{"id":13038,"date":"2017-03-24T09:15:03","date_gmt":"2017-03-24T14:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/tercera-predicacion-de-cuaresma-del-padre-cantalamessa-con-la-presencia-del-santo-padre\/"},"modified":"2017-03-24T09:15:03","modified_gmt":"2017-03-24T14:15:03","slug":"tercera-predicacion-de-cuaresma-del-padre-cantalamessa-con-la-presencia-del-santo-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/tercera-predicacion-de-cuaresma-del-padre-cantalamessa-con-la-presencia-del-santo-padre\/","title":{"rendered":"Tercera predicaci\u00f3n de cuaresma del padre Cantalamessa, con la presencia del Santo Padre"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\">(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano, 24 Mar. 2017).- El santo padre Francisco asisti\u00f3 este viernes a la tercera predicaci\u00f3n de Cuaresma, realizada por el predicador de la Casa Pontificia, el sacerdote capuchino Raniero Cantalamessa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El tema de la meditaci\u00f3n realizada en la capilla<em> Redemptoris Mater<\/em> fue: \u201cNadie puede decir &#8216;Jes\u00fas es el Se\u00f1or&#8217; sino en el Esp\u00edritu Santo&#8217;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La cuarta y quinta predicaci\u00f3n ser\u00e1n los pr\u00f3ximos viernes 31 de marzo y 7 de abril de 2017<\/p>\n<h5 class=\"entry-title\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/es.zenit.org\/articles\/primera-predicacion-de-cuaresma-del-padre-raniero-cantalamessa\/\">Primera predicaci\u00f3n de Cuaresma del padre Raniero Cantalamessa<\/a><\/h5>\n<h5 class=\"entry-title\"><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/es.zenit.org\/articles\/segunda-predicacion-de-cuaresma-en-el-vaticano-el-papa-francisco-asiste\/\">Segunda predicaci\u00f3n de cuaresma del capuchino Cantalamessa. El Santo Padre participa<\/a><\/h5>\n<h5 class=\"entry-title\"><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify\">TEXTO COMPLETO DE LA TERCERA PREDICACI\u00d3N DE CUARESMA<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">P. Raniero Cantalamessa,\u00a0ofmcap<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Cuaresma 2017,\u00a0tercera predicaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\"><b>El Esp\u00edritu Santo\u00a0nos introduce en el misterio\u00a0<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p3\"><span class=\"s1\"><b>de la muerte de Cristo<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p5\"><span class=\"s1\"><b>1.\u00a0El Esp\u00edritu Santo en el misterio pascual de Cristo<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><span class=\"s1\">En las dos meditaciones precedentes, hemos tratado de mostrar c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo nos introduce en la \u00abverdad plena\u00bb sobre la persona de Cristo, haci\u00e9ndolo conocer como \u00abSe\u00f1or\u00bb y como \u00abDios verdadero de Dios verdadero\u00bb. En las restantes meditaciones nuestra atenci\u00f3n,\u00a0desde la persona,\u00a0se desplaza a la obra de Cristo, desde el ser al actuar. Trataremos de mostrar c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo ilumina el misterio pascual, y en primer lugar, en la presente meditaci\u00f3n,\u00a0el misterio de su muerte y de la nuestra.<\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><span class=\"s1\">Apenas publicado el programa de estas predicaciones de Cuaresma, en una entrevista para L\u2019Osservatore Romano, se me ha dirigido esta pregunta: \u00ab\u00bfCu\u00e1nto espacio para la actualidad habr\u00e1 en sus meditaciones? He respondido: Si se entiende \u00abactualidad\u00bb en el sentido de referencias a situaciones o acontecimientos en curso, temo que haya muy poco de actual en las pr\u00f3ximas predicaciones de Cuaresma. Pero, en mi opini\u00f3n, \u00abactual\u00bb no es s\u00f3lo \u00ablo que est\u00e1 en curso\u00bb, y no es sin\u00f3nimo de \u00abreciente\u00bb. Las cosas m\u00e1s \u00abactuales\u00bb son las eternas, es decir, las