{"id":14188,"date":"2017-04-29T09:15:02","date_gmt":"2017-04-29T14:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/viaje-a-egipto-texto-completo-del-papa-en-el-encuentro-con-el-clero-religiosos-y-religiosas\/"},"modified":"2017-04-29T09:15:02","modified_gmt":"2017-04-29T14:15:02","slug":"viaje-a-egipto-texto-completo-del-papa-en-el-encuentro-con-el-clero-religiosos-y-religiosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/viaje-a-egipto-texto-completo-del-papa-en-el-encuentro-con-el-clero-religiosos-y-religiosas\/","title":{"rendered":"Viaje a Egipto: Texto completo del Papa en el encuentro con el clero, religiosos y religiosas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">(ZENIT &#8211; Roma, 29 Abr. 2017).- El santo padre Francisco tuvo un encuentro de oraci\u00f3n con el clero, los religiosos y religiosas, y los seminaristas. Fue en el seminario de Maadi, y all\u00ed dio siete consejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>A continuaci\u00f3n el texto \u00a0completo del discurso del Papa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Beatitudes, queridos hermanos y hermanas: <em>Al Salam\u00f2 Alaikum!<\/em> \u00a1La paz est\u00e9 con vosotros!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abEste es el d\u00eda en que actu\u00f3 el Se\u00f1or: sea nuestra alegr\u00eda y nuestro gozo. Cristo ha vencido para siempre la muerte. Gocemos y alegr\u00e9monos en \u00e9l\u00bb. Me siento muy feliz de estar con vosotros en este lugar donde se forman los sacerdotes, y que simboliza el coraz\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica en Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con alegr\u00eda saludo en vosotros, sacerdotes, consagrados y consagradas de la peque\u00f1a grey cat\u00f3lica de Egipto, a la \u00ablevadura\u00bb que Dios prepara para esta bendita Tierra, para que, junto con nuestros hermanos ortodoxos, crezca en ella su Reino (cf. Mt 13,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Deseo, en primer lugar, daros las gracias por vuestro testimonio y por todo el bien que hac\u00e9is cada d\u00eda, trabajando en medio de numerosos retos y, a menudo, con pocos consuelos. Deseo tambi\u00e9n animaros. No teng\u00e1is miedo al peso de cada d\u00eda, al peso de las circunstancias dif\u00edciles por las que algunos de vosotros ten\u00e9is que atravesar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nosotros veneramos la Santa Cruz, que es signo e instrumento de nuestra salvaci\u00f3n. Quien huye de la Cruz, escapa de la resurrecci\u00f3n. \u00abNo temas, peque\u00f1o reba\u00f1o, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino\u00bb (Lc 12,32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se trata, por tanto, de creer, de dar testimonio de la verdad, de sembrar y cultivar sin esperar ver la cosecha. De hecho, nosotros cosechamos los frutos que han sembrado muchos otros hermanos, consagrados y no consagrados, que han trabajado generosamente en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Vuestra historia est\u00e1 llena de ellos. En medio de tantos motivos para desanimarse, de numerosos profetas de destrucci\u00f3n y de condena, de tantas voces negativas y desesperadas, sed una fuerza positiva, sed la luz y la sal de esta sociedad, la locomotora que empuja el tren hacia adelante, llev\u00e1ndolo hacia la meta, sed sembradores de esperanza, constructores de puentes y art\u00edfices de di\u00e1logo y de concordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo esto ser\u00e1 posible si la persona consagrada no cede a las tentaciones que encuentra cada d\u00eda en su camino. Me gustar\u00eda destacar algunas significativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ustedes oas conocen porque estas tentaciones fueron bien descriptas por los primeros monjes de Egitpo<\/p>\n<ol>\n<li>La tentaci\u00f3n de dejarse arrastrar y no guiar. El Buen Pastor tiene el deber de guiar a su grey (cf. Jn 10,3-4), de conducirla hacia verdes prados y a las fuentes de agua (cf. Sal 23). No puede dejarse arrastrar por la desilusi\u00f3n y el pesimismo: \u00abPero, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo?\u00bb. Est\u00e1 siempre lleno de iniciativas y creatividad, como una fuente que sigue brotando incluso cuando est\u00e1 seca. Sabe dar siempre una caricia de consuelo, aun cuando su coraz\u00f3n est\u00e1 roto. Saber ser padre cuando los hijos lo tratan con gratitud, pero sobre todo cuando no son agradecidos (cf. Lc 15,11-32). Nuestra fidelidad al Se\u00f1or no puede depender nunca de la gratitud humana: \u00abTu Padre, que ve en lo secreto, te recompensar\u00e1\u00bb (Mt 6,4.6.18).