{"id":13056,"date":"2017-03-24T13:15:03","date_gmt":"2017-03-24T18:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/discurso-del-papa-a-los-lideres-de-la-union-europea-texto-completo\/"},"modified":"2017-03-24T13:15:03","modified_gmt":"2017-03-24T18:15:03","slug":"discurso-del-papa-a-los-lideres-de-la-union-europea-texto-completo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/discurso-del-papa-a-los-lideres-de-la-union-europea-texto-completo\/","title":{"rendered":"Discurso del Papa a los l\u00edderes de la Uni\u00f3n Europea \u2013 Texto completo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha recibido este viernes por la tarde a 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Uni\u00f3n Europea, acompa\u00f1ados por sus delegaciones, con motivo de los 60 a\u00f1os de la firma de los Tratados de Roma, origen de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estaban presentes diversos representantes de los 27 pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea, entre ellos el presidente del Parlamento Europeo, el italiano Antonio Tajani; el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, y el presidente de la Comisi\u00f3n Europea, el luxemburgu\u00e9s Jean Claud Junker.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El papa Francisco les record\u00f3 que el\u00a0denominador com\u00fan en que fue fundada la Uni\u00f3n Europea es &#8220;el esp\u00edritu de servicio, unido a la pasi\u00f3n pol\u00edtica, y a la conciencia de que en el origen de la civilizaci\u00f3n europea se encuentra el cristianismo, sin el cual los valores occidentales de la dignidad, libertad y justicia resultan incomprensibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A continuaci\u00f3n proponemos el texto del discurso del papa Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Distinguidos invitados:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Les doy las gracias por su presencia aqu\u00ed esta tarde, en la v\u00edspera del 60 aniversario de la firma de los Tratados constitutivos de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea y la Comunidad Europea de la Energ\u00eda At\u00f3mica. Quiero manifestarles el afecto de la Santa Sede hacia sus respectivos pa\u00edses y al conjunto de Europa, y a cuyos destinos, por disposici\u00f3n de la Providencia, se siente inseparablemente unida. Dirijo un especial agradecimiento al Honorable Paolo Gentiloni, Presidente del Consejo de Ministros de la Rep\u00fablica Italiana, por las deferentes palabras que ha pronunciado en nombre de todos y por el trabajo que Italia ha realizado para organizar este encuentro; as\u00ed como al Honorable Antonio Tajani, Presidente del Parlamento Europeo, que ha dado voz a las esperanzas de los pueblos de la Uni\u00f3n en este aniversario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a Roma sesenta a\u00f1os m\u00e1s tarde no puede ser s\u00f3lo un viaje al pasado, sino m\u00e1s bien el deseo de redescubrir la memoria viva de ese evento para comprender su importancia en el presente. Es necesario conocer bien los desaf\u00edos de entonces para hacer frente a los de hoy y a los del futuro. Con sus narraciones, llenas de evocaciones, la Biblia nos ofrece un m\u00e9todo pedag\u00f3gico fundamental: la \u00e9poca en que vivimos no se puede entender sin el pasado, el cual no hay que considerarlo como un conjunto de sucesos lejanos, sino como la savia vital que irriga el presente. Sin esa conciencia la realidad pierde su unidad, la historia su hilo l\u00f3gico y la humanidad pierde el sentido de sus actos y la direcci\u00f3n de su futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 25 de marzo de 1957 fue un d\u00eda cargado de expectaci\u00f3n y esperanzas, entusiasmos y emociones, y s\u00f3lo un acontecimiento excepcional, por su alcance y sus consecuencias hist\u00f3ricas, pudo hacer que fuera