{"id":1020,"date":"2016-01-17T16:22:04","date_gmt":"2016-01-17T21:22:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-penultima-parada-de-europa\/"},"modified":"2016-01-17T16:22:04","modified_gmt":"2016-01-17T21:22:04","slug":"la-penultima-parada-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-penultima-parada-de-europa\/","title":{"rendered":"La pen\u00faltima parada de Europa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Casi 3.000 personas se calientan con el fuego de varias hogueras a la intemperie, donde tambi\u00e9n cocinan habas, se hierven leche y fr\u00eden un huevo frito. Sus camas se limitan a un par de mantas sobre el lodo que estos d\u00edas dejan las intensas lluvias. Sus aseos, unos 20 para los miles de personas all\u00ed acampadas, son de pl\u00e1stico, sucios, con restos de las defecaciones del usuario anterior. Este panorama se repite a lo largo de hasta seis campamentos de refugiados en el norte de Francia. Este es el de Grande-Synthe, a las afueras de Dunkerque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLas condiciones son insalubres y terribles\u201d, explica Andr\u00e9 Jincq, director adjunto de operaciones de M\u00e9dicos sin Fronteras (MSF). Esta localidad lim\u00edtrofe con B\u00e9lgica de apenas 22.000 habitantes se ha convertido desde el pasado verano en el hogar de kurdos iraqu\u00edes, kurdos iran\u00edes, yazid\u00edes y un peque\u00f1o grupo de vietnamitas que, por diferentes motivos, han abandonado sus hogares. Les une, no obstante, el mismo sentimiento que a la vez alimenta sus esperanzas para salir de este infierno donde el lodo lo inunda literalmente todo: cruzar el canal de Mancha y alcanzar Reino Unido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cInglaterra est\u00e1 bien. Sabemos el idioma, hay trabajo y vivienda\u201d, explica Arash Faramarzi, un yazid\u00ed del Kurdist\u00e1n iran\u00ed que habita junto a sus dos hermanos, cu\u00f1ada y sobrinos en este campo. Han sido afortunados pues ocupan una caseta que construyeron voluntarios belgas y que, por fortuna, se encuentra un metro sobre el suelo. \u201cTenemos las mejores vistas\u201d, bromea tras ofrecer una taza de t\u00e9, pan y queso, no sin antes obligar a lavarse las manos embarradas con una toallita de beb\u00e9. \u00c9l no tiene dinero para continuar su camino y desde el suelo del cub\u00edculo se percibe que espera pasar all\u00ed mucho m\u00e1s tiempo del deseado. \u201cNo puedo pagar el viaje. S\u00f3lo quiero traer a mi esposa y mi hija conmigo\u201d, solloza mientras indaga qu\u00e9 idioma se habla en B\u00e9lgica y en Holanda. Parece que todas las posibilidades est\u00e1n abiertas para \u00e9l.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|foto\" class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p3\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p3\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">La familia yazid\u00ed de Arash Faramarzi, mientras almuerza en su tienda. \/ <span class=\"firma\">Delmi Alvarez<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">Brahim (como prefieren que le llamen), ingeniero inform\u00e1tico del Kurdist\u00e1n iraqu\u00ed de 28 a\u00f1os, opina que la situaci\u00f3n es \u201cterror\u00edfica\u201d. \u00c9l huy\u00f3 de una localidad cercana a Mosul al ver que el autoproclamado Estado Isl\u00e1mico (ISIS, por sus siglas en ingl\u00e9s) iba a tomar la ciudad. \u201cMe fui con mi familia, que ahora est\u00e1 repartida entre Turqu\u00eda y Alemania\u00bb, donde dos de sus tres hermanas decidieron solicitar el asilo. Brahim, alto, moreno y limpio de arriba abajo \u2014algo que llama la atenci\u00f3n en medio de estas arenas casi movedizas\u2014 explica sobre un camino de pal\u00e9s colocados a modo de puente c\u00f3mo se las arreglan para salir de all\u00ed: \u201cTraficantes albaneses. \u00a1Los amo!