{"id":12202,"date":"2017-02-25T04:40:08","date_gmt":"2017-02-25T09:40:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-en-la-esperanza-nos-reconocemos-todos-salvados-2\/"},"modified":"2017-02-25T04:40:08","modified_gmt":"2017-02-25T09:40:08","slug":"papa-en-la-esperanza-nos-reconocemos-todos-salvados-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-en-la-esperanza-nos-reconocemos-todos-salvados-2\/","title":{"rendered":"Papa: En la esperanza nos reconocemos todos salvados"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/02\/22\/ANSA1153563_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9685081\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00571050.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;Nosotros estamos todav&iacute;a luchando con las consecuencias de nuestro pecado y todo, alrededor nuestro, lleva todav&iacute;a el signo de nuestras debilidades, de nuestras faltas, de nuestras cerrazones. Pero, al mismo tiempo, sabemos de haber sido salvados por el Se&ntilde;or y ya se nos es dado contemplar y pregustar en nosotros y en lo que nos rodea los signos de la Resurrecci&oacute;n, de la Pascua, que opera una nueva creaci&oacute;n&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del &uacute;ltimo mi&eacute;rcoles de febrero, el contenido de la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma centr&oacute; su reflexi&oacute;n en el cap&iacute;tulo 8 de la Carta de San Pablo a los Romanos. En este pasaje, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &ldquo;el Ap&oacute;stol Pablo nos recuerda que la creaci&oacute;n es un don maravilloso que Dios ha puesto en nuestras manos, para que podamos entrar en relaci&oacute;n con &Eacute;l y podamos reconocer la huella de su designio de amor, a cuya realizaci&oacute;n estamos llamados todos a colaborar, d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;. Pero cuando el ser humano se deja llevar por el ego&iacute;smo, precis&oacute; el Papa, termina por destruir incluso las cosas m&aacute;s bellas que le han sido confiadas. Y as&iacute; ha sucedido tambi&eacute;n con la creaci&oacute;n. &ldquo;La experiencia tr&aacute;gica del pecado &ndash; subray&oacute; el Papa Francisco &ndash; nos dice que se ha roto la comuni&oacute;n con Dios, hemos infringido la originaria comuni&oacute;n con todo aquello que nos rodea y hemos terminado por corromper la creaci&oacute;n, haci&eacute;ndola as&iacute; esclava, sometida a nuestra caducidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Pero el Se&ntilde;or, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, no nos deja solos y tambi&eacute;n ante este escenario desolador nos ofrece una perspectiva nueva de liberaci&oacute;n, de salvaci&oacute;n universal. &ldquo;Es aquello lo que Pablo pone en evidencia con alegr&iacute;a, invit&aacute;ndonos a poner atenci&oacute;n a los gemidos de la entera creaci&oacute;n. Si ponemos atenci&oacute;n, de hecho, alrededor nuestro todo clama: clama la misma creaci&oacute;n, clamamos nosotros los seres humanos y clama el Esp&iacute;ritu dentro de nosotros, en nuestro coraz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo y audio de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><strong><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9685655\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00571077.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Muchas veces estamos tentados en pensar que la creaci&oacute;n sea nuestra propiedad, una posesi&oacute;n que podemos explotar a nuestro agrado y del cual no debemos dar cuenta a nadie. En el pasaje de la Carta a los Romanos (8,19-27) del cual hemos apenas escuchado una parte, el Ap&oacute;stol Pablo nos recuerda en cambio que la creaci&oacute;n es un don maravilloso que Dios ha puesto en nuestras manos, para que podamos entrar en relaci&oacute;n con &Eacute;l y podamos reconocer la huella de su designio de amor, a cuya realizaci&oacute;n estamos llamados todos a colaborar, d&iacute;a a d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero cuando se deja llevar por el ego&iacute;smo, el ser humano termina por destruir incluso las cosas m&aacute;s bellas que le han sido confiadas. Y as&iacute; ha sucedido tambi&eacute;n con la creaci&oacute;n. Pensemos en el agua. El agua es una cosa