{"id":13433,"date":"2017-04-04T14:15:03","date_gmt":"2017-04-04T19:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-vicente-ferrer-5-de-abril-2\/"},"modified":"2017-04-04T14:15:03","modified_gmt":"2017-04-04T19:15:03","slug":"san-vicente-ferrer-5-de-abril-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-vicente-ferrer-5-de-abril-2\/","title":{"rendered":"San Vicente Ferrer \u2013\u00a05 de abril"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid) &#8211; Naci\u00f3 en Valencia, Espa\u00f1a, el 23 de enero de 1350. Hijo de un prestigioso notario, tuvo cinco hermanos. Junto a sus devotos padres experiment\u00f3 el amor a Cristo y a Mar\u00eda desde su m\u00e1s tierna infancia. Ellos le incitaron a realizar alguna penitencia todos los viernes en memoria de la Pasi\u00f3n, y otro tanto hac\u00eda los s\u00e1bados en honor a la Virgen. Estas pr\u00e1cticas las mantuvo vivas hasta el fin de sus d\u00edas. Su inclinaci\u00f3n a socorrer a los pobres se manifest\u00f3 en esta temprana edad. En conjunto, su biograf\u00eda aparece engarzada con las virtudes que le adornaron y numerosos prodigios celestiales con los que fue favorecido. Su trayectoria espiritual discurri\u00f3 por senderos penitenciales. Y, de hecho, no se libr\u00f3 de tentaciones que intentaron perturbar sus altos anhelos. Como el diablo siempre se halla al acecho de la \u00abpresa\u00bb que puede perder si, como era su caso, se trata de alguien seducido por el amor de Dios, se ali\u00f3 con su aspecto para tratar de inducirle al mal. Porque el muchacho era bien parecido y suscitaba pasiones en algunas mujeres. Dos de dudosa vida se propusieron conquistarle sin \u00e9xito y atentaron contra su fama sembrando calumnias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las cotas que Vicente se hab\u00eda impuesto no ten\u00edan fronteras. Aunaba inteligencia y virtud, todo lo cual no pas\u00f3 desapercibido para los dominicos que se ocuparon de su formaci\u00f3n. \u00c9stos, diezmados por la temible peste negra, pero sobre todo conmovidos por el ejemplo del aplicado joven, no dejaron escapar esta gran vocaci\u00f3n que acogieron gozosos en la comunidad. El santo profes\u00f3 en 1370. Despu\u00e9s, satisfactoriamente curs\u00f3 estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda, que culminaron con un doctorado en esta \u00faltima disciplina obtenido con la m\u00e1xima calificaci\u00f3n. A partir de entonces se dedic\u00f3 a ejercer la docencia en las universidades de Valencia, Barcelona y L\u00e9rida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde fue ordenado sacerdote. El germen del Cisma de Occidente, que ya estaba larvado, no tardar\u00eda en saltar a la palestra. Cuando lo hizo, en el a\u00f1o 1378, Vicente sufri\u00f3 por la grav\u00edsima divergencia y confusi\u00f3n creada entre los partidarios de Avignon y los de Roma. \u00c9l se hab\u00eda decantado por Benedicto XIII, a quien consider\u00f3 leg\u00edtimo pont\u00edfice; estaba bajo su amparo en Avignon. Pero este conflicto eclesial le afect\u00f3 tan seriamente que peligr\u00f3 su vida. Entonces, una locuci\u00f3n divina que se produjo el 3 de octubre de 1398 le rescat\u00f3 de una eventual muerte, dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Vicente! Lev\u00e1ntate y vete a predicar\u00bb. Esta manifestaci\u00f3n sobrenatural fue un poderoso resorte que modific\u00f3 el rumbo de su existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una de sus grandes inquietudes fue restituir la unidad de la Iglesia. Y si primeramente reconoci\u00f3 al sucesor de Pedro en Benedicto XIII, quien se propuso concederle la dignidad episcopal y la cardenalicia, honores que Vicente rechaz\u00f3, despu\u00e9s mostr\u00f3 inequ\u00edvoco apoyo al pont\u00edfice de Roma. Su intervenci\u00f3n en el conflicto propici\u00f3 que altos mandatarios europeos, comenzando por los que estaban al frente de la Corona de Arag\u00f3n, prestasen fidelidad al leg\u00edtimo papa. En 1417, un a\u00f1o despu\u00e9s de que Vicente culminara su particular campa\u00f1a, era elegido Mart\u00edn V.