{"id":10623,"date":"2017-01-06T07:40:04","date_gmt":"2017-01-06T12:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/regalo-de-reyes-del-papa-francisco-iconos-de-misericordia\/"},"modified":"2017-01-06T07:40:04","modified_gmt":"2017-01-06T12:40:04","slug":"regalo-de-reyes-del-papa-francisco-iconos-de-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/regalo-de-reyes-del-papa-francisco-iconos-de-misericordia\/","title":{"rendered":"Regalo de Reyes del Papa Francisco: \u00abIconos de Misericordia\u00bb"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/01\/06\/AFP6125671_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9241216\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00564813.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Al inicio de cada d&iacute;a podemos acoger esta invitaci&oacute;n: &iexcl;lev&aacute;ntate, v&iacute;stete de luz, sigue hoy, entre tantas estrellas fugaces del mundo, la estrella luminosa de Jes&uacute;s!&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco saludo y alent&oacute; a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para rezar la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus de este viernes 6 de enero.<\/p>\n<p>Comentando el Evangelio que la liturgia presenta en la Solemnidad de la Epifan&iacute;a del Se&ntilde;or, el Santo Padre se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;hoy, Jes&uacute;s resplandece como luz para todas las gentes&rdquo;. Tambi&eacute;n en nuestra vida, dijo el Pont&iacute;fice, existen diversas estrellas, luces que brillan y orientan. Depende de nosotros elegir a cu&aacute;l de ellas seguir. &ldquo;Hay luces intermitentes, que van y vienen, como las peque&ntilde;as satisfacciones de la vida: a pesar de ser buenas, no son suficientes, porque duran poco y no dejan la paz que buscamos&rdquo;. Tambi&eacute;n existen luces enceguecedoras, dijo el Papa, como el dinero y el suceso, que prometen todo y enseguida: son seductoras, pero con su fuerza enceguecen y hacen pasar de los sue&ntilde;os de gloria a la oscuridad m&aacute;s densa.<\/p>\n<p>Hoy los Magos, precis&oacute; el Obispo de Roma, nos invitan a seguir una estrella estable y gentil, que no se apaga, porque nos es de este mundo: viene del cielo y resplandece en el coraz&oacute;n. &ldquo;Esta luz verdadera es la luz del Se&ntilde;or, o mejor dicho, es el Se&ntilde;or. &Eacute;l es nuestra luz: una luz que no enceguece, pero acompa&ntilde;a y dona una alegr&iacute;a &uacute;nica&rdquo;. Por ello, al inicio de cada d&iacute;a podemos acoger esta invitaci&oacute;n: &iexcl;lev&aacute;ntate, v&iacute;stete de luz, sigue hoy, entre tantas estrellas fugaces del mundo, la estrella luminosa de Jes&uacute;s! Sigui&eacute;ndola, tendremos alegr&iacute;a, como sucedi&oacute; a los Magos, que &laquo;cuando vieron la estrella se llenaron de alegr&iacute;a&raquo; (Mt 2,10); porque donde esta Dios hay alegr&iacute;a. Quien ha encontrado a Jes&uacute;s ha experimentado el milagro de la luz que rompe las tiniebla y conoce esta luz que ilumina y resplandece. Quisiera, con mucho respeto, invitar a no tener miedo de esta luz y a abrirse al Se&ntilde;or. Sobre todo quisiera decir a quien ha perdido la fuerza de buscar, a quien, afanado por la oscuridad de la vida, ha apagado el deseo: &ldquo;&Aacute;nimo, la luz de Jes&uacute;s sabe vencer las tinieblas m&aacute;s oscuras&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de las palabras del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Hoy, celebramos la Epifan&iacute;a del Se&ntilde;or, es decir, la manifestaci&oacute;n de Jes&uacute;s que resplandece como luz para todas las gentes. S&iacute;mbolo de esta luz que brilla en el mundo y quiere iluminar la vida de cada uno es la estrella, que guio a los Magos a Bel&eacute;n. Ellos, dice el Evangelio, vieron &nbsp;&laquo;su estrella en Oriente&raquo; (Mt 2,2) y decidieron seguirla: decidieron dejarse guiar por la estrella de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n en nuestra vida existen diversas estrellas, luces que brillan y orientan. Depende de nosotros elegir a cu&aacute;l de ellas seguir. Por ejemplo, hay luces intermitentes, que van y vienen, como las peque&ntilde;as satisfacciones de la vida: a pesar de ser buenas, no son suficientes, porque duran poco y no dejan la paz que buscamos. Luego, est&aacute;n las luces enceguecedoras, del dinero y del suceso, que prometen todo y enseguida: son seductoras, pero con su fuerza enceguecen y hacen pasar de los sue&ntilde;os de gloria a la oscuridad m&aacute;s densa. Los Magos, en cambio, invitan a seguir una luz estable, una luz gentil, que no se apaga, porque nos es de este mundo: viene del cielo y resplandece. &iquest;D&oacute;nde? En el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta