{"id":10692,"date":"2017-01-09T07:05:02","date_gmt":"2017-01-09T12:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico-en-el-vaticano\/"},"modified":"2017-01-09T07:05:02","modified_gmt":"2017-01-09T12:05:02","slug":"texto-completo-discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico-en-el-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico-en-el-vaticano\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico en el Vaticano"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 09 Ene. 17 (ACI).-<br \/>\n\tComo es tradicional al comienzo de cada a&ntilde;o, el Papa Francisco dirigi&oacute; un discurso al Cuerpo Diplom&aacute;tico acreditado ante la Santa Sede, al que com&uacute;nmente se le conoce como &ldquo;el estado del mundo&rdquo;, en el que el Pont&iacute;fice hace un repaso de la situaci&oacute;n actual global y comenta su perspectiva y sus esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esta ocasi&oacute;n el Santo Padre quiso poner un acento especial en el tema de la seguridad y la paz. A continuaci&oacute;n el texto completo de su discurso:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tExcelencias,&nbsp;<br \/>\n\testimados Embajadores,&nbsp;<br \/>\n\tSe&ntilde;oras y Se&ntilde;ores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLes doy la bienvenida y les agradezco su presencia tan numerosa y fiel a esta cita tradicional, que nos permite manifestar rec&iacute;procamente el deseo de que el a&ntilde;o apenas iniciado sea para todos un tiempo de alegr&iacute;a, de prosperidad y de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMe dirijo con un sentimiento de especial reconocimiento al Decano del Cuerpo Diplom&aacute;tico, el Excelent&iacute;simo Se&ntilde;or Armindo Fernandes do Esp&iacute;rito Santo Vieira, Embajador de Angola, por las deferentes palabras que me ha dirigido en nombre de todo el Cuerpo Diplom&aacute;tico acreditado ante la Santa Sede, que ha aumentado recientemente con el establecimiento de las relaciones diplom&aacute;ticas con la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Mauritania, hace apenas un mes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDeseo igualmente agradecer a los numerosos Embajadores residentes en la Urbe, cuyo n&uacute;mero ha aumentado a lo largo del &uacute;ltimo a&ntilde;o, as&iacute; como a los Embajadores no residentes, que con su presencia en el d&iacute;a de hoy pretenden subrayar los v&iacute;nculos de amistad que unen a sus pueblos con la Santa Sede. Igualmente, quiero dirigir de modo especial un mensaje de p&eacute;same al Embajador de Malasia, recordando a su predecesor, Dato&rsquo; Mohd Zulkephli Bin Mohd Noor, fallecido el pasado mes de febrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDurante el a&ntilde;o transcurrido, las relaciones entre sus Pa&iacute;ses y la Santa Sede han tenido ocasi&oacute;n de profundizarse a&uacute;n m&aacute;s gracias a las cordiales visitas de numerosos Jefes de Estado y de Gobierno, a veces en concomitancia con los diversos encuentros que han marcado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, recientemente concluido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHan sido tambi&eacute;n varios los Acuerdos bilaterales firmados o ratificados, unos de car&aacute;cter general, dirigidos a reconocer el estatuto jur&iacute;dico de la Iglesia con la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, la Rep&uacute;blica Centroafricana, Ben&iacute;n y con Timor Oriental; otros de car&aacute;cter m&aacute;s espec&iacute;fico, como el&nbsp;Avenant&nbsp;firmado con Francia, o la Convenci&oacute;n en materia fiscal con la Rep&uacute;blica Italiana, que ha entrado recientemente en vigor, a los que hay que a&ntilde;adir el&nbsp;Memorandum&nbsp;de Acuerdo entre la Secretar&iacute;a de Estado y el Gobierno de los Emiratos &Aacute;rabes Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAdem&aacute;s, en l&iacute;nea con el compromiso de la Santa Sede de cumplir con las obligaciones asumidas en los acuerdos subscritos, se ha dado tambi&eacute;n la plena actuaci&oacute;n al&nbsp;Comprehensive Agreement&nbsp;con el Estado de Palestina, que entr&oacute; en vigor hace un a&ntilde;o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstimados Embajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHace un siglo, el mundo se encontraba en medio del primer conflicto mundial. Una&nbsp;in&uacute;til matanza[1], en la que las nuevas t&eacute;cnicas de combate sembraban muerte y causaban enormes sufrimientos a una poblaci&oacute;n civil inerme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn 1917, el rostro del conflicto cambi&oacute; profundamente, adquiriendo una fisonom&iacute;a cada vez m&aacute;s mundial mientras surg&iacute;an en el horizonte aquellos reg&iacute;menes totalitarios que durante mucho tiempo fueron causa de lacerantes divisiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCien a&ntilde;os despu&eacute;s, muchas zonas del mundo pueden decir que se han beneficiado de prolongados per&iacute;odos de paz, que han favorecido unas oportunidades de desarrollo econ&oacute;mico y formas de bienestar sin precedentes. Si hoy para muchos la paz les parece de alguna manera un bien que se da por descontado, casi un derecho adquirido al que no se le presta demasiada atenci&oacute;n, para demasiadas personas esa paz es todav&iacute;a una simple ilusi&oacute;n lejana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMillones de personas viven hoy en medio de conflictos insensatos. Incluso en aquellos lugares que en otro tiempo se consideraban seguros se advierte un sentimiento general de miedo. Con frecuencia nos sentimos abrumados por las im&aacute;genes de muerte, por el&nbsp; dolor de los inocentes que imploran ayuda y consuelo, por el luto del que llora un ser querido a causa del odio y de la violencia, por el drama de los refugiados que escapan de la guerra o de los emigrantes que perecen tr&aacute;gicamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor eso quisiera dedicar el encuentro de hoy al tema de la seguridad y de la paz, porque en el clima general de preocupaci&oacute;n por el presente y de incertidumbre y angustia por el futuro, en el que nos encontramos inmersos, considero importante dirigir una palabra de esperanza, que nos se&ntilde;ale tambi&eacute;n un posible camino para recorrer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHace tan solo unos d&iacute;as hemos celebrado la&nbsp;50 Jornada Mundial de la Paz, instituida por mi predecesor el beato&nbsp;Pablo VI, &laquo;como presagio y como promesa, al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la Paz con su justo y ben&eacute;fico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura&raquo;[2].&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara los cristianos, la paz es un don del Se&ntilde;or, aclamada y cantada por los &aacute;ngeles en el momento del nacimiento de Cristo: &laquo;Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad&raquo; (Lc&nbsp;2,14). Es un bien positivo, &laquo;el fruto del orden asignado a la sociedad humana&raquo;[3]&nbsp;por Dios y &laquo;no es la mera ausencia de la guerra&raquo;[4].&nbsp;No se &laquo;reduce solo al establecimiento de un equilibrio de las fuerzas adversarias&raquo;[5], sino que m&aacute;s bien exige el compromiso de personas de buena voluntad &laquo;sedientos de una justicia m&aacute;s perfecta&raquo;[6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esa l&iacute;nea, manifiesto la viva convicci&oacute;n de que toda expresi&oacute;n religiosa est&aacute; llamada a promover la paz. Lo he podido experimentar de manera significativa en la&nbsp;Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por la Paz, que se celebr&oacute; en As&iacute;s el pasado mes de septiembre, durante la cual los representantes de las diversas religiones se han encontrado para &laquo;dar voz a los que sufren, a los que no tienen voz y no son escuchados&raquo;[7],as&iacute; como en mi visita al&nbsp;Templo Mayor de Roma&nbsp;o a la&nbsp;Mezquita de Bak&uacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSabemos que se ha cometido violencia por razones religiosas, comenzando precisamente por Europa, donde las divisiones hist&oacute;ricas entre cristianos han durado mucho tiempo. En&nbsp;mi reciente viaje a Suecia, quise recordar que tenemos una urgente necesidad de sanar las heridas del pasado y de caminar juntos hacia metas comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la base de ese camino ha de estar el di&aacute;logo aut&eacute;ntico entre las diversas confesiones religiosas. Es un dialogo posible y necesario, como he tratado de atestiguar en el&nbsp;encuentro que he tenido en Cuba con el Patriarca Cirilo de Mosc&uacute;, as&iacute; como en los viajes apost&oacute;licos a&nbsp;Armenia,&nbsp;Georgia y Azerbaiy&aacute;n, donde he percibido la aspiraci&oacute;n de aquellos pueblos a solucionar los conflictos que desde hace a&ntilde;os perjudican la concordia y la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAl mismo tiempo, no debemos olvidar las muchas iniciativas, inspiradas en la religi&oacute;n, que contribuyen, incluso a menudo con el sacrificio de los m&aacute;rtires, a la construcci&oacute;n del bien com&uacute;n por medio de la educaci&oacute;n y la asistencia, sobre todo en las regiones m&aacute;s desfavorecidas y en las zonas de conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTales obras contribuyen a la paz y dan testimonio concreto de que, cuando se coloca en el centro de la propia actividad la dignidad de la persona humana, es posible vivir y trabajar juntos, a pesar de pertenecer a pueblos, culturas y tradiciones diferentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDesgraciadamente, somos conscientes de que todav&iacute;a