{"id":10549,"date":"2017-01-04T06:40:04","date_gmt":"2017-01-04T11:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/paz-y-bien-iluminados-por-la-luz-de-la-navidad-en-el-nuevo-ano-deseo-el-papa\/"},"modified":"2017-01-04T06:40:04","modified_gmt":"2017-01-04T11:40:04","slug":"paz-y-bien-iluminados-por-la-luz-de-la-navidad-en-el-nuevo-ano-deseo-el-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/paz-y-bien-iluminados-por-la-luz-de-la-navidad-en-el-nuevo-ano-deseo-el-papa\/","title":{"rendered":"Paz y bien iluminados por la luz de la Navidad en el nuevo a\u00f1o, dese\u00f3 el Papa"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/01\/04\/REUTERS1900630_Thumbnail.JPG' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Para hablar de esperanza con quien est&aacute; desesperado, se necesita compartir su desesperaci&oacute;n; para secar una l&aacute;grima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro. Solo as&iacute;, nuestras palabras pueden ser realmente capaces de dar un poco de esperanza&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del primer mi&eacute;rcoles de enero, el significado de la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre la virtud de los peque&ntilde;os, de los pobres y de los humildes, es decir, sobre &ldquo;la esperanza cristiana&rdquo;, el Obispo de Roma comentando el pasaje del profeta Jerem&iacute;as en el cual habla de la figura de Raquel, una mujer que nos habla de la esperanza vivida en el llanto, dijo que en estos vers&iacute;culos se ve el rechazo de Raquel que no quiere ser consolada por la p&eacute;rdida de sus hijos. &ldquo;Este rechazo expresa la profundidad de su dolor y la amargura de su llanto. Ante la tragedia de la p&eacute;rdida de sus hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consolaci&oacute;n, que son siempre inadecuados, nunca capaces de aliviar el dolor de una herida que no puede y no quiere ser cicatrizada. Un dolor proporcional al amor&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9228307\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00564511.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>En la catequesis de hoy quisiera contemplar con ustedes la figura de una mujer que nos habla de la esperanza vivida en el llanto. La esperanza vivida en el llanto. Se trata de Raquel, la esposa de Jacob y la madre de Jos&eacute; y Benjam&iacute;n, aquella que, como nos narra el Libro del G&eacute;nesis, muere dando a la luz a su segundo hijo, es decir, a Benjam&iacute;n.<\/p>\n<p>El profeta Jerem&iacute;as hace referencia a Raquel dirigi&eacute;ndose a los Israelitas en exilio para consolarlos, con palabras llenas de emoci&oacute;n y de poes&iacute;a; es decir, toma el llanto de Raquel pero da esperanza: &laquo;As&iacute; habla el Se&ntilde;or: &iexcl;Escuchen! En Ram&aacute; se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen&raquo; (Jer 31,15).<\/p>\n<p>En estos vers&iacute;culos, Jerem&iacute;as presenta a esta mujer de su pueblo, la gran matriarca de su tribu, en una realidad de dolor y llanto, pero junto a una perspectiva de vida impensada. Raquel, que en la narraci&oacute;n del G&eacute;nesis hab&iacute;a muerto dando a luz y hab&iacute;a asumido esta muerte para que su hijo pudiese vivir, ahora en cambio, es presentada nuevamente por el profeta como viva en Ram&aacute;, all&iacute; donde se reun&iacute;an los deportados, llora por sus hijos que en cierto sentido han muerto andando en exilio; hijos que, como ella misma dice, &ldquo;ya no existen&rdquo;, han desaparecido para siempre.<\/p>\n<p>Y por esto Raquel no quiere ser consolada. Este rechazo expresa la profundidad de su dolor y la amargura de su llanto. Ante la tragedia de la p&eacute;rdida de sus hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consolaci&oacute;n, que son siempre inadecuados, nunca capaces de aliviar el dolor de una herida que no puede y no quiere ser cicatrizada. Un dolor proporcional al amor.