{"id":10546,"date":"2017-01-04T06:15:02","date_gmt":"2017-01-04T11:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-del-papa-francisco-en-la-catequesis-de-la-audiencia-del-miercoles-4-de-enero-de-2016\/"},"modified":"2017-01-04T06:15:02","modified_gmt":"2017-01-04T11:15:02","slug":"texto-completo-del-papa-francisco-en-la-catequesis-de-la-audiencia-del-miercoles-4-de-enero-de-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-del-papa-francisco-en-la-catequesis-de-la-audiencia-del-miercoles-4-de-enero-de-2016\/","title":{"rendered":"Texto completo del Papa Francisco en la catequesis de la audiencia del mi\u00e9rcoles 4 de enero de 2016"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco en la catequesis de este mi\u00e9rcoles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8220;Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la catequesis de hoy quisiera contemplar con ustedes la figura de una mujer que nos habla de la esperanza vivida en el llanto. La esperanza vivida en el llanto. Se trata de Raquel, la esposa de Jacob y la madre de Jos\u00e9 y Benjam\u00edn, aquella que, como nos narra el Libro del G\u00e9nesis, muere dando a la luz a su segundo hijo, es decir, a Benjam\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El profeta Jerem\u00edas hace referencia a Raquel dirigi\u00e9ndose a los Israelitas en exilio para consolarlos, con palabras llenas de emoci\u00f3n y de poes\u00eda; es decir, toma el llanto de Raquel pero da esperanza: \u00abAs\u00ed habla el Se\u00f1or: \u00a1Escuchen! En Ram\u00e1 se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen\u00bb (Jer 31,15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En estos vers\u00edculos, Jerem\u00edas presenta a esta mujer de su pueblo, la gran matriarca de su tribu, en una realidad de dolor y llanto, pero junto a una perspectiva de vida impensada. Raquel, que en la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis hab\u00eda muerto dando a luz y hab\u00eda asumido esta muerte para que su hijo pudiese vivir, ahora en cambio, es presentada nuevamente por el profeta como viva en Ram\u00e1, all\u00ed donde se reun\u00edan los deportados, llora por sus hijos que en cierto sentido han muerto andando en exilio; hijos que, como ella misma dice, \u201cya no existen\u201d, han desaparecido para siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y por esto Raquel no quiere ser consolada. Este rechazo expresa la profundidad de su dolor y la amargura de su llanto. Ante la tragedia de la p\u00e9rdida de sus hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consolaci\u00f3n, que son siempre inadecuados, nunca capaces de aliviar el dolor de una herida que no puede y no quiere ser cicatrizada. Un dolor proporcional al amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Toda madre sabe todo esto; y son muchas, tambi\u00e9n hoy, las madres que lloran, que no se resignan a la p\u00e9rdida de un hijo, inconsolables ante una muerte imposible de aceptar. Raquel contiene en s\u00ed el dolor de todas las madres del mundo, de todo tiempo, y las l\u00e1grimas de todo ser humano que llora p\u00e9rdidas irreparables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este rechazo de Raquel que no quiere ser consolada nos ense\u00f1a tambi\u00e9n cuanta delicadeza se nos pide ante el dolor de los dem\u00e1s. Para hablar de esperanza con quien est\u00e1 desesperado, se necesita compartir su desesperaci\u00f3n; para secar una l\u00e1grima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro. Solo as\u00ed, nuestras palabras pueden ser realmente capaces de dar un poco de esperanza. Y si no puedo decir palabras as\u00ed, con el llanto, con el dolor, mejor el silencio. La caricia, el gesto y nada de palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y Dios, con su delicadeza y su amor, responde al llanto de Raquel con palabras verdaderas, no fingidas; de hecho, as\u00ed prosigue el texto de Jerem\u00edas: \u00abAs\u00ed habla el Se\u00f1or: Reprime tus sollozos, ahoga tus l\u00e1grimas, porque tu obra recibir\u00e1 su recompensa \u2013 or\u00e1culo del Se\u00f1or \u2013 y ellos volver\u00e1n del pa\u00eds enemigo. S\u00ed, hay esperanza para tu futuro \u2013 or\u00e1culo del Se\u00f1or \u2013 los hijos regresar\u00e1n a su patria\u00bb (Jer 31,16-17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Justamente por el llanto de la madre, hay todav\u00eda esperanza para los hijos, que volver\u00e1n a vivir. Esta mujer, que hab\u00eda aceptado morir, en el momento del parto, para que el hijo pudiese vivir, con su llanto es ahora el principio de una vida nueva para los hijos exiliados, prisioneros, lejos de la patria. Al dolor y al llanto amargo de Raquel, el Se\u00f1or responde con una promesa que ahora puede ser para ella motivo de verdadera consolaci\u00f3n: el pueblo podr\u00e1 regresar del exilio y vivir en la fe, libre, la propia relaci\u00f3n con Dios. Las l\u00e1grimas han generado esperanza. Y esto nos f\u00e1cil de entender, pero es verdadero. Tantas veces, en nuestra vida, las l\u00e1grimas siembran esperanza, son semillas de esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como sabemos, este texto de Jerem\u00edas es luego retomado por el evangelista Mateo y aplicado a la matanza de los inocentes (Cfr. 2,16-18). Un texto que nos pone ante la tragedia de la matanza de seres humanos indefensos, del horror del poder que desprecia y destruye la vida. Los ni\u00f1os Bel\u00e9n murieron a causa de Jes\u00fas. Y \u00c9l, Cordero inocente, luego morir\u00e1, a su vez, por todos nosotros. El Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres: no se olviden de esto. Cuando alguien se dirige a m\u00ed y me hace una pregunta dif\u00edcil, por ejemplo: \u201cMe diga padre: \u00bfPor qu\u00e9 sufren los ni\u00f1os?\u201d, de verdad, yo no s\u00e9 qu\u00e9 cosa responder. Solamente digo: \u201cMira el Crucifijo: Dios nos ha dado a su Hijo, \u00c9l ha sufrido, y tal vez ah\u00ed encontraras una respuesta. No hay otras respuestas. Solamente mirando el amor de Dios que da en su Hijo que ofrece su vida por nosotros, se puede indicar el camino de la consolaci\u00f3n\u201d. Y por esto decimos que el Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres, los ha compartido y ha recibido la muerte; su Palabra es definitivamente palabra de consolaci\u00f3n, porque nace del llanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en la cruz estar\u00e1 \u00c9l, el Hijo muriente, que dona una nueva fecundidad a su madre, confi\u00e1ndole al disc\u00edpulo Juan y convirti\u00e9ndola en madre del pueblo de los creyentes. All\u00ed, la muerte es vencida, y llega as\u00ed a cumplimiento de la profec\u00eda de Jerem\u00edas. Tambi\u00e9n las l\u00e1grimas de Mar\u00eda, como aquellas de Raquel, han generado esperanza y nueva vida. Gracias&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco en la catequesis de este mi\u00e9rcoles &nbsp; &#8220;Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! En la catequesis de hoy quisiera contemplar con ustedes la figura de una mujer que nos habla de la esperanza vivida en el llanto. La esperanza vivida en el llanto. 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