hoy, la experiencia religiosa, en lugar de abrirnos a los dem&aacute;s, puede ser utilizada a veces como pretexto para cerrazones, marginaciones y violencias. Me refiero en particular al terrorismo de matriz fundamentalista, que en el a&ntilde;o pasado ha segado la vida de numerosas v&iacute;ctimas en todo el mundo: en Afganist&aacute;n, Bangladesh, B&eacute;lgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Jordania, Irak, Nigeria, Pakist&aacute;n, Estados Unidos de Am&eacute;rica, T&uacute;nez y Turqu&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSon gestos viles, que usan a los ni&ntilde;os para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berl&iacute;n, o sencillamente celebra la llegada del a&ntilde;o nuevo, como en Estambul.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSe trata de una locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte, intentando afirmar una voluntad de dominio y de poder. Hago por tanto un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl terrorismo fundamentalista es fruto de una grave miseria espiritual, vinculada tambi&eacute;n a menudo a una considerable pobreza social. Solo podr&aacute; ser plenamente vencido con la acci&oacute;n com&uacute;n de los l&iacute;deres religiosos y pol&iacute;ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA los primeros les corresponde la tarea de transmitir aquellos valores religiosos que no admiten una contraposici&oacute;n entre el temor de Dios y el amor por el pr&oacute;jimo. A los segundos les corresponde garantizar en el espacio p&uacute;blico el derecho a la libertad religiosa, reconociendo la aportaci&oacute;n positiva y constructiva que &eacute;sta comporta para la edificaci&oacute;n de la sociedad civil, en donde la pertenencia social, sancionada por el principio de ciudadan&iacute;a, y la dimensi&oacute;n espiritual de la vida no pueden ser concebidas como contrarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA quien gobierna le corresponde, adem&aacute;s, la responsabilidad de evitar que se den las condiciones favorables para la propagaci&oacute;n de los fundamentalismos. Eso requiere adecuadas pol&iacute;ticas sociales que combatan la pobreza, y que requieren de una sincera valorizaci&oacute;n de la familia, como lugar privilegiado de la maduraci&oacute;n humana, y de abundantes esfuerzos en el &aacute;mbito educativo y cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn este sentido, acojo con inter&eacute;s la iniciativa del Consejo de Europa sobre la dimensi&oacute;n religiosa del di&aacute;logo intercultural, que el a&ntilde;o pasado se ha centrado en el papel de la educaci&oacute;n en la prevenci&oacute;n de la radicalizaci&oacute;n, que conduce al terrorismo y al extremismo violento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSe trata de una oportunidad para profundizar en el papel que tiene el fen&oacute;meno religioso y la educaci&oacute;n en la pacificaci&oacute;n real del tejido social, necesaria para la convivencia en una sociedad multicultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA este respecto, deseo expresar la convicci&oacute;n de que la autoridad pol&iacute;tica no solo debe garantizar la seguridad de sus propios ciudadanos ?concepto que puede ser f&aacute;cilmente reducido al de un simple &laquo;vivir tranquilo&raquo;?, sino que tambi&eacute;n est&aacute; llamada a ser verdadera promotora y constructora de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa paz es una &laquo;virtud activa&raquo;, que requiere el compromiso y la cooperaci&oacute;n de cada persona y de todo el cuerpo social en su conjunto. Como advert&iacute;a el&nbsp;Concilio Vaticano II, &laquo;la paz jam&aacute;s es una cosa del todo hecha, sino un perpetuo quehacer&raquo;[8],&nbsp;salvaguardando el bien de las personas y respetando su dignidad. Construirla requiere en primer lugar renunciar a la violencia en la reivindicaci&oacute;n de los propios derechos[9].&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPrecisamente a este principio he dedicado el&nbsp;Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2017, titulado: &laquo;La no violencia: un estilo de pol&iacute;tica para la paz&raquo;, para recordar sobre todo c&oacute;mo la no violencia es un estilo pol&iacute;tico basado en la primac&iacute;a del derecho y de la dignidad de toda persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tConstruir la paz requiere tambi&eacute;n que &laquo;se desarraiguen las causas de discordia entre los hombres, que son las que alimentan las guerras&raquo;[10],&nbsp;empezando por las injusticias. Existe, de hecho, una &iacute;ntima relaci&oacute;n entre la justicia y la paz[11].