{"id":9995,"date":"2016-02-05T07:14:37","date_gmt":"2016-02-05T12:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-tipos\/"},"modified":"2016-02-05T07:14:37","modified_gmt":"2016-02-05T12:14:37","slug":"catequesis-tipos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-tipos\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS. TIPOS"},"content":{"rendered":"<p>[160]<\/p>\n<p>      Los conceptos, estilos y tipos de catequesis han sido y son numerosos. Una visi\u00f3n general de ellos refleja la riqueza que representa el campo de la catequesis en la Iglesia y la necesidad de asumir ante el concepto de catequesis, necesariamente an\u00e1logo y diversificado, posturas acogedoras y colaboradoras, que son las recomendables por sentido com\u00fan y por tradici\u00f3n en la Iglesia cristiana.<\/p>\n<p>    Para entender lo que de verdad es la tarea catequ\u00ed\u00adstica hay que entrar en el estudio de los muchos \u00e1mbitos, niveles, factores que la define y asumir su importancia a juzgar por su diversidad.<\/p>\n<p>    Olvidar ese sentido an\u00e1logo es acercarse al riesgo de discriminaciones bizantinas y a ignorar la multiforme acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu a la hora de formar a los cristianos en la fe.  Es bueno que quienes se dedican por vocaci\u00f3n y por misi\u00f3n a trabajar en este campo alcen los ojos hacia el amplio panorama de la catequesis en sus formas y descubran las tres dimensiones que son comunes en el campo del Evangelio: el ser tarea de Iglesia buena toda por igual, el significado de la ayuda al hermano en la fe que se pretende, el sentido de misi\u00f3n evangelizadora que refleja. 1. Seg\u00fan los \u00e1mbitos o espacios.<\/p>\n<p>    La primera analog\u00ed\u00ada y la m\u00e1s amplia, sin sistematizar excesivamente las descripciones, nos lleva a analizar la catequesis por los \u00e1mbitos humanos en los que se desenvuelve.<\/p>\n<p>     1.1. Catequesis familiar<br \/>\n    Por naturaleza es la m\u00e1s diligente y pronta en la vida de la Iglesia. Fue la m\u00e1s vinculada a los hechos creacionales ya entre los israelitas y tenemos de ella m\u00faltiples referencias en el Pentateuco. Los padres est\u00e1n en condiciones ventajosas para educar la fe de los hijos.<\/p>\n<p>    La Iglesia siempre ha promovido, exigido a sus miembros y estimulado esa catequesis del hogar. Y siempre ha recordado que, dentro de su informalidad, es la m\u00e1s decisiva, al menos en los primeros a\u00f1os de la existencia terrena.<\/p>\n<p>    Los padres y familiares cercanos, m\u00e1s con el ejemplo que con la palabra, m\u00e1s con el impulso y el contacto que con planes prefabricados y sistem\u00e1ticos, educan la fe de sus hijos.<\/p>\n<p>    Para la catequesis familiar, la fe es un don de Dios; es como una semilla:<br \/>\n   &#8211; Se siembra en momento oportuno.<\/p>\n<p>   &#8211; Germina de forma natural.<\/p>\n<p>   &#8211; Crece por obra de la naturaleza.<\/p>\n<p>   &#8211; Exige tambi\u00e9n esmero y cuidado.<\/p>\n<p>   &#8211; Siempre permanece de por vida.<\/p>\n<p>    La familia cristiana tiene una misi\u00f3n propia e insustituible respecto a la educaci\u00f3n de la fe de los hijos. Es catequ\u00ed\u00adstica por vocaci\u00f3n y naturaleza. Los padres y el conjunto de familiares, son los primeros educadores de la fe. Los ni\u00f1os escuchan y viven el Evangelio, antes que nada, en las personas que integran la realidad familiar y encarnan los valores humanos y cristianos.<\/p>\n<p>    Los padres cristianos deben superar posibles complejos de inferioridad en relaci\u00f3n con la educaci\u00f3n cristiana de sus hijos y asumir sencilla y confiadamente los dones sacramentales y de la gracia que derivan de su matrimonio.<\/p>\n<p>    La parroquia, la escuela, otras instancias, nunca podr\u00e1 sustituir a la familia en su funci\u00f3n educadora de la fe, ni esta podr\u00e1 jam\u00e1s dimitir de esta responsabilidad primaria y radical.<\/p>\n<p>    Urge preparar a los padres cristianos para que cumplan su oficio de primeros catequistas de sus hijos. Pero tambi\u00e9n hay que ayudarles, sobre todo cuando lo hijos llegan a edades o situaciones dif\u00ed\u00adciles y complejas.<\/p>\n<p>    Juan Pablo II dec\u00ed\u00ada: \u00abLa acci\u00f3n catequ\u00e9tica de la familia tiene un car\u00e1cter peculiar y, en cierto sentido, primordial y definitivo. No ser\u00ed\u00ada bueno centrar la catequesis en la parroquia, o en la comunidad, sin m\u00e1s. Si se olvida la acci\u00f3n de la familia, de los padres, algo serio se deteriora en las din\u00e1micas formativas de la fe. La familia es insustituible. La educaci\u00f3n en la fe impartida por los padres, la cual debe comenzar desde la m\u00e1s tierna edad de los ni\u00f1os, se realiza ya cuando los miembros de la familia se ayudan unos a otros a crecer en la fe por medio de su testimonio de vida\u00bb.  (Catechesi Trad. 68)<\/p>\n<p>    1.2. Catequesis parroquial<br \/>\n    La parroquia es la comunidad de los fieles cristiano que viven cerca, se comunican fraternalmente desde la fe y colaboran en los ministerios de plegaria, de educaci\u00f3n y de caridad propios de los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Los rasgos que definen la parroquia condiciona su funci\u00f3n catequizadora.<\/p>\n<p>   &#8211;  Es comunidad cristoc\u00e9ntrica, es decir promueve la uni\u00f3n personal con Cristo y promueve sin cesar el conocimiento y aceptaci\u00f3n de su mensaje.