{"id":14167,"date":"2017-04-28T13:40:04","date_gmt":"2017-04-28T18:40:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/francisco-y-tawadros-firman-declaracion-conjunta-esfuerzo-comun-en-la-busqueda-de-la-unidad\/"},"modified":"2017-04-28T13:40:04","modified_gmt":"2017-04-28T18:40:04","slug":"francisco-y-tawadros-firman-declaracion-conjunta-esfuerzo-comun-en-la-busqueda-de-la-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/francisco-y-tawadros-firman-declaracion-conjunta-esfuerzo-comun-en-la-busqueda-de-la-unidad\/","title":{"rendered":"Francisco y Tawadros firman Declaraci\u00f3n Conjunta: \u201cEsfuerzo com\u00fan en la b\u00fasqueda de la unidad\u201d"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/04\/28\/RV25181_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &nbsp;&laquo;Coptos ortodoxos y Cat&oacute;licos podemos hablar cada vez m&aacute;s la lengua com&uacute;n de la caridad&raquo;: continuando sus encuentros en Egipto el Obispo de Roma realiz&oacute; una visita de cortes&iacute;a al Papa Tawadros II,&nbsp;Patriarca de la Iglesia Copto-Ortodoxa de Alejandr&iacute;a. Al &laquo;querido hermano&raquo; Teodoro Francisco empez&oacute; recordando que este a&ntilde;o hemos celebrado en el mismo d&iacute;a la Pascua, centro de la vida cristiana, proclamando al un&iacute;sono el anuncio de la Resurrecci&oacute;n, viviendo nuevamente la experiencia de los primeros disc&iacute;pulos, que ese d&iacute;a &laquo;se llenaron de alegr&iacute;a al ver al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Delante del Se&ntilde;or, que quiere que seamos perfectos en la unidad no es posible escondernos m&aacute;s detr&aacute;s de los pretextos de divergencias interpretativas ni tampoco detr&aacute;s de siglos de historia y de tradiciones que nos han convertido en extra&ntilde;os&raquo;, precis&oacute; el Papa, puntualizando que no s&oacute;lo existe un ecumenismo realizado con gestos, palabras y esfuerzo, sino tambi&eacute;n una comuni&oacute;n ya efectiva, que crece cada d&iacute;a en la relaci&oacute;n viva con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, se fundamenta en la fe profesada y se basa realmente en nuestro Bautismo, en el ser &laquo;criaturas nuevas&raquo; en &eacute;l: en definitiva, subray&oacute;, un solo Se&ntilde;or, una sola fe, un solo bautismo.<\/p>\n<p>El Santo Padre asegur&oacute; a Tawadros que estamos llamados a testimoniar juntos al Se&ntilde;or, a llevar al mundo nuestra fe, vivi&eacute;ndola, porque la presencia de Jes&uacute;s se transmite con la vida y habla el lenguaje del amor gratuito y concreto. &laquo;Coptos ortodoxos y Cat&oacute;licos podemos hablar cada vez m&aacute;s esta lengua com&uacute;n de la caridad: antes de comenzar un proyecto para hacer el bien, ser&iacute;a hermoso preguntarnos si podemos hacerlo con nuestros hermanos y hermanas que comparten la fe en Jes&uacute;s. As&iacute;, edificando la comuni&oacute;n con el testimonio vivido en lo concreto de la vida cotidiana, el Esp&iacute;ritu no dejar&aacute; de abrir caminos providenciales e inimaginables de unidad&raquo;, observ&oacute;.<\/p>\n<p>Francisco dese&oacute; a Teodoro que nuestro mismo Se&ntilde;or nos conceda seguir caminando juntos, como peregrinos de comuni&oacute;n y anunciadores de paz. &laquo;Que en este camino nos lleve de la mano Aquella que acompa&ntilde;&oacute; aqu&iacute; a Jes&uacute;s y que la gran tradici&oacute;n teol&oacute;gica egipcia ha aclamado desde la antig&uuml;edad como Theotokos, Madre de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>(RC-RV)<\/p>\n<p><strong>Saludo de Francisco a Tawadros II<\/strong><\/p>\n<p><span><br \/>\n<audio class=\"video-js vjs-default-skin vjs-big-play-button-centered rv-custom-audio\" controls=\"\" id=\"audioItem_10293370\" preload=\"none\"><\/audio><br \/>\n<span class=\"rv-audio-download\"><a href=\"http:\/\/media02.radiovaticana.va\/audio\/audio2\/mp3\/00579649.mp3\" title=\"Download audio\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\/Modules\/Presentation\/Styles\/images-common\/icons\/download-audio-mp3_off.png\" style=\"height: 30px\" \/><\/a><\/span> <\/span><\/p>\n<p>El Se&ntilde;or ha resucitado, verdaderamente ha resucitado. [Al Massih kam, bilhakika kam!]