{"id":10839,"date":"2017-01-13T08:05:04","date_gmt":"2017-01-13T13:05:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-documento-preparatorio-para-el-sinodo-de-los-obispos-2018-sobre-los-jovenes\/"},"modified":"2017-01-13T08:05:04","modified_gmt":"2017-01-13T13:05:04","slug":"texto-documento-preparatorio-para-el-sinodo-de-los-obispos-2018-sobre-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-documento-preparatorio-para-el-sinodo-de-los-obispos-2018-sobre-los-jovenes\/","title":{"rendered":"TEXTO: Documento preparatorio para el S\u00ednodo de los Obispos 2018 sobre los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 13 Ene. 17 (ACI).-<br \/>\n\tLa Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hoy el documento preparatorio para la asamblea general ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos que se celebrar&aacute; en octubre de 2018 y que tendr&aacute; como tema &ldquo;Los j&oacute;venes, la fe y el discernimiento vocacional&quot;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n el texto completo del documento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tIntroducci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Os he dicho esto para que mi gozo est&eacute; en vosotros y vuestro gozo sea perfecto&raquo; (Jn&nbsp;15,11): este es el proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todos los tiempos y, por tanto, tambi&eacute;n para todos los j&oacute;venes y las j&oacute;venes del tercer milenio, sin excepci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAnunciar la alegr&iacute;a del Evangelio es la misi&oacute;n que el Se&ntilde;or ha confiado a su Iglesia. El S&iacute;nodo sobre la nueva evangelizaci&oacute;n y la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica&nbsp;Evangelii gaudium&nbsp;han afrontado c&oacute;mo llevar a cabo esta misi&oacute;n en el mundo de hoy; en cambio, los dos S&iacute;nodos sobre la familia y la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica Post-sinodal&nbsp;Amoris laetitia&nbsp;se han dedicado al acompa&ntilde;amiento de las familias hacia esta alegr&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tComo continuaci&oacute;n de este camino, a trav&eacute;s de un nuevo camino sinodal sobre el tema: &laquo;Los j&oacute;venes, la fe y el discernimiento vocacional&raquo;, la Iglesia ha decidido interrogarse sobre c&oacute;mo acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y tambi&eacute;n pedir a los mismos j&oacute;venes que la ayuden a identificar las modalidades m&aacute;s eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia. A trav&eacute;s de los j&oacute;venes, la Iglesia podr&aacute; percibir la voz del Se&ntilde;or que resuena tambi&eacute;n hoy. Como en otro tiempo Samuel (cfr.&nbsp;1Sam&nbsp;3,1-21) y Jerem&iacute;as (cfr.&nbsp;Jer&nbsp;1,4-10), hay j&oacute;venes que saben distinguir los signos de nuestro tiempo que el Esp&iacute;ritu se&ntilde;ala. Escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del ma&ntilde;ana que se aproxima y las v&iacute;as que la Iglesia est&aacute; llamada a recorrer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vocaci&oacute;n al amor asume para cada uno una forma concreta en la vida cotidiana a trav&eacute;s de una serie de opciones que articulan estado de vida (matrimonio, ministerio ordenado, vida consagrada, etc.), profesi&oacute;n, modalidad de compromiso social y pol&iacute;tico, estilo de vida, gesti&oacute;n del tiempo y del dinero, etc. Asumidas o padecidas, conscientes o inconscientes, se trata de elecciones de las que nadie puede eximirse. El prop&oacute;sito del discernimiento vocacional es descubrir c&oacute;mo transformarlas, a la luz de la fe, en pasos hacia la plenitud de la alegr&iacute;a a la que todos estamos llamados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Iglesia es consciente de poseer &laquo;lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas&raquo; (Mensaje del Concilio Vaticano II a los j&oacute;venes, 8 de diciembre de 1965); las riquezas de su tradici&oacute;n espiritual ofrecen muchos instrumentos con los que acompa&ntilde;ar la maduraci&oacute;n de la conciencia y de una aut&eacute;ntica libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDesde esta perspectiva, con el presente&nbsp;Documento Preparatorio, se da inicio a la fase de consulta de todo el Pueblo de Dios. El&nbsp;Documento&nbsp;&ndash; dirigido a los S&iacute;nodos de los Obispos y a los Consejos de los Jerarcas de las Iglesias Orientales Cat&oacute;licas, a las Conferencias Episcopales, a los Dicasterios de la Curia Romana y a la Uni&oacute;n de Superiores Generales &ndash; termina con un cuestionario. Adem&aacute;s est&aacute; prevista una consulta de todos los j&oacute;venes a trav&eacute;s de un sitio web, con un cuestionario sobre sus expectativas y su vida. Las respuestas a los dos cuestionarios constituir&aacute;n la base para la redacci&oacute;n del&nbsp;Documento de trabajo&nbsp;o&nbsp;Instrumentum laboris, que ser&aacute; el punto de referencia para la discusi&oacute;n de los Padres sinodales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste&nbsp;Documento Preparatorio&nbsp;propone una reflexi&oacute;n articulada en tres pasos. Se comienza delineando brevemente algunas din&aacute;micas sociales y culturales del mundo en el que los j&oacute;venes crecen y toman sus decisiones, para proponer una lectura de fe. Posteriormente se abordan los pasos fundamentales del proceso de discernimiento, que es el instrumento principal que la Iglesia desea ofrecer a los j&oacute;venes para que descubran, a la luz de la fe, la propia vocaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, se ponen de relieve los componentes fundamentales de una pastoral juvenil vocacional. Por lo tanto, no se trata de un documento completo, sino de una especie de mapa que pretende fomentar una investigaci&oacute;n cuyos frutos s&oacute;lo estar&aacute;n disponibles al t&eacute;rmino del camino sinodal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTras las huellas del disc&iacute;pulo amado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tOfrecemos como inspiraci&oacute;n para el camino que inicia un icono evang&eacute;lico: Juan, el ap&oacute;stol. En la lectura del Cuarto Evangelio &eacute;l no s&oacute;lo es la figura ejemplar del joven que elige seguir a Jes&uacute;s sino tambi&eacute;n &laquo;el disc&iacute;pulo a quien Jes&uacute;s amaba&raquo; (Jn&nbsp;13,23; 19,26; 21,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Fij&aacute;ndose en Jes&uacute;s que pasaba, [Juan el Bautista] dijo: &ldquo;He ah&iacute; el Cordero de Dios&rdquo;. Los dos disc&iacute;pulos le oyeron hablar as&iacute; y siguieron a Jes&uacute;s. Jes&uacute;s se volvi&oacute; y, al ver que le segu&iacute;an, les dice: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; busc&aacute;is?&rdquo;. Ellos le respondieron: &ldquo;Rabb&iacute; &ndash; que quiere decir &lsquo;Maestro&rsquo; &ndash;, &iquest;d&oacute;nde vives?&rdquo;. Les respondi&oacute;: &ldquo;Venid y lo ver&eacute;is&rdquo;. Fueron, pues, vieron d&oacute;nde viv&iacute;a y se quedaron con &eacute;l aquel d&iacute;a. Era m&aacute;s o menos la hora d&eacute;cima&raquo; (Jn&nbsp;1,36-39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn b&uacute;squeda de un sentido que dar a la propia vida, dos disc&iacute;pulos del Bautista son interpelados por Jes&uacute;s con la pregunta penetrante: &laquo;&iquest;Qu&eacute; busc&aacute;is?&raquo;. A su contestaci&oacute;n &laquo;Rabb&iacute; &ndash; que quiere decir &lsquo;Maestro&rsquo; &ndash;, &iquest;d&oacute;nde vives?&raquo;, le sigue la respuesta-invitaci&oacute;n del Se&ntilde;or: &laquo;Venid y lo ver&eacute;is&raquo; (vv. 38-39). Jes&uacute;s los llama al mismo tiempo a un camino interior y a una disponibilidad de ponerse concretamente en movimiento, sin saber bien a d&oacute;nde esto los llevar&aacute;. Ser&aacute; un encuentro memorable, hasta el punto de recordar incluso la hora (v. 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGracias a la valent&iacute;a de ir y ver, los disc&iacute;pulos experimentar&aacute;n la amistad fiel de Cristo y podr&aacute;n vivir diariamente con &Eacute;l, dejarse interrogar e inspirar por sus palabras, dejarse impresionar y conmover por sus gestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tJuan, en particular, ser&aacute; llamado a ser testigo de la Pasi&oacute;n y Resurrecci&oacute;n de su Maestro. En la &uacute;ltima cena (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;13,21-29), su intimidad con &Eacute;l lo llevar&aacute; a reclinar la cabeza sobre el pecho de Jes&uacute;s y a confiar en Su palabra. Mientras conduce a Sim&oacute;n Pedro a la casa del sumo sacerdote, se enfrentar&aacute; a la noche de la prueba y de la soledad (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;18,13-27). Junto a la cruz acoger&aacute; el profundo dolor de la Madre, a quien es confiado, asumiendo la responsabilidad de cuidar de ella (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;19,25-27). En la ma&ntilde;ana de Pascua compartir&aacute; con Pedro la carrera agitada y llena de esperanza hacia el sepulcro vac&iacute;o (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;20,1-10). Por &uacute;ltimo, durante la extraordinaria pesca en el lago de Tiber&iacute;ades (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;21,1-14), reconocer&aacute; al Resucitado y dar&aacute; testimonio de &Eacute;l a la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa figura de Juan nos puede ayudar a comprender la experiencia vocacional como un proceso progresivo de discernimiento interior y de maduraci&oacute;n de la fe, que conduce a descubrir la alegr&iacute;a del amor y la vida en plenitud en la entrega y en la participaci&oacute;n en el anuncio de la Buena Noticia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tI LOS J&Oacute;VENES EN EL MUNDO DE HOY<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste cap&iacute;tulo no ofrece un an&aacute;lisis completo de la sociedad y del mundo, sino que tiene presente algunos resultados de la investigaci&oacute;n en el &aacute;mbito social &uacute;tiles para abordar el tema del discernimiento vocacional, a fin de &laquo;dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario &eacute;tico y espiritual&raquo; (Laudato s&igrave;, 15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa descripci&oacute;n, elaborada a nivel mundial, exigir&aacute; ser adaptada a la realidad de las circunstancias espec&iacute;ficas de cada regi&oacute;n: a pesar de la presencia de tendencias globales, las diferencias entre las diversas &aacute;reas del planeta siguen siendo relevantes. En muchos aspectos es correcto afirmar que existe una pluralidad de mundos juveniles, no s&oacute;lo uno. Entre las muchas diferencias, algunas resultan particularmente evidentes. La primera es el efecto de las din&aacute;micas geogr&aacute;ficas y separa a los pa&iacute;ses con alta natalidad, donde los j&oacute;venes representan una proporci&oacute;n significativa y creciente de la poblaci&oacute;n, de aquellos cuyo peso demogr&aacute;fico se va reduciendo. Una segunda diferencia deriva de la historia, que hace diferentes a los pa&iacute;ses y a los continentes de antigua tradici&oacute;n cristiana cuya cultura es portadora de una memoria que no se debe disgregar, de los pa&iacute;ses y continentes cuya cultura en cambio est&aacute; marcada por otras tradiciones religiosas y en los que el cristianismo tiene una presencia minoritaria y a menudo reciente. Por &uacute;ltimo, no podemos olvidar la diferencia entre el g&eacute;nero masculino y el femenino: por una parte &eacute;sta determina una sensibilidad diferente, por otra es origen de formas de dominio, exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n de las que todas las sociedades necesitan liberarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn las p&aacute;ginas que siguen el t&eacute;rmino &ldquo;j&oacute;venes&rdquo; se refiere a las personas de edad comprendida aproximadamente entre 16 y 29 a&ntilde;os, siendo conscientes de que tambi&eacute;n este elemento exige ser adaptado a las circunstancias locales. En cualquier caso, es bueno recordar que la juventud m&aacute;s que identificar a una categor&iacute;a de personas, es una fase de la vida que cada generaci&oacute;n reinterpreta de un modo &uacute;nico e irrepetible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. Un mundo que cambia r&aacute;pidamente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa rapidez de los procesos de cambio y de transformaci&oacute;n es la nota principal que caracteriza a las sociedades y a las culturas contempor&aacute;neas (cfr.