{"id":14162,"date":"2017-04-28T12:15:02","date_gmt":"2017-04-28T17:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-catalina-de-siena-29-de-abril-2\/"},"modified":"2017-04-28T12:15:02","modified_gmt":"2017-04-28T17:15:02","slug":"santa-catalina-de-siena-29-de-abril-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-catalina-de-siena-29-de-abril-2\/","title":{"rendered":"Santa Catalina de Siena \u2013\u00a029 de abril"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Tuvo un papel excepcional en la historia \u2013e ins\u00f3lito para una mujer de su tiempo\u2013 al defender la sede de Pedro y luchar por la unidad de la Iglesia. Naci\u00f3 en Siena, Italia, el 25 de marzo de 1347. Le urg\u00eda tanto la entrega de su vida a Dios, que le consagr\u00f3 su virginidad a los 7 a\u00f1os mediante voto privado. Lapa, su madre, ignoraba el fuego que lat\u00eda en las entra\u00f1as de su peque\u00f1a, la pen\u00faltima de los veinticuatro hijos que dar\u00eda a luz. Cuando Catalina ten\u00eda 12 a\u00f1os, ella y otra de sus hijas hicieron lo posible para encaminarla al matrimonio, aconsej\u00e1ndole que cuidase su aspecto. Entonces la santa realz\u00f3 su indumentaria luciendo diversos aderezos conforme a la moda del momento. Pero enseguida se arrepinti\u00f3 de esta muestra de vanidad y quiso purgar su flaqueza con actos penitenciales. Los contratiempos, la rudeza de los trabajos que le impusieron y el r\u00edgido trato que recib\u00eda incrementaron su paciencia. Nadie pod\u00eda penetrar en el rec\u00f3ndito espacio interior que ard\u00eda de amor a Dios, sino \u00c9l mismo que lo inundaba con su inmensa ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">A los 15 a\u00f1os ya era conocida por su heroica caridad con los pobres, prisioneros, enfermos y desahuciados. Todo lo asum\u00eda como v\u00eda de expiaci\u00f3n de sus culpas. Al a\u00f1o siguiente tom\u00f3 el h\u00e1bito de la tercera Orden de Santo Domingo. Intensific\u00f3 la oraci\u00f3n y la penitencia realizada en la habitaci\u00f3n que hab\u00eda convertido en una especie de eremitorio. Fueron tres a\u00f1os intensos de los que solo sab\u00eda, adem\u00e1s de Dios que todo lo conoce, su confesor. Punzantes tentaciones contra la castidad que brotaban de su mente de mil formas distintas le produjeron gran turbaci\u00f3n y desasosiego. A ello sigui\u00f3 una profunda oscuridad que constituy\u00f3 para la santa una prueba a\u00fan mayor. Le sostuvo su humildad y confianza en Dios. Al final de este t\u00fanel, cuando vislumbr\u00f3 el rostro resplandeciente de Cristo, le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estabas T\u00fa, mi divino Esposo, mientras yac\u00eda en una condici\u00f3n tan abandonada y aterradora?\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abHija, estaba en tu coraz\u00f3n, fortific\u00e1ndote por la gracia\u00bb. Cristo crucificado le tend\u00eda los brazos y se esforzaba por asemejarse a \u00c9l. Este inefable amor fue singularmente correspondido en 1366 con su m\u00edstico desposorio sellado con una alianza, que siempre era visible para ella pero no para el resto de mortales. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">A lo largo de su vida fue agraciada con numerosos \u00e9xtasis, as\u00ed como dones de l\u00e1grimas, milagros y profec\u00eda. En una de sus visiones, narra su confesor y bi\u00f3grafo san Raimundo de Capua, tuvo la impresi\u00f3n de que Dios se hab\u00eda llevado su coraz\u00f3n. Y pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, vi\u00e9ndose envuelta en una luz que proven\u00eda del cielo, se le apareci\u00f3 el Salvador portando en sus manos un rojo coraz\u00f3n del que emanaba intenso fulgor. Se acerc\u00f3 a ella y abri\u00f3 su costado izquierdo introduci\u00e9ndoselo, al tiempo que le dec\u00eda: \u00abHija, el otro d\u00eda me llev\u00e9 tu coraz\u00f3n; hoy te entrego el m\u00edo y de aqu\u00ed en adelante lo tendr\u00e1s para siempre\u00bb. Le cerr\u00f3 el pecho, pero la cicatriz fue ostensible. A partir de entonces sol\u00eda decir: \u00abSe\u00f1or, te recomiendo mi coraz\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1369 inici\u00f3 una intensa vida