{"id":10625,"date":"2017-01-06T08:15:03","date_gmt":"2017-01-06T13:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-lindalva-justo-de-oliveira-7-de-enero\/"},"modified":"2017-01-06T08:15:03","modified_gmt":"2017-01-06T13:15:03","slug":"beata-lindalva-justo-de-oliveira-7-de-enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-lindalva-justo-de-oliveira-7-de-enero\/","title":{"rendered":"Beata Lindalva Justo de Oliveira \u2013 7 de enero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 el 20 de octubre de 1953 en Sitio Malhada da Areia, una zona deprimida perteneciente a R\u00edo Grande del Norte, Brasil. Era fruto del segundo matrimonio de Jo\u00e3o Justo da F\u00e9, y de Mar\u00eda L\u00facia de Oliveira. Fue la sexta de trece hermanos. Las deficiencias econ\u00f3micas fueron paliadas por la fe de su familia que no escatim\u00f3 esfuerzos para que la numerosa prole recibiese una educaci\u00f3n adecuada. Y, de hecho, todos tuvieron la fortuna de ser formados en los principios cristianos. Sencilla y humilde, Lindalva recogi\u00f3 fecundamente las semillas que sus padres sembraron en su coraz\u00f3n, y creci\u00f3 con una singular predilecci\u00f3n hacia la infancia desfavorecida, acerc\u00e1ndose a los ni\u00f1os de su entorno, feliz de prestarles ayuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Al fallecer su padre determin\u00f3 dedicar su vida a los pobres. Antes hab\u00eda cursado estudios para trabajar como administrativa y fue cajera en una gasolinera. Pero la p\u00e9rdida de su padre en 1982 la llev\u00f3 a matricularse en un curso de enfermer\u00eda con el objetivo de dedicarse a los que nada poseen. En el asilo de ancianos era bien conocida por visitarlos asiduamente. Entre tanto, no hab\u00eda descuidado amigos, cultura y aficiones, como tocar la guitarra. Tuvo la oportunidad de conocer a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Pa\u00fal en el transcurso de una actividad apost\u00f3lica en 1986. Y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde solicit\u00f3 ingresar en el convento. Luego escribir\u00eda: <\/span>\u00abCuando Dios llama no vale esconderse; m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde la voluntad de \u00c9l prevalecer\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En el noviciado se advert\u00edan sus virtudes, entre las que se subrayan su disponibilidad y sinceridad. La vida le hab\u00eda asestado duros mazazos templando su esp\u00edritu encaminado en todo momento a realizar el mayor bien. Como la caridad siempre es pr\u00f3xima, los primeros que se beneficiaron de la que ella prodigaba fueron sus hermanos. En particular, uno, que era alcoh\u00f3lico, suscit\u00f3 en ella conmovedores sentimientos que expres\u00f3 en una carta: \u00abPiensa sobre esto y interior\u00edzalo en ti. Yo oro much\u00edsimo por ti y continuar\u00e9 orando, y si es necesario har\u00e9 penitencia para que seas capaz de revindicarte como persona. Sigue a Jes\u00fas, quien luch\u00f3 hasta la muerte por los pecadores, dando hasta su propia vida, no como Dios sino como hombre, para el perd\u00f3n de pecados. Debemos buscar refugio en \u00c9l; solo en \u00c9l la vida merece la pena\u00bb. Estas palabras fueron determinantes para su hermano que un a\u00f1o m\u00e1s tarde logr\u00f3 abandonar este vicio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">En 1991 comenz\u00f3 a ocuparse de pacientes terminales, todos varones, en un asilo de ancianos de Salvador da Bah\u00eda,<\/span> Abrigo Dom Pedro II<span lang=\"\">. Volcada en los dem\u00e1s y lejos de s\u00ed, eligi\u00f3 para su cuidado a los que consider\u00f3 que precisaban m\u00e1s atenciones humanas y espirituales. Oraba y cantaba junto a ellos, de modo que, estimulados por su ejemplo y palabra, muchos comenzaron a frecuentar los sacramentos. Hab\u00eda aprendido en su casa el valor del esfuerzo en su cariz evang\u00e9lico, as\u00ed obtuvo el carnet de conducir pensando que con \u00e9l podr\u00eda llevarlos a pasear. Fue otro de los signos visibles de su entrega a los enfermos. No en vano hab\u00eda manifestado claramente cu\u00e1les eran sus objetivos en la vida: \u00ab<\/span>Quiero tener una felicidad celestial, desbordar de alegr\u00eda, ayudar al pr\u00f3jimo y hacer incansablemente el bien<span lang=\"\">\u00bb<\/span>. Ten\u00eda la convicci\u00f3n de que para ello hab\u00eda venido al mundo: <span lang=\"\">\u00ab<\/span>Nac\u00ed para entregarme a Dios en la persona de los pobres y no deseo m\u00e1s nada, Se\u00f1or, que vivir esa entrega con dedicaci\u00f3n total y un grande amor<span lang=\"\">\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Todo segu\u00eda su curso dentro de una normalidad hasta que en enero de 1993 se incorpor\u00f3 al centro un hombre de 46 a\u00f1os, Augusto da Silva Peixoto; su ingreso era fruto de una recomendaci\u00f3n, ya que de otro modo no le hubiera correspondido recibir atenci\u00f3n en \u00e9l. El asunto no hubiera tenido nada de particular si no fuera por la enfermiza fijaci\u00f3n que tom\u00f3 hacia Lindalva. Ella, consciente de lo delicado del momento, y aunque se ocup\u00f3 de \u00e9l con la delicadeza acostumbrada que dispensaba a todos los internos, ejercit\u00f3 la prudencia al m\u00e1ximo. Pero en lugar de abandonar el centro cuando este hombre expuso sus pecaminosas intenciones, llevada de su amor por los ancianos, dijo: \u00abprefiero verter mi sangre que dejar este lugar\u00bb. De nada le sirvi\u00f3 rechazar las demandas il\u00edcitas de Augusto, que se hab\u00eda enajenado con ella, haci\u00e9ndole comprender que era una persona consagrada. Su mente tormentosa no aceptaba una negativa por respuesta. Incapaz de frenarlo, la beata tuvo que recurrir incluso a la asistencia de un oficial de seguridad. Este hecho despert\u00f3 la furia del acosador, y el 9 de abril de 1993, despu\u00e9s del V\u00eda Crucis de Viernes Santo, mientras distribu\u00eda el desayuno, Augusto primeramente la atac\u00f3 por la espalda para culminar su sed de venganza asest\u00e1ndole en total 44 pu\u00f1aladas. Lleno de obcecaci\u00f3n, y sin atisbos de arrepentimiento, manifest\u00f3: \u00ab\u00a1deb\u00ed de haber hecho esto antes!\u00bb. Lindalva ten\u00eda 39 a\u00f1os. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">El cardenal Lucas Moreira Neves, O.P., primado de Brasil, en su entierro dijo: \u00abUnos pocos a\u00f1os fueron suficientes para que Sor Lindalva coronara su vida religiosa con el martirio\u00bb. Fue beatificada el 2 de diciembre de 2007 en Salvador de Bah\u00eda por el cardenal Saraiva como delegado de Benedicto XVI.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 el 20 de octubre de 1953 en Sitio Malhada da Areia, una zona deprimida perteneciente a R\u00edo Grande del Norte, Brasil. Era fruto del segundo matrimonio de Jo\u00e3o Justo da F\u00e9, y de Mar\u00eda L\u00facia de Oliveira. Fue la sexta de trece hermanos. 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