una fecha \u00fanica en la historia. El recuerdo de ese d\u00eda est\u00e1 unido a las esperanzas actuales y a las expectativas de los pueblos europeos que piden discernir el presente para continuar con renovado vigor y confianza el camino comenzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Eran muy conscientes de ello los Padres fundadores y los l\u00edderes que, poniendo su firma en los dos Tratados, dieron vida a aquella realidad pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural, pero sobre todo humana, que hoy llamamos la Uni\u00f3n Europea. Por otro lado, como dijo el Ministro de Asuntos Exteriores belga Spaak, se trataba, \u00abes cierto, del bienestar material de nuestros pueblos, de la expansi\u00f3n de nuestras econom\u00edas, del progreso social, de posibilidades comerciales e industriales totalmente nuevas, pero sobre todo (&#8230;) [de] una concepci\u00f3n de la vida a medida del hombre, fraterna y justa\u00bb.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de los a\u00f1os oscuros y sangrientos de la Segunda Guerra Mundial, los l\u00edderes de la \u00e9poca tuvieron fe en las posibilidades de un futuro mejor, \u00abno pecaron de falta de audacia y no actuaron demasiado tarde. El recuerdo de las desgracias del pasado y de sus propias culpas parece que les ha inspirado y les ha dado el valor para olvidar viejos enfrentamientos y pensar y actuar de una manera totalmente nueva para lograr la m\u00e1s importante transformaci\u00f3n [&#8230;] de Europa\u00bb.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Padres fundadores nos recuerdan que Europa no es un conjunto de normas que cumplir, o un manual de protocolos y procedimientos que seguir. Es una vida, una manera de concebir al hombre a partir de su dignidad trascendente e inalienable y no s\u00f3lo como un conjunto de derechos que hay que defender o de pretensiones que reclamar. El origen de la idea de Europa es \u00abla figura y la responsabilidad de la persona humana con su fermento de fraternidad evang\u00e9lica, [&#8230;] con su deseo de verdad y de justicia que se ha aquilatado a trav\u00e9s de una experiencia milenaria\u00bb.[3] Roma, con su vocaci\u00f3n de universalidad,[4] es el s\u00edmbolo de esa experiencia y por eso fue elegida como el lugar de la firma de los Tratados, porque aqu\u00ed \u2013record\u00f3 el Ministro holand\u00e9s de Asuntos Exteriores Luns\u2013 \u00abse sentaron las bases pol\u00edticas, jur\u00eddicas y sociales de nuestra civilizaci\u00f3n\u00bb.[5]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si estaba claro desde el principio que el coraz\u00f3n palpitante del proyecto pol\u00edtico europeo s\u00f3lo pod\u00eda ser el hombre, tambi\u00e9n era evidente el peligro de que los Tratados quedaran en letra muerta. Hab\u00eda que llenarlos de esp\u00edritu que les diese vida. Y el primer elemento de la vitalidad europea es la solidaridad. \u00abLa Comunidad Econ\u00f3mica Europea \u2013declar\u00f3 el Primer Ministro de Luxemburgo Bech\u2013 s\u00f3lo vivir\u00e1 y tendr\u00e1 \u00e9xito si, durante su existencia, se mantendr\u00e1 fiel al esp\u00edritu de solidaridad europea que la cre\u00f3 y si la voluntad com\u00fan de la Europa en gestaci\u00f3n es m\u00e1s fuerte que las voluntades nacionales\u00bb.[6] Ese esp\u00edritu es especialmente necesario ahora, para hacer frente a las fuerzas centr\u00edfugas, as\u00ed como a la tentaci\u00f3n de reducir los ideales fundacionales de la Uni\u00f3n a las exigencias productivas, econ\u00f3micas y financieras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De la solidaridad nace la capacidad de abrirse a los dem\u00e1s. \u00abNuestros planes no son de tipo ego\u00edsta\u00bb,[7] dijo el Canciller alem\u00e1n Adenauer. \u00abSin duda, los pa\u00edses que se van a unir (&#8230;) no tienen intenci\u00f3n de aislarse del resto del mundo y