<\/p>\n<p>   &#8211; Es comunidad congregada por la Palabra y fomenta la actitud de escucha a Dios que habla por los hermanos.<\/p>\n<p>   &#8211; Es comunidad orante, centrada en la Eucarist\u00ed\u00ada, que se presenta como el punto de encuentro, de llegada y de partida.<\/p>\n<p>   &#8211;  Es comunidad promotora de la comuni\u00f3n eclesial: se expresa compartiendo la vida y fomentando la caridad.<\/p>\n<p>   &#8211;  Es comunidad misionera consciente y responsable de su misi\u00f3n ante el mundo.<\/p>\n<p>   &#8211; Es comunidad samaritana que fomenta la solidaridad, la justicia y la caridad fraterna<\/p>\n<p>     La catequesis parroquial, a diferencia de la familiar, implica una mayor organizaci\u00f3n y exige una colaboraci\u00f3n fundamental entre los agentes pastorales m\u00e1s responsables de la comunidad.<\/p>\n<p>     Los Obispos espa\u00f1oles, en su Documento sobre \u00abLa catequesis de la comunidad2, clarifican los objetivos de esta catequesis, pues la juzgan primordial y sagrada: \u00abEl papel de la catequesis es iniciar en lo comunitario, encaminar hacia la comunidad, insertar en ella a quienes pasan por un proceso. Para que la catequesis preste totalmente su servicio a la Iglesia, es necesaria la existencia en la Di\u00f3cesis de verdaderas comunidades cristianas, positivamente eclesiales, compuestas por hombres y mujeres que creen y confiesan sinceramente a Jes\u00fas. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad la catequesis podr\u00e1 realizarse adecuadamente.\u00bb  (N\u00c2\u00ba 288)<\/p>\n<p>     Es importante reconocer que las formas de organizar las catequesis parroquiales son muchas, pero en alguna forma condicionan la identidad, la acci\u00f3n y la eficacia apost\u00f3lica de la parroquia. En las parroquias que se ordenan prioritariamente en referencia a los sacramentos, las catequesis que los preparan son decisivas. Si se ordenan en referencia a la caridad con el pr\u00f3jimo, las catequesis que promueven la solidaridad y la justicia resultan preferentes. En todo caso, las catequesis son el term\u00f3metro de la vida parroquial, aunque no su \u00faltimo cometido o su m\u00e1ximo compromiso.<\/p>\n<p>     Y los cuatro polos cardinales que regulan la vida religiosa de los parroquianos: Palabra (Escritura sagrada), liturgia (acci\u00f3n sagrada), koinon\u00ed\u00ada (estilo comunitario) y diakon\u00ed\u00ada (servicio diaconal) de alguna forma reclaman su especial preparaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que siempre la catequesis parroquial est\u00e9 desarrollada por las formas o actividades b\u00ed\u00adblicas, las lit\u00fargicas, las sociales o convivenciales y las samaritanas o de caridad.<\/p>\n<p>     La parroquia y su actividad catequ\u00ed\u00adstica encuentran a veces dificultades por carencias personales, materiales o estructurales. En todo lo referente a la catequesis hay que recordar que la Iglesia no es parroquial sino cat\u00f3lica. Por eso tiene singular importancia la relaci\u00f3n interparroquial que se puede establecer para cumplir con el cometido educativo.<\/p>\n<p>   &#8211; La Di\u00f3cesis constituye una comunidad amplia, generosa, con sentido de familia, que ayuda a la parroquia en todo lo que ella no es autosuficiente.<\/p>\n<p>    En definitiva el p\u00e1rroco, los presb\u00ed\u00adteros y los di\u00e1conos que animan una parroquia son miembros de la comunidad diocesana y episcopal, como el mismo Obispo pertenece a la comunidad cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>    La triple labor del Obispo: ense\u00f1ar, gobernar y santificar, se traslada al grupo animador de la parroquia que hace presente en cada lugar el sentido de Iglesia en comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>   Del mismo modo la interrelaci\u00f3n y mutua ayuda de las parroquias, en general vinculadas en la estructura arciprestal constituye una decisiva palanca para la actuaci\u00f3n cada vez mejor.<\/p>\n<p>1.3. La catequesis escolar<\/p>\n<p>   Es un tipo de catequesis peculiar, que supone educar la fe en un contexto acad\u00e9mico, de permanencia, de comunidad cristiana y de convivencia desde la eventualidad escolar.<\/p>\n<p>   1.3.1. Doble postura<\/p>\n<p>  Es frecuente asumir con cierta pol\u00e9mica una de estas dos actitudes, teniendo que reconocer que en ambas existen argu.<\/p>\n<p>   mentos s\u00f3lidos y pr\u00e1xis abundante.<\/p>\n<p>   1.3.1.1. No a la catequesis escolar<\/p>\n<p>   No falta quien piensa que la catequesis en sentido estricto debe quedar reserva.<\/p>\n<p>   da para la familia cristiana y para la parroquia, que es comunidad de fe.<\/p>\n<p>   De hecho esta negativa est\u00e1 mal planteada, por cuanto las creencias reli.<\/p>\n<p>   giosas son necesarias para una educaci\u00f3n integral de la persona humana. Son pocos, salvo posturas de acendra.<\/p>\n<p>   do materialismo aprior\u00ed\u00adstico, los que dudan de la necesidad de interpretar y ofrecer en los planes de formaci\u00f3n visiones claras y objetivas del hecho religioso humano: el manifestado en el arte, la cultura, la historia, la sociolog\u00ed\u00ada, el derecho, etc.<\/p>\n<p>   La pol\u00e9mica suele centrarse en diferenciar cultura y catequesis y sugerir que la escuela solo puede y deber dar informaci\u00f3n religiosa en clave de cultura; y que debe reservar para la familia o para la parro.