{"id":11666,"date":"2017-02-07T08:40:04","date_gmt":"2017-02-07T13:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-biblia-es-la-gran-historia-que-narra-las-maravillas-de-la-misericordia-de-dios\/"},"modified":"2017-02-07T08:40:04","modified_gmt":"2017-02-07T13:40:04","slug":"la-biblia-es-la-gran-historia-que-narra-las-maravillas-de-la-misericordia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-biblia-es-la-gran-historia-que-narra-las-maravillas-de-la-misericordia-de-dios\/","title":{"rendered":"La Biblia es la gran historia que narra las maravillas de la misericordia de Dios"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2016\/02\/11\/OSSROM94375_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9549602\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00568944.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- <strong><em>&laquo;La Palabra es un don. El otro es un don&raquo;<\/em><\/strong>. Es el Mensaje cuaresmal del Papa Francisco, que ha querido centrar <strong>&laquo;<\/strong><strong>en la par&aacute;bola del hombre rico y el pobre L&aacute;zaro<\/strong> (cf. <em>Lc<\/em> 16,19-31)&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Dej&eacute;monos guiar por este relato tan significativo, que nos da la <strong>clave para entender c&oacute;mo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhort&aacute;ndonos a una sincera conversi&oacute;n<\/strong>&raquo;, escribe el Obispo de Roma, en su Mensaje, que fue presentado hoy en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.<\/p>\n<p>Tras hacer hincapi&eacute; en que el camino cuaresmal &laquo;es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la <strong>Pascua de Resurrecci&oacute;n, la victoria de Cristo sobre la muerte<\/strong>&raquo;, se&ntilde;ala que, en &laquo;este tiempo, recibimos siempre una fuerte llamada a la <strong>conversi&oacute;n<\/strong>: el cristiano est&aacute; llamado a volver a Dios &laquo;<em>de todo coraz&oacute;n<\/em>&raquo; (<em>Jl<\/em> 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa reitera que &laquo;<strong>Jes&uacute;s es el amigo fiel que nunca nos abandona<\/strong>, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a &eacute;l y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. <em>Homil&iacute;a<\/em>, 8 enero 2016)&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del esp&iacute;ritu a trav&eacute;s de <strong>los medios santos que la Iglesia nos ofrece<\/strong>: <strong>el ayuno, la oraci&oacute;n y la limosna&raquo;<\/strong>, recuerda asimismo el Santo Padre, a&ntilde;adiendo luego que, &laquo;en la base de todo est&aacute; la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia&raquo;.<\/p>\n<p><strong>&laquo;El otro es un don&raquo;<\/strong>, &laquo;<strong>El pecado nos ciega&raquo;<\/strong>, &laquo;<strong>La Palabra es un don&raquo;<\/strong>. Son los tres puntos en los que reflexiona el Papa Francisco.<\/p>\n<p>&laquo;<strong>L&aacute;zaro nos ense&ntilde;a que <em>el<\/em> <em>otro es un don<\/em><\/strong>. La justa relaci&oacute;n con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitaci&oacute;n que nos hace esta par&aacute;bola es la de abrir la puerta de nuestro coraz&oacute;n al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en &eacute;l o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es d&eacute;bil. Pero para hacer esto hay <strong>que tomar en serio tambi&eacute;n lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico<\/strong>&raquo; (n. 1)<\/p>\n<p>Con el ap&oacute;stol Pablo el Papa reitera que <strong>&laquo;la codicia es la ra&iacute;z de todos los males&raquo;<\/strong> (<em>1 Tm<\/em> 6,10)&raquo;. Y a&ntilde;ade que &laquo;&eacute;sta es la causa principal de la corrupci&oacute;n y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un &iacute;dolo tir&aacute;nico (cf. Exh. ap. <em>Evangelii gaudium<\/em>, 55). <strong>En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los dem&aacute;s, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una l&oacute;gica ego&iacute;sta que no deja lugar al amor e impide la paz&raquo;<\/strong> (n. 2)<\/p>\n<p>&laquo;El Evangelio del rico y el pobre L&aacute;zaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del <strong>Mi&eacute;rcoles de Ceniza<\/strong> nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dram&aacute;tica&raquo;, asegura una vez m&aacute;s el Santo Padre y subraya que <strong>&laquo;el verdadero problema del rico: <\/strong><strong>la ra&iacute;z de sus males est&aacute; en <em>no prestar o&iacute;do a la Palabra de Dios<\/em>; esto es lo que le llev&oacute; a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al pr&oacute;jimo<\/strong>. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversi&oacute;n del coraz&oacute;n de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el coraz&oacute;n al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el coraz&oacute;n al don del hermano&raquo;. (n. 3) &nbsp;<\/p>\n<p>Antes de concluir su Mensaje el Papa Francisco exhorta a &laquo;<strong>todos los fieles a que manifiesten tambi&eacute;n esta renovaci&oacute;n espiritual participando en las campa&ntilde;as de Cuaresma<\/strong>, <strong>que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo, para que aumente la cultura del encuentro en la &uacute;nica familia humana<\/strong>&raquo;.