{"id":9999,"date":"2016-02-05T07:14:44","date_gmt":"2016-02-05T12:14:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catolicidad\/"},"modified":"2016-02-05T07:14:44","modified_gmt":"2016-02-05T12:14:44","slug":"catolicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catolicidad\/","title":{"rendered":"CATOLICIDAD"},"content":{"rendered":"<p>[264]<br \/>\n    Catolicidad, que significa \u00abuniversalidad\u00bb (kata, abajo; y olos, todo, en griego), es la capacidad de abarcar a todo el mundo. La Iglesia se llama cat\u00f3lica por su universalidad espacial y temporal, es decir, por su capacidad para difundirse por el orbe y tender a esa difusi\u00f3n a lo largo de los siglos. Hay que distinguir entre la catolicidad radical, es decir, la intenci\u00f3n, el deseo y el derecho de esa extensi\u00f3n, y la catolicidad real, esto es la difusi\u00f3n efectiva por toda la tierra.<\/p>\n<p>   La primera fue desde el principio una vocaci\u00f3n distintiva de la Iglesia. Fue enviada a todo el mundo y dotada de capacidad para conseguirlo. Es lo que constituye la catolicidad, como doctrina de la Iglesia sobre s\u00ed\u00ad misma y que expresa en sus S\u00ed\u00admbolos o credos desde el siglo III.  Y la segunda, como es natural, no pudo alcanzarse hasta pasado un per\u00ed\u00adodo largo de desarrollo hist\u00f3rico. Hoy es comprobable, aun cuando no afecta \u00absociol\u00f3gicamente\u00bb m\u00e1s que a una sexta parte de la humanidad. La catolicidad actual es un hecho en el mundo y lo ha sido en los siglos pasados desde la Edad Media. No todos los pueblos son cat\u00f3licos, pero en todos los pueblos hay cat\u00f3licos en mayor o menor n\u00famero. Aunque la Iglesia cat\u00f3lica hist\u00f3ricamente se ha situado en el mundo occidental con mayor significaci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica que en Oriente, siempre ha tendido a enviar sus mensajes y evangelizadores a todo el universo.<\/p>\n<p>     El n\u00famero de cat\u00f3licos puede crecer o disminuir, sin que para nada se altere la propiedad radical de la catolicidad. Los compromisos y actitudes de los que se llaman cat\u00f3licos pueden ser m\u00e1s o menos firmes o fr\u00e1giles, pero se mueven en un contexto en el que la cultura sociol\u00f3gicamente cat\u00f3lica se muestra como efecto de la misi\u00f3n universal de la Iglesia, si bien la pertenencia eclesial de muchos es m\u00e1s convenci\u00f3n que convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>      Tampoco perturba el hecho de la catolicidad el secularismo creciente que domina la sociedad actual desde mediados del siglo XIX y hace a muchos bautizados fr\u00ed\u00adamente marginales en su coherencia y fidelidad religiosa.<\/p>\n<p>     1. Conceptos y t\u00e9rminos<\/p>\n<p>     Para que se verifique el concepto de catolicidad, basta la radical. Esta, por voluntad de Cristo, ha de irse ampliando incesantemente.  El ideal al que tiene que aspirar la Iglesia es a la catolicidad real. Seg\u00fan la sentencia, bien fundada, de la mayor parte de los te\u00f3logos, la catolicidad moral o radical y la real han de ser simult\u00e1neas, en lo posible.<\/p>\n<p>     Despu\u00e9s de cierto per\u00ed\u00adodo de desarrollo desde la fundaci\u00f3n, la Iglesia tiene que sentirse presente en todo el mundo. Pero que siempre haya de ser as\u00ed\u00ad es algo que no puede defenderse como absolutamente seguro. Como pueblo vivo y social en este mundo, la Iglesia puede tener per\u00ed\u00adodos de progreso y de regresi\u00f3n<br \/>\n    La catolicidad presupone la unidad de fe, de culto, de autoridad y de misi\u00f3n. Que la Iglesia fundada por Cristo es cat\u00f3lica por su naturaleza es una verdad de fe, si entendemos el mensaje o mandato misional del Se\u00f1or (Mt. 18. 