{"id":14163,"date":"2017-04-28T12:40:03","date_gmt":"2017-04-28T17:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/llamados-a-testimoniar-juntos-a-llevar-al-mundo-nuestra-fe-francisco-visita-a-su-hermano-tawadros-ii\/"},"modified":"2017-04-28T12:40:03","modified_gmt":"2017-04-28T17:40:03","slug":"llamados-a-testimoniar-juntos-a-llevar-al-mundo-nuestra-fe-francisco-visita-a-su-hermano-tawadros-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/llamados-a-testimoniar-juntos-a-llevar-al-mundo-nuestra-fe-francisco-visita-a-su-hermano-tawadros-ii\/","title":{"rendered":"Llamados a testimoniar juntos, a llevar al mundo nuestra fe. Francisco visita a su hermano Tawadros II"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/04\/28\/RV25164_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10289930\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00579566.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>(RV).- Paz, prosperidad, progreso y justicia para Egipto, es el ruego del <strong>Papa Francisco <\/strong>a Dios Todopoderoso y Uno, pidiendo que derrame su Bendici&oacute;n sobre todos los egipcios: <strong>&iexcl;Gracias y que viva Egipto!<\/strong><\/p>\n<p>Con estas palabras el Papa concluy&oacute; su denso discurso a las autoridades en <strong>El Cairo, <\/strong>en el que tambi&eacute;n pidi&oacute;:<\/p>\n<p>&laquo;Paz para este amado pa&iacute;s. Paz para toda esta regi&oacute;n, de manera particular para Palestina e Israel, paz para Siria, Libia, Yemen, Irak, Sud&aacute;n del Sur; paz para todos los hombres de buena voluntad&raquo;<\/p>\n<p>En sus palabras a los miembros del Gobierno y del Parlamento, al Cuerpo Diplom&aacute;tico y a los representantes de la Sociedad civil egipcia, el Papa les reiter&oacute;, una vez m&aacute;s, sus deseos de paz y su gratitud por encontrarse en Egipto, tierra de antiqu&iacute;sima y noble civilizaci&oacute;n, que &laquo;representa mucho para la historia de la <strong>humanidad<\/strong> y para la Tradici&oacute;n de la <strong>Iglesia<\/strong>&raquo;.<\/p>\n<p>Tierra mencionada tantas veces en la Sagrada Escritura, donde, como record&oacute; Juan Pablo II, Dios revel&oacute; su nombre a Mois&eacute;s y en el monte Sina&iacute; dio a su pueblo y a la humanidad los Mandamientos, y donde encontr&oacute; refugio y hospitalidad la Sagrada Familia: Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;. Reiter&oacute; el Papa para luego destacar que <strong>&laquo;tambi&eacute;n hoy&raquo;<\/strong>, en tierra egipcia &laquo;encuentran<\/p>\n<p>acogida millones de <strong>refugiados<\/strong> que proceden de diferentes pa&iacute;ses, como Sud&aacute;n, Eritrea, Siria e Irak&raquo;.<\/p>\n<p>Tras destacar que Egipto, con su historia y posici&oacute;n geogr&aacute;fica, ocupa un &laquo;rol insustituible en <strong>Oriente Medio<\/strong> y en el contexto de los pa&iacute;ses que buscan soluciones a esos problemas dif&iacute;ciles y complejos, que han de ser afrontados ahora para evitar que deriven en una violencia a&uacute;n m&aacute;s grave&raquo;, el Papa se refiri&oacute; a &laquo;la violencia ciega e inhumana causada por diferentes factores: el deseo obtuso de poder, el comercio de armas, los graves problemas sociales y el extremismo religioso que utiliza el Santo Nombre de Dios para cometer inauditas masacres e injusticias&raquo;.<\/p>\n<p>Con el leg&iacute;timo anhelo del pueblo a pedir un Egipto donde no falte a nadie <strong>pan<\/strong>, <strong>libertad<\/strong> y <strong>justicia social<\/strong>, el Papa Francisco record&oacute; la tarea particular de este pa&iacute;s de &laquo;reforzar y consolidar tambi&eacute;n la paz regional&raquo;. Y uni&eacute;ndose al dolor de las numerosas familias, algunas de ellas all&iacute; presentes, que lloran por la <strong>violencia ciega del terrorismo<\/strong>, record&oacute; los atentados en las iglesias coptas, tambi&eacute;n los m&aacute;s recientes en Tanta y en Alejandr&iacute;a.