{"id":14076,"date":"2017-04-26T06:40:04","date_gmt":"2017-04-26T11:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-en-la-catequesis-en-su-camino-en-el-mundo-el-hombre-nunca-esta-solo\/"},"modified":"2017-04-26T06:40:04","modified_gmt":"2017-04-26T11:40:04","slug":"el-papa-en-la-catequesis-en-su-camino-en-el-mundo-el-hombre-nunca-esta-solo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-en-la-catequesis-en-su-camino-en-el-mundo-el-hombre-nunca-esta-solo\/","title":{"rendered":"El Papa en la catequesis: En su camino en el mundo el hombre nunca est\u00e1 solo"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/04\/26\/ANSA1184900_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;A lo largo el camino, la promesa de Jes&uacute;s: Yo estoy con ustedes, nos hace estar de pie, erguidos, con esperanza, confiando que el Dios bueno est&aacute; ya trabajando para realizar lo que humanamente parece imposible, porque el ancla est&aacute; en la orilla del cielo&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del &uacute;ltimo mi&eacute;rcoles de abril, que Cristo al resucitar nos hace una promesa que da esperanza: &ldquo;Yo estar&eacute; siempre con ustedes, hasta el fin del mundo&rdquo;.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, en el Evangelio de Mateo se evoca el anuncio prof&eacute;tico que encontramos al inicio, es decir, el del Emanuel, que significa: Dios con nosotros. &ldquo;Dios estar&aacute; con nosotros, todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo, alent&oacute; el Pont&iacute;fice, Jes&uacute;s caminar&aacute; con nosotros: todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&rdquo;. Todo el Evangelio esta contenido entre estas dos citas, precis&oacute; el Papa, palabras que comunican el misterio de Dios cuyo nombre, cuya identidad es estar-con: no es un Dios aislado, es un Dios-con nosotros, en particular con nosotros, es decir, con la creatura humana.<\/p>\n<p>&ldquo;Nuestro Dios no es un Dios ausente, secuestrado en un cielo lejano &ndash; replic&oacute; el Papa Francisco &ndash; en cambio es un Dios apasionado por el hombre, as&iacute; tiernamente amante de ser incapaz de separarse de &eacute;l. Nosotros humanos somos h&aacute;biles en arruinar v&iacute;nculos y derribar puentes. &Eacute;l en cambio no. Si nuestro coraz&oacute;n se enfr&iacute;a, el suyo permanece siempre incandescente. Nuestro Dios nos acompa&ntilde;a siempre, incluso si por desgracia nosotros nos olvid&aacute;ramos de &Eacute;l. En el punto que divide la incredulidad de la fe, es decisivo el descubrimiento de ser amados y acompa&ntilde;ados por nuestro Padre, de no haber sido jam&aacute;s abandonados por &Eacute;l.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>&laquo;Yo estar&eacute; siempre con ustedes hasta el fin del mundo&raquo; (Mt 28,20). Estas &uacute;ltimas palabras del Evangelio de Mateo evocan el anuncio prof&eacute;tico que encontramos al inicio: &laquo;A &Eacute;l le pondr&aacute;n el nombre de Emanuel, que significa: Dios con nosotros&raquo; (Mt 1,23; Cfr. Is 7,14). Dios estar&aacute; con nosotros, todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo. Jes&uacute;s caminar&aacute; con nosotros: todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo. Todo el Evangelio esta contenido entre estas dos citas, palabras que comunican el misterio de Dios cuyo nombre, cuya identidad es estar-con: no es un Dios aislado, es un Dios-con nosotros, en particular con nosotros, es decir, con la creatura humana. Nuestro Dios no es un Dios ausente, secuestrado en un cielo lejano; es en cambio un Dios &ldquo;apasionado&rdquo; por el hombre, as&iacute; tiernamente amante de ser incapaz de separarse de &eacute;l. Nosotros humanos somos h&aacute;biles en arruinar v&iacute;nculos y derribar puentes. &Eacute;l en cambio no. Si nuestro coraz&oacute;n se enfr&iacute;a, el suyo permanece siempre incandescente. Nuestro Dios nos acompa&ntilde;a siempre, incluso si por desgracia nosotros nos olvid&aacute;ramos de &Eacute;l. En el punto que divide la incredulidad de la fe, es decisivo el descubrimiento de ser amados y acompa&ntilde;ados por nuestro Padre, de no haber sido jam&aacute;s abandonados por &Eacute;l.<\/p>\n<p>Nuestra existencia es una peregrinaci&oacute;n, un camino. A pesar de que muchos son movidos por una esperanza simplemente humana, perciben la seducci&oacute;n del horizonte, que los impulsa a explorar mundos que todav&iacute;a no conocen. Nuestra alma es un alma migrante. La Biblia est&aacute; llena de historias de peregrinos y viajeros. La vocaci&oacute;n de Abraham comienza con este mandato: &laquo;Deja tu tierra&raquo; (Gen 12,1). Y el patriarca deja ese pedazo de mundo que conoc&iacute;a bien y que era una de las cunas de la civilizaci&oacute;n de su tiempo. Todo conspiraba contra la sensatez de aquel viaje. Y a pesar de ello, Abraham parte. No se convierte en hombres y mujeres maduros si no se percibe la atracci&oacute;n del horizonte: aquel l&iacute;mite entre el cielo y la tierra que pide ser alcanzado por un pueblo de caminantes.<\/p>\n<p>En su camino en el mundo, el hombre no est&aacute; jam&aacute;s s&oacute;lo. Sobre todo el cristiano no se siente jam&aacute;s abandonado, porque Jes&uacute;s nos asegura que no nos espera s&oacute;lo al final de nuestro largo viaje, sino nos acompa&ntilde;a en cada uno de nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p>&iquest;Hasta cu&aacute;ndo perdurar&aacute; el cuidado de Dios en relaci&oacute;n al hombre? