{"id":13738,"date":"2017-04-14T11:15:02","date_gmt":"2017-04-14T16:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/viernes-santo-texto-completo-de-la-predicacion-del-capuchino-cantalamessa-en-la-basilica-de-san-pedro\/"},"modified":"2017-04-14T11:15:02","modified_gmt":"2017-04-14T16:15:02","slug":"viernes-santo-texto-completo-de-la-predicacion-del-capuchino-cantalamessa-en-la-basilica-de-san-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/viernes-santo-texto-completo-de-la-predicacion-del-capuchino-cantalamessa-en-la-basilica-de-san-pedro\/","title":{"rendered":"Viernes Santo: Texto completo de la predicaci\u00f3n del capuchino Cantalamessa en la bas\u00edlica de San Pedro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano, 14 Abr. 2017).- A continuaci\u00f3n presentamos el texto de la predicaci\u00f3n del sacerdote capuchino, Raniero Cantalamessa, con motivo de la liturgia de la palabra del Viernes Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abO CRUX, AVE, SPES UNICA\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La cruz, \u00fanica esperanza del mundo Acabamos de escuchar el relato de la Pasi\u00f3n de Cristo. Nada m\u00e1s que la cr\u00f3nica de una muerte violenta. Nunca faltan noticias de muertos asesinados en nuestros noticiarios. Incluso en estos \u00faltimos d\u00edas ha habido algunas, como la de los 38 cristianos coptos asesinados en Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPor qu\u00e9, entonces, despu\u00e9s de 2000 a\u00f1os, el mundo recuerda todav\u00eda la muerte de Jes\u00fas de Nazaret como si hubiera pasado ayer? El motivo es que su muerte ha cambiado el sentido mismo de la muerte. Reflexionemos algunos instantes sobre todo esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAl llegar a Jes\u00fas, viendo que ya estaba muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados con una lanza le atraves\u00f3 el costado, e inmediatamente sali\u00f3 sangre y agua\u00bb (Jn 19,33-34). Al comienzo de su ministerio, a quien le preguntaba con qu\u00e9 autoridad expulsaba a los mercaderes del Templo, Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abDestruid este templo, y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9\u00bb. \u00ab\u00c9l hablaba del templo de su cuerpo\u00bb (Jn 2,19.21), hab\u00eda comentado Juan en aquella ocasi\u00f3n, y he aqu\u00ed que ahora el mismo evangelista nos atestigua que del lado de este templo \u00abdestruido\u00bb brotan agua y sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es una alusi\u00f3n evidente a la profec\u00eda de Ezequiel que hablaba del futuro templo de Dios, del lado del que brota un hilo de agua que se convierte primero en riachuelo, luego un r\u00edo navegable y en torno al cual florece toda forma de vida (cf. Ez 47, 1 ss.). Pero penetremos dentro de la fuente de este \u00abr\u00edo de agua viva\u00bb (Jn 7,38), en el coraz\u00f3n traspasado de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Apocalipsis, el mismo disc\u00edpulo al que Jes\u00fas amaba escribe: \u00abLuego vi, en medio del trono, rodeado por los cuatro seres vivientes y los ancianos, un Cordero, en pie, como inmolado\u00bb (Ap 5,6). Inmolado, pero en pie, es decir, traspasado, pero resucitado y vivo. Existe ya, dentro de la Trinidad y dentro del mundo, un coraz\u00f3n humano que late, no s\u00f3lo metaf\u00f3ricamente, sino realmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si, en efecto, Cristo ha resucitado de la muerte, tambi\u00e9n su coraz\u00f3n ha resucitado de la muerte; \u00e9l vive, como todo el resto de su cuerpo, en una dimensi\u00f3n distinta de antes, real, aunque m\u00edstica. Si el Cordero vive en el cielo \u00abinmolado, pero de pie\u00bb, tambi\u00e9n su coraz\u00f3n comparte el mismo estado; es un coraz\u00f3n traspasado pero viviente; eternamente traspasado, precisamente porque est\u00e1 eternamente vivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fue creada una expresi\u00f3n para describir el colmo de la maldad que puede amasarse en el seno de la humanidad: \u00abcoraz\u00f3n de tinieblas\u00bb. Tras el sacrificio de Cristo, m\u00e1s profundo que el coraz\u00f3n de tinieblas, palpita en el mundo un coraz\u00f3n de luz. En efecto, Cristo al subir al cielo, no ha abandonado la tierra, como, al encarnarse, no hab\u00eda abandonado la Trinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abAhora se realiza el designio del Padre &#8211;dice una ant\u00edfona de la Liturgia de las Horas&#8211;, hacer Cristo el coraz\u00f3n del mundo\u00bb. Esto explica el irreductible optimismo cristiano que hizo exclamar a una m\u00edstica medieval: \u00abEl pecado es inevitable, pero todo estar\u00e1 bien y todo tipo de cosa estar\u00e1 bien\u00bb (Juliana de Norwich).