{"id":13980,"date":"2017-04-23T05:40:04","date_gmt":"2017-04-23T10:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-divina-misericordia-nos-compromete-a-ser-instrumentos-de-paz-y-hace-visible-a-jesus-resucitado-dijo-el-papa-en-el-rezo-del-regina-coeli\/"},"modified":"2017-04-23T05:40:04","modified_gmt":"2017-04-23T10:40:04","slug":"la-divina-misericordia-nos-compromete-a-ser-instrumentos-de-paz-y-hace-visible-a-jesus-resucitado-dijo-el-papa-en-el-rezo-del-regina-coeli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/la-divina-misericordia-nos-compromete-a-ser-instrumentos-de-paz-y-hace-visible-a-jesus-resucitado-dijo-el-papa-en-el-rezo-del-regina-coeli\/","title":{"rendered":"La Divina Misericordia nos compromete a ser instrumentos de paz y hace visible a Jes\u00fas Resucitado, dijo el Papa en el rezo del Regina Coeli"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/04\/22\/RV24971_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10233225\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00578821.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;La herencia viva de los m&aacute;rtires nos dona hoy a nosotros <strong>paz y unidad<\/strong>. Ellos nos ense&ntilde;an que, con la fuerza del amor, con la mansedumbre, se puede luchar contra la prepotencia, la violencia, la guerra y se puede realizar con paciencia la paz&rdquo;, lo dijo el <strong>Papa Francisco<\/strong> en su homil&iacute;a en la Liturgia de la Palabra que presidi&oacute; en la Bas&iacute;lica romana de San Bartolom&eacute;, con la Comunidad de San Egidio, el cuarto s&aacute;bado de abril.<\/p>\n<p>En la<strong> Celebraci&oacute;n de la Memoria<\/strong> de los Testigos de la fe de los siglos XX y XXI, el Santo Padre dijo que, &ldquo;hemos llegado hasta esta Bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; como peregrinos, aqu&iacute; donde la historia antigua del martirio se une a la memoria de los nuevos m&aacute;rtires, de tantos cristianos asesinados por las desequilibradas ideolog&iacute;as de siglo pasado, y asesinados s&oacute;lo porque eran disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;El recuerdo de estos heroicos testimonios antiguos y recientes &ndash; se&ntilde;al&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash; nos confirma en la conciencia que la Iglesia es una Iglesia de m&aacute;rtires. Ellos han tenido la gracia de <strong>confesar a Jes&uacute;s hasta el final<\/strong>, hasta la muerte. Ellos sufren, ellos donan la vida, y nosotros recibimos la bendici&oacute;n de Dios por su testimonio&rdquo;. Y existen tambi&eacute;n, tantos m&aacute;rtires escondidos, dijo el Papa, esos hombres y esas mujeres fieles a la fuerza humilde del amor, a la voz del Esp&iacute;ritu Santo, que en la vida de cada d&iacute;a buscan ayudar a los hermanos y de amar a Dios sin reservas.<\/p>\n<p>&ldquo;Jes&uacute;s &ndash; afirm&oacute; el Papa Francisco &ndash; nos ha elegido y nos ha rescatado, por un don gratuito de su amor. Con su muerte y resurrecci&oacute;n nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del pr&iacute;ncipe de este mundo&rdquo;. Y el origen del odio, dijo el Papa, esta en el <strong>pr&iacute;ncipe de este mundo<\/strong>, &eacute;l nos odia y suscita la persecuci&oacute;n, que desde los tiempos de Jes&uacute;s y de la Iglesia naciente contin&uacute;a hasta nuestros d&iacute;as. &iexcl;Cu&aacute;ntas comunidades cristianas hoy son objeto de persecuci&oacute;n! &iquest;Por qu&eacute;? A causa del odio del esp&iacute;ritu del mundo.