18).<\/p>\n<p>    1.1. Significado de catolicidad<br \/>\n    Cuando la Iglesia se confiesa cat\u00f3lica en el S\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico: \u00abCreo&#8230; en la santa Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (Denz. 6, 86 y 1686), no contempla hechos hist\u00f3ricos ni estad\u00ed\u00adsticas sociol\u00f3gicas. S\u00f3lo se atiene a la ra\u00ed\u00adz de su misi\u00f3n destinada a todos los pueblos, culturas y razas. Expresa su persuasi\u00f3n de que es esa misi\u00f3n es voluntad divina y que para cumplirla siempre tendr\u00e1 la asistencia providencial de su parte. Por eso la Iglesia no tiene miedo al futuro.<\/p>\n<p>    La amplia extensi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico a lo largo de los siglos, tal como lo present\u00f3 la Iglesia, es un hecho consolador. Pero la Iglesia mira m\u00e1s aun al mundo que no conoce a Cristo que al que pertenece ya a su seno. Quiere llegar a todos con la oferta de sus anuncios. Los que todav\u00ed\u00ada desconocen a Cristo y no han asumido su mensaje son para ella un desaf\u00ed\u00ado y hace lo posible, con la palabra y el testimonio, por llegar a ellos con amor y esp\u00ed\u00adritu de servicio.<\/p>\n<p>    En este sentido, el catolicismo no es compatible con el irenismo o el pacifismo religioso, si es que se asocia a cierto indiferentismo o relativismo espiritual o doctrinal. No emplea procedimientos proselitistas agresivos, como en otros tiempos pudo hacerlo, pero no ceja en su tarea de anuncio, de oferta y de persuasi\u00f3n.<\/p>\n<p>    No todas las doctrinas ni todos los modos de entender el Evangelio son correctos y responden a la voluntad de Cristo. La Iglesia cree poseer el recto, el \u00abortodoxo\u00bb, y el \u00abevang\u00e9lico\u00bb, el \u00abconforme con el Se\u00f1or\u00bb. Tiene el deber de llevar la verdad a todos los hombres, por medios pac\u00ed\u00adficos y sin impaciencias ni impertinencias: Pero debe hacerlo la transparencia y la urgencia que la misma verdad reclama.<\/p>\n<p>    1.2. Hecho de la catolicidad<br \/>\n    La catolicidad no est\u00e1 tanto en conseguir aumentos num\u00e9ricos incesantes, cuanto en intentarlo eficazmente bajo la persuasi\u00f3n de que es voluntad de Jes\u00fas que su mensaje salvador llegue a todos los hombres. La catolicidad no depende de cuantificaciones. Hoy los cat\u00f3licos son m\u00e1s numerosos que los ortodoxos y los grupos protestantes o las comunidades anglicanas. Pero pudieran no serlo un d\u00ed\u00ada, del mismo modo que fueron minoritarios en los primeros tiempos. La catolicidad ser\u00ed\u00ada la misma con muchos millones de adeptos o en situaci\u00f3n de persecuci\u00f3n y clandestinidad.<\/p>\n<p>    1.3. Valor de la catolicidad<br \/>\n    Desde la consumaci\u00f3n del Cisma de Oriente, con la excomuni\u00f3n de Focio por Nicol\u00e1s I, el a\u00f1o 863, y la mutua excomuni\u00f3n de Roma y Constantinopla entre el Patriarca Miguel Cerulario y el Papa Le\u00f3n IX el a\u00f1o 1054, la separaci\u00f3n de Oriente de Roma se hizo permanente y se intensific\u00f3 el uso del t\u00e9rmino \u00abcat\u00f3lico\u00bb para definir s\u00f3lo al grupo fiel a Roma. Se impuso entre los orientales la pretensi\u00f3n de verdad, que eso significa \u00abortodoxia\u00bb (ortos, recto