, un constante alimentarse del cuerpo y la sangre del Se\u00f1or y una permanente educaci\u00f3n de la fe en la escucha de la Palabra\u00bb (DGC 70b).<\/p>\n<p>\u00abEsta intencionalidad catequ\u00e9tica, directamente comunitaria, marca una distinci\u00f3n importante entre catequesis de iniciaci\u00f3n y catequesis permanente. Esta manera de ver las cosas es fundamental en el DGC\u00bb22.<\/p>\n<p>&#8211; Dado que ambas modalidades de catequesis son niveles distintos de catequesis espec\u00ed\u00adficamente diferentes, no extra\u00f1a que, mientras la catequesis iniciatoria tiene un perfil muy preciso, seg\u00fan hemos visto, la catequesis permanente cuenta con muchas formas de catequesis (cf DGC 71): por ejemplo, el estudio y profundizaci\u00f3n de la Sagrada Escritura en la Iglesia y con la Iglesia y su fe siempre viva; la lectura cristiana de los acontecimientos, exigida por la vocaci\u00f3n misionera de la comunidad cristiana con la ayuda de la doctrina social de la Iglesia; la catequesis lit\u00fargica, \u00abforma eminente de catequesis\u00bb (CT 23); la catequesis ocasional en determinadas circunstancias de la vida, para leerlas y vivirlas desde la fe; las iniciativas de formaci\u00f3n espiritual; la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica del mensaje cristiano, etc.<\/p>\n<p>c) Complementariedad de ambas formas de catequesis. El DGC aboga por la trabaz\u00f3n de las catequesis iniciatoria y permanente. \u00abEs fundamental que la catequesis de iniciaci\u00f3n de adultos, bautizados o no, la catequesis de iniciaci\u00f3n de ni\u00f1os (adolescentes) y j\u00f3venes y la catequesis permanente est\u00e9n bien trabadas en el proyecto catequ\u00e9tico de la comunidad cristiana, para que la Iglesia particular crezca arm\u00f3nicamente y su actividad evangelizadora mane de aut\u00e9nticas fuentes\u00bb (DGC 72). \u00c2\u00a1Que unas y otras no sean compartimentos estancos!<\/p>\n<p>IV. Ni catequesis de iniciaci\u00f3n sin catequesis permanente, ni catequesis permanente sin catequesis iniciatoria<br \/>\n1. LA CATEQUESIS DE INICIACI\u00ed\u201cN NECESITA, HOY ESPECIALMENTE, LA CATEQUESIS PERMANENTE. Adem\u00e1s de las reflexiones expuestas m\u00e1s arriba sobre la relaci\u00f3n necesaria entre la catequesis de primer nivel y la de segundo nivel, hoy es especialmente necesaria la catequesis permanente despu\u00e9s de la catequesis iniciatoria. En primer lugar, porque aunque se asimilara bien el mensaje cristiano org\u00e1nicamente cristoc\u00e9ntrico, el pensamiento teol\u00f3gico avanza tan r\u00e1pidamente que la formaci\u00f3n org\u00e1nica recibida ser\u00ed\u00ada preciso actualizarla en una formaci\u00f3n continua del mensaje cristiano. En segundo lugar, porque la iniciaci\u00f3n cristiana se enfrenta hoy, al menos en los pa\u00ed\u00adses de cultura occidental, a la dificultad peculiar de que esta cultura por s\u00ed\u00ad misma no es unificadora sino fragmentaria. Existe el peligro de que los adolescentes, j\u00f3venes y adultos en situaci\u00f3n de iniciarse en la vida cristiana, no asimilen plenamente el mensaje cristiano organizado en torno a Jesucristo en una catequesis org\u00e1nica. De ah\u00ed\u00ad que la catequesis b\u00e1sica o iniciatoria haya de complementarse en el futuro con la catequesis permanente23.