que tocan a las personas en el n\u00facleo m\u00e1s \u00edntimo de la propia existencia, en cada \u00e9poca y en cada cultura. Es la misma distinci\u00f3n que hay entre \u00ablo urgente\u00bb y \u00ablo importante\u00bb. Siempre estamos tentados de anteponer lo urgente a lo importante, y lo \u00abreciente\u00bb a lo eterno\u00bb. Es una tendencia agudizada especialmente por el ritmo apremiante de las comunicaciones y la necesidad de novedad de los medios de comunicaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><span class=\"s1\">\u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s importante y actual para el creyente, e incluso para cada hombre y cada mujer, que saber si la vida tiene un sentido o no, si la muerte es el final de todo o, por el contrario, el inicio de la verdadera vida? Ahora bien, el misterio pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo es la \u00fanica respuesta a tales problemas. La diferencia que hay entre esta actualidad y la medi\u00e1tica de las noticias es la misma que hay entre quien pasa el tiempo mirando la estela dejado por la ola en la playa (\u00a1qu\u00e9 ser\u00e1 borrada por la ola siguiente!) y quien levanta la mirada para contemplar el mar en su inmensidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"p6\"><span class=\"s1\">Con esta conciencia meditemos, pues, el misterio pascual de Cristo, comenzando por su muerte en cruz. La Carta a los Hebreos dice que Cristo \u00abmovido por el Esp\u00edritu eterno se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo sin mancha a Dios\u00bb (Heb 9,14). \u00abEsp\u00edritu eterno\u00bb es otro modo para decir Esp\u00edritu Santo, como atestigua ya una variante antigua del texto. Esto quiere decir que, como hombre, Jes\u00fas recibi\u00f3 del Esp\u00edritu Santo, que estaba en \u00e9l, el impulso<\/span><span class=\"s2\">\u00a0para ofrecerse en sacrificio al Padre y la fuerza que lo sostuvo durante su pasi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Sucede para el sacrificio como para la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. Un d\u00eda Jes\u00fas \u00abexult\u00f3 en el Esp\u00edritu Santo y dijo: \u201cTe bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y tierra\u201d\u00bb (Lc 10,21).\u00a0Era el Esp\u00edritu Santo que suscitaba en \u00e9l la oraci\u00f3n y era el Esp\u00edritu Santo quien lo impulsaba a ofrecerse al Padre. El Esp\u00edritu Santo que es el don eterno que el Hijo hace de s\u00ed mismo al Padre en la eternidad, es tambi\u00e9n la fuerza que lo impulsa a hacerse don sacrificial\u00a0al Padre\u00a0por nosotros en el tiempo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">La relaci\u00f3n entre el Esp\u00edritu Santo y la muerte de Jes\u00fas la pone de relieve sobre todo el evangelio de Juan. \u00abNo hab\u00eda todav\u00eda Esp\u00edritu \u2014comenta el evangelista a prop\u00f3sito de la promesa de los r\u00edos de agua viva\u2014 porque Jes\u00fas todav\u00eda no hab\u00eda sido glorificado\u00bb (Jn\u00a07,39), es decir, seg\u00fan el significado de esta palabra en Juan, a\u00fan no hab\u00eda sido elevado en la cruz. Desde la cruz Jes\u00fas \u00abentreg\u00f3 el Esp\u00edritu\u00bb, simbolizado por el agua y la sangre; escribe, en efecto, en la primera Carta: \u00abTres son los que dan testimonio: el Esp\u00edritu, el agua y la sangre\u00bb\u00a0(1\u00a0Jn\u00a05,7-8).\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">El Esp\u00edritu Santo lleva a Jes\u00fas a la cruz y, desde la cruz Jes\u00fas, da el Esp\u00edritu Santo. En el momento del nacimiento y luego, p\u00fablicamente, en su bautismo,\u00a0el Esp\u00edritu Santo\u00a0<i>es dado<\/i>\u00a0a Jes\u00fas; en el momento de la muerte Jes\u00fas <i>da<\/i>\u00a0el Esp\u00edritu Santo: \u00abDespu\u00e9s de haber recibido el Esp\u00edritu Santo prometido, \u00e9l lo ha derramado, como vosotros mismos pod\u00e9is ver y o\u00edr\u00bb, dice Pedro a las multitudes el d\u00eda de Pentecost\u00e9s\u00a0(Hch 2,33). A los Padres de la Iglesia les gustaba poner de relieve esta reciprocidad.