{"id":11479,"date":"2017-02-01T07:40:03","date_gmt":"2017-02-01T12:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/compadecido-tendiste-la-mano-a-todos-para-que-te-encuentre-el-que-te-busca\/"},"modified":"2017-02-01T07:40:03","modified_gmt":"2017-02-01T12:40:03","slug":"compadecido-tendiste-la-mano-a-todos-para-que-te-encuentre-el-que-te-busca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/compadecido-tendiste-la-mano-a-todos-para-que-te-encuentre-el-que-te-busca\/","title":{"rendered":"\u00abCompadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca\u00bb"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/02\/01\/ANSA1141716_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;La esperanza cristiana es espera de una cosa que ya ha sido realizada y que ciertamente se realizar&aacute; para cada uno de nosotros. Tambi&eacute;n nuestra resurrecci&oacute;n y aquella de nuestros queridos difuntos, no es una cosa que puede suceder o tal vez no, sino es una realidad cierta, en cuanto est&aacute; fundada en el evento de la resurrecci&oacute;n de Cristo&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del primer mi&eacute;rcoles de febrero, el significado de la esperanza cristiana en la resurrecci&oacute;n de los muertos.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza cristiana&rdquo;, el Obispo de Roma inici&oacute; su reflexi&oacute;n sobre la extraordinaria importancia que esta virtud asume en el Nuevo Testamento, cuando encuentra la novedad representada por Jes&uacute;s y por el evento pascual, ya que nosotros cristianos, somos hombres y mujeres de esperanza.<\/p>\n<p>Comentando uno de los primeros textos del Nuevo Testamento, la Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, el Pont&iacute;fice se&ntilde;al&oacute; que en el pasaje que hemos escuchado, se puede percibir toda la frescura y la belleza del primer anuncio cristiano. &ldquo;El Ap&oacute;stol &ndash; precis&oacute; el Papa &ndash; trata de hacer comprender todos los efectos y las consecuencias que &eacute;ste evento &uacute;nico y decisivo, es decir, la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, comporta para la historia y para la vida de cada uno&rdquo;. En particular, la dificultad de la comunidad no era tanto reconocer la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, todos lo cre&iacute;an, subray&oacute; el Santo Padre, sino de creer en la resurrecci&oacute;n de los muertos.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>En las anteriores catequesis hemos iniciado nuestro recorrido sobre el tema de la esperanza releyendo en esta perspectiva algunas p&aacute;ginas del Antiguo Testamento. Ahora queremos pasar a poner en evidencia la extraordinaria importancia que esta virtud asume en el Nuevo Testamento, cuando encuentra la novedad representada por Jes&uacute;s y por el evento pascual: la esperanza cristiana. Nosotros cristianos, somos mujeres y hombres de esperanza.<\/p>\n<p>Es esto lo que emerge de modo claro desde el primer texto que ha sido escrito, es decir, desde la Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses. En el pasaje que hemos escuchado, se puede percibir toda la frescura y la belleza del primer anuncio cristiano. La comunidad de Tesal&oacute;nica era una comunidad joven, fundada de hace poco; no obstante las dificultades y las diversas pruebas, est&aacute; enraizada en la fe y celebra con entusiasmo y con alegr&iacute;a la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. El Ap&oacute;stol entonces se alegra de coraz&oacute;n con todos, porque cuantos renacen en la Pascua se convierten de verdad en &laquo;hijos de la luz, hijos del d&iacute;a&raquo; &ndash; as&iacute; los llama &eacute;l &ndash; (5,5), en virtud de la plena comuni&oacute;n con Cristo.<\/p>\n<p>Cuando Pablo les escribe, la comunidad de Tesal&oacute;nica ha sido apenas fundada, y s&oacute;lo pocos a&ntilde;os la separan de la Pascua de Cristo; pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, &iexcl;eh! Por esto, el Ap&oacute;stol trata de hacer comprender todos los efectos y las consecuencias que &eacute;ste evento &uacute;nico y decisivo, es decir, la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or, comporta para la historia y para la vida de cada uno. En particular, la dificultad de la comunidad no era tanto reconocer la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, todos lo cre&iacute;an, sino de creer en la resurrecci&oacute;n de los muertos. Si, Jes&uacute;s ha resucitado, pero los muertos ten&iacute;an un poco de dificultad.<\/p>\n<p>En este sentido, esta carta se presenta m&aacute;s actual que nunca. Cada vez que nos encontramos ante nuestra muerte, o a aquella de una persona querida, sentimos que nuestra fe es puesta a la prueba. Surgen todas nuestras dudas, toda nuestra fragilidad, y nos preguntamos: &ldquo;&iquest;De verdad existir&aacute; la vida despu&eacute;s de la muerte? &iquest;Podr&eacute; todav&iacute;a ver y abrazar a las personas que he amado?