&nbsp;Laudato s&igrave;, 18). La combinaci&oacute;n entre complejidad elevada y cambio r&aacute;pido provoca que nos encontremos en un contexto de fluidez e incertidumbre nunca antes experimentado: es un hecho que debe asumirse sin juzgar a priori si se trata de un problema o de una oportunidad. Esta situaci&oacute;n exige adoptar una mirada integral y adquirir la capacidad de programar a largo plazo, prestando atenci&oacute;n a la sostenibilidad y a las consecuencias de las opciones de hoy en tiempos y lugares remotos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl crecimiento de la incertidumbre incide en las condiciones de vulnerabilidad, es decir, la combinaci&oacute;n de malestar social y dificultad econ&oacute;mica, y en las experiencias de inseguridad de grandes sectores de la poblaci&oacute;n. En lo que se refiere al mundo del trabajo, podemos pensar en los fen&oacute;menos de la desocupaci&oacute;n, del aumento de la flexibilidad y de la explotaci&oacute;n sobre todo infantil, o en el conjunto de causas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales e incluso ambientales que explican el aumento exponencial del n&uacute;mero de refugiados y migrantes. Frente a pocos privilegiados que pueden disfrutar de las oportunidades ofrecidas por los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, muchos viven en situaciones de vulnerabilidad y de inseguridad, lo cual tiene un impacto sobre sus itinerarios de vida y sobre sus elecciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA nivel mundial el mundo contempor&aacute;neo se caracteriza por una cultura &ldquo;cientificista&rdquo;, a menudo dominada por la t&eacute;cnica y por las infinitas posibilidades que &eacute;sta promete abrir, en cuyo interior no obstante &laquo;se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos j&oacute;venes&raquo; (Misericordia et misera, 3). Como ense&ntilde;a la enc&iacute;clica&nbsp;Laudato si&rsquo;, la &iacute;ntima relaci&oacute;n entre paradigma tecnocr&aacute;tico y b&uacute;squeda fren&eacute;tica del beneficio a corto plazo est&aacute;n en el origen de esa cultura del descarte que excluye a millones de personas, entre ellas muchos j&oacute;venes, y que conduce a la explotaci&oacute;n indiscriminada de los recursos naturales y a la degradaci&oacute;n del ambiente, amenazando el futuro de las pr&oacute;ximas generaciones (cfr. 20-22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAsimismo, no hay que olvidar que muchas sociedades son cada vez m&aacute;s multiculturales y multirreligiosas. En particular, la coexistencia de varias tradiciones religiosas representa un desaf&iacute;o y una oportunidad: puede crecer la desorientaci&oacute;n y la tentaci&oacute;n del relativismo, pero conjuntamente aumentan las posibilidades de debate fecundo y enriquecimiento rec&iacute;proco. A los ojos de la fe esto se ve como un signo de nuestro tiempo que requiere un crecimiento en la cultura de la escucha, del respeto y del di&aacute;logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. Las nuevas generaciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQuien es joven hoy vive la propia condici&oacute;n en un mundo diferente al de la generaci&oacute;n de sus padres y de sus educadores. No s&oacute;lo el sistema de obligaciones y oportunidades cambia con las transformaciones econ&oacute;micas y sociales, sino que mudan tambi&eacute;n, subyacentemente, deseos, necesidades, sensibilidades y el modo de relacionarse con los dem&aacute;s. Por otra parte, si desde un cierto punto de vista es verdad que con la globalizaci&oacute;n los j&oacute;venes tienden a ser cada vez m&aacute;s homog&eacute;neos en todas las partes del mundo, se mantienen sin embargo, en los contextos locales, peculiaridades culturales e institucionales que tienen repercusiones en el proceso de socializaci&oacute;n y de construcci&oacute;n de la identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl desaf&iacute;o de la multiculturalidad atraviesa particularmente el mundo juvenil, por ejemplo, con las peculiaridades de las &ldquo;segundas generaciones&rdquo; (es decir, de aquellos j&oacute;venes que crecen en una sociedad y en una cultura diferentes de las de sus padres, como resultado de los fen&oacute;menos migratorios) o de los hijos de parejas de alg&uacute;n modo &ldquo;mixtas&rdquo; (desde el punto de vista &eacute;tnico, cultural y\/o religioso).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn muchas partes del mundo los j&oacute;venes experimentan condiciones de particular dureza, en las que se hace dif&iacute;cil abrir el espacio para aut&eacute;nticas opciones de vida, en ausencia de m&aacute;rgenes, aunque sean m&iacute;nimos, de ejercicio de la libertad. Pensemos en los j&oacute;venes en situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n; en los que crecen sin padres o familia, o no tienen la posibilidad de ir a la escuela; en los ni&ntilde;os y chichos de la calle de tantas periferias; en los j&oacute;venes desempleados, abandonados y migrantes; en los que son v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n, trata y esclavitud; en los ni&ntilde;os y chicos reclutados a la fuerza en bandas criminales o en milicias irregulares; en las ni&ntilde;as esposas o chicas obligadas a casarse contra su voluntad. Son demasiados en el mundo los que pasan directamente de la infancia a la edad adulta y a una carga de responsabilidad que no han podido elegir. A menudo, las ni&ntilde;as, las chicas y las mujeres j&oacute;venes deben hacer frente a dificultades a&uacute;n mayores en comparaci&oacute;n con sus coet&aacute;neos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstudios conducidos a nivel internacional permiten identificar algunos rasgos caracter&iacute;sticos de los j&oacute;venes de nuestro tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPertenencia y participaci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos j&oacute;venes no se perciben as&iacute; mismos como una categor&iacute;a desfavorecida o un grupo social que se debe proteger y, en consecuencia, como destinatarios pasivos de programas pastorales o de opciones pol&iacute;ticas. No pocos de ellos desean ser parte activa en los procesos de cambio del presente, como confirman las experiencias de activaci&oacute;n e innovaci&oacute;n desde abajo que tienen a los j&oacute;venes como principales, aunque no &uacute;nicos, protagonistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa disponibilidad a la participaci&oacute;n y a la movilizaci&oacute;n en acciones concretas, en las que el aporte personal de cada uno es ocasi&oacute;n de reconocimiento de identidad, se articula con la intolerancia hacia ambientes en los que los j&oacute;venes sienten, con raz&oacute;n o sin ella, que no encuentran espacio y no reciben est&iacute;mulos; esto puede llevar a la renuncia o al cansancio para desear, so&ntilde;ar y proyectar, como demuestra la difusi&oacute;n del fen&oacute;meno de los&nbsp;NEET&nbsp;(not in education, employment or training,&nbsp;es decir, j&oacute;venes que no se dedican a una actividad de estudio ni de trabajo ni de formaci&oacute;n profesional). La discrepancia entre los j&oacute;venes pasivos y desanimados y los emprendedores y vitales es el fruto de las oportunidades ofrecidas concretamente a cada uno en el contexto social y familiar en el que crece, adem&aacute;s de las experiencias de sentido, relaci&oacute;n y valor adquiridas incluso antes del inicio de la juventud. La falta de confianza en s&iacute; mismos y en sus capacidades puede manifestarse, adem&aacute;s de en la pasividad, en una excesiva preocupaci&oacute;n por la propia imagen y en un d&oacute;cil conformismo a las modas del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPuntos de referencia personales e institucionales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVarias investigaciones muestran que los j&oacute;venes sienten la necesidad de figuras de referencia cercanas, cre&iacute;bles, coherentes y honestas, as&iacute; como de lugares y ocasiones en los que poner a prueba la capacidad de relaci&oacute;n con los dem&aacute;s (tanto adultos como coet&aacute;neos) y afrontar las din&aacute;micas afectivas. Buscan figuras capaces de expresar sinton&iacute;a y ofrecer apoyo, est&iacute;mulo y ayuda para reconocer los l&iacute;mites, sin hacer pesar el juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDesde este punto de vista, el rol de padres y familias sigue siendo crucial y a veces problem&aacute;tico. Las generaciones m&aacute;s maduras a menudo tienden a subestimar las potencialidades, enfatizan las fragilidades y tienen dificultad para entender las exigencias de los m&aacute;s j&oacute;venes. Los padres y los educadores adultos pueden tener presente sus errores y lo que no les gustar&iacute;a que los j&oacute;venes hiciesen, pero a menudo no tienen igualmente claro c&oacute;mo ayudarles a orientar su mirada hacia el futuro. Las dos reacciones m&aacute;s comunes son la renuncia a hacerse escuchar y la imposici&oacute;n de sus propias elecciones. Padres ausentes o hiperprotectores hacen a los hijos m&aacute;s fr&aacute;giles y tienden a subestimar los riesgos o a estar obsesionados con el miedo a equivocarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos j&oacute;venes sin embargo no buscan s&oacute;lo figuras de referencia adultas: tienen un fuerte deseo de di&aacute;logo abierto entre pares. En este sentido son muy necesarias las ocasiones de interacci&oacute;n libre, de expresi&oacute;n afectiva, de aprendizaje informal, de experimentaci&oacute;n de roles y habilidades sin tensi&oacute;n ni ansiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTendencialmente cautos respecto a quienes est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; del