luz verdadera es la luz del Se&ntilde;or, o mejor dicho, es el Se&ntilde;or mismo. &Eacute;l es nuestra luz: una luz que no enceguece, pero acompa&ntilde;a y dona una alegr&iacute;a &uacute;nica. Esta luz es para todos y llama a cada uno: podemos escuchar as&iacute; la hodierna invitaci&oacute;n dirigida a nosotros por el profeta Isa&iacute;as: &nbsp;&iexcl;Lev&aacute;ntate, resplandece, porque llega tu luz&raquo; (60,1). As&iacute; dec&iacute;a Isa&iacute;as, profetizando esta alegr&iacute;a de hoy en Jerusal&eacute;n: &ldquo;Lev&aacute;ntate, rev&iacute;stete de luz&rdquo;. Al inicio de cada d&iacute;a podemos acoger esta invitaci&oacute;n: &iexcl;lev&aacute;ntate, v&iacute;stete de luz, sigue hoy, entre tantas estrellas fugaces del mundo, la estrella luminosa de Jes&uacute;s! Sigui&eacute;ndola, tendremos alegr&iacute;a, como sucedi&oacute; a los Magos, que &laquo;cuando vieron la estrella se llenaron de alegr&iacute;a&raquo; (Mt 2,10); porque donde esta Dios hay alegr&iacute;a. Quien ha encontrado a Jes&uacute;s ha experimentado el milagro de la luz que rompe las tiniebla y conoce esta luz que ilumina y resplandece. Quisiera, con mucho respeto, invitar a no tener miedo de esta luz y a abrirse al Se&ntilde;or. Sobre todo quisiera decir a quien ha perdido la fuerza de buscar, y est&aacute; cansado, a quien, afanado por la oscuridad de la vida, ha apagado el deseo: &ldquo;&iexcl;Lev&aacute;ntate, &aacute;nimo, la luz de Jes&uacute;s sabe vencer las tinieblas m&aacute;s oscuras; lev&aacute;ntate, &aacute;nimo!&rdquo;.<\/p>\n<p>Y &iquest;c&oacute;mo encontrar esta luz divina? Sigamos el ejemplo de los Magos, que el Evangelio describe siempre en movimiento. Quien desea la luz, de hecho, sale de s&iacute; y busca: no se queda cerrado, firme a ver qu&eacute; cosa sucede al su alrededor, sino pone en juego su propia vida; sale de s&iacute;. La vida cristiana es un camino continuo, hecho de esperanza, hecho de b&uacute;squeda; un camino que, como aquel de los Magos, prosigue incluso cuando la estrella desaparece moment&aacute;neamente de la vista. En este camino hay tambi&eacute;n enga&ntilde;os que se deben evitar: las habladur&iacute;as superficiales y mundanas, que frenan el paso; los caprichos paralizantes del ego&iacute;smo; los agujeros del pesimismo, que envuelven a la esperanza. Estos obst&aacute;culos bloquearon a los escribas, del cual habla el Evangelio de hoy. Ellos sab&iacute;an d&oacute;nde estaba la luz, pero no se movieron. Cuando Herodes les pregunto: &iquest;D&oacute;nde nacer&aacute; el Mes&iacute;as? En Bel&eacute;n. Sab&iacute;an d&oacute;nde, pero no se movieron. Su conocimiento ha sido en vano: sab&iacute;an tantas cosas, pero para nada, todo en vano. No basta saber que Dios ha nacido, si no se hace con &Eacute;l Navidad en el coraz&oacute;n. Dios ha nacido, s&iacute;, pero &iquest;Ha nacido en t&uacute; coraz&oacute;n? &iquest;Ha nacido en m&iacute; coraz&oacute;n? &iquest;Ha nacido en nuestro coraz&oacute;n? Y as&iacute; lo encontraremos, como los magos, con mar&iacute;a, Jos&eacute; en la gruta.<\/p>\n<p>Los Magos lo han hecho: encontraron al Ni&ntilde;o, &laquo;se arrodillaron y adoraron&raquo; (v. 11). No lo vieron solamente, no dijeron solo una oraci&oacute;n circunstancial y se fueron, no, sino lo adoraron: entraron en una comuni&oacute;n personal de amor con Jes&uacute;s. Luego le donaron oro, incienso y mirra, es decir, sus bienes m&aacute;s preciosos. Aprendamos de los Magos a no dedicar a Jes&uacute;s solo los restos de tiempo y alg&uacute;n pensamiento de vez en cuando, de lo contrario no tendremos su luz. Como los Magos, pong&aacute;monos en camino, revist&aacute;monos de luz siguiendo la estrella de Jes&uacute;s, y adoremos al Se&ntilde;or con todo nuestro ser.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Al inicio de cada d&iacute;a podemos acoger esta invitaci&oacute;n: &iexcl;lev&aacute;ntate, v&iacute;stete de luz, sigue hoy, entre tantas estrellas fugaces del mundo, la estrella luminosa de Jes&uacute;s!&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco saludo y alent&oacute; a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para rezar la oraci&oacute;n mariana del &Aacute;ngelus &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/regalo-de-reyes-del-papa-francisco-iconos-de-misericordia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRegalo de Reyes del Papa Francisco: \u00abIconos de Misericordia\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10623","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10623","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10623"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10623\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}