<\/p>\n<p>   quia todo lo que implica plegaria, sentimiento, actitud profunda de fe, las virtudes, las vivencias religiosas.<\/p>\n<p>   Si s\u00f3lo se quedara la pol\u00e9mica en nomenclaturas, no merecer\u00ed\u00ada la pena un an\u00e1lisis minucioso de las falacias o argucias con las que se justifican determinadas posturas. Las extremas van desde el pietismo exagerado de quien hace de la escuela una oportunidad para fomentar devociones sectoriales, hasta la postura racionalista de quien rechaza cualquier gesto de fe en el ejercicio docente como si toda acci\u00f3n fuera manipulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   La postura equilibrada ser\u00e1 reclamar la posibilidad de que en la escuela pueda haber verdadera acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica y combatir, por infundada, la prohibici\u00f3n.<\/p>\n<p>   1.3.1.2. S\u00ed\u00ad a la catequesis escolar<\/p>\n<p>   Pero hay tambi\u00e9n muchas personas que, fuera y dentro de la escuela, se de.<\/p>\n<p>   claran defensoras de la catequesis escolar, sin que ello quiera decir que en todas las escuelas se lleve a efecto el abanico de sus postulados.<\/p>\n<p>   Nada obsta, piensan,  a que en todo lugar, tambi\u00e9n en la escuela, se pueda aprovechar para dar educaci\u00f3n de la fe cristiana. La escuela es un lugar privilegiado por m\u00faltiples motivos personales, estructurales y coyunturales<br \/>\n   Si en ella se ofrece una educaci\u00f3n religiosa abierta, pluriforme y respetuosa y si esa educaci\u00f3n tiende a educar la mis.<\/p>\n<p>   ma fe de los alumnos, tanto por el ejemplo como por la ense\u00f1anza de los profe.<\/p>\n<p>   sores, en nada se manipulan las inteligencias ni se coaccionan las libertades.<\/p>\n<p>   Por eso la catequesis escolar debe ser ofrecida cuando la \u00ed\u00adndole de los alum.<\/p>\n<p>   nos, la opci\u00f3n de las familias, la actitud reli.<\/p>\n<p>   giosa de los educadores hacen posible algo m\u00e1s que una instrucci\u00f3n en \u00f3ptica cultural y se puede llegar a una verdadera educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    Siendo el factor religioso elemento imprescindible para una educaci\u00f3n integral de la persona humana, y siendo la ausencia de los valores religiosos una mutilaci\u00f3n en la formaci\u00f3n del hombre, no cabe duda de que la catequesis escolar es  una alternativa digna de todo respeto.<\/p>\n<p>   Las formas de darla ser\u00e1n muchas y responder\u00e1n a variados niveles e intensidades. Pero hay factores que deben tenerse siempre en cuenta seg\u00fan la edad y la sensibilidad de los escolares y seg\u00fan las circunstancias sociales, familiares, convivenciales.<\/p>\n<p>   Atenci\u00f3n especial merecer\u00e1n los programas de formaci\u00f3n religiosa, los dise\u00f1os curriculares, las clases y asignaturas espec\u00ed\u00adficamente religiosas. Sin alumnos plurales, las l\u00ed\u00adneas deben ser multiformes, respetuosas, abiertas y tolerantes. Con los expl\u00ed\u00adcitamente cat\u00f3licos o cristianos debe procederse con claridad de objetivos, transparencia de programas y proporcionalidad de procedimientos.<\/p>\n<p>    1. 3. 2  Criterios de base<\/p>\n<p>  La educaci\u00f3n religiosa escolar y la parroquial o la familiar son distintas cate.<\/p>\n<p>   quesis pero no distantes. S\u00f3lo de la armon\u00ed\u00ada entre los tres espacios educativos y con armon\u00ed\u00ada con otros que coexistan (grupos, cursos, asociaciones) se consiguen resultados \u00f3ptimos.<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n religiosa escolar debe llevar una carga instructiva suficiente, seg\u00fan demandan las estructuras acad\u00e9.<\/p>\n<p>   micas. Pero en un tipo de escuela con.<\/p>\n<p>   fesional caben muchas modalidades.<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n religiosa escolar exige ortodoxia, pluralismo, armon\u00ed\u00ada cultural o posibilidad de relaciones interpersonales. Reclama una catequesis polivalente, como multiformes son las estructuras escolares.<\/p>\n<p>   Cuando se trata de escuela cat\u00f3lica o p\u00fablicamente confesional, la catequesis escolar debe gozar de una atenci\u00f3n prioritaria. Ella no agota todos los recursos de formaci\u00f3n religiosa, pero marca la pauta de quienes eligen para su formaci\u00f3n, por si o por intermediaci\u00f3n de sus padres, ese tipo de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   La educaci\u00f3n religiosa escolar en todo caso debe ser consciente de los dogmas y de los misterios, de los criterios \u00e9ticos cristianos y de la necesidad de experiencias y de relaciones propias del creyente.<\/p>\n<p>   En ning\u00fan caso la catequesis escolar debe ser entendida como proselitismo religioso, adoctrinamiento, dogmatismo, fanatismo o autori.<\/p>\n<p>   tarismo. A los agentes escolares corresponde crear ambiente de libertad, si se quiere mantener el car\u00e1cter de oferta que tiene el Evangelio. Por lo tanto el respeto y el pluralismo, la atenci\u00f3n a la conciencia individual, la acogida de diversas situaciones o preferencias familiares son condici\u00f3n para esa educaci\u00f3n y catequesis.<\/p>\n<p>   No se debe identificar clase religi\u00f3n y plena educaci\u00f3n religiosa, al menos en estructuras escolares confe.