\u00a0\u00abEl Se\u00f1or\u00a0\u2014escrib\u00eda san Ignacio de Antioqu\u00eda\u2014 ha recibido sobre su cabeza una unci\u00f3n perfumada (<i>myron<\/i>), para soplar sobre la Iglesia la incorruptibilidad\u00bb<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">En este punto debemos evocar la observaci\u00f3n de san Agust\u00edn sobre la naturaleza de los misterios de Cristo. Seg\u00fan \u00e9l, se tiene una verdadera celebraci\u00f3n a modo de misterio,\u00a0y no s\u00f3lo a modo de aniversario, cuando \u00abno s\u00f3lo se conmemora un acontecimiento, sino que se hace tambi\u00e9n de modo que se entienda su significado para nosotros y se acoja santamente\u00bb<\/span><span class=\"s1\">. Y es lo que querr\u00edamos hacer en esta meditaci\u00f3n,\u00a0guiados por el Esp\u00edritu Santo: ver qu\u00e9 significa para nosotros la muerte de Cristo, qu\u00e9 ha cambiado a prop\u00f3sito de nuestra muerte.<\/span><\/p>\n<p class=\"p9\"><span class=\"s1\"><b>2. Uno muri\u00f3 por todos<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">El Credo de\u00a0la Iglesia termina con las palabras \u00abEspero la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida del mundo futuro\u00bb. No menciona lo que preceder\u00e1 a la resurrecci\u00f3n y a la vida eterna, es decir, la muerte. Justamente, porque la muerte\u00a0no es objeto de fe, sino de experiencia. Sin embargo, la muerte nos afecta demasiado de cerca para pasarla en silencio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Para poder valorar el cambio obrado por Cristo en relaci\u00f3n con la muerte, veamos cu\u00e1les fueron los remedios intentados por los hombres\u00a0para el problema de la muerte, tambi\u00e9n porque el hombre intenta hoy \u00abconsolarse\u00bb con ellos. La muerte es el problema humano n\u00famero uno. San Agust\u00edn anticipa la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica moderna sobre la muerte.<\/span><\/p>\n<p class=\"p11\"><span class=\"s1\">\u00abCuando nace un hombre \u2014escribe\u2014 se hacen muchas hip\u00f3tesis: quiz\u00e1 sea guapo, quiz\u00e1s sea feo; quiz\u00e1 sea rico, quiz\u00e1 sea pobre; quiz\u00e1 viva mucho, quiz\u00e1 no&#8230; Pero de nadie se dice: quiz\u00e1 muera o quiz\u00e1 no muera. Esta es la \u00fanica cosa absolutamente cierta de la vida. Cuando sabemos que uno est\u00e1 enfermo de hidropes\u00eda (entonces esa era la enfermedad incurable, hoy son otras) decimos: \u201cPobrecillo, debe morir; est\u00e1 condenado, no hay remedio\u201d. Pero, \u00bfno deber\u00edamos decir lo mismo de uno que nace? \u201c\u00a1Pobrecillo, debe morir, no hay remedio, est\u00e1 condenado!\u201d. \u00bfQu\u00e9 diferencia hay si en un tiempo un poco m\u00e1s largo, o un poco m\u00e1s corto? La muerte es la enfermedad mortal que se contrae al nacer\u00bb<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Quiz\u00e1s m\u00e1s que una vida mortal, la nuestra hay que considerarla como una \u00abmuerte vital\u00bb, un vivir muriendo<\/span><span class=\"s1\">.\u00a0Este pensamiento de Agust\u00edn lo retom\u00f3,\u00a0en clave secularizada,\u00a0Martin\u00a0Heidegger que ha hecho que la muerte entrara con pleno derecho en el objeto de la filosof\u00eda. Al definir la vida y el hombre como \u00abun-ser-para-la-muerte\u00bb, \u00e9l hace de la muerte no un accidente que pone fin a la vida, sino la sustancia misma de la vida, aquello de lo que est\u00e1 tejida. Vivir es morir. Cada instante que vivimos es algo que se quema, se sustrae a la vida y se entrega\u00a0a la muerte. \u00abVivir-para-la-muerte\u00bb<\/span><span class=\"s1\">\u00a0significa que la muerte no es s\u00f3lo el\u00a0<i>final<\/i>, sino tambi\u00e9n el\u00a0<i>fin <\/i>de\u00a0la vida. Se nace para morir, no para otra cosa. Venimos de la nada y volvemos a la nada. La nada es la \u00fanica posibilidad del hombre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Es el vuelco m\u00e1s radical de la visi\u00f3n cristiana, seg\u00fan la cual el hombre es un\u00a0\u00abser-para\u00a0la eternidad\u00bb. Sin embargo, la afirmaci\u00f3n en la que ha desembocado la filosof\u00eda tras su larga reflexi\u00f3n sobre el hombre no es ni escandalosa ni absurda. Simplemente, la filosof\u00eda hace su oficio; muestra cu\u00e1l ser\u00eda el destino humano abandonado a s\u00ed mismo.