{"id":12863,"date":"2017-03-19T10:40:04","date_gmt":"2017-03-19T15:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/de-maria-los-rasgos-fisicos-iguales-y-de-jose-carpintero-el-caracter-y-la-fortaleza-humana\/"},"modified":"2017-03-19T10:40:04","modified_gmt":"2017-03-19T15:40:04","slug":"de-maria-los-rasgos-fisicos-iguales-y-de-jose-carpintero-el-caracter-y-la-fortaleza-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/de-maria-los-rasgos-fisicos-iguales-y-de-jose-carpintero-el-caracter-y-la-fortaleza-humana\/","title":{"rendered":"De Mar\u00eda los rasgos f\u00edsicos iguales y de Jos\u00e9 carpintero el car\u00e1cter y la fortaleza humana"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/03\/19\/REUTERS2040079_Thumbnail.JPG' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(Radio Vaticana).- Este tiempo de Cuaresma es la ocasi&oacute;n buena para acercarnos a Jes&uacute;s y&nbsp; encontrarlo en la oraci&oacute;n, y ver su rostro en el rostro de los hermanos que sufren: fue esta la invitaci&oacute;n del Papa Francisco a la hora del &Aacute;ngelus del tercer domingo de Cuaresma, ante los peregrinos llegados a la plaza de San Pedro.<\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9930179\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00574387.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Tomando el pasaje del Evangelio de Juan que relata el encuentro de Jes&uacute;s con la Samaritana, a quien le pide de beber, Francisco hizo hincapi&eacute; en que el agua que dona la vida eterna la hemos recibido en el Bautismo pero quiz&aacute;s la hemos olvidado o estamos en b&uacute;squeda de &ldquo;pozos&rdquo; cuyas aguas no nos sacian la sed.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma record&oacute; que Jes&uacute;s nos habla tambi&eacute;n a nosotros como a la samaritana. Por ello, este tiempo de Cuaresma es la ocasi&oacute;n buena para acercarnos a &Eacute;l &#8211; asegur&oacute; &#8211; y renovando en nosotros la gracia del Bautismo, volvernos art&iacute;fices de reconciliaci&oacute;n e instrumentos de paz.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la reflexi&oacute;n de Francisco antes de la oraci&oacute;n del &Aacute;ngelus<\/strong><\/p>\n<p>(Radio Vaticana) Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as! El Evangelio de este domingo, tercero de Cuaresma, nos presenta el di&aacute;logo de Jes&uacute;s con la Samaritana (cfr. Jn 4,5-42). El encuentro sucedi&oacute; mientras Jes&uacute;s atravesaba Samaria, regi&oacute;n entre Judea y Galilea, habitada por gente que los jud&iacute;os despreciaban, consider&aacute;ndola cism&aacute;tica y her&eacute;tica.<\/p>\n<p>Pero precisamente esta poblaci&oacute;n ser&aacute; una de las primeras en adherir a la predicaci&oacute;n cristiana de los Ap&oacute;stoles. Mientras los disc&iacute;pulos van a la aldea a procurarse algo de comer, Jes&uacute;s se queda en un pozo y pide que le de beber a una mujer, que hab&iacute;a ido all&iacute; para sacar el agua. Y de este pedido comienza un di&aacute;logo. &iquest;C&oacute;mo es que un jud&iacute;o se digna de preguntar algo a una samaritana? Jes&uacute;s responde: &ldquo;Si conocieras el don de Dios y qui&eacute;n es el que te dice: &lsquo;Dame de beber&rsquo;, t&uacute; misma se lo hubieras pedido, y &eacute;l te habr&iacute;a dado agua viva&rdquo;. Un agua que sacia toda sed y que se transforma en fuente inagotable en el coraz&oacute;n de quien la bebe. (v. 10-14)<\/p>\n<p>Ir al pozo a sacar agua es fatigoso y aburrido; &iexcl;ser&iacute;a bello tener a disposici&oacute;n una fuente fluyente! Pero Jes&uacute;s habla de un agua