<\/p>\n<p>   sionales. La educaci\u00f3n es mucho m\u00e1s. Las diversas alternativas y ayudas espirituales, la posibilidad de la plegaria escolar y los cauces para experiencias de justicia y de caridad son variables en este tipo de catequesis. Por eso no se debe identificar \u00abcatequesis escolar\u00bb con \u00abdisciplina escolar de religi\u00f3n\u00bb. Elementos did\u00e1cticos como evaluaci\u00f3n, obligatoriedad, exigencia, sumisi\u00f3n disciplinar, recuperaci\u00f3n u otros similares deben ser cuidadosamente tratados. Son v\u00e1lidos para una disciplina acad\u00e9mica, pero no son homologables en el terreno de las actitudes o de los sentimientos libres.<\/p>\n<p>    1.4. Catequesis grupal<br \/>\n    Son muchos los grupos y movimientos que se desenvuelven en la vida de los creyentes y que tienen que ver con sus ideas y sus sentimientos religiosos. La sociedad polivalente actual se abre a diversidad de alternativas y, en el terreno religioso, a posibilidades de educaci\u00f3n a trav\u00e9s de estructuras que deben ser tenidas en cuenta de manera especial en lo referente a la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    1.4.1. Identidad y valor<br \/>\n    Los grupos suelen definirse como algo concreto, actual y personal. Los movimientos son tendencias m\u00e1s diluidas.<br \/>\n Ambas estructuras sociales implican una intensa carga pedag\u00f3gica que interesa en clave de catequesis. Pues ambos precisan tiempos de preparaci\u00f3n y ambientaci\u00f3n para entrar en sus objetivos generales. Aunque los objetivos comunes de todos, como es natural, afectan al acercamiento al mensaje evang\u00e9lico y a las exigencias de la vida cristiana. Aquellos grupos que, persuadidos del beneficio del mensaje cristiano, quieren formar para la vida en clave de Evangelio: amor al pr\u00f3jimo, justificia, esperanza, alegr\u00ed\u00ada, fe y confianza en Dios, hacen una verdadera catequesis y el paso por sus estructuras y la vivencia de sus estilos, marca para toda la vida.<\/p>\n<p>    1.4.2. Modelos grupales<br \/>\n    Determinados grupos o movimientos han promocionado desde su fundaci\u00f3n una orientaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica grande, por lo que merecen un recuerdo agradecido o un estudio especial pues son grandes las aportaciones pedag\u00f3gicas que con frecuencia han hecho.<\/p>\n<p>    Se pueden citar con inter\u00e9s los estilos pedag\u00f3gicos de algunos de ellos:<br \/>\n   &#8211; del escultismo, en sus diversas formas y de manera especial del apellidado como cat\u00f3lico;<br \/>\n   &#8211; del movimiento ecum\u00e9nico, con su sentido de Iglesia y con el persistente recuerdo del valor de la unidad en referencia a la expl\u00ed\u00adcita voluntad de Jes\u00fas;<br \/>\n   &#8211; del movimiento mariano, con el inter\u00e9s por presentar a la Madre de Jes\u00fas como centro de referencia evang\u00e9lica y alientos para los seguidores de su Hijo;<br \/>\n   &#8211; de las m\u00faltiples cofrad\u00ed\u00adas, agrupaciones, congregaciones, sociedades que reclaman a sus miembros un proceso de mentalizaci\u00f3n y unos compromisos de madurez cristiana admirables;<br \/>\n   &#8211; de las diversas ONGs confesionales, que se abren a m\u00faltiples servicios de caridad, de cultura, de justicia o de promoci\u00f3n social de diverso g\u00e9nero.<\/p>\n<p>    2. Catequesis por edades<br \/>\n    Se habla con frecuencia en los \u00e1mbitos catequ\u00ed\u00adsticos de las grandes diferencias que existen en el caminar evolutivo del ni\u00f1o y del joven. Ellas reclaman la actuaci\u00f3n educativa diferente en las diversas edades, niveles o situaciones madurativas. Entre una catequesis dada en el despertar a la vida y la que reclama la tercera edad, la distancia es tanta que, fuera del nombre y la intenci\u00f3n educativa, apenas si puede haber confluencias o concordancias.<\/p>\n<p>    La catequesis diferencial resulta pues una necesidad pedag\u00f3gica y psicol\u00f3gica que tambi\u00e9n requiere catequistas especializados en cada una de ellas.<\/p>\n<p>    2.1. Catequesis de infancia<br \/>\n    Es una catequesis de acogida y de descubrimiento, de cercan\u00ed\u00ada y de vivencia, de imitaci\u00f3n y de sentimiento.<\/p>\n<p>    Va desde las formas globalizadas, sensoriales, afectivas y fantasiosas del ni\u00f1o muy peque\u00f1o hasta los estilos m\u00e1s activos, participativos, figurativos del ni\u00f1o mayor o del preadolescente.<\/p>\n<p>    La exigencia catequ\u00ed\u00adstica se inicia cuando el ni\u00f1o supera la primera infancia sensorialista de los primeros 24 primeros meses de vida. Desde los tres a\u00f1os sus ojos se llenan de impresiones y figuras, nace un creciente y r\u00e1pido lenguaje experiencial, se desplia, pero que debe ser entendida, respetada, estudiada y cultivada.<\/p>\n<p>    Cuando llega a la infancia media, entre los 6 y los 9 a\u00f1os, la personalidad infantil se enriquece con dosis fuertes de acci\u00f3n, de imitaci\u00f3n y de participaci\u00f3n. Surge la hora de una \u00abcatequesis activa y figurativa\u00bb, orientada a iniciar actos religiosos y a descubrir y admirar las figuras o personas religiosas: Jes\u00fas, Mar\u00ed\u00ada, santos.