{"id":14068,"date":"2017-04-26T05:05:03","date_gmt":"2017-04-26T10:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-cercania-de-dios-a-los-hombres\/"},"modified":"2017-04-26T05:05:03","modified_gmt":"2017-04-26T10:05:03","slug":"texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-cercania-de-dios-a-los-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/texto-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-cercania-de-dios-a-los-hombres\/","title":{"rendered":"TEXTO: Catequesis del Papa Francisco sobre la cercan\u00eda de Dios a los hombres"},"content":{"rendered":"<p> VATICANO, 26 Abr. 17 (ACI).-<br \/>\n\tEl Papa Francisco destac&oacute;, en la Audiencia General del mi&eacute;rcoles, la cercan&iacute;a de Dios a los hombres y su preocupaci&oacute;n por el bienestar de sus criaturas. El Santo Padre record&oacute; que, en su peregrinar por el mundo, la humanidad no est&aacute; sola, ya que Dios cumpli&oacute; sus promesas en Jesucristo y ha puesto en &Eacute;l la salvaci&oacute;n de los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tA continuaci&oacute;n, el texto completo de la catequesis:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tQueridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&laquo;Yo estar&eacute; siempre con ustedes hasta el fin del mundo&raquo; (Mt 28,20). Estas &uacute;ltimas palabras del Evangelio de Mateo evocan el anuncio prof&eacute;tico que encontramos al inicio: &laquo;A &Eacute;l le pondr&aacute;n el nombre de Emanuel, que significa: Dios con nosotros&raquo; (Mt 1,23; Cfr. Is 7,14). Dios estar&aacute; con nosotros, todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo. Jes&uacute;s caminar&aacute; con nosotros: todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo. Todo el Evangelio esta contenido entre estas dos citas, palabras que comunican el misterio de Dios cuyo nombre, cuya identidad es estar-con: no es un Dios aislado, es un Dios-con nosotros, en particular con nosotros, es decir, con la creatura humana. Nuestro Dios no es un Dios ausente, secuestrado en un cielo lejano; es en cambio un Dios &ldquo;apasionado&rdquo; por el hombre, as&iacute; tiernamente amante de ser incapaz de separarse de &eacute;l. Nosotros humanos somos h&aacute;biles en arruinar v&iacute;nculos y derribar puentes. &Eacute;l en cambio no. Si nuestro coraz&oacute;n se enfr&iacute;a, el suyo permanece siempre incandescente. Nuestro Dios nos acompa&ntilde;a siempre, incluso si por desgracia nosotros nos olvid&aacute;ramos de &Eacute;l. En el punto que divide la incredulidad de la fe, es decisivo el descubrimiento de ser amados y acompa&ntilde;ados por nuestro Padre, de no haber sido jam&aacute;s abandonados por &Eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNuestra existencia es una peregrinaci&oacute;n, un camino. A pesar de que muchos son movidos por una esperanza simplemente humana, perciben la seducci&oacute;n del horizonte, que los impulsa a explorar mundos que todav&iacute;a no conocen. Nuestra alma es un alma migrante. La Biblia est&aacute; llena de historias de peregrinos y viajeros. La vocaci&oacute;n de Abraham comienza con este mandato: &laquo;Deja tu tierra&raquo; (Gen 12,1). Y el patriarca deja ese pedazo de mundo que conoc&iacute;a bien y que era una de las cunas de la civilizaci&oacute;n de su tiempo. Todo conspiraba contra la sensatez de aquel viaje. Y a pesar de ello, Abraham parte. No se convierte en hombres y mujeres maduros si no se percibe la atracci&oacute;n del horizonte: aquel l&iacute;mite entre el cielo y la tierra que pide ser alcanzado por un pueblo de caminantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEn su camino en el mundo, el hombre no est&aacute; jam&aacute;s s&oacute;lo. Sobre todo el cristiano no se siente jam&aacute;s abandonado, porque Jes&uacute;s nos asegura que no nos espera s&oacute;lo al final de nuestro largo viaje, sino nos acompa&ntilde;a en cada uno de nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&iquest;Hasta cu&aacute;ndo perdurar&aacute; el cuidado de Dios en relaci&oacute;n al hombre? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, caminar&aacute; con nosotros, hasta cu&aacute;ndo cuidar&aacute; de nosotros? La respuesta del Evangelio no deja espacio a la duda: &iexcl;hasta el fin del mundo! Pasaran los cielos, pasar&aacute; la tierra, ser&aacute;n canceladas las esperanzas humanas, pero la Palabra de Dios es m&aacute;s grande de todo y no pasar&aacute;. Y &Eacute;l ser&aacute; el Dios con nosotros, el Dios Jes&uacute;s que camina con nosotros. No existir&aacute; un d&iacute;a de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupaci&oacute;n para el coraz&oacute;n de Dios. Pero alguno podr&iacute;a decir: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; cosa esta diciendo usted?