\u00a0Ayuda a comprender la diferencia que introduce la fe en Cristo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">M\u00e1s que la filosof\u00eda\u00a0son\u00a0quiz\u00e1\u00a0los poetas quienes dicen las palabras de sabidur\u00eda m\u00e1s simples y verdaderas sobre la muerte. Uno de ellos, Giuseppe Ungaretti, hablando del estado de \u00e1nimo de los soldados en la trinchera durante la Gran Guerra, describi\u00f3 la situaci\u00f3n de cada hombre frente al misterio de la muerte:<\/span><\/p>\n<p class=\"p13\"><span class=\"s5\">\u00a0 \u00ab<\/span><span class=\"s1\">Se est\u00e1<br \/>\ncomo en oto\u00f1o<br \/>\nen los \u00e1rboles<br \/>\nlas hojas\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">La misma Escritura del Antiguo Testamento no tiene una respuesta clara sobre la muerte. De esta\u00a0se habla en los libros sapienciales pero siempre en clave de pregunta, m\u00e1s que de respuesta. Job, los Salmos, el\u00a0Qohelet, el Sir\u00e1cide, la Sabidur\u00eda: todos estos libros dedican una atenci\u00f3n considerable al tema de la muerte. \u00abEns\u00e9\u00f1anos a contar nuestros d\u00edas \u2014dice un salmo\u2014 y llegaremos a la sabidur\u00eda del coraz\u00f3n\u00bb (Sal 90,12). \u00bfPor qu\u00e9 se nace? \u00bfPor qu\u00e9 se muere? \u00bfD\u00f3nde se va despu\u00e9s de muertos? Son todas preguntas que para el sabio del Antiguo Testamento siguen sin otra respuesta que \u00e9sta: Dios lo quiere as\u00ed; sobre todo habr\u00e1 un juicio.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">La Biblia nos refiere las opiniones inquietantes de los incr\u00e9dulos del tiempo: \u00abNuestra vida es breve y triste; no hay remedio cuando el hombre muere, y no se conoce a nadie que libere de los infiernos. No hay vuelta de la muerte&#8230; Nacimos por casualidad y despu\u00e9s estaremos como si no hubi\u00e9ramos existido\u00bb (Sab 2,1ss). S\u00f3lo en este libro de la Sabidur\u00eda, que es el m\u00e1s reciente de los libros sapienciales, la muerte empieza a ser iluminada por la idea de una retribuci\u00f3n ultraterrena. Las almas de los justos, se piensa, est\u00e1n en manos de Dios, aunque no se sabe qu\u00e9 quiere decir esto en concreto (cf. Sab 3,1). Es cierto que en un salmo se lee: \u00abPreciosa es delante del Se\u00f1or la muerte de sus fieles\u00bb (Sal 116,15). Pero no podemos apoyarnos demasiado en este vers\u00edculo tan explotado, porque el significado de la frase parece ser otro: Dios hace pagar caro la muerte de sus fieles; es decir, es su vengador, pide cuenta de ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">\u00bfC\u00f3mo ha reaccionado el hombre a esta dura necesidad? Un modo expeditivo fue el de no pensar sobre ello, el de distraerse.\u00a0Para Epicuro, por ejemplo, la muerte es un falso problema: \u00abCuando existo yo \u2014dec\u00eda\u2014 no existe a\u00fan la muerte; cuando existe la muerte ya no existo yo\u00bb. Ella, pues, no nos concierne. A esta l\u00f3gica de exorcizar la muerte responden tambi\u00e9n las leyes napole\u00f3nicas que desplazaban los cementerios fuera de la poblaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Tambi\u00e9n se han agarrado remedios positivos. El m\u00e1s universal se llama la prole,\u00a0sobrevivir en los hijos; otra, sobrevivir en la fama: \u00abNo morir\u00e9 del todo (<i>\u201cnon omnis moriar\u201d<\/i>) \u2014dec\u00eda el poeta latino\u2014, porque quedar\u00e1n mis escritos, mi fama\u00bb. \u00abHe erigido un monumento m\u00e1s duradero que el bronce\u00bb. Para el marxismo el hombre sobrevive en la sociedad del futuro, no como individuo, sino como especie<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Otro de estos remedios paliativos\u00a0es\u00a0la reencarnaci\u00f3n.