{"id":10153,"date":"2016-12-21T05:40:06","date_gmt":"2016-12-21T10:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/nuevo-apremiante-llamamiento-del-papa-paz-en-la-republica-democratica-del-congo\/"},"modified":"2016-12-21T05:40:06","modified_gmt":"2016-12-21T10:40:06","slug":"nuevo-apremiante-llamamiento-del-papa-paz-en-la-republica-democratica-del-congo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/nuevo-apremiante-llamamiento-del-papa-paz-en-la-republica-democratica-del-congo\/","title":{"rendered":"Nuevo apremiante llamamiento del Papa: paz en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/12\/21\/ANSA1125632_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Contemplando el pesebre, nos preparamos para el Nacimiento del Se&ntilde;or. Ser&aacute; verdaderamente una fiesta si acogemos a Jes&uacute;s, semilla de esperanza que Dios siembra en los surcos de nuestra historia personal y comunitaria&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de diciembre, el significado de la esperanza cristiana en v&iacute;speras de la Navidad.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre la virtud de los peque&ntilde;os, de los pobres y de los humildes, es decir, sobre &ldquo;la esperanza cristiana&rdquo;, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, &ldquo;solamente confiando en Dios y haciendo crecer la semilla de esperanza que Dios siembra en los surcos de nuestra historia personal y comunitaria podremos alcanzar la vida eterna&rdquo;. Ya que cada &ldquo;si&rdquo; a Jes&uacute;s que viene es un germen de esperanza y de salvaci&oacute;n. Esta es la actitud del cristiano dijo el Pont&iacute;fice, contrariamente a aquella actitud del que conf&iacute;a en sus propias seguridades, sobre todo materiales, y que no espera la salvaci&oacute;n de Dios. Fijemos bien esto en la cabeza, concluy&oacute; el Papa, &ldquo;nuestras propias seguridades no nos salvaran&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Hemos iniciado hace poco un camino de catequesis sobre el tema de la esperanza, muy apropiado para el tiempo del Adviento. A guiarnos hasta ahora ha sido el profeta Isa&iacute;as. Hoy, a pocos d&iacute;as de la Navidad, quisiera reflexionar de modo m&aacute;s espec&iacute;fico sobre el momento en el cual, por as&iacute; decir, la esperanza ha entrado en el mundo, con la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios. El mismo profeta Isa&iacute;as hab&iacute;a preanunciado el nacimiento del Mes&iacute;as en algunos pasajes: &laquo;Miren, la joven est&aacute; embarazada y dar&aacute; a luz un hijo, y lo llamar&aacute; con el nombre de Emanuel&raquo; (7,14); y tambi&eacute;n &ndash; en otro pasaje &ndash; &laquo;Saldr&aacute; una rama del tronco de Jes&eacute; y un reto&ntilde;o brotar&aacute; de sus ra&iacute;ces&raquo; (11,1). En estos pasajes se entre ve el sentido de la Navidad: Dios cumple la promesa haci&eacute;ndose hombre; no abandona a su pueblo, se acerca hasta despojarse de su divinidad. De este modo Dios demuestra su fidelidad e inaugura un Reino nuevo, que dona una nueva esperanza a la humanidad. Y &iquest;cu&aacute;l es esta esperanza? La vida eterna.<\/p>\n<p>Cuando se habla de la esperanza, muchas veces se refiere a lo que no est&aacute; en el poder del hombre y que no es visible. De hecho, lo que esperamos va m&aacute;s all&aacute; de nuestras fuerzas y nuestra mirada. Pero el Nacimiento de Cristo, inaugurando la redenci&oacute;n, nos habla de una esperanza distinta, una esperanza segura, visible y comprensible, porque est&aacute; fundada en Dios. &Eacute;l entra en el mundo y nos dona la fuerza para caminar con &Eacute;l &ndash; Dios camina con nosotros en Jes&uacute;s &ndash;, caminar con &Eacute;l hacia la plenitud de la vida; nos da la fuerza para estar de una manera nueva en el presente, a pesar de ser dif&iacute;cil. Entonces, esperar para el cristiano significa la certeza de estar en camino con Cristo hacia el Padre que nos espera. La esperanza jam&aacute;s est&aacute; detenida, la esperanza siempre est&aacute; en camino y nos hace caminar. Esta esperanza, que el Ni&ntilde;o de Bel&eacute;n nos dona, ofrece una meta, un destino bueno en el presente, la salvaci&oacute;n para la humanidad, la bienaventuranza para quien se encomienda a Dios misericordioso. San Pablo resume todo esto con la expresi&oacute;n: &laquo;Solamente en esperanza hemos sido salvados&raquo; (Rom 8,24). Es decir, caminando de este modo, con esperanza, somos salvados. Y aqu&iacute; podemos hacernos una pregunta, cada uno de nosotros: &iquest;yo camino con esperanza o mi vida interior est&aacute; detenida, cerrada? &iquest;Mi coraz&oacute;n es un caj&oacute;n cerrado o es un caj&oacute;n abierto a la esperanza que me hace caminar? No solo, con Jes&uacute;s. Una buena pregunta por hacernos.