{"id":12976,"date":"2017-03-22T15:15:08","date_gmt":"2017-03-22T20:15:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-20-de-marzo-2\/"},"modified":"2017-03-22T15:15:08","modified_gmt":"2017-03-22T20:15:08","slug":"santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-20-de-marzo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus-20-de-marzo-2\/","title":{"rendered":"Santa Mar\u00eda Josefa del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas \u2013 20 de marzo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Mar\u00eda Josefa Sancho de Guerra dedic\u00f3 su vida entera a cuidar a los enfermos y a asistir a los pobres, inclinaci\u00f3n caracter\u00edstica de su infancia junto a la devoci\u00f3n por la Eucarist\u00eda y por la Virgen Mar\u00eda. Como es propio de los santos, la clave de su acci\u00f3n fue el amor a Cristo, a quien ve\u00eda en su pr\u00f3jimo. Desde esta c\u00e1tedra inigualable de la caridad dispens\u00f3 a cada uno el trato preciso. Supo acoger y comprender a todos en sus limitaciones sin exclusi\u00f3n. Porque solo \u00c9l, \u00abVar\u00f3n de dolores\u00bb, puede mostrar c\u00f3mo ha de procederse cuando m\u00e1s descarnada se muestra la fragilidad del ser humano que yace atrapado por la enfermedad, y tal vez estremecido por la angustia ante la muerte. En un momento dado, esta fundadora advirti\u00f3 a sus hijas: \u00abLa asistencia no consiste solo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo; hay otra clase de asistencia, y es la del coraz\u00f3n, procurando acomodarse a la persona que sufre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Natural de Vitoria, Espa\u00f1a, naci\u00f3 el 7 de septiembre de 1842. Perdi\u00f3 a su padre cuando ten\u00eda 6 a\u00f1os. Era la mayor de tres hermanas. A los 15 a\u00f1os se traslad\u00f3 a Madrid con objeto de completar la educaci\u00f3n que ven\u00eda recibiendo. Y a los 18, teniendo clara vocaci\u00f3n, no dud\u00f3 de que su futuro deb\u00eda transcurrir al abrigo de un claustro, algo que realmente le atra\u00eda. A\u00f1os m\u00e1s tarde, mirando atr\u00e1s retrospectivamente, dir\u00eda: \u00abNac\u00ed con la vocaci\u00f3n religiosa\u00bb. El convento de las concepcionistas de Aranjuez fue el lugar en el que pens\u00f3 ingresar en 1860. Entonces contrajo el tifus y se frustraron sus sue\u00f1os de convertirse en contemplativa. El trasfondo de la enfermedad, m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito f\u00edsico, era netamente espiritual. Ella, como le ha sucedido a tantos otros, ten\u00eda trazada de antemano una misi\u00f3n para la que hab\u00eda sido elegida por Dios. Y la inoportuna lesi\u00f3n no hac\u00eda m\u00e1s que se\u00f1alarle otro camino. Naturalmente, desconoc\u00eda este extremo, aunque pronto se le iba a desvelar. Urgida por religioso empe\u00f1o, acudi\u00f3 al instituto de las Siervas de Mar\u00eda. A punto de profesar, se presentaron las dudas. Ten\u00eda 22 a\u00f1os cuando surgi\u00f3 el recelo: \u00bfdeb\u00eda comprometerse con una Orden de vida activa?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Abri\u00f3 su coraz\u00f3n sucesivamente a la maestra de novicias santa Soledad Torres Acosta, y a san Antonio Mar\u00eda Claret. Ambos la ayudaron a dilucidar su camino, juzgando que hasta entonces hab\u00eda errado en el que deb\u00eda materializar su vocaci\u00f3n. Llevada de la mano del santo, despu\u00e9s de haberlo meditado durante tres d\u00edas ofreciendo la Eucarist\u00eda al Esp\u00edritu Santo por indicaci\u00f3n suya, no necesit\u00f3 m\u00e1s. Comprendi\u00f3 que, efectivamente, tal como este fundador le hab\u00eda advertido, estaba llamada a poner en marcha otra Obra. Aunque los temores volvieron a asaltarla en otros momentos, con la venia