<\/p>\n<p>Toda madre sabe todo esto; y son muchas, tambi&eacute;n hoy, las madres que lloran, que no se resignan a la p&eacute;rdida de un hijo, inconsolables ante una muerte imposible de aceptar. Raquel contiene en s&iacute; el dolor de todas las madres del mundo, de todo tiempo, y las l&aacute;grimas de todo ser humano que llora p&eacute;rdidas irreparables.<\/p>\n<p>Este rechazo de Raquel que no quiere ser consolada nos ense&ntilde;a tambi&eacute;n cuanta delicadeza se nos pide ante el dolor de los dem&aacute;s. Para hablar de esperanza con quien est&aacute; desesperado, se necesita compartir su desesperaci&oacute;n; para secar una l&aacute;grima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro. Solo as&iacute;, nuestras palabras pueden ser realmente capaces de dar un poco de esperanza. Y si no puedo decir palabras as&iacute;, con el llanto, con el dolor, mejor el silencio. La caricia, el gesto y nada de palabras.<\/p>\n<p>Y Dios, con su delicadeza y su amor, responde al llanto de Raquel con palabras verdaderas, no fingidas; de hecho, as&iacute; prosigue el texto de Jerem&iacute;as: &laquo;As&iacute; habla el Se&ntilde;or: Reprime tus sollozos, ahoga tus l&aacute;grimas, porque tu obra recibir&aacute; su recompensa &ndash; or&aacute;culo del Se&ntilde;or &ndash; y ellos volver&aacute;n del pa&iacute;s enemigo. S&iacute;, hay esperanza para tu futuro &ndash; or&aacute;culo del Se&ntilde;or &ndash; los hijos regresar&aacute;n a su patria&raquo; (Jer 31,16-17).<\/p>\n<p>Justamente por el llanto de la madre, hay todav&iacute;a esperanza para los hijos, que volver&aacute;n a vivir. Esta mujer, que hab&iacute;a aceptado morir, en el momento del parto, para que el hijo pudiese vivir, con su llanto es ahora el principio de una vida nueva para los hijos exiliados, prisioneros, lejos de la patria. Al dolor y al llanto amargo de Raquel, el Se&ntilde;or responde con una promesa que ahora puede ser para ella motivo de verdadera consolaci&oacute;n: el pueblo podr&aacute; regresar del exilio y vivir en la fe, libre, la propia relaci&oacute;n con Dios. Las l&aacute;grimas han generado esperanza. Y esto nos f&aacute;cil de entender, pero es verdadero. Tantas veces, en nuestra vida, las l&aacute;grimas siembran esperanza, son semillas de esperanza.<\/p>\n<p>Como sabemos, este texto de Jerem&iacute;as es luego retomado por el evangelista Mateo y aplicado a la matanza de los inocentes (Cfr. 2,16-18). Un texto que nos pone ante la tragedia de la matanza de seres humanos indefensos, del horror del poder que desprecia y destruye la vida. Los ni&ntilde;os Bel&eacute;n murieron a causa de Jes&uacute;s. Y &Eacute;l, Cordero inocente, luego morir&aacute;, a su vez, por todos nosotros. El Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres: no se olviden de esto. Cuando alguien se dirige a m&iacute; y me hace una pregunta dif&iacute;cil, por ejemplo: &ldquo;Me diga padre: &iquest;Por qu&eacute; sufren los ni&ntilde;os?&rdquo;, de verdad, yo no s&eacute; qu&eacute; cosa responder. Solamente digo: &ldquo;Mira el Crucifijo: Dios nos ha dado a su Hijo, &Eacute;l ha sufrido, y tal vez ah&iacute; encontraras una respuesta. No hay otras respuestas. Solamente mirando el amor de Dios que da en su Hijo que ofrece su vida por nosotros, se puede indicar el camino de la consolaci&oacute;n&rdquo;. Y por esto decimos que el Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres, los ha compartido y ha recibido la muerte; su Palabra es definitivamente palabra de consolaci&oacute;n, porque nace del llanto.<\/p>\n<p>Y en la cruz estar&aacute; &Eacute;l, el Hijo muriente, que dona una nueva fecundidad a su madre, confi&aacute;ndole al disc&iacute;pulo Juan y convirti&eacute;ndola en madre del pueblo de los creyentes. All&iacute;, la muerte es vencida, y llega as&iacute; a cumplimiento de la profec&iacute;a de Jerem&iacute;as. Tambi&eacute;n las l&aacute;grimas de Mar&iacute;a, como aquellas de Raquel, han generado esperanza y nueva vida. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Para hablar de esperanza con quien est&aacute; desesperado, se necesita compartir su desesperaci&oacute;n; para secar una l&aacute;grima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro. 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