\u00a0Pero es una locura. Quienes profesan esta doctrina como parte integrante de su cultura y religi\u00f3n, es decir, aquellos que saben realmente qu\u00e9 es la reencarnaci\u00f3n, tambi\u00e9n saben que no es un remedio y un consuelo, sino un castigo. No es una pr\u00f3rroga concedida al disfrute, sino a la purificaci\u00f3n. El alma se reencarna porque todav\u00eda tiene algo que expiar, y si debe expiar, deber\u00e1 sufrir.\u00a0La Palabra de Dios trunca todas estas v\u00edas de escape ilusorias: \u00abEst\u00e1 establecido que los hombres mueran una sola vez, despu\u00e9s de lo cual viene el juicio\u00bb (Heb 9,27). \u00a1Una sola vez! La doctrina de la reencarnaci\u00f3n es incompatible con la fe de los cristianos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">En nuestros d\u00edas se ha ido m\u00e1s all\u00e1. Existe un movimiento a nivel mundial llamado \u00abtranshumanismo\u00bb. Tiene muchas caras, no todas negativas, pero su n\u00facleo com\u00fan es la convicci\u00f3n de que la especie humana, gracias a los progresos de la tecnolog\u00eda, ya est\u00e1 encaminada hacia una radical superaci\u00f3n de s\u00ed misma, hasta vivir durante siglos \u00a1y quiz\u00e1 para siempre! Seg\u00fan uno de sus representantes m\u00e1s conocidos,\u00a0<\/span><span class=\"s6\">Zoltan Istvan,<\/span><span class=\"s1\">\u00a0la meta final ser\u00e1 \u00abllegar a ser como Dios y vencer la muerte\u00bb. Un creyente jud\u00edo o cristiano no puede dejar de pensar inmediatamente en las palabras casi id\u00e9nticas pronunciadas al inicio de la historia humana: \u00abNo morir\u00e9is en absoluto; al contrario, ser\u00e9is como Dios\u00bb (cf. G\u00e9n 3,4-5)<\/span><\/p>\n<p class=\"p9\"><span class=\"s1\"><b>3. La muerte ha sido devorada por la victoria<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Existe un \u00fanico y verdadero remedio para la muerte\u00a0y nosotros cristianos defraudamos al mundo\u00a0si no lo proclamamos\u00a0con la palabra y la vida. Escuchemos c\u00f3mo el ap\u00f3stol Pablo anuncia al mundo este cambio:<\/span><span class=\"s1\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p11\"><span class=\"s1\">\u00abSi por la ca\u00edda\u00a0de uno solo, muchos murieron, con mayor raz\u00f3n la gracia de Dios y el don de la gracia proveniente de un solo hombre, Jesucristo, han sido derramados abundantemente sobre muchos\u00a0[\u2026].\u00a0En efecto, si por la\u00a0ca\u00edda\u00a0de uno solo, la muerte ha reinado a causa de ese uno, mucho m\u00e1s los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia reinar\u00e1n en la vida por medio de ese uno que es Jesucristo\u00bb (Rom 5,12-17).<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Con mayor lirismo, el triunfo de Cristo sobre la muerte est\u00e1 descrito en la Primera Carta a los\u00a0Corintios:\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p11\"><span class=\"s1\">\u00abLa muerte ha sido sumergida en la victoria\u00bb. \u201cOh muerte, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu victoria? Oh muerte, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu aguij\u00f3n?\u201d Ahora bien, el aguij\u00f3n de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley; pero, gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (1 Cor 15,54-57).<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">El factor decisivo es colocado en el momento de la muerte de Cristo: \u00ab\u00c9l muri\u00f3 por todos\u00bb (2 Cor 5,15). Pero, \u00bfqu\u00e9 ha ocurrido tan decisivo en ese momento que ha cambiado el rostro mismo de la muerte? Podemos rapresent\u00e1rnoslo visualmente as\u00ed. El Hijo de Dios descendi\u00f3 a la tumba, como a una prisi\u00f3n oscura, pero ha salido por la pared opuesta. No ha vuelto por donde hab\u00eda entrado, como L\u00e1zaro que, sin embargo, debe\u00a0volver a morir. No, \u00e9l ha abierto una brecha\u00a0en el lado opuesto,\u00a0por la que todos los que creen en \u00e9l pueden seguirlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Escribe un antiguo Padre: \u00ab\u00c9l tom\u00f3 sobre s\u00ed los sufrimientos del hombre sufriente mediante su cuerpo capaz de sufrir, pero con el Esp\u00edritu que no pod\u00eda morir, Cristo ha dado muerte a la muerte que mataba al hombre\u00bb<\/span><span class=\"s1\">.