{"id":12120,"date":"2017-02-22T13:15:04","date_gmt":"2017-02-22T18:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-rafaela-ybarra-de-villalonga-23-de-febrero\/"},"modified":"2017-02-22T13:15:04","modified_gmt":"2017-02-22T18:15:04","slug":"beata-rafaela-ybarra-de-villalonga-23-de-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-rafaela-ybarra-de-villalonga-23-de-febrero\/","title":{"rendered":"Beata Rafaela Ybarra de Villalonga \u2013 23 de febrero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- No hay conf\u00edn que se interponga en la vida de un ap\u00f3stol, ni siquiera cuando el llamamiento de Cristo le sorprende en el estado civil de casado. Adem\u00e1s de ejercer admirablemente su responsabilidad atendiendo a su familia, no se escuda en ella para minimizar la entrega debida a Dios le falte o no su respaldo. Si fuese \u00e9ste el caso, entonces se dispone a vivir una ofrenda martirial, y con ella atrae bendiciones diversas a los m\u00e1s cercanos que son extensivas a todo el que se halla a su alrededor; con tanto sacrificio se labra esa selecta morada en el cielo de la que habla el evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A Rafaela su esposo nunca le puso impedimentos para ejercer un vibrante apostolado, que secund\u00f3 generosamente, culminando con su aprobaci\u00f3n para que profesase y fundase un Instituto religioso, m\u00e1xima prueba de un amor humano que se inspira en el divino. <span lang=\"\">Esta excelente esposa y madre de familia naci\u00f3 en Bilbao, Espa\u00f1a, el 16 de enero de 1843. Tambi\u00e9n en ella se cumple, como en la mayor\u00eda de los casos, que su fe naci\u00f3 y qued\u00f3 profundamente arraigada con el testimonio y aliento de su familia, que le inculc\u00f3 la base virtuosa sobre la que estuvo erigida su existencia. Pertenec\u00eda a la alta sociedad bilba\u00edna. Los signos del amor divino en ella fueron precoces. Vivi\u00f3 la experiencia de su primera comuni\u00f3n gozosamente: <\/span><span lang=\"\">\u00abComulgu\u00e9 con gran fervor. Recuerdo muy bien haber experimentado grandes consuelos espirituales y haber llorado pensando en la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb.<\/span><span lang=\"\"> No obstante, en medio de su piedad tambi\u00e9n hubo un hueco para ciertas vanidades que, por lo general, resultan particularmente atractivas en la juventud. Ella misma confes\u00f3 sus buenos h\u00e1bitos y debilidades: <\/span><span lang=\"\">\u00abMe gustaba ser vista y obsequiada. El lujo no era exagerado para mi posici\u00f3n. Sin embargo, gastaba bastante en todo. Me gustaban mucho las joyas. Pero conservaba un fondo de piedad natural. Rezaba el Rosario todos los d\u00edas con los criados; le\u00eda mis libros de piedad y era compasiva con los necesitados\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">A los <\/span><span lang=\"\">18 a\u00f1os contrajo matrimonio con Jos\u00e9 de Villalonga, ingeniero industrial de procedencia catalana, hombre virtuoso, sin cuya generosidad y respeto no hubiera podido llevar a cabo la obra que emprendi\u00f3. La s\u00faplica de Rafaela era esta: \u00ab<\/span><span lang=\"\">Que sea cada d\u00eda mejor esposa, mejor madre, mejor hija. Haz, Se\u00f1or, que yo sea una mansi\u00f3n de paz dentro de la familia\u00bb. Lo consigui\u00f3. <\/span><span lang=\"\">Compagin\u00f3 admirablemente la vida de oraci\u00f3n y de caridad con el cuidado de su extensa familia, compuesta por los siete hijos que alumbr\u00f3 m\u00e1s