<\/p>\n<p>    Al llegar a la infancia madura, entre los 10 y los 12 a\u00f1os, el sentido de responsabilidad, el descubrimiento de los hechos religiosos, el nacimiento de la conciencia \u00e9tica, la capacidad reflexiva, impulsan la catequesis por v\u00ed\u00adas de solidaridad y de elecci\u00f3n personal. Es tiempo de una \u00abcatequesis participativa\u00bb, llena de experiencias religiosas agradables y de acciones solidarias.<\/p>\n<p>    2.2. Catequesis de preadolescentes.<\/p>\n<p>    Es la edad de oro de la catequesis, si alguna edad merece la preeminencia en la consideraci\u00f3n de los catequistas. La podemos denominar \u00abcatequesis axiol\u00f3gica\u00bb, por cuanto es tiempo de conquista de valores, de personalizaci\u00f3n, de diferenciaci\u00f3n por temperamentos, sexos y entornos familiares.<\/p>\n<p>    La infancia se desdibuja, superada por unas formas de pensar, de sentir y de actuar personales, en las que se mezcla el af\u00e1n de afianzamiento, la autonom\u00ed\u00ada creciente y la inseguridad mezclada con las ansias de originalidad.<\/p>\n<p>    La catequesis preadolescente es de la m\u00e1xima importancia, pues la vida religiosa posterior va a depender en gran medida de los que en este momento evolutivo penetre en la personalidad. Ninguna edad es tan decisiva como \u00e9sta.<\/p>\n<p>    Los valores se configuran en estos a\u00f1os: en la inteligencia con la consolidaci\u00f3n de criterios rectos; en la afectividad con la conformaci\u00f3n de sentimientos nobles; en la voluntad con opciones que tienen ya consistencia y garant\u00ed\u00adas de duraci\u00f3n; en la sociabilidad con relaciones preferentes, aficiones y h\u00e1bitos de comportamiento que ser\u00e1n propensiones para la vida y no s\u00f3lo r\u00e1fagas pasajeras de curiosidad o de imitaci\u00f3n ajena.<\/p>\n<p>    La catequesis preadolescente debe contar con los hechos vitales de transformaci\u00f3n que aparecen: capacidad de pensamiento aut\u00f3nomo, resurgir de pulsiones sexuales distorsionantes de la placidez anterior, nacimiento de la intimidad con el c\u00famulo de afectos que la acompa\u00f1an, esquemas axiol\u00f3gicos que surgen no siempre coincidentes con los familiares, receptividad grande ante las figuras fuertes, m\u00ed\u00adticas o insinuantes.<\/p>\n<p>    Todo esto deber\u00e1 mover a los educadores y a los catequistas a mirar esta etapa con predilecci\u00f3n y a descubrir formas serias de realizar una tarea eficaz y adaptada. De ello depende, en cierto sentido, la orientaci\u00f3n religiosa para toda la vida.<\/p>\n<p>    2.3. Catequesis de j\u00f3venes<br \/>\n    Pasados los 15 o 16 a\u00f1os, y en la chica un poco m\u00e1s precozmente, la personalidad se vuelve independiente y, en lo que a religiosidad se refiere, se polariza definitivamente.<\/p>\n<p>    La diversidad tipol\u00f3gica juvenil es grande y la catequesis sigue siendo necesaria, pero se halla condicionada por las actitudes de aceptaci\u00f3n o de rechazo que cada persona adopta. Esas actitudes van desde la acogida f\u00e1cil de lo espiriritual hasta las diversas acciones soiales que se ofrecen en el camino. En esta edad se muestra aptitud para asimilar y desarrollar riquezas religiosas: ideas, sentimienos, experiencias, relaciones. No falta quien se polariza en planteamientos fan\u00e1ticos, pero son los menos. Es m\u00e1s frecuente el riesgto de la indiferencia .<\/p>\n<p>    La catequesis juvenil no es f\u00e1cil pues habr\u00e1 de adaptarse a las posturas. Es evidente que conformistas, indiferentes, esc\u00e9pticos, oscilantes, piadosos, cr\u00e9dulos o turbulentos son dignos de toda atenci\u00f3n y necesitan dosis muy diferentes de alimento religioso. El problema de los catequistas es c\u00f3mo d\u00e1rselo convenientemente para que cada tipo de estos quiera recibirlo.<\/p>\n<p>    La formaci\u00f3n religiosa sigue siendo importante, necesaria, progresiva y concordante con la recibida anteriormente. Pero nunca como en esta etapa el catequista debe tener en cuenta que el acierto no est\u00e1 en obtener docilidad en los receptores, sino simplemente en hacerles entrar en el simple hecho de querer y promover la propia formaci\u00f3n en la fe cristiana.<\/p>\n<p>     2.4. Catequesis de adultos<\/p>\n<p>     Los adultos precisan tambi\u00e9n catequesis, sea cual sea su situaci\u00f3n profesional, su estado de vida y sus mismos intereses espirituales y actitudes religiosas. Al menos necesitan una formaci\u00f3n religiosa que sit\u00fae su cultura y su capacidad de juicio religiosa en los mismos niveles que su cultura profana y sus actitudes y sentimientos sociales.<\/p>\n<p>     Esa catequesis se revestir\u00e1 de diversidad de ropajes: cursos de actualizaci\u00f3n, lecturas clarificadoras, paticipaci\u00f3n en catecumenados de adultos sobre diferentes temas o modalidades, planes o cauces de formaci\u00f3n permanente, etc. Especial necesidad tendr\u00e1 un adulto abierto a lo religioso cuando ciertas situaciones de novedad le condicionan: llegada de hijos al hogar a los que hay que educar cristianamente, situaciones de crisis laboral, social o familiar, que reclaman actualizar los criterios o los sentimientos y apertura a responsabilidades siempre exigentes, etc.<\/p>\n<p>    Lo que no puede hacer un cristiano responsable es dejar que los a\u00f1os avancen en la aton\u00ed\u00ada religiosa o que eventualmente otras creencias o supersticiones desplacen o reemplacen su envejecida actitud de creyente.<\/p>\n<p>    2.5. Catequesis de tercera edad.