c&iacute;rculo de las relaciones personales, los j&oacute;venes a menudo nutren desconfianza, indiferencia o indignaci&oacute;n hacia las instituciones. Esto se refiere no s&oacute;lo a la pol&iacute;tica, sino que afecta cada vez m&aacute;s a las instituciones formativas y a la Iglesia, en su aspecto institucional. La querr&iacute;an m&aacute;s cercana a la gente, m&aacute;s atenta a los problemas sociales, pero no dan por sentado que esto ocurra de inmediato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTodo esto tiene lugar en un contexto donde la pertenencia confesional y la pr&aacute;ctica religiosa se vuelven, cada vez m&aacute;s, rasgos de una minor&iacute;a y los j&oacute;venes no se ponen &ldquo;contra&rdquo;, sino que est&aacute;n aprendiendo a vivir &ldquo;sin&rdquo; el Dios presentado por el Evangelio y &ldquo;sin&rdquo; la Iglesia, apoy&aacute;ndose en formas de religiosidad y espiritualidad alternativas y poco institucionalizadas o refugi&aacute;ndose en sectas o experiencias religiosas con una fuerte matriz de identidad. En muchos lugares la presencia de la Iglesia se va haciendo menos capilar y por tanto resulta m&aacute;s dif&iacute;cil encontrarla, mientras que la cultura dominante es portadora de instancias a menudo en contraste con los valores evang&eacute;licos, ya se trate de elementos de la propia tradici&oacute;n o de la declinaci&oacute;n local de una globalizaci&oacute;n de modelo consumista e individualista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHacia una generaci&oacute;n (h&iacute;per)conectada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLas j&oacute;venes generaciones se caracterizan hoy por la relaci&oacute;n con las tecnolog&iacute;as modernas de la comunicaci&oacute;n y con lo que normalmente se llama &ldquo;mundo virtual&rdquo;, no obstante tambi&eacute;n tenga efectos muy reales. Todo esto ofrece posibilidades de acceso a una serie de oportunidades que las generaciones precedentes no ten&iacute;an, y al mismo tiempo presenta riesgos. Sin embargo, es de gran importancia poner de relieve c&oacute;mo la experiencia de relaciones a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a estructura la concepci&oacute;n del mundo, de la realidad y de las relaciones personales. A esto deber&iacute;a responder la acci&oacute;n pastoral, que tiene necesidad de desarrollar una cultura adecuada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3. Los j&oacute;venes y las opciones<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el contexto de fluidez y precariedad que hemos esbozado, la transici&oacute;n a la vida adulta y la construcci&oacute;n de la identidad exigen cada vez m&aacute;s un itinerario &ldquo;reflexivo&rdquo;. Las personas se ven obligadas a readaptar sus trayectorias de vida y a retomar continuamente el control de sus opciones. Adem&aacute;s, junto con la cultura occidental se difunde una concepci&oacute;n de la libertad entendida como posibilidad de acceder a nuevas oportunidades. Se niega que construir un itinerario personal de vida signifique renunciar a recorrer en el futuro caminos diferentes: &laquo;Hoy elijo esto, ma&ntilde;ana ya veremos&raquo;. Tanto en las relaciones afectivas como en el mundo del trabajo el horizonte se compone de opciones siempre reversibles m&aacute;s que de elecciones definitivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn este contexto los viejos enfoques ya no funcionan y la experiencia transmitida por las generaciones precedentes se vuelve obsoleta r&aacute;pidamente. Valiosas oportunidades y riesgos insidiosos se entrelazan en una mara&ntilde;a que no es f&aacute;cil de desenredar. Adecuados instrumentos culturales, sociales y espirituales se convierten en indispensables para que los mecanismos del proceso decisional no se bloqueen y se termine, tal vez por miedo a equivocarse, sufriendo el cambio en lugar de guiarlo. Lo ha dicho el Papa Francisco: &laquo;&ldquo;&iquest;C&oacute;mo podemos despertar la grandeza y la valent&iacute;a de elecciones de gran calado, de impulsos del coraz&oacute;n para afrontar desaf&iacute;os educativos y afectivos?&rdquo;. La palabra la he dicho tantas veces: &iexcl;arriesga! Arriesga. Quien no arriesga no camina. &ldquo;&iquest;Y si me equivoco?&rdquo;.&iexcl;Bendito sea el Se&ntilde;or! M&aacute;s te equivocar&aacute;s si te quedas quieto&raquo; (Discurso en Villa Nazaret, 18 de junio de 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la b&uacute;squeda de caminos capaces de despertar la valent&iacute;a y los impulsos del coraz&oacute;n no se puede dejar de tener en cuenta que la persona de Jes&uacute;s y la Buena Noticia por &Eacute;l proclamada siguen fascinando a muchos j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa capacidad de elegir de los j&oacute;venes se ve obstaculizada por las dificultades relacionadas con la condici&oacute;n de precariedad: la dificultad para encontrar trabajo o su dram&aacute;tica falta; los obst&aacute;culos en la construcci&oacute;n de una autonom&iacute;a econ&oacute;mica; la imposibilidad de estabilizar la propia trayectoria profesional. Para las mujeres j&oacute;venes estos obst&aacute;culos son normalmente a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles de superar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl malestar econ&oacute;mico y social de las familias, la forma en que los j&oacute;venes asumen algunos rasgos de la cultura contempor&aacute;nea y el impacto de las nuevas tecnolog&iacute;as exigen una mayor capacidad de respuesta al desaf&iacute;o educativo en su acepci&oacute;n m&aacute;s amplia: esta es la emergencia educativa se&ntilde;alada por Benedicto XVI en el&nbsp;Mensaje a la Ciudad y a la Di&oacute;cesis de Roma sobre la urgencia de la educaci&oacute;n&nbsp;(21 de enero de 2008). A nivel mundial tambi&eacute;n hay que tener en cuenta las desigualdades entre pa&iacute;ses y su efecto sobre las oportunidades ofrecidas a los j&oacute;venes en las diferentes sociedades en t&eacute;rminos de inclusi&oacute;n. Tambi&eacute;n factores culturales y religiosos pueden generar exclusi&oacute;n, por ejemplo lo referente a las diferencias de g&eacute;nero o a la discriminaci&oacute;n de las minor&iacute;as &eacute;tnicas o religiosas, hasta empujar a los j&oacute;venes m&aacute;s emprendedores hacia la emigraci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn este contexto resulta particularmente urgente promover las capacidades personales poni&eacute;ndolas al servicio de un s&oacute;lido proyecto de crecimiento com&uacute;n. Los j&oacute;venes valoran la posibilidad de combinar la acci&oacute;n en proyectos concretos en los que medir su capacidad de obtener resultados, el ejercicio de un protagonismo dirigido a mejorar el contexto en el que viven, la oportunidad de adquirir y perfeccionar sobre el terreno competencias &uacute;tiles para la vida y el trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa innovaci&oacute;n social expresa un protagonismo positivo que invierte la condici&oacute;n de las nuevas generaciones: de perdedores que solicitan protecci&oacute;n frente a los riesgos del cambio, a sujetos del cambio capaces de crear nuevas oportunidades. Es significativo que precisamente los j&oacute;venes &ndash; a menudo encasillados en el estereotipo de la pasividad y de la inexperiencia &ndash; propongan y practiquen alternativas que muestran c&oacute;mo el mundo o la Iglesia podr&iacute;an ser. Si queremos que en la sociedad o en la comunidad cristiana suceda algo nuevo, debemos dejar espacio para que nuevas personas puedan actuar. En otras palabras, proyectar el cambio seg&uacute;n los principios de la sostenibilidad exige que se consienta a las nuevas generaciones experimentar un nuevo modelo de desarrollo. Esto resulta particularmente problem&aacute;tico en los pa&iacute;ses y contextos institucionales en los que la edad de quienes ocupan puestos de responsabilidad es elevada y los ritmos de cambio generacional se hacen m&aacute;s lentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tII FE, DISCERNIMIENTO, VOCACI&Oacute;N<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA trav&eacute;s del camino de este S&iacute;nodo, la Iglesia quiere reiterar su deseo de encontrar, acompa&ntilde;ar y cuidar de todos los j&oacute;venes, sin excepci&oacute;n. No podemos ni queremos abandonarlos a las soledades y a las exclusiones a las que el mundo les expone. Que su vida sea experiencia buena, que no se pierdan en los caminos de la violencia o de la muerte, que la desilusi&oacute;n no los aprisione en la alienaci&oacute;n: todo esto no puede dejar de ser motivo de gran preocupaci&oacute;n para quien ha sido generado a la vida y a la fe y sabe que ha recibido un gran don.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEs en virtud de este don que sabemos que venir al mundo significa encontrar la promesa de una vida buena y que ser acogido y custodiado es la experiencia original que inscribe en cada uno la confianza de no ser abandonado a la falta de sentido y a la oscuridad de la muerte y la esperanza de poder expresar la propia originalidad en un camino hacia la plenitud de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa sabidur&iacute;a de la Iglesia oriental nos ayuda a descubrir c&oacute;mo esta confianza est&aacute; arraigada en la experiencia de &ldquo;tres nacimientos&rdquo;: el nacimiento natural como mujer o como hombre en un mundo capaz de acoger y sostener la vida; el nacimiento del bautismo &laquo;cuando alguien se convierte en hijo de Dios por la gracia&raquo;; y luego, un tercer nacimiento, cuando tiene lugar el paso &laquo;del modo de vida corporal al espiritual&raquo;, que abre al ejercicio maduro de la libertad (cfr.&nbsp;Discursos de Filoxeno de Mabbug, obispo sirio del siglo V, n. 9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tOfrecer a los dem&aacute;s el don que nosotros mismos hemos recibido significa acompa&ntilde;arlos a lo largo de este camino, ayud&aacute;ndoles a afrontar sus debilidades y las dificultades de la vida, pero sobre todo sosteniendo las libertades que a&uacute;n se est&aacute;n constituyendo. Por todo ello la Iglesia, comenzando por sus Pastores, est&aacute; llamada a interrogarse y a redescubrir su vocaci&oacute;n a la custodia con el estilo que el Papa Francisco record&oacute; al inicio de su pontificado: &laquo;el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san Jos&eacute; aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los d&eacute;biles, sino m&aacute;s bien todo lo contrario: denota fortaleza de &aacute;nimo y capacidad de atenci&oacute;n, de compasi&oacute;n, de verdadera apertura al otro, de amor&raquo; (Homil&iacute;a en el inicio del ministerio petrino, 19 de marzo de 2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esta perspectiva se presentar&aacute;n ahora algunas ideas con vistas a un acompa&ntilde;amiento de los j&oacute;venes a partir de la fe, escuchando a la tradici&oacute;n de la Iglesia y con el claro objetivo de sostenerlos en su discernimiento vocacional y en la toma de decisiones fundamentales de la vida, desde la conciencia del car&aacute;cter irreversible de algunas de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. Fe y vocaci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa fe, en cuanto participaci&oacute;n en el modo de ver de Jes&uacute;s (cfr.