{"id":11591,"date":"2017-02-04T12:15:03","date_gmt":"2017-02-04T17:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-jesus-mendez-montoya-5-de-febrero\/"},"modified":"2017-02-04T12:15:03","modified_gmt":"2017-02-04T17:15:03","slug":"san-jesus-mendez-montoya-5-de-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-jesus-mendez-montoya-5-de-febrero\/","title":{"rendered":"San Jes\u00fas M\u00e9ndez Montoya \u2013 5 de febrero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Hay un rasgo en la vida de este m\u00e1rtir que recuerda al inocente san Tarsicio quien, seg\u00fan la tradici\u00f3n, derram\u00f3 su sangre en el siglo III de nuestra era abrazado al Cuerpo de Cristo, custodiado tan f\u00e9rreamente, que los paganos no lograron separar sus manos del lienzo en el que lo proteg\u00eda, ni siquiera cuando ya hab\u00eda expirado. Impedir la profanaci\u00f3n de la Eucarist\u00eda fue la gran preocupaci\u00f3n de Jes\u00fas cuando se vio acosado por quienes iban a abrirle la puerta de la gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vino al mundo en Tar\u00edmbaro, Michoac\u00e1n, M\u00e9xico, el 10 de junio de 1880 en el seno de una humilde familia que supo transmitirle su piedad y hacer de \u00e9l un muchacho sensible y dispuesto siempre a volcarse en los dem\u00e1s. Creci\u00f3 habituado a rezar el rosario y a buscar el bien del pr\u00f3jimo. Ten\u00eda 14 a\u00f1os cuando ingres\u00f3 en el seminario y tuvo que compaginar su formaci\u00f3n con el trabajo para contribuir al sostenimiento del hogar. De todas formas, sus bondadosos padres eran tan estimados por el vecindario, que muchos generosamente se prestaban a paliar sus carencias con lo que estaba a su mano. Ten\u00eda tres hermanas y un hermano que le siguieron junto a su madre en su misi\u00f3n sacerdotal, cuando en 1906 parti\u00f3 a su primer destino en Huetamo, Michoac\u00e1n. Problemas de salud, de \u00edndole nerviosa, aconsejaron su traslado a Pedernales en 1907, pero en los seis a\u00f1os que permaneci\u00f3 en esta parroquia la enfermedad aflor\u00f3, de modo que fue enviado a Valtierrilla, Guanajuato, parroquia perteneciente a la Arquidi\u00f3cesis de Morelia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los feligreses pudieron constatar que actuaba movido por la oraci\u00f3n y un profundo amor a la Eucarist\u00eda ya que era palpable cuando oficiaba la misa as\u00ed como en otras acciones que emprendi\u00f3 encaminadas a suscitar en todos ellos ese amor que inflamaba su coraz\u00f3n. Fue un gran confesor y catequista. En medio de su quehacer siempre encontraba tiempo para visitar a los que menos ten\u00edan, consolarles y asistirles en todo lo que pod\u00eda. El mundo del trabajo tampoco se le resisti\u00f3 ya que fuera en el campo o en industrias diversas los labradores y operarios hallaban en \u00e9l palabras de aliento; era un referente para todos. Puso en marcha diversas obras de acci\u00f3n social, una caja de ahorros y una cooperativa. Adem\u00e1s, aprovech\u00f3 sus conocimientos musicales para impulsar un coro parroquial. Se ha subrayado la servicialidad, rasgo distintivo de su acci\u00f3n pastoral, diciendo que \u00absupo hacerse todo a todos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El devenir cotidiano segu\u00eda su curso sin mayores contratiempos, aunque en el ambiente eclesial lat\u00eda una gran preocupaci\u00f3n por las presiones ejercidas por las fuerzas gubernamentales, hostiles a la fe. En un momento dado, Jes\u00fas fue directamente afectado por la persecuci\u00f3n. No se ech\u00f3 atr\u00e1s y, como una de las notas comunes a todos los m\u00e1rtires es su celo apost\u00f3lico, fidelidad absoluta a su vocaci\u00f3n y una valent\u00eda que los encumbra ante los ojos de los dem\u00e1s humanos, como si estuvieran hechos de una pasta especial, prosigui\u00f3 realizando su misi\u00f3n. Modific\u00f3 sus horarios y el alba le