<\/p>\n<p>   Y no deben ser infravalorados los a\u00f1os en que la regresi\u00f3n vital empuja la vida hacia su culminaci\u00f3n. Conviene tener en cuenta que la sanidad moderna, los mejores sistemas de alimentaci\u00f3n, higi\u00e9nicos y laborales, la protecci\u00f3n de todo tipo que hoy abunda, son factores que logran que la tercera edad de la vida, al menos en los pa\u00ed\u00adses desarrollados, se convierta en un per\u00ed\u00adodo largo, con recursos y tiempo disponible y con posibilidad formativas incalculables.<\/p>\n<p>    Los sistemas de formaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n religiosa hacen posible una catequesis de la tercera edad fecunda y ventajosa para las personas. Hay que desarrollarla con abundancia y generosidad, contando con la misma existencia de catequistas de la misma tercera edad, y buscando la integraci\u00f3n y concordancia con las otras etapas y no distanci\u00e1ndose en un exilio dorado propenso a nostalgias o actitudes cr\u00ed\u00adticas, siempre justas mientras no resulten paralizantes.<\/p>\n<p> 3. Situaciones variadas<\/p>\n<p>   Las situaciones de los creyentes, tanto individual como grupalmente considerados son diferentes. Es normal que los tipos de educaci\u00f3n religiosa resulten a veces muy dispares.<\/p>\n<p>   3.1. Catequesis normalizada<\/p>\n<p>   La utop\u00ed\u00ada catequ\u00ed\u00adstica ser\u00ed\u00ada que para todos haya una catequesis normalizada en tiempos, formas, intenciones, contenidos y metodolog\u00ed\u00adas. Pero esto no resulta ordinariamente posible.<\/p>\n<p>   Con todo, no debe olvidar el catequistas, o los promotores y responsables de la formaci\u00f3n religiosa, que hay esquemas normalizados a los que es conveniente acudir al menos como referencia.<\/p>\n<p>   Resulta normal que en la infancia todos reciban educaci\u00f3n religiosa b\u00e1sica, de acuerdo con su familia<br \/>\n   Resulta normal que todo joven se sienta comprometido en alguna actitud o plan de formaci\u00f3n religiosa, en donde la voluntariedad reemplace a la obligatoriedad infantil.<\/p>\n<p>   Resulta normal que los adultos a lo largo de la vida busquen y asuman algunas renovaciones de sus ideas y de sus sentimientos religiosos para mantener viva y actualizada su fe cristiana.<\/p>\n<p>   Y resulta normal que en la tercera edad haya posibilidad de alguna revisi\u00f3n de ideas y sentimientos para mantener en vigor las creencias.<\/p>\n<p>   A esto llamamos catequesis normalizada, sobre todo cuando se realiza con m\u00e9todos normales, con recursos normales y con planes formativos normales.<\/p>\n<p>    3.2. Catequesis especial.<\/p>\n<p>    Cuando lo normal no es posible por el sujeto, por el tiempo o por las circunstancias, se habla de catequesis especial. Es la que acomoda lo normal a diversas situaciones.<\/p>\n<p>   3.2.1. Con deficientes f\u00ed\u00adsicos<\/p>\n<p>   Se impone la compensaci\u00f3n de la deficiencia, pero tambi\u00e9n la intensa y delicada especializaci\u00f3n del catequista que trabaja ante carencias sensoriales, con enfermos y con discapacitados, con todos los que no tienen los recursos org\u00e1nicos de manera natural.<\/p>\n<p>   La Iglesia siempre ha sido consciente de la necesidad de esta catequesis, pero la tecnificaci\u00f3n de la misma ha sido tarea muy reciente.<\/p>\n<p>   Del mismo modo cada vez se ha sentido m\u00e1s la necesidad de preparar catequistas aptos para la tarea, pues deben realizar una labor dif\u00ed\u00adcil.<\/p>\n<p>   Tiene muchas limitaciones que hay que superar, pues no es lo mismo dar ideas a los ciegos que tienen expeditos los o\u00ed\u00addos que atender a los sordos que usan los ojos, adem\u00e1s de para ver, como instrumentos de compensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Lo que s\u00ed\u00ad queda siempre claro es que el derecho a la educaci\u00f3n religiosa nunca debe verse limitado por las circunstancias corporales.<\/p>\n<p>   3.2.2. Deficientes mentales<\/p>\n<p>   Cada vez m\u00e1s se ha ido reclamando en la Iglesia el derecho a una catequesis adecuada para los deficientes mentales, en sus diversas formas y niveles. La catequesis de estos \u00abni\u00f1os o adultos diferentes\u00bb debe ser considerada prioritaria en una comunidad creyente, si verdaderamente se vive en ella del esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>   Se ha intentado a veces identificar esta catequesis con la normalizada infantil, aplicando los esquemas de cada edad cronol\u00f3gica a las edades mentales del sujeto de la deficiencia. Es un criterio orientador que no siempre resulta eficaz. En el deficiente mental hay otros aspectos, los corporales, los sociales, los familiares, que deben ser tenidos en cuenta para conseguir un trato adecuado<\/p>\n<p>   3.2.3. Deficientes sociales<\/p>\n<p>   Especial atenci\u00f3n ha merecido en la historia la formaci\u00f3n cristiana de los desajustados sociales, que lo son por tener determinadas taras convivenciales que reclaman cercan\u00ed\u00ada, comprensi\u00f3n, dosis extraordinarias de paciencia y fortaleza, pero que pueden llegar a la normalidad en lo relativo a los conocimientos aunque no funcionen adecuadamente en las esferas volitivas o afectivas de los comportamientos.