<\/p>\n<p>a) Dinamismos evangelizadores de la catequesis iniciatoria en el catecumenado bautismal. La gran intuici\u00f3n de la Iglesia a partir de la d\u00e9cada de 1960, movimiento catequ\u00e9tico franc\u00e9s y austr\u00ed\u00adaco-alem\u00e1n, Semanas internacionales de catequesis de Bangkok y Katigongo, 1962 y 196424 y, en especial, a partir del s\u00ed\u00adnodo episcopal sobre la catequesis, 1977 (MPD 77 y CT, 1979)25, es haber recuperado la fecundidad educadora del catecumenado bautismal (siglos II-V).<\/p>\n<p>En efecto, el catecumenado primitivo es un hecho mayor para la catequesis de todos los tiempos. Un acontecimiento que imprime car\u00e1cter, que da a la catequesis iniciatoria una marca de buena solera para hacer cristianos y comunidades cristianas vivas. De ah\u00ed\u00ad que la catequesis de la edad de oro del catecumenado sea el paradigma de toda catequesis (cf MPD 8). Por eso, la Iglesia hoy, ante una situaci\u00f3n sociorreligiosa con muchos rasgos parecidos a la de los primeros siglos y necesitada de una nueva evangelizaci\u00f3n (DGC 58c), quiere recuperar los dinamismos evangelizadores sobre los que pivotan la catequesis y los sacramentos de la iniciaci\u00f3n en el catecumenado.<\/p>\n<p>El Mensaje al pueblo de Dios, impregnado, en buena parte, de acentos catecumenales (7-15), da nombre a esos dinamismos evangelizadores que fecundan la educaci\u00f3n catecumenal: la catequesis es palabra, memoria y testimonio (7-11), tres categor\u00ed\u00adas din\u00e1micas que ponen de relieve otras tantas dimensiones de la catequesis y su mutua articulaci\u00f3n. En la tercera parte (MPD 13) aparece una cuarta categor\u00ed\u00ada dinamizadora de la catequesis: \u00abEl lugar o \u00e1mbito normal de la catequesis es la comunidad cristiana\u00bb. \u00abLa comunidad -dir\u00e1 la proposici\u00f3n 25 del s\u00ed\u00adnodo- [es] origen, lugar y meta de la catequesis\u00bb. Estos cuatro elementos, concentrados en el catecumenado bautismal y que dinamizan su catequesis iniciatoria, se identifican con las cuatro grandes mediaciones por las que la Iglesia realiza su tarea evangelizadora en el mundo: la palabra = martyria; la celebraci\u00f3n lit\u00fargica = leiturgia; el servicio-testimonio = diakon\u00ed\u00ada, y la comuni\u00f3n en la comunidad cristiana = koinon\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Pistas operativas para la complementariedad de la catequesis de iniciaci\u00f3n, mediante la catequesis permanente. La educaci\u00f3n o catequesis permanente encuentra en estas mediaciones otros tantos cauces o pistas operativas para llevar a cabo su tarea, como sucede en la catequesis iniciatoria dentro del catecumenado bautismal.<\/p>\n<p>Hablando de j\u00f3venes y adultos que han culminado su iniciaci\u00f3n cristiana tras alg\u00fan proceso catecumenal o catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal:<br \/>\n&#8211; Algunos alimentar\u00e1n su vida cristiana con una catequesis permanente, que insista en la Palabra: con el estudio y profundizaci\u00f3n de la Sagrada Escritura; con la lectio divina; con la profundizaci\u00f3n sistem\u00e1tica del mensaje cristiano mediante una ense\u00f1anza teol\u00f3gica de nivel medio o superior, que les capacite para dar raz\u00f3n de la propia fe, hoy; etc.