\u00a0Y\u00a0san Agust\u00edn: \u00abA trav\u00e9s de la pasi\u00f3n, Cristo pasa de la muerte a la vida y nos abre a nosotros, que creemos en su resurrecci\u00f3n, para que pasemos tambi\u00e9n de la muerte a la vida\u00bb. La muerte se ha convertido en un paso \u00a1y un paso hacia lo que no pasa! Dice bien Juan Cris\u00f3stomo<\/span><span class=\"s1\">:<\/span><\/p>\n<p class=\"p15\"><span class=\"s1\">\u00abEs cierto, nosotros morimos tambi\u00e9n como antes pero no permanecemos en la muerte: y esto no es morir. El poder y la fuerza real de la muerte es solamente eso: que un muerto no tenga ninguna posibilidad de volver a la vida. Pero si despu\u00e9s de la muerte recibe de nuevo la vida y, m\u00e1s todav\u00eda, se le da una vida mejor, entonces esta ya no es muerte, sino un sue\u00f1o\u00bb<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Todos estos modos de explicar el sentido de la muerte de Cristo son verdaderos, pero no nos dan la explicaci\u00f3n\u00a0m\u00e1s profunda.\u00a0Esta debe buscarse en lo que, con su muerte, Jes\u00fas ha venido a\u00a0poner en la condici\u00f3n humana, m\u00e1s que en lo que ha venido a\u00a0quitar;\u00a0debe buscarse en el amor de Dios, no en el pecado del hombre. Si Jes\u00fas sufre y muere con una muerte violenta que le inflige el odio,\u00a0no lo hace s\u00f3lo\u00a0para pagar, en lugar de los hombres, su deuda insoluble (\u00a1la deuda de diez mil talentos, en la par\u00e1bola, la cancel\u00f3 el rey!); \u00a1muere crucificado para que el sufrimiento y la muerte de los seres humanos sean habitados por el amor!\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">El hombre se hab\u00eda condenado por s\u00ed solo a una muerte absurda\u00a0y he aqu\u00ed que, entrando en esta muerte, descubre\u00a0ahora que est\u00e1 impregnada del amor de\u00a0Dios.\u00a0El amor no ha podido prescindir de la muerte, a causa de la libertad del ser humano: el amor de Dios no puede eliminar con un golpe de varita m\u00e1gica la tr\u00e1gica realidad del mal y de la muerte. Su amor est\u00e1 obligado a dejar que el sufrimiento y la muerte digan su palabra. Pero dado que el amor ha penetrado en la muerte y la ha llenado de la presencia divina, es el amor quien tiene ahora la \u00faltima palabra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p9\"><span class=\"s1\"><b>4. Qu\u00e9 ha cambiado en la muerte<\/b><\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">\u00bfQu\u00e9 ha cambiado,\u00a0pues, con Jes\u00fas,\u00a0respecto a la muerte? \u00a1Nada y todo! Nada para la raz\u00f3n, todo para la fe. No ha cambiado la necesidad de entrar en la tumba, pero se da la posibilidad de salir de ella. Es lo que ilustra con fuerza el icono ortodoxo de la resurrecci\u00f3n,\u00a0del que vemos una interpretaci\u00f3n moderna en la pared de la izquierda de esta capilla. El\u00a0resucitado desciende a los infiernos y saca consigo a Ad\u00e1n y Eva, y tras ellos a todos los que se agarran a \u00e9l, en los infiernos de este mundo.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Esto explica la actitud parad\u00f3jica del creyente ante la muerte, tan parecida y tan diferente a la de todos los dem\u00e1s. Una actitud hecha de tristeza, miedo, horror, porque sabe que debe\u00a0bajar\u00a0a aquel abismo oscuro; pero tambi\u00e9n de esperanza porque sabe que puede salir de all\u00ed. \u00abSi la certeza de morir nos entristece \u2014dice el Prefacio de difuntos\u2014 nos consuela la esperanza de la futura inmortalidad\u00bb. A los fieles de Tesal\u00f3nica,\u00a0afligidos por la muerte de algunos de ellos,\u00a0san Pablo les escrib\u00eda:\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p15\"><span class=\"s1\">\u00abHermanos, no queremos que ignor\u00e9is la suerte de los que mueren, para que no est\u00e9is tristes como los otros que no tienen esperanza. En efecto, si creemos que Jes\u00fas muri\u00f3 y resucit\u00f3, creemos tambi\u00e9n que Dios, por medio de Jes\u00fas, llevar\u00e1 de nuevo con \u00e9l a los que han muerto\u00bb (1 Tes\u00a04,13-14).