<\/p>\n<p>En las casas de los cristianos, durante el tiempo de Adviento, se prepara el pesebre, seg&uacute;n la tradici&oacute;n que se remonta a San Francisco de As&iacute;s. En su simplicidad, el pesebre transmite esperanza; cada uno de los personajes est&aacute; inmerso en esta atm&oacute;sfera de esperanza.<\/p>\n<p>Antes que nada notamos el lugar en el cual nace Jes&uacute;s: Bel&eacute;n. Un peque&ntilde;o pueblo de Judea donde mil a&ntilde;os antes hab&iacute;a nacido David, el pastor elegido por Dios como rey de Israel. Bel&eacute;n no es una capital, y por esto es preferida por la providencia divina, que ama actuar a trav&eacute;s de los peque&ntilde;os y los humildes. En aquel lugar nace el &ldquo;hijo de David&rdquo; tan esperado, Jes&uacute;s, en el cual la esperanza de Dios y la esperanza del hombre se encuentran.<\/p>\n<p>Luego, miramos a Mar&iacute;a, Madre de la esperanza. Con su &ldquo;si&rdquo; ha abierto a Dios la puerta de nuestro mundo: su coraz&oacute;n de joven estaba lleno de esperanza, completamente animada por la fe; y as&iacute; Dios la ha elegido y ella ha cre&iacute;do en su palabra. Aquella que por nueve meses ha sido el arca de la nueva y eterna Alianza, en la gruta contempla al Ni&ntilde;o y ve en &Eacute;l el amor de Dios, que viene a salvar a su pueblo y a la entera humanidad. Junto a Mar&iacute;a estaba Jos&eacute;, descendiente de Jes&eacute; y de David; tambi&eacute;n &eacute;l ha cre&iacute;do en las palabras del &aacute;ngel, y mirando a Jes&uacute;s en el pesebre, piensa que aquel Ni&ntilde;o viene del Esp&iacute;ritu Santo, y que Dios mismo le ha ordenado de llamarlo as&iacute;, &ldquo;Jes&uacute;s&rdquo;. En este nombre est&aacute; la esperanza para todo hombre, porque mediante este hijo de mujer, Dios salvar&aacute; a la humanidad de la muerte y del pecado. Por esto es importante mirar el pesebre: detenerse un poco y mirar y ver cuanta esperanza hay en esta gente.<\/p>\n<p>Y tambi&eacute;n en el pesebre est&aacute;n los pastores, que representan a los humildes y a los pobres que esperaban al Mes&iacute;as, el &laquo;consuelo de Israel&raquo; (Lc 2,25) y la &laquo;redenci&oacute;n de Jerusal&eacute;n&raquo; (Lc 2,38). En aquel Ni&ntilde;o ven la realizaci&oacute;n de las promesas y esperan que la salvaci&oacute;n de Dios llegue finalmente para cada uno de ellos. Quien conf&iacute;a en sus propias seguridades, sobre todo materiales, no espera la salvaci&oacute;n de Dios. Pero fijemos esto en la cabeza: nuestras propias seguridades no nos salvaran. Las propias seguridades no nos salvaran, solamente la seguridad que nos salva es aquella de la esperanza en Dios, aquella que nos salva, aquella fuerte. Y aquella que nos hace caminar en la vida con alegr&iacute;a, con ganas de hacer el bien, con las ganas de ser felices para toda la eternidad. Los peque&ntilde;os, los pastores, en cambio conf&iacute;an en Dios, esperan en &Eacute;l y se alegran cuando reconocen en este Ni&ntilde;o el signo indicado por los &aacute;ngeles (Cfr. Lc 2,12).<\/p>\n<p>Y justamente ah&iacute; est&aacute; el coro de los &aacute;ngeles que anuncia desde lo alto el gran designio que aquel Ni&ntilde;o realiza: &laquo;&iexcl;Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por &eacute;l&raquo; (Lc 2,14). La esperanza cristiana se expresa en la alabanza y en el agradecimiento a Dios, que ha inaugurado su Reino de amor, de justicia y de paz.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, en estos d&iacute;as, contemplando el pesebre, nos preparamos para el Nacimiento del Se&ntilde;or. Ser&aacute; verdaderamente una fiesta si acogemos a Jes&uacute;s, semilla de esperanza que Dios siembra en los surcos de nuestra historia personal y comunitaria. Cada &ldquo;si&rdquo; a Jes&uacute;s que viene es un germen de esperanza. Tengamos confianza en este germen de esperanza, en este s&iacute;: &ldquo;Si Jes&uacute;s, t&uacute; puedes salvarme, t&uacute; puedes salvarme&rdquo;. &iexcl;Feliz Navidad de esperanza para todos!<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Contemplando el pesebre, nos preparamos para el Nacimiento del Se&ntilde;or. 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