{"id":13894,"date":"2017-04-20T10:15:03","date_gmt":"2017-04-20T15:15:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/llagas-que-dan-vida-ii-domingo-de-pascua\/"},"modified":"2017-04-20T10:15:03","modified_gmt":"2017-04-20T15:15:03","slug":"llagas-que-dan-vida-ii-domingo-de-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/llagas-que-dan-vida-ii-domingo-de-pascua\/","title":{"rendered":"Llagas que dan vida \u2013 II Domingo de Pascua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Hechos 2, 42-27: <i>\u201cLos creyentes viv\u00edan unidos y lo ten\u00edan todo en com\u00fan\u201d<br \/>\n<\/i><span style=\"font-size: large\">Salmo 117: <i>\u201cLa misericordia del Se\u00f1or es eterna. Aleluya\u201d<br \/>\n<\/i><\/span><span style=\"font-size: large\">I San Pedro: <i>\u201cLa resurrecci\u00f3n de Cristo nos da la esperanza de una vida nueva\u201d<br \/>\n<\/i><\/span><span style=\"font-size: large\">San Juan 20, 19-31: <i>\u201cOcho d\u00edas despu\u00e9s se les apareci\u00f3 Jes\u00fas\u201d<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\">Fueron muchos a\u00f1os de trabajar como jornalero en las pesadas tareas en el campo de los Estados Unidos, sin poder venir por falta de \u201cpapeles\u201d. Ahora que regresa sus hijos han crecido y apenas lo reconocen: mucho m\u00e1s viejo, con canas y con muchas cicatrices, callos y ampollas por el trabajo realizado. \u00c9l feliz al contemplarlos, sobre todo a su hijo Ricardo que ahora es todo un m\u00e9dico. Cuando Ricardo saluda a su pap\u00e1 y lo abraza, no puede contener las l\u00e1grimas por el estado en que se encuentra: sus cicatrices, sus llagas, su cansancio, han sido la fuente para que el pudiera llegar a ser doctor. Su t\u00edtulo ha costado sangre y sudor y apenas ahora lo comprende. Llagas que dan vida.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\">En nuestro mundo no creemos m\u00e1s que aquello que experimentamos, que tocamos y que probamos personalmente. Tom\u00e1s encajar\u00eda perfectamente en nuestro ambiente: duda cuestiona, exige pruebas. Este segundo domingo de Pascua parece a prop\u00f3sito para convencernos de que hay se\u00f1ales objetivas de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas tanto las ofrecidas por \u00c9l mismo a sus ap\u00f3stoles, como las pruebas vivas que presenta la primitiva comunidad en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Jes\u00fas presenta los argumentos irrefutables de un cuerpo desgarrado, amoroso, entregado por amor a los hermanos; la comunidad ofrece las consecuencias claras de ese amor: una palabra que se hace vida constante , el amor expresado en el partir y compartir lo que se tiene, una oraci\u00f3n que al mismo tiempo eleva y compromete, y una Eucarist\u00eda que es expresi\u00f3n de la m\u00e1s grande uni\u00f3n con el Resucitado y con los hermanos. Signos de vida evidentes frente a los que no se tiene m\u00e1s opci\u00f3n que expresar como Santo Tom\u00e1s: \u201c\u00a1Se\u00f1or m\u00edo, Dios m\u00edo!\u201d. El evangelio de este d\u00eda nos presenta un dr\u00e1stico cambio a partir de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Se inicia present\u00e1ndonos una comunidad entrando a las penumbras de un anochecer, con las puertas cerradas a piedra y lodo, con el miedo aflorando en sus rostros y con un temor angustioso a las autoridades jud\u00edas. Poco a poco se va dando paso a la esperanza y disipando las tinieblas, hasta terminar con la presentaci\u00f3n de los disc\u00edpulos arrebatados por el soplo del Esp\u00edritu para constituirse testigos de Jes\u00fas e invitando a \u201cque ustedes crean que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, y para que creyendo, tengan vida en su nombre\u201d<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\">Nuestra fe aparece con frecuencia demasiado convencional y vac\u00eda, solamente de tradiciones y costumbres religiosas, formalismos externos que f\u00e1cilmente caen cuando enfrentan a un cuestionamiento serio. Cristianos de nombre, de papel y aburridos. Para los primeros cristianos el encuentro con el Resucitado fue un vendaval que los sacudi\u00f3 en su interior y una experiencia que trastoc\u00f3 toda su vida, sus costumbres y sus creencias. De los tonos oscuros que amenazaban con terminar con aquella comunidad adormecida y asustada, se pasa a la explosi\u00f3n radiante de luces y esperanzas fincadas en la victoria de quien ha dado la vida por nosotros y que al final ha vencido a la muerte. El encuentro con Jes\u00fas vivo y resucitado transforma a sus disc\u00edpulos en personas nuevas, reanimadas, llenas de alegr\u00eda y de paz. Al liberarlos del miedo y la cobard\u00eda, les abre nuevos horizontes y los impulsa a proclamar la Buena Nueva y dar testimonio, a todo el que lo quiera escuchar, del Cristo vivo y resucitado. Pareciera que el soplo de Jes\u00fas sobre ellos y sus palabras: \u201cReciban al Esp\u00edritu Santo\u201d, produjera un doble movimiento que es fuerza en su coraz\u00f3n y que es impulso que los arrebata para manifestarse hacia los hermanos. Tan poderosa es la experiencia de la resurrecci\u00f3n que quien la cree y la experimenta se compromete en una vida m\u00e1s humana, m\u00e1s plena y m\u00e1s feliz.