y doxa, doctrina) y entre los \u00abromanos\u00bb se acrecent\u00f3 el sentido de la universalidad, incrementando por las exploraciones coloniales de los Siglos XV y XVI por los pa\u00ed\u00adses europeos, sobre todo Portugal y Espa\u00f1a, de mayor\u00ed\u00ada cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>    Nuevo refuerzo de la exclusividad del t\u00e9rmino \u00abcat\u00f3lico\u00bb supuso el movimiento reformista del siglo XVI. Sus protagonistas se autodenominaron \u00abevang\u00e9licos\u00bb, aunque en Occidente se les llam\u00f3 protestantes por su \u00abprotesta\u00bb o reivindicaci\u00f3n expuesta en forma de \u00abprotestatio\u00bb en la II Dieta Imperial de Spira de 1529.<\/p>\n<p>    La extensi\u00f3n del \u00abcatolicismo\u00bb en las monarqu\u00ed\u00adas del Sur: Portugal, Espa\u00f1a, Francia, tanto en las metr\u00f3polis como en sus amplias posesiones coloniales, y la consolidaci\u00f3n del \u00abprotestantismo\u00bb en las monarqu\u00ed\u00adas del norte: Alemania, Holanda, Suecia, Dinamarca y luego Inglaterra y Escocia, afianzaron la denominaci\u00f3n que se hizo descriptiva desde el siglo XVIII.<\/p>\n<p>    2. Bases b\u00ed\u00adblicas<\/p>\n<p>    La Iglesia es Cat\u00f3lica porque el mismo Jes\u00fas, su Fundador, la dot\u00f3 de esta semilla de universalidad y la envi\u00f3 a proclamar su mensaje de salvaci\u00f3n por todo el mundo: \u00abSoy yo el que os he elegido  y destinado para vay\u00e1is y deis fruto abundante y duradero.\u00bb (Jn. 15. 16)<\/p>\n<p>    2.1. En el Antiguo Testamento<br \/>\n    Ya en el Antiguo Testamento hay repetidas referencias a la amplitud del Reino mesi\u00e1nico, que se anuncia por los Profetas y se presenta con vocaci\u00f3n de universalidad. Con todo es un preanuncio velado pues sigue expl\u00ed\u00adcitamente referido al Pueblo elegido de Israel.<\/p>\n<p>    Pero diversos anuncios ecum\u00e9nicos son especialmente llamativos. Tal es la bendici\u00f3n de Abrah\u00e1n: \u00abEn tu simiente ser\u00e1n bendecidos todos los pueblos de la tierra.\u00bb (Gen. 22. 18).<\/p>\n<p>    Esas referencias se mantienen en todos los Patriarcas: Gen. 12. 3; 18, 18; 26. 4; 28. 14. Se expresan en plegarias, como en los Salmos: Salm. 2. 5; 21. 28; 71. 8-11; 85. 9.<\/p>\n<p>     Se describen con claridad en los Profetas, sobre todo en Isa\u00ed\u00adas: Is. 2. 2; 11. 40; 45. 22; 49. 6; 55. 4-5; 56. 3-8; 66. 19-21. O tambi\u00e9n en los dem\u00e1s: Ez. 17, 22-24; Dan. 2. 35; Mal. 1. 11.<\/p>\n<p>    2.2. En el Nuevo Testamento<br \/>\n    Cristo manifest\u00f3 su deseo de que su Iglesia fuera universal y abrazara todos los pueblos. Rompi\u00f3 de alguna forma el enclaustramiento del juda\u00ed\u00adsmo del templo: \u00abMujer, cr\u00e9eme, est\u00e1 llegando la hora, mejor dicho ha llegado ya, en que ni en ese monte ni en Jerusal\u00e9n, sino en todo lugar, se adorar\u00e1 al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad.\u00bb (Jn. 4. 21)<\/p>\n<p>    El sab\u00ed\u00ada que su mensaje estaba destinado a todo el universo: \u00abSer\u00e1 predicado este Evangelio del Reino de Dios en todo el mundo.\u00bb (Mt. 24, 14).<\/p>\n<p>    Y se lo dijo hasta el \u00faltimo momento a sus seguidores: \u00abEstaba escrito que en su nombre se anunciara a todas las naciones, comenzando por Jerusal\u00e9n, la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados.\u00bb (Lc. 24. 47)<\/p>\n<p>    Lo quiso con tal claridad que hizo el mundo entero destino de sus Ap\u00f3stoles o enviados: \u00abId y ense\u00f1ad a todos los pueblos\u00bb. (Mt. 28. 