{"id":10490,"date":"2017-01-02T10:05:02","date_gmt":"2017-01-02T15:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-carta-del-papa-francisco-a-los-obispos-en-la-fiesta-de-los-santos-inocentes\/"},"modified":"2017-01-02T10:05:02","modified_gmt":"2017-01-02T15:05:02","slug":"texto-carta-del-papa-francisco-a-los-obispos-en-la-fiesta-de-los-santos-inocentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-carta-del-papa-francisco-a-los-obispos-en-la-fiesta-de-los-santos-inocentes\/","title":{"rendered":"TEXTO: Carta del Papa Francisco a los obispos en la fiesta de los Santos Inocentes"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 02 Ene. 17 (ACI).-<br \/>\n\tLa Oficina de Prensa del Vaticano dio a conocer este lunes 2 de enero la carta que el Papa Francisco envi&oacute; a todos los obispos en ocasi&oacute;n de la fiesta de los Santos Inocentes celebrada el pasado 28 de diciembre, en la que alienta a no dejarse robar la alegr&iacute;a y a tener coraje para hacer frente a los Herodes del mundo de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo de la misiva del Santo Padre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQuerido hermano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy, d&iacute;a de los Santos Inocentes, mientras contin&uacute;an resonando en nuestros corazones las palabras del &aacute;ngel a los pastores: &laquo;Os traigo una buena noticia, una gran alegr&iacute;a para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador&raquo; (Lc 2,10-11), siento la necesidad de escribirte. Nos hace bien escuchar una y otra vez este anuncio; volver a escuchar que Dios est&aacute; en medio de nuestro pueblo. Esta certeza que renovamos a&ntilde;o a a&ntilde;o es fuente de nuestra alegr&iacute;a y esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDurante estos d&iacute;as podemos experimentar c&oacute;mo la liturgia nos toma de la mano y nos conduce al coraz&oacute;n de la Navidad, nos introduce en el Misterio y nos lleva paulatinamente a la fuente de la alegr&iacute;a cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tComo pastores hemos sido llamados para ayudar a hacer crecer esta alegr&iacute;a en medio de nuestro pueblo. Se nos pide cuidar esta alegr&iacute;a. Quiero renovar contigo la invitaci&oacute;n a no dejarnos robar esta alegr&iacute;a, ya que muchas veces desilusionados &ndash;y no sin razones&ndash; con la realidad, con la Iglesia, o inclusive desilusionados de nosotros mismos, sentimos la tentaci&oacute;n de apegarnos a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera de los corazones (cf. Exhorta. Ap. Evangelii gaudium, 83).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Navidad, mal que nos pese, viene acompa&ntilde;ada tambi&eacute;n del llanto. Los evangelistas no se permitieron disfrazar la realidad para hacerla m&aacute;s cre&iacute;ble o apetecible. No se permitieron realizar un discurso &laquo;bonito&raquo; pero irreal. Para ellos la Navidad no era refugio fantasioso en el que esconderse frente a los desaf&iacute;os e injusticias de su tiempo. Al contrario, nos anuncian el nacimiento del Hijo de Dios tambi&eacute;n envuelto en una tragedia de dolor. Citando al profeta Jerem&iacute;as, el evangelista Mateo lo presenta con gran crudeza: &laquo;En Ram&aacute; se oy&oacute; una voz, hubo l&aacute;grimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos&raquo; (2,18). Es el gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la tiran&iacute;a y ansia de poder desenfrenada de Herodes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn gemido que hoy tambi&eacute;n podemos seguir escuchando, que nos llega al alma y que no podemos ni queremos ignorar ni callar. Hoy en nuestros pueblos, lamentablemente &ndash;y lo escribo con profundo dolor&ndash;, se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tContemplar el pesebre es tambi&eacute;n contemplar este llanto, es tambi&eacute;n aprender a escuchar lo que acontece a su alrededor y tener un coraz&oacute;n sensible y abierto al dolor del pr&oacute;jimo, m&aacute;s especialmente cuando se trata de ni&ntilde;os, y tambi&eacute;n es tener la capacidad de asumir que hoy se sigue escribiendo ese triste cap&iacute;tulo de la historia. Contemplar el pesebre aisl&aacute;ndolo de la vida que lo circunda ser&iacute;a hacer de la Navidad una linda fabula que nos generar&iacute;a buenos sentimientos pero nos privar&iacute;a de la fuerza creadora de la Buena Noticia que el Verbo Encarnado nos quiere regalar. Y la tentaci&oacute;n existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;Ser&aacute; que la alegr&iacute;a cristiana se puede vivir de espaldas a estas realidades? &iquest;Ser&aacute; que la alegr&iacute;a cristiana puede realizarse ignorando el gemido del hermano, de los ni&ntilde;os?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSan Jos&eacute; fue el primer invitado a custodiar la alegr&iacute;a de la Salvaci&oacute;n. Frente a los cr&iacute;menes atroces que estaban sucediendo, San Jos&eacute; &ndash;testimonio del hombre obediente y fiel&ndash; fue capaz de escuchar la voz de Dios y la misi&oacute;n que el Padre le encomendaba. Y porque supo escuchar la voz de Dios y se dej&oacute; guiar por su voluntad, se volvi&oacute; m&aacute;s sensible a lo que le rodeaba y supo leer los acontecimientos con realismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHoy tambi&eacute;n a nosotros, Pastores, se nos pide lo mismo, que seamos hombres capaces de escuchar y no ser sordos a la voz del Padre, y as&iacute; poder ser m&aacute;s sensibles a la realidad que nos rodea. Hoy, teniendo como modelo a san Jos&eacute;, estamos invitados a no dejar que nos roben la alegr&iacute;a. Estamos invitados a custodiarla de los Herodes de nuestros