bell&iacute;sima y muy importante; el agua nos da la vida, nos ayuda en todo. Pero al explotar los minerales se contamina el agua, se ensucia la creaci&oacute;n y se destruye la creaci&oacute;n. Este es s&oacute;lo un ejemplo. Existen otros. Con la experiencia tr&aacute;gica del pecado, rota la comuni&oacute;n con Dios, hemos infringido la originaria comuni&oacute;n con todo aquello que nos rodea y hemos terminado por corromper la creaci&oacute;n, haci&eacute;ndola as&iacute; esclava, sometida a nuestra caducidad. Y lamentablemente la consecuencia de todo esto est&aacute; dram&aacute;ticamente ante nuestros ojos, cada d&iacute;a. Cuando rompe la comuni&oacute;n con Dios, el hombre pierde su propia belleza originaria y termina por desfigurar alrededor de s&iacute; cada cosa; y donde todo antes hablaba del Padre Creador y de su amor infinito, ahora lleva el signo triste y desolado del orgullo y de la voracidad humana. El orgullo humano explotando la creaci&oacute;n, destruye.<\/p>\n<p>Pero el Se&ntilde;or no nos deja solos y tambi&eacute;n ante este escenario desolador nos ofrece una perspectiva nueva de liberaci&oacute;n, de salvaci&oacute;n universal. Es aquello lo que Pablo pone en evidencia con alegr&iacute;a, invit&aacute;ndonos a poner atenci&oacute;n a los gemidos de la entera creaci&oacute;n. Los gemidos de la entera creaci&oacute;n&hellip; Expresi&oacute;n fuerte. Si ponemos atenci&oacute;n, de hecho, alrededor nuestro todo clama: clama la misma creaci&oacute;n, clamamos nosotros los seres humanos y clama el Esp&iacute;ritu dentro de nosotros, en nuestro coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Ahora, estos clamores no son un lamento est&eacute;ril, desconsolado, sino &ndash; como precisa el Ap&oacute;stol &ndash; son los gemidos de una parturiente; son los gemidos de quien sufre, pero sabe que est&aacute; por venir a la luz una nueva vida. Y en nuestro caso es de verdad as&iacute;. Nosotros estamos todav&iacute;a luchando con las consecuencias de nuestro pecado y todo, alrededor nuestro, lleva todav&iacute;a el signo de nuestras debilidades, de nuestras faltas, de nuestras cerrazones. Pero, al mismo tiempo, sabemos de haber sido salvados por el Se&ntilde;or y ya se nos es dado contemplar y pregustar en nosotros y en lo que nos rodea los signos de la Resurrecci&oacute;n, de la Pascua, que opera una nueva creaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Este es el contenido de nuestra esperanza. El cristiano no vive fuera del mundo, sabe reconocer en la propia vida y en lo que lo circunda los signos del mal, del ego&iacute;smo y del pecado. Es solidario con quien sufre, con quien llora, con quien es marginado, con quien se siente desesperado&hellip; Pero, al mismo tiempo, el cristiano ha aprendido a leer todo esto con los ojos de la Pascua, con los ojos del Cristo Resucitado. Y entonces sabe que estamos viviendo el tiempo de la espera, el tiempo de un deseo que va m&aacute;s all&aacute; del presente, el tiempo del cumplimiento. En la esperanza sabemos que el Se&ntilde;or quiere sanar definitivamente con su misericordia los corazones heridos y humillados y todo los que el hombre ha deformado en su impiedad, y que de este modo &Eacute;l regenerar&aacute; un mundo nuevo y una humanidad nueva, finalmente reconciliada en su amor.<\/p>\n<p>Cuantas veces nosotros cristianos estamos tentados por la desilusi&oacute;n, por el pesimismo&hellip; A veces nos dejamos llevar por el lamento in&uacute;til, o quiz&aacute;s nos quedamos sin palabras y no sabemos ni siquiera que cosa pedir, que cosa esperar&hellip; Pero todav&iacute;a una vez m&aacute;s viene en nuestra ayuda el Esp&iacute;ritu Santo, respiro de nuestra esperanza, el cual mantiene vivo el clamor y la espera de nuestro coraz&oacute;n. El Esp&iacute;ritu ve por nosotros m&aacute;s all&aacute; de las apariencias negativas del presente y nos revela ya ahora los cielos nuevos y la tierra nueva que el Se&ntilde;or est&aacute; preparando para la humanidad. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;Nosotros estamos todav&iacute;a luchando con las consecuencias de nuestro pecado y todo, alrededor nuestro, lleva todav&iacute;a el signo de nuestras debilidades, de nuestras faltas, de nuestras cerrazones. 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