{"id":12739,"date":"2017-03-15T06:40:05","date_gmt":"2017-03-15T11:40:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-mas-grave-del-odio-es-el-amor-vivido-con-hipocresia\/"},"modified":"2017-03-15T06:40:05","modified_gmt":"2017-03-15T11:40:05","slug":"el-papa-mas-grave-del-odio-es-el-amor-vivido-con-hipocresia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-mas-grave-del-odio-es-el-amor-vivido-con-hipocresia\/","title":{"rendered":"El Papa: M\u00e1s grave del odio es el amor vivido con hipocres\u00eda"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/03\/15\/AFP6387260_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Se&ntilde;or nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los dem&aacute;s si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jes&uacute;s&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del tercer mi&eacute;rcoles de marzo, el significado de la alegr&iacute;a de la esperanza.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, &ldquo;el Se&ntilde;or Jes&uacute;s nos ha dejado un gran mandamiento, que es aquel de amar: amar a Dios con todo el coraz&oacute;n, con toda el alma y con toda la mente y amar al pr&oacute;jimo como a nosotros mismos&rdquo;. Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s alta, nuestra vocaci&oacute;n por excelencia; y a esa est&aacute; ligada tambi&eacute;n la alegr&iacute;a de la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>&ldquo;En el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, precis&oacute; el Pont&iacute;fice, San pablo nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hip&oacute;crita, que nuestro amor sea hip&oacute;crita&rdquo;. Entonces nos debemos preguntarnos dijo el Papa: &iquest;Cu&aacute;ndo sucede esto, esta hipocres&iacute;a? Y &iquest;C&oacute;mo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea aut&eacute;ntica?<\/p>\n<p>&ldquo;Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores &ndash; puntualiz&oacute; el Papa &ndash; y que tambi&eacute;n nuestro modo de amar est&aacute; marcado por el pecado&rdquo;. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Se&ntilde;or abre ante nosotros una v&iacute;a de liberaci&oacute;n, una v&iacute;a de salvaci&oacute;n. Es la posibilidad de vivir tambi&eacute;n nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios. Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el coraz&oacute;n por Cristo resucitado.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>Sabemos bien que el gran mandamiento que nos ha dejado el Se&ntilde;or Jes&uacute;s es aquel de amar: amar a Dios con todo el coraz&oacute;n, con toda el alma y con toda la mente y amar al pr&oacute;jimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,37-39). Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s alta, nuestra vocaci&oacute;n por excelencia; y a esa est&aacute; ligada tambi&eacute;n la alegr&iacute;a de la esperanza cristiana. Quien ama tiene la alegr&iacute;a de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>El Ap&oacute;stol Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hip&oacute;crita, que nuestro amor sea hip&oacute;crita. Entonces nos debemos preguntar: &iquest;Cu&aacute;ndo sucede esto, esta hipocres&iacute;a? Y &iquest;C&oacute;mo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea aut&eacute;ntica? &iquest;De no aparentar de hacer caridad o que nuestro amor no sea una telenovela? Amor sincero, fuerte.<\/p>\n<p>La hipocres&iacute;a puede introducirse en todas partes, tambi&eacute;n en nuestro modo de amar. Esto se verifica cuando nuestro amor es un amor interesado, motivado por intereses personales; y cuantos amores interesados existen&hellip; cuando los servicios caritativos en los cuales parece que nos donamos son realizados para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos satisfechos: &ldquo;pero, qu&eacute; bueno que soy&rdquo;, &iquest;no?: esto es hipocres&iacute;a; o a&uacute;n m&aacute;s, cuando buscamos cosas que tienen &ldquo;visibilidad&rdquo; para hacer alarde de nuestra inteligencia o de nuestras capacidades. Detr&aacute;s de todo esto existe una idea falsa, enga&ntilde;osa, es decir que, si amamos, es porque nosotros somos buenos; como si la caridad fuera una creaci&oacute;n del hombre, un producto de nuestro coraz&oacute;n. La caridad, en cambio, es sobre todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y debemos pedirlo. Y &Eacute;l lo da gustoso, si nosotros se lo pedimos. La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Se&ntilde;or nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los dem&aacute;s si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores, y que tambi&eacute;n nuestro modo de amar est&aacute; marcado por el pecado. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Se&ntilde;or abre ante nosotros una v&iacute;a de liberaci&oacute;n, una v&iacute;a de salvaci&oacute;n. Es la posibilidad de vivir tambi&eacute;n nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios. Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el coraz&oacute;n por Cristo resucitado. El Se&ntilde;or resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de sanar nuestro coraz&oacute;n: lo hace, si nosotros lo pedimos. Es &Eacute;l quien nos permite, a pesar de nuestra peque&ntilde;ez y pobreza, experimentar la compasi&oacute;n del Padre y celebrar las maravillas de su amor. Y entonces se entiende que todo aquello que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y contin&uacute;a a hacer por nosotros. Es m&aacute;s, es Dios mismo que, habitando en nuestro coraz&oacute;n y en nuestra vida, contin&uacute;a a hacerse cercano y a servir a todos aquellos que encontramos cada d&iacute;a en nuestro camino, empezando por los &uacute;ltimos y los m&aacute;s necesitados en los cuales &Eacute;l en primer lugar se reconoce.<\/p>\n<p>El Ap&oacute;stol Pablo, entonces, con estas palabras no quiere reprocharnos, sino mejor dicho animarnos y reavivar en nosotros la esperanza. De hecho, todos tenemos la experiencia de no vivir a plenitud o como deber&iacute;amos el mandamiento del amor. Pero tambi&eacute;n esta es una gracia, porque nos hace comprender que por nosotros mismos no somos capaces de amar verdaderamente: tenemos necesidad de que el Se&ntilde;or renueve continuamente este don en nuestro coraz&oacute;n, a trav&eacute;s de la experiencia de su infinita misericordia. Y entonces s&iacute; que volveremos a apreciar las cosas peque&ntilde;as, las cosas sencillas, ordinarias; que volveremos a apreciar todas estas cosas peque&ntilde;as de todos los d&iacute;as y seremos capaces de amar a los dem&aacute;s como los ama Dios, queriendo su bien, es decir, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jes&uacute;s hace con cada uno de nosotros cuando nos alejamos de &Eacute;l, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como &Eacute;l, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasi&oacute;n y su perd&oacute;n.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, lo que el Ap&oacute;stol Pablo nos ha recordado es el secreto para estar &ndash; uso sus palabras &ndash; es el secreto para estar &ldquo;alegres en la esperanza&rdquo; (Rom 12,12): alegres en la esperanza. La alegr&iacute;a de la esperanza, para que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las m&aacute;s adversa, y tambi&eacute;n a trav&eacute;s de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye. Y entonces, con el coraz&oacute;n visitado y habitado por su gracia y por su fidelidad, vivamos en la gozosa esperanza de intercambiar con los hermanos, en lo poco que podamos, lo mucho que recibimos cada d&iacute;a de &Eacute;l. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Se&ntilde;or nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los dem&aacute;s si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-mas-grave-del-odio-es-el-amor-vivido-con-hipocresia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa: M\u00e1s grave del odio es el amor vivido con hipocres\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12739\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}