erigir a su alrededor barreras infranqueables\u00bb,[8] se hizo eco el Ministro de Asuntos Exteriores franc\u00e9s Pineau. En un mundo que conoc\u00eda bien el drama de los muros y de las divisiones, se ten\u00eda muy clara la importancia de trabajar por una Europa unida y abierta, y de esforzarse todos juntos por eliminar esa barrera artificial que, desde el Mar B\u00e1ltico hasta el Adri\u00e1tico, divid\u00eda el Continente. \u00a1Cu\u00e1nto se ha luchado para derribar ese muro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, hoy se ha perdido la memoria de ese esfuerzo. Se ha perdido tambi\u00e9n la conciencia del drama de las familias separadas, de la pobreza y la miseria que provoc\u00f3 aquella divisi\u00f3n. All\u00ed donde desde generaciones se aspiraba a ver caer los signos de una enemistad forzada, ahora se discute sobre c\u00f3mo dejar fuera los \u00abpeligros\u00bb de nuestro tiempo: comenzando por la larga columna de mujeres, hombres y ni\u00f1os que huyen de la guerra y la pobreza, que s\u00f3lo piden tener la posibilidad de un futuro para ellos y sus seres queridos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el vac\u00edo de memoria que caracteriza a nuestros d\u00edas, a menudo se olvida tambi\u00e9n otra gran conquista fruto de la solidaridad sancionada el 25 de marzo de 1957: el tiempo de paz m\u00e1s largo de los \u00faltimos siglos. \u00abPueblos que a lo largo de los a\u00f1os se han encontrado con frecuencia en frentes opuestos, combatiendo unos contra otros, (&#8230;) ahora, sin embargo, est\u00e1n unidos por la riqueza de sus peculiaridades nacionales\u00bb.[9] La paz se construye siempre con la aportaci\u00f3n libre y consciente de cada uno. Sin embargo, \u00abpara muchos la paz es de alguna manera un bien que se da por descontado\u00bb[10] y as\u00ed no es dif\u00edcil que se acabe por considerarla superflua. Por el contrario, la paz es un bien valioso y esencial, ya que sin ella no es posible construir un futuro para nadie, y se termine por \u00abvivir al d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La unidad de Europa es fruto, en efecto, de un proyecto claro, bien definido, debidamente ponderado, si bien al principio todav\u00eda muy incipiente. Todo buen proyecto mira hacia el futuro y el futuro son los j\u00f3venes, llamados a hacer realidad las promesas del ma\u00f1ana.[11] Los Padres fundadores, por tanto, ten\u00edan clara la conciencia de formar parte de una empresa colectiva, que no s\u00f3lo traspasaba las fronteras de los Estados, sino tambi\u00e9n las del tiempo, a fin de unir a las generaciones entre s\u00ed, todas igualmente part\u00edcipes en la construcci\u00f3n de la casa com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Distinguidos invitados:<br \/>\nA los Padres de Europa he dedicado esta primera parte de mi intervenci\u00f3n, para que nos dejemos interpelar por sus palabras, por la actualidad de su pensamiento, por el apasionado compromiso en favor del bien com\u00fan que los ha caracterizado, por la convicci\u00f3n de formar parte de una obra m\u00e1s grande que sus propias personas y por la amplitud del ideal que los animaba. Su denominador com\u00fan era el esp\u00edritu de servicio, unido a la pasi\u00f3n pol\u00edtica, y a la conciencia de que \u00aben el origen de la civilizaci\u00f3n europea se encuentra el cristianismo\u00bb,[12] sin el cual los valores occidentales de la dignidad, libertad y justicia resultan incomprensibles. \u00abY todav\u00eda en nuestros d\u00edas \u2015afirmaba san Juan Pablo II\u2015 el alma de Europa permanece unida porque, adem\u00e1s de su origen com\u00fan, tiene id\u00e9nticos valores cristianos y humanos, como son los de la dignidad de la persona humana, del profundo sentimiento de justicia y libertad, de laboriosidad, de esp\u00edritu de iniciativa, de amor a la familia, de respeto a la vida, de tolerancia y de deseo de cooperaci\u00f3n y de paz, que son notas que la caracterizan\u00bb.