{"id":12685,"date":"2017-03-13T12:15:02","date_gmt":"2017-03-13T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-giacomo-cusmano-14-de-marzo\/"},"modified":"2017-03-13T12:15:02","modified_gmt":"2017-03-13T17:15:02","slug":"beato-giacomo-cusmano-14-de-marzo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beato-giacomo-cusmano-14-de-marzo\/","title":{"rendered":"Beato Giacomo Cusmano \u2013\u00a014 de marzo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- 125 a\u00f1os de su muerte se cumplieron en 2013. Y en este largo siglo transcurrido desde su deceso, la largueza evang\u00e9lica que caracteriz\u00f3 su vida no ha hecho m\u00e1s que crecer. Naci\u00f3 el 15 de marzo del a\u00f1o 1834 en Palermo, Italia. Pertenec\u00eda a una acomodada familia. Fue el pen\u00faltimo de cinco hermanos. A los 3 a\u00f1os perdieron a su madre v\u00edctima de una epidemia de c\u00f3lera. Una de las hermanas, Vincenzina, que era entonces una adolescente, contando con ayuda familiar se ocup\u00f3 de los peque\u00f1os a quienes instruy\u00f3 en las verdades de la fe. Giacomo, en particular, se sinti\u00f3 especialmente llamado a paliar el sufrimiento de los pobres; en ellos, y a pesar de su corta edad, ve\u00eda a Cristo. Tuvo claro que la mejor v\u00eda para darles consuelo y asistencia era ser misionero. Este deseo, que acarici\u00f3 a lo largo de su infancia y adolescencia, reportar\u00eda incontables bendiciones. Su proverbial generosidad era tal, que tuvieron que poner a buen recaudo la llave de la despensa familiar porque repart\u00eda las viandas entre los indigentes. Y otro tanto hac\u00eda con prendas personales de abrigo, y su calzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Curs\u00f3 estudios en el colegio M\u00e1ximo, regido por los padres jesuitas y despu\u00e9s se matricul\u00f3 en la facultad de medicina. A los 21 a\u00f1os era un flamante m\u00e9dico dispuesto a sanar las lesiones f\u00edsicas de los enfermos. Pudo haber gozado de privilegios, pero eligi\u00f3 a los menesterosos, y as\u00ed lo hizo notar a su confesor. \u00c9ste le hizo pasar por la prueba, dif\u00edcil para Giacomo en ese momento, de rasurarse la cuidada barba, cortarse el cabello y vestir toscamente, como lo hac\u00edan entonces muchos sacerdotes, lo cual supon\u00eda quedar a merced de las chanzas de sus contempor\u00e1neos. Pero \u00e9l lo acept\u00f3. Entendi\u00f3 que si iba a ocuparse de los indigentes, ten\u00eda que ponerse a su nivel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estudi\u00f3 teolog\u00eda y se dedic\u00f3 a impartir catequesis. Su tarea, al ser guiada por el genuino esp\u00edritu evang\u00e9lico, tuvo un sesgo de generosidad admirable. Los pobres encontraron en \u00e9l a un profesional de la medicina que curaba sus heridas aunque no tuviesen medios para costear el tratamiento. Sin embargo, para una persona tan entregada como \u00e9l, el ejercicio de la profesi\u00f3n se quedaba corto. Ten\u00eda el anhelo de llevar a todos a Cristo: \u00abSent\u00ed en mi alma el deseo de consagrarme a los pobres, para hacer propias sus miserias, para sacarlos de los terribles sufrimientos y acercarlos a Dios\u00bb. No quer\u00eda \u00abla caridad del oro\u00bb, del dinero, sino \u00abel oro de la caridad\u00bb. Con \u00e9ste si pod\u00eda llegar a las almas de los pecadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su coraz\u00f3n resonaban las noticias que hab\u00eda o\u00eddo en el convento de los padres jesuitas acerca de las grandes y sencillas gestas de los misioneros que evangelizaban Am\u00e9rica del Sur. Menos a\u00fan olvidaba su intento fracasado de haber