<\/p>\n<p><strong>&laquo;Desarrollo, prosperidad y paz son bienes irrenunciables&raquo; reiter&oacute; el Papa<\/strong><\/p>\n<p>Animando los esfuerzos en favor de la paz en Egipto y fuera de &eacute;l el Obispo de Roma reiter&oacute; que nadie debe ser excluido o marginado por ninguna raz&oacute;n, recordando los derechos humanos inalienables, la libertad religiosa y de expresi&oacute;n, con especial atenci&oacute;n al rol de la mujer, de los j&oacute;venes, de los pobres y de los enfermos.<\/p>\n<p><strong>Rechazar toda ideolog&iacute;a del mal que profana a Dios<\/strong><\/p>\n<p>Sin olvidar el escenario mundial delicado y complejo, y lo que &eacute;l ha llamado &laquo;guerra mundial por partes&raquo;, el Papa hizo hincapi&eacute; en que &laquo;no se puede construir la civilizaci&oacute;n sin rechazar toda clase de ideolog&iacute;a del mal, &nbsp;violencia y extremismo, profanando el Santo Nombre de Dios. Como ha dicho en varias oportunidades el mismo presidente egipcio, al que invit&oacute; a escuchar valorando sus palabras en este sentido.<\/p>\n<p><strong>La historia no perdona a los que proclaman la justicia y en cambio practican la injusticia<\/strong><\/p>\n<p>Todos tenemos el deber de ense&ntilde;ar a las nuevas generaciones que Dios, Creador del cielo y de la tierra, &laquo;no quiere nunca la muerte de sus hijos&raquo;, &laquo;ni pide, ni justifica la violencia&raquo;, sino que la rechaza y la desaprueba&raquo;, destac&oacute; una vez m&aacute;s el Papa para luego a&ntilde;adir &laquo;tenemos el deber de quitar la m&aacute;scara a los vendedores de ilusiones&raquo;&hellip; &laquo;Tenemos el deber de desmontar las ideas homicidas y las ideolog&iacute;as extremistas, afirmando la incompatibilidad entre la verdadera fe y la violencia, entre Dios y los actos de muerte. &nbsp;En cambio, la historia honra a los constructores de paz, que luchan con valent&iacute;a y sin violencia por un mundo mejor: &laquo;Dichosos los constructores de paz porque se llamar&aacute;n hijos de Dios&raquo; (Mt 5,9)&raquo;.<\/p>\n<p>Recordando nuevamente la importancia de Egipto en la regi&oacute;n, cuna de tres grandes religiones, el Papa destac&oacute; el 70 aniversario de relaciones diplom&aacute;ticas entre la Santa Sede y la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe de Egipto.<\/p>\n<p>Abrazando paternalmente a todos los ciudadanos egipcios, el Papa Francisco salud&oacute; a los <strong>hermanos cristianos<\/strong>: coptos ortodoxos, griegos bizantinos, armenios ortodoxos, protestantes y cat&oacute;licos. Y dese&oacute; que San Marcos, el evangelizador de esta tierra, los proteja y ayude a construir y alcanzar la unidad, tan anhelada por Nuestro Se&ntilde;or, subrayando que son un ejemplo para las dem&aacute;s naciones, viviendo juntos en el respeto mutuo.<\/p>\n<p>(CdM &ndash; RV)<\/p>\n<p><strong>Texto y audio completo del discurso del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10292796\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00579637.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>Se&ntilde;or Presidente,<\/p>\n<p>Distinguidos Miembros del Gobierno y del Parlamento,<\/p>\n<p>Ilustres Embajadores y miembros del Cuerpo Diplom&aacute;tico,<\/p>\n<p>Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores:<\/p>\n<p>Al Salam&ograve; Alaikum \/ La paz est&eacute; con vosotros.<\/p>\n<p>Le agradezco, Se&ntilde;or Presidente, sus cordiales palabras de bienvenida y la invitaci&oacute;n que gentilmente me hizo para visitar su querido Pa&iacute;s. Conservo vivo el recuerdo de su visita a Roma, en noviembre de 2014, y tambi&eacute;n del encuentro fraterno con Su Santidad Papa Tawadros II, en 2013, as&iacute; como la del a&ntilde;o pasado con el Gran Im&aacute;n de la Universidad Al-Azhar, Dr. Ahmad Al-Tayyib.