&nbsp;Lumen fidei, 18), es la fuente de discernimiento vocacional, porque ofrece sus contenidos fundamentales, sus articulaciones espec&iacute;ficas, el estilo singular y la pedagog&iacute;a propia. Acoger con alegr&iacute;a y disponibilidad este don de la gracia exige hacerlo fecundo a trav&eacute;s de elecciones de vida concretas y coherentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;; sino que yo os he elegido yo a vosotros, y os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pid&aacute;is al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os am&eacute;is los unos a los otros&raquo; (Jn&nbsp;15,16-17). Si la vocaci&oacute;n a la alegr&iacute;a del amor es el llamado fundamental que Dios pone en el coraz&oacute;n de cada joven para que su existencia pueda dar fruto, la fe es al mismo tiempo don que viene de lo alto y respuesta al sentirse elegidos y amados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa fe &laquo;no es un refugio para gente pusil&aacute;nime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocaci&oacute;n al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque est&aacute; fundado en la fidelidad de Dios, m&aacute;s fuerte que todas nuestras debilidades&raquo; (Lumen fidei, 53). Esta fe &laquo;ilumina todas las relaciones sociales&raquo;, contribuyendo a &laquo;construir la fraternidad universal&raquo; entre los hombres y mujeres de todos los tiempos (ib&iacute;d., 54).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Biblia presenta numerosos relatos de vocaci&oacute;n y de respuesta de j&oacute;venes. A la luz de la fe, estos gradualmente toman conciencia del proyecto de amor apasionado que Dios tiene para cada uno. Esta es la intenci&oacute;n de toda acci&oacute;n de Dios, desde la creaci&oacute;n del mundo como lugar &laquo;bueno&raquo;, capaz de acoger la vida, y ofrecido como un don como la urdimbre de relaciones en las que confiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCreer significa ponerse a la escucha del Esp&iacute;ritu y en di&aacute;logo con la Palabra que es camino, verdad y vida (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;14,6) con toda la propia inteligencia y afectividad, aprender a confiar en ella &ldquo;encarn&aacute;ndola&rdquo; en lo concreto de la vida cotidiana, en los momentos en los que la cruz est&aacute; cerca y en aquellos en los que se experimenta la alegr&iacute;a ante los signos de resurrecci&oacute;n, tal y como hizo el &ldquo;disc&iacute;pulo amado&rdquo;. Este es el desaf&iacute;o que interpela a la comunidad cristiana y a cada creyente individual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl espacio de este di&aacute;logo es la conciencia. Como ense&ntilde;a el Concilio Vaticano II, esta es &laquo;el n&uacute;cleo m&aacute;s secreto y el sagrario del hombre, en el que &eacute;ste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m&aacute;s &iacute;ntimo de aqu&eacute;lla&raquo; (Gaudium et spes, 16). Por lo tanto, la conciencia es un espacio inviolable en el que se manifiesta la invitaci&oacute;n a acoger una promesa. Discernir la voz del Esp&iacute;ritu de otras llamadas y decidir qu&eacute; respuesta dar es una tarea que corresponde a cada uno: los dem&aacute;s lo pueden acompa&ntilde;ar y confirmar, pero nunca sustituir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vida y la historia nos ense&ntilde;an que para el ser humano no siempre es f&aacute;cil reconocer la forma concreta de la alegr&iacute;a a la que Dios lo llama y a la cual tiende su deseo, y mucho menos ahora en un contexto de cambio e incertidumbre generalizada. Otras veces, la persona tiene que enfrentarse al des&aacute;nimo o a la fuerza de otros apegos que la detienen en su camino hacia la plenitud: es la experiencia de muchos, por ejemplo la del joven que ten&iacute;a demasiadas riquezas para ser libre de acoger la llamada de Jes&uacute;s y por esto se fue triste en lugar de lleno de alegr&iacute;a (cfr.&nbsp;Mc&nbsp;10,17-22). La libertad humana, aun necesitando ser siempre purificada y liberada, sin embargo, no pierde nunca del todo la capacidad radical de reconocer el bien y de hacerlo: &laquo;Los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, tambi&eacute;n pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, m&aacute;s all&aacute; de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan&raquo; (Laudato si&rsquo;, 205).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. El don del discernimiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTomar decisiones y orientar las propias acciones en situaciones de incertidumbre y frente a impulsos internos contradictorios es el &aacute;mbito del ejercicio del discernimiento. Se trata de un t&eacute;rmino cl&aacute;sico de la tradici&oacute;n de la Iglesia, que se aplica a una pluralidad de situaciones. En efecto, existe un discernimiento de los signos de los tiempos, que apunta a reconocer la presencia y la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu en la historia; un discernimiento moral, que distingue lo que es bueno de lo que es malo; un discernimiento espiritual, que tiene como objetivo reconocer la tentaci&oacute;n para rechazarla y, en su lugar, seguir el camino de la plenitud de vida. Las conexiones entre estas diferentes acepciones son evidentes y no se pueden nunca separar completamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTeniendo presente esto, nos centramos aqu&iacute; en el discernimiento vocacional, es decir, en el proceso por el cual la persona llega a realizar, en el di&aacute;logo con el Se&ntilde;or y escuchando la voz del Esp&iacute;ritu, las elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida. Si el interrogante de c&oacute;mo no desperdiciar las oportunidades de realizaci&oacute;n de s&iacute; mismo afecta a todos los hombres y mujeres, para el creyente la pregunta se hace a&uacute;n m&aacute;s intensa y profunda. &iquest;C&oacute;mo vivir la buena noticia del Evangelio y responder a la llamada que el Se&ntilde;or dirige a todos aquellos a quienes les sale al encuentro: a trav&eacute;s del matrimonio, del ministerio ordenado, de la vida consagrada? Y cu&aacute;l es el campo en el que se pueden utilizar los propios talentos: &iquest;la vida profesional, el voluntariado, el servicio a los &uacute;ltimos, la participaci&oacute;n en la pol&iacute;tica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Esp&iacute;ritu habla y act&uacute;a a trav&eacute;s de los acontecimientos de la vida de cada uno, pero los eventos en s&iacute; mismos son mudos o ambiguos, ya que se pueden dar diferentes interpretaciones. Iluminar el significado en lo concerniente a una decisi&oacute;n requiere un camino de discernimiento. Los tres verbos con los que esto se describe en la&nbsp;Evangelii gaudium, 51 &ndash; reconocer, interpretar y elegir &ndash; pueden ayudarnos a delinear un itinerario adecuado tanto para los individuos como para los grupos y las comunidades, sabiendo que en la pr&aacute;ctica los l&iacute;mites entre las diferentes fases no son nunca tan claros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tReconocer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl reconocimiento se refiere, en primer lugar, a los efectos que los acontecimientos de mi vida, las personas que encuentro, las palabras que escucho o que leo producen en mi interioridad: una variedad de &laquo;deseos, sentimientos, emociones&raquo; (Amoris laetitia, 143) de muy distinto signo: tristeza, oscuridad, plenitud, miedo, alegr&iacute;a, paz, sensaci&oacute;n de vac&iacute;o, ternura, rabia, esperanza, tibieza, etc. Me siento atra&iacute;do o empujado hacia una pluralidad de direcciones, sin que ninguna me parezca la que claramente se debe seguir; es el momento de los altos y bajos y en algunos casos de una aut&eacute;ntica lucha interior. Reconocer exige hacer aflorar esta riqueza emotiva y nombrar estas pasiones sin juzgarlas. Exige igualmente percibir el &ldquo;sabor&rdquo; que dejan, es decir, la consonancia o disonancia entre lo que experimento y lo m&aacute;s profundo que hay en m&iacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esta fase, la Palabra de Dios reviste una gran importancia: meditarla, de hecho, pone en movimiento las pasiones como todas las experiencias de contacto con la propia interioridad, pero al mismo tiempo ofrece una posibilidad de hacerlas emerger identific&aacute;ndose con los acontecimientos que ella narra. La fase del reconocimiento sit&uacute;a en el centro la capacidad de escuchar y la afectividad de la persona, sin eludir por temor la fatiga de silencio. Se trata de un paso fundamental en el camino de maduraci&oacute;n personal, en particular para los j&oacute;venes que experimentan con mayor intensidad la fuerza de los deseos y pueden tambi&eacute;n permanecer asustados, renunciando incluso a los grandes pasos a los que sin embargo se sienten impulsados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tInterpretar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo basta reconocer lo que se ha experimentado: hay que &ldquo;interpretarlo&rdquo;, o, en otras palabras, comprender a qu&eacute; el Esp&iacute;ritu est&aacute; llamando a trav&eacute;s de lo que suscita en cada uno. Muchas veces nos detenemos a contar una experiencia, subrayando que &ldquo;me ha impresionado mucho&rdquo;. M&aacute;s dif&iacute;cil es entender el origen y el sentido de los deseos y de las emociones experimentadas y evaluar si nos est&aacute;n orientando en una direcci&oacute;n constructiva o si por el contrario nos est&aacute;n llevando a replegarnos sobre nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEsta fase de interpretaci&oacute;n es muy delicada: se requiere paciencia, vigilancia y tambi&eacute;n un cierto aprendizaje. Hemos de ser capaces de darnos cuenta de los efectos de los condicionamientos sociales y psicol&oacute;gicos. Tambi&eacute;n exige poner en pr&aacute;ctica las propias facultades intelectuales, sin caer sin embargo en el peligro de construir teor&iacute;as abstractas sobre lo que ser&iacute;a bueno o bonito hacer: tambi&eacute;n en el discernimiento&laquo;la realidad es superior a la idea&raquo; (Evangelii gaudium, 231). En la interpretaci&oacute;n tampoco se puede dejar de enfrentarse con la realidad y de tomar en consideraci&oacute;n las posibilidades que realmente se tienen a disposici&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara interpretar los deseos y los movimientos interiores es necesario confrontarse honestamente, a la luz de la Palabra de Dios, tambi&eacute;n con las exigencias morales de la vida cristiana, siempre tratando de ponerlas en la situaci&oacute;n concreta que se est&aacute; viviendo. Este esfuerzo obliga a quien lo realiza a no contentarse con la l&oacute;gica legalista del m&iacute;nimo indispensable, y en su lugar buscar el modo de sacar el mayor provecho a los propios dones y las propias posibilidades: por esto resulta una propuesta atractiva y estimulante para los j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEste trabajo de interpretaci&oacute;n se desarrolla en un di&aacute;logo interior con el Se&ntilde;or, con la activaci&oacute;n de todas las capacidades de la persona; la ayuda de una persona experta en la escucha del Esp&iacute;ritu es, sin embargo, un valioso apoyo que la Iglesia ofrece, y del que ser&iacute;a poco sensato no hacer uso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tElegir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUna vez reconocido e interpretado el mundo de los deseos y de las pasiones, el acto de decidir se convierte en ejercicio de aut&eacute;ntica libertad humana y de responsabilidad personal, siempre claramente situadas y por lo tanto limitadas. Entonces, la elecci&oacute;n escapa a la fuerza ciega de las pulsiones, a las que un cierto relativismo contempor&aacute;neo termina por asignar el rol de criterio &uacute;ltimo, aprisionando a la persona en la volubilidad. Al mismo tiempo se libera de la sujeci&oacute;n a instancias externas a la persona y, por tanto, heter&oacute;nomas, exigiendo asimismo una coherencia de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDurante mucho tiempo en la historia, las decisiones fundamentales de la vida no fueron tomadas por los interesados directos; en algunas partes del mundo todav&iacute;a es as&iacute;, tal como se ha apuntado tambi&eacute;n en el cap&iacute;tulo I. Promover elecciones verdaderamente libres y responsables, despoj&aacute;ndose de toda connivencia con legados de otros tiempos, sigue siendo el objetivo de toda pastoral vocacional seria. El discernimiento es en la pastoral vocacional el instrumento fundamental, que permite salvaguardar el espacio inviolable de la conciencia, sin pretender sustituirla (cfr.