\u201d, exclama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El patr\u00f3n funciona igual para todos. \u201cLas mafias contactan con nosotros. A veces vienen al campo [que es abierto y est\u00e1 vigilado por un par de furgones de la polic\u00eda local] y nos organizan por grupos de 10 o 15 personas\u201d, explica mientras continua desvelando con extrema discreci\u00f3n el <em>modus operandi<\/em> de los traficantes. \u201cNos env\u00edan un mensaje con unas horas de antelaci\u00f3n para que vayamos por la noche a cierto punto de la autopista donde hay un cami\u00f3n al que debemos subirnos\u201d. El precio: 4.000 euros por adulto. \u201c\u00a1Los ni\u00f1os pagan la mitad!, sostiene su compatriota M., que tiene tres; uno de dos a\u00f1os, otro de seis y otro de nueve. Brahim explica que el camionero \u201cno se entera\u201d y que se esconden donde va la mercanc\u00eda, algo que no pueden tocar \u2014o comer, si se trata de alimentos\u2014 bajo ning\u00fan concepto pues las autoridades sabr\u00edan que alguien ha estado en el interior. El pago se puede efectuar en met\u00e1lico o al llegar a Inglaterra a trav\u00e9s de compa\u00f1\u00edas de env\u00edo de dinero como Wetern Union. \u00bfY si no pagan? \u201cEllos saben que hemos llegado. All\u00ed tienen su gente y nos perseguir\u00edan\u201d, susurra mirando de un lado a otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M., en cambio, pagar\u00e1 en efectivo. \u00c9l sostiene desde el exterior de lo que es su casa desde hace dos meses y medio \u2014una especie de carpa de circo a rayas blancas y verdes con estufa de le\u00f1a\u2014 que tiene dinero suficiente para cruzar. \u201cAhora mismo tengo envuelto en pl\u00e1stico unos 35.000 euros\u201d, confiesa. Y as\u00ed los cientos de familias que pasan los d\u00edas a la intemperie con el \u00fanico apoyo de MSF y unos pocos voluntarios, escasamente organizados. Como la ginec\u00f3loga Maite Leblond, que trata a j\u00f3venes embarazadas. A pesar de llevar tanto dinero encima y de que las condiciones en el campo son extremadamente dif\u00edciles, M. sonr\u00ede\u2026\u201dAqu\u00ed no nos robamos. Todos estamos igual\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todas las noches, entre las nueve y las cinco de la ma\u00f1ana, seg\u00fan cuentan los propios migrantes, un grupo sale a probar suerte. \u201cLas cosas est\u00e1n muy complicadas\u201d, explica un joven de Kirkuk. \u201cDesde hace unos meses los controles son muy fuertes\u201d. Cuentan que hay tres y que siempre se topan con un perro que husmea para identificar personas. Un amigo de M. lo intent\u00f3 el jueves por la noche y ahora tendr\u00e1 que pasar unos d\u00edas en la comisar\u00eda de Lille (Francia). Pero sus amigos se lo toman con humor. \u201cVolveremos a intentado, pero no sabemos cu\u00e1ndo\u201d, indican subiendo los hombros. Ya les avisar\u00e1n.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|foto\" class=\"centro\">\n<div class=\"media\">\n<div class=\"foto figure\">\n<p><span class=\"ampliar_foto reposo\" id=\"capaAmpliarFotoReposo_p7\"><\/span><br \/>\n<span class=\"ampliar_foto encima\" id=\"capaAmpliarFotoHover_p7\">ampliar foto<\/span><\/p>\n<p class=\"figcaption estirar\">Un migrante camina hacia una de las viviendas del campo de Grande-Synthe (Francia). \/ <span class=\"firma\">Delmi Alvarez<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e9dicos sin Fronteras, que ha llegado a calificar este campo de \u201cbasurero a cielo abierto\u201d, seg\u00fan las palabras de uno de sus asistentes sociales, Rewan Hussein, anunci\u00f3 el pasado viernes la construcci\u00f3n de hasta 500 tiendas m\u00e1s s\u00f3lidas para que los cientos de familias \u201cpuedan atravesar el invierno m\u00e1s dignamente\u201d, seg\u00fan un comunicado. \u201cPara un ser humano es dif\u00edcil vivir as\u00ed. Ni los animales viven de esta forma\u201d, declar\u00f3 Ali un iran\u00ed de 21 a\u00f1os, a la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Fuente: <strong>www.elpais.com<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi 3.000 personas se calientan con el fuego de varias hogueras a la intemperie, donde tambi\u00e9n cocinan habas, se hierven leche y fr\u00eden un huevo frito. Sus camas se limitan a un par de mantas sobre el lodo que estos d\u00edas dejan las intensas lluvias. 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