sorprend\u00eda oficiando la misa y administrando los sacramentos. No vari\u00f3 la atenci\u00f3n a sus fieles y los enfermos no percibieron el cerco que se hab\u00eda cernido sobre \u00e9l porque segu\u00eda asisti\u00e9ndoles. La valerosidad de los cl\u00e9rigos era compartida por numerosos cat\u00f3licos que no estaban dispuestos a que pisotearan la fe, y se alzaron contra los pol\u00edticos. A estos \u00abcristeros\u00bb persegu\u00edan los federales cuando dieron con Jes\u00fas. Convecinos, que no eran leales precisamente, les delataron en febrero de 1928 y fueron apresados y acusados de traici\u00f3n. Enfurecidos los militares destruyeron todo lo que encontraron a su paso por Valtierrilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando le toc\u00f3 el turno a Jes\u00fas, su \u00fanica prioridad fue proteger la Sagrada Eucarist\u00eda. Si lo comparamos con san Tarsicio en esos umbrales de su martirio, los verdugos a\u00fan tuvieron una deferencia por el padre M\u00e9ndez que al santo adolescente se le vet\u00f3. Porque al ver que no ten\u00eda salida, logr\u00f3 una brev\u00edsima moratoria de quienes le iban a dar muerte para poder consumir las Sagradas Formas. El momento dram\u00e1tico tuvo ese punto sublime que dan los santos a estos pre\u00e1mbulos de su ingreso en la gloria. Primeramente, Jes\u00fas hab\u00eda ocultado bajo sus prendas el cop\u00f3n, pero juzgando que a\u00fan as\u00ed peligraba, se lanz\u00f3 por la ventana de una notaria donde hab\u00eda oficiado misa, de modo que qued\u00f3 a la vista de los soldados que oteaban la calle desde el campanario de la iglesia, y pensando que era otro de los cristeros, le detuvieron. Lo dem\u00e1s sucedi\u00f3 con inusitada rapidez. Al ver el tesoro que custodiaba en su pecho, que oprim\u00eda con fuerza con sus brazos, qued\u00f3 al descubierto su condici\u00f3n sacerdotal que, por supuesto, no neg\u00f3 firmando su sentencia de muerte. Sin que le temblara la voz, les dijo: \u00abA ustedes no les sirven las hostias consagradas, d\u00e9nmelas\u00bb. Le concedieron unos instantes para orar y consumir parte de la Eucarist\u00eda, tras lo cual afront\u00f3 el instante supremo: \u00abAhora, hagan de m\u00ed lo que quieran. Estoy dispuesto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los violentos, cegados al m\u00ednimo rasgo de humanidad, decidieron el destino del cop\u00f3n: \u00abDeles esa joya a las viejas\u00bb, aludiendo a la hermana del santo y una vecina que se encontraban all\u00ed y que lo recibieron de sus manos al tiempo que acog\u00edan su \u00faltima petici\u00f3n: \u00abCu\u00eddenlo y d\u00e9jenme. Es la voluntad de Dios\u00bb. Despu\u00e9s, perdonando a los soldados, en un callej\u00f3n cercano depositaba a los pies del Padre Celestial vida y, con ella, incontables sue\u00f1os. La inicial falta de destreza del capit\u00e1n hizo m\u00e1s penosos esos instantes. Fall\u00f3 \u00e9ste el tiro y los soldados no quisieron asesinarle, de modo que aunque le enca\u00f1onaron, los disparos silbaron por encima de su cabeza. Y fue el cabecilla quien le dispar\u00f3 el 5 de febrero de 1928, despu\u00e9s de arrebatarle sus prendas, crucifijo y medalla. Juan Pablo II lo beatific\u00f3 el 22 de noviembre de 1992, y tambi\u00e9n lo canoniz\u00f3 el 21 de mayo del 2000.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Hay un rasgo en la vida de este m\u00e1rtir que recuerda al inocente san Tarsicio quien, seg\u00fan la tradici\u00f3n, derram\u00f3 su sangre en el siglo III de nuestra era abrazado al Cuerpo de Cristo, custodiado tan f\u00e9rreamente, que los paganos no lograron separar sus manos del lienzo en el que lo proteg\u00eda, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-jesus-mendez-montoya-5-de-febrero\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSan Jes\u00fas M\u00e9ndez Montoya \u2013 5 de febrero\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}