{"id":11391,"date":"2017-01-29T12:15:02","date_gmt":"2017-01-29T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-jacinta-de-mariscotti-30-de-enero\/"},"modified":"2017-01-29T12:15:02","modified_gmt":"2017-01-29T17:15:02","slug":"santa-jacinta-de-mariscotti-30-de-enero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-jacinta-de-mariscotti-30-de-enero\/","title":{"rendered":"Santa Jacinta de Mariscotti \u2013 30 de enero  \u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).-<b>\u00a0<\/b>Ning\u00fan ap\u00f3stol que se precie puede pensar que los frutos de su acci\u00f3n evangelizadora exigen ciertos par\u00e1metros previos sin los cuales dif\u00edcilmente pueden aflorar los sentimientos de conversi\u00f3n a su alrededor. La respuesta al llamamiento de Cristo est\u00e1 salpicada por multitud de matices, con frecuencia sorprendentes, que ponen de relieve claramente la d\u00e1diva divina que la impulsa. Es un don y como tal surge y se manifiesta en cualquier momento y circunstancia, a\u00fan en las m\u00e1s adversas. En un instante concreto los par\u00e1metros de la rebeld\u00eda caen hechos a\u00f1icos ante el amor divino inundando para siempre el desierto inicial de un esp\u00edritu equ\u00edvocamente combativo. Con frecuencia, el instrumento elegido por Dios para quebrar la huidiza voluntad ha sido el mazazo de la enfermedad. Aunque Jacinta se vio abocada a una vida que no deseaba para s\u00ed, finalmente antepuso la voluntad divina sobre la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>\u00a0<\/strong>Pertenec\u00eda a una familia de origen nobiliario, creyente y practicante de Viterbo, Italia, donde naci\u00f3 el 16 de marzo de 1585. Su madre fue la condesa de Vignanello. Eran cinco hermanos. Ginebra, la primog\u00e9nita, fue una virtuosa Terciaria Regular Franciscana y los otros cuatro hermanos fueron ejemplares en su vida y profesiones; uno de ellos falleci\u00f3 en la Curia de Roma. Los padres pusieron todo su empe\u00f1o para que sus hijos recibieran la mejor educaci\u00f3n. En el caso concreto de Jacinta (a la que impusieron el nombre de Clarice), consideraron que ellos no podr\u00edan igualar la formaci\u00f3n que podr\u00eda darle su hermana sor Inocencia (bautizada como Ginebra) en el monasterio de san Bernardino de Viterbo. Pero no calaron en Jacinta los aires del lugar. La austeridad conventual se contraven\u00eda con la tendencia a la laxitud de la adolescente, que, atra\u00edda con irresistible fuerza por lo mundano, se complac\u00eda en ello. Coqueta y vanidosa, se jactaba abiertamente del ilustre abolengo de su familia y las prebendas que llevaba anejas. Al final, dej\u00f3 a las religiosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su tan ansiado regreso estuvo marcado por una febril urgencia en aprovechar el tiempo perdido. El frenes\u00ed de las fiestas, la preocupaci\u00f3n por el ornato, el abrazo a una vida ociosa fueron tales que su padre volvi\u00f3 a llevarla al convento para preservarla de males mayores. Y cuando iba a visitarla, recib\u00eda sus quejas: <em>\u00abAqu\u00ed me tienes de monja como has querido, pero yo quiero vivir de acuerdo con mi condici\u00f3n social\u00bb.<\/em> Por segunda vez su progenitor accedi\u00f3 a su salida. Y ella se dio de bruces con el fracaso. De nada val\u00edan sus afanes y esfuerzos para conseguir un buen partido, y ve\u00eda esfumarse sus sue\u00f1os matrimoniales que obten\u00edan otras j\u00f3venes, como su hermana Hortensia, sin darse tantas \u00ednfulas ni vivir prendidas de s\u00ed mismas. Regres\u00f3 al convento, aconsejada por sus padres, pero en contra de su voluntad. Los resultados fueron nefastos. Los diez primeros a\u00f1os de su vida en el monasterio los convirti\u00f3 en un calco de lo que hab\u00eda en el exterior. Su celda era un expositor de lo mismo que albergaba dentro de s\u00ed: el vac\u00edo, por mucho que ti\u00f1ese su habit\u00e1culo con adornos llenos de lujo. La estancia en el convento era dram\u00e1tica. Incapaz