&nbsp;Amoris laetitia, 37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa decisi&oacute;n debe ser sometida a la prueba de los hechos en vista de su confirmaci&oacute;n. La elecci&oacute;n no puede quedar aprisionada en una interioridad que corre el riesgo de mantenerse virtual o poco realista &ndash; se trata de un peligro acentuado en la cultura contempor&aacute;nea &ndash;, sino que est&aacute; llamada a traducirse en acci&oacute;n, a tomar cuerpo, a iniciar un camino, aceptando el riesgo de confrontarse con la realidad que hab&iacute;a puesto en movimiento deseos y emociones. Otros movimientos interiores nacer&aacute;n en esta fase: reconocerlos e interpretarlos permitir&aacute; confirmar la bondad de la decisi&oacute;n tomada o aconsejar&aacute; revisarla. Por esto es importante &ldquo;salir&rdquo;, incluso del miedo de equivocarse que, como hemos visto, puede llegar a ser paralizante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3. Caminos de vocaci&oacute;n y misi&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl discernimiento vocacional no se realiza en un acto puntual, aun cuando en la historia de cada vocaci&oacute;n es posible identificar momentos o encuentros decisivos. Como todas las cosas importantes de la vida, tambi&eacute;n el discernimiento vocacional es un proceso largo, que se desarrolla en el tiempo, durante el cual es necesario mantener la atenci&oacute;n a las indicaciones con las que el Se&ntilde;or precisa y espec&iacute;fica una vocaci&oacute;n que es exclusivamente personal e irrepetible. El Se&ntilde;or les pidi&oacute; a Abraham y a Sara que partieran, pero s&oacute;lo en un camino progresivo y no sin pasos en falso se aclar&oacute; cu&aacute;l era la inicialmente misteriosa &laquo;tierra que yo te mostrar&eacute;&raquo; (G&eacute;n&nbsp;12,1). Mar&iacute;a misma progresa en la conciencia de su vocaci&oacute;n a trav&eacute;s de la meditaci&oacute;n de las palabras que escucha y los eventos que le suceden, tambi&eacute;n los que no comprende (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;2,50-51).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl tiempo es fundamental para verificar la orientaci&oacute;n efectiva de la decisi&oacute;n tomada. Como ense&ntilde;a cada p&aacute;gina del texto b&iacute;blico, no hay vocaci&oacute;n que no se ordene a una misi&oacute;n acogida con temor o con entusiasmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAcoger la misi&oacute;n implica la disponibilidad de arriesgar la propia vida y recorrer la v&iacute;a de la cruz, siguiendo las huellas de Jes&uacute;s, que con decisi&oacute;n se puso en camino hacia Jerusal&eacute;n (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;9,51) para ofrecer su vida por la humanidad. S&oacute;lo si la persona renuncia a ocupar el centro de la escena con sus necesidades se abre el espacio para acoger el proyecto de Dios a la vida familiar, al ministerio ordenado o a la vida consagrada, as&iacute; como para llevar a cabo con rigor su profesi&oacute;n y buscar sinceramente el bien com&uacute;n. En particular en los lugares donde la cultura est&aacute; m&aacute;s profundamente marcada por el individualismo, es necesario verificar hasta qu&eacute; punto las elecciones son dictadas por la b&uacute;squeda de la propia autorrealizaci&oacute;n narcisista y en qu&eacute; grado, por el contrario, incluyen la disponibilidad a vivir la propia existencia en la l&oacute;gica de la generosa entrega. Por esto, el contacto con la pobreza, la vulnerabilidad y la necesidad revisten gran importancia en los caminos de discernimiento vocacional. En lo que respecta a los futuros pastores, es oportuno examinar y promover el crecimiento de la disponibilidad a dejarse impregnar del &ldquo;olor de las ovejas&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t4. El acompa&ntilde;amiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la base de discernimiento podemos identificar tres convicciones, muy arraigadas en la experiencia de cada ser humano rele&iacute;da a la luz de la fe y de la tradici&oacute;n cristiana. La primera es que el Esp&iacute;ritu de Dios act&uacute;a en el coraz&oacute;n de cada hombre y de cada mujer a trav&eacute;s de sentimientos y deseos que se conectan a ideas, im&aacute;genes y proyectos. Escuchando con atenci&oacute;n, el ser humano tiene la posibilidad de interpretar estas se&ntilde;ales. La segunda convicci&oacute;n es que el coraz&oacute;n humano debido a su debilidad y al pecado, se presenta normalmente divido a causa de la atracci&oacute;n de reclamos diferentes, o incluso opuestos. La tercera convicci&oacute;n es que, en cualquier caso, el camino de la vida impone decidir, porque no se puede permanecer indefinidamente en la indeterminaci&oacute;n. Pero es necesario dotarse de los instrumentos para reconocer la llamada del Se&ntilde;or a la alegr&iacute;a del amor y elegir responder a ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEntre estos instrumentos, la tradici&oacute;n espiritual destaca la importancia del acompa&ntilde;amiento personal. Para acompa&ntilde;ar a otra persona no basta estudiar la teor&iacute;a del discernimiento; es necesario tener la experiencia personal en interpretar los movimientos del coraz&oacute;n para reconocer la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, cuya voz sabe hablar a la singularidad de cada uno. El acompa&ntilde;amiento personal exige refinar continuamente la propia sensibilidad a la voz del Esp&iacute;ritu y conduce a descubrir en las peculiaridades personales un recurso y una riqueza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSe trata de favorecer la relaci&oacute;n entre la persona y el Se&ntilde;or, colaborando a eliminar lo que la obstaculiza. He aqu&iacute; la diferencia entre el acompa&ntilde;amiento al discernimiento y el apoyo psicol&oacute;gico, que tambi&eacute;n, si est&aacute; abierto a la trascendencia, se revela a menudo de fundamental importancia. El psic&oacute;logo sostiene a una persona en las dificultades y la ayuda a tomar conciencia de sus fragilidades y su potencial; el gu&iacute;a espiritual remite la persona al Se&ntilde;or y prepara el terreno para el encuentro con &Eacute;l (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;3,29-30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos pasajes evang&eacute;licos que narran el encuentro de Jes&uacute;s con las personas de su tiempo resaltan algunos elementos que nos ayudan a trazar el perfil ideal de quien acompa&ntilde;a a un joven en el discernimiento vocacional: la mirada amorosa (la vocaci&oacute;n de los primeros disc&iacute;pulos, cfr.&nbsp;Jn&nbsp;1,35-51); la palabra con autoridad (la ense&ntilde;anza en la sinagoga de Cafarna&uacute;m, cfr.&nbsp;Lc&nbsp;4,32); la capacidad de &ldquo;hacerse pr&oacute;jimo&rdquo; (la par&aacute;bola del buen samaritano, cfr.&nbsp;Lc&nbsp;10,25-37); la opci&oacute;n de &ldquo;caminar al lado&rdquo; (los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, cfr.&nbsp;Lc&nbsp;24,13-35); el testimonio de autenticidad, sin miedo a ir en contra de los prejuicios m&aacute;s generalizados (el lavatorio de los pies en la &uacute;ltima cena, cfr.&nbsp;Jn&nbsp;13,1-20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el compromiso de acompa&ntilde;ar a las nuevas generaciones la Iglesia acoge su llamada a colaborar en la alegr&iacute;a de los j&oacute;venes, m&aacute;s que intentar apoderarse de su fe (cfr.&nbsp;2Cor&nbsp;1,24). Dicho servicio se arraiga en &uacute;ltima instancia en la oraci&oacute;n y en la petici&oacute;n del don del Esp&iacute;ritu que gu&iacute;a e ilumina a todos y a cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tIII LA ACCI&Oacute;N PASTORAL<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;Qu&eacute; significa para la Iglesia acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes a acoger la llamada a la alegr&iacute;a del Evangelio, sobre todo en un tiempo marcado por la incertidumbre, por la precariedad y por la inseguridad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl prop&oacute;sito de este cap&iacute;tulo es concentrar la atenci&oacute;n en lo que implica tomar en serio el desaf&iacute;o del cuidado pastoral y del discernimiento vocacional, teniendo en consideraci&oacute;n cu&aacute;les son los sujetos, los lugares y los instrumentos a disposici&oacute;n. En este sentido, reconocemos una inclusi&oacute;n rec&iacute;proca entre pastoral juvenil y pastoral vocacional, aun siendo conscientes de las diferencias. No se tratar&aacute; de una panor&aacute;mica exhaustiva, sino de indicaciones que se deben completar sobre la base de las experiencias de cada Iglesia local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. Caminar con los j&oacute;venes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAcompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes exige salir de los propios esquemas preconfeccionados, encontr&aacute;ndolos all&iacute; donde est&aacute;n, adecu&aacute;ndose a sus tiempos y a sus ritmos; significa tambi&eacute;n tomarlos en serio en su dificultad para descifrar la realidad en la que viven y para transformar un anuncio recibido en gestos y palabras, en el esfuerzo cotidiano por construir la propia historia y en la b&uacute;squeda m&aacute;s o menos consciente de un sentido para sus vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCada domingo los cristianos mantienen viva la memoria de Jes&uacute;s muerto y resucitado, encontr&aacute;ndolo en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. Muchos ni&ntilde;os son bautizados en