<\/p>\n<p>Por ello, recordar estos testimonios de la <strong>fe y orar <\/strong>en este lugar, puntualiz&oacute; el Santo Padre, es un gran don. Es un don para la Comunidad de San Egidio, para la Iglesia de Roma, para todas las Comunidades cristianas de esta ciudad, y para tantos peregrinos. Y entonces podemos orar as&iacute;, dijo el Papa: &ldquo;Oh Se&ntilde;or, haznos dignos testimonios del Evangelio y de tu amor; infunde tu misericordia sobre la humanidad; renueva tu iglesia, protege a los cristianos perseguidos, concede pronto la paz al mundo entero&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Audio y Texto completo de la homil&iacute;a del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><strong><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10233025\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00578813.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p>Hemos venido como peregrinos a esta Bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; en la Isla Tiberina, donde la historia antigua del martirio se une a la memoria de los nuevos m&aacute;rtires, de tantos cristianos asesinados por las desequilibradas ideolog&iacute;as de siglo pasado, y asesinados s&oacute;lo porque eran disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El recuerdo de estos heroicos testimonios antiguos y recientes nos confirma en la conciencia que la Iglesia es una Iglesia de m&aacute;rtires. Y los m&aacute;rtires son aquellos que, como nos lo ha recordado el Libro del Apocalipsis, &laquo;vienen de la gran tribulaci&oacute;n y han lavado sus vestiduras, haci&eacute;ndolas c&aacute;ndidas en la sangre del Cordero&raquo; (7,17). Ellos han tenido la gracia de<strong> confesar a Jes&uacute;s hasta el final<\/strong>, hasta la muerte. Ellos sufren, ellos donan la vida, y nosotros recibimos la bendici&oacute;n de Dios por su testimonio. Y existen tambi&eacute;n tantos m&aacute;rtires escondidos, esos hombres y esas mujeres fieles a la fuerza humilde del amor, a la voz del Esp&iacute;ritu Santo, que en la vida de cada d&iacute;a buscan ayudar a los hermanos y de amar a Dios sin reservas.<\/p>\n<p>Si miramos bien, la causa de toda persecuci&oacute;n es el odio del pr&iacute;ncipe de este mundo hacia cuantos han sido salvados y redimidos por Jes&uacute;s con su muerte y con su resurrecci&oacute;n. En el pasaje del Evangelio que hemos escuchado (Cfr. Jn 15,12-19) Jes&uacute;s usa una palabra fuerte y escandalosa: la palabra &ldquo;odio&rdquo;. &Eacute;l, que es el maestro del amor, a quien gustaba mucho hablar de amor, habla de odio. Pero &Eacute;l quer&iacute;a siempre llamar las cosas por su nombre. Y nos dice: &ldquo;No se asusten. El mundo los odiar&aacute;; pero sepan que antes de ustedes, me ha odiado a m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s nos ha elegido y nos ha rescatado, por un don gratuito de su amor. Con su<strong> muerte y resurrecci&oacute;n<\/strong> nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del pr&iacute;ncipe de este mundo. Y el origen del odio es este: porque nosotros hemos sido salvados por Jes&uacute;s, y el pr&iacute;ncipe de este mundo esto no lo quiere, &eacute;l nos odia y suscita la persecuci&oacute;n, que desde los tiempos de Jes&uacute;s y de la Iglesia naciente contin&uacute;a hasta nuestros d&iacute;as. &iexcl;Cu&aacute;ntas comunidades cristianas hoy son objeto de persecuci&oacute;n! &iquest;Por qu&eacute;? A causa del odio del esp&iacute;ritu del mundo.<\/p>\n<p>Cuantas veces, en momentos dif&iacute;ciles de la historia, se ha escuchado decir: &ldquo;Hoy la patria necesita h&eacute;roes&rdquo;. Los m&aacute;rtires pueden ser pensados como h&eacute;roes pero lo fundamental del m&aacute;rtir es que es uno que<strong> ha recibido una gracia<\/strong>. Existe la gracia de Dios, no el coraje, no valent&iacute;a, &eacute;sto es lo que lo hace m&aacute;rtir.