<\/p>\n<p>   Las catequesis de marginados y delincuentes, las dirigidas a violentos o tarados con vicios destructores: erotismo, ludopat\u00ed\u00ada, toxicodependencias, las que se deben acomodar a encarcelados o sometidos a sistemas de reforma, incluso las que deben dar luz y vida cristiana a emigrantes, exiliados, hu\u00e9rfanos o desheredados, son tan diferentes que ninguna ley general puede iluminar una labor que se encuentra con tal dispersi\u00f3n.<\/p>\n<p>    3.3. Catequesis misionera<\/p>\n<p>    Especial llamada de atenci\u00f3n merece la llamada catequesis misionera, o dada en pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n y de indigencia cultural, sanitaria o convivencial extrema.<\/p>\n<p>    En esos ambientes es dif\u00ed\u00adcil determinar d\u00f3nde comienza la verdadera acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica y d\u00f3nde se hallan los l\u00ed\u00admites de la simple asistencia humanitaria.<\/p>\n<p>    Con todo es bueno recordar que en esos lugares son las formas de asistencia material: hospitales y dispensarios, escuelas y talleres de capacitaci\u00f3n, servicios laborales y de promoci\u00f3n humana, las puertas que abren la posible evangelizaci\u00f3n y posterior educaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>    Muchas veces esas catequesis son alentadas por personas ajenas a los ambientes y a las culturas en que generosamente se incardinan. Es conveniente insistir en la necesidad de una preparaci\u00f3n adecuada para que las catequesis conserven los criterios de oferta evang\u00e9lica y no sean meros pretextos de colonizaci\u00f3n cultural y desarraigo.<\/p>\n<p>   La prudencia, la experiencia, la rectitud de intenci\u00f3n, el discernimiento ser\u00e1n los medios para hallar los mejores cauces catequ\u00ed\u00adsticos posibles.<\/p>\n<p>   3.4. Catequesis ocasionales<\/p>\n<p>   En este mismo sentido se deben valorar de modo especial las catequesis ocasionales que se dan con motivo de algunos acontecimientos: un jubileo, un a\u00f1o santo, un per\u00ed\u00adodo de misi\u00f3n y predicaci\u00f3n singular, un tiempo de restauraci\u00f3n o de reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de una desgracia social o de una dificultad extraordinaria.<\/p>\n<p>   La Iglesia ha aprovechado esos tiempos para una labor generosa de renovaci\u00f3n espiritual y nada obsta a que ello se  siga haciendo en todas las culturas y tiempos<br \/>\n  Todas las ocasiones y apoyos son buenos cuando lo que se trata es de mejorar la cultura religiosa y los sentimientos espirituales.<\/p>\n<p>     4. Catequesis lit\u00fargicas<\/p>\n<p>     Un recuerdo y alusi\u00f3n conviene hacer tambi\u00e9n a las catequesis que tradicionalmente se vinculan con los tiempos lit\u00fargicos: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua o Pentecost\u00e9s. En muchos lugares y tiempos ha sido tradicional formular catequesis o actividades de formaci\u00f3n cristiana centrados en esos per\u00ed\u00adodos y en los intereses religiosos y eclesiales que despiertan.<\/p>\n<p>    4.1. Catequesis dominicales<br \/>\n    Las catequesis lit\u00fargicas son excelentes formas de actualizaci\u00f3n religiosa y de formaci\u00f3n m\u00ed\u00adnima de los principales sentimientos religiosos y recuerdos de la Historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Debe mantenerse gran estima a la secular catequesis lit\u00fargica centralizada en las lecturas dominicales de la Eucarist\u00ed\u00ada, lecturas selectas y ordenadas.<\/p>\n<p>    En tiempos ya pasados se repitieron cada a\u00f1o, creando todo un itinerario de formaci\u00f3n b\u00e1sica. La piedad popular designaba a muchos domingos con el tema del Evangelio (Transfiguraci\u00f3n, Buen Pastor, Juicio final) era positiva.<\/p>\n<p>    Hoy, desde la reforma del Concilio Vaticano II) se redimensiona esa distribuci\u00f3n y se ampl\u00ed\u00adan las lecturas a lo largo de un trienio (denominando cada a\u00f1o con las letras A, B, C).<\/p>\n<p>    Lo importante es organizar una catequesis b\u00e1sica en busca de una formaci\u00f3n m\u00ed\u00adnima para los \u00abcristianos dominicales\u00bb y los que no pueden o no quieren acceder a exigencias mayores.<\/p>\n<p>    Reforzando esa catequesis las conmemoraciones y fiestas del calendario cristiano refuerzan esos ciclos lit\u00fargicos y sirven de ayuda insustituible a los pastores en sus catequesis habituales.<\/p>\n<p>    4.2. Catequesis sacramentales<br \/>\n    Tambi\u00e9n es preciso aludir en el marco de la liturgia a las catequesis exigidas por los diversos sacramentos y que dan un tono singular a la vida de las comunidades cristianas, de manera especial la parroquial<\/p>\n<p>    4.2.1. Catequesis bautismales<\/p>\n<p>    Las catequesis bautismales arrancan desde los primeros tiempos de la Iglesia y tiene una significaci\u00f3n singular de ingreso en la Iglesia.<\/p>\n<p>    Cuando el bautismo se administra a los ni\u00f1os peque\u00f1os, la catequesis de padres, padrinos y familiares de bautizandos se usa como modo de sensibilizaci\u00f3n religiosa para los que van a ser responsables de la fe del que se bautiza.<\/p>\n<p>    4.2.2. Catequesis de Confirmaci\u00f3n<br \/>\n    Son muchas las formas organizativas para conseguir una buena preparaci\u00f3n de los adolescentes y j\u00f3venes que, al llega a la madurez, se sienten llamados a reforzar su fe y confirmar su pertenencia a la Iglesia.