{"id":11319,"date":"2017-01-26T21:05:02","date_gmt":"2017-01-27T02:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/ella-es-la-mujer-catolica-que-oculto-a-ana-frank-en-la-segunda-guerra-mundial\/"},"modified":"2017-01-26T21:05:02","modified_gmt":"2017-01-27T02:05:02","slug":"ella-es-la-mujer-catolica-que-oculto-a-ana-frank-en-la-segunda-guerra-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/ella-es-la-mujer-catolica-que-oculto-a-ana-frank-en-la-segunda-guerra-mundial\/","title":{"rendered":"Ella es la mujer cat\u00f3lica que ocult\u00f3 a Ana Frank en la Segunda Guerra Mundial"},"content":{"rendered":"<p> REDACCI\u00d3N CENTRAL, 26 Ene. 17 (ACI).-<br \/>\n\t&ldquo;No soy un h&eacute;roe&rdquo;, escribi&oacute; la holandesa Miep Gies en la primera frase del pr&oacute;logo del libro que escribi&oacute; acerca de sus experiencias dando refugio a Ana Frank y su familia durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn el Diario de Ana Frank, convertido en un &ldquo;best seller&rdquo; con valor hist&oacute;rico, la adolescente recuerda los 25 meses que pas&oacute; escondida de los nazis en un &aacute;tico de Amsterdam en Holanda, hasta que las tropas alemanas los encontraron en 1944 y la enviaron al campo de concentraci&oacute;n de Bergen-Belsen (Alemania), donde muri&oacute; de tifus a los 15 a&ntilde;os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Nunca pronunci&oacute; una sola palabra sobre la carga que debemos ser&rdquo;, escribi&oacute; Ana Frank sobre Miep Gies en su diario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn un art&iacute;culo de The Jerusalem Post, se destac&oacute; el valor de Gies, la holandesa cat&oacute;lica cuyas buenas acciones durante el Holocausto hasta hoy son recordadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tMiep Gies era miembro de una familia obrera en Viena (Austria) durante y despu&eacute;s de la Primera Guerra Mundial, pero apenas ten&iacute;an para para comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tPor tal motivo, en 1920 se le ofreci&oacute; a Miep reubicarse en los Pa&iacute;ses Bajos, en virtud de un programa de ayuda de la asociaci&oacute;n holandesa de trabajadores para ayudar a ni&ntilde;os desnutridos despu&eacute;s de la guerra. En diciembre de aquel a&ntilde;o, lleg&oacute; a Leiden, y fue acogida por una familia cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;La amabilidad, en mi estado de agotamiento, era muy importante para m&iacute;. Era medicina tanto como el pan, la mermelada, la leche holandesa y la mantequilla con queso, como la temperatura agradable de las habitaciones&quot;, escribi&oacute; Gies en su libro &ldquo;Ana Frank recordada: La historia de la mujer que ayud&oacute; a ocultar a la familia Frank&quot;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa pobre condici&oacute;n f&iacute;sica de Gies hizo que permaneciera en los Pa&iacute;ses Bajos m&aacute;s all&aacute; de la fecha establecida. Pero con el permiso de la familia adoptiva y sus padres, decidi&oacute; quedarse en el pa&iacute;s hasta la adultez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tBuscando empleo durante la Gran Depresi&oacute;n, en 1933 Gies encontr&oacute; trabajo con un hombre de negocios suizo-alem&aacute;n vendiendo pectina para hacer mermelada. Su nombre era Otto Frank, el padre de la famosa Ana Frank.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGies y su futuro esposo se hicieron amigos de la familia Frank, invit&aacute;ndolos con frecuencia. Y cuando lleg&oacute; el d&iacute;a de su casamiento, Otto organiz&oacute; una peque&ntilde;a fiesta para que los dos pudieran vivir aquel banquete bodas que debieron tener, de no ser por la ocupaci&oacute;n nazi. Y cuando lleg&oacute; el momento de que Gies devolviera la bondad a su empleador y su familia, la respuesta fue un r&aacute;pido &ldquo;s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&ldquo;Sentimos profunda preocupaci&oacute;n por nuestros amigos jud&iacute;os. Tuve una sensaci&oacute;n de pesar. &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;amos sido tan ingenuos como para pensar que nuestra neutralidad ser&iacute;a respetada por un hombre inmoral como Adolfo Hitler? Cuando el Sr. Frank me confi&oacute; sobre el plan del refugio, le dije aquella misma noche a Henk (su esposo) sobre nuestra conversaci&oacute;n. Sin discusi&oacute;n, Henk afirm&oacute; su ayuda incondicional&rdquo;, escribi&oacute; Gies en su libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGies y sus otros conocidos holandeses lograron sostener a la familia Frank en las instalaciones de la compa&ntilde;&iacute;a donde trabajaban. Pero el 4 de agosto de 1944, un oficial de la S.S. los arrest&oacute; y el &uacute;nico deportado jud&iacute;o que sobrevivi&oacute; fue Otto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn aquel tiempo, Ana Frank fue capaz de discernir lo amables que eran sus colaboradores holandeses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&quot;Nunca han pronunciado una sola palabra sobre la carga que debemos ser, nunca se han quejado de que somos demasiado problema. Nos traen flores y regalos para cumplea&ntilde;os y d&iacute;as festivos y siempre est&aacute;n dispuestos a hacer lo que pueden. Eso es algo que nunca debemos olvidar. Mientras que otros muestran su hero&iacute;smo en la batalla o contra los alemanes, nuestros amigos prueban el suyo cada d&iacute;a por su buen &aacute;nimo y afecto&quot;, fueron las palabras de Ana Frank en su diario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tDespu&eacute;s de la guerra, Gies recogi&oacute; los escritos de Ana con la esperanza de entreg&aacute;rselos. Sin embargo, la ni&ntilde;a ya hab&iacute;a fallecido en el campo de concentraci&oacute;n. Finalmente, entreg&oacute; los escritos a su padre Otto, que sobrevivi&oacute; a la guerra y los recopil&oacute; en el famoso libro publicado por primera vez en 1947.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tGies fue honrada como el t&iacute;tulo &ldquo;Justos entre las Naciones&rdquo; el 8 de marzo de 1972. Falleci&oacute; a la edad de 100 el 11 de enero del a&ntilde;o 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tFOTOS: Esta cristiana sobrevivi&oacute; a Auschwitz y hoy volvi&oacute; para contar su historia https:\/\/t.co\/1uHDJwXpzS<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 29 de julio de 2016<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REDACCI\u00d3N CENTRAL, 26 Ene. 17 (ACI).- &ldquo;No soy un h&eacute;roe&rdquo;, escribi&oacute; la holandesa Miep Gies en la primera frase del pr&oacute;logo del libro que escribi&oacute; acerca de sus experiencias dando refugio a Ana Frank y su familia durante la Segunda Guerra Mundial. 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