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\">Los clavos en los pies y en las manos y la herida del costado, son signo de su amor y de su sufrimiento en su entrega por los otros y al mismo tiempo, huellas de su presencia en medio de nosotros. Son las se\u00f1ales del amor. No se puede experimentar a Jes\u00fas resucitado si no es a trav\u00e9s de las llagas que ha dejado en su cuerpo: la marginaci\u00f3n, el dolor y el sufrimiento de los peque\u00f1os y excluidos, de los denigrados e ignorados, de los despose\u00eddos y sobreexplotados. \u00bfC\u00f3mo se mira el mundo a trav\u00e9s del hueco de las heridas de Jes\u00fas? Intentemos mirarlo y descubriremos, sorprendentemente, que es imposible ocultar o disfrazar la miseria y el dolor de la humanidad pues aparecen n\u00edtidamente, pero percibidos con amor, con esperanza y con una entrega plena. No se puede mirar a trav\u00e9s del hueco de sus llagas con ego\u00edsmo e indiferencia, pero tampoco con rencores y venganzas. Mirar a trav\u00e9s de las llagas de Jes\u00fas es mirar con la certeza de que este mundo tiene el sentido que le da el inconmensurable amor de Jes\u00fas; es mirar con la esperanza de que su resurrecci\u00f3n sigue obrando en medio de nosotros; y es vivir con el dinamismo de la nueva vida que su sangre derramada, sigue haciendo brotar. Este es el centro de la experiencia pascual: el encuentro con Alguien vivo, capaz de liberarnos del fatalismo y la negaci\u00f3n, y de abrirnos un camino nuevo hacia la paz, la paz verdadera. Mirar a trav\u00e9s de las llagas de Jes\u00fas es sumergirnos en su Pascua: muerte y resurrecci\u00f3n. Las llagas son las se\u00f1ales de su Misericordia.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\">Las primeras comunidades han intuido todo lo que significa la resurrecci\u00f3n de su Se\u00f1or y por eso son capaces de iniciar un tiempo nuevo, con el domingo como d\u00eda del Se\u00f1or, con la escucha y reflexi\u00f3n de la palabra, con una mesa puesta a disposici\u00f3n de todos, donde el que necesita puede tomar, donde al que le sobra puede aportar, para hacer la mesa com\u00fan. No se manifestar\u00e1 la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en medio de nosotros si no pasa por el compartir. La Eucarist\u00eda, el Cordero hecho pan para dar vida, se hace evidente cuando \u201cnadie pasa necesidad\u201d, cuando nadie es excluido y cuando la Palabra se comparte. Contemplemos hoy las llagas de Jes\u00fas que gritan resurrecci\u00f3n, contemplemos tambi\u00e9n las se\u00f1ales de las primeras comunidades que ten\u00edan un solo coraz\u00f3n y una sola alma, y que se reun\u00edan diariamente en el templo y en las casas, compart\u00edan el pan y com\u00edan juntos con alegr\u00eda y sencillez de coraz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 se\u00f1ales estamos dando nosotros de resurrecci\u00f3n? \u00bfHac\u00eda a d\u00f3nde nos lleva nuestra experiencia de Jes\u00fas vivo? \u00bfD\u00f3nde descubrimos y mostramos las llagas gloriosas? \u00bfC\u00f3mo es nuestra vida en comunidad y qu\u00e9 tan dispuestos estamos a compartir? <\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: large\"><i>Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo, que pueda descubrirte en las llagas y heridas de mis hermanos para que, am\u00e1ndolos y compartiendo con ellos, pueda encontrar la verdadera paz que t\u00fa me ofreces. Am\u00e9n<\/i><\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hechos 2, 42-27: \u201cLos creyentes viv\u00edan unidos y lo ten\u00edan todo en com\u00fan\u201d Salmo 117: \u201cLa misericordia del Se\u00f1or es eterna. Aleluya\u201d I San Pedro: \u201cLa resurrecci\u00f3n de Cristo nos da la esperanza de una vida nueva\u201d San Juan 20, 19-31: \u201cOcho d\u00edas despu\u00e9s se les apareci\u00f3 Jes\u00fas\u201d Fueron muchos a\u00f1os de trabajar como jornalero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/llagas-que-dan-vida-ii-domingo-de-pascua\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLlagas que dan vida \u2013 II Domingo de Pascua\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13894","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}