{"id":12067,"date":"2017-02-21T08:40:02","date_gmt":"2017-02-21T13:40:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-migracion-y-paz-integracion-y-desarrollo\/"},"modified":"2017-02-21T08:40:02","modified_gmt":"2017-02-21T13:40:02","slug":"papa-migracion-y-paz-integracion-y-desarrollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-migracion-y-paz-integracion-y-desarrollo\/","title":{"rendered":"Papa: Migraci\u00f3n y paz. Integraci\u00f3n y desarrollo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/02\/21\/1906613_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9675830\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00570867.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- Que el Se&ntilde;or nos d&eacute; la gracia de la &ldquo;santa verg&uuml;enza&rdquo; frente a la tentaci&oacute;n de la ambici&oacute;n que implica a todos, tambi&eacute;n a los obispos y a las parroquias. Es la exhortaci&oacute;n que hizo el <strong>Santo Padre <\/strong>en su homil&iacute;a de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. <strong>Francisco<\/strong> record&oacute;, en efecto, que quien quiere ser el primero, debe hacerse &uacute;ltimo y servidor de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Todos seremos tentados&rdquo;. El <strong>Pont&iacute;fice<\/strong> comenz&oacute; su reflexi&oacute;n a partir de esta experiencia de la vida cristiana, tal como lo afirman las Lecturas del d&iacute;a. En la Primera se recuerda que quien quiere servir al Se&ntilde;or, debe prepararse para hacer frente a la tentaci&oacute;n. Y, en efecto, el Evangelio narra que Jes&uacute;s anuncia a sus disc&iacute;pulos su propia muerte, si bien ellos no lo comprenden y tienen miedo de interrogarlo.<\/p>\n<p><strong>La tentaci&oacute;n de no cumplir la misi&oacute;n por temor<\/strong><\/p>\n<p>&Eacute;sta es &ldquo;la tentaci&oacute;n de no cumplir la misi&oacute;n&rdquo;, dijo el <strong>Papa<\/strong>. Y a&ntilde;adi&oacute; que tambi&eacute;n Jes&uacute;s fue tentado: primero, tres veces por el diablo en el desierto y despu&eacute;s por Pedro, ante el anuncio de su muerte.<\/p>\n<p><strong>La tentaci&oacute;n de la ambici&oacute;n tambi&eacute;n existe entre los obispos y en las parroquias<\/strong><\/p>\n<p>Pero hay otra tentaci&oacute;n de la que habla el Evangelio del d&iacute;a: los disc&iacute;pulos van discutiendo por el camino acerca de qui&eacute;n de ellos es el m&aacute;s grande y se callan cuando Jes&uacute;s les pregunta de qu&eacute; estaban hablando. Se callan porque se averg&uuml;enzan de esa discusi&oacute;n:<\/p>\n<p>&ldquo;Pero era gente buena, que quer&iacute;a seguir al Se&ntilde;or, servir al Se&ntilde;or. Pero no sab&iacute;an que el camino del servicio al Se&ntilde;or no era tan f&aacute;cil, no era como enrolarse en una instituci&oacute;n, una asociaci&oacute;n de beneficencia, para hacer el bien: no, es otra cosa. Ten&iacute;an temor por esto. Y despu&eacute;s, la tentaci&oacute;n de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia hasta hoy, esto ha sucedido, sucede y suceder&aacute;. Pero pensemos en las luchas en las parroquias: &lsquo;Yo quiero ser presidente de esta asociaci&oacute;n, escalar un poco&rsquo;, &lsquo;&iquest;Qui&eacute;n es el m&aacute;s grande, aqu&iacute;? &iquest;Qui&eacute;n es el m&aacute;s grande en esta parroquia? No, yo soy m&aacute;s importante que aquel, y aquel otro no porque ha hecho aquella cosa&hellip;&rsquo;, y all&iacute;, la cadena de los pecados&rdquo;.