&nbsp;&laquo;Pero, ?observaba San&nbsp;Juan Pablo II? puesto que la justicia humana es siempre fr&aacute;gil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los ego&iacute;smos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con&nbsp;el perd&oacute;n, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas&nbsp;(&#8230;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl perd&oacute;n en modo alguno se contrapone a la justicia, [sino] tiende m&aacute;s bien a esa plenitud de la justicia que conduce a la tranquilidad del orden y que (&#8230;) pretende una profunda recuperaci&oacute;n de las heridas abiertas. Para esta recuperaci&oacute;n, son esenciales ambos, la justicia y el perd&oacute;n&raquo;[12].&nbsp;Estas palabras, hoy m&aacute;s actuales que nunca, se han encontrado con la disponibilidad de algunos Jefes de Estado o de Gobierno para acoger mi invitaci&oacute;n a tener un gesto de clemencia a favor de los encarcelados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA ellos, como tambi&eacute;n a quienes trabajan para crear condiciones de vida digna para los detenidos y favorecer su reinserci&oacute;n en la sociedad, deseo expresarles mi especial reconocimiento y gratitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstoy convencido de que para muchos el Jubileo extraordinario de la Misericordia ha sido una ocasi&oacute;n particularmente propicia para descubrir tambi&eacute;n la &laquo;incidencia importante y positiva de la misericordia como&nbsp;valor social&raquo;[13].&nbsp;Cada uno puede contribuir a dar vida a &laquo;una&nbsp;cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los dem&aacute;s: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos&raquo;[14].&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSolo as&iacute; se podr&aacute;n construir sociedades abiertas y hospitalarias para los extranjeros y, al mismo tiempo, seguras y pac&iacute;ficas internamente. Esto es a&uacute;n m&aacute;s necesario hoy en d&iacute;a en que siguen aumentando, en diferentes partes del mundo, los grandes flujos migratorios. Pienso sobre todo en los numerosos refugiados y desplazados en algunas zonas de &Aacute;frica, en el Sudeste asi&aacute;tico y en aquellos que huyen de las zonas de conflicto en Oriente Medio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl a&ntilde;o pasado, la comunidad internacional se vio interpelada por dos importantes eventos convocados por las Naciones Unidas: la primera Cumbre Humanitaria Mundial y la Cumbre sobre los grandes Desplazamientos de Refugiados y Migrantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs necesario un compromiso com&uacute;n en favor de los inmigrantes, los refugiados y los desplazados, que haga posible el darles una acogida digna. Esto implica saber conjugar el derecho de &laquo;cada hombre (&hellip;) a emigrar a otros pa&iacute;ses y fijar all&iacute; su domicilio&raquo;[15]&nbsp;y, al mismo tiempo, garantizar la posibilidad de una integraci&oacute;n de los inmigrantes en los tejidos sociales en los que se insertan, sin que &eacute;stos sientan amenazada su seguridad, su identidad cultural y sus propios equilibrios pol&iacute;ticos y sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor otra parte, los mismos inmigrantes no deben olvidar que tienen el deber de respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los pa&iacute;ses que los acogen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUn enfoque prudente de parte de las autoridades p&uacute;blicas no comporta la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de clausura hacia los inmigrantes, sino que implica evaluar, con sabidur&iacute;a y altura de miras, hasta qu&eacute; punto su pa&iacute;s es capaz, sin provocar da&ntilde;os al bien com&uacute;n de sus ciudadanos, de proporcionar a los inmigrantes una vida digna, especialmente a quienes tienen verdadera necesidad de protecci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo se puede de ning&uacute;n modo reducir la actual crisis dram&aacute;tica a un simple recuento num&eacute;rico. Los inmigrantes son personas con nombres, historias y familias, y no podr&aacute; haber nunca verdadera paz mientras quede un solo ser humano al que se le vulnere la propia identidad personal y se le reduzca a una mera cifra estad&iacute;stica o a objeto de inter&eacute;s econ&oacute;mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl problema de la inmigraci&oacute;n es un tema que no puede dejar indiferentes a algunos pa&iacute;ses mientras que otros sobrellevan, a menudo con un esfuerzo considerable y graves dificultades, el compromiso humanitario de hacer frente a una emergencia que no parece tener fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTodos deber&iacute;an sentirse constructores y corresponsables del bien com&uacute;n internacional, incluso a trav&eacute;s de gestos concretos de humanidad, que son requisitos fundamentales para la paz y el desarrollo que naciones enteras y millones de personas siguen a&uacute;n esperando. Por eso, estoy agradecido a todos los pa&iacute;ses que acogen generosamente a los necesitados, comenzando por