18 y Mc. 16. 15).  Los disc\u00ed\u00adpulos fueron conscientes de ello y fueron sus testigos universales: \u00abSer\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda la Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los extremos de la tierra.\u00bb (Hech. 1, 8).<\/p>\n<p>     La comunidad primitiva de Jerusal\u00e9n comenz\u00f3 la tarea de irradiaci\u00f3n y pronto se difundi\u00f3 por el territorio cercano a Jerusal\u00e9n (Judea y Samar\u00ed\u00ada y Galilea). Pero lleg\u00f3 un momento en que fueron tantos en toda Palestina que se extendieron por las colonias jud\u00ed\u00adas de todo el Mediterr\u00e1neo, que eran numerosas. Llegaron tambi\u00e9n a Antioqu\u00ed\u00ada, la capital de la Provincia romana de Oriente. All\u00ed\u00ad fue donde precisamente comenzaron a llamarse cristianos los seguidores del Nazareno. (Hech. 11. 26)<\/p>\n<p>    Tenemos la referencia de los recorridos cat\u00f3licos de Pablo, el convertido, (Hech. 13 a 28). Pero quedan desconocidos los itinerarios de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, que llegaron desde Efeso a donde fue Juan, hasta Egipto a donde seg\u00fan la tradici\u00f3n fue Mateo; desde la India, a donde lleg\u00f3 Tom\u00e1s seg\u00fan las creencias locales hasta el \u00abfinis terrae\u00bb, entonces en la zona citerior de Iberia, a donde debi\u00f3 llegar Santiago, el boanerges (hijo del trueno), seg\u00fan cree la tradici\u00f3n. El mismo Pedro entr\u00f3 en el coraz\u00f3n del Imperio, la Roma imperial, como desaf\u00ed\u00ado de catolicidad y signo de esperanza.<\/p>\n<p>     Es evidente que la expansi\u00f3n apost\u00f3lica fue un rasgo decisivo en la configuraci\u00f3n de la Iglesia y un signo indiscutible y sacramental de los planes de Dios. El Ap\u00f3stol Pablo ensalz\u00f3 esta difusi\u00f3n con alegr\u00ed\u00ada, a medida que fue d\u00e1ndose cuenta de lo que ella significaba: \u00abPor toda la tierra se difundi\u00f3 su voz[la de los mensajeros del Evangelio] y hasta los confines del orbe su preg\u00f3n.\u00bb (Rom. 10. 18). Y anunci\u00f3 que un d\u00ed\u00ada, cuando el numero de gentiles predestinados por Dios hubiera cubierto el cupo, tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada sitio en la Iglesia para los herederos de Israel, que rechazaron antes la salvaci\u00f3n que se les brindaba, pero que tambi\u00e9n se convertir\u00ed\u00adan para ser objetos de misericordia. (Rom. 11. 25).<\/p>\n<p>     Como buen Israelita S. Pablo se preguntaba: \u00abPero, \u00bfes que Dios ha repudiado a su pueblo elegido? De ning\u00fan modo, que yo tambi\u00e9n soy israelita, descendiente de Abrah\u00e1m&#8230; La verdad es que Dios ha elegido un resto&#8230; pues no todo Israel ha conseguido lo buscado. Lo han logrado los elegidos por Dios para la salvaci\u00f3n&#8230; Incluso tengo que afirmar que la ruina de unos ha servido para que las dem\u00e1s naciones puedan salvarse.\u00bb (Rom. 11. 1-11)<\/p>\n<p>    3. Conciencia eclesial<br \/>\n    El t\u00ed\u00adtulo de \u00abIglesia cat\u00f3lica\u00bb fue empleado ya en tiempos primitivos. El primero que lo us\u00f3 parece que  fue San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abDonde est\u00e1 Jes\u00fas, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb (Smyrn. 8. 2). Cuatro veces se usa en el Martyrium Polycarpi: tres de ellas con la misma significaci\u00f3n de \u00abIglesia extendida por el mundo\u00bb; la otra como \u00abllamada a extender la recta doctrina, la ortodoxa.\u00bb (16. 