partido a misiones en 1850 sin haber comunicado nada a su familia, y c\u00f3mo su hermano Pedro, que conoci\u00f3 sus intenciones, impidi\u00f3 que se embarcara cuando estaba a punto de emprender el viaje. Hab\u00eda llegado el momento de dar ese paso que se le ped\u00eda, y confi\u00f3 a Vincenzina su deseo de consagrarse como fraile capuchino. Monse\u00f1or Turano, al que someti\u00f3 su parecer, le anim\u00f3 a ser sacerdote. Fue ordenado en 1860. Su parroquia, los \u00abSantos Cuarenta M\u00e1rtires\u00bb de Palermo, r\u00e1pidamente fue conocida por la excelsa labor caritativa que llev\u00f3 a cabo como m\u00e9dico y como presb\u00edtero. Mientras, realizaba mortificaciones y penitencias. Ten\u00eda arte para recabar la ayuda de los pudientes y no le falt\u00f3 su apoyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda de 1865, almorzando en casa de un amigo, repar\u00f3 en el recipiente que el anfitri\u00f3n coloc\u00f3 en el centro de la mesa, y en el que cada uno de los comensales depositaba una porci\u00f3n de comida que se destinar\u00eda despu\u00e9s para dar de comer a los pobres. Con esa idea, en 1867 cre\u00f3 la Asociaci\u00f3n del Bocado del Pobre. Lo hizo contra viento y marea, porque no todos estaban de acuerdo con el proyecto. La integraron sacerdotes y laicos de ambos sexos que colaboraban con \u00e9l, y cont\u00f3 con la bendici\u00f3n de P\u00edo IX. En 1870, Cusmano puso bajo el amparo de San Jos\u00e9 su obra. \u00abLos que no pertenecen a nadie, son nuestros\u00bb, repet\u00eda a los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El r\u00e1pido crecimiento de esta asociaci\u00f3n, la masiva afluencia de necesitados, junto a otras muchas dificultades que fueron apareciendo de forma incesante, le afect\u00f3 espiritualmente. Su confianza se tambale\u00f3 en cierto sentido, al punto de pensar que en manos de otra Orden todo ir\u00eda mejor. Orgullo y sentimiento de incapacidad es todo lo que tuvo ante sus ojos, con un sutil disfraz: considerar su indignidad para cumplir la voluntad divina. En suma, pensaba que el impedimento para que todo fuese bien era \u00e9l mismo, y crey\u00f3 que era mejor buscar la soledad, relegando su responsabilidad. Pero una noche de 1878, la Virgen, en un sue\u00f1o le conform\u00f3 y le anim\u00f3 a continuar su obra, haci\u00e9ndole ver que todo lo que necesitaba era a su Hijo, el Ni\u00f1o Jes\u00fas que Ella portaba en sus brazos. Y Giacomo sigui\u00f3 adelante, contrito y gozoso, sin volver a dudar de que haciendo lo que se tra\u00eda entre manos cumpl\u00eda los designios de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para poder ayudar a los indigentes convenientemente, en 1880 fund\u00f3 las Siervas y los Siervos de los Pobres. Fue el impulsor de hospitales, casas destinadas a ancianos que viv\u00edan en el m\u00e1s completo abandono y no ten\u00edan medios para sobrevivir, y a hu\u00e9rfanos. Advirti\u00f3 a los suyos: \u00abNo hag\u00e1is diferencias entre el Cristo sacramento y el Cristo en el pobre\u00bb. Le\u00f3n XIII, con el que mantuvo una audiencia privada, ensalz\u00f3 su labor. Muri\u00f3 el 14 de marzo de 1888 de una pleures\u00eda. Juan Pablo II lo beatific\u00f3 el 30 de octubre de 1983.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- 125 a\u00f1os de su muerte se cumplieron en 2013. Y en este largo siglo transcurrido desde su deceso, la largueza evang\u00e9lica que caracteriz\u00f3 su vida no ha hecho m\u00e1s que crecer. Naci\u00f3 el 15 de marzo del a\u00f1o 1834 en Palermo, Italia. Pertenec\u00eda a una acomodada familia. 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