del cardenal arzobispo de Toledo, que la alent\u00f3, en 1871 dej\u00f3 a las Siervas de Mar\u00eda y se dispuso a fundar en Bilbao el Instituto de las Hermanas Siervas de Jes\u00fas dedicado a la asistencia de los enfermos. Espiritualmente, el viaje, cuyo destino primero hab\u00eda sido Barcelona, constituy\u00f3 para ella una dura prueba. Echando mano de la confianza en medio de la oscuridad que se cerni\u00f3 sobre su esp\u00edritu, junto al consuelo de las cuatro religiosas que le acompa\u00f1aban, consigui\u00f3 proseguir adelante y fortalecerse para nuevas dificultades. Tuvo que vencer suspicacias desde el primer momento hasta de personas que despu\u00e9s iban a serle de gran ayuda, como le sucedi\u00f3 inicialmente con el bondadoso sacerdote <span lang=\"en-US\">Mariano Jos\u00e9 de Ibargoingotia<\/span>. Las vocaciones florec\u00edan. Y el Instituto, que instituy\u00f3 no sin ciertas penalidades y sacrificios, se fue extendiendo dentro y fuera de Espa\u00f1a. Recibi\u00f3 aprobaci\u00f3n diocesana en 1874 y obtuvo la pontificia en 1886.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al profesar Mar\u00eda Josefa tom\u00f3 el nombre de sor Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Fue superiora de la congregaci\u00f3n de forma ininterrumpida durante cuarenta y dos a\u00f1os, poniendo de relieve la autenticidad de sus palabras: \u00abMi vida est\u00e1 en Dios y es para Dios\u00bb. En esas d\u00e9cadas tuvo que lidiar con las guerras carlistas y diversos asedios sufridos por la ciudad de Bilbao. Despu\u00e9s de intrincados viajes para visitar las diversas comunidades, un grave problema card\u00edaco, que luego se complic\u00f3 con una lesi\u00f3n pulmonar, en 1911 la dej\u00f3 completamente mermada. Solo pod\u00eda permanecer acostada o sentada en una butaca. As\u00ed fue siguiendo el devenir de las fundaciones, atrapada f\u00edsicamente, pero l\u00facida y capaz de escribir a sus hijas numerosas cartas. En ellas plasm\u00f3 su rica espiritualidad concretada en su gran amor a la Eucarist\u00eda y al Sagrado Coraz\u00f3n, la vocaci\u00f3n a abrazarse a la cruz participando en el dolor Redentor de Cristo, y la plena dedicaci\u00f3n al servicio de los enfermos encarnada en un esp\u00edritu contemplativo. Hizo notar: \u00abLa caridad y el amor mutuo, forman a\u00fan en esta vida el cielo de las comunidades. Sin cruz no hemos de estar, dondequiera que vayamos, la vida religiosa es vida de sacrificio y de abnegaci\u00f3n. El fundamento de la mayor perfecci\u00f3n es la caridad fraterna\u00bb. Encomendaba a sus hijas: \u00abSean compasivas con los enfermos, en el lecho del dolor, todos son igualmente necesitados\u00bb. Al final, postrada, como se hallaban tantos en los que pens\u00f3 al poner en marcha la fundaci\u00f3n y a los que hab\u00eda dedicado su vida, al sentir el afecto y delicadeza de sus hermanas ped\u00eda que no le dispensaran un trato deferente: \u00abDejadme morir como una pobre religiosa\u2026 Tratadme como a los pobres, quiero morir como he vivido\u2026\u00bb. Falleci\u00f3 en Bilbao el 20 de marzo de 1912 diciendo: \u00abYa est\u00e1 todo\u00bb. El carisma que hab\u00eda amasado sobre el \u00abamor y sacrificio\u00bb era una espl\u00e9ndida realidad. Dejaba 42 casas abiertas y m\u00e1s de un millar de religiosas. Juan Pablo II la beatific\u00f3 el 27 de septiembre de 1992. \u00c9l mismo la canoniz\u00f3 el 1 de octubre del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Mar\u00eda Josefa Sancho de Guerra dedic\u00f3 su vida entera a cuidar a los enfermos y a asistir a los pobres, inclinaci\u00f3n caracter\u00edstica de su infancia junto a la devoci\u00f3n por la Eucarist\u00eda y por la Virgen Mar\u00eda. 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