algunas naciones europeas, especialmente Italia, Alemania, Grecia y Suecia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMe quedar&aacute; grabado para siempre&nbsp;el viaje que hice a la isla de Lesbos, junto a mis hermanos el Patriarca Bartolom&eacute; y el Arzobispo Jer&oacute;nimo, donde vi y toqu&eacute; con la mano la dram&aacute;tica situaci&oacute;n de los campos de refugiados, as&iacute; como la humanidad y el esp&iacute;ritu de servicio de muchas personas comprometidas en su asistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTampoco se debe olvidar la hospitalidad ofrecida por otros pa&iacute;ses europeos y de Oriente Medio, como L&iacute;bano, Jordania y Turqu&iacute;a, as&iacute; como el compromiso de diferentes pa&iacute;ses de &Aacute;frica y Asia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n en&nbsp;mi viaje a M&eacute;xico, donde pude experimentar la alegr&iacute;a del pueblo mexicano, me sent&iacute; cerca de los miles de inmigrantes centroamericanos que sufren terribles injusticias y peligros en su intento de alcanzar un futuro mejor, y que son v&iacute;ctimas de extorsi&oacute;n y objeto de ese despreciable comercio ?horrible forma de esclavitud moderna? que es la trata de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEnemiga de la paz es una &laquo;visi&oacute;n reductiva&raquo; del hombre, que abre el camino a la propagaci&oacute;n de la iniquidad, las desigualdades sociales y la corrupci&oacute;n. Justo con relaci&oacute;n a este &uacute;ltimo fen&oacute;meno, la Santa Sede ha asumido nuevos compromisos, depositando formalmente, el 19 de septiembre, el instrumento de adhesi&oacute;n a la&nbsp;Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas contra la Corrupci&oacute;n, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 31 de octubre de 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la enc&iacute;clica&nbsp;Populorum Progressio, que este a&ntilde;o celebra su cincuenta aniversario, el beato Pablo VI record&oacute; c&oacute;mo estas desigualdades provocan discordias. &laquo;El camino de la paz pasa por el desarrollo&raquo;[16]&nbsp;que las autoridades p&uacute;blicas tienen la obligaci&oacute;n de estimular y fomentar, creando las condiciones para una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa de los recursos e incentivando oportunidades de trabajo, sobre todo para los m&aacute;s j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el mundo hay todav&iacute;a muchas personas, especialmente ni&ntilde;os, que a&uacute;n sufren por causa de una pobreza end&eacute;mica y viven en situaciones de inseguridad alimentaria ?m&aacute;s bien, de hambre? mientras que los recursos naturales son objeto de la &aacute;vida explotaci&oacute;n de unos pocos, desperdici&aacute;ndose cada d&iacute;a enormes cantidades de alimentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos ni&ntilde;os y los j&oacute;venes son el futuro, se trabaja y se construye para ellos. No podemos descuidarlos y olvidarlos ego&iacute;stamente. Por esta raz&oacute;n, como he advertido recientemente en una&nbsp;carta enviada a todos los obispos, considero prioritaria la defensa de los ni&ntilde;os, cuya inocencia ha sido frecuentemente rota bajo el peso de la explotaci&oacute;n, del trabajo clandestino y esclavo, de la prostituci&oacute;n o de los abusos de los adultos, de los pandilleros y de los mercaderes de muerte[17].&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDurante&nbsp;mi viaje a Polonia, con ocasi&oacute;n de la Jornada Mundial de la Juventud, me encontr&eacute; con miles de j&oacute;venes llenos de entusiasmo y ganas de vivir. He visto, en cambio, el dolor y el sufrimiento de muchos otros. Pienso en los chicos y chicas que sufren las consecuencias del terrible conflicto en Siria, privados de la alegr&iacute;a de la infancia y de la juventud: desde la posibilidad de jugar libremente a la oportunidad de ir a la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA ellos, y a todo el querido pueblo sirio, dirijo constantemente mi pensamiento, a la vez que hago un llamamiento a la comunidad internacional para que trabaje con diligencia para poner en marcha una seria negociaci&oacute;n, que ponga definitivamente fin a un conflicto que est&aacute; provocando un verdadero desastre humanitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCada una de las partes implicadas ha de tener como prioridad el respeto del derecho humanitario internacional, asegurando la protecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n civil y la necesaria ayuda humanitaria. El deseo com&uacute;n es que la tregua que se ha firmado recientemente sea para todo el pueblo sirio un signo de la esperanza que tanto necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEsto requiere tambi&eacute;n que se hagan esfuerzos para erradicar el despreciable tr&aacute;fico de armas y la continua carrera para producir y distribuir armas cada vez m&aacute;s sofisticadas. Causan un gran desconcierto las pruebas llevadas a cabo en la Pen&iacute;nsula coreana, que desestabilizan a la regi&oacute;n y plantean a la comunidad internacional unos inquietantes interrogantes acerca del riesgo de una nueva carrera de armamentos nucleares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSiguen siendo actuales las palabras de San&nbsp;Juan XXIII&nbsp;en la&nbsp;Pacem in terris&nbsp;cuando afirmaba que &laquo;la recta raz&oacute;n y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos; que, de un lado y de otro, las naciones que los poseen los reduzcan simult&aacute;neamente; que se proh&iacute;ban las armas at&oacute;micas&raquo;[18].