&rdquo;. Digo esto: no existir&aacute; un d&iacute;a de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupaci&oacute;n para el coraz&oacute;n de Dios. &Eacute;l se preocupa por nosotros, y camina con nosotros, y &iquest;Por qu&eacute; hace esto? Simplemente porque nos ama. &iquest;Entendido? &iexcl;Nos ama! Y Dios seguramente proveer&aacute; a todas nuestras necesidades, no nos abandonar&aacute; en el tiempo de la prueba y de la oscuridad. Esta certeza pide hacer su nido en nuestra alma para no apagarse jam&aacute;s. Alguno la llama con el nombre de &ldquo;Providencia&rdquo;. Es decir, la cercan&iacute;a de Dios, el amor de Dios, el caminar de Dios con nosotros se llama tambi&eacute;n &ldquo;Providencia de Dios&rdquo;: &Eacute;l provee nuestra vida&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tNo es casual que entre los s&iacute;mbolos cristianos de la esperanza existe uno que a m&iacute; me gusta tanto: es el ancla. Ella expresa que nuestra esperanza no es banal; no se debe confundir con el sentimiento mutable de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de manera ut&oacute;pica, haciendo, contando s&oacute;lo en su propia fuerza de voluntad. La esperanza cristiana, de hecho, encuentra su ra&iacute;z no en lo atractivo del futuro, sino en la seguridad de lo que Dios nos ha prometido y ha realizado en Jesucristo. Si &Eacute;l nos ha garantizado que no nos abandonar&aacute; jam&aacute;s, si el inicio de toda vocaci&oacute;n es un &ldquo;S&iacute;gueme&rdquo;, con el cual &Eacute;l nos asegura de quedarse siempre delante de nosotros, entonces &iquest;Por qu&eacute; temer? Con esta promesa, los cristianos pueden caminar donde sea. Tambi&eacute;n atravesando porciones de mundo herido, donde las cosas no van bien, nosotros estamos entre aquellos que tambi&eacute;n ah&iacute; continuamos esperando. Dice el salmo: &laquo;Aunque cruce por oscuras quebradas, no temer&eacute; ning&uacute;n mal, porque t&uacute; est&aacute;s conmigo&raquo; (Sal 23,4). Es justamente donde abunda la oscuridad que se necesita tener encendida una luz. Volvamos al ancla: el ancla es aquello que los navegantes, ese instrumento, que lanzan al mar y luego se sujetan a la cuerda para acercar la barca, la barca a la orilla. Nuestra fe es el ancla del cielo. Nosotros tenemos nuestra vida anclada al cielo. &iquest;Qu&eacute; cosa debemos hacer? Sujetarnos a la cuerda: est&aacute; siempre ah&iacute;. Y vamos adelante porque estamos seguros que nuestra vida es como un ancla que est&aacute; en el cielo, en esa orilla a d&oacute;nde llegaremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tCierto, si confi&aacute;ramos solo en nuestras fuerzas, tendr&iacute;amos raz&oacute;n de sentirnos desilusionados y derrotados, porque el mundo muchas veces se muestra contrario a las leyes del amor. Prefiere muchas veces, las leyes del ego&iacute;smo. Pero si sobrevive en nosotros la certeza de que Dios no nos abandona, de que Dios nos ama tiernamente y a este mundo, entonces en seguida cambia la perspectiva. &ldquo;Homo viator, spe erectus&rdquo;, dec&iacute;an los antiguos. A lo largo el camino, la promesa de Jes&uacute;s &laquo;Yo estoy con ustedes&raquo; nos hace estar de pie, erguidos, con esperanza, confiando que el Dios bueno est&aacute; ya trabajando para realizar lo que humanamente parece imposible, porque el ancla est&aacute; en la orilla del cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tEl santo pueblo fiel de Dios es gente que est&aacute; de pie &ndash;&ldquo;homo viator&rdquo;&ndash;&nbsp; y camina, pero de pie, &ldquo;erectus&rdquo;, y camina en la esperanza. Y a donde quiera que va, sabe que el amor de Dios lo ha precedido: no existe una parte en el mundo que escape a la victoria de Cristo Resucitado. &iquest;Y cu&aacute;l es la victoria de Cristo Resucitado? La victoria del amor. Gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\tTambi&eacute;n te puede interesar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t\tPapa Francisco: La vida de un cristiano es como un ancla fija en el cielo https:\/\/t.co\/yezRehplFt<\/p>\n<p>\t&mdash; ACI Prensa (@aciprensa) 26 de abril de 2017<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VATICANO, 26 Abr. 17 (ACI).- El Papa Francisco destac&oacute;, en la Audiencia General del mi&eacute;rcoles, la cercan&iacute;a de Dios a los hombres y su preocupaci&oacute;n por el bienestar de sus criaturas. 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