<\/p>\n<p>Me es grato encontrarme en Egipto, tierra de antiqu&iacute;sima y noble civilizaci&oacute;n, cuyas huellas podemos admirar todav&iacute;a hoy y que, en su majestuosidad, parecen querer desafiar al tiempo. Esta tierra representa mucho para la historia de la humanidad y para la Tradici&oacute;n de la Iglesia, no s&oacute;lo por su prestigioso pasado hist&oacute;rico &mdash;de los faraones, copto y musulm&aacute;n&mdash;, sino tambi&eacute;n porque muchos Patriarcas vivieron en Egipto o lo recorrieron. En efecto, la Sagrada Escritura lo menciona as&iacute; muchas veces. En esta tierra, Dios se hizo sentir, &laquo;revel&oacute; su nombre a Mois&eacute;s&raquo;,[1] y sobre el monte Sina&iacute; dio a su pueblo y a la humanidad los Mandamientos divinos. En tierra egipcia, encontr&oacute; refugio y hospitalidad la Sagrada Familia: Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;.<\/p>\n<p>La hospitalidad, ofrecida con generosidad hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os, permanece en la memoria colectiva de la humanidad y es fuente de abundantes bendiciones que a&uacute;n se siguen derramando. Egipto es una tierra que, en cierto modo, percibimos como nuestra. Como dec&iacute;s: &laquo;Misr um al dugna \/Egipto es la madre del universo&raquo;. Tambi&eacute;n hoy encuentran aqu&iacute; acogida millones de refugiados que proceden de diferentes pa&iacute;ses, como Sud&aacute;n, Eritrea, Siria e Irak, refugiados a los que se busca integrar con encomiable tes&oacute;n en la sociedad egipcia.<\/p>\n<p>Egipto, a causa de su historia y de su concreta posici&oacute;n geogr&aacute;fica, ocupa un rol insustituible en Oriente Medio y en el contexto de los pa&iacute;ses que buscan soluciones a esos problemas dif&iacute;ciles y complejos, que han de ser afrontados ahora para evitar que deriven en una violencia a&uacute;n m&aacute;s grave. Me refiero a la violencia ciega e inhumana causada por diferentes factores: el deseo obtuso de poder, el comercio de armas, los graves problemas sociales y el extremismo religioso que utiliza el Santo Nombre de Dios para cometer inauditas masacres e injusticias.<\/p>\n<p>Este destino y esta tarea de Egipto constituyen tambi&eacute;n el motivo que ha animado al pueblo a pedir un Egipto donde no falte a nadie el pan, la libertad y la justicia social. Ciertamente este objetivo se har&aacute; una realidad si todos juntos tienen la voluntad de transformar las palabras en acciones, las valiosas aspiraciones en compromiso, las leyes escritas en leyes aplicadas, valorizando la genialidad innata de este pueblo.<\/p>\n<p>Egipto tiene una tarea particular: reforzar y consolidar tambi&eacute;n la paz regional, a pesar de que haya sido herido en su propio suelo por una violencia ciega. Dicha violencia hace sufrir injustamente a muchas familias &mdash;algunas de ellas aqu&iacute; presentes&mdash; que lloran por sus hijos e hijas.<\/p>\n<p>Pienso de modo particular en todas las personas que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han entregado la vida para proteger su patria: los j&oacute;venes, los miembros de las fuerzas armadas y de la polic&iacute;a, los ciudadanos coptos y todos los desconocidos, ca&iacute;dos a causa de las distintas acciones terroristas. Pienso tambi&eacute;n en las matanzas y en las amenazas que han provocado un &eacute;xodo de cristianos desde el Sina&iacute; septentrional. Manifiesto mi gratitud a las Autoridades civiles y religiosas, y a todos los que han acogido y asistido a estas personas que tanto sufren. Pienso adem&aacute;s en los que han sido golpeados por los atentados en las iglesias Coptas, tanto en diciembre pasado como m&aacute;s recientemente en Tanta y en Alejandr&iacute;a. A sus familias y a todo Egipto dirijo mi sentido p&eacute;same y mi oraci&oacute;n al Se&ntilde;or para que los heridos se restablezcan con rapidez.<\/p>\n<p>Se&ntilde;or Presidente, ilustres se&ntilde;oras y se&ntilde;ores:<\/p>\n<p>No puedo dejar de reconocer la importancia de los esfuerzos realizados para llevar a cabo numerosos proyectos nacionales, como tambi&eacute;n por las muchas iniciativas realizadas en favor de la paz en el Pa&iacute;s y fuera del mismo, con vistas a ese ansiado desarrollo, en paz y prosperidad, que el pueblo anhela y merece.