{"id":11504,"date":"2017-02-02T04:15:03","date_gmt":"2017-02-02T09:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-belleza-de-la-familia\/"},"modified":"2017-02-02T04:15:03","modified_gmt":"2017-02-02T09:15:03","slug":"la-belleza-de-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-belleza-de-la-familia\/","title":{"rendered":"La belleza de la familia"},"content":{"rendered":"<div id=\"articulo\">\n<div id=\"art_texto\" align=\"justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">Por una obligaci\u00f3n personal contra\u00edda, hace unos meses tuve que hablar en p\u00fablico de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Amoris laetitia.<\/em> No voy a trasladar aqu\u00ed el contenido de este documento de la Iglesia porque ese no es el prop\u00f3sito de este art\u00edculo, pero su estudio s\u00ed que provoc\u00f3 en m\u00ed algunas reflexiones que quiero compartir en voz alta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera est\u00e1 en se\u00f1alar la enorme preocupaci\u00f3n de la Iglesia por la familia. Nunca, a lo largo de los siglos, ha habido ninguna otra instituci\u00f3n natural tan atacada como lo est\u00e1 siendo ahora la familia, ninguna tan zarandeada y tan herida. Creo que se puede decir, sin miedo a exagerar, que actualmente no tenemos otro problema de mayor hondura. Y no ser\u00e1 que andamos escasos de problemas serios: los derivados de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda, las dificultades sociales de todo tipo (el suicidio demogr\u00e1fico, la juventud y su futuro, la inseguridad, la soledad, el paro laboral&#8230;). Muchos y muy graves, pero ninguno tan preocupante en estos momentos como el c\u00famulo de dificultades con las que se encuentra la vida familiar. Estamos ante un problema con varias caras, que nos afecta a todos en diversa medida, un problema que a muchos les est\u00e1 suponiendo sufrimientos muy dolorosos, de los cuales una parte se exterioriza abiertamente mientras que otra buena parte queda ahogada en el m\u00e1s callado de los silencios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pienso ahora especialmente en los muchachos j\u00f3venes, chicos y chicas, llamados al matrimonio y a la fundaci\u00f3n de familias nuevas. \u00a1Qu\u00e9 complicado lo tienen, qu\u00e9 dif\u00edcil! Tanto que muchos optan por no casarse porque no se ven a s\u00ed mismos como art\u00edfices de sus propias familias. Y no porque la convivencia no les resulte deseosa, que es tan apetecible como siempre, pero establecerla a trav\u00e9s del matrimonio, no. Y menos a\u00fan si hay que pensar en fundar una familia. \u00bfEste modo de proceder es ego\u00edsmo?, \u00bfeste rechazo al compromiso es culpable? Si lo fuera, \u00bflos culpables son ellos? Solo Dios sabe. A m\u00ed lo que s\u00ed me produce es una pena grande porque veo que no sue\u00f1an con ser esposos y esposas, padres y madres. Me da pena por ellos porque los sue\u00f1os son un trampol\u00edn imprescindible para llevar la vida adelante con \u00e1nimo, y me da pena por la asfixia social que supone la falta de familias nuevas. Me da pena porque escaseando los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, escasea mucha vida. Algo falla cuando resulta m\u00e1s atrayente un curr\u00edculo cargado de t\u00edtulos que un hogar cargado de hijos. Algo muy serio debe estar fallando cuando hemos subordinado el proyecto de familia al proyecto de trabajo, en lugar de hacerlo al rev\u00e9s. Mucho estamos fallando cuando hemos asumido como normal la falta de fecundidad, poniendo el tope al n\u00famero de hijos en dos, en uno o en ninguno. Algo falla cuando a los j\u00f3venes, a sus padres y a sus maestros les parecen m\u00e1s importantes los proyectos de los hombres que los proyectos de Dios, sin caer en la cuenta, unos y otros, de que cada familia es un proyecto de Dios para sus miembros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si del celo que ponemos en su formaci\u00f3n acad\u00e9mica y profesional, pusi\u00e9ramos una d\u00e9cima parte en su formaci\u00f3n como futuros padres y madres, a algunos