2)<\/p>\n<p>    Desde fines del siglo II, el t\u00e9rmino se hizo com\u00fan: Canon de Muratori, Tertuliano, San Cipriano, S. Epifanio, S\u00ed\u00admbolo de Nicea.  San Cirilo de Jerusal\u00e9n explica en sus Catequesis Bautismales que \u00abIglesia cat\u00f3lica\u00bb \u00abes el nombre propio de la santa Iglesia, madre de todos nosotros y esposa de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Hijo unig\u00e9nito de Dios.\u00bb (Cat. 18, 26)<\/p>\n<p>    Interpreta la catolicidad de la Iglesia, no como extensi\u00f3n, sino como posesi\u00f3n de una doctrina para todo el mundo, que conduce a todos los hombres a Dios para recibir el perd\u00f3n de los pecados, pues Cristo se lo ha mandado (Cat. 18. 23).<\/p>\n<p>    San Agust\u00ed\u00adn prefiere ver en el t\u00e9rmino \u00abcat\u00f3lico\u00bb la extensi\u00f3n territorial de la Iglesia. (Epist. 93.7 y 23). Alude con frecuencia a las Escrituras para proclamar que la verdad de la Iglesia tiene que extenderse al Universo entero. (Epist. 185, 1; Serm. 46)<\/p>\n<p>  4. Catolicidad y pertenencia.<\/p>\n<p>    La catolicidad implica aspirar a que todos los hombres se conviertan en miembros de la Iglesia. Y miembros de la Iglesia son los que han recibido el sacramento del Bautismo y no se han separado de la fe y de la comuni\u00f3n con la comunidad cristiana. En relaci\u00f3n a la catolicidad de la Iglesia, se plantea el problema de qui\u00e9nes y cu\u00e1ntos son estrictamente los miembros de la Iglesia.<\/p>\n<p>    4.1. Catolicidad restrictiva.<\/p>\n<p>    No han faltado en la Iglesia actitudes exigentes y restrictivas que la han visto como una sociedad s\u00f3lo de bautizados en la comuni\u00f3n eclesial, sin aceptar expresiones ambiguas de pertenencia eclesial a personas no vinculadas formal y jur\u00ed\u00addicamente con la comunidad.<\/p>\n<p>    P\u00ed\u00ado XII, en su enc\u00ed\u00adclica Mystici Corporis, hizo la siguiente declaraci\u00f3n: \u00abEntre los miembros de la Iglesia s\u00f3lo se han de considerar tales aquellos que recibieron las aguas regeneradoras del bautismo y profesan la verdadera fe, y no se han separado para su desgracia de la contextura del Cuerpo M\u00ed\u00adstico ni han sido apartados de \u00e9l por la leg\u00ed\u00adtima autoridad a causa de grav\u00ed\u00adsimos delitos\u00bb (Denz. 2286).<\/p>\n<p>    En una interpretaci\u00f3n literal y exigente de este criterio, quedar\u00ed\u00adan fuera de la Iglesia todos los ortodoxos, los evang\u00e9licos, los reformados, los que han incurrido en penas de excomuni\u00f3n, los catec\u00famenos que no han recibido el bautismo y los pecadores p\u00fablicos.<\/p>\n<p>    Y esto debido a que, para ser de la Iglesia, es preciso haber recibido v\u00e1lidamente el Bautismo y vivir conforme a \u00e9l; profesar la fe verdadera; hallarse unido a la comunidad de la Iglesia. Los miembros de la Iglesia, y por lo tanto su \u00e1mbito cat\u00f3lico, son m\u00e1s bien limitados.<\/p>\n<p>     4.2. Catolicidad comprensiva<\/p>\n<p>     Hay interpretaciones m\u00e1s amplias, liberales y pluralistas, que hacen a todos los que aman al Se\u00f1or verdaderos seguidores de su cruz y miembros de una Iglesia que se proclama \u00abuniversal\u00bb, cat\u00f3lica y cristiana, y m\u00e1s \u00abcuerpo m\u00ed\u00adstico\u00bb que \u00absociedad\u00bb terrena.<\/p>\n<p>    Aluden a textos evang\u00e9licos diversos, como el que recoge las palabras de Jes\u00fas: \u00abLos que no est\u00e1n contra vosotros est\u00e1n con vosotros.