<\/p>\n<p>Santidad, querido Hermano:<\/p>\n<p>Hace poco que ha concluido la gran Solemnidad de la Pascua, centro de la vida cristiana, que este a&ntilde;o hemos tenido la gracia de celebrar en el mismo d&iacute;a. As&iacute; hemos proclamado al un&iacute;sono el anuncio de la Resurrecci&oacute;n, viviendo de nuevo, en un cierto sentido, la experiencia de los primeros disc&iacute;pulos, que en ese d&iacute;a &laquo;se llenaron de alegr&iacute;a al ver al Se&ntilde;or&raquo; (Jn 20,20). Esta alegr&iacute;a pascual se ha incrementado hoy por el don que se nos ha concedido de adorar juntos al Resucitado en la oraci&oacute;n y de darnos nuevamente, en su nombre, el beso santo y el abrazo de paz. Esto me llena de alegr&iacute;a: llegando aqu&iacute; como peregrino, estaba seguro de recibir la bendici&oacute;n de un Hermano que me esperaba. Era grande el deseo de encontrarnos otra vez: mantengo muy vivo el recuerdo de la visita que Vuestra Santidad realiz&oacute; a Roma, poco despu&eacute;s de mi elecci&oacute;n, el 10 de mayo de 2013, una fecha que se ha convertido felizmente en la oportunidad para celebrar cada a&ntilde;o la Jornada de Amistad copto-cat&oacute;lica.<\/p>\n<p>Con la alegr&iacute;a de continuar fraternalmente nuestro camino ecum&eacute;nico, deseo recordar ante todo ese momento crucial que supuso en las relaciones entre la sede de Pedro y la de Marcos la Declaraci&oacute;n Com&uacute;n, firmada por nuestros Predecesores hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, el 10 de mayo de 1973. En ese d&iacute;a, despu&eacute;s de &laquo;siglos de una historia complicada&raquo;, en los que &laquo;se han manifestado diferencias teol&oacute;gicas, fomentadas y acentuadas por factores de car&aacute;cter no teol&oacute;gico&raquo; y por una creciente desconfianza en las relaciones, con la ayuda de Dios hemos llegado a reconocer juntos que Cristo es &laquo;Dios perfecto en su Divinidad y hombre perfecto en su humanidad&raquo; (Declaraci&oacute;n Com&uacute;n firmada por el Santo Padre Pablo VI y por Su Santidad Amba Shenouda III, 10 mayo 1973). Pero no menos importantes y actuales son las palabras que la preced&iacute;an inmediatamente, con las que hemos reconocido a &laquo;Nuestro Se&ntilde;or y Dios y Salvador y Rey de todos nosotros, Jesucristo&raquo;. Con estas expresiones la sede de Marcos y la de Pedro han proclamado la se&ntilde;or&iacute;a de Jes&uacute;s: juntos hemos confesado que pertenecemos a Jes&uacute;s y que &eacute;l es nuestro todo.<\/p>\n<p>A&uacute;n m&aacute;s, hemos comprendido que, siendo suyos, no podemos seguir pensando en ir adelante cada uno por su camino, porque traicionar&iacute;amos su voluntad: que los suyos sean &laquo;todos [&hellip;] uno [&hellip;] para que el mundo crea&raquo; (Jn 17,21). Delante del Se&ntilde;or, que quiere que seamos &laquo;perfectos en la unidad&raquo; (v. 23) no es posible escondernos m&aacute;s detr&aacute;s de los pretextos de divergencias interpretativas ni tampoco detr&aacute;s de siglos de historia y de tradiciones que nos han convertido en extra&ntilde;os. Como dijo aqu&iacute; Su Santidad Juan Pablo II: &laquo;A este respecto no hay tiempo que perder. Nuestra comuni&oacute;n en el &uacute;nico Se&ntilde;or Jesucristo, en el &uacute;nico Esp&iacute;ritu Santo y en el &uacute;nico bautismo, ya representa una realidad profunda y fundamental&raquo; (Discurso durante el encuentro