<\/p>\n<p>&#8211; Otros realizar\u00e1n su catequesis permanente poniendo el acento en la liturgia: la catequesis lit\u00fargica que prepara a los sacramentos y favorece un sentido m\u00e1s hondo del propio culto lit\u00fargico, que estimula a la contemplaci\u00f3n y al silencio&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Otros desarrollar\u00e1n su educaci\u00f3n permanente en la fe desde el testimonio-servicio: la lectura cristiana de los acontecimientos, en el interior de la propia comunidad cristiana de referencia, desde el evangelio, desde la doctrina social de la Iglesia; la animaci\u00f3n de un grupo cristiano en clave de catequesis liberadora&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Otros, en fin, se formar\u00e1n en una catequesis permanente que insista en la comuni\u00f3n eclesial: una catequesis que acent\u00fae la renovaci\u00f3n de la comunidad parroquial como comuni\u00f3n de comunidades, o de la propia comunidad eclesial de base; una formaci\u00f3n espiritual que fortalezca la vivencia del propio carisma comunitario&#8230;26.<\/p>\n<p>En este mismo Diccionario se encuentran verdaderas modalidades de catequesis permanente: las catequesis ocasionales, todas las formas de catequesis liberadora; la revisi\u00f3n de vida, ciertas formas de catequesis familiar en funci\u00f3n de los padres, etc. Sin olvidar que la catequesis permanente puede revestir otras formas muy variadas: sistem\u00e1ticas y ocasionales, individuales y comunitarias (cf DCG 19 final).<\/p>\n<p>2. TODA CATEQUESIS PERMANENTE DEBE SUPONER UNA CATEQUESIS INICIATORIA. \u00abLa catequesis fundante (o iniciatoria) no basta, particularmente hoy, para promover a cristianos adultos en la fe, pero tampoco la catequesis ser\u00e1 s\u00f3lo permanente; siempre necesitar\u00e1 un per\u00ed\u00adodo estrictamente fundante o de iniciaci\u00f3n\u00bb (Mons. J. M. Estepa). Una de las aportaciones importantes del DGC es precisamente haber recuperado esta catequesis tradicional en la Iglesia desde su nacimiento en forma de catecumenado bautismal; de \u00e9l vivi\u00f3 cuatro siglos (II-V) con una experiencia innegable de haber promovido a verdaderos cristianos y a aut\u00e9nticas comunidades cristianas, testimoniales y confesantes, precisamente en los siglos decisivos de implantaci\u00f3n de la experiencia cristiana en el mundo.<\/p>\n<p>a) La catequesis kerigm\u00e1tica o precatequesis, o de car\u00e1cter misionero (cf DGC 62), siempre ser\u00e1 una tarea de suplencia, quiz\u00e1 frecuentemente necesaria a\u00fan en el futuro. Se trata de la relaci\u00f3n entre el primer anuncio y la catequesis dentro de la etapa propiamente misionera respecto de los no creyentes o de los religiosamente indiferentes. Son dos formas b\u00e1sicas -mejor, dos funciones- del ministerio de la Palabra, distintas pero complementarias (cf DGC 6la).<br \/>\nb) Recuperar la catequesis hist\u00f3rico-b\u00ed\u00adblica de los santos Padres. Recuperar la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal iniciatoria significa recuperar la catequesis patr\u00ed\u00adstica: 1) con su narraci\u00f3n (narratio), en tres etapas, de la historia de la salvaci\u00f3n: la de las gestas de Dios en el Antiguo Testamento; la de la vida de Jes\u00fas y sus misterios, en el Nuevo Testamento, y las intervenciones de Dios en la historia eclesial \u00abhasta nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb (san Agust\u00ed\u00adn) en el tiempo de la Iglesia, hasta la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or Jes\u00fas. 2) Recuperar la catequesis de los santos Padres es tambi\u00e9n volver a la explicaci\u00f3n doctrinal sistem\u00e1tica (explanatio) de esta historia con las entregas del s\u00ed\u00admbolo de la fe o credo apost\u00f3lico y del padrenuestro, con todas sus implicaciones morales. 