[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En nuestro mundo multicultural tales valores seguir\u00e1n teniendo plena ciudadan\u00eda si saben mantener su nexo vital con la ra\u00edz que los engendr\u00f3. En la fecundidad de tal nexo est\u00e1 la posibilidad de edificar sociedades aut\u00e9nticamente laicas, sin contraposiciones ideol\u00f3gicas, en las que encuentran igualmente su lugar el oriundo, el aut\u00f3ctono, el creyente y el no creyente. En los \u00faltimos sesenta a\u00f1os el mundo ha cambiado mucho. Si los Padres fundadores, que hab\u00edan sobrevivido a un conflicto devastador, estaban animados por la esperanza de un futuro mejor y con una voluntad firme lo persegu\u00edan, para evitar que surgieran nuevos conflictos, nuestra \u00e9poca est\u00e1 m\u00e1s dominada por el concepto de crisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Est\u00e1 la crisis econ\u00f3mica, que ha marcado el \u00faltimo decenio, la crisis de la familia y de los modelos sociales consolidados, est\u00e1 la difundida \u00abcrisis de las instituciones\u00bb y la crisis de los emigrantes: tantas crisis, que esconden el miedo y la profunda desorientaci\u00f3n del hombre contempor\u00e1neo, que exigen una nueva hermen\u00e9utica para el futuro. A pesar de todo, el t\u00e9rmino \u00abcrisis\u00bb no tiene por s\u00ed mismo una connotaci\u00f3n negativa. No se refiere solamente a un mal momento que hay que superar. La palabra crisis tiene su origen en el verbo griego\u00a0crino\u00a0(\u03ba\u03c1\u03af\u03bd\u03c9), que significa\u00a0investigar, valorar, juzgar. Por esto, nuestro tiempo es un tiempo de discernimiento, que nos invita a valorar lo esencial y a construir sobre ello; es, por lo tanto, un tiempo de desaf\u00edos y de oportunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entonces, \u00bfcu\u00e1l es la hermen\u00e9utica, la clave interpretativa con la que podemos leer las dificultades del momento presente y encontrar respuestas para el futuro? Evocar las ideas de los Padres ser\u00eda en efecto est\u00e9ril si no sirviera para indicarnos un camino, si no se convirtiera en est\u00edmulo para el futuro y en fuente de esperanza. Cada organismo que pierde el sentido de su camino, que pierde este mirar hacia delante, sufre primero una involuci\u00f3n y al final corre el riesgo de morir. \u00bfCu\u00e1l es la herencia de los Padres fundadores? \u00bfQu\u00e9 prospectivas nos indican para afrontar los desaf\u00edos que nos aguardan? \u00bfQu\u00e9 esperanza para la Europa de hoy y de ma\u00f1ana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La respuesta la encontramos precisamente en los pilares sobre los que ellos han querido edificar la Comunidad econ\u00f3mica europea y que ya he mencionado: la centralidad del hombre, una solidaridad eficaz, la apertura al mundo, la b\u00fasqueda de la paz y el desarrollo, la apertura al futuro. A quien gobierna le corresponde\u00a0discernir los caminos de la esperanza, identificar los procesos concretos para hacer que los pasos realizados hasta ahora no se dispersen, sino que aseguren un camino largo y fecundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Europa\u00a0encuentra de nuevo esperanza\u00a0cada vez que pone al hombre en el centro y en el coraz\u00f3n de las instituciones. Considero que esto implica la escucha atenta y confiada de las instancias que provienen tanto de los individuos como de la sociedad y de los pueblos que componen la Uni\u00f3n. Desgraciadamente, a menudo se tiene la sensaci\u00f3n de que se est\u00e1 produciendo una \u00abseparaci\u00f3n afectiva\u00bb entre los ciudadanos y las Instituciones europeas, con frecuencia percibidas como lejanas y no atentas a las distintas sensibilidades que constituyen la Uni\u00f3n. Afirmar la