apost\u00f3lica. Pasando por alto el grav\u00edsimo riesgo que corr\u00eda de contraer la lepra, atend\u00eda a los enfermos. Dobleg\u00f3 su voluntad venciendo su natural repulsi\u00f3n en un hecho que la asemej\u00f3 a san Francisco de As\u00eds al aplicar sus labios a las llagas purulentas de uno de aquellos infelices. Su acci\u00f3n durante la peste que asol\u00f3 el pa\u00eds fue tambi\u00e9n admirable. Tan ardiente caridad fue recompensada por Dios a trav\u00e9s de varios milagros. Convirti\u00f3 a muchos pecadores incapaces de sustraerse a sus exhortaciones, con las que les encaminaba a una vida de penitencia. Muchos la segu\u00edan porque les reportaba paz y consuelo abri\u00e9ndoles el camino del amor a Dios. Hab\u00eda quienes la calificaban de hip\u00f3crita y fan\u00e1tica, y otros la consideraban santa. El 1 de abril de 1375 fue bendecida con los estigmas de la Pasi\u00f3n, que en su caso no fueron de sangre sino de luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Fue una gran conciliadora en su entorno familiar y a otras escalas, como hizo cuando supo que Florencia estaba adherida a una liga contra la Santa Sede. Sus componentes desoyeron las demandas de Gregorio XI, residente en Avignon, y aceptaron la mediaci\u00f3n de Catalina, que convenci\u00f3 a los magistrados. El papa, admirado por su prudencia y virtud, le dijo: \u00abNo deseo nada m\u00e1s que la paz. Dejo esta cuesti\u00f3n totalmente en sus manos; solo le recomiendo el honor de la Iglesia\u00bb. Con todo, persistieron las grav\u00edsimas desavenencias. Pero quiz\u00e1s el hecho m\u00e1s significativo fue su papel dentro de la Iglesia. Arreciaron las quejas de los romanos por la ausencia de los \u00faltimos pont\u00edfices de la Sede de Roma, que duraba ya sesenta y cuatro a\u00f1os de residencias en Avignon, y con ello las amenazas de cisma. Gregorio XI se propuso regresar, pero este sentimiento confiado prudentemente en la corte no obtuvo su benepl\u00e1cito. Consult\u00f3 a Catalina quien, conocida por revelaci\u00f3n la \u00edntima decisi\u00f3n del pont\u00edfice, le dijo: \u00abCumpla con su promesa hecha a Dios\u00bb. Su determinaci\u00f3n y ternura calaron en el Santo Padre. Le hab\u00eda llamado \u00abdulce Cristo en la tierra\u00bb, dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Animo, virilmente, Padre! Que yo le digo que no hay que temblar\u00bb. El papa qued\u00f3 impresionado y se propuso volver a Roma. La santa logr\u00f3 que en 1378 Florencia admitiera la autoridad del pont\u00edfice Urbano VI sucesor de Gregorio XI. Cuando aqu\u00e9l la llam\u00f3 a trav\u00e9s de su confesor para que fuese a Roma, al comienzo del gran cisma en el que estuvo implicado junto a Clemente VII, Catalina se traslad\u00f3 all\u00ed, donde muri\u00f3 el 29 de abril de 1380, ocho d\u00edas despu\u00e9s de haber sufrido un ataque de apoplej\u00eda. Ten\u00eda 33 a\u00f1os. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le hab\u00eda costado aprender a leer, y pudo escribir siendo adulta. Entre otras obras maestras, ha legado \u00abEl Di\u00e1logo de la Divina Providencia\u00bb, dictado en su celda de Siena. P\u00edo II la canoniz\u00f3 el 29 de abril de 1461. En 1939 fue declarada patrona de Italia junto a san Francisco de As\u00eds. El 4 de octubre de 1970 Pablo VI la proclam\u00f3 doctora de la Iglesia. El 1 de octubre de 1999 Juan Pablo II la design\u00f3 copatrona de Europa.<\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; (ZENIT &#8211; Madrid).- Tuvo un papel excepcional en la historia \u2013e ins\u00f3lito para una mujer de su tiempo\u2013 al defender la sede de Pedro y luchar por la unidad de la Iglesia. Naci\u00f3 en Siena, Italia, el 25 de marzo de 1347. Le urg\u00eda tanto la entrega de su vida a Dios, que le &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/santa-catalina-de-siena-29-de-abril-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSanta Catalina de Siena \u2013\u00a029 de abril\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14162","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14162"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14162\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}