{"id":10278,"date":"2016-12-24T12:15:03","date_gmt":"2016-12-24T17:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-alberto-adan-chmielowski-25-de-diciembre\/"},"modified":"2016-12-24T12:15:03","modified_gmt":"2016-12-24T17:15:03","slug":"san-alberto-adan-chmielowski-25-de-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-alberto-adan-chmielowski-25-de-diciembre\/","title":{"rendered":"San Alberto (Ad\u00e1n) Chmielowski \u2013 25 de diciembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid)- Hoy festividad de la Natividad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, la Iglesia celebra tambi\u00e9n la vida de Alberto, considerado por Juan Pablo II \u00abel san Francisco polaco del siglo XX\u00bb. <span lang=\"\">Hall\u00f3 en \u00e9l un motor para su vocaci\u00f3n al observar que encarnaba admirablemente el ideal de pobreza franciscano, esp\u00edritu que caracteriz\u00f3 su austera vida; y eso que Alberto era de noble cuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 el 20 de agosto de 1845 en Igolomia, ciudad cercana a Cracovia, Polonia. Al morir sus padres, unos familiares lo acogieron a \u00e9l y a sus hermanos. Ingres\u00f3 en el Instituto Polit\u00e9cnico de Pulawy cuando ten\u00eda 18 a\u00f1os. Ese a\u00f1o particip\u00f3 en la insurrecci\u00f3n de Polonia y fue hecho prisionero. Ten\u00eda una herida en la pierna que se agrav\u00f3, y sufri\u00f3 su amputaci\u00f3n. Pero esta traum\u00e1tica operaci\u00f3n en la que prob\u00f3 su valent\u00eda \u2013fue intervenido sin anestesia\u2013, le libr\u00f3 de un m\u00e1s que seguro fusilamiento. Al malograrse la sedici\u00f3n, escap\u00f3 del castigo que pod\u00eda aplicarle el bando zarista huyendo a Par\u00eds casi en condiciones rocambolescas, ya que lo hizo ocultado en un f\u00e9retro. Regres\u00f3 a Varsovia en 1865, y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde volvi\u00f3 a la capital del Sena. Comenz\u00f3 la carrera de ingenier\u00eda en la ciudad belga de Gante, pero sus cualidades art\u00edsticas le indujeron a estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes de Munich, gracias a la generosidad de la se\u00f1ora Siemienska, en cuyo hogar fue acogido amistosamente. Despu\u00e9s complet\u00f3 esta formaci\u00f3n en Par\u00eds. En este periodo existencial, marcado por el sufrimiento f\u00edsico y ps\u00edquico ocasionado por su pr\u00f3tesis de palo, siempre mantuvo vivo en su esp\u00edritu el precioso legado de la fe que hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siendo ya un consumado artista, regres\u00f3 a Polonia en 1874 con una idea clara: tomar la v\u00eda del arte como instrumento apost\u00f3lico, poniendo su talento al servicio de Dios. Una de sus obras representativas es el \u00abEcce Homo\u00bb en el que supo plasmar la profunda experiencia espiritual que le hab\u00eda marcado. Era un hombre de gran sensibilidad. Por eso, al meditar sobre la Pasi\u00f3n de Cristo, conmovido por ella hasta el tu\u00e9tano, dio un rumbo definitivo a su vida. Primeramente, en 1880 ingres\u00f3 como hermano lego en el convento de Stara-Wies, regido por los jesuitas, pero a causa de sus problemas de salud \u00fanicamente convivi\u00f3 con ellos seis meses. Su profundo desasosiego ces\u00f3 bajo los cuidados de un hermano, y al a\u00f1o siguiente teniendo noticia de la existencia de la Tercera Orden de San Francisco, se vincul\u00f3 a ella. Eso le permiti\u00f3 constatar de primera mano la realidad en la que malviven los \u00absin techo\u00bb, aquejados de grav\u00edsimas enfermedades, y aquellos cuya miseria material y moral es tal que nadie les prodiga ni una sola palabra de consuelo. En esa cohorte de mendigos y vagabundos, as\u00ed como