centralidad del hombre significa tambi\u00e9n encontrar el\u00a0esp\u00edritu de familia, con el que cada uno contribuye libremente, seg\u00fan las propias capacidades y dones, a la casa com\u00fan. Es oportuno tener presente que Europa es una\u00a0familia de pueblos[14] y, como en toda buena familia, existen susceptibilidades diferentes, pero todos podr\u00e1n crecer en la medida en que est\u00e9n unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Uni\u00f3n Europea nace como\u00a0unidad de las diferencias\u00a0y unidad en las diferencias. Por eso las peculiaridades no deben asustar, ni se puede pensar que la unidad se preserva con la uniformidad. Esa unidad es m\u00e1s bien la armon\u00eda de una comunidad. Los padres fundadores escogieron precisamente este t\u00e9rmino como punto central de las entidades que nac\u00edan de los Tratados, acentuando el hecho de que se\u00a0pon\u00edan en com\u00fan\u00a0los recursos y los talentos de cada uno. Hoy la Uni\u00f3n Europea tiene necesidad de redescubrir el sentido de ser ante todo \u00abcomunidad\u00bb de personas y de pueblos, consciente de que \u00abel todo es m\u00e1s que la parte, y tambi\u00e9n es m\u00e1s que la mera suma de ellas\u00bb,[15] y por lo tanto \u00abhay que ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiar\u00e1 a todos\u00bb[16]. Los Padres fundadores buscaban aquella armon\u00eda en la que el todo est\u00e1 en cada una de las partes, y las partes est\u00e1n \u2015cada una con su originalidad\u2015 en el todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Europa vuelve a encontrar esperanza\u00a0en la solidaridad, que es tambi\u00e9n el ant\u00eddoto m\u00e1s eficaz contra los modernos populismos. La solidaridad comporta la conciencia de formar parte de un solo cuerpo, y al mismo tiempo implica la capacidad que cada uno de los miembros tiene para \u00absimpatizar\u00bb con el otro y con el todo. Si uno sufre, todos sufren (cf.\u00a01\u00a0Co\u00a012,26). Por eso, hoy tambi\u00e9n nosotros lloramos con el Reino Unido por las v\u00edctimas del atentado que ha golpeado en Londres hace dos d\u00edas. La solidaridad no es s\u00f3lo un buen prop\u00f3sito: est\u00e1 compuesta de hechos y gestos concretos que acercan al pr\u00f3jimo, sea cual sea la condici\u00f3n en la que se encuentre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los populismos, al contrario, florecen precisamente por el ego\u00edsmo, que nos encierra en un c\u00edrculo estrecho y asfixiante y no nos permite superar la estrechez de los propios pensamientos ni \u00abmirar m\u00e1s all\u00e1\u00bb. Es necesario volver a pensar en modo europeo, para conjurar el peligro de una gris uniformidad o, lo que es lo mismo, el\u00a0triunfo de los particularismos. A la pol\u00edtica le corresponde esa\u00a0leadership\u00a0ideal, que evite usar las emociones para ganar el consenso, para elaborar en cambio, con esp\u00edritu de solidaridad y subsidiaridad, pol\u00edticas que hagan crecer a toda la Uni\u00f3n en un desarrollo arm\u00f3nico, de modo que el que corre m\u00e1s deprisa tienda la mano al que va m\u00e1s despacio, y el que tiene dificultad se esfuerce para alcanzar al que est\u00e1 en cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Europa vuelve a encontrar esperanza\u00a0cuando no se encierra en el miedo de las falsas seguridades. Por el contrario, su historia est\u00e1 fuertemente marcada por el encuentro con otros pueblos y culturas, y su identidad \u00abes, y siempre ha sido, una identidad din\u00e1mica y multicultural\u00bb.