&nbsp;En tal sentido, y tambi&eacute;n en vista de la pr&oacute;xima Conferencia de Desarme, la Santa Sede trabaja por promover una &eacute;tica de la paz y de la seguridad que supere a la del miedo y de la &laquo;cerraz&oacute;n&raquo; que condiciona el debate sobre las armas nucleares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n por lo que respecta a las armas convencionales,&nbsp;hay que se&ntilde;alar que la facilidad con la que a menudo se puede acceder al mercado de las armas, incluso las de peque&ntilde;o calibre, adem&aacute;s de agravar la situaci&oacute;n en las diversas zonas de conflicto, produce una sensaci&oacute;n muy extendida y generalizada de inseguridad y temor, que es m&aacute;s peligrosa en los momentos de incertidumbre social y de profunda transformaci&oacute;n como el que vivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa ideolog&iacute;a, que se sirve de los problemas sociales para fomentar el desprecio y el odio y ve al otro como un enemigo que hay que destruir, es enemiga de la paz. Desafortunadamente, nuevas formas de ideolog&iacute;a aparecen constantemente en el horizonte de la humanidad. Haci&eacute;ndose pasar por portadoras de beneficios para el pueblo, dejan en cambio detr&aacute;s de s&iacute; pobreza, divisiones, tensiones sociales, sufrimiento y con frecuencia incluso la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa paz, sin embargo, se conquista con la solidaridad. De ella brota la voluntad de di&aacute;logo y de colaboraci&oacute;n, del que la diplomacia es un instrumento fundamental. La misericordia y la solidaridad es lo que mueve a la Santa Sede y a la Iglesia Cat&oacute;lica en su compromiso decidido por solucionar los conflictos o seguir los procesos de paz, de reconciliaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de soluciones negociadas a los mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLlena de esperanza ver que algunos de los intentos realizados se deben a la buena voluntad de tantas personas diferentes que se empe&ntilde;an de modo activo y eficaz en favor de la paz. Pienso en los esfuerzos realizados en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os para un nuevo acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos. Tambi&eacute;n pienso en el esfuerzo llevado a cabo con tenacidad, a pesar de las dificultades, para terminar con a&ntilde;os de conflicto en Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste planteamiento busca fomentar la confianza mutua, mantener caminos de di&aacute;logo y hacer hincapi&eacute; en la necesidad de gestos valientes, que son muy urgentes tambi&eacute;n en la vecina Venezuela, donde las consecuencias de la crisis pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica, est&aacute;n pesando desde hace tiempo sobre la poblaci&oacute;n civil; o en otras partes del mundo, empezando por Oriente Medio, no solo para poner fin al conflicto sirio, sino tambi&eacute;n para promover una sociedad plenamente reconciliada en Irak y en Yemen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Santa Sede renueva tambi&eacute;n su urgente llamamiento para que se reanude el di&aacute;logo entre israel&iacute;es y palestinos, para que se alcance una soluci&oacute;n estable y duradera que garantice la convivencia pac&iacute;fica de dos Estados dentro de fronteras reconocidas internacionalmente. Ning&uacute;n conflicto ha de convertirse en un h&aacute;bito del que parece que nadie se puede librar. Israel&iacute;es y palestinos necesitan la paz. Todo el Oriente Medio necesita con urgencia la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n espero que se cumplan plenamente los acuerdos destinados a restablecer la paz en Libia, donde es m&aacute;s urgente que nunca sanar las divisiones de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Del mismo modo, animo todos los esfuerzos que en &aacute;mbito local e internacional est&eacute;n destinados a restaurar la convivencia civil en Sud&aacute;n y en Sud&aacute;n del Sur, en la Rep&uacute;blica Centroafricana, atormentados por continuos enfrentamientos armados, masacres y devastaciones, as&iacute; como en otras naciones del Continente marcadas