{"id":10296,"date":"2016-12-26T04:40:04","date_gmt":"2016-12-26T09:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/previsiones-de-la-semana-del-27-de-diciembre-al-2-de-enero\/"},"modified":"2016-12-26T04:40:04","modified_gmt":"2016-12-26T09:40:04","slug":"previsiones-de-la-semana-del-27-de-diciembre-al-2-de-enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/previsiones-de-la-semana-del-27-de-diciembre-al-2-de-enero\/","title":{"rendered":"Previsiones de la semana del 27 de diciembre al 2 de enero"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/12\/25\/AP3795504_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9183534\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00563357.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- En la Solemnidad de la Natividad de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el <strong>Papa Francisco <\/strong>dirigi&oacute; su Mensaje navide&ntilde;o e imparti&oacute; su Bendici&oacute;n <em>Urbi et Orbi<\/em>, es decir a la ciudad de Roma y al mundo entero.<\/p>\n<p>Al felicitar a los miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro el <strong>Papa Bergoglio<\/strong> dijo que en este d&iacute;a de alegr&iacute;a &ldquo;todos estamos llamados a contemplar al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, que devuelve la esperanza a cada hombre sobre la faz de la tierra&rdquo;. Y con su gracia &ndash; dijo &ndash; &ldquo;demos voz y cuerpo a esta esperanza, testimoniando la solidaridad y la paz. Feliz Navidad a todos&rdquo;.<\/p>\n<p>Tras recordar que en esta ocasi&oacute;n la Iglesia revive el asombro de la Virgen Mar&iacute;a, de San Jos&eacute; y de los pastores de Bel&eacute;n, contemplando al Ni&ntilde;o que ha nacido, a Jes&uacute;s, el Salvador, el <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> explic&oacute; que el poder de este Ni&ntilde;o, Hijo de Dios, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, sino en el poder del amor, que es &ldquo;poder de servicio que instaura en el mundo su reino de justicia y de paz&rdquo;.<\/p>\n<p>Al destacar que el anuncio del nacimiento de Jes&uacute;s estuvo acompa&ntilde;ado por el canto de los &aacute;ngeles, el <strong>Papa<\/strong> dijo que este anuncio &ndash; <em>&ldquo;Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama&rdquo;<\/em> &ndash; hoy recorre toda la tierra, con el deseo de llegar a todos los pueblos, especialmente a los que se ven afectados por la guerra y los conflictos, y que sienten con fuerza este deseo de paz.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que haya pedido: Paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada <strong>Siria<\/strong>, sobre todo en la ciudad de <strong>Alepo<\/strong>; paz para <strong>Tierra Santa<\/strong>, elegida y predilecta por Dios son su deseo de que puedan recobrar unidad y concordia <strong>Irak<\/strong>, <strong>Libia<\/strong> y <strong>Yemen<\/strong>. Paz para las diferentes regiones de <strong>&Aacute;frica<\/strong>, de modo especial para <strong>Nigeria<\/strong>.&nbsp; Paz para <strong>Sud&aacute;n del Sur<\/strong> y la <strong>Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo<\/strong>. Paz para quienes sufren a&uacute;n a causa del conflicto en <strong>Ucrania<\/strong> <strong>oriental<\/strong>.<\/p>\n<p>Asimismo, el <strong>Papa<\/strong> pidi&oacute; concordia para el querido pueblo colombiano y la amada Venezuela. Paz para todos los que afrontan sufrimientos en el mundo, a causa de peligros e injusticias, con su mirada hacia <strong>Myanmar<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> tambi&eacute;n invoc&oacute; la paz para quienes han perdido a alg&uacute;n ser querido a causa del <strong>terrorismo<\/strong>. Paz &nbsp;de manera eficaz y concreta para quienes est&aacute;n <strong>abandonados<\/strong> y <strong>excluidos<\/strong>, para los que sufren <strong>hambre<\/strong>; para los <strong>pr&oacute;fugos<\/strong>, los <strong>emigrantes<\/strong> y <strong>refugiados<\/strong>, sin olvidar a quienes son objeto de la <strong>trata<\/strong> de personas.