\u00bb (Lc. 9.50). Y sugieren que esa \u00abiglesia\u00bb se encuentra all\u00ed\u00ad donde se ama a Jes\u00fas y no s\u00f3lo donde se obedece a la autoridad y a las normas. En este sentido, la dimensi\u00f3n de la catolicidad toma una direcci\u00f3n m\u00e1s expansiva y espiritual. La Iglesia est\u00e1  donde se hallan los que aman a Jes\u00fas, no donde se hallan los que cumplen la ley, aunque tal ley sea el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico. Defienden una catolicidad m\u00e1s pastoral y evang\u00e9lica que formal y jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>    El Bautismo se convierte s\u00f3lo en la confirmaci\u00f3n, no tanto en la condici\u00f3n, de esa pertenencia eclesial. Por encima del signo sensible, se pone la actitud del coraz\u00f3n: caridad fraterna, amor a Dios, buenas obras, actitudes firmes en la vida: \u00abNo el que dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre\u00bb (Mt. 7.21)   Hay muchos hombres que por las circunstancias no han tenido posibilidad de entrar en las estructuras formales de la Iglesia, pero cumplen con el mensaje evang\u00e9lico: adoran a Dios, le ofrecen tributos, aman al pr\u00f3jimo, son justos y honestos, fieles y respetuosos, altruistas y pac\u00ed\u00adficos. De una o de otra manera les ha llegado el mensaje de Salvador. Se les debe considerar miembros de la Iglesia, a la que pueden ir conociendo con m\u00e1s o menos precisi\u00f3n o claridad y en cuya vida de amor participan.<\/p>\n<p>    Seg\u00fan las ense\u00f1anzas cristianas, el Bautismo es condici\u00f3n de entrada en el Reino de Dios (Jn. 3. 5) y llave para conseguir la eterna salvaci\u00f3n (Mc. 16. 16). Pero unos lo reciben antes y otros despu\u00e9s, seg\u00fan su conciencia, las circunstancias de su entorno, su formaci\u00f3n y la luz que ilumina su mente. Pero, aunque algunos no lo hayan recibido en forma de agua, lo tienen en forma de amor y de deseo. Es el caso de los catec\u00famenos, de los hombres buenos y justos en ambientes paganos, de los que viven en ambientes cristianos sin bautizarse por la indiferencia, que no malicia, de sus padres<br \/>\n    Conviene tambi\u00e9n recordar que hay personas honradas, que a veces rehuyen o rechazan las estructuras eclesiales terrenas y jur\u00ed\u00addicas, por identificar iglesia y claro y por confundir la realidad de los \u00abhombres de Iglesia\u00bb con la \u00abIglesia de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>    No se pretende con esto ignorar o poner en duda la necesidad del Bautismo para estar de lleno en la Iglesia cat\u00f3lica, sino recordar que la es la Iglesia la define sus leyes y no las leyes las que definen la Iglesia.<\/p>\n<p> 5. Los ausentes de la Iglesia<br \/>\n    Es idea dominante en la tradici\u00f3n cristiana de que aquellos que se separan de la fe y de la comuni\u00f3n de la Iglesia cesan de ser miembros suyos. A pesar de esa idea general, no es segura tal precisi\u00f3n discutible y parcial. Hay una pertenencia radical, jur\u00ed\u00addica, teol\u00f3gica; y hay una pertenencia menos disciplinar y m\u00e1s espiritual.<\/p>\n<p>    Cuando un cism\u00e1tico, un hereje o un pecador p\u00fablico lo son por malicia y con conciencia de la distancia que ponen entre ellos y Cristo, la situaci\u00f3n es diferente de cuando llegan a tales situaciones arrastrados por la ignorancia o la debilidad. A estos \u00faltimos no se les debe declarar excluidos, o rechazados, de la Iglesia. Cristo se encarn\u00f3 por ellos tambi\u00e9n y ellos no han rechazado a Cristo.