{"id":13683,"date":"2017-04-12T12:15:04","date_gmt":"2017-04-12T17:15:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-margherita-da-citta-di-castello-13-de-abril-2\/"},"modified":"2017-04-12T12:15:04","modified_gmt":"2017-04-12T17:15:04","slug":"beata-margherita-da-citta-di-castello-13-de-abril-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-margherita-da-citta-di-castello-13-de-abril-2\/","title":{"rendered":"Beata Margherita da Citt\u00e0 di Castello \u2013\u00a013 de abril"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Tan mal considerada fue esta beata en su m\u00e1s cercano entorno que, exceptuando las humildes personas de bondadoso coraz\u00f3n que la ayudaron, incluidos los dominicos, durante un tiempo pocos pudieron entrever la fin\u00edsima obra de orfebrer\u00eda que Dios realizaba en ella cincelando su esp\u00edritu con la deslumbrante e inigualable luz de su belleza. Con el ejemplo de su vida, y las gracias de las que fue adornada, se asesta un mazazo a los prejuicios, a la fr\u00eda conceptualizaci\u00f3n de una persona por su aspecto externo que, en este caso concreto, fue acompa\u00f1ada de una falta de piedad inaudita. Porque Margherita naci\u00f3 en 1287 en el castillo de Metola (perteneciente entonces a la Massa Trabaria), provincia de Pesaro y Urbino, Italia, con dolorosas deformidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Afectada de ceguera, lisiada \u2013con ostensible cojera y una prominente joroba\u2013 simplemente por su debilidad, y no es poco, deber\u00eda haber polarizado en ella toda la ternura de sus padres Parisio y Emilia. Adem\u00e1s, siendo nobles y pudientes podr\u00edan haberla colmado de atenciones. No fue as\u00ed. Su llegada parec\u00eda obedecer a una desgracia m\u00e1s que a una bendici\u00f3n. Una joven hermosa y saludable habr\u00eda encajado perfectamente en tan selecto entorno. Pero no era su caso. Siendo la primog\u00e9nita, la pobre criatura defraud\u00f3 las esperanzas de su padre que hubiera deseado un var\u00f3n, y se hizo acreedora de su desd\u00e9n. La confiaron a una persona del servicio y fue bautizada por el capell\u00e1n de la fortaleza con absoluta discreci\u00f3n, por no decir casi de forma clandestina. No hab\u00eda lugar para ella en el castillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para mantenerla a resguardo de miradas ajenas, fue recluida en una celda. Cuando fortuitamente fue descubierta por unos invitados, la trasladaron a un habit\u00e1culo construido en las inmediaciones de la fortaleza, en una zona boscosa, con un ventanuco para introducir la comida. Ten\u00eda 6 a\u00f1os y sus padres no hab\u00edan vuelto a verla desde que naci\u00f3. As\u00ed que la condenaron a vivir en una fr\u00eda c\u00e1rcel. \u00a1Cu\u00e1nta desgracia junta! Tan solo el capell\u00e1n, que le ense\u00f1\u00f3 a orar, pudo apreciar la inteligencia que le adornaba y c\u00f3mo iba creciendo pertrechada en la sabidur\u00eda que proviene de la gracia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Nueve a\u00f1os permaneci\u00f3 en tan inh\u00f3spito lugar, sola, contando \u00fanicamente con la visita puntual del sacerdote y alguna espor\u00e1dica de Emilia. En ese tiempo ya hab\u00eda aprendido a reconocer el amor de Dios que acoge a sus hijos con infinita misericordia al margen de defectos y debilidades. En Cristo crucificado hall\u00f3 el modelo a seguir para abrazarse a la cruz, gozosa de poner a sus pies sus particulares sufrimientos regados con muchas l\u00e1grimas. El estallido de la guerra oblig\u00f3 a sus padres a aceptarla en la fortaleza, aunque la trataron como a una prisionera manteni\u00e9ndola en el s\u00f3tano en p\u00e9simas condiciones. Confortada por el capell\u00e1n, soportaba tanta ignominia con entereza y confianza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hacia los 15 a\u00f1os un d\u00eda fue conducida por sus padres a Citt\u00e0 di Castello para solicitar la mediaci\u00f3n de un franciscano, (puede que fuese