d&iacute;as. Y al igual que san Jos&eacute;, necesitamos coraje para asumir esta realidad, para levantarnos y tomarla entre las manos (cf. Mt 2,20). El coraje de protegerla de los nuevos Herodes de nuestros d&iacute;as, que fagocitan la inocencia de nuestros ni&ntilde;os. Una inocencia desgarrada bajo el peso del trabajo clandestino y esclavo, bajo el peso de la prostituci&oacute;n y la explotaci&oacute;n. Inocencia destruida por las guerras y la emigraci&oacute;n forzada, con la p&eacute;rdida de todo lo que esto conlleva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMiles de nuestros ni&ntilde;os han ca&iacute;do en manos de pandilleros, de mafias, de mercaderes de la muerte que lo &uacute;nico que hacen es fagocitar y explotar su necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA modo de ejemplo, hoy en d&iacute;a 75 millones de ni&ntilde;os &ndash;debido a las emergencias y crisis prolongadas&ndash; han tenido que interrumpir su educaci&oacute;n. En 2015, el 68 por ciento de todas las personas objeto de trata sexual en el mundo eran ni&ntilde;os. Por otro lado, un tercio de los ni&ntilde;os que han tenido que vivir fuera de sus pa&iacute;ses ha sido por desplazamientos forzosos. Vivimos en un mundo donde casi la mitad de los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os que mueren ha sido a causa de malnutrici&oacute;n. En el a&ntilde;o 2016, se calcula que 150 millones de ni&ntilde;os han realizado trabajo infantil viviendo muchos de ellos en condici&oacute;n de esclavitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDe acuerdo al &uacute;ltimo informe elaborado por UNICEF, si la situaci&oacute;n mundial no se revierte, en 2030 ser&aacute;n 167 millones los ni&ntilde;os que vivir&aacute;n en la extrema pobreza, 69 millones de ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os morir&aacute;n entre 2016 y 2030, y 60 millones de ni&ntilde;os no asistir&aacute;n a la escuela b&aacute;sica primaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEscuchemos el llanto y el gemir de estos ni&ntilde;os; escuchemos el llanto y el gemir tambi&eacute;n de nuestra madre Iglesia, que llora no s&oacute;lo frente al dolor causado en sus hijos m&aacute;s peque&ntilde;os, sino tambi&eacute;n porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes. Pecado que nos averg&uuml;enza. Personas que ten&iacute;an a su cargo el cuidado de esos peque&ntilde;os han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perd&oacute;n. Nos unimos al dolor de las v&iacute;ctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisi&oacute;n de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Iglesia tambi&eacute;n llora con amargura este pecado de sus hijos y pide perd&oacute;n. Hoy, recordando el d&iacute;a de los Santos Inocentes, quiero que renovemos todo nuestro empe&ntilde;o para que estas atrocidades no vuelvan a suceder entre nosotros. Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros ni&ntilde;os, para que tales cr&iacute;menes no se repitan m&aacute;s. Asumamos clara y lealmente la consigna &laquo;tolerancia cero&raquo; en este asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa alegr&iacute;a cristiana no es una alegr&iacute;a que se construye al margen de la realidad, ignor&aacute;ndola o haciendo como si no existiese. La alegr&iacute;a cristiana nace de una llamada &ndash;la misma que tuvo san Jos&eacute;&ndash; a tomar y cuidar la vida, especialmente la de los santos inocentes de hoy. La Navidad es un tiempo que nos interpela a custodiar la vida y ayudarla a nacer y crecer; a renovarnos como pastores de coraje. Ese coraje que genera din&aacute;micas capaces de tomar conciencia de la realidad que muchos de nuestros ni&ntilde;os hoy est&aacute;n viviendo y trabajar para garantizarles los m&iacute;nimos necesarios para que su dignidad como hijos de Dios sea no s&oacute;lo respetada sino, sobre todo, defendida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo dejemos que les roben la alegr&iacute;a. No nos dejemos robar la alegr&iacute;a, cuid&eacute;mosla y ayud&eacute;mosla a crecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHag&aacute;moslo esto con la misma fidelidad paternal de san Jos&eacute; y de la mano de Mar&iacute;a, la Madre de la ternura, para que no se nos endurezca el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon fraternal afecto,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFRANCISCO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVaticano, 28 de diciembre de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFiesta de los Santos Inocentes, M&aacute;rtires<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tHoy se celebra a los Santos Inocentes, los ni&ntilde;os que murieron por Cristo https:\/\/t.co\/Jbzt0tv5Yy<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 28 de diciembre de 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 02 Ene. 17 (ACI).- La Oficina de Prensa del Vaticano dio a conocer este lunes 2 de enero la carta que el Papa Francisco envi&oacute; a todos los obispos en ocasi&oacute;n de la fiesta de los Santos Inocentes celebrada el pasado 28 de diciembre, en la que alienta a no dejarse robar la alegr&iacute;a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-carta-del-papa-francisco-a-los-obispos-en-la-fiesta-de-los-santos-inocentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO: Carta del Papa Francisco a los obispos en la fiesta de los Santos Inocentes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10490","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10490","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10490"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10490\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}