nos parecer\u00eda un \u00e9xito. Al decir esto no estoy arremetiendo contra la formaci\u00f3n, entre otros motivos porque he dedicado la totalidad de mi vida laboral a formar acad\u00e9micamente a centenares de muchachos, haciendo cuanto he podido para ayudarles a que llegaran tan alto como les fuera posible. Pero los hechos son tozudos, y es claro que en nuestra sociedad actual necesitamos muchos m\u00e1s esposos y esposas que t\u00e9cnicos y graduados, de la misma manera que nos hacen m\u00e1s falta ni\u00f1os que mascotas. Con un a\u00f1adido, y es que los graduados, una vez graduados ya no se desgrad\u00faan. Nadie en sus cabales rompe un t\u00edtulo universitario y tira los trozos a la papelera, aunque el t\u00edtulo no lo pueda ejercer, mientras que son muchos los que hacen trizas su matrimonio. Redondeando las estad\u00edsticas de los \u00faltimos a\u00f1os, en Espa\u00f1a el n\u00famero de divorcios por a\u00f1o dobla el de matrimonios contra\u00eddos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nadie dilata voluntariamente durante a\u00f1os y a\u00f1os la consecuci\u00f3n de un t\u00edtulo o de unas oposiciones y en cambio nuestros j\u00f3venes, en general no se casan; bien porque reh\u00fasan el matrimonio, bien porque los que se casan, cuando lo hacen, ya no son j\u00f3venes. \u00bfSon culpables de todo esto? Pienso que algo de culpa s\u00ed les tocar\u00e1, pero yo me resisto a cargar sobre ellos la responsabilidad de que no sue\u00f1en o que tengan sue\u00f1os de bajos vuelos porque la responsabilidad de los sue\u00f1os no recae por entero en quien tiene que so\u00f1ar. Los grandes responsables de los sue\u00f1os de los ni\u00f1os y de los j\u00f3venes somos los adultos. Padres, sacerdotes, maestros, catequistas, y en general formadores de opini\u00f3n, somos a quienes nos corresponde animar, promover, alentar, ilusionar, abrir caminos.<\/p>\n<div class=\"p402_premium\">\n<p style=\"text-align: justify\">Y esto no lo estamos haciendo, al menos no lo estamos haciendo en la medida que socialmente necesitamos. No me refiero a la sociedad en general, porque la sociedad en general no es conductora sino conducida. No lo est\u00e1n haciendo los gobernantes, a los cuales les corresponde una carga mayor de culpa, porque han recibido el encargo de trabajar por el bien com\u00fan y el bien com\u00fan pasa, necesariamente, por la promoci\u00f3n y el bienestar de la familia. Pero a\u00fan es m\u00e1s grave y mucho m\u00e1s doloroso que no lo estemos haciendo muchos cristianos, los que s\u00ed creemos en la familia y decimos defenderla. No la estamos defendiendo ni promocionando porque en buena parte hemos asumido los mismos planteamientos de quienes con sus ideas o su conducta est\u00e1n contribuyendo a su deterioro. Fuera de una minor\u00eda ejemplar y coherente, la gran mayor\u00eda de los bautizados, con culpa o sin culpa (eso Dios lo sabe) participamos de un estilo de vida y unas costumbres que son abiertamente contrarias a la doctrina de la Iglesia sobre la familia. He aqu\u00ed algunos ejemplos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Aceptaci\u00f3n de la convivencia entre personas del mismo sexo igual\u00e1ndolo con el matrimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; No es dif\u00edcil comprobar que la mayor parte de las parejas de novios que piden el matrimonio cat\u00f3lico llevan a\u00f1os de cohabitaci\u00f3n prematrimonial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; La media en el n\u00famero de hijos de los matrimonios cristianos no difiere sustancialmente de la media en otras formas de convivencia entre hombre y mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; No hay grandes diferencias en los datos sobre rupturas de matrimonios contra\u00eddos por la Iglesia y el resto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8211; Rechazo de la maternidad y de la ancianidad. Tanto el cuidado de los hijos como el de los ancianos se imponen sobre todo como cargas dif\u00edciles de asumir y de las que hay que desprenderse cuanto antes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos males son solo una muestra de un repertorio mucho m\u00e1s extenso con los que las familias se enfrentan, pero yo no quiero dedicarles una sola l\u00ednea m\u00e1s. Lo que corresponde ahora es ver qu\u00e9 podemos hacer nosotros, los hombres y mujeres de a pie, los que no tenemos grandes responsabilidades en este campo. Pienso en tres cosas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1) Lo primero y m\u00e1s importante es rezar. Rezar mucho no tanto por la familia en general -que tambi\u00e9n- cuanto por las familias concretas que conocemos, por los matrimonios en riesgo de ruptura y por los hogares en dificultades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">2) En segundo lugar, viene bien llamar a las cosas por su nombre. Una separaci\u00f3n o un divorcio no son opciones de vida sino fracasos. En muchos casos no ser\u00e1n fracasos culpables, pero son fracasos. Al decir esto no se me olvidan las v\u00edctimas de estos fracasos y su sufrimiento, v\u00edctimas inocentes, especialmente los hijos, pero tambi\u00e9n la persona que se ha visto burlada y enga\u00f1ada por quien le hab\u00eda prometido compa\u00f1\u00eda, amor y fidelidad. Precisamente el hecho de que haya v\u00edctimas que sufren es lo que demuestra que el divorcio o la ruptura no son opciones a las que aspirar sino desgarros dolorosos. Llamar a las cosas por su nombre exige no frivolizar con algo tan serio como el matrimonio. Y es que desde hace ya d\u00e9cadas hemos frivolizado mucho con el divorcio, y lo seguimos haciendo. En muchos casos parece como si el hecho de divorciarse no fuera sino un signo de puesta al d\u00eda, de estar a la \u00faltima. Estoy convencido de que si por causas que ahora no se me alcanzan, de repente se pusiera de moda el matrimonio indisoluble y fiel, el n\u00famero de divorcios descender\u00eda de forma significativa sin m\u00e1s motivo que estar en la corriente dominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3) En tercer lugar debemos actuar. Me refiero a los matrimonios que nos mantenemos unidos pese a los baches que podamos coger y las dificultades que haya que superar. Quienes no podemos influir directamente en las leyes ni disponemos de medios para generar corrientes de opini\u00f3n puede parecer que no podemos hacer nada. Pero eso no es cierto. Tenemos una gran responsabilidad, especialmente los matrimonios cristianos, en mostrar la belleza del matrimonio y de la familia. No se trata de llevar adelante tareas especiales ni grandes trabajos, sino en no apagar la luz que nos ha sido dada. Luego, si hay matrimonios concretos a los que se piden otras responsabilidades, que respondan, pero en principio, todo matrimonio normal est\u00e1 llamado a ser luz para los que les rodean. A m\u00ed me parece que esto suele pasar desapercibido y por eso creo que viene bien recordarlo. Me vienen a la memoria unos versos de Antonio Machado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>El ojo que t\u00fa ves no es<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>ojo porque t\u00fa lo veas,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>es ojo porque te ve.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para hablar con rigor, habr\u00eda que hacer alguna objeci\u00f3n importante a los versos de nuestro poeta, pero para el prop\u00f3sito que aqu\u00ed se sigue, podemos parafrasearle y decir que la luz que un buen matrimonio desprende no es luz porque lo vean quienes la irradian, sino porque lo ven los dem\u00e1s. Ojal\u00e1 haya muchos y ojal\u00e1 sepamos ayudar a verlo, sobre todo a los j\u00f3venes.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"fb-root\" class=\" fb_reset\"><\/div>\n<div class=\"fb-comments fb_iframe_widget\">Por: Estanislao Mart\u00edn Rinc\u00f3n | Fuente: Catholic.net<\/div>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por una obligaci\u00f3n personal contra\u00edda, hace unos meses tuve que hablar en p\u00fablico de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Amoris laetitia. 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