[17] En el mundo hay inter\u00e9s por el proyecto europeo. As\u00ed ha sido desde el primer momento, como demuestra la multitud que abarrotaba la plaza del Campidoglio y los mensajes de felicitaci\u00f3n que llegaban de otros Estados. A\u00fan m\u00e1s inter\u00e9s hay hoy, empezando por los Pa\u00edses que piden entrar a formar parte de la Uni\u00f3n, como tambi\u00e9n de los Estados que reciben las ayudas que, con gran generosidad, se les ofrecen para afrontar las consecuencias de la pobreza, de las enfermedades y las guerras. La apertura al mundo implica la capacidad de \u00abdi\u00e1logo como forma de encuentro\u00bb[18] a todos los niveles, comenzando por el que existe entre los Estados miembros y entre las Instituciones y los ciudadanos, hasta el que se tiene con los muchos inmigrantes que llegan a las costas de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se puede limitar a gestionar la grave crisis migratoria de estos a\u00f1os como si fuera s\u00f3lo un problema num\u00e9rico, econ\u00f3mico o de seguridad. La cuesti\u00f3n migratoria plantea una pregunta m\u00e1s profunda, que es sobre todo cultural. \u00bfQu\u00e9 cultura propone la Europa de hoy? El miedo que se advierte encuentra a menudo su causa m\u00e1s profunda en la p\u00e9rdida de ideales. Sin una verdadera perspectiva de ideales, se acaba siendo dominado por el temor de que el otro nos cambie nuestras costumbres arraigadas, nos prive de las comodidades adquiridas, ponga de alguna manera en discusi\u00f3n un estilo de vida basado s\u00f3lo con frecuencia en el bienestar material. Por el contrario, la riqueza de Europa ha sido siempre su apertura espiritual y la capacidad de platearse cuestiones fundamentales sobre el sentido de la existencia. La apertura hacia el sentido de lo eterno va unida tambi\u00e9n a una apertura positiva, aunque no exenta de tensiones y de errores, hacia el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cambio, parece como si el bienestar conseguido le hubiera recortado las alas, y le hubiera hecho bajar la mirada. Europa tiene un patrimonio moral y espiritual \u00fanico en el mundo, que merece ser propuesto una vez m\u00e1s con pasi\u00f3n y renovada vitalidad, y que es el mejor ant\u00eddoto contra la falta de valores de nuestro tiempo, terreno f\u00e9rtil para toda forma de extremismo. Estos son los ideales que han hecho a\u00a0Europa, la \u00abpen\u00ednsula de Asia\u00bb que de los Urales llega hasta el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Europa vuelve a encontrar esperanza\u00a0cuando invierte en el desarrollo y en la paz. El desarrollo no es el resultado de un conjunto de t\u00e9cnicas productivas, sino que abarca a todo el ser humano: la dignidad de su trabajo, condiciones de vida adecuadas, la posibilidad de acceder a la ense\u00f1anza y a los necesarios cuidados m\u00e9dicos. \u00abEl desarrollo es el nuevo nombre de la paz\u00bb,[19] afirmaba Pablo VI, puesto que no existe verdadera paz cuando hay personas marginadas y forzadas a vivir en la miseria. No hay paz all\u00ed donde falta el trabajo o la expectativa de un salario digno. No hay paz en las periferias de nuestras ciudades, donde abunda la droga y la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Europa vuelve a encontrar esperanza\u00a0cuando se abre al futuro. Cuando se abre a los j\u00f3venes, ofreci\u00e9ndoles perspectivas serias de educaci\u00f3n, posibilidades reales de inserci\u00f3n en el mundo del trabajo. Cuando invierte en la familia, que es la primera y fundamental c\u00e9lula de la sociedad. Cuando respeta la conciencia y los ideales de sus ciudadanos. Cuando garantiza la posibilidad de tener hijos, con la seguridad de poderlos mantener. Cuando defiende la vida con toda su sacralidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Distinguidos invitados:<br \/>\nCon el aumento general de la esperanza de vida, los sesenta a\u00f1os se consideran hoy como el tiempo de la plena madurez. Una edad crucial en la que estamos llamados de nuevo a revisarnos. Tambi\u00e9n hoy, La Uni\u00f3n Europea est\u00e1 llamada a un replanteamiento, a curar los inevitables achaques que vienen con los a\u00f1os y a encontrar nuevas v\u00edas para