\n<p style=\"text-align: justify\">2. La tentaci\u00f3n de quejarse continuamente. Es f\u00e1cil culpar siempre a los dem\u00e1s: por las carencias de los superiores, las condiciones eclesi\u00e1sticas o sociales, por las pocas posibilidades. Sin embargo, el consagrado es aquel que con la unci\u00f3n del Esp\u00edritu transforma cada obst\u00e1culo en una oportunidad, y no cada dificultad en una excusa. Quien anda siempre quej\u00e1ndose en realidad no quiere trabajar. Por eso el Se\u00f1or, dirigi\u00e9ndose a los pastores, dice: \u00abfortaleced las manos d\u00e9biles, robusteced las rodillas vacilantes\u00bb (Hb 12,12; cf. Is 35,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. La tentaci\u00f3n de la murmuraci\u00f3n y de la envidia. Y esta es fea. El peligro es grave cuando el consagrado, en lugar de ayudar a los peque\u00f1os a crecer y de regocijarse con el \u00e9xito de sus hermanos y hermanas, se deja dominar por la envidia y se convierte en uno que hiere a los dem\u00e1s con la murmuraci\u00f3n. Cuando, en lugar de esforzarse en crecer, se pone a destruir a los que est\u00e1n creciendo, y cuando en lugar de seguir los buenos ejemplos, los juzga y les quita su valor. La envidia es un c\u00e1ncer que destruye en poco tiempo cualquier organismo: \u00abUn reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir\u00bb (Mc 3,24-25). De hecho, \u00abpor envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo\u00bb (Sb 2,24). Y la murmuraci\u00f3n es el instrumento y el arma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">4. La tentaci\u00f3n de compararse con los dem\u00e1s. La riqueza se encuentra en la diversidad y en la unicidad de cada uno de nosotros. Compararnos con los que est\u00e1n mejor nos lleva con frecuencia a caer en el resentimiento, compararnos con los que est\u00e1n peor, nos lleva, a menudo, a caer en la soberbia y en la pereza. Quien tiende siempre a compararse con los dem\u00e1s termina paralizado. Aprendamos de los santos Pedro y Pablo a vivir la diversidad de caracteres, carismas y opiniones en la escucha y docilidad al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">5. La tentaci\u00f3n del \u00abfaraonismo\u00bb, Estamos en Egipto. Es decir, de endurecer el coraz\u00f3n y cerrarlo al Se\u00f1or y a los dem\u00e1s. Es la tentaci\u00f3n de sentirse por encima de los dem\u00e1s y de someterlos por vanagloria, de tener la presunci\u00f3n de dejarse servir en lugar de servir. Es una tentaci\u00f3n com\u00fan que aparece desde el comienzo entre los disc\u00edpulos, los cuales \u2014dice el Evangelio\u2014 \u00abpor el camino hab\u00edan discutido qui\u00e9n era el m\u00e1s importante\u00bb (Mc 9,34). El ant\u00eddoto a este veneno es: \u00abQuien quiera ser el primero, que sea el \u00faltimo de todos y el servidor de todos\u00bb (Mc 9,35).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">6. La tentaci\u00f3n del individualismo. Como dice el conocido dicho egipcio: \u00abDespu\u00e9s de m\u00ed, el diluvio\u00bb. Es la tentaci\u00f3n de los ego\u00edstas que por el camino pierden la meta y, en vez de pensar en los dem\u00e1s, piensan s\u00f3lo en s\u00ed mismos, sin experimentar ning\u00fan tipo de verg\u00fcenza, m\u00e1s bien al contrario, se justifican. La Iglesia es la comunidad de los fieles, el cuerpo de Cristo, donde la salvaci\u00f3n de un miembro est\u00e1 vinculada a la santidad de todos (cf. 1Co 12,12-27; Lumen gentium,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">7). El individualista es, en cambio, motivo de esc\u00e1ndalo y de conflicto. 7. La tentaci\u00f3n del caminar sin rumbo y sin meta. El consagrado pierde su identidad y acaba por no ser \u00abni carne ni pescado\u00bb. Vive con el coraz\u00f3n dividido entre Dios y la mundanidad. Olvida su primer amor (cf. Ap 2,4). En realidad, el consagrado, si no tiene una clara y s\u00f3lida identidad, camina sin rumbo y, en lugar de guiar a los dem\u00e1s, los dispersa. Vuestra identidad como hijos de la Iglesia es la de ser coptos \u2014es decir, arraigados en vuestras nobles y antiguas ra\u00edces\u2014 y ser cat\u00f3licos \u2014es decir, parte de la Iglesia una y universal\u2014: como un \u00e1rbol que cuanto m\u00e1s enraizado est\u00e1 en la tierra, m\u00e1s alto crece hacia el cielo. Queridos consagrados, hacer frente a estas tentaciones no es f\u00e1cil, pero es posible si estamos injertados en Jes\u00fas: \u00abPermaneced en m\u00ed, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por s\u00ed, si no permanece en la vid, as\u00ed tampoco vosotros, si no permanec\u00e9is en m\u00ed\u00bb (Jn 15,4). Cuanto m\u00e1s enraizados estemos en Cristo, m\u00e1s vivos y fecundos seremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed el consagrado conservar\u00e1 la maravilla, la pasi\u00f3n del primer encuentro, la atracci\u00f3n y la gratitud en su vida con Dios y en su misi\u00f3n. La calidad de nuestra consagraci\u00f3n depende de c\u00f3mo sea nuestra vida espiritual. Egipto ha contribuido a enriquecer a la Iglesia con el inestimable tesoro de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Les exhorto, por tanto, a sacar provecho del ejemplo de san Pablo el eremita, de san Antonio Abad, de los santos Padres del desierto y de los numerosos monjes que con su vida y ejemplo han abierto las puertas del cielo a muchos hermanos y hermanas; de este modo, tambi\u00e9n ser\u00e1n sal y luz, es decir, motivo de salvaci\u00f3n para vosotros mismos y para todos los dem\u00e1s, creyentes y no creyentes y, especialmente, para los \u00faltimos, los necesitados, los abandonados y los descartados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Que la Sagrada Familia les\u00a0proteja y les\u00a0bendiga a todos, a vuestro Pa\u00eds y a todos sus habitantes. Desde el fondo de mi coraz\u00