ecum&eacute;nico, 25 febrero 2000). En este sentido, no s&oacute;lo existe un ecumenismo realizado con gestos, palabras y esfuerzo, sino tambi&eacute;n una comuni&oacute;n ya efectiva, que crece cada d&iacute;a en la relaci&oacute;n viva con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, se fundamenta en la fe profesada y se basa realmente en nuestro Bautismo, en el ser &laquo;criaturas nuevas&raquo; en &eacute;l (cf. 2 Co 5,17): en definitiva, &laquo;un solo Se&ntilde;or, una sola fe, un solo bautismo&raquo; (Ef 4,5). De aqu&iacute; tenemos que comenzar siempre, para apresurar el d&iacute;a tan esperado en el que estaremos en comuni&oacute;n plena y visible junto al altar del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>En este camino apasionante, que &mdash;como la vida&mdash; no es siempre f&aacute;cil ni lineal, pero que el Se&ntilde;or nos exhorta a seguir recorriendo, no estamos solos. Nos acompa&ntilde;a una multitud de Santos y M&aacute;rtires que, ya plenamente unidos, nos animan a que seamos aqu&iacute; en la tierra una imagen viviente de la &laquo;Jerusal&eacute;n celeste&raquo; (Ga 4,26). Entre ellos, seguro que los que hoy se alegran de manera especial de nuestro encuentro son los santos Pedro y Marcos. Es grande el v&iacute;nculo que los une. Basta pensar en el hecho de que san Marcos puso en el centro de su Evangelio la profesi&oacute;n de fe de Pedro: &laquo;Tu eres el Cristo&raquo;. Fue la respuesta a la pregunta, siempre actual, de Jes&uacute;s: &laquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy?&raquo; (Mc 8,29). Tambi&eacute;n hoy hay mucha gente que no sabe dar una respuesta a esta pregunta; faltan incluso personas que la propongan y sobre todo quien ofrezca como respuesta la alegr&iacute;a de conocer a Jes&uacute;s, la misma alegr&iacute;a con la que tenemos la gracia de confesarlo juntos.<\/p>\n<p>Estamos llamados a testimoniarlo juntos, a llevar al mundo nuestra fe, sobre todo, como es proprio de la fe: vivi&eacute;ndola, porque la presencia de Jes&uacute;s se transmite con la vida y habla el lenguaje del amor gratuito y concreto. Coptos ortodoxos y Cat&oacute;licos podemos hablar cada vez m&aacute;s esta lengua com&uacute;n de la caridad: antes de comenzar un proyecto para hacer el bien, ser&iacute;a hermoso preguntarnos si podemos hacerlo con nuestros hermanos y hermanas que comparten la fe en Jes&uacute;s. As&iacute;, edificando la comuni&oacute;n con el testimonio vivido en lo concreto de la vida cotidiana, el Esp&iacute;ritu no dejar&aacute; de abrir caminos providenciales e inimaginables de unidad.<\/p>\n<p>Con este esp&iacute;ritu apost&oacute;lico constructivo, Vuestra Santidad sigue brindando una atenci&oacute;n genuina y fraterna a la Iglesia copta cat&oacute;lica: una cercan&iacute;a que agradezco tanto y que se ha concretado en la creaci&oacute;n del Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas, para que los creyentes en Jes&uacute;s puedan actuar siempre m&aacute;s unidos, en beneficio de toda la sociedad egipcia. Adem&aacute;s, he apreciado mucho la generosa hospitalidad con la que acogi&oacute; el XIII Encuentro de la Comisi&oacute;n mixta internacional para el di&aacute;logo teol&oacute;gico entre la Iglesia Cat&oacute;lica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, que tuvo lugar aqu&iacute; el a&ntilde;o pasado siguiendo vuestra invitaci&oacute;n. Es un bonito signo que el encuentro siguiente se haya celebrado en Roma, como queriendo se&ntilde;alar una continuidad particular entre la sede de Marcos y la de Pedro.