\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">No les pide que no est\u00e9n afligidos por la muerte, sino que no lo est\u00e9n \u00abcomo los dem\u00e1s\u00bb, como los no creyentes.\u00a0La muerte no es para el creyente el final de la vida, sino el comienzo de la verdadera; no es un salto en el vac\u00edo, sino un salto a la eternidad. Es un\u00a0<i>nacimiento<\/i>\u00a0y es un\u00a0<i>bautismo<\/i>. Es un\u00a0<i>nacimiento,<\/i>\u00a0porque s\u00f3lo entonces comienza la vida verdadera, la que no va hacia la muerte, sino que dura para siempre.\u00a0Por eso la Iglesia no celebra la fiesta de los santos en el d\u00eda de su nacimiento terreno,\u00a0sino en el de su nacimiento para el cielo,\u00a0su <i>\u00abdies natalis\u00bb<\/i>. Entre la vida de fe en el tiempo y la vida eterna existe una relaci\u00f3n an\u00e1loga a la que existe entre la vida del embri\u00f3n en el seno materno y la del ni\u00f1o, una vez llegado a la luz. Escribe Cabasilas:<\/span><\/p>\n<p class=\"p15\"><span class=\"s1\">\u00abEste mundo alumbra al hombre interior, al hombre nuevo, creado seg\u00fan Dios, y una vez configurado y formado perfecto aqu\u00ed abajo, nace para un mundo perfecto e interminable. La naturaleza prepara el embri\u00f3n, mientras vive en tinieblas de noche, para la vida en un mundo de luz. Y la naturaleza le va dando forma tomando por modelo la existencia que recibir\u00e1. Es tambi\u00e9n lo que ocurre en los santos\u00bb<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">La muerte es\u00a0tambi\u00e9n un\u00a0<i>bautismo<\/i>. As\u00ed designa Jes\u00fas a su propia muerte: \u00abHay un bautismo con el que debo ser bautizado\u00bb (Lc 12,50). San\u00a0Pablo habla del bautismo como de un ser \u00abbautizados en la muerte de Cristo\u00bb (Rom 6,4). Antiguamente, en el momento del bautismo, la persona era bajada totalmente al agua; todos los pecados y todo el hombre viejo quedaban sepultados en el agua y sal\u00eda de ella una criatura nueva, simbolizada por la t\u00fanica blanca con la que era revestido. As\u00ed sucede en la muerte: muere el gusano, nace la mariposa. \u00abDios enjugar\u00e1 las l\u00e1grima de sus ojos, y ya no habr\u00e1 muerte, ni luto ni llanto ni angustia porque las cosas primeras han pasado\u00bb (Ap 21,4). Todo sepultado para siempre.<\/span><\/p>\n<p class=\"p7\"><span class=\"s1\">Durante varios siglos, especialmente desde el siglo XVI en adelante, un aspecto importante de la asc\u00e9tica cat\u00f3lica consist\u00eda en \u00abprepararse para la muerte\u00bb, es decir, en meditar sobre la muerte, describiendo visualmente sus diferentes estadios y\u00a0su inexorable avance desde\u00a0la periferia del cuerpo hasta el coraz\u00f3n. Casi todas las im\u00e1genes de santos pintadas en este per\u00edodo los muestran con una calavera al lado, incluso Francisco de As\u00eds que tambi\u00e9n hab\u00eda llamado a la muerte \u00abhermana\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p17\"><span class=\"s1\"> Una de las atracciones tur\u00edsticas de Roma es todav\u00eda el cementerio de los Capuchinos de V\u00eda V\u00e9neto. No se puede negar que todo esto pueda constituir un reclamo todav\u00eda \u00fatil para una \u00e9poca tan secularizada y\u00a0despreocupada\u00a0como la nuestra; sobre todo\u00a0si se lee como una exhortaci\u00f3n dirigida a quien mira lo escrito que sobresale por encima de uno de los esqueletos: \u00abLo que t\u00fa eres, yo fui; lo que yo soy,\u00a0t\u00fa ser\u00e1s\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"p18\"><span class=\"s1\">Todo esto ha dado a alguien\u00a0el pretexto de decir que el cristianismo se abre camino con el miedo a la muerte. Pero es un error terrible. El cristianismo, hemos visto, no est\u00e1 hecho para acrecentar el miedo a la muerte, sino para quitarlo; Cristo, dice la Carta a los Hebreos, ha venido \u00abpara liberar a los que, por miedo a la muerte, estaban sometidos a la esclavitud para toda la vida\u00bb (Heb 2,15). \u00a1El cristianismo no se abre camino con el pensamiento de\u00a0nuestra muerte, sino con\u00a0el pensamiento de la\u00a0muerte de Cristo!