3) Asimismo, es recuperar la catequesis mistag\u00f3gica que, una vez celebrados los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, ayudaba a interiorizarlos y gustarlos (cf DGC 129).<\/p>\n<p>\u00abAl fundamentar el contenido de la catequesis en la narraci\u00f3n de los acontecimientos salvadores, los santos Padres quer\u00ed\u00adan enraizar el cristianismo en el tiempo, mostrando que era historia salv\u00ed\u00adfica y no mera filosof\u00ed\u00ada religiosa, y que Cristo era el centro de la historia\u00bb (cf DGC 107, nota 12).<\/p>\n<p>c) Un lenguaje apto para una catequesis de primer nivel. Seg\u00fan esto, tanto el lenguaje kerigm\u00e1tico, el lenguaje narrativo b\u00ed\u00adblico-hist\u00f3rico, el sobrio discurso doctrinal de la explanatio o doctrina sistem\u00e1tica del s\u00ed\u00admbolo de los ap\u00f3stoles y el padrenuestro, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n el lenguaje simb\u00f3lico utilizado en la catequesis mistag\u00f3gica para penetrar -mediante los signos- en el misterio salvador presente en los sacramentos, todos ellos son lenguajes primarios, m\u00e1s adecuados para una catequesis de iniciaci\u00f3n, de primer nivel, que una catequesis m\u00e1s conceptualizada, que tiene su punto de referencia en un documento de fe doctrinalmente estructurado, como suele ser un catecismo.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nLos treinta a\u00f1os largos transcurridos desde el Vaticano II hasta las puertas del tercer milenio han dado a luz orientaciones muy certeras para la promoci\u00f3n de la catequesis, que no estaban recogidas en el DCG de 1971. En este momento se han recogido en el nuevo Directorio de 1997.<\/p>\n<p>En el fondo, una de las graves cuestiones que ha reajustado el DGC ha sido el concepto teol\u00f3gico de catequesis, y el criterio que ha elegido, ha sido el criterio de convergencia: c\u00f3mo colaborar a la nueva etapa que se abre al movimiento catequ\u00e9tico en la Iglesia (cf DGC, Presentaci\u00f3n de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de Mons. J. M. Estepa, 10), evitando la confrontaci\u00f3n de la catequesis de la iniciaci\u00f3n y la catequesis permanente.<\/p>\n<p>Creemos haber clarificado este criterio de convergencia, que nos lleve a todos los implicados en esta tarea fundamental de la Iglesia a una mayor armon\u00ed\u00ada y fraternidad en favor del reino de Dios en el mundo.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Directorio de pastoral catequ\u00e9tica para las di\u00f3cesis de Francia, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1968, 44. -2 Para la reflexi\u00f3n que sigue, de car\u00e1cter hist\u00f3rico, cf A. EXELER, Esencia y misi\u00f3n de la catequesis, Juan Flors, Barcelona 1968, 172-181. &#8211; 3. Cf B. MAGGIONI, citado por E. ALBERICH, La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991, 46-47; DGC 50c. &#8211; 4. Cf E. ALBERICH, o.c., 47. &#8211; 5. Cf J. DANIELOU-R. DU CHARLAT, La cat\u00e9ch\u00e9se aux premiers si\u00e9cles, Fayard-Mame, Par\u00ed\u00ads 1968, 44ss., 64ss., 89ss., 125ss., 249ss. &#8211; 6 Cf ib 52, 55-56, conclusi\u00f3n; D. GRASSO, Teolog\u00ed\u00ada de la predicaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966, 317-318 y 341-342; A. EXELER, o.c., 174. &#8211; 7. Cf J. AUDINET, Catequesis, Catecismo, Catequ\u00e9tica, en RAHNER K. (ed.), Sacramentum Mundi, Herder, Barcelona 1976, 684. &#8211; 8. V. ZEZSCHWITZ en A. EXELER, o.c., 175. &#8211; 