<\/p>\n<p>El desarrollo, la prosperidad y la paz son bienes irrenunciables por los que vale la pena cualquier sacrificio. Son tambi&eacute;n metas que requieren trabajo serio, compromiso seguro, metodolog&iacute;a adecuada y, sobre todo, respeto incondicionado a los derechos inalienables del hombre, como la igualdad entre todos los ciudadanos, la libertad religiosa y de expresi&oacute;n, sin distinci&oacute;n alguna.[2] Objetivos que exigen prestar una atenci&oacute;n especial al rol de la mujer, de los j&oacute;venes, de los m&aacute;s pobres y de los enfermos. En realidad, el verdadero desarrollo se mide por la solicitud hacia el hombre &mdash;coraz&oacute;n de todo desarrollo&mdash;, a su educaci&oacute;n, a su salud y a su dignidad; de hecho, la grandeza de cualquier naci&oacute;n se revela en el cuidado con que atiende a los m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad: las mujeres, los ni&ntilde;os, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, las minor&iacute;as, para que nadie, ni ning&uacute;n grupo social, quede excluido o marginado.<\/p>\n<p>Ante un escenario mundial delicado y complejo, que hace pensar a lo que he llamado una &laquo;guerra mundial por partes&raquo;, cabe afirmar que no se puede construir la civilizaci&oacute;n sin rechazar toda clase de ideolog&iacute;a del mal, de la violencia, as&iacute; como cualquier interpretaci&oacute;n extremista que pretenda anular al otro y eliminar las diferencias manipulando y profanando el Santo Nombre de Dios. Usted, Se&ntilde;or Presidente, que ha hablado de esto con claridad muchas veces y en distintas ocasiones, merece ser escuchado y valorado.<\/p>\n<p>Todos tenemos el deber de ense&ntilde;ar a las nuevas generaciones que Dios, el Creador del cielo y de la tierra, no necesita ser protegido por los hombres, sino que es &eacute;l quien protege a los hombres; &eacute;l no quiere nunca la muerte de sus hijos, sino que vivan y sean felices; &eacute;l no puede ni pide ni justifica la violencia, sino que la rechaza y la desaprueba.[3] El verdadero Dios llama al amor sin condiciones, al perd&oacute;n gratuito, a la misericordia, al respeto absoluto a cada vida, a la fraternidad entre sus hijos, creyentes y no creyentes.<\/p>\n<p>Tenemos el deber de afirmar juntos que la historia no perdona a los que proclaman la justicia y en cambio practican la injusticia; no perdona a los que hablan de igualdad y desechan a los diferentes. Tenemos el deber de quitar la m&aacute;scara a los vendedores de ilusiones sobre el m&aacute;s all&aacute;, que predican el odio para robar a los sencillos su vida y su derecho a vivir con dignidad, transform&aacute;ndolos en le&ntilde;a para el fuego y priv&aacute;ndolos de la capacidad de elegir con libertad y de creer con responsabilidad. Tenemos el deber de desmontar las ideas homicidas y las ideolog&iacute;as extremistas, afirmando la incompatibilidad entre la verdadera fe y la violencia, entre Dios y los actos de muerte.<\/p>\n<p>En cambio, la historia honra a los constructores de paz, que luchan con valent&iacute;a y sin violencia por un mundo mejor: &laquo;Dichosos los constructores de paz porque se llamar&aacute;n hijos de Dios&raquo; (Mt 5,9).<\/p>\n<p>Egipto, que en tiempos de Jos&eacute; salv&oacute; a otros pueblos del hambre (cf. Gn 47,57), est&aacute; llamado tambi&eacute;n hoy a salvar a esta querida regi&oacute;n del hambre de amor y de fraternidad; est&aacute; llamado a condenar y a derrotar todo tipo de violencia y de terrorismo; est&aacute; llamado a sembrar la semilla de la paz en todos los corazones hambrientos de convivencia pac&iacute;fica, de trabajo digno, de educaci&oacute;n humana. Egipto, que al mismo tiempo construye la paz y combate el terrorismo, est&aacute; llamado a testimoniar que &laquo;AL DIN LILLAH WA AL WAT&agrave;N LILGIAMIA&rsquo;\/ La fe es para Dios, la Patria es para todos&raquo;, como dice el lema de la Revoluci&oacute;n del 23 de julio de 1952, demostrando que se puede creer y vivir en armon&iacute;a con los dem&aacute;s, compartiendo con ellos los valores humanos fundamentales y respetando la libertad y la fe de todos.