{"id":10281,"date":"2016-12-24T17:05:02","date_gmt":"2016-12-24T22:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-francisco-en-navidad-renunciemos-a-la-tristeza-y-lo-efimero-porque-ha-nacido-dios\/"},"modified":"2016-12-24T17:05:02","modified_gmt":"2016-12-24T22:05:02","slug":"papa-francisco-en-navidad-renunciemos-a-la-tristeza-y-lo-efimero-porque-ha-nacido-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-francisco-en-navidad-renunciemos-a-la-tristeza-y-lo-efimero-porque-ha-nacido-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco en Navidad: Renunciemos a la tristeza y lo ef\u00edmero porque ha nacido Dios"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 24 Dic. 16 (ACI).-<br \/>\n\tEn la Misa que presidi&oacute; a las 21:30 horas de Roma en la Bas&iacute;lica de San Pedro, el Papa Francisco explic&oacute; el verdadero sentido de la Navidad: &ldquo;Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos la sencillez fr&aacute;gil de un ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pa&ntilde;ales que lo cubren. All&iacute; est&aacute; Dios&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;El Ni&ntilde;o que nace nos interpela: nos llama a dejar los enga&ntilde;os de lo ef&iacute;mero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltar&aacute;&rdquo;, afirm&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la homil&iacute;a que pronunci&oacute; el Pont&iacute;fice, tambi&eacute;n afirm&oacute; que &ldquo;la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y fr&aacute;gil en medio de nosotros, como uno m&aacute;s&rdquo;. Dej&eacute;monos tocar por la ternura que salva&rdquo;, invit&oacute; el Papa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la homil&iacute;a del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvaci&oacute;n para todos los hombres&raquo; (Tt 2,11). Las palabras del ap&oacute;stol Pablo manifiestan el misterio de esta noche santa: ha aparecido la gracia de Dios, su regalo gratuito; en el Ni&ntilde;o que se nos ha dado se hace concreto el amor de Dios para con nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs una noche de gloria, esa gloria proclamada por los &aacute;ngeles en Bel&eacute;n y tambi&eacute;n por nosotros hoy en todo el mundo. Es una noche de alegr&iacute;a, porque desde hoy y para siempre Dios, el Eterno, el Infinito, es Dios con nosotros: no est&aacute; lejos, no debemos buscarlo en las &oacute;rbitas celestes o en una idea m&iacute;stica; es cercano, se ha hecho hombre y no se cansar&aacute; jam&aacute;s de nuestra humanidad, que ha hecho suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs una noche de luz: esa luz que, seg&uacute;n la profec&iacute;a de Isa&iacute;as (cf. 9,1), iluminar&aacute; a quien camina en tierras de tiniebla, ha aparecido y ha envuelto a los pastores de Bel&eacute;n (cf. Lc 2,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos pastores descubren sencillamente que &laquo;un ni&ntilde;o nos ha nacido&raquo; (Is 9,5) y comprenden que toda esta gloria, toda esta alegr&iacute;a, toda esta luz se concentra en un &uacute;nico punto, en ese signo que el &aacute;ngel les ha indicado: &laquo;Encontrar&eacute;is un ni&ntilde;o envuelto en pa&ntilde;ales y acostado en un pesebre&raquo; (Lc 2,12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste es el signo de siempre para encontrar a Jes&uacute;s. No s&oacute;lo entonces, sino tambi&eacute;n hoy. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos este signo: la sencillez fr&aacute;gil de un ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de los pa&ntilde;ales que lo cubren. All&iacute; est&aacute; Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon este signo, el Evangelio nos revela una paradoja: habla del emperador, del gobernador, de los grandes de aquel tiempo, pero Dios no se hace presente all&iacute;; no aparece en la sala noble de un palacio real, sino en la pobreza de un establo; no en los fastos de la apariencia, sino en la sencillez de la vida; no en el poder, sino en una peque&ntilde;ez que sorprende.