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, caminar&aacute; con nosotros, hasta cu&aacute;ndo cuidar&aacute; de nosotros? La respuesta del Evangelio no deja espacio a la duda: &iexcl;hasta el fin del mundo! Pasaran los cielos, pasar&aacute; la tierra, ser&aacute;n canceladas las esperanzas humanas, pero la Palabra de Dios es m&aacute;s grande de todo y no pasar&aacute;. Y &Eacute;l ser&aacute; el Dios con nosotros, el Dios Jes&uacute;s que camina con nosotros. No existir&aacute; un d&iacute;a de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupaci&oacute;n para el coraz&oacute;n de Dios. Pero alguno podr&iacute;a decir: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; cosa esta diciendo usted?&rdquo;. Digo esto: no existir&aacute; un d&iacute;a de nuestra vida en el cual cesaremos de ser una preocupaci&oacute;n para el coraz&oacute;n de Dios. &Eacute;l se preocupa por nosotros, y camina con nosotros, y &iquest;Por qu&eacute; hace esto? Simplemente porque nos ama. &iquest;Entendido? &iexcl;Nos ama! Y Dios seguramente proveer&aacute; a todas nuestras necesidades, no nos abandonar&aacute; en el tiempo de la prueba y de la oscuridad. Esta certeza pide hacer su nido en nuestra alma para no apagarse jam&aacute;s. Alguno la llama con el nombre de &ldquo;Providencia&rdquo;. Es decir, la cercan&iacute;a de Dios, el amor de Dios, el caminar de Dios con nosotros se llama tambi&eacute;n &ldquo;Providencia de Dios&rdquo;: &Eacute;l provee nuestra vida&rdquo;.<\/p>\n<p>No es casual que entre los s&iacute;mbolos cristianos de la esperanza existe uno que a m&iacute; me gusta tanto: es el ancla. Ella expresa que nuestra esperanza no es banal; no se debe confundir con el sentimiento mutable de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de manera ut&oacute;pica, haciendo, contando s&oacute;lo en su propia fuerza de voluntad. La esperanza cristiana, de hecho, encuentra su ra&iacute;z no en lo atractivo del futuro, sino en la seguridad de lo que Dios nos ha prometido y ha realizado en Jesucristo. Si &Eacute;l nos ha garantizado que no nos abandonar&aacute; jam&aacute;s, si el inicio de toda vocaci&oacute;n es un &ldquo;S&iacute;gueme&rdquo;, con el cual &Eacute;l nos asegura de quedarse siempre delante de nosotros, entonces &iquest;Por qu&eacute; temer? Con esta promesa, los cristianos pueden caminar donde sea. Tambi&eacute;n atravesando porciones de mundo herido, donde las cosas no van bien, nosotros estamos entre aquellos que tambi&eacute;n ah&iacute; continuamos esperando. Dice el salmo: &laquo;Aunque cruce por oscuras quebradas, no temer&eacute; ning&uacute;n mal, porque t&uacute; est&aacute;s conmigo&raquo; (Sal 23,4). Es justamente donde abunda la oscuridad que se necesita tener encendida una luz. Volvamos al ancla: el ancla es aquello que los navegantes, ese instrumento, que lanzan al mar y luego se sujetan a la cuerda para acercar la barca, la barca a la orilla. Nuestra fe es el ancla del cielo. Nosotros tenemos nuestra vida anclada al cielo. &iquest;Qu&eacute; cosa debemos hacer? Sujetarnos a la cuerda: est&aacute; siempre ah&iacute;. Y vamos adelante porque estamos seguros que nuestra vida es como un ancla que est&aacute; en el cielo, en esa orilla a d&oacute;nde llegaremos.<\/p>\n<p>Cierto, si confi&aacute;ramos solo en nuestras fuerzas, tendr&iacute;amos raz&oacute;n de&nbsp; sentirnos desilusionados y derrotados, porque el mundo muchas veces se muestra contrario a las leyes del amor. Prefiere muchas veces, las leyes del ego&iacute;smo. Pero si sobrevive en nosotros la certeza de que Dios no nos abandona, de que Dios nos ama tiernamente y a este mundo, entonces en seguida cambia la perspectiva. &ldquo;Homo viator, spe erectus&rdquo;, dec&iacute;an los antiguos. A lo largo el camino, la promesa de Jes&uacute;s &laquo;Yo estoy con ustedes&raquo; nos hace estar de pie, erguidos, con esperanza, confiando que el Dios bueno est&aacute; ya trabajando para realizar lo que humanamente parece imposible, porque el ancla est&aacute; en la orilla del cielo.<\/p>\n<p>El santo pueblo fiel de Dios es gente que est&aacute; de pie &ndash; &ldquo;homo viator&rdquo; &ndash; &nbsp;y camina, pero de pie, &ldquo;erectus&rdquo;, y camina en la esperanza. Y a donde quiera que va, sabe que el amor de Dios lo ha precedido: no existe una parte en el mundo que escape a la victoria de Cristo Resucitado. &iquest;Y cu&aacute;l es la victoria de Cristo Resucitado? La victoria del amor. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;A lo largo el camino, la promesa de Jes&uacute;s: Yo estoy con ustedes, nos hace estar de pie, erguidos, con esperanza, confiando que el Dios bueno est&aacute; ya trabajando para realizar lo que humanamente parece imposible, porque el ancla est&aacute; en la orilla del cielo&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/el-papa-en-la-catequesis-en-su-camino-en-el-mundo-el-hombre-nunca-esta-solo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Papa en la catequesis: En su camino en el mundo el hombre nunca est\u00e1 solo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14076","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14076"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14076\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}