{"id":13016,"date":"2017-03-23T13:40:04","date_gmt":"2017-03-23T18:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/no-es-un-optimismo-es-fuerza-de-dios-dijo-el-papa-cuando-hablo-de-la-esperanza\/"},"modified":"2017-03-23T13:40:04","modified_gmt":"2017-03-23T18:40:04","slug":"no-es-un-optimismo-es-fuerza-de-dios-dijo-el-papa-cuando-hablo-de-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/no-es-un-optimismo-es-fuerza-de-dios-dijo-el-papa-cuando-hablo-de-la-esperanza\/","title":{"rendered":"No es un optimismo, es fuerza de Dios dijo el Papa cuando habl\u00f3 de la esperanza"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/02\/23\/RV23514_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- <strong>&quot;Los Signos de los Tiempos de nuestra &eacute;poca&quot;<\/strong> es el t&iacute;tulo del primer programa del profesor&nbsp;<strong>Rafael Luciani &#8211;&nbsp;<\/strong>te&oacute;logo venezolano y profesor de la escuela de Teolog&iacute;a y Ministerio en Boston College-. Se trata de una serie de diez programas con los que pretende que la gente entienda el magisterio de Francisco, tanto sus <strong>ra&iacute;ces teol&oacute;gico-pastorales latinoamericanas <\/strong>en la continuidad que supone con el Concilio y otros pont&iacute;fices, como en lo que tiene de <strong>novedoso&nbsp;<\/strong>para la evoluci&oacute;n de la Iglesia.<\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_9968743\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00574941.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>El discernimiento cristiano de la realidad parte siempre de una lectura de los signos de los tiempos. As&iacute; la entendi&oacute; el Vaticano II (Gaudium et Spes 4.11) y as&iacute; fue recibido por las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, desde Medell&iacute;n hasta Aparecida. Leemos la realidad como creyentes, pregunt&aacute;ndonos por d&oacute;nde pasa Dios hoy en medio de nuestros pueblos. Para el Vaticano II esta acci&oacute;n es n&iacute;tida en todos aquellos que propician la paz, el reconocimiento de la diversidad sociocultural, la cultura pol&iacute;tica de la democracia, la defensa de los derechos humanos y el desarrollo de los pueblos pobres.<\/p>\n<p>El magisterio del Papa Francisco recuerda c&oacute;mo el gran tema distintivo del momento actual es el del fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n, pues da la medida de los signos de los tiempos a la luz de sus consecuencias socioculturales, como son la p&eacute;rdida de las identidades locales, una creciente inequidad, la fragmentaci&oacute;n xenof&oacute;bica y la multiplicaci&oacute;n de conflictos armados. En sinton&iacute;a con Aparecida podemos afirmar que &laquo;la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y cultural pone en peligro la propia existencia como pueblos diferentes&raquo; (Aparecida 90). Estamos as&iacute; ante un nuevo talante epocal que va mutando a la subjetividad humana.<\/p>\n<p>Entre las principales causas de esta crisis se encuentra la absolutizaci&oacute;n del mercado y del sistema financiero, convertidos en un fetiche, en una realidad seudosagrada; parece una especie de fuerza sin rostro ni ataduras &eacute;ticas, cuya esencia es la libertad ilimitada resuelta a obtener las mayores ganancias posibles.<\/p>\n<p>El fen&oacute;meno fue descrito por los Provinciales Jesuitas de Am&eacute;rica Latina en la Carta y Documento de trabajo sobre el neoliberalismo que se edit&oacute; en 1996, donde se explica la existencia de &laquo;un proceso de globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a que rompe la identidad de las culturas locales que no tienen voz para hacerse o&iacute;r&raquo;. Y es que se ha hecho del mercado un &laquo;medio, m&eacute;todo y fin que gobierna las relaciones entre los seres humanos&raquo;. El Papa P&iacute;o XI lo defini&oacute; como el &laquo;imperialismo internacional del dinero&raquo; y luego, Pablo VI lo calific&oacute; como la &laquo;dictadura econ&oacute;mica en el campo social, cultural y pol&iacute;tico&raquo;.<\/p>\n<p>Esta tir&aacute;nica tendencia epocal no solo es radicalmente injusta porque oprime y excluye, sino porque vac&iacute;a, deshumaniza y nos incapacita para ser y vivir como sujetos, dejando a la gran mayor&iacute;a de la humanidad sin posibilidad de tener posibilidades, porque aqu&iacute; y ahora la inequidad crece, a pesar de que este mundo cuenta con recursos suficientes para que esa ignominia no exista. Son miles de millones las personas que viven en las periferias, quedando no solo desplazadas, sino excluidas del sistema global. Como recuerda Aparecida: &laquo;ya no se trata simplemente del fen&oacute;meno de la explotaci&oacute;n y opresi&oacute;n, sino de algo nuevo: la exclusi&oacute;n social. Con ella queda afectada en su misma ra&iacute;z la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se est&aacute; abajo, en la periferia o sin poder, sino que se est&aacute; afuera. Los excluidos no son solamente &ldquo;explotados&rdquo; sino &ldquo;sobrantes&rdquo; y &ldquo;desechables&rdquo;&raquo;.<\/p>\n<p>Que no existan excluidos de toda posibilidad para tener posibilidades tiene que ser una opci&oacute;n fundamental en la vida del creyente. Y debe ser, ante todo, una opci&oacute;n teol&oacute;gica, que no solo nos obliga a revisar el sentido para el cual estamos llamados a vivir en este mundo, sino que nos interpela, primariamente, con todo aquello que se opone a Dios y a su voluntad, pues bien sabemos que su voluntad es que todos &mdash;sin precondiciones sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas o morales&mdash; vivamos bien, con abundancia de bienes civilizatorios que nos permitan desarrollarnos como sujetos libres y due&ntilde;os de nuestro propio destino.<\/p>\n<p>Las consecuencias socioculturales del hecho globalizador saltan a la vista; nos confrontan en la constataci&oacute;n diaria que hacemos de la p&eacute;rdida de los v&iacute;nculos y de los referentes humanizadores. Por ello, la nueva cuesti&oacute;n social de este tiempo globalizado nos conmina a caminar juntos, a pensar y construir una mundializaci&oacute;n alternativa y polic&eacute;ntrica que redescubra a las periferias y, desde ellas, construya nuevos modos de relaci&oacute;n entre lo global y lo local, a partir de una cultura del encuentro.<\/p>\n<p>(Mireia Bonilla para RV)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &quot;Los Signos de los Tiempos de nuestra &eacute;poca&quot; es el t&iacute;tulo del primer programa del profesor&nbsp;Rafael Luciani &#8211;&nbsp;te&oacute;logo venezolano y profesor de la escuela de Teolog&iacute;a y Ministerio en Boston College-. 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