{"id":10852,"date":"2017-01-13T12:15:02","date_gmt":"2017-01-13T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-pedro-donders-14-de-enero\/"},"modified":"2017-01-13T12:15:02","modified_gmt":"2017-01-13T17:15:02","slug":"beato-pedro-donders-14-de-enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-pedro-donders-14-de-enero\/","title":{"rendered":"Beato Pedro Donders \u2013 14 de enero  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Si toda vida santa lleva consigo dosis inconmensurables de magnanimidad, algunas, como la de Pedro Donders, parecen superar lo imaginable por las circunstancias en las que discurrieron y la fortaleza que mostraron en todo instante, sosteniendo las bridas de una fe que les hizo acreedoras por derecho propio de la promesa de Cristo: \u00abEl que cree en m\u00ed, har\u00e1 \u00e9l tambi\u00e9n las obras que yo hago, y har\u00e1 mayores a\u00fan\u00bb (Jn 14, 12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este ap\u00f3stol de los leprosos, de los indios, de los cimarrones, y de otros pueblos naci\u00f3 el 27 de octubre de 1809 en la aldea de Heikant, cerca de Tilburg en el Brabante holand\u00e9s. Antes de su nacimiento, su padre, que hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio en terceras nupcias, hab\u00eda perdido dos hijos. Una hermana de Pedro falleci\u00f3 a la edad de 14 a\u00f1os y otro hermano naci\u00f3 inv\u00e1lido. El futuro beato sobrevivi\u00f3, pero tuvo una fr\u00e1gil salud toda la vida. A los 6 a\u00f1os, perdi\u00f3 a su madre. Su familia era muy pobre y a los 12 a\u00f1os tuvo que ponerse a trabajar para ayudarla. Al tiempo que crec\u00eda en medio de la penuria, se acrecentaba su anhelo de ser sacerdote. Sus gestos evidenciaban una gran vocaci\u00f3n; pronto se convirti\u00f3 en un aliado del p\u00e1rroco qui\u00e9n lo nombr\u00f3 catequista. Al menos por una vez, su delicada salud le ayud\u00f3 a cumplir su sue\u00f1o, ya que aqu\u00e9lla le impidi\u00f3 realizar el Servicio Militar, dej\u00e1ndole el campo libre para el sacerdocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue una vocaci\u00f3n tard\u00eda y algunos rasgos de su torpeza, surgidos en el d\u00eda a d\u00eda, suscitaban burlas entre los seminaristas. Sin embargo, su afabilidad y humildad pronto fue advertida por ellos y lo acogieron con afecto y respeto. Cuando ten\u00eda 29 a\u00f1os, el rector del Seminario, que ve\u00eda en \u00e9l inclinaci\u00f3n a las misiones, le anim\u00f3 a seguir la vida religiosa. El camino fue arduo en verdad. Cerradas las puertas de los seminarios de su pa\u00eds por orden del rey, acudi\u00f3 a los jesuitas, a los franciscanos y a los redentoristas belgas de Sint Truiden. Ninguno lo admiti\u00f3, ni siquiera \u00e9stos \u00faltimos. En su contra alegaban sus pocas luces o la edad. Sin embargo, tres d\u00e9cadas m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en redentorista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 15 de junio de 1841 fue ordenado sacerdote. Y conoci\u00f3 el trabajo de los redentoristas holandeses en Tilburg, su pueblo natal. No ten\u00eda duda: ese era su camino. Parti\u00f3 a misiones en 1842. Lleg\u00f3 a Paramaribo (Surinam, Guayana Holandesa), en una larga traves\u00eda de casi cuatro meses, que estuvo plagada de dificultades, aunque no mayores que las que hall\u00f3 en su destino. Desde el primer d\u00eda dedic\u00f3 su vida a rescatar de sus muchas miserias y bajos instintos (prostituci\u00f3n, pobreza, promiscuidad, alcoholismo, etc.), a personas de toda clase y condici\u00f3n, blancos y negros, colonos y esclavos, as\u00ed como atender a muchos leprosos en medio de un clima tropical de gran dureza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para combatir tanta inmoralidad e indiferencia tuvo dos pilares: la oraci\u00f3n y la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, junto a un denodado esfuerzo personal. En \u00e9l se incluye el aprendizaje de los idiomas nativos con objeto de transmitir la fe a los indios de Surinam. Ser\u00eda tambi\u00e9n ap\u00f3stol de los leprosos de Batavia durante 27 a\u00f1os. <em>\u00abEra la destrucci\u00f3n m\u00e1s grande en cuerpos vivos humanos que jam\u00e1s yo he visto\u00bb<\/em>, hizo notar el m\u00e9dico van Hasselaar. Al beato le <em>\u00abparec\u00eda m\u00e1s una pocilga que una morada humana\u00bb.<\/em> Acondicion\u00f3 el lugar con suelo de madera y camas en las chozas, y trat\u00f3 de devolver la dignidad a todos. Fueron a\u00f1os de mucho sufrimiento entre los esclavos negros: <em>\u00abEl trabajo entre los negros cimarrones no va bien. Tambi\u00e9n la adversidad y la cruz vienen de Dios, y nada se realiza sin la cruz\u00bb,<\/em> escribir\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con 74 a\u00f1os se retir\u00f3 en Paramaribo, donde vivi\u00f3 a\u00f1os felices. Sus hermanos bromeaban sobre su avanzada edad al ingresar en la Congregaci\u00f3n: <em>\u00abcada d\u00eda me doy m\u00e1s cuenta de cu\u00e1n grande es la felicidad de la vocaci\u00f3n en esta Congregaci\u00f3n y en convivencia con los hermanos\u00bb<\/em>. A los ocho meses fue trasladado a Coronie, siendo intervenido del ri\u00f1\u00f3n varias veces en los dos a\u00f1os que pas\u00f3 all\u00ed. A los 77 a\u00f1os tuvo que regresar a Batavia por enfermedad del capell\u00e1n. Otro a\u00f1o de trabajo con los leprosos, indios y negros, sanando cuerpos y almas, enterrando, confesando, predicando y ense\u00f1ando con pedag\u00f3gica creatividad; utilizaba dibujos, l\u00e1minas y otros recursos. Ese fue su acontecer, sin tener en cuenta edad ni estado de salud, hasta que el Padre le llamo junto a s\u00ed el 14 de enero de 1887. Dos d\u00edas antes, agravada su nefritis, para la que no se le suministr\u00f3 medicamentos, pidi\u00f3 al P. Bekkers: <em>\u00abten a\u00fan un poco de paciencia. Morir\u00e9 el viernes a las tres\u00bb<\/em>. Y as\u00ed sucedi\u00f3. Dej\u00f3 este mundo tras una larga vida de oraci\u00f3n continua, de incesante trabajo y mucho sufrimiento, rodeado de los abandonados a los que se entreg\u00f3 en una acci\u00f3n f\u00edsica y espiritual imponente. Fue beatificado por Juan Pablo II el 23 de mayo de 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Si toda vida santa lleva consigo dosis inconmensurables de magnanimidad, algunas, como la de Pedro Donders, parecen superar lo imaginable por las circunstancias en las que discurrieron y la fortaleza que mostraron en todo instante, sosteniendo las bridas de una fe que les hizo acreedoras por derecho propio de la promesa de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-pedro-donders-14-de-enero\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBeato Pedro Donders \u2013 14 de enero  \u00a0\u00ab<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10852","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10852","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10852"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10852\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10852"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10852"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10852"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}