la fe de la Iglesia y contin&uacute;an el camino de la iniciaci&oacute;n cristiana. Esto, sin embargo, no equivale a&uacute;n a una elecci&oacute;n madura de una vida de fe. Para ello es necesario un camino, que a veces tambi&eacute;n pasa a trav&eacute;s de v&iacute;as imprevisibles y alejadas de los lugares habituales de las comunidades eclesiales. Por esto, como ha recordado el Papa Francisco, &laquo;la pastoral vocacional es aprender el estilo de Jes&uacute;s, que pasa por los lugares de la vida cotidiana, se detiene sin prisa y, mirando a los hermanos con misericordia, les lleva a encontrarse con Dios Padre&raquo; (Discurso a los participantes en el Congreso de pastoral vocacional, 21 de octubre de 2016). Caminando con los j&oacute;venes se edifica la entera comunidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPrecisamente porque se trata de interpelar la libertad de los j&oacute;venes, hay que valorizar la creatividad de cada comunidad para construir propuestas capaces de captar la originalidad de cada uno y secundar su desarrollo. En muchos casos se tratar&aacute; tambi&eacute;n de aprender a dar espacio real a la novedad, sin sofocarla en el intento de encasillarla en esquemas predefinidos: no puede haber una siembra fruct&iacute;fera de vocaciones si nos quedamos simplemente cerrados en el &laquo;c&oacute;modo criterio pastoral del &ldquo;siempre se ha hecho as&iacute;&rdquo;&raquo;, sin &laquo;ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los m&eacute;todos evangelizadores de las propias comunidades&raquo; (Evangelii gaudium, 33). Tres verbos, que en los Evangelios connotan el modo en el que Jes&uacute;s encuentra a las personas de su tiempo, nos ayudan a estructurar este estilo pastoral: salir, ver y llamar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSalir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPastoral vocacional en este sentido significa acoger la invitaci&oacute;n del Papa Francisco a salir, en primer lugar, de esas rigideces que hacen que sea menos cre&iacute;ble el anuncio de la alegr&iacute;a del Evangelio, de los esquemas en los que las personas se sienten encasilladas y de un modo de ser Iglesia que a veces resulta anacr&oacute;nico. Salir es tambi&eacute;n signo de libertad interior respecto a las actividades y a las preocupaciones habituales, a fin de permitir a los j&oacute;venes ser protagonistas. Encontrar&aacute;n atractiva a la comunidad cristiana cuanto m&aacute;s la experimenten acogedora hacia la contribuci&oacute;n concreta y original que pueden aportar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tVer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSalir hacia el mundo de los j&oacute;venes requiere la disponibilidad para pasar tiempo con ellos, para escuchar sus historias, sus alegr&iacute;as y esperanzas, sus tristezas y angustias, comparti&eacute;ndolas: esta es la v&iacute;a para inculturar el Evangelio y evangelizar toda cultura, tambi&eacute;n la juvenil. Cuando los Evangelios narran los encuentros de Jes&uacute;s con los hombres y las mujeres de su tiempo, destacan precisamente su capacidad de detenerse con ellos y el atractivo que percibe quien cruza su mirada. Esta es la mirada de todo aut&eacute;ntico pastor, capaz de ver en la profundidad del coraz&oacute;n sin resultar intruso o amenazador; es la verdadera mirada del discernimiento, que no quiere apoderarse de la conciencia ajena ni predeterminar el camino de la gracia de Dios a partir de los propios esquemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLlamar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn los relatos evang&eacute;licos la mirada de amor de Jes&uacute;s se transforma en una palabra, que es una llamada a una novedad que se debe acoger, explorar y construir. Llamar quiere decir, en primer lugar, despertar el deseo, mover a las personas de lo que las tiene bloqueadas o de las comodidades en las que descansan. Llamar quiere decir hacer preguntas a las que no hay respuestas preconfeccionadas. Es esto, y no la prescripci&oacute;n de normas que se deben respetar, lo que estimula a las personas a ponerse en camino y encontrar la alegr&iacute;a del Evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. Sujetos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTodos los j&oacute;venes, sin excepci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara la pastoral los j&oacute;venes son sujetos y no objetos. A menudo, de hecho, son tratados por la sociedad como una presencia in&uacute;til o inc&oacute;moda: la Iglesia no puede reproducir esta actitud, porque todos los j&oacute;venes, sin excepci&oacute;n, tienen el derecho a ser acompa&ntilde;ados en su camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAdem&aacute;s, cada comunidad est&aacute; llamada a prestar atenci&oacute;n especial sobre todo a los j&oacute;venes pobres, marginados y excluidos, y a convertirlos en protagonistas. Ser cercanos a los j&oacute;venes que viven en condiciones de mayor pobreza y dificultad, violencia y guerra, enfermedad, discapacidad y sufrimiento es un don especial del Esp&iacute;ritu, capaz de hacer resplandecer el estilo de una Iglesia en salida. La misma Iglesia est&aacute; llamada a aprender de los j&oacute;venes: de ello dan un testimonio luminoso muchos j&oacute;venes santos que contin&uacute;an siendo fuente de inspiraci&oacute;n para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tUna comunidad responsable<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tToda la comunidad cristiana debe sentirse responsable de la tarea de educar a las nuevas generaciones y debemos reconocer que son muchas las figuras de cristianos que la asumen, empezando por quienes se comprometen dentro de la vida eclesial. Tambi&eacute;n deben apreciarse los esfuerzos de quien testimonia la vida buena del Evangelio y la alegr&iacute;a que de ella brota en los lugares de la vida cotidiana. Por &uacute;ltimo, deben valorizarse las oportunidades de implicaci&oacute;n de los j&oacute;venes en los organismos de participaci&oacute;n de las comunidades diocesanas y parroquiales, empezando por los consejos pastorales, invit&aacute;ndoles a contribuir con su creatividad y acogiendo sus ideas aunque parezcan provocadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn todas las partes del mundo existen parroquias, congregaciones religiosas, asociaciones, movimientos y realidades eclesiales capaces de proyectar y ofrecer a los j&oacute;venes experiencias de crecimiento y de discernimiento realmente significativas. A veces esta dimensi&oacute;n proyectiva deja espacio a la improvisaci&oacute;n y a la incompetencia: es un riesgo del cual defenderse tomando cada vez m&aacute;s en serio la tarea de pensar, concretizar, coordinar y realizar la pastoral juvenil de modo correcto, coherente y eficaz. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se impone la necesidad de una preparaci&oacute;n espec&iacute;fica y continua de los formadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLas figuras de referencia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl rol de adultos dignos de confianza, con quienes entrar en alianza positiva, es fundamental en todo camino de maduraci&oacute;n humana y de discernimiento vocacional. Se necesitan creyentes con autoridad, con una clara identidad humana, una s&oacute;lida pertenencia eclesial, una visible cualidad espiritual, una vigorosa pasi&oacute;n educativa y una profunda capacidad de discernimiento. A veces, por el contrario, adultos sin preparaci&oacute;n e inmaduros tienden a actuar de manera posesiva y manipuladora, creando dependencias negativas, fuertes malestares y graves contratestimonios, que pueden llegar hasta el abuso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara que haya figuras cre&iacute;bles, debemos formarlas y sostenerlas, proporcion&aacute;ndoles tambi&eacute;n mayores competencias pedag&oacute;gicas. Esto vale en particular para quienes tienen confiada la tarea de acompa&ntilde;antes del discernimiento vocacional en vista del ministerio ordenado y de la vida consagrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPadres y familia:&nbsp;dentro de cada comunidad cristiana se debe reconocer el insustituible rol educativo desempe&ntilde;ado por los padres y por otros familiares. Son en primer lugar los padres, dentro de la familia, quienes expresan cada d&iacute;a en el amor que los une entre s&iacute; y con sus hijos el cuidado de Dios por cada ser humano. En este sentido son valiosas las indicaciones ofrecidas por el Papa Francisco en un espec&iacute;fico cap&iacute;tulo de&nbsp;Amoris laetitia&nbsp;(cfr. 259-290).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPastores:&nbsp;el encuentro con figuras ministeriales, capaces de implicarse realmente en el mundo juvenil dedic&aacute;ndole tiempo y recursos, gracias tambi&eacute;n al generoso testimonio de mujeres y hombres consagrados, es decisivo para el crecimiento de las nuevas generaciones. Lo record&oacute; tambi&eacute;n el Papa Francisco: &laquo;Se lo pido especialmente a los pastores de la Iglesia, a los obispos y a los sacerdotes: sois los responsables principales de la vocaci&oacute;n sacerdotal y cristiana, y esta tarea no puede ser relegada a una oficina burocr&aacute;tica. Vosotros tambi&eacute;n hab&eacute;is experimentado un encuentro que cambi&oacute; vuestra vida, cuando otro sacerdote&hellip; hizo sentir la belleza del amor de Dios.Haced lo mismo vosotros, saliendo,escuchando a los j&oacute;venes &ndash; hace falta paciencia &ndash;pod&eacute;is orientar sus pasos&raquo; (Discurso a los participantes en el Congreso de pastoral vocacional, 21 de octubre de 2016).