{"id":12941,"date":"2017-03-22T08:05:04","date_gmt":"2017-03-22T13:05:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-perseverancia-y-el-consuelo\/"},"modified":"2017-03-22T08:05:04","modified_gmt":"2017-03-22T13:05:04","slug":"texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-perseverancia-y-el-consuelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-completo-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-perseverancia-y-el-consuelo\/","title":{"rendered":"TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa Francisco sobre la perseverancia y el consuelo"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 22 Mar. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEn una nueva Audiencia General, el Papa Francisco ofreci&oacute; una catequesis sobre la perseverancia y el consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tAnte miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre continu&oacute; el ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana y afirm&oacute; que &ldquo;quien experimenta en su propia vida el amor fiel de Dios y su consolaci&oacute;n est&aacute; en grado, es m&aacute;s, en el deber de estar cerca de los hermanos m&aacute;s d&eacute;biles y hacerse cargo de sus fragilidades&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, la catequesis del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tYa desde hace algunas semanas el Ap&oacute;stol Pablo nos est&aacute; ayudando a comprender mejor en que cosa consiste la esperanza cristiana. Y hemos dicho que no era un optimismo, no: era otra cosa. Y el Ap&oacute;stol nos ayuda a entender que cosa es esto. Hoy lo hace uni&eacute;ndola a dos actitudes a&uacute;n m&aacute;s importantes para nuestra vida y nuestra experiencia de fe: la &laquo;perseverancia&raquo; y la &laquo;consolaci&oacute;n&raquo; (vv. 4.5). En el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado son citados dos veces: la primera en relaci&oacute;n a las Escrituras y luego a Dios mismo. &iquest;Cu&aacute;l es su significado m&aacute;s profundo, m&aacute;s verdadero? Y &iquest;En qu&eacute; modo iluminan la realidad de la esperanza? Estas dos actitudes: la perseverancia y la consolaci&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tLa perseverancia podr&iacute;amos definirla tambi&eacute;n como paciencia: es la capacidad de soportar, llevar sobre los hombros, &ldquo;soportar&rdquo;, de permanecer fieles, incluso cuando el peso parece hacerse demasiado grande, insostenible, y estamos tentados de juzgar negativamente y de abandonar todo y a todos. La consolaci&oacute;n, en cambio, es la gracia de saber acoger y mostrar en toda situaci&oacute;n, incluso en aquellas marcadas por la desilusi&oacute;n y el sufrimiento, la presencia y la acci&oacute;n compasiva de Dios. Ahora, San Pablo nos recuerda que la perseverancia y la consolaci&oacute;n nos son transmitidas de modo particular por las Escrituras (v. 4), es decir, por la Biblia. De hecho, la Palabra de Dios, en primer lugar, nos lleva a dirigir la mirada a Jes&uacute;s, a conocerlo mejor y a conformarnos a &Eacute;l, a asemejarnos siempre m&aacute;s a &Eacute;l. En segundo lugar, la Palabra nos revela que el Se&ntilde;or es de verdad &laquo;el Dios de la constancia y del consuelo&raquo; (v. 5), que permanece siempre fiel a su amor por nosotros, es decir, que es perseverante en el amor con nosotros, no se cansa de amarnos: &iexcl;no! Es perseverante: &iexcl;siempre nos ama! Y tambi&eacute;n se preocupa por nosotros, curando nuestras heridas con la caricia de su bondad y de su misericordia, es decir, nos consuela. Tampoco, se cansa de consolarnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn esta perspectiva, se comprende tambi&eacute;n la afirmaci&oacute;n inicial del Ap&oacute;stol: &laquo;Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los d&eacute;biles y no complacernos a nosotros mismos&raquo; (v. 1). Esta expresi&oacute;n &laquo;nosotros, los que somos fuertes&raquo; podr&iacute;a parecer arrogante, pero en la l&oacute;gica del Evangelio sabemos que no es as&iacute;, es m&aacute;s, es justamente lo contrario porque nuestra fuerza no viene de nosotros, sino del Se&ntilde;or. Quien experimenta en su propia vida el amor fiel de Dios y su consolaci&oacute;n est&aacute; en grado, es m&aacute;s, en el deber de estar cerca de los hermanos m&aacute;s d&eacute;biles y hacerse cargo de sus fragilidades. Si nosotros estamos cerca al Se&ntilde;or, tendremos esta fortaleza para estar cerca a los m&aacute;s d&eacute;biles, a los m&aacute;s necesitados y consolarlos y darles fuerza. Esto es lo que significa. Esto nosotros podemos hacerlo sin auto-complacencia, sino sinti&eacute;ndose simplemente como un &ldquo;canal&rdquo; que transmite los dones del Se&ntilde;or; y as&iacute; se convierte concretamente en un &ldquo;sembrador&rdquo; de esperanza. Es esto lo que el Se&ntilde;or nos pide a nosotros, con esa fortaleza y esa capacidad de consolar y ser sembradores de esperanza. Y hoy, se necesita sembrar esperanza, &iquest;eh? No es f&aacute;cil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl fruto de este estilo de vida no es una comunidad en la cual algunos son de &ldquo;serie A&rdquo;, es decir, los fuertes, y otros de &ldquo;serie B&rdquo;, es decir, los d&eacute;biles. El fruto en cambio es, como dice Pablo, &laquo;tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jes&uacute;s&raquo; (v. 5). La Palabra de Dios alimenta una esperanza que se traduce concretamente en el compartir, en el servicio rec&iacute;proco. Porque incluso quien es &ldquo;fuerte&rdquo; se encuentra antes o despu&eacute;s con la experiencia de la fragilidad y de la necesidad de la consolaci&oacute;n de los dem&aacute;s; y viceversa en la debilidad se puede siempre ofrecer una sonrisa o una mano al hermano en dificultad. Y as&iacute; es una comunidad que &laquo;con un solo coraz&oacute;n y una sola voz, glorifica a Dios&raquo; (Cfr. v. 6). Pero todo esto es posible si se pone al centro a Cristo, su Palabra, porque &Eacute;l es el &ldquo;fuerte&rdquo;, &Eacute;l es quien nos da la fortaleza, quien nos da la paciencia, quien nos da la esperanza, quien nos da la consolaci&oacute;n. &Eacute;l es el &ldquo;hermano fuerte&rdquo; que cuida de cada uno de nosotros: todos de hecho tenemos necesidad de ser llevados en los hombres del Buen Pastor y de sentirnos acogidos en su mirada tierna y sol&iacute;cita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos amigos, jam&aacute;s agradeceremos&nbsp;suficientemente a Dios por el don de su Palabra, que se hace presente en las Escrituras. Es ah&iacute; que el Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo se revela como &laquo;Dios de la perseverancia y de la consolaci&oacute;n&raquo;. Y es ah&iacute; que nos hacemos conscientes de como nuestra esperanza no se funda en nuestras capacidades y en nuestras fuerzas, sino en el fundamento de Dios y en la fidelidad de su amor, es decir, en la fuerza de Dios y en la consolaci&oacute;n de Dios. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: Cristo es el hermano fuerte que se preocupa por nosotros https:\/\/t.co\/2dNssfjsjl<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 22 de marzo de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 22 Mar. 17 (ACI).- En una nueva Audiencia General, el Papa Francisco ofreci&oacute; una catequesis sobre la perseverancia y el consuelo. 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