<\/p>\n<p>En la Sagrada Escritura, Pedro corresponde en cierto modo al afecto de Marcos llam&aacute;ndolo &laquo;mi hijo&raquo; (1 P 5,13). Pero los v&iacute;nculos fraternos del Evangelista y su actividad apost&oacute;lica se extienden tambi&eacute;n a san Pablo el cual, antes de morir m&aacute;rtir en Roma, habla de lo &uacute;til que es Marcos para el ministerio (cf. 2 Tm 4,11) y lo menciona varias veces (cf. Flm 24; Col 4, 10). Caridad fraterna y comuni&oacute;n de misi&oacute;n: estos son los mensajes que la Palabra divina y nuestros or&iacute;genes nos transmiten. Son las semillas evang&eacute;licas que con alegr&iacute;a seguimos cultivando y juntos, con la ayuda de Dios, procuramos que crezcan (cf. 1 Co 3,6-7).<\/p>\n<p>Nuestro camino ecum&eacute;nico crece de manera misteriosa y sin duda actual, gracias a un verdadero y propio ecumenismo de la sangre. San Juan escribe que Jes&uacute;s vino &laquo;con agua y sangre&raquo; (1 Jn 5,6); quien cree en &eacute;l, &laquo;vence al mundo&raquo; (1 Jn 5,5). Con agua y sangre: viviendo una vida nueva en nuestro mismo Bautismo, una vida de amor, siempre y por todos, tambi&eacute;n a costa de derramar la sangre. Cu&aacute;ntos m&aacute;rtires en esta tierra, desde los primeros siglos del Cristianismo, han vivido la fe de manera heroica y hasta el final, prefiriendo derramar su sangre antes que renegar del Se&ntilde;or y ceder a las lisonjas del mal o a la tentaci&oacute;n de responder al mal con el mal. As&iacute; lo testimonia el venerable Martirologio de la Iglesia Copta. Aun recientemente, por desgracia, la sangre inocente de fieles indefensos ha sido derramada cruelmente: su sangre inocente nos une. Querido Hermano, igual que la Jerusal&eacute;n celeste es una, as&iacute; tambi&eacute;n nuestro martirologio es uno, y vuestros sufrimientos son tambi&eacute;n nuestros sufrimientos. Fortalecidos por vuestro testimonio, esforc&eacute;monos en oponernos a la violencia predicando y sembrando el bien, haciendo crecer la concordia y manteniendo la unidad, rezando para que los muchos sacrificios abran el camino a un futuro de comuni&oacute;n plena entre nosotros y de paz para todos.<\/p>\n<p>La maravillosa historia de santidad de esta tierra no se debe s&oacute;lo al sacrificio de los m&aacute;rtires. Apenas terminadas las antiguas persecuciones, surgi&oacute; una nueva forma de vida que, ofrecida al Se&ntilde;or, nada reten&iacute;a para s&iacute;: en el desierto inici&oacute; el monaquismo. As&iacute;, a los grandes signos que Dios obr&oacute; en el pasado en Egipto y en el Mar Rojo (cf. Sal 106,21-22), sigui&oacute; el prodigio de una vida nueva, que hizo florecer de santidad el desierto. Con veneraci&oacute;n por este patrimonio com&uacute;n, he venido como peregrino a esta tierra, donde el Se&ntilde;or mismo ama venir: aqu&iacute;, glorioso, baj&oacute; al monte Sina&iacute; (cf. Ex 24,16); aqu&iacute;, humilde, encontr&oacute; refugio cuando era ni&ntilde;o (cf. Mt 2,14).<\/p>\n<p>Santidad, querido Hermano: que el mismo Se&ntilde;or nos conceda hoy seguir caminando juntos, como peregrinos de comuni&oacute;n y anunciadores de paz. Que en este camino nos lleve de la mano Aquella que acompa&ntilde;&oacute; aqu&iacute; a Jes&uacute;s y que la gran tradici&oacute;n teol&oacute;gica egipcia ha aclamado desde la antig&uuml;edad como Theotokos, Madre de Dios. En este t&iacute;tulo se unen admirablemente la humanidad y la divinidad, porque, en la Madre, Dios se hizo hombre para siempre. Que la Virgen Santa, que siempre nos conduce a Jes&uacute;s, sinfon&iacute;a perfecta de lo divino con lo humano, siga trayendo un poco de Cielo a nuestra tierra.<\/p>\n<p>(RC-RV)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &nbsp;&laquo;Coptos ortodoxos y Cat&oacute;licos podemos hablar cada vez m&aacute;s la lengua com&uacute;n de la caridad&raquo;: continuando sus encuentros en Egipto el Obispo de Roma realiz&oacute; una visita de cortes&iacute;a al Papa Tawadros II,&nbsp;Patriarca de la Iglesia Copto-Ortodoxa de Alejandr&iacute;a. 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