el lego fray Giacomo, fallecido poco tiempo antes con fama de santidad, y ante cuya tumba se produjeron algunos milagros) y lograr su curaci\u00f3n. Para ello hicieron un fatigoso viaje atravesando los Apeninos. Da la impresi\u00f3n de que buscaban, sobre todo, librarse de tan embarazosa presencia. Como no obtuvieron lo que deseaban, dejaron a la muchacha en una iglesia abandonada, a su libre albedr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La ceguera del coraz\u00f3n, infinitamente m\u00e1s tenebrosa que la f\u00edsica, era atuendo de los padres de Margherita. Obviamente, Dios en su infinita misericordia no iba a desentenderse de esta hija predilecta, tan cruelmente tratada. Y como hace con todos, de forma especial con los que est\u00e1n inmersos en el drama del sufrimiento, la bendecir\u00eda de forma singular. As\u00ed pues, aunque la joven deambul\u00f3 llena de angustia como una vagabunda, mendigos, y luego campesinos de gran coraz\u00f3n, se apiadaron de ella. Se cumpl\u00eda su honda impresi\u00f3n de que, aunque sus padres la desampararon, Dios nunca la abandonar\u00eda. Hacia sus 20 a\u00f1os ingres\u00f3 en un convento, parece que regido por oblatas, que prescindieron de ella al no soportar la presencia de tanta virtud en un claustro de costumbres algo laxas, como era aqu\u00e9l en esos momentos. Para vivir con un santo hace falta disponerse a la exigente entrega consignada en el evangelio, de lo contrario se corre el riesgo de sucumbir ante las propias flaquezas. Es lo que entonces ocurri\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De nuevo en la calle, Margherita fue acogida por un bondadoso matrimonio compuesto por Venturino y Grigia. La Orden de predicadores la acept\u00f3 como laica y durante treinta a\u00f1os visti\u00f3 el h\u00e1bito de la Tercera Orden de santo Domingo feliz al poder encarnar la riqueza de este carisma. Gran penitente, acostumbrada a la austeridad, a las mortificaciones y a la oraci\u00f3n, fue escalando las altas v\u00edas de la contemplaci\u00f3n. Con su ejemplo conmov\u00eda a la gente que acud\u00eda a ella en busca de consejo. Era especialmente devota de la Sagrada Familia y tuvo debilidad por los pobres y los enfermos, a los que socorri\u00f3 junto a los reclusos y a los moribundos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Aprendi\u00f3 de memoria el Salterio y sol\u00eda meditar en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Fue agraciada con \u00e9xtasis, junto a los dones de profec\u00eda y milagros. Muri\u00f3 el 13 de abril de 1320. Seg\u00fan parece, en su coraz\u00f3n encontraron tres perlas que ten\u00edan esculpidas respectivamente las im\u00e1genes de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9. Quienes la conoc\u00edan le hab\u00edan escuchado decir en numerosas ocasiones: \u00ab\u00a1Oh, si supierais el tesoro que guardo en mi coraz\u00f3n, os maravillar\u00edais!\u00bb. Su cuerpo, que se conserva incorrupto \u2013como se constat\u00f3 al abrir el ata\u00fad para darle nueva sepultura el 9 de junio de 1558\u2013, se venera bajo el altar mayor de la bas\u00edlica de San Domenico en Citt\u00e0 di Castello. Pablo V la beatific\u00f3 el 19 de octubre de 1609. El prelado que se hallaba en Urbino en 1988 la proclam\u00f3 patrona de los ciegos para esa di\u00f3cesis. <\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Tan mal considerada fue esta beata en su m\u00e1s cercano entorno que, exceptuando las humildes personas de bondadoso coraz\u00f3n que la ayudaron, incluidos los dominicos, durante un tiempo pocos pudieron entrever la fin\u00edsima obra de orfebrer\u00eda que Dios realizaba en ella cincelando su esp\u00edritu con la deslumbrante e inigualable luz de su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-margherita-da-citta-di-castello-13-de-abril-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBeata Margherita da Citt\u00e0 di Castello \u2013\u00a013 de abril\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}