<\/p>\n<p>Y a orar &laquo;unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos <strong>abrir nuestras puertas a los d&eacute;biles y a los pobres<\/strong>. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegr&iacute;a de la Pascua&raquo;.<\/p>\n<p>(CdM &ndash; RV)<\/p>\n<p>Texto completo del Mensaje del Papa Francisco:<\/p>\n<p><strong><em>La Palabra es un don. El otro es un don<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrecci&oacute;n, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversi&oacute;n: el cristiano est&aacute; llamado a volver a Dios &laquo;<em>de todo coraz&oacute;n<\/em>&raquo; (<em>Jl<\/em> 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Se&ntilde;or. Jes&uacute;s es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a &eacute;l y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. <em>Homil&iacute;a<\/em>, 8 enero 2016).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del esp&iacute;ritu a trav&eacute;s de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oraci&oacute;n y la limosna. En la base de todo est&aacute; la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aqu&iacute; en la par&aacute;bola del hombre rico y el pobre L&aacute;zaro (cf. <em>Lc<\/em> 16,19-31). Dej&eacute;monos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender c&oacute;mo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhort&aacute;ndonos a una sincera conversi&oacute;n.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>El otro es un don<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La par&aacute;bola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con m&aacute;s detalle: &eacute;l se encuentra en una situaci&oacute;n desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, est&aacute; echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lam&eacute;rselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombr&iacute;o, y el hombre degradado y humillado.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La escena resulta a&uacute;n m&aacute;s dram&aacute;tica si consideramos que el pobre se llama <em>L&aacute;zaro<\/em>: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente &laquo;<em>Dios ayuda<\/em>&raquo;. Este no es un personaje an&oacute;nimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condici&oacute;n concreta sea la de un desecho humano (cf. <em>Homil&iacute;a,<\/em> 8 enero 2016).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; L&aacute;zaro nos ense&ntilde;a que <em>el<\/em> <em>otro es un don<\/em>. La justa relaci&oacute;n con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitaci&oacute;n que nos hace esta par&aacute;bola es la de abrir la puerta de nuestro coraz&oacute;n al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en &eacute;l o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es d&eacute;bil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio tambi&eacute;n lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.<\/p>\n<ol>\n<li value=\"2\"><strong>El pecado nos ciega<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La par&aacute;bola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre L&aacute;zaro, no tiene un nombre, se le califica s&oacute;lo como &laquo;rico&raquo;. Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La p&uacute;rpura, en efecto, era muy valiosa, m&aacute;s que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. <em>Jr<\/em> 10,9) y a los reyes (cf. <em>Jc<\/em> 8,26). La tela era de un lino especial que contribu&iacute;a a dar al aspecto un car&aacute;cter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, tambi&eacute;n porque la exhib&iacute;a de manera habitual todos los d&iacute;as: &laquo;Banqueteaba espl&eacute;ndidamente cada d&iacute;a&raquo; (v. 19). En &eacute;l se vislumbra de forma patente la corrupci&oacute;n del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. <em>Homil&iacute;a<\/em>, 20 septiembre 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ap&oacute;stol Pablo dice que &laquo;la codicia es la ra&iacute;z de todos los males&raquo; (<em>1 Tm<\/em> 6,10). Esta es la causa principal de la corrupci&oacute;n y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un &iacute;dolo tir&aacute;nico (cf. Exh. ap. <em>Evangelii gaudium<\/em>, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los dem&aacute;s, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una l&oacute;gica ego&iacute;sta que no deja lugar al amor e impide la paz.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La par&aacute;bola nos muestra c&oacute;mo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los dem&aacute;s lo que &eacute;l se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vac&iacute;o interior. Su vida est&aacute; prisionera de la exterioridad, de la dimensi&oacute;n m&aacute;s superficial y ef&iacute;mera de la existencia (cf. <em>ib&iacute;d<\/em>., 62).