{"id":13909,"date":"2017-04-20T15:15:02","date_gmt":"2017-04-20T20:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-conrado-juan-evangelista-birndorfer-de-parzham-21-de-abril-2\/"},"modified":"2017-04-20T15:15:02","modified_gmt":"2017-04-20T20:15:02","slug":"san-conrado-juan-evangelista-birndorfer-de-parzham-21-de-abril-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/san-conrado-juan-evangelista-birndorfer-de-parzham-21-de-abril-2\/","title":{"rendered":"San Conrado (Juan Evangelista) Birndorfer de Parzham \u2013\u00a021 de abril"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- El testimonio de vida de este humilde capuchino nuevamente pone de relieve que la santidad se alcanza en cualquier misi\u00f3n por sencilla que sea. El dintel del convento y la campanilla que avisaba de la presencia de alguien era el escenario cotidiano de Conrado. Ante todo reci\u00e9n llegado al claustro de la ciudad b\u00e1vara de Alt\u00f6tting con su c\u00e1lida sonrisa y sencillez dibujaba seductoras expectativas aventurando las bendiciones que pod\u00edan derramarse sobre ellos en el religioso recinto. Para un santo las contrariedades son veh\u00edculos de ins\u00f3lita potencia que le conducen a la uni\u00f3n con la Sant\u00edsima Trinidad. \u00c9l sobrenaturaliz\u00f3 lo ordinario en circunstancias hostiles. Y conquist\u00f3 la santidad. No hicieron falta levitaciones, milagros, ni hechos extraordinarios, sino el escrupuloso cumplimiento diario de su labor realizada por amor a Cristo. En la porter\u00eda que tuvo a su cargo durante m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas no olvid\u00f3 que franqueaba el acceso a su divino Hermano, especialmente cuando los pobres llegaban a \u00e9l y les atend\u00eda con ejemplar caridad. Con virtudes como la amabilidad, caridad y paciencia, fruto de su recogimiento, forjaba su eterna corona en el cielo, aunque ni sus propios hermanos de comunidad pod\u00edan sospecharlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 en Venushof, Parzham, Alemania, el 22 de diciembre de 1818 en el seno de una acomodada familia de labradores que tuvieron diez hijos, de los cuales fue el pen\u00faltimo. Estos generosos progenitores, con sus pr\u00e1cticas piadosas diarias realizadas en familia, le ense\u00f1aron a amar a Cristo, a Mar\u00eda y a conocer la Biblia. No era extra\u00f1o que con ese caldo de cultivo siendo ni\u00f1o le agradase tanto orar y sentirse feliz al hablar de Dios. Su madre advert\u00eda en el peque\u00f1o una chispa especial cuando narraban las historias sagradas, y le preguntaba: \u00abJuan, \u00bfquieres amar a Dios?\u00bb. La respuesta no se hac\u00eda esperar: \u00abMam\u00e1, ens\u00e9\u00f1eme usted c\u00f3mo debo amarle con todas mis fuerzas\u00bb. Creci\u00f3 aborreciendo las blasfemias y el pecado. Poco a poco se vislumbraba su amor por la oraci\u00f3n. A esta edad fue manifiesta su inclinaci\u00f3n por el esp\u00edritu franciscano. A los 14 a\u00f1os perdi\u00f3 a sus padres y se convirti\u00f3 en punto de referencia para sus hermanos. Todos siguieron ejercitando las pr\u00e1cticas que ellos les ense\u00f1aron. Juan, en particular, aprovechaba la noche para rezar y realizar penitencias que muchas veces sol\u00edan durar hasta el alba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1837 inici\u00f3 su formaci\u00f3n con los benedictinos de Metten, Deggendorf. Pero se ve que lo suyo no era el estudio. En una visita que efectu\u00f3 al santuario de Alt\u00f6tting tuvo la impresi\u00f3n de que Mar\u00eda le invitaba a quedarse all\u00ed. Sin embargo, en 1841 se vincul\u00f3 a la Orden Tercera de Penitencia (Orden franciscana seglar). Dios le puso otras cotas que no supo interpretar y las expuso a un confesor despu\u00e9s de haber orado ante la Virgen de Alt\u00f6tting. El sacerdote le dijo: \u00abDios te quiere capuchino\u00bb. Reparti\u00f3 sus cuantiosos bienes entre los pobres y la parroquia para ingresar en el convento de Laufen en 1851. Ten\u00eda 33 a\u00f1os. All\u00ed tomo el nombre de Conrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su noviciado estuvo plagado de pruebas y p\u00fablicas humillaciones que, pese a ser de indudable dureza, a\u00fan le parec\u00edan nimias para lo que juzgaba merec\u00eda: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pensabas? \u2013se dec\u00eda\u2013, \u00bfcre\u00edas que ibas a recibir caricias como los ni\u00f1os?