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tY para encontrarlo hay que ir all&iacute;, donde &eacute;l est&aacute;: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse peque&ntilde;o. El Ni&ntilde;o que nace nos interpela: nos llama a dejar los enga&ntilde;os de lo ef&iacute;mero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltar&aacute;. Nos har&aacute; bien dejar estas cosas para encontrar de nuevo en la sencillez del Ni&ntilde;o Dios la paz, la alegr&iacute;a, el sentido de la vid<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDej&eacute;monos interpelar por el Ni&ntilde;o en el pesebre, pero dej&eacute;monos interpelar tambi&eacute;n por los ni&ntilde;os que, hoy, no est&aacute;n recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los escu&aacute;lidos &laquo;pesebres donde se devora su dignidad&raquo;: en el refugio subterr&aacute;neo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDej&eacute;monos interpelar por los ni&ntilde;os a los que no se les deja nacer, por los que lloran porque nadie les sacia su hambre, por los que no tienen en sus manos juguetes, sino armas. &acute;`&acute;`El misterio de la Navidad, que es luz y alegr&iacute;a, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. As&iacute; sucedi&oacute; a Jos&eacute; y a Mar&iacute;a, que encontraron las puertas cerradas y pusieron a Jes&uacute;s en un pesebre, &laquo;porque no ten&iacute;an [para ellos] sitio en la posada&raquo; (v. 7): Jes&uacute;s nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayor&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n hoy puede darse la misma indiferencia, cuando Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de &eacute;l; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien est&aacute; marginado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPero la Navidad tiene sobre todo un sabor de esperanza porque, a pesar de nuestras tinieblas, la luz de Dios resplandece. Su luz suave no da miedo; Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, naciendo pobre y fr&aacute;gil en medio de nosotros, como uno m&aacute;s. Nace en Bel&eacute;n, que significa &laquo;casa del pan&raquo;. Parece que nos quiere decir que nace como pan para nosotros; viene a la vida para darnos su vida; viene a nuestro mundo para traernos su amor. No viene a devorar y a mandar, sino a nutrir y servir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDe este modo hay una l&iacute;nea directa que une el pesebre y la cruz, donde Jes&uacute;s ser&aacute; pan partido: es la l&iacute;nea directa del amor que se da y nos salva, que da luz a nuestra vida, paz a nuestros corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLo entendieron, en esa noche, los pastores, que estaban entre los marginados de entonces. Pero ninguno est&aacute; marginado a los ojos de Dios y fueron justamente ellos los invitados a la Navidad. Quien estaba seguro de s&iacute; mismo, autosuficiente se qued&oacute; en casa entre sus cosas; los pastores en cambio &laquo;fueron corriendo de prisa&raquo; (cf. Lc 2,16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n nosotros dej&eacute;monos interpelar y convocar en esta noche por Jes&uacute;s, vayamos a &eacute;l con confianza, desde aquello en lo que nos sentimos marginados, desde nuestros l&iacute;mites. Dej&eacute;monos tocar por la ternura que salva. Acerqu&eacute;monos a Dios que se hace cercano, deteng&aacute;monos a mirar el bel&eacute;n, imaginemos el nacimiento de Jes&uacute;s: la luz y la paz, la pobreza absoluta y el rechazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEntremos en la verdadera Navidad con los pastores, llevemos a Jes&uacute;s lo que somos, nuestras marginaciones, nuestras heridas no curadas. As&iacute;, en Jes&uacute;s, saborearemos el verdadero esp&iacute;ritu de Navidad: la belleza de ser amados por Dios. Con Mar&iacute;a y Jos&eacute; qued&eacute;monos ante el pesebre, ante Jes&uacute;s que nace como pan para mi vida. Contemplando su amor humilde e infinito, dig&aacute;mosle gracias: gracias, porque has hecho todo esto por m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tEl Papa Francisco visita a Benedicto XVI por Navidad https:\/\/t.co\/8bSI0ydn5P<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 24 de diciembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 24 Dic. 16 (ACI).- En la Misa que presidi&oacute; a las 21:30 horas de Roma en la Bas&iacute;lica de San Pedro, el Papa Francisco explic&oacute; el verdadero sentido de la Navidad: &ldquo;Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos la sencillez fr&aacute;gil de un ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido, la dulzura al verlo recostado, la ternura de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-francisco-en-navidad-renunciemos-a-la-tristeza-y-lo-efimero-porque-ha-nacido-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPapa Francisco en Navidad: Renunciemos a la tristeza y lo ef\u00edmero porque ha nacido Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10281","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10281"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10281\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}