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDocentes y otras figuras educativas:&nbsp;muchos docentes cat&oacute;licos est&aacute;n comprometidos como testigos en las universidades y en las escuelas de todo orden y grado; en el mundo del trabajo muchos est&aacute;n presentes con competencia y pasi&oacute;n; en la pol&iacute;tica muchos creyentes tratan de ser fermento de una sociedad m&aacute;s justa; en el voluntariado civil muchos se dedican a trabajar por el bien com&uacute;n y por el cuidado de la creaci&oacute;n; en la animaci&oacute;n del tiempo libre y del deporte muchos est&aacute;n comprometidos con entusiasmo y generosidad. Todos ellos dan testimonio de vocaciones humanas y cristianas acogidas y vividas con fidelidad y compromiso, suscitando en quien los ve el deseo de hacer lo mismo: responder con generosidad a la propia vocaci&oacute;n es el primer modo de hacer pastoral vocacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3. Lugares<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa vida cotidiana y el compromiso social<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tConvertirse en adultos significa aprender a gestionar con autonom&iacute;a dimensiones de la vida que son al mismo tiempo fundamentales y cotidianas: la utilizaci&oacute;n del tiempo y del dinero, el estilo de vida y de consumo, el estudio y el tiempo libre, el vestido y la comida, y la vida afectiva y la sexualidad. Este aprendizaje, al que los j&oacute;venes se enfrentan inevitablemente, es la ocasi&oacute;n para poner orden en la propia vida y en las propias prioridades, experimentando caminos de elecci&oacute;n que pueden convertirse en una escuela de discernimiento y consolidar la propia orientaci&oacute;n con vistas a las decisiones m&aacute;s importantes: la fe, cuanto m&aacute;s aut&eacute;ntica es, tanto m&aacute;s interpela a la vida cotidiana y se deja interpelar por ella. Merecen una menci&oacute;n particular las experiencias, a menudo dif&iacute;ciles o problem&aacute;ticas, de la vida laboral o a las de falta de trabajo: estas tambi&eacute;n son ocasi&oacute;n para acoger o profundizar la propia vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos pobres gritan y junto con ellos la tierra: el compromiso de escuchar puede ser una ocasi&oacute;n concreta de encuentro con el Se&ntilde;or y con la Iglesia y de descubrimiento de la propia vocaci&oacute;n. Como ense&ntilde;a el Papa Francisco, las acciones comunitarias con las que se cuida de la casa com&uacute;n y de la calidad de vida de los pobres &laquo;cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales&raquo; (Laudato si&rsquo;, 232) y, por lo tanto, tambi&eacute;n en ocasi&oacute;n de caminos y de discernimiento vocacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos &aacute;mbitos espec&iacute;ficos de la pastoral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa Iglesia ofrece a los j&oacute;venes lugares espec&iacute;ficos de encuentro y de formaci&oacute;n cultural, de educaci&oacute;n y de evangelizaci&oacute;n, de celebraci&oacute;n y de servicio, coloc&aacute;ndose en primera l&iacute;nea para dar una acogida abierta a todos y a cada uno. El desaf&iacute;o para estos lugares y para quienes los animan es proceder cada vez m&aacute;s en la l&oacute;gica de la construcci&oacute;n de una red integrada de propuestas, y asumir en el proprio modo de obrar el estilo de salir, ver y llamar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; A nivel mundial destacan las Jornadas Mundiales de la Juventud. Tambi&eacute;n Conferencias Episcopales y Di&oacute;cesis sienten cada vez m&aacute;s su deber de ofrecer eventos y experiencias espec&iacute;ficas para los j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Las Parroquias ofrecen espacios, actividades, tiempo e itinerarios para las j&oacute;venes generaciones. La vida sacramental ofrece ocasiones fundamentales para crecer en la capacidad de acoger el don de Dios en la propia existencia e invita a la participaci&oacute;n activa en la misi&oacute;n eclesial. Un signo de la atenci&oacute;n al mundo de los j&oacute;venes son los centros juveniles y los oratorios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Las universidades y las escuelas cat&oacute;licas, con su valioso servicio cultural y formativo, son otro instrumento de presencia de la Iglesia entre los j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Las actividades sociales y de voluntariado ofrecen la oportunidad de implicarse en el servicio generoso; el encuentro con personas que experimentan pobreza y exclusi&oacute;n puede ser una ocasi&oacute;n favorable de crecimiento espiritual y de discernimiento vocacional: tambi&eacute;n desde este punto de vista los pobres son maestros, mejor dicho, portadores de la buena noticia de que la fragilidad es el lugar donde se vive la experiencia de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Las asociaciones y los movimientos eclesiales, pero tambi&eacute;n muchos lugares de espiritualidad, ofrecen a los j&oacute;venes serios itinerarios de discernimiento; las experiencias misioneras se convierten en momentos de servicio generoso y de intercambio fecundo; el redescubrimiento de la peregrinaci&oacute;n como forma y estilo de camino resulta v&aacute;lido y prometedor; en muchos contextos la experiencia de la piedad popular sostiene y nutre la fe de los j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Ocupan un lugar de importancia estrat&eacute;gica los seminarios y las casas de formaci&oacute;n, que tambi&eacute;n a trav&eacute;s de una intensa vida comunitaria, deben permitir a los j&oacute;venes que acogen vivir la experiencia que les har&aacute; a su vez ser capaces de acompa&ntilde;ar a otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl mundo digital<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor las razones ya recordadas, merece una menci&oacute;n particular el mundo de los&nbsp;new media, que sobre todo para las j&oacute;venes generaciones se ha convertido realmente en un lugar de vida; ofrece muchas oportunidades in&eacute;ditas, especialmente en lo que se refiere al acceso a la informaci&oacute;n y a la construcci&oacute;n de relaciones a distancia, pero tambi&eacute;n presenta riesgos (por ejemplo el ciberacoso, los juegos de azar, la pornograf&iacute;a, las insidias de los&nbsp;chat room, la manipulaci&oacute;n ideol&oacute;gica, etc.). Pese a las muchas diferencias entre las distintas regiones, la comunidad cristiana contin&uacute;a construyendo su presencia en este nuevo are&oacute;pago, donde los j&oacute;venes tienen sin duda algo que ense&ntilde;arle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t4. Instrumentos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLos lenguajes de la pastoral<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA veces nos damos cuenta que entre el lenguaje eclesial y el de los j&oacute;venes se abre un espacio dif&iacute;cil de colmar, aunque hay muchas experiencias de encuentro fecundo entre las sensibilidades de los j&oacute;venes y las propuestas de la Iglesia en &aacute;mbito b&iacute;blico, lit&uacute;rgico, art&iacute;stico, catequ&eacute;tico y medi&aacute;tico. So&ntilde;amos con una Iglesia que sepa dejar espacios al mundo juvenil y a sus lenguajes, apreciando y valorando la creatividad y los talentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn particular, reconocemos en el deporte un recurso educativo con grandes oportunidades, y en la m&uacute;sica y en las otras expresiones art&iacute;sticas un lenguaje expresivo privilegiado que acompa&ntilde;a el camino de crecimiento de los j&oacute;venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl cuidado educativo y los itinerarios de evangelizaci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn la acci&oacute;n pastoral con los j&oacute;venes, donde es necesario poner en marcha procesos m&aacute;s que ocupar espacios, descubrimos, en primer lugar, la importancia del servicio al crecimiento humano de cada uno y de los instrumentos pedag&oacute;gicos y formativos que pueden sostenerlo. Entre evangelizaci&oacute;n y educaci&oacute;n se constata una fecunda relaci&oacute;n gen&eacute;tica que, en la realidad contempor&aacute;nea, debe tener en cuenta la gradualidad de los caminos de maduraci&oacute;n de la libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tRespecto al pasado, debemos acostumbrarnos a itinerarios de acercamiento a la fe cada vez menos estandarizados y m&aacute;s atentos a las caracter&iacute;sticas personales de cada uno: junto a los que contin&uacute;an siguiendo las etapas tradicionales de la iniciaci&oacute;n cristiana, muchos llegan al encuentro con el Se&ntilde;or y con la comunidad de los creyentes por otra v&iacute;a y en edad m&aacute;s avanzada, por ejemplo a partir de la pr&aacute;ctica de un compromiso con la justicia, o del encuentro en &aacute;mbitos extraeclesiales con alguien capaz de ser testigo cre&iacute;ble. El desaf&iacute;o para las comunidades es resultar acogedoras para todos, siguiendo a Jes&uacute;s que sab&iacute;a hablar con jud&iacute;os y samaritanos, con paganos de cultura griega y ocupantes romanos, comprendiendo el deseo profundo de cada uno de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSilencio, contemplaci&oacute;n y oraci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor &uacute;ltimo, y sobre todo, no hay discernimiento sin cultivar la familiaridad con el Se&ntilde;or y el di&aacute;logo con su Palabra. En particular, la&nbsp;Lectio Divina&nbsp;es un m&eacute;todo valioso que la tradici&oacute;n de la Iglesia nos ofrece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn una sociedad cada vez m&aacute;s ruidosa, que propone una superabundancia de est&iacute;mulos, un objetivo fundamental de la pastoral juvenil vocacional es ofrecer ocasiones para saborear el valor del silencio y de la contemplaci&oacute;n y formar en la relectura de las propias experiencias y en la escucha de la conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t5. Mar&iacute;a de Nazaret<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEncomendemos a Mar&iacute;a este camino en el que la Iglesia se interroga sobre c&oacute;mo acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes a acoger la llamada a la alegr&iacute;a del amor y a la vida en plenitud. Ella, joven mujer de Nazaret, que en cada etapa de su existencia acoge la Palabra y la conserva, medit&aacute;ndola en su coraz&oacute;n (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;2,19), fue la primera en recorrer este camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCada joven puede descubrir en la vida de Mar&iacute;a el estilo de la escucha, la valent&iacute;a de la fe, la profundidad del discernimiento y la dedicaci&oacute;n al servicio (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;1,39-45). En su &ldquo;peque&ntilde;ez&rdquo;, la Virgen esposa prometida a Jos&eacute;, experimenta la debilidad y la dificultad para comprender la misteriosa voluntad de Dios (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;1,34). Ella tambi&eacute;n est&aacute; llamada a vivir el &eacute;xodo de s&iacute; misma y de sus proyectos, aprendiendo a entregarse y a confiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tHaciendo memoria de las &laquo;cosas grandes&raquo; que el Todopoderoso ha realizado en Ella (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;1,49), la Virgen no se siente sola, sino plenamente amada y sostenida por el &ldquo;No temas&rdquo; del &aacute;ngel (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;1,30). Consciente de que Dios est&aacute; con ella, Mar&iacute;a abre su coraz&oacute;n al &ldquo;Heme aqu&iacute;&rdquo; y as&iacute; inaugura el camino del Evangelio (cfr.&nbsp;Lc&nbsp;1,38). Mujer de la intercesi&oacute;n (cfr.&nbsp;Jn&nbsp;2,3), frente a la cruz del Hijo, unida al &ldquo;disc&iacute;pulo amado&rdquo;, acoge nuevamente la llamada a ser fecunda y a generar vida en la historia de los hombres. En sus ojos cada joven puede redescubrir la belleza del discernimiento, en su coraz&oacute;n puede experimentar la ternura de la intimidad y la valent&iacute;a del testimonio y de la misi&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCUESTIONARIO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl objetivo del cuestionario es ayudar a los Organismos a quienes corresponde responder a expresar su comprensi&oacute;n del mundo juvenil y a leer su experiencia de acompa&ntilde;amiento vocacional, a efectos de la recopilaci&oacute;n de elementos para la redacci&oacute;n del&nbsp;Documento de trabajo&nbsp;o&nbsp;Instrumentum laboris.