<\/p>\n<p>    San Pablo deseaba que se evitase el trato con los que pertinazmente se empe\u00f1aba en el mal, para alejar el esc\u00e1ndalo y la corrupci\u00f3n. (Tit. 3, 10). Pero era consciente de que Cristo hab\u00ed\u00ada venido para salvar a todos, incluso a los que se empe\u00f1aban en alejarse del bien y a todos ofrec\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu Santo, si s\u00f3lo estaban bautizados con el bautismo de Juan. (Hech. 19.1-5)<\/p>\n<p>    5.1. Diversas actitudes<\/p>\n<p>    En la Iglesia, las actitudes han variado en este terreno. Unas veces han sido m\u00e1s rigurosas y en otros momentos han parecido m\u00e1s condescendientes. Tertuliano dec\u00ed\u00ada: \u00abLos herejes no tienen participaci\u00f3n en nuestra doctrina, y el ser privados de la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica atestigua en todo caso que est\u00e1n fuera de la misma.\u00bb (De Bapt. 15).<\/p>\n<p>    Otros Padres y escritores antiguos segu\u00ed\u00adan esa explicaci\u00f3n con cierto rigorismo. San Agust\u00ed\u00adn indicaba que el hereje es miembro seccionado del cuerpo y deja de ser de \u00e9l. (Serm. 267. 4). Y llega a proclamar: \u00abNi los herejes ni los cism\u00e1ticos pertenecen a la Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb (De fide et symb. 10. 21).<\/p>\n<p>     Pero las actitudes y los planteamientos no son tan contundentes cuando de las personas honestas se trata. Al menos no es f\u00e1cil asumir que la Iglesia tiene un cuerpo y un alma tan biol\u00f3gicos como el hombre real y es dif\u00ed\u00adcil entender que se pueda pertenecer al alma eclesial por las buenas intenciones, pero no al cuerpo por las limitaciones que vienen de la disciplina pasajera.<\/p>\n<p>     Los criterios y expresiones m\u00e1s liberales son m\u00e1s conformes con el concepto de catolicidad eclesial, sobre todo en un mundo como el actual. El que el pluralismo, el ecumenismo y la diversidad de la cultura moderna reclaman una revisi\u00f3n de los criterios de pertenencia y una diferenciaci\u00f3n suficiente entre el misterio eclesial del mensaje de Jes\u00fas, destinado y abierto a todos los hombres y los lenguajes teol\u00f3gicos (jur\u00ed\u00addicos, can\u00f3nicos, sociales, tradicionales) que pueden ser objetivamente valiosos, pero pastoralmente ineficaces.<\/p>\n<p>    Y no hay que olvidar que Jes\u00fas es un Se\u00f1or misericordiosos que est\u00e1 por encima de la Ley, del Templo y de Mois\u00e9s. Es Se\u00f1or del s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado y del domingo cristiano tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>    Tal vez sea el mejor criterio pedag\u00f3gico y catequ\u00ed\u00adstico para los tiempos actuales, sobre todo si tenemos en cuenta que el Concilio Vaticano II declaraba: \u00abEl mismo Cristo llama a la Iglesia peregrinante hacia una perenne reforma, de la que la misma Iglesia, en cuanto Instituci\u00f3n terrena y humana, tiene siempre necesidad; hasta el punto de que, si algunas cosas fueron menos cuidadosamente observadas bien por circunstancias especiales, bien por la disciplina eclesi\u00e1stica o por las formas de exponer la doctrina, que debe con cuidado distinguirse de lo que es dep\u00f3sito de la fe, se restauren oportuna y debidamente.\u00bb   (Unitatis reditegratio 6)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[264] Catolicidad, que significa \u00abuniversalidad\u00bb (kata, abajo; y olos, todo, en griego), es la capacidad de abarcar a todo el mundo. 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