{"id":11242,"date":"2017-01-25T06:05:02","date_gmt":"2017-01-25T11:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-francisco-no-somos-quienes-para-decirle-a-dios-lo-que-debe-hacer\/"},"modified":"2017-01-25T06:05:02","modified_gmt":"2017-01-25T11:05:02","slug":"papa-francisco-no-somos-quienes-para-decirle-a-dios-lo-que-debe-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-francisco-no-somos-quienes-para-decirle-a-dios-lo-que-debe-hacer\/","title":{"rendered":"Papa Francisco: No somos qui\u00e9nes para decirle a Dios lo que debe hacer"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 25 Ene. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco exhort&oacute; a no poner nunca condiciones a Dios, porque &ldquo;nosotros no somos qui&eacute;nes para decirle lo que debe hacer&rdquo;. Durante la Audiencia General del mi&eacute;rcoles celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Santo Padre anim&oacute; a los presentes a fiarse de Dios, de sus caminos, de sus prioridades, que no siempre coinciden con las propias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;No pongamos nunca condiciones a Dios y dejemos, por el contrario, que la esperanza derrote a nuestros temores&rdquo;, indic&oacute;. &ldquo;Fiarse de Dios quiere decir entrar en sus planes sin ninguna pretensi&oacute;n, incluso aceptando que su salvaci&oacute;n y su ayuda nos lleguen de una forma diferente a nuestras expectativas&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Pont&iacute;fice subray&oacute; que Dios sabe bien lo que necesitamos y es bueno para nosotros: &ldquo;Nosotros pedimos al Se&ntilde;or vida, salud, afecto, felicidad, y es justo hacerlo, pero siendo conscientes de que Dios trae vida incluso de la muerte, que se puede experimentar la paz incluso en la enfermedad, y que nos puede dar serenidad tambi&eacute;n en la soledad, y felicidad en el llanto. Nosotros no somos qui&eacute;nes para decirle al Se&ntilde;or lo que debe hacer, incluido aquello de lo que tengamos necesidad. &Eacute;l lo sabe mejor que nosotros, y debemos fiarnos, porque su camino y su pensamiento son diferentes a los nuestros&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Santo Padre realiz&oacute; estas reflexiones en su catequesis en la que continu&oacute; con el ciclo sobre la esperanza cristiana. El Papa medit&oacute; sobre el tema &ldquo;Judith: el coraje de una mujer que da esperanza al pueblo&rdquo;. Para el Pont&iacute;fice, Judith ejemplifica esa entrega, ese fiarse de Dios y no ponerle condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;El Libro b&iacute;blico que revela el nombre de Judith narra la imponente campa&ntilde;a militar del rey Nabucodonosor, el cual, reinando en N&iacute;nive, ampl&iacute;a los confines de su imperio sometiendo y esclavizando a todos los pueblos de su entorno. El lector entiende que se encuentra delante de un grand&iacute;simo enemigo invencible que est&aacute; repartiendo muerte y destrucci&oacute;n, y que llega hasta la Tierra Prometida, situando a los hijos de Israel ante un peligro muy serio&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;El ej&eacute;rcito de Nabucodonosor &ndash;continu&oacute;&ndash;, bajo la gu&iacute;a del general Oloferne, asedia una ciudad de Judea, Betulia, corta el suministro de agua y mina la resistencia de la poblaci&oacute;n. La situaci&oacute;n era dram&aacute;tica, hasta el punto de que los habitantes de la ciudad se rebelaron contra los ancianos pidi&eacute;ndoles que se rindieran a los enemigos&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;El fin parece inevitable, la capacidad de confiar en Dios se ha agotado y, parad&oacute;jicamente, parece que, para escapar de la muerte, no queda m&aacute;s remedio que entregarse a las manos de los asesinos&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tSin embargo, Francisco narr&oacute; c&oacute;mo &ldquo;delante de tanta desesperaci&oacute;n, el jefe del pueblo intenta llevar una &uacute;ltima luz de esperanza: resistir todav&iacute;a cinco d&iacute;as m&aacute;s, esperando la intervenci&oacute;n salv&iacute;fica de Dios. Pero se trata de una esperanza d&eacute;bil. En realidad, nadie, entre el pueblo, es ya capaz de esperar. En medio de este contexto aparece en escena Judith. Una viuda, una mujer de gran belleza y sabidur&iacute;a que habla a las personas con el lenguaje de la fe&rdquo;, pide al pueblo que no pongan a prueba al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl Papa concluy&oacute;: &ldquo;Con la fuerza de un profeta, Judith convence a los hombres de su pueblo para llevarlos de vuelta a la fe en Dios. Con la mirada de un profeta, ve m&aacute;s all&aacute; del estrecho horizonte propuesto por los l&iacute;deres y que el miedo convert&iacute;a a&uacute;n en m&aacute;s limitado. El Se&ntilde;or es el Dios de la salvaci&oacute;n, sea cual sea la forma que adopta. La salvaci&oacute;n est&aacute; libre de enemigos y nos trae la vida, pero en sus planes impenetrables puede haber salvaci&oacute;n tambi&eacute;n en la muerte&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 25 Ene. 17 (ACI).- El Papa Francisco exhort&oacute; a no poner nunca condiciones a Dios, porque &ldquo;nosotros no somos qui&eacute;nes para decirle lo que debe hacer&rdquo;. 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