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, <strong>Francisco<\/strong> ofreci&oacute; otros ejemplos concretos para hacer comprender esta tentaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&ldquo;Algunas veces lo decimos con verg&uuml;enza nosotros, los sacerdotes, en los presbiterios: &lsquo;Yo querr&iacute;a aquella parroquia&hellip;&rsquo; &ndash; &lsquo;Pero el Se&ntilde;or est&aacute; aqu&iacute;&hellip;&rsquo; &ndash; &lsquo;pero yo querr&iacute;a aquella&hellip;&rsquo;. Lo mismo. No el camino del Se&ntilde;or, sino ese camino de la vanidad, de la mundanidad. Tambi&eacute;n entre nosotros los obispos sucede lo mismo: la mundanidad viene como tentaci&oacute;n. Tantas veces. &lsquo;Yo estoy en esta di&oacute;cesis pero miro hacia aquella que es m&aacute;s importante y me muevo para lograrlo&hellip; s&iacute;, uso esta influencia, esta otra, aquella otra, o esta influencia, hago presi&oacute;n, presiono sobre este punto para llegar all&aacute;&hellip;&rsquo; &ndash; &lsquo;Pero &iexcl;el Se&ntilde;or est&aacute; all&aacute;!&rsquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>El deseo de ser m&aacute;s importante nos impulsa hacia el camino de la mundanidad. De modo que el <strong>Papa<\/strong> exhort&oacute; a pedir siempre al Se&ntilde;or &ldquo;la gracia de avergonzarnos, cuando nos encontramos en estas situaciones&rdquo;.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La santa verg&uuml;enza ante la tentaci&oacute;n de la mundanidad: somos siervos in&uacute;tiles<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, Jes&uacute;s invierte aquella l&oacute;gica. Y sentado junto a ellos, les recuerda que &ldquo;si uno quiere ser el primero, debe ser el &uacute;ltimo y el servidor de todos&rdquo;. Y toma a un ni&ntilde;o y lo pone en medio de ellos. El <strong>Papa <\/strong>pidi&oacute; que se rece por la Iglesia, &ldquo;por todos nosotros&rdquo; &ndash; dijo &ndash; &nbsp;para que el Se&ntilde;or nos defienda &ldquo;de las ambiciones, de la mundanidad, de creernos m&aacute;s grandes que los dem&aacute;s&rdquo;:<\/p>\n<p>&ldquo;Que el Se&ntilde;or nos d&eacute; la gracia de la verg&uuml;enza, aquella santa verg&uuml;enza, cuando nos encontramos en aquella situaci&oacute;n, bajo aquella tentaci&oacute;n, avergonzarnos: &lsquo;&iquest;Pero yo soy capaz de pensar as&iacute;? Cuando veo a mi Se&ntilde;or en la cruz, &iquest;y yo quiero usar al Se&ntilde;or para escalar?&rsquo;. Y que nos d&eacute; la gracia de la sencillez de un ni&ntilde;o: comprender que s&oacute;lo vale el camino del servicio&hellip; Y quiz&aacute;s, yo imagino una &uacute;ltima pregunta: &lsquo;Se&ntilde;or, te he servido toda la vida. He sido el &uacute;ltimo toda la vida. &iquest;Y ahora, qu&eacute;?&rsquo;. &iquest;Qu&eacute; cosa nos dice el Se&ntilde;or? &lsquo;Di&rsquo; de ti mismo: &lsquo;Soy un siervo in&uacute;til&rsquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>(Mar&iacute;a Fernanda Bernasconi &#8211; RV).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- Que el Se&ntilde;or nos d&eacute; la gracia de la &ldquo;santa verg&uuml;enza&rdquo; frente a la tentaci&oacute;n de la ambici&oacute;n que implica a todos, tambi&eacute;n a los obispos y a las parroquias. Es la exhortaci&oacute;n que hizo el Santo Padre en su homil&iacute;a de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-migracion-y-paz-integracion-y-desarrollo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPapa: Migraci\u00f3n y paz. 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