<\/span><\/p>\n<p class=\"p18\"><span class=\"s1\">Por eso, m\u00e1s eficaz que meditar sobre nuestra muerte, es meditar sobre la pasi\u00f3n y muerte de\u00a0Jes\u00fas y debemos decir, para honra de las generaciones que nos han precedido, que dicha meditaci\u00f3n era tambi\u00e9n\u00a0el pan cotidiano en la espiritualidad de los siglos recordados. Es\u00a0una\u00a0meditaci\u00f3n\u00a0que suscita conmoci\u00f3n y gratitud, no angustia; nos hace exclamar, como al ap\u00f3stol Pablo: \u00ab\u00a1Me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed!\u00bb (G\u00e1l 2,20).<\/span><\/p>\n<p class=\"p18\"><span class=\"s1\">Un \u00abejercicio piadoso\u00bb que recomendar\u00eda a todos durante la Cuaresma\u00a0es\u00a0coger un Evangelio y leer por cuenta propia, con calma y por entero, el relato de la pasi\u00f3n. Basta con menos de media hora. Conoc\u00ed a una\u00a0mujer\u00a0intelectual que se profesaba atea. Un d\u00eda le cay\u00f3 encima una de esas noticias que dejan abrumado: su hija de diecis\u00e9is a\u00f1os tiene un tumor en los huesos. La operan. La chica vuelve del quir\u00f3fano martirizada, con tubos, sondas y goteros por todas partes. Sufre terriblemente, gime y no quiere o\u00edr ninguna palabra de consuelo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p18\"><span class=\"s1\">La madre, sabiendo que era piadosa y religiosa, pensando agradarla, le dice: \u00ab\u00bfQuieres que te lea algo del Evangelio?\u00bb. \u00ab\u00a1S\u00ed, mam\u00e1!\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9?\u00bb. \u00abL\u00e9eme la pasi\u00f3n\u00bb. Ella, que nunca hab\u00eda le\u00eddo un evangelio, corre a comprar uno a los capellanes; se sienta junto al lecho y empieza a leer. Al cabo de un poco la hija se duerme, pero ella sigue, en la penumbra, leyendo en silencio hasta el final. \u00ab\u00a1La hija se dorm\u00eda \u2014dir\u00e1 ella misma en el libro escrito despu\u00e9s de la muerte de la hija\u2014, y la madre se\u00a0despertaba!\u00bb. Se despertaba de su ate\u00edsmo. La lectura de la pasi\u00f3n de Cristo la hab\u00eda cambiado la vida para siempre<\/span><span class=\"s1\">.<\/span><\/p>\n<p class=\"p18\"><span class=\"s1\">Terminemos con la simple, pero densa oraci\u00f3n de la liturgia: \u00abAdoramus\u00a0Te,\u00a0Christe, et benedicimus Tibi, quia\u00a0per\u00a0sanctam Crucem tuam redemisti mundum\u00bb. \u00abTe adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz has redimido el mundo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"p19\"><span class=\"s1\">\u00a9de la traducci\u00f3n Pablo Cervera Barranco<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano, 24 Mar. 2017).- El santo padre Francisco asisti\u00f3 este viernes a la tercera predicaci\u00f3n de Cuaresma, realizada por el predicador de la Casa Pontificia, el sacerdote capuchino Raniero Cantalamessa. El tema de la meditaci\u00f3n realizada en la capilla Redemptoris Mater fue: \u201cNadie puede decir &#8216;Jes\u00fas es el Se\u00f1or&#8217; sino en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/tercera-predicacion-de-cuaresma-del-padre-cantalamessa-con-la-presencia-del-santo-padre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTercera predicaci\u00f3n de cuaresma del padre Cantalamessa, con la presencia del Santo Padre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13038","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13038"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13038\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}