<\/p>\n<p>Hoy, del mismo modo, nos podemos preguntar: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; cosa necesita hoy la Iglesia?&rdquo; M&aacute;rtires, testimonios, es decir, Santos, aquellos de la vida ordinaria, porque son los Santos los que llevan adelante a la Iglesia. &iexcl;Los Santos!, sin ellos la Iglesia no puede ir adelante. La Iglesia necesita de los Santos de todos los d&iacute;as, de la vida ordinaria llevada adelante con coherencia; pero tambi&eacute;n de aquellos que tienen la valent&iacute;a de aceptar la gracia de ser testigos hasta el final, hasta la muerte. Todos ellos son la <strong>sangre viva de la Iglesia<\/strong>. Son los testimonios que llevan adelante la Iglesia; aquellos que atestiguan que Jes&uacute;s ha resucitado, que Jes&uacute;s est&aacute; vivo, y lo testifican con la coherencia de vida y con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo que han recibido como don.<\/p>\n<p>Yo querr&iacute;a hoy a&ntilde;adir un &iacute;cono m&aacute;s en esta Iglesia: una mujer. No s&eacute; su nombre, pero ella nos mira desde el Cielo. Cuando estaba en Lesbos, saludaba a los refugiados y encontr&eacute; a un hombre de 30 a&ntilde;os con tres ni&ntilde;os que me ha dicho: &quot;Padre yo soy musulm&aacute;n, pero mi esposa era cristiana. A nuestro pa&iacute;s han venido los terroristas, nos han visto y nos han preguntado cu&aacute;l era la religi&oacute;n que practic&aacute;bamos. Han <strong>visto el crucifijo<\/strong>, y nos han pedido tirarlo al piso. Mi mujer no lo hizo y la han degollado delante de m&iacute;. Nos am&aacute;bamos mucho&quot;.<\/p>\n<p>Este es el &iacute;cono que hoy les traigo como regalo aqu&iacute;. No s&eacute; si este hombre est&aacute; todav&iacute;a en Lesbos o ha logrado ir a otra parte. No s&eacute; si ha sido capaz de hu&iacute;r de ese campo de concentraci&oacute;n porque los campos de refugiados&#8230; muchos de ellos son campos de concentraci&oacute;n, son abandonados ah&iacute;, a los pueblos generosos que los acogen, que tienen que llevar adelante este peso porque los acuerdos internacionales parecen ser m&aacute;s importantes que los Derechos Humanos. Y este hombre no ten&iacute;a rencor. Y &eacute;l siendo musulm&aacute;n llevaba adelante <strong>esta cruz sin rencor<\/strong>, se refugiaba en el amor de su mujer, que ha recibido la gracia del martirio.<\/p>\n<p>Recordar estos testimonios de la fe y orar en este lugar es un gran don. Es un don para la Comunidad de San Egidio, para la Iglesia de Roma, para todas las Comunidades cristianas de esta ciudad, y para tantos peregrinos. La herencia viva de los m&aacute;rtires nos dona hoy a nosotros <strong>paz y unidad<\/strong>. Ellos nos ense&ntilde;an que, con la fuerza del amor, con la mansedumbre, se puede luchar contra la prepotencia, la violencia, la guerra y se puede realizar con paciencia la paz. Y entonces podemos orar as&iacute;: &laquo;Oh Se&ntilde;or, haznos<strong> dignos testimonios del Evangelio<\/strong> y de tu amor; infunde tu misericordia sobre la humanidad; renueva tu Iglesia, protege a los cristianos perseguidos, concede pronto la paz al mundo entero. A ti Se&ntilde;or la Gloria y a nosotros la verg&uuml;enza&raquo;.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del Italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;La herencia viva de los m&aacute;rtires nos dona hoy a nosotros paz y unidad. 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