de los que sucumb\u00edan presos de enfermedades repulsivas en Cracovia, ve\u00eda el rostro de Cristo. Teniendo clara su vocaci\u00f3n, se adentr\u00f3 en ese mundo de miseria. No quer\u00eda ser menos que ellos. De modo que renunci\u00f3 a su brillante y prometedor futuro, y pidi\u00f3 limosna para asistirlos. Sab\u00eda que compartiendo con los indigentes su tr\u00e1gico presente llegar\u00eda al fondo de sus corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Tom\u00f3 el h\u00e1bito franciscano con el nombre de Alberto y emiti\u00f3 la profesi\u00f3n ante el cardenal Dujanewski. Despu\u00e9s, puso en marcha dos congregaciones religiosas, masculina y femenina, para el servicio de los pobres, inspiradas en la espiritualidad franciscana. Son conocidos como Siervos de los Pobres o Albertinos. Antes hab\u00eda dejado abierto en Cracovia un local en el que a los pobres y a los enfermos se les dispensaba completa asistencia. Esa acci\u00f3n caracteriz\u00f3 su vida. Dio prueba de su misericordia con las obras que impuls\u00f3 en distintos lugares de Polonia: asilos para ancianos, casas para inv\u00e1lidos y enfermos incurables, comedores para los mendigos, orfanatos para los abandonados, todo confiando siempre en la Providencia, movido por su amor a Dios. Y poco a poco devolv\u00eda a los desfavorecidos la dignidad que una sociedad insensible a sus necesidades les hab\u00eda hurtado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">\u00a1Cu\u00e1ntas acciones de caridad y solidaridad son puestas en marcha dentro de la Iglesia continuamente llevando el calor y la ternura, solucionando en gran medida carencias que los gobiernos de distinto signo no ofrecen! Son innumerables. No es casualidad que al frente de ellas muchas veces se encuentren religiosos consagrados. Alberto echaba mano de su potente creatividad, adem\u00e1s de su arrojo en defensa de cualquier desfavorecido, porque amaba a Dios con todo su ser. Ejerc\u00eda gozosamente su heroica caridad con el pr\u00f3jimo con el rostro sereno y la alegr\u00eda evang\u00e9lica dibujada en \u00e9l. Comparti\u00f3 con los indigentes la comida y los recodos en los que se guarec\u00edan. No hab\u00eda acepci\u00f3n de personas ni razones que le llevaran a asistir a unos en detrimento de otros. A todos proporcion\u00f3 una asistencia material y espiritual impagable, inducido por la fortaleza que le infund\u00eda la Eucarist\u00eda y su apasionado abrazo a la cruz. \u00abNo basta que amemos a Dios, sino que hay que conseguir adem\u00e1s que, en contacto con nosotros, otros corazones se inflamen. Eso es lo que cuenta. Nadie sube al cielo solo\u00bb, dec\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Afectado por un grave tumor en el est\u00f3mago durante diez a\u00f1os, afront\u00f3 el final de sus d\u00edas con virtuoso temple. Teniendo a su lado a la Virgen de Czestochowa, antes de exhalar su \u00faltimo aliento advirti\u00f3 a la comunidad: \u00abEsta Virgen es vuestra fundadora, recordadlo\u00bb, a\u00f1adiendo esta recomendaci\u00f3n: \u00abAnte todo, observad la pobreza\u00bb. Muri\u00f3 en el asilo fundado por \u00e9l en Cracovia el d\u00eda de Navidad de 1916. Su funeral fue pr\u00e1cticamente encabezado por los pobres de la ciudad. Juan Pablo II lo beatific\u00f3 en Cracovia el 22 de junio de 1983. Y \u00e9l mismo lo canoniz\u00f3 en Roma el 12 de noviembre de 1989. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid)- Hoy festividad de la Natividad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, la Iglesia celebra tambi\u00e9n la vida de Alberto, considerado por Juan Pablo II \u00abel san Francisco polaco del siglo XX\u00bb. 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