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cont\u00f3 con un excelente recurso: su gran oratoria. Un poderoso im\u00e1n para las muchedumbres. Adem\u00e1s de su lengua nativa, dominaba el lat\u00edn y ten\u00eda nociones de hebreo. Hubiera sido insuficiente para haberse hecho entender en las distintas naciones en las que su predicaci\u00f3n floreci\u00f3. Pero el hecho prodigioso es que los fieles comprend\u00edan perfectamente lo que dec\u00eda porque le o\u00edan en su propia lengua. El objetivo de Vicente era la conversi\u00f3n de los pecadores. Durante treinta a\u00f1os evangeliz\u00f3 incansablemente por el norte de Espa\u00f1a, Italia y Suiza, as\u00ed como en el sur de Francia, siempre en lugares abiertos para acoger a millares de personas, con grandes frutos espirituales. Se cuentan por decenas de miles los musulmanes que convirti\u00f3. Eran sermones que se prolongaban durante varias horas seguidas, pero nadie daba muestras de cansancio. Ten\u00eda la capacidad de mantener la atenci\u00f3n en el auditorio con el tono y modulaciones de su voz. Pero, sobre todo, con la pasi\u00f3n que pon\u00eda en lo que dec\u00eda. Huyendo de lenguajes artificiosos y recargados, supo traslucir a Dios. \u00bfC\u00f3mo? Orando. Es la clave de todos los santos. Antes de predicar se retiraba durante varias horas. Y la gracia se derramaba a raudales. Cada persona se sent\u00eda particularmente interpelada e invitada a vivir el amor a Dios. Las conversiones eran p\u00fablicas, y los penitentes no se avergonzaban de reconocer sus pecados ante la concurrencia. Muchos sacerdotes le acompa\u00f1aban para poder confesarlos a todos. Alabanzas, l\u00e1grimas de arrepentimientos, rezos\u2026, eran el broche de oro de cada una de sus intervenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda autoridad moral porque su vida era sencilla y austera. Era \u00edntegro, aut\u00e9ntico. Ayunaba, dorm\u00eda en el suelo, y se trasladaba a pie para ir a las ciudades. Solo al final de sus d\u00edas, como enferm\u00f3 de una pierna, recorr\u00eda los lugares en un humilde jumento. Tanta bondad resumida en su persona conmov\u00eda de tal modo a la gente que, enardecida por sus palabras, intentaban robarle trozos de su h\u00e1bito a modo de reliquia. Para evitar males mayores, unos hombres se ocupaban de darle escolta. Algunos lo denominaron \u00ab\u00e1ngel del Apocalipsis\u00bb ya que sol\u00eda recordar los pasajes del texto evang\u00e9lico donde se advierte de lo que espera a los impenitentes. Por donde pasaba erradicaba vicios sociales y personales. \u00c9l se sab\u00eda pecador, y repet\u00eda: \u00abMi cuerpo y mi alma no son sino una pura llaga de pecados. Todo en m\u00ed tiene la fetidez de mis culpas\u00bb. Ya envejecido, d\u00e9bil y lleno de enfermedades, le ayudaban a subir al lugar donde deb\u00eda impartir el serm\u00f3n. Entonces se transformaba. Y la gente volv\u00eda a ver en \u00e9l al hombre vital y entusiasta que conocieron, y se contagiaban de su ardor apost\u00f3lico. Muri\u00f3 en Vannes, Francia, predicando, como hab\u00eda vivido, el 5 de abril de 1419, Mi\u00e9rcoles de Ceniza. Tras de s\u00ed dejaba tambi\u00e9n muchos milagros. Fue canonizado por Calixto III el 29 de junio de 1455.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid) &#8211; Naci\u00f3 en Valencia, Espa\u00f1a, el 23 de enero de 1350. Hijo de un prestigioso notario, tuvo cinco hermanos. Junto a sus devotos padres experiment\u00f3 el amor a Cristo y a Mar\u00eda desde su m\u00e1s tierna infancia. 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