diversa. Cuando la mujer se da cuenta que el hombre con el que est&aacute; hablando es un profeta, le conf&iacute;a la propia vida y le presenta cuestiones religiosas. Su sed de afecto y de vida plena no ha sido apagada por los cinco maridos que ha tenido, es m&aacute;s, ha experimentado desilusiones y enga&ntilde;os. Por eso la mujer queda impresionada por el gran respeto que Jes&uacute;s tiene por ella y cuando &Eacute;l le habla incluso de la verdadera fe, como relaci&oacute;n con Dios Padre &ldquo;en esp&iacute;ritu y en verdad&rdquo;, entonces intuye que aquel hombre podr&iacute;a ser el Mes&iacute;as y Jes&uacute;s &ndash; cosa rar&iacute;sima &ndash; lo confirma: &ldquo;Soy yo, el que habla contigo&rdquo; (v. 26). &Eacute;l dice de ser el Mes&iacute;as a una mujer que ten&iacute;a una vida as&iacute; desordenada.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, el agua que dona la vida eterna ha sido esparcida en nuestros corazones en el d&iacute;a de nuestro Bautismo; entonces Dios nos ha transformado y llenado de su gracia. Pero puede darse que este gran don lo hemos olvidado, o reducido en un mero dato del registro civil; y quiz&aacute;s estamos en b&uacute;squeda de &ldquo;pozos&rdquo; cuyas aguas no nos sacian la sed. Cuando olvidamos beber agua, vamos en b&uacute;squeda de pozos que no tienen agua limpia. Entonces &iexcl;este Evangelio es precisamente para nosotros! No s&oacute;lo para la Samaritana, &iexcl;es para nosotros! Jes&uacute;s nos habla como a la Samaritana. Cierto, nosotros ya lo conocemos, pero quiz&aacute;s todav&iacute;a no lo hemos encontrado personalmente, sabemos qui&eacute;n es Jes&uacute;s, pero quiz&aacute;s no lo hemos encontrado personalmente, hablando con &Eacute;l, y todav&iacute;a no lo hemos reconocido como nuestro Salvador. Este tiempo de Cuaresma es la ocasi&oacute;n buena para acercarnos a &Eacute;l, encontrarlo en la oraci&oacute;n en un di&aacute;logo coraz&oacute;n a coraz&oacute;n, ver su rostro en el rostro de un hermano o de una hermana sufriente. De este modo podemos renovar en nosotros la gracia del Bautismo, refrescarnos en la fuente de la Palabra de Dios y de su Santo Esp&iacute;ritu; y as&iacute; descubrir tambi&eacute;n la alegr&iacute;a de volvernos art&iacute;fices de reconciliaci&oacute;n e instrumentos de paz en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La Virgen Mar&iacute;a nos ayude a tomar constantemente de la gracia que brota de la roca que es Cristo Salvador, para que podamos profesar con convicci&oacute;n nuestra fe y anunciar con alegr&iacute;a las maravillas del amor de Dios, misericordioso y fuente de todo bien. (Traducci&oacute;n del italiano Mar&iacute;a Cecilia Mutual -RV)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Radio Vaticana).- Este tiempo de Cuaresma es la ocasi&oacute;n buena para acercarnos a Jes&uacute;s y&nbsp; encontrarlo en la oraci&oacute;n, y ver su rostro en el rostro de los hermanos que sufren: fue esta la invitaci&oacute;n del Papa Francisco a la hora del &Aacute;ngelus del tercer domingo de Cuaresma, ante los peregrinos llegados a la plaza &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/de-maria-los-rasgos-fisicos-iguales-y-de-jose-carpintero-el-caracter-y-la-fortaleza-humana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDe Mar\u00eda los rasgos f\u00edsicos iguales y de Jos\u00e9 carpintero el car\u00e1cter y la fortaleza humana\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12863","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12863"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12863\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}