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pelda&ntilde;o m&aacute;s bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que est&aacute;n a su alrededor no merecen su atenci&oacute;n. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillaci&oacute;n.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando miramos a este personaje, se entiende por qu&eacute; el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: &laquo;Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciar&aacute; a uno y querr&aacute; al otro; o, al contrario, se dedicar&aacute; al primero y no har&aacute; caso del segundo. No pod&eacute;is servir a Dios y al dinero&raquo; (<em>Mt<\/em> 6,24).<\/p>\n<ol>\n<li value=\"3\"><strong>La Palabra es un don<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"margin-left:53.25pt\">El Evangelio del rico y el pobre L&aacute;zaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Mi&eacute;rcoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dram&aacute;tica. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: &laquo;<em>Acu&eacute;rdate de que eres polvo y al polvo volver&aacute;s<\/em>&raquo;. El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la par&aacute;bola se desarrolla en el m&aacute;s all&aacute;. Los dos personajes descubren de repente que &laquo;sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de &eacute;l&raquo; (<em>1 Tm<\/em> 6,7).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n nuestra mirada se dirige al m&aacute;s all&aacute;, donde el rico mantiene un di&aacute;logo con Abraham, al que llama &laquo;padre&raquo; (<em>Lc<\/em> 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todav&iacute;a m&aacute;s contradictoria, ya que hasta ahora no se hab&iacute;a dicho nada de su relaci&oacute;n con Dios. En efecto, en su vida no hab&iacute;a lugar para Dios, siendo &eacute;l mismo su &uacute;nico dios.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El rico s&oacute;lo reconoce a L&aacute;zaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a L&aacute;zaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realiz&oacute;. Abraham, sin embargo, le explica: &laquo;Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y L&aacute;zaro, a su vez, males: por eso encuentra aqu&iacute; consuelo, mientras que t&uacute; padeces&raquo; (v. 25). En el m&aacute;s all&aacute; se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La par&aacute;bola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todav&iacute;a viven, pide a Abraham que les env&iacute;e a L&aacute;zaro para advertirles; pero Abraham le responde: &laquo;Tienen a Mois&eacute;s y a los profetas; que los escuchen&raquo; (v. 29). Y, frente a la objeci&oacute;n del rico, a&ntilde;ade: &laquo;Si no escuchan a Mois&eacute;s y a los profetas, no har&aacute;n caso ni aunque resucite un muerto&raquo; (v. 31).<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la ra&iacute;z de sus males est&aacute; en <em>no prestar o&iacute;do a la Palabra de Dios<\/em>; esto es lo que le llev&oacute; a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al pr&oacute;jimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversi&oacute;n del coraz&oacute;n de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el coraz&oacute;n al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el coraz&oacute;n al don del hermano.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el pr&oacute;jimo. El Se&ntilde;or \u2015que en los cuarenta d&iacute;as que pas&oacute; en el desierto venci&oacute; los enga&ntilde;os del Tentador\u2015 nos muestra el camino a seguir. Que el Esp&iacute;ritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversi&oacute;n, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten tambi&eacute;n esta renovaci&oacute;n espiritual participando en las campa&ntilde;as de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la &uacute;nica familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los d&eacute;biles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegr&iacute;a de la Pascua.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Vaticano, 18 de octubre de 2016<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fiesta de San Lucas Evangelista<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &laquo;La Palabra es un don. El otro es un don&raquo;. Es el Mensaje cuaresmal del Papa Francisco, que ha querido centrar &laquo;en la par&aacute;bola del hombre rico y el pobre L&aacute;zaro (cf. Lc 16,19-31)&raquo;. &laquo;Dej&eacute;monos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender c&oacute;mo hemos de comportarnos para alcanzar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-biblia-es-la-gran-historia-que-narra-las-maravillas-de-la-misericordia-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa Biblia es la gran historia que narra las maravillas de la misericordia de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}