9. Cf SANTO TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO, Sum. Theol., III q 71 a 4; q 71 a 1 ad 2. &#8211; 10 G. WICELIUS, en A. EXELER, o.c., 176, nota 28. &#8211; 11. Cf J. AUDINET, a.c. -12. Cf ib, 683-692. &#8211; 13. Para esta reflexi\u00f3n, cf A. EXELER, o.c., 176-181. &#8211; 14 Cf L. CSONKA, Historia de la catequesis, en BRAIDO P. (ed.), Educar III: Metodolog\u00ed\u00ada de la catequesis, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966, 140-142. &#8211; 15. Cf ib, 197-198. &#8211; 16 Cf P. LIEGE, \u00bfQu\u00e9 quiere decir \u00abcatequesis\u00bb? Ensayo de aclaraci\u00f3n, Cat\u00e9ch\u00e9se 1 (1960) 35-42.- 17. Cf E. ALBERICH, Catequesis, en J. GEVAERT (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 154-159. &#8211; 18. Cf La renovaci\u00f3n de la catequesis, en Catequesis y promoci\u00f3n humana, Medell\u00ed\u00adn 1968, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969, 34-35; 18 y 20, y Orientaciones generales 11 y 15. &#8211; 19 Bases para una nueva catequesis, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972, 77-78 (traducci\u00f3n retocada). &#8211; 20. P. LIEGE, o.c., 19-21. &#8211; 21. Ib, 21 final. &#8211; 22 J. M. ESTEPA, Conferencia en el Congreso Internacional de Catequesis (Roma, octubre 1997), Actualidad catequ\u00e9tica 176 (1997) 88, nota 1 I. &#8211; 23 Cf ib. &#8211; 24 Cf A. FOSSION,, La cat\u00e9ch\u00e9se dans le champ de la communication, Du Cerf, Par\u00ed\u00ads 1990, 197-204. &#8211; 25 Cf ib, 275-287 y 302. &#8211; 26 Cf DGC 71; otras pistas operativas de catequesis permanente, en E. ALBERICH-A. BINZ, Formas y modelos de catequesis de adultos. Una panor\u00e1mica internacional, CCS, Madrid 1996.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., \u00bfQu\u00e9 es la catequesis? 2, Marova, Madrid 1968 (Art\u00ed\u00adculos de Li\u00e9g\u00e9, Ayel, Dani\u00e9lou, Van Caster, Loewe, Saudreau, Girault); AA.VV., Catequesis: educaci\u00f3n de la fe 3, Marova, Madrid 1968 (Li\u00e9g\u00e9, Arnold, Van Caster, Le Du); AA.VV., III Encuentro nacional de estudios catequ\u00e9ticos: \u00abLa catequesis de la comunidad\u00bb, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1983) 529-576; ALBERICH E., Catequesis, en GEVAERT J., Diccionario de Catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 154-159; ALCEDO A., La catequesis en la Iglesia. Carpeta 6, SM, Madrid 1990; APARISI A., Invitaci\u00f3n a la fe, ICCE, Madrid 1972; AUDINET J., La renovaci\u00f3n de la catequesis, en Semana internacional de catequesis: Catequesis y promoci\u00f3n humana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969; BOROBIO D., Catecumenado, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. 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Pedrosa Ar\u00e9s<br \/>\ny Ricardo L\u00e1zaro Recalde<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[100] La catequesis es un \u00abministerio de la Palabra\u00bb en la Iglesia. Por eso entra en el mandato evangelizador de Jes\u00fas. Recoge, pues, en general todos los rasgos de la evangelizaci\u00f3n y por eso es desaf\u00ed\u00ado permanente del Esp\u00ed\u00adritu. Es participaci\u00f3n en la misma misi\u00f3n de Jes\u00fas y entra de lleno en la misi\u00f3n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-9994","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9994"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9994\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}