por tensiones e inestabilidad pol&iacute;tica y social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn particular, espero que el reciente acuerdo firmado en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo contribuya a hacer que los que tienen responsabilidades pol&iacute;ticas se esfuercen diligentemente para promover la reconciliaci&oacute;n y el di&aacute;logo entre todos los miembros de la sociedad civil. Mi pensamiento se dirige tambi&eacute;n a Myanmar, de modo que se promueva una convivencia pac&iacute;fica y, con la ayuda de la comunidad internacional, no se deje de atender a aquellos que est&aacute;n en grave y urgente necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n en Europa, donde no faltan las tensiones, la disponibilidad al di&aacute;logo es la &uacute;nica manera de garantizar la seguridad y el desarrollo del Continente. Por tanto, celebro las iniciativas destinadas a promover el proceso de reunificaci&oacute;n de Chipre, que hoy precisamente ve una reanudaci&oacute;n de las negociaciones, mientras espero que en Ucrania se sigan buscando con determinaci&oacute;n soluciones viables para la plena aplicaci&oacute;n de los compromisos asumidos por las partes y, sobre todo, para que se le d&eacute; una pronta respuesta a una situaci&oacute;n humanitaria que sigue siendo grave.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tToda Europa est&aacute; atravesando un momento decisivo de su historia, en el que est&aacute; llamada a redescubrir su propia identidad. Para ello es necesario volver a descubrir sus ra&iacute;ces con el fin de plasmar su propio futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tFrente a las fuerzas disgregadoras, es m&aacute;s urgente que nunca actualizar la &laquo;idea de Europa&raquo; para dar a luz un nuevo humanismo basado en la capacidad de integrar, de dialogar y de generar[19].&nbsp;que han hecho grande al as&iacute; llamado Viejo Continente. El proceso de unificaci&oacute;n europea, que comenz&oacute; despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, ha sido y sigue siendo una oportunidad &uacute;nica para la estabilidad, la paz y la solidaridad entre los pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAqu&iacute; solo puedo reiterar el inter&eacute;s y la preocupaci&oacute;n de la Santa Sede por Europa y su futuro, consciente de que los valores que han animado y fundado este proyecto, del que este a&ntilde;o se cumple el sexag&eacute;simo aniversario, son comunes a todo el Continente y se extienden m&aacute;s all&aacute; de la misma Uni&oacute;n Europea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tExcelencias, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tConstruir la paz significa tambi&eacute;n trabajar activamente para el cuidado de la Creaci&oacute;n. El Acuerdo de Par&iacute;s sobre el clima, que ha entrado recientemente en vigor, es un signo importante de nuestro compromiso com&uacute;n por dejar a los que vengan despu&eacute;s de nosotros un mundo hermoso y habitable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEspero que los esfuerzos realizados en los &uacute;ltimos tiempos para abordar el cambio clim&aacute;tico cuenten con una cooperaci&oacute;n m&aacute;s amplia por parte de todos, ya que la Tierra es nuestra casa com&uacute;n, y es necesario tener en cuenta que las decisiones de cada uno repercuten sobre la vida de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSin embargo, es evidente tambi&eacute;n que hay fen&oacute;menos que sobrepasan la capacidad de la acci&oacute;n humana. Me refiero a los numerosos terremotos que han golpeado a algunas regiones del mundo. Pienso sobre todo en los que se produjeron en Ecuador, Italia e Indonesia, que han provocado numerosas muertes y donde todav&iacute;a muchas personas viven en condiciones muy precarias.&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPude visitar personalmente algunas zonas afectadas&nbsp;por el terremoto en el centro de Italia, donde he comprobado las heridas que el terremoto ha causado en una tierra rica en arte y cultura, he podido compartir el dolor de tanta gente, junto con su valor y determinaci&oacute;n para reconstruir todo lo que se ha destruido. Espero que la solidaridad que ha unido al querido pueblo italiano en las horas siguientes al terremoto, siga animando a toda la Naci&oacute;n, especialmente en estos delicados momentos de su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Santa Sede e Italia est&aacute;n particularmente ligadas por obvias razones hist&oacute;ricas, culturales y geogr&aacute;ficas. Ese v&iacute;nculo se ha apreciado con claridad en el a&ntilde;o jubilar y agradezco a todas las Autoridades italianas por su ayuda en la organizaci&oacute;n de este evento, tambi&eacute;n para garantizar la seguridad de los peregrinos que llegaron de todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstimados Embajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa paz es un don, un desaf&iacute;o y un compromiso. Un don porque brota del coraz&oacute;n de Dios; un desaf&iacute;o, porque es un bien que no se da nunca por descontado y debe ser conquistado continuamente; un compromiso, ya que requiere el trabajo apasionado de toda persona de buena voluntad para buscarla y construirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo existe, por tanto, la verdadera paz si no se parte de una visi&oacute;n del hombre que sepa promover su desarrollo integral, teniendo en cuenta su dignidad trascendente, ya que &laquo;el desarrollo es el nuevo nombre de la paz&raquo;[20],&nbsp;como recordaba el beato Pablo VI. Por tanto, este es mi deseo para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o: que crezcan en nuestros pa&iacute;ses y sus pueblos las oportunidades para trabajar juntos y construir una paz verdadera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor su parte, la Santa Sede, y en particular la Secretar&iacute;a de Estado, estar&aacute;n siempre dispuestas a cooperar con todos los que trabajan para poner fin a los conflictos abiertos y para dar apoyo y esperanza a las poblaciones que sufren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la liturgia pronunciamos el saludo &laquo;la paz est&eacute; con vosotros&raquo;. Con esta expresi&oacute;n, prenda de abundantes bendiciones divinas, les renuevo a ustedes, distinguidos miembros del cuerpo diplom&aacute;tico, a sus familias, a los pa&iacute;ses que representan, mis mejores deseos para el A&ntilde;o Nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t**<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[1]&nbsp;Benedicto XV,&nbsp;Carta a los jefes de los pueblos beligerantes, 1 agosto 1917: AAS IX (1917), 423.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[2]&nbsp;Pablo VI,&nbsp;Mensaje para la celebraci&oacute;n de la I Jornada Mundial de la Paz,&nbsp;1 enero 1968.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[3]&nbsp;Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano II, Constituci&oacute;n pastoral&nbsp;Gaudium et Spes&nbsp;(GS), 7 diciembre 1965, 78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[4]&nbsp;Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[5]&nbsp;Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[6]&nbsp;Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[7]&nbsp;Discurso en la Jornada Mundial de Oraci&oacute;n por la Paz, As&iacute;s, 20 septiembre 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[8]&nbsp;GS, 78.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[9]&nbsp;Cf.&nbsp;Ib&iacute;d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[10]&nbsp;Ib&iacute;d., 83.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[11]&nbsp;Cf.&nbsp;Sal&nbsp; 85, 11 e&nbsp;Is&nbsp;32, 17.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[12]&nbsp;Juan Pablo II,&nbsp;Mensaje para la XXXV Jornada Mundial de la Paz: No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perd&oacute;n,1 enero 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[13]&nbsp;Carta apost&oacute;lica&nbsp;Misericordia et misera, 20 noviembre 2016, 18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[14]&nbsp;Ib&iacute;d., 20.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[15]&nbsp;Juan XXIII, Carta enc&iacute;clica&nbsp;Pacem in terris, 11 abril 1963, 25.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[16]&nbsp;Pablo VI, Carta Enc&iacute;clica&nbsp;Populorum Progressio, 26 marzo 1967, 83.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[17]&nbsp;Cf.&nbsp;Carta a los Obispos en la fiesta de los Santos Inocentes, 28 diciembre 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[18]&nbsp;N. 112.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[19]&nbsp;Cf.&nbsp;Discurso en la entrega del Premio Carlo Magno, 6 mayo 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t[20]&nbsp;Pablo VI,&nbsp;Populorum Progressio,&nbsp;87.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 09 Ene. 17 (ACI).- Como es tradicional al comienzo de cada a&ntilde;o, el Papa Francisco dirigi&oacute; un discurso al Cuerpo Diplom&aacute;tico acreditado ante la Santa Sede, al que com&uacute;nmente se le conoce como &ldquo;el estado del mundo&rdquo;, en el que el Pont&iacute;fice hace un repaso de la situaci&oacute;n actual global y comenta su perspectiva &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-discurso-del-papa-francisco-al-cuerpo-diplomatico-en-el-vaticano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO COMPLETO: Discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplom\u00e1tico en el Vaticano\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10692","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10692"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10692\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}