de darse a la oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n, no soportaba las correcciones, ni atend\u00eda a la obediencia. A sus 20 a\u00f1os no ocultaba su desd\u00e9n y animadversi\u00f3n por la vida religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero Dios se vali\u00f3 de la enfermedad para llevarla hacia \u00c9l. Se convirti\u00f3 cuando un virtuoso franciscano al que llamaron para que la confesase, ya que le aterrorizaba su muerte, se qued\u00f3 petrificado al ver su celda, y se neg\u00f3 a administrarle la confesi\u00f3n, recrimin\u00e1ndola severamente: <em>\u00ab\u00a1El para\u00edso no se ha hecho para hermanas soberbias y vanidosas!\u00bb<\/em>. Impresionada, visti\u00f3 el h\u00e1bito, reemplaz\u00e1ndolo por sus ricos vestidos, y se confes\u00f3 entre l\u00e1grimas de arrepentimiento pidiendo perd\u00f3n a sus hermanas. Pero no se liber\u00f3 por completo de sus apegos. Y al enfermar de nuevo, santa Catalina de Siena, a trav\u00e9s de una visi\u00f3n, medi\u00f3 para que su conversi\u00f3n fuese plena. Es decir, que Jacinta ten\u00eda 30 a\u00f1os cuando, a la par que peligraba su vida, sinti\u00f3 brotar en su coraz\u00f3n un manantial de piedad y penitencia que la conducir\u00eda a los altares. La austeridad y las disciplinas fueron desde entonces sus compa\u00f1eras de camino. Determin\u00f3 infligirse mortificaciones diversas queriendo unirse a la Pasi\u00f3n de Cristo. Ayunos y cilicios para un alma pecadora, que era como se sent\u00eda. Y para que la ayudasen en este camino de perfecci\u00f3n, eligi\u00f3 a santos que hab\u00edan pasado por circunstancias similares a la suya antes de convertirse: santa Mar\u00eda Egipc\u00edaca, san Agust\u00edn y santa Margarita de Cortona. Deliberadamente buscaba toda ocasi\u00f3n para vivir la humildad y la paciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese itinerario espiritual, plagado de actos de amor y signados por una exquisita obediencia, lleg\u00f3 a ser maestra de novicias y vicesuperiora. En estas misiones tuvo que hacer acopio de humildad para formar a hermanas en las que apreciaba alguna virtud concreta que ella no hab\u00eda tenido. La oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n de Cristo le otorgaron la fortaleza en sus sufrimientos, vi\u00e9ndose adornada por el olvido de s\u00ed. Para ayudar a quienes experimentaban el extrav\u00edo del pecado, que conoc\u00eda por experiencia, fund\u00f3 dos cofrad\u00edas: la Compagnia dei Sacconi (Cofrad\u00eda de los encapuchados) dedicada a la atenci\u00f3n de los enfermos y moribundos, y la Congregaci\u00f3n de los oblatos de Mar\u00eda para fomento de la piedad, de la caridad y apostolado de los seglares. Jacinta recibi\u00f3 numerosos dones: de profec\u00eda, \u00e9xtasis, de milagros y penetraci\u00f3n de esp\u00edritus, entre otros. Convirti\u00f3 a muchos. Muri\u00f3 el 30 de enero de 1640 a los 45 a\u00f1os. Fue beatificada por Benedicto XIII \u2013integrante de la familia Orsini, como su madre\u2013 el 1 de septiembre de 1762. Y fue canonizada por P\u00edo VII el 24 de mayo de 1807.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).-\u00a0Ning\u00fan ap\u00f3stol que se precie puede pensar que los frutos de su acci\u00f3n evangelizadora exigen ciertos par\u00e1metros previos sin los cuales dif\u00edcilmente pueden aflorar los sentimientos de conversi\u00f3n a su alrededor. La respuesta al llamamiento de Cristo est\u00e1 salpicada por multitud de matices, con frecuencia sorprendentes, que ponen de relieve claramente la d\u00e1diva &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-jacinta-de-mariscotti-30-de-enero\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Jacinta de Mariscotti \u2013 30 de enero  \u00a0\u00ab<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11391","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11391"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11391\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}