<\/p>\n<p>Paz para los pueblos que sufren por las ambiciones econ&oacute;micas de unos pocos y la <strong>avaricia voraz<\/strong> del <strong>dios dinero<\/strong> que lleva a la <strong>esclavitud<\/strong>. Paz para quienes est&aacute;n marcados por el <strong>malestar social<\/strong> y <strong>econ&oacute;mico<\/strong>, y para los que sufren las consecuencias de los <strong>terremotos<\/strong> u otras <strong>cat&aacute;strofes naturales<\/strong>.<\/p>\n<p>Antes de impartir su bendici&oacute;n, el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> pidi&oacute; paz para los ni&ntilde;os &ndash; precisamente en el d&iacute;a en que Dios se hace ni&ntilde;o &ndash; y paz sobre la tierra a todos los <strong>hombres de buena voluntad<\/strong>, que cada d&iacute;a trabajan, con discreci&oacute;n y paciencia, en la familia y en la sociedad, para construir un mundo m&aacute;s humano y justo, sostenidos por la convicci&oacute;n de que s&oacute;lo con la paz es posible un futuro m&aacute;s pr&oacute;spero para todos.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &ndash; RV).<\/p>\n<p><strong>Texto y audio del Mensaje de Navidad Urbi et Orbi del Santo Padre Francisco:<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9183629\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00563360.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, feliz Navidad.<\/p>\n<p>Hoy la Iglesia revive el asombro de la Virgen Mar&iacute;a, de san Jos&eacute; y de los pastores de Bel&eacute;n, contemplando al Ni&ntilde;o que ha nacido y que est&aacute; acostado en el pesebre: Jes&uacute;s, el Salvador.<\/p>\n<p>En este d&iacute;a lleno de luz, resuena el anuncio del Profeta:<\/p>\n<p>&laquo;Un ni&ntilde;o nos ha nacido,<\/p>\n<p>un hijo se nos ha dado:<\/p>\n<p>lleva a hombros el principado, y es su nombre:<\/p>\n<p>Maravilla del Consejero,<\/p>\n<p>Dios guerrero,<\/p>\n<p>Padre perpetuo,<\/p>\n<p>Pr&iacute;ncipe de la paz&raquo; (Is 9, 5).<\/p>\n<p>El poder de un Ni&ntilde;o, Hijo de Dios y de Mar&iacute;a, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, es el poder del amor. Es el poder que cre&oacute; el cielo y la tierra, que da vida a cada criatura: a los minerales, a las plantas, a los animales; es la fuerza que atrae al hombre y a la mujer, y hace de ellos una sola carne, una sola existencia; es el poder que regenera la vida, que perdona las culpas, reconcilia a los enemigos, transforma el mal en bien. Es el poder de Dios. Este poder del amor ha llevado a Jesucristo a despojarse de su gloria y a hacerse hombre; y lo conducir&aacute; a dar la vida en la cruz y a resucitar de entre los muertos. Es el poder del servicio, que instaura en el mundo el reino de Dios, reino de justicia y de paz.<\/p>\n<p>Por esto el nacimiento de Jes&uacute;s est&aacute; acompa&ntilde;ado por el canto de los &aacute;ngeles que anuncian:<\/p>\n<p>&laquo;Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama&raquo; (Lc 2,14).<\/p>\n<p>Hoy este anuncio recorre toda la tierra y quiere llegar a todos los pueblos, especialmente los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, y que sienten fuertemente el deseo de la paz.<\/p>\n<p>Paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada Siria, donde demasiada sangre ha sido derramada. Sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario, en las &uacute;ltimas semanas, de una de las batallas m&aacute;s atroces, es muy urgente que, respetando el derecho humanitario, se garanticen asistencia y consolaci&oacute;n a la extenuada poblaci&oacute;n civil, que se encuentra a&uacute;n en una situaci&oacute;n desesperada y de gran sufrimiento y miseria. Es hora de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se comprometa activamente para que se logre una soluci&oacute;n negociable y se restablezca la convivencia civil en el Pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Paz para las mujeres y para los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta por Dios. Que los Israel&iacute;s y los Palestinos tengan la valent&iacute;a y la determinaci&oacute;n de escribir una nueva p&aacute;gina de la historia, en la que el odio y la venganza cedan el lugar a la voluntad de construir conjuntamente un futuro de rec&iacute;proca comprensi&oacute;n y armon&iacute;a. Que puedan recobrar unidad y concordia Irak, Libia y Yemen, donde las poblaciones sufren la guerra y brutales acciones terroristas.