continuar su propio camino. Sin embargo, a diferencia de un ser humano de sesenta a\u00f1os, la Uni\u00f3n Europea no tiene ante ella una inevitable vejez, sino la posibilidad de una nueva juventud. Su \u00e9xito depender\u00e1 de la voluntad de trabajar una vez m\u00e1s juntos y del deseo de apostar por el futuro. A vosotros, como l\u00edderes, os corresponde discernir el camino para un \u00abnuevo humanismo europeo\u00bb,[20] hecho de ideales y de concreci\u00f3n. Esto significa no tener miedo a tomar decisiones eficaces, para responder a los problemas reales de las personas y para resistir al paso del tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por mi parte, renuevo la cercan\u00eda de la Santa Sede y de la Iglesia a Europa entera, a cuya edificaci\u00f3n ha contribuido desde siempre y contribuir\u00e1 siempre, invocando sobre ella la bendici\u00f3n del Se\u00f1or, para que la proteja y le d\u00e9 paz y progreso. Hago m\u00edas las palabras que Joseph Bech pronunci\u00f3 en el Campidoglio:\u00a0Ceterum censeo Europam esse \u00e6dificandam, por lo dem\u00e1s, pienso que Europa merezca ser construida. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">_______________<\/p>\n<p>[1]\u00a0Discurso pronunciado con ocasi\u00f3n de la firma de los Tratados de Roma\u00a0(25 marzo 1957).<br \/>\n[2]\u00a0Ib\u00edd.<br \/>\n[3] A. De Gasperi,\u00a0Nuestra patria Europa. Discurso a la Conferencia Parlamentaria Europea\u00a0(21 abril 1954), en:\u00a0Alcide De Gasperi e la politica internazionale, Cinque Lune, Roma 1990, vol. III, 437-440.<br \/>\n[4] Cf. P.H. Spaak,\u00a0Discurso, cit.<br \/>\n[5]\u00a0Discurso pronunciado con ocasi\u00f3n de la firma de los Tratados de Roma\u00a0(25 marzo 1957).<br \/>\n[6]\u00a0Ib\u00edd.<br \/>\n[7]\u00a0Discurso pronunciado con ocasi\u00f3n de la firma de los Tratados de Roma\u00a0(25 marzo 1957).<br \/>\n[8]\u00a0Discurso pronunciado con ocasi\u00f3n de la firma de los Tratados de Roma\u00a0(25 marzo 1957).<br \/>\n[9] P.H. Spaak,\u00a0Discurso, cit.<br \/>\n[10]\u00a0Discurso a los Miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede\u00a0(9 enero 2017).<br \/>\n[11] Cf. P.H. Spaak,\u00a0Discurso, cit.<br \/>\n[12] A. de Gasperi,\u00a0La nostra patria Europa, cit.<br \/>\n[13]\u00a0Acto Europeo en Santiago de Compostela\u00a0(9 noviembre 1982):\u00a0AAS\u00a075\/I (1983), 329.<br \/>\n[14] Cf.\u00a0Discurso en el Parlamento Europeo, Estrasburgo (25 noviembre 2014):\u00a0AAS\u00a0106 (2014), 1000.<br \/>\n[15]\u00a0Exhort. Apost. Evangelii Gaudium, 235.<br \/>\n[16]\u00a0Ib\u00edd.<br \/>\n[17]\u00a0Discurso en la entrega del Premio Carlo Magno\u00a0(6 mayo 2016):\u00a0L\u2019Osservatore Romano, 6-7 de mayo de 2016, p. 4.<br \/>\n[18] Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 239.<br \/>\n[19] Carta\u00a0enc.\u00a0Populorum progressio\u00a0(26 marzo 1967), 87:\u00a0AAS\u00a059 (1967), 299.<br \/>\n[20]\u00a0Discurso en la entrega del Premio Carlo Magno\u00a0(6 mayo 2016):\u00a0L\u2019Osservatore Romano, 6-7 de mayo de 2016, p. 5.<\/p>\n<p>[Texto original: Espa\u00f1ol]<br \/>\n<span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT \u2013 Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha recibido este viernes por la tarde a 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Uni\u00f3n Europea, acompa\u00f1ados por sus delegaciones, con motivo de los 60 a\u00f1os de la firma de los Tratados de Roma, origen de la Uni\u00f3n Europea. Estaban presentes diversos representantes de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/discurso-del-papa-a-los-lideres-de-la-union-europea-texto-completo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiscurso del Papa a los l\u00edderes de la Uni\u00f3n Europea \u2013 Texto completo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13056\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}