&rdquo;. Esta pregunta me la ha hecho una se&ntilde;ora hace pocos d&iacute;as en una audiencia. Me dijo: &iquest;Encontrar&eacute; a mis seres queridos? Una inc&oacute;gnita&hellip; Tambi&eacute;n nosotros, en el contexto actual, tenemos necesidad de regresar a las ra&iacute;ces y a los fundamentos de nuestra fe, para que as&iacute; tomemos conciencia de lo que Dios ha obrado por nosotros en Cristo Jes&uacute;s y que cosa significa nuestra muerte. Todos tenemos un poco de miedo; la muerte, por esta incertidumbre, &iquest;no? Aqu&iacute; viene la palabra de Pablo. Me viene a la memoria un viejito, un anciano, bueno, que dec&iacute;a: &ldquo;Yo no tengo miedo a la muerte. Tengo un poco de miedo verla venir&rdquo;. Y ten&iacute;a miedo de esto.<\/p>\n<p>Pablo, ante los temores y las perplejidades de la comunidad, invita a tener firme sobre la cabeza como un yelmo, sobre todo en las pruebas y en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles de nuestra vida, &ldquo;la esperanza de la salvaci&oacute;n&rdquo;. Es un yelmo. Es esta la esperanza cristiana. Cuando se habla de esperanza, podemos ser llevados a comprenderla seg&uacute;n el significado com&uacute;n del t&eacute;rmino, es decir, en relaci&oacute;n a algo bello que deseamos, pero que puede realizarse o tal vez no. Esperemos que suceda, pero&hellip; esperemos, como un deseo, &iquest;no? Se dice por ejemplo: &ldquo;&iexcl;Espero que ma&ntilde;ana haga buen clima!&rdquo;; pero sabemos que al d&iacute;a siguiente en cambio puede hacer un mal clima&hellip; La esperanza cristiana no es as&iacute;. La esperanza cristiana es la espera de algo que ya ha sido realizada; est&aacute; la puerta ah&iacute;, y yo espero llegar a la puerta. &iquest;Qu&eacute; cosa debo hacer? &iexcl;Caminar hacia la puerta! Estoy seguro que llegar&eacute; a la puerta. As&iacute; es la esperanza cristiana: tener la certeza que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea. Esta es la esperanza cristiana. La esperanza cristiana es espera de una cosa que ya ha sido realizada y que ciertamente se realizar&aacute; para cada uno de nosotros. Tambi&eacute;n nuestra resurrecci&oacute;n y aquella de nuestros queridos difuntos, pues, no es una cosa que puede suceder o tal vez no, sino es una realidad cierta, en cuanto est&aacute; fundada en el evento de la resurrecci&oacute;n de Cristo. Esperar pues significa aprender vivir en la espera. Aprender a vivir en la espera y encontrar la vida. Cuando una mujer se da cuenta de estar embarazada, cada d&iacute;a aprende a vivir en la espera de ver la mirada de ese ni&ntilde;o que llegar&aacute;&hellip; Tambi&eacute;n nosotros debemos vivir y aprender de estas actitudes humanas y vivir en la espera de mirar al Se&ntilde;or, de encontrar al Se&ntilde;or. Esto no es f&aacute;cil, pero se aprende: a vivir en la espera. Esperar significa e implica un coraz&oacute;n humilde, pobre. Solo un pobre sabe esperar. Quien est&aacute; lleno de s&iacute; y de sus bienes, no sabe poner la confianza en ning&uacute;n otro sino en s&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Escribe a&uacute;n Pablo: &laquo;&Eacute;l que muri&oacute; por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a &Eacute;l&raquo; (1 Tes 5,10). Estas palabras son siempre motivo de grande consolaci&oacute;n y de paz. Asimismo por las personas amadas que nos han dejado estamos pues llamados a orar para que vivan en Cristo y est&eacute;n en plena comuni&oacute;n con nosotros. Una cosa que a m&iacute; me toca el coraz&oacute;n es una expresi&oacute;n de San Pablo, siempre dirigida a los Tesalonicenses. A m&iacute; me llena de seguridad en la esperanza. Dice as&iacute;: &laquo;Y as&iacute; permaneceremos con el Se&ntilde;or para siempre&raquo; (1 Tes 4,17). &iexcl;Qu&eacute; bello! Todo pasa. Pero, despu&eacute;s de la muerte, por siempre estaremos con el Se&ntilde;or. Es la certeza total de la esperanza, la misma que, mucho tiempo antes, hacia exclamar a Job: &laquo;Yo s&eacute; que mi Redentor vive [&hellip;]. Yo mismo lo ver&eacute;, lo contemplar&aacute;n mis ojos&raquo; (Job 19,25.27). Y as&iacute; por siempre estaremos con el Se&ntilde;or. &iquest;Ustedes creen esto? Les pregunto: &iquest;Creen esto? M&aacute;s o menos, &iexcl;eh! Pero para tener un poco de fuerza los invito a decirlo tres veces conmigo: &ldquo;Y as&iacute; por siempre estaremos con el Se&ntilde;or&rdquo;. Todos juntos: &ldquo;Y as&iacute; por siempre estaremos con el Se&ntilde;or&rdquo;, &ldquo;Y as&iacute; por siempre estaremos con el Se&ntilde;or&rdquo;, &ldquo;Y as&iacute; por siempre estaremos con el Se&ntilde;or&rdquo;. Y all&aacute;, con el Se&ntilde;or, nos encontraremos. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;La esperanza cristiana es espera de una cosa que ya ha sido realizada y que ciertamente se realizar&aacute; para cada uno de nosotros. 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