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCon el fin de tener en cuenta las diferentes situaciones continentales, se han inserido, despu&eacute;s de la pregunta n. 15, tres preguntas espec&iacute;ficas para cada &aacute;rea geogr&aacute;fica, a las que est&aacute;n invitados a responder los Organismos interesados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPara hacer este trabajo m&aacute;s f&aacute;cil y sostenible, se ruega a los respectivos Organismos que respondan, indicativamente, con una p&aacute;gina para los datos, siete u ocho p&aacute;ginas para la lectura de la situaci&oacute;n y una p&aacute;gina para cada una de las tres experiencias que se quiere compartir. Si es necesario y se desea, se podr&aacute;n adjuntar otros textos para apoyar o completar este dossier sint&eacute;tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. Recoger los datos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor favor, ind&iacute;quense si es posible las fuentes y los a&ntilde;os de referencia. Pueden anexarse otros datos sint&eacute;ticos a disposici&oacute;n que parezcan relevantes para comprender mejor la situaci&oacute;n de los diferentes pa&iacute;ses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; N&uacute;mero de habitantes en el pa&iacute;s\/en los pa&iacute;ses y la tasa de natalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; N&uacute;mero y porcentaje de j&oacute;venes (16-29 a&ntilde;os) en el pa&iacute;s\/en los pa&iacute;ses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; N&uacute;mero y porcentaje de cat&oacute;licos en el pa&iacute;s\/en los pa&iacute;ses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Edad media (en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os) para contraer matrimonio (distinguiendo entre hombres y mujeres), para ingresar en el seminario y para entrar en la vida consagrada (distinguiendo entre hombres y mujeres).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; En el grupo de edad de 16-29 a&ntilde;os, el porcentaje de: estudiantes, trabajadores (si es posible especificar los &aacute;mbitos), desempleados y&nbsp;NEET&nbsp;(not in education, employment or training).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. Leer la situaci&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\ta) J&oacute;venes, Iglesia y sociedad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEstas preguntas se refieren tanto a los j&oacute;venes que frecuentan los ambientes eclesiales, como a los que est&aacute;n m&aacute;s alejados o ajenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t46. &iquest;De qu&eacute; modo escuch&aacute;is la realidad de los j&oacute;venes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t47. &iquest;Cu&aacute;les son hoy los principales desaf&iacute;os y cu&aacute;les son las oportunidades m&aacute;s significativas para los j&oacute;venes de vuestro pa&iacute;s\/de vuestros pa&iacute;ses?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t48. &iquest;Qu&eacute; tipos y lugares de agregaci&oacute;n juvenil, institucionales y no institucionales, tienen m&aacute;s &eacute;xito en &aacute;mbito eclesial, y por qu&eacute;?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t49. &iquest;Qu&eacute; tipos y lugares de agregaci&oacute;n juvenil, institucionales y no institucionales, tienen m&aacute;s &eacute;xito fuera del &aacute;mbito eclesial, y por qu&eacute;?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t50. &iquest;Qu&eacute; piden concretamente hoy los j&oacute;venes de vuestro pa&iacute;s\/es a la Iglesia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t51. En vuestro pa&iacute;s\/es, &iquest;qu&eacute; espacios de participaci&oacute;n tienen los j&oacute;venes en la vida de la comunidad eclesial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t52. &iquest;C&oacute;mo y d&oacute;nde pod&eacute;is encontrar j&oacute;venes que no frecuentan vuestros ambientes eclesiales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tb) La pastoral juvenil vocacional<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t53. &iquest;Cu&aacute;l es la implicaci&oacute;n de las familias y las comunidades en el discernimiento vocacional de los j&oacute;venes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t54. &iquest;Cu&aacute;les son las contribuciones a la formaci&oacute;n en el discernimiento vocacional por parte de escuelas y universidades o de otras instituciones formativas (civiles o eclesiales)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t55. &iquest;De qu&eacute; modo ten&eacute;is en cuenta el cambio cultural causado por el desarrollo del mundo digital?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t56. &iquest;De qu&eacute; modo las Jornadas Mundiales de la Juventud u otros eventos nacionales o internacionales pueden entrar en la pr&aacute;ctica pastoral ordinaria?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t57. &iquest;De qu&eacute; modo en vuestras Di&oacute;cesis se proyectan experiencias y caminos de pastoral juvenil vocacional?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tc) Los acompa&ntilde;antes<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t58. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo y espacio dedican los pastores y los otros educadores al acompa&ntilde;amiento espiritual personal?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t59. &iquest;Qu&eacute; iniciativas y caminos de formaci&oacute;n son puestos en marcha por los acompa&ntilde;antes vocacionales?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t60. &iquest;Qu&eacute; acompa&ntilde;amiento personal se propone en los seminarios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\td) Preguntas espec&iacute;ficas por &aacute;reas geogr&aacute;ficas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&Aacute;FRICA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tj. &iquest;Qu&eacute; visiones y estructuras de pastoral juvenil vocacional responden mejor a las necesidades de vuestro continente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tk. &iquest;C&oacute;mo interpret&aacute;is la &ldquo;paternidad espiritual&rdquo; en contextos donde se crece sin la figura paterna? &iquest;Qu&eacute; formaci&oacute;n ofrec&eacute;is?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tl. &iquest;C&oacute;mo consegu&iacute;s comunicar a los j&oacute;venes que son necesarios para construir el futuro de la Iglesia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAM&Eacute;RICA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tj. &iquest;De qu&eacute; modo vuestras comunidades se hacen cargo de los j&oacute;venes que experimentan situaciones de violencia extrema (guerrillas, bandas, c&aacute;rcel, drogodependencia, matrimonios forzados) y los acompa&ntilde;an a lo largo de trayectorias de vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tk. &iquest;Qu&eacute; formaci&oacute;n ofrec&eacute;is para sostener el compromiso de los j&oacute;venes en el &aacute;mbito sociopol&iacute;tico con vistas al bien com&uacute;n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tl. En contextos de fuerte secularizaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; acciones pastorales resultan m&aacute;s eficaces para proseguir un camino de fe tras el camino de la iniciaci&oacute;n cristiana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tASIA Y OCEAN&Iacute;A<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tj. &iquest;Por qu&eacute; y c&oacute;mo ejercen atractivo sobre los j&oacute;venes las propuestas religiosas de agregaci&oacute;n ofrecidas por realidades externas a la Iglesia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tk. &iquest;C&oacute;mo conjugar los valores de la cultura local con la propuesta cristiana, valorando tambi&eacute;n la piedad popular?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tl. &iquest;C&oacute;mo utiliz&aacute;is en la pastoral los lenguajes juveniles, sobre todo los medios de comunicaci&oacute;n, el deporte y la m&uacute;sica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEUROPA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; &iquest;C&oacute;mo ayud&aacute;is a los j&oacute;venes a mirar hacia el futuro con confianza y esperanza a partir de la riqueza de la memoria cristiana de Europa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; Los j&oacute;venes a menudo se sienten descartados y rechazados por el sistema pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social en el que viven. &iquest;C&oacute;mo escuch&aacute;is este potencial de protesta para que se transforme en propuesta y colaboraci&oacute;n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&#8211; &iquest;En qu&eacute; niveles la relaci&oacute;n intergeneracional todav&iacute;a funciona? &iquest;c&oacute;mo reactivarlo donde no funciona?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t3. Compartir las pr&aacute;cticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t1. Enumerad los principales tipos de pr&aacute;cticas pastorales de acompa&ntilde;amiento y discernimiento vocacional presentes en vuestras realidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t2. Elegid tres pr&aacute;cticas que consider&aacute;is m&aacute;s interesantes y pertinente para compartir con la Iglesia universal, y presentadlas seg&uacute;n el siguiente esquema (m&aacute;ximo una p&aacute;gina por experiencia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tj)&nbsp;Descripci&oacute;n: Describid en pocas l&iacute;neas la experiencia. &iquest;Qui&eacute;nes son los protagonistas? &iquest;C&oacute;mo se desarrolla la actividad? &iquest;D&oacute;nde? Etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tk)&nbsp;An&aacute;lisis: Evaluad, tambi&eacute;n en forma narrativa, la experiencia, para comprender mejor los elementos significativos: &iquest;cu&aacute;les son los objetivos? &iquest;Cu&aacute;les son las premisas te&oacute;ricas? &iquest;Cu&aacute;les son las intuiciones m&aacute;s interesantes? &iquest;C&oacute;mo han evolucionado? Etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tl)&nbsp;Evaluaci&oacute;n: &iquest;Cu&aacute;les son los objetivos alcanzados y los no alcanzados? &iquest;Los puntos fuertes y los d&eacute;biles? &iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias a nivel social, cultural y eclesial? &iquest;Por qu&eacute; y en qu&eacute; la experiencia es significativa \/ formativa? Etc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 13 Ene. 17 (ACI).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hoy el documento preparatorio para la asamblea general ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos que se celebrar&aacute; en octubre de 2018 y que tendr&aacute; como tema &ldquo;Los j&oacute;venes, la fe y el discernimiento vocacional&quot;. A continuaci&oacute;n el texto completo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-documento-preparatorio-para-el-sinodo-de-los-obispos-2018-sobre-los-jovenes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTO: Documento preparatorio para el S\u00ednodo de los Obispos 2018 sobre los j\u00f3venes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10839","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10839"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10839\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}