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los monjes cartujos adoptaron un escudo que figura en la entrada de sus monasterios, en sus documentos oficiales y en otras ocasiones. En \u00e9l est\u00e1 representado el globo terr\u00e1queo, rematado por una cruz, con una inscripci\u00f3n alrededor: \u00abStat crux dum volvitur orbis: est\u00e1 inm\u00f3vil la cruz, entre las evoluciones del mundo. \u00bfQu\u00e9 representa la cruz, para que sea este punto fijo, este \u00e1rbol maestro entre la agitaci\u00f3n del mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ella es el \u00abNo\u00bb definitivo e irreversible de Dios a la violencia, a la injusticia, al odio, a la mentira, a todo lo que llamamos \u00abel mal\u00bb; y, al mismo tiempo, es el \u00abS\u00ed\u00bb, igualmente irreversible, al amor, a la verdad, al bien. \u00abNo\u00bb al pecado, \u00abS\u00ed\u00bb al pecador. Es lo que Jes\u00fas ha practicado durante toda su vida y que ahora consagra definitivamente con su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La raz\u00f3n de esta distinci\u00f3n es clara: el pecador es criatura de Dios y conserva su dignidad a pesar de todos sus desv\u00edos; el pecado no; es una realidad espuria, a\u00f1adida, fruto de las propias pasiones y de la \u00abenvidia del demonio\u00bb (Sab 2,24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es la misma raz\u00f3n por la que el Verbo, al encarnarse, asumi\u00f3 todo del hombre, excepto el pecado. El buen ladr\u00f3n, a quien Jes\u00fas moribundo promete el para\u00edso, es la demostraci\u00f3n viva de todo esto. Nadie debe desesperar; nadie debe decir, como Ca\u00edn: \u00abDemasiado grande es mi culpa para obtener el perd\u00f3n\u00bb (G\u00e9n 4,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La cruz no \u00abest\u00e1\u00bb, pues, contra el mundo, sino para el mundo: para dar un sentido a todo el sufrimiento que ha habido, hay y habr\u00e1 en la historia humana. \u00abDios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar el mundo &#8211;dice Jes\u00fas a Nicodemo&#8211;, sino para que el mundo se salve por medio de \u00e9l\u00bb (Jn 3,17). La cruz es la proclamaci\u00f3n viva de que la victoria final no es de quien triunfa sobre los dem\u00e1s, sino de quien triunfa sobre s\u00ed mismo; no de quien hace sufrir, sino de quien sufre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abDum volvitur orbis\u00bb, mientras que el mundo realiza sus evoluciones. La historia humana conoce muchos tr\u00e1nsitos de una era a otra: se habla de la edad de piedra, del bronce, hierro, de la edad imperial, de la era at\u00f3mica, de la era electr\u00f3nica. Pero hoy hay algo nuevo. La idea de transici\u00f3n no basta ya para describir la realidad en curso. A la idea de mutaci\u00f3n se debe agregar la de aplastamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vivimos, se ha escrito, en una sociedad \u00abl\u00edquida\u00bb; ya no hay puntos firmes, valores indiscutibles, ning\u00fan escollo en el mar, a los que aferrarnos, o contra los cuales incluso chocar. Todo es fluctuante. Se ha realizado la peor de las hip\u00f3tesis que el fil\u00f3sofo hab\u00eda previsto como efecto de la muerte de Dios, la que el advenimiento del super-hombre deber\u00eda haber evitado, pero que no ha impedido: \u00abQu\u00e9 hicimos para disolver esta tierra de la cadena de su sol? \u00bfD\u00f3nde se mueve ahora? \u00bfD\u00f3nde nos movemos nosotros? \u00bfFuera de todos los soles? \u00bfNo es el nuestro un eterno precipitar? \u00bfHacia atr\u00e1s, de lado, hacia adelante, por todos los lados? \u00bfExiste todav\u00eda un alto y un bajo? \u00bfNo estamos acaso vagando como a trav\u00e9s de una nada infinita. (F. NIETZSCHE, La gaya ciencia, aforismo 125 (Edaf, Madrid 2002).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se dijo que \u00abmatar a Dios es el m\u00e1s horrendo de los suicidios\u00bb, y es lo que estamos viendo. No es verdad que \u00abdonde nace Dios, muere el hombre\u00bb (J.-P. SARTRE); es verdad lo contrario: donde muere Dios, muere el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un pintor surrealista de la segunda mitad del siglo pasado (Salvador Dal\u00ed) pint\u00f3 un crucificado que parece una profec\u00eda de esta situaci\u00f3n. Una cruz inmensa, c\u00f3smica, con un Cristo encima, igualmente monumental, visto desde arriba, con la cabeza reclinada hacia abajo. Sin embargo, debajo de \u00e9l no existe la tierra firme, sino el agua. El crucifijo no est\u00e1 suspendido entre cielo y tierra, sino entre el cielo y el elemento l\u00edquido del mundo. Esta imagen tr\u00e1gica (hay tambi\u00e9n como trasfondo, una nube que podr\u00eda aludir a la nube at\u00f3mica), contiene, sin embargo, una certeza consoladora: \u00a1Hay esperanza incluso para una sociedad l\u00edquida como la nuestra!