<\/p>\n<p>    Estas catequesis, que en ocasiones se orientan a adultos que no recibieron aun el sacramento, son ocasi\u00f3n excelente para actualizaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>    4.2.3. Catequesis eucar\u00ed\u00adstica<br \/>\n    Sobre todo la catequesis preparatoria de la primera comuni\u00f3n tiene fuerte arraigo en las sociedades cristianas y responde a una necesidad educativa.<\/p>\n<p>    Es importante aprovechar esa catequesis, incluso aunque se halle perturbada por m\u00faltiples incoherencias sociales, para vigorizar la vida religiosa familiar.<\/p>\n<p>    Queda hoy en las parroquias un gran desaf\u00ed\u00ado para buscar formulas, recursos y medios con los que llegar a los miembros de la familia, no s\u00f3lo a las madres que acuden a las reuniones organizativas de las ceremonias o de las consignas parroquiales.<\/p>\n<p>    4.2.4. Los otros sacramentos<br \/>\n    Son muchas las maneras y los cauces para educar la conciencia de los cristianos que se acercan a los sacramentos.<\/p>\n<p>    Algunos de ellos se prestan para catequesis muy espec\u00ed\u00adficas<br \/>\n   &#8211; La promoci\u00f3n de la penitencia sacramental y su administraci\u00f3n comunitaria hace posible diversas catequesis coyunturales h\u00e1bilmente dirigidas a la formaci\u00f3n moral y a la ilustraci\u00f3n de la conciencia creyente.<\/p>\n<p>   &#8211; Las administraciones matrimoniales son tiempos interesante para la instrucci\u00f3n no s\u00f3lo en lo espec\u00ed\u00adfico del acto sacramental, sino del estilo de vida que los c\u00f3nyuges cristianos deben llevar y que los padres cristianos deben prever.<\/p>\n<p>   &#8211; Determinadas celebraciones sacerdotales puede suscitar interesantes catequesis vocacionales que ayuden a descubrir el sacerdocio o las diversas familias religiosas masculinas y femeninas como un ministerio eclesial, que importa a todos los cristianos, y no como una simple incidencia social, que afecta unos pocos.<\/p>\n<p>    4.2.5. Tambi\u00e9n los sacramentales<br \/>\n    Tambi\u00e9n las otras acciones piadosas y signos de la gracia que la Iglesia ha establecido con el paso de los tiempos se prestan para m\u00faltiples impulsos catequ\u00ed\u00adsticos. Los buenos catequistas saben estar al tanto para aprovechar todas las oportunidades.<\/p>\n<p>   &#8211; Son capaces de hacer de una peregrinaci\u00f3n, de una visita pastoral, de una festividad, de una campa\u00f1a misionera, de un novenario o de un octavario motivo suficiente para una educaci\u00f3n de aspectos concretos de la fe y de la vida cristiana de la comunidad que organiza o celebra.<\/p>\n<p>   &#8211; Saben hacer de las cofrad\u00ed\u00adas penitenciales de Semana Santa, de las procesiones y de las plegarias cuaresmales, tiempo de instrucci\u00f3n y no s\u00f3lo respuesta a tradiciones a veces seculares.<\/p>\n<p>   &#8211; Pueden convertir unas rogativas para pedir la lluvia o para rogar a Dios por la paz en buenas ocasiones para catequizar sobre la confianza en la Providencia o sobre el mensaje cristiano sobre la guerra, el terrorismo o la violencia. Y tambi\u00e9n se organizan para que una conmemoraci\u00f3n festiva se transforme en una lecci\u00f3n de fe o de caridad.<\/p>\n<p>  5. Catequesis sistem\u00e1tica<\/p>\n<p>   Es importante caer en la cuenta de lo que las diversas catequesis reclaman al animador de catequistas o al responsable de que el ministerio de la Palabra se desenvuelva con suficiente eficacia y acercamiento a las personas.<\/p>\n<p>   Una comunidad cristiana, como es una parroquia, un centro educativo confesional o un movimiento cristiano, debe estar siempre en situaci\u00f3n de b\u00fasqueda sobre lo m\u00e1s conveniente para educar en esp\u00ed\u00adritu cristiano.<\/p>\n<p>  Todas las formas de catequesis son buenas y todos deben sentirse interpelados y demandados a seguir algunas de ellas y colaborar en las que m\u00e1s se ajusten a sus propias posibilidades.<\/p>\n<p>   Se debe recordar siempre el sentido pedag\u00f3gico que siempre acompa\u00f1a a la fe cristiana. Es la entra\u00f1a del Evangelio y es la columna vertebral del cristianismo, precisamente porque es una doctrina de vida y salvaci\u00f3n y no una simple teor\u00ed\u00ada \u00e9tica, social o pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>   No en vano Jes\u00fas se present\u00f3 como Maestro \u00fanico (Mt. 23.8) y a sus seguidores les mand\u00f3 a ense\u00f1ar por todo el mundo. (Mt. 28. 19; Mt. 5. 19)<\/p>\n<p>   Pero esa actitud docente espont\u00e1nea, cotidiana, natural, debe tambi\u00e9n organizarse de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica y continuada. A esa forma es precisamente a lo que llamamos catequesis y las formas de organizarse que son m\u00faltiples son las que dan origen a tipolog\u00ed\u00ada catequ\u00ed\u00adstica enormemente rica, complementaria y enriquecedora.<\/p>\n<p>   Desde los primeros a\u00f1os, el cristiano va a estar siempre aprendiendo a ser mejor, a pensar mejor y a vivir mejor. Lo dec\u00ed\u00ada Juan Pablo II: \u00abDesde la infancia hasta el umbral de la madurez, la catequesis se convierte en una escuela permanente de la fe y sigue de este modo las grandes etapas de la vida, como faro que ilumina la ruta del ni\u00f1o, del adoles\u00c2\u00adcente y del joven (Catechesi Tradendae  N\u00c2\u00ba  39)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[160] Los conceptos, estilos y tipos de catequesis han sido y son numerosos. 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