[4] El rol especial de Egipto es necesario para afirmar que esta regi&oacute;n, cuna de tres grandes religiones, puede &mdash;es m&aacute;s&mdash; debe salir de la larga noche de tribulaciones para volver a irradiar los supremos valores de la justicia y de la fraternidad, que son el fundamento s&oacute;lido y la v&iacute;a obligatoria para la paz.[5] De las naciones que son grandes es justo esperar mucho.<\/p>\n<p>Este a&ntilde;o se celebra el 70 aniversario de las relaciones diplom&aacute;ticas entre la Santa Sede y la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe de Egipto, que es uno de los primeros pa&iacute;ses &aacute;rabes que estableci&oacute; dichas relaciones diplom&aacute;ticas. Estas siempre se han caracterizado por la amistad, estima y colaboraci&oacute;n rec&iacute;proca. Deseo que esta visita ayude a consolidarlas y reforzarlas.<\/p>\n<p>La paz es un don de Dios pero es tambi&eacute;n trabajo del hombre. Es un bien que hay que construir y proteger, respetando el principio que afirma: la fuerza de la ley y no la ley de la fuerza.[6] Paz para este amado Pa&iacute;s. Paz para toda esta regi&oacute;n, de manera particular para Palestina e Israel, para Siria, Libia, Yemen, Irak, Sud&aacute;n del Sur; paz para todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>Se&ntilde;or Presidente, se&ntilde;oras y se&ntilde;ores:<\/p>\n<p>Deseo hacer llegar un afectuoso saludo y un paternal abrazo a todos los ciudadanos egipcios, que est&aacute;n presentes simb&oacute;licamente en este lugar. Saludo adem&aacute;s a los hijos y a los hermanos cristianos que viven en este Pa&iacute;s: a los coptos ortodoxos, los griegos bizantinos, los armenios ortodoxos, los protestantes y los cat&oacute;licos. San Marcos, el evangelizador de esta tierra, os proteja y os ayude a construir y a alcanzar la unidad, tan anhelada por Nuestro Se&ntilde;or (cf. Jn 17,20-23). Vuestra presencia en esta Patria no es ni nueva ni casual, sino secular y unida a la historia de Egipto. Sois parte integral de este Pa&iacute;s y hab&eacute;is desarrollado a lo largo de los siglos una especie de relaci&oacute;n &uacute;nica, una particular simbiosis, que puede considerarse como un ejemplo para las dem&aacute;s naciones. Hab&eacute;is demostrado, y lo segu&iacute;s haciendo, que se puede vivir juntos, en el respeto rec&iacute;proco y en la confrontaci&oacute;n leal, descubriendo en la diferencia una fuente de riqueza y jam&aacute;s una raz&oacute;n para el enfrentamiento.[7]<\/p>\n<p>Gracias por la c&aacute;lida bienvenida. Pido a Dios Todopoderoso y Uno para que derrame Su Bendici&oacute;n divina sobre todos los ciudadanos egipcios. Que conceda a Egipto la paz y la prosperidad, el progreso y la justicia, y que bendiga a todos sus hijos.<\/p>\n<p>&laquo;Bendito mi pueblo, Egipto&raquo;, dice el Se&ntilde;or en el libro de Isa&iacute;as (19,25).<\/p>\n<p>Shukran wa tah&igrave;ah misr! \/ Gracias y que viva Egipto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Juan Pablo II, Discurso en la ceremonia de bienvenida (24 febrero 2000).<\/p>\n<p>[2] Cf. Declaraci&oacute;n universal de los derechos del hombre. Constituci&oacute;n Egipcia 2014, cap. III.<\/p>\n<p>[3] &laquo;El Se&ntilde;or [&#8230;] odia al que ama la violencia&raquo; (Sal 11,5).<\/p>\n<p>[4] Cf. Constituci&oacute;n Egipcia 2014, art. 5.<\/p>\n<p>[5] Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2014, 4.<\/p>\n<p>[6] Cf. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017, 1.<\/p>\n<p>[7] Cf. Benedicto XVI, Exhort. ap. postsin. Ecclesia in &lrm;Medio Oriente, 24 y 25&lrm;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- Paz, prosperidad, progreso y justicia para Egipto, es el ruego del Papa Francisco a Dios Todopoderoso y Uno, pidiendo que derrame su Bendici&oacute;n sobre todos los egipcios: &iexcl;Gracias y que viva Egipto! 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