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay esperanza, porque encima de ella \u00abest\u00e1 la cruz de Cristo\u00bb. Es lo que la liturgia del Viernes Santo nos hace repetir cada a\u00f1o con las palabras del poeta Venancio Fortunato: \u00ab<em>O crux, ave spes \u00fanica<\/em>\u00bb, Salve, oh cruz, esperanza \u00fanica del mundo. S\u00ed, Dios ha muerto, ha muerto en su Hijo Jesucristo; pero no ha permanecido en la tumba, ha resucitado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab\u00a1Vosotros lo crucificasteis &#8211;grita Pedro a la multitud el d\u00eda de Pentecost\u00e9s&#8211;, pero Dios lo ha resucitado!\u00bb (Hch 2,23-24). \u00c9l es quien \u00abhab\u00eda muerto, pero ahora vive por los siglos\u00bb (Ap 1,18). La cruz no \u00abest\u00e1\u00bb inm\u00f3vil en medio de los vaivenes del mundo como recuerdo de un acontecimiento pasado, o un puro s\u00edmbolo; est\u00e1 en \u00e9l como una realidad en curso, viva y operante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, confundir\u00edamos esta liturgia de la pasi\u00f3n, si nos detuvi\u00e9ramos, como los soci\u00f3logos, en el an\u00e1lisis de la sociedad en que vivimos. Cristo no ha venido a explicar las cosas, sino a cambiar a las personas. El coraz\u00f3n de tinieblas no es solamente el de alg\u00fan malvado escondido en el fondo de la jungla, y tampoco el de la naci\u00f3n y el de la sociedad que lo ha producido. En distinta medida est\u00e1 dentro de cada uno de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Biblia lo llama el coraz\u00f3n de piedra: \u00abArrancar\u00e9 de ellos el coraz\u00f3n de piedra &#8211;dice Dios en el profeta Ezequiel&#8211; y les dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne\u00bb (Ez 36,26). Coraz\u00f3n de piedra es el coraz\u00f3n cerrado a la voluntad de Dios y al sufrimiento de los hermanos, el coraz\u00f3n de quien acumula sumas ilimitadas de dinero y queda indiferente ante la desesperaci\u00f3n de quien no tiene un vaso de agua para dar al propio hijo; es tambi\u00e9n el coraz\u00f3n de quien se deja dominar completamente por la pasi\u00f3n impura, dispuesto a matar por ella, o a llevar una doble vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para no quedarnos con la mirada siempre dirigida hacia el exterior, hacia los dem\u00e1s, digamos, m\u00e1s concretamente: es nuestro coraz\u00f3n de ministros de Dios y de cristianos practicantes si vivimos todav\u00eda fundamentalmente \u00abpara nosotros mismos\u00bb y no \u00abpara el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Est\u00e1 escrito que en el momento de la muerte de Cristo \u00abel velo del templo se rasg\u00f3 en dos, de arriba a abajo, la tierra tembl\u00f3, las rocas se rompieron, los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos muertos resucitaron\u00bb (Mt 27,51s). De estos signos se da, normalmente, una explicaci\u00f3n apocal\u00edptica, como de un lenguaje simb\u00f3lico necesario para describir el acontecimiento escatol\u00f3gico. Pero tambi\u00e9n tienen un significado paren\u00e9tico: indican lo que debe suceder en el coraz\u00f3n de quien lee y medita la Pasi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una liturgia como la presente, san Le\u00f3n Magno dec\u00eda a los fieles: \u00abTiemble la naturaleza humana ante el suplicio del Redentor, r\u00f3mpanse las rocas de los corazones infieles y salgan los que estaban cerrados en los sepulcros de su mortalidad, levantando la piedra que gravaba sobre ellos\u00bb (SAN LE\u00d3N MAGNO, Sermo 66, 3: PL 54, 366).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El coraz\u00f3n de carne, prometido por Dios en los profetas, est\u00e1 ya presente en el mundo: es el Coraz\u00f3n de Cristo traspasado en la cruz, lo que veneramos como \u00abel Sagrado Coraz\u00f3n\u00bb. Al recibir la Eucarist\u00eda, creemos firmemente que ese coraz\u00f3n viene a latir tambi\u00e9n dentro de nosotros. Al mirar dentro de poco la cruz digamos desde lo profundo del coraz\u00f3n, como el publicano en el templo: \u00ab\u00a1Oh, Dios, ten piedad de m\u00ed, pecador!, y tambi\u00e9n nosotros, como \u00e9l, volveremos a casa \u00abjustificados\u00bb \u00a0(Lc 18,13-14), con \u00a0Dios y si necesario con nuestra cruz<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Ciudad del Vaticano, 14 Abr. 2017).- A continuaci\u00f3n presentamos el texto de la predicaci\u00f3n del sacerdote capuchino, Raniero Cantalamessa, con motivo de la liturgia de la palabra del Viernes Santo. \u00abO CRUX, AVE, SPES UNICA\u00bb La cruz, \u00fanica esperanza del mundo Acabamos de escuchar el relato de la Pasi\u00f3n de Cristo. 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