\u00bb. En esos d\u00edas escribi\u00f3 esta nota: \u00abAdquirir\u00e9 la costumbre de estar siempre en la presencia de Dios. Observar\u00e9 riguroso silencio en cuanto me sea posible. As\u00ed me preservar\u00e9 de muchos defectos, para entretenerme mejor en coloquios con mi Dios\u00bb. Tras la profesi\u00f3n fue destinado a la porter\u00eda del convento de Santa Ana de Alt\u00f6tting, noticia que le llen\u00f3 de alegr\u00eda. Era un lugar donde la afluencia de peregrinos exig\u00eda la atenci\u00f3n de una persona exquisita como \u00e9l. En aquel peque\u00f1o reducto se santific\u00f3 durante cuarenta y tres a\u00f1os, viviendo el recogimiento en medio de la algarab\u00eda creada por el constante ajetreo de los peregrinos. \u00abEstoy siempre feliz y contento en Dios. Acojo con gratitud todo lo que viene del amado Padre celestial, bien sean penas o alegr\u00edas. \u00c9l conoce muy bien lo que es mejor para nosotros [\u2026]. Me esfuerzo en amarlo mucho. \u00a1Ah!, este es muy frecuentemente mi \u00fanico desasosiego, que yo lo ame tan poco. S\u00ed, quisiera ser precisamente un seraf\u00edn de amor, quisiera invitar a todas las criaturas a que me ayuden a amar a mi Dios\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda advirti\u00f3 una celdilla casi oculta debajo de la escalera. Ten\u00eda una peque\u00f1a ventana que daba a la Iglesia. Y su coraz\u00f3n palpit\u00f3 de gozo: \u00a1desde all\u00ed pod\u00eda ver el Sagrario! Era un lugar oscuro y reducido. A fuerza de insistencia consigui\u00f3 que le dejaran habitarla y en esa morada sigui\u00f3 cultivando su amor a Cristo crucificado y a Mar\u00eda. Ayudaba a la sacrist\u00eda y en las primeras misas oficiadas en el santuario. Sus superiores le autorizaron a comulgar diariamente, algo excepcional en esa \u00e9poca. Nadie le oy\u00f3 quejarse ni lamentarse. Trataba con aut\u00e9ntica caridad a todos, especialmente a las personas que intentaban incomodarle y socavar su admirable y heroica paciencia. Nunca perdi\u00f3 la mansedumbre. \u00abLa Cruz es mi libro, una mirada a ella me ense\u00f1a c\u00f3mo debo actuar en cada circunstancia\u00bb. Fue un gran ap\u00f3stol en la porter\u00eda, el hombre del silencio evang\u00e9lico: \u00abEsforc\u00e9monos mucho en llevar una vida verdaderamente \u00edntima y escondida en Dios, porque es algo muy hermoso detenerse con el buen Dios: si nosotros estamos verdaderamente recogidos, nada nos ser\u00e1 obst\u00e1culo, incluso en medio de las ocupaciones que nuestra vocaci\u00f3n conlleva; y amaremos mucho el silencio porque un alma que habla mucho no llegar\u00e1 jam\u00e1s a una vida verdaderamente interior\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Logr\u00f3 convertir a personas de baja cala\u00f1a, hombres y mujeres, que despu\u00e9s se entregaron a Dios en la vida religiosa. En sus apuntes espirituales se lee: \u00abMi vida consiste en amar y padecer [\u2026]. El amor no conoce l\u00edmites\u00bb. Sinti\u00e9ndose morir, toc\u00f3 la puerta del padre guardi\u00e1n dici\u00e9ndole: \u00abPadre, ya no puedo m\u00e1s\u00bb. Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, el 21 de abril de 1894, falleci\u00f3. P\u00edo XI lo beatific\u00f3 el 15 de junio de 1930, y lo canoniz\u00f3 el 20 de mayo de 1934.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- El testimonio de vida de este humilde capuchino nuevamente pone de relieve que la santidad se alcanza en cualquier misi\u00f3n por sencilla que sea. El dintel del convento y la campanilla que avisaba de la presencia de alguien era el escenario cotidiano de Conrado. 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