<\/p>\n<p>Paz a los hombres y mujeres en las diferentes regiones de &Aacute;frica, particularmente en Nigeria, donde el terrorismo fundamentalista explota tambi&eacute;n a los ni&ntilde;os para perpetrar el horror y la muerte. Paz en Sud&aacute;n del Sur y en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, para que se curen las divisiones y para que todos las personas de buena voluntad se esfuercen para iniciar nuevos caminos de desarrollo y de compartir, prefiriendo la cultura del di&aacute;logo a la l&oacute;gica del enfrentamiento.<\/p>\n<p>Paz a las mujeres y hombres que todav&iacute;a padecen las consecuencias del conflicto en Ucrania oriental, donde es urgente una voluntad com&uacute;n para llevar alivio a la poblaci&oacute;n y poner en pr&aacute;ctica los compromisos asumidos.<\/p>\n<p>Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de di&aacute;logo y de reconciliaci&oacute;n. Dicha valent&iacute;a anime tambi&eacute;n la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la poblaci&oacute;n entera.<\/p>\n<p>Paz a todos los que, en varias zonas, est&aacute;n afrontando sufrimiento a causa de peligros constantes e injusticias persistentes. Que Myanmar pueda consolidar los esfuerzos para favorecer la convivencia pac&iacute;fica y, con la ayuda de la comunidad internacional, pueda dar la necesaria protecci&oacute;n y asistencia humanitaria a los que tienen necesidad extrema y urgente. Que pueda la pen&iacute;nsula coreana ver superadas las tensiones que atraviesan en un renovado esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Paz a quien est&aacute; herido o ha perdido a un ser querido debido a viles actos de terrorismo que han sembrado miedo y muerte en el coraz&oacute;n de tantos pa&iacute;ses y ciudades. Paz &ndash; no de palabra, sino eficaz y concreta &ndash; a nuestros hermanos y hermanas que est&aacute;n abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son v&iacute;ctimas de violencia. Paz a los pr&oacute;fugos, a los emigrantes y refugiados, a los que hoy son objeto de la trata de personas. Paz a los pueblos que sufren por las ambiciones econ&oacute;micas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud. Paz a los que est&aacute;n marcados por el malestar social y econ&oacute;mico, y a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras cat&aacute;strofes naturales.<\/p>\n<p>Y paz a los ni&ntilde;os, en este d&iacute;a especial en el que Dios se hace ni&ntilde;o, sobre todo a los privados de la alegr&iacute;a de la infancia a causa del hambre, de las guerras y del ego&iacute;smo de los adultos.<\/p>\n<p>Paz sobre la tierra a todos los hombres de buena voluntad, que cada d&iacute;a trabajan, con discreci&oacute;n y paciencia, en la familia y en la sociedad para construir un mundo m&aacute;s humano y m&aacute;s justo, sostenidos por la convicci&oacute;n de que s&oacute;lo con la paz es posible un futuro m&aacute;s pr&oacute;spero para todos.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>&laquo;Un ni&ntilde;o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado&raquo;: es el &laquo;Pr&iacute;ncipe de la paz&raquo;. Acoj&aacute;moslo.<\/p>\n<p><strong>Despu&eacute;s de la Bendici&oacute;n:<\/strong><\/p>\n<p>Les dirijo mi felicitaci&oacute;n a ustedes, queridos hermanos y hermanas, que est&aacute;n en esta plaza provenientes de todas las partes del mundo, y tambi&eacute;n a los que de diferentes pa&iacute;ses est&aacute;n conectados a trav&eacute;s de la radio, la televisi&oacute;n y por otros medios de comunicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En este d&iacute;a de alegr&iacute;a, todos estamos llamados a contemplar al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, que devuelve la esperanza a cada hombre sobre la faz de la tierra. Con su gracia, demos voz y cuerpo a esta esperanza, testimoniando la solidaridad y la paz. Feliz Navidad a todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- En la Solemnidad de la Natividad de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el Papa Francisco dirigi&oacute; su Mensaje navide&ntilde;o e imparti&oacute; su Bendici&oacute;n Urbi et Orbi, es decir a la ciudad de Roma y al mundo entero. 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