cinco sobrinos que quedaron a su cargo cuando su hermana, y madre de los peque\u00f1os, falleci\u00f3. Ella tambi\u00e9n tuvo que desprenderse tempranamente de dos de sus hijos, y el benjam\u00edn qued\u00f3 apresado por una terrible y dolorosa par\u00e1lisis infantil. Aunque san Juan Bosco se lo vaticin\u00f3 al encontrarla en Barcelona: \u00abSe\u00f1ora, este ni\u00f1o ser\u00e1 su crucecita\u00bb, la madre tuvo que afrontar ese dolor y gozarse de la grandeza del peque\u00f1o que un d\u00eda le dijo: \u00abMam\u00e1, t\u00fa eres por lo menos \u2018Sierva de Dios\u2019\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Rafaela llevaba ya una vida de oraci\u00f3n y ten\u00eda tal devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento que cada vez se sent\u00eda m\u00e1s empujada a la uni\u00f3n con \u00c9l, y a realizar el mayor bien que le fuera posible. Ese momento lleg\u00f3 cuando a ra\u00edz de la profesi\u00f3n de su marido \u2013promotor de la empresa Altos Hornos, que ten\u00eda un capital humano de tres mil personas\u2013, tom\u00f3 contacto con esa realidad del mundo obrero. Se sent\u00eda inclinada a cuidar de las ni\u00f1as y de las j\u00f3venes expuestas a los riesgos que van unidos a la pobreza y la ignorancia frecuentes en su \u00e9poca. Ve\u00eda los males que acechaban a las j\u00f3venes obreras y para acogerlas cre\u00f3 la casa Asilo de la Sagrada Familia. Las recog\u00eda por las calles y no dudaba en ponerse en aprietos con tal de rescatarlas del peligro. Quer\u00eda proporcionarles todo lo que precisaban humana y espiritualmente, sembrando sus vidas de esperanza. Adem\u00e1s, a los enfermos y pobres nunca les falt\u00f3 su caridad. \u00abLas personas pasan, pero las obras permanecen\u00bb, sol\u00eda decir. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Cre\u00f3 en Bilbao numerosas instituciones de protecci\u00f3n a la mujer. La ayudaron en este empe\u00f1o voluntarias que trabajaban siguiendo la consigna que les dio: \u00abdulzura en los medios y firmeza en los fines\u00bb. Ten\u00eda claro, y as\u00ed lo transmiti\u00f3, que \u00ablo que no alcance el amor, no lo conseguir\u00e1 el temor\u00bb. Lo dec\u00eda por experiencia, puesto que un d\u00eda que fue a buscar a una reclusa, \u00e9sta la abofete\u00f3. Y ella, respondiendo con mansedumbre, le dijo: \u00abNo me has hecho da\u00f1o, hija m\u00eda; desde hoy te quiero m\u00e1s\u00bb, palabras tan sentidas y aut\u00e9nticas, que la joven se vino abajo y se arrepinti\u00f3 llorando amargamente. El prop\u00f3sito de toda la obra de Rafaela fue este: vivir \u00abunidas a Dios por la oraci\u00f3n y el apostolado\u00bb para llevar \u00abel anuncio del amor de Dios, al mundo de la ni\u00f1ez y de la juventud\u00bb. As\u00ed surgieron pisos y talleres con los que pudo dar sustento y formaci\u00f3n a estos colectivos. Cont\u00f3 con el consentimiento de su esposo D. Jos\u00e9 Villalonga para hacer profesi\u00f3n religiosa y fundar el Instituto de las Hermanas de los \u00c1ngeles Custodios en 1894. Falleci\u00f3 el 23 de febrero de 1900. Hab\u00eda hecho vida el lema que inculc\u00f3 a todos: \u00abnunca os cans\u00e9is de hacer el bien\u00bb. Fue beatificada el 30 de septiembre de 1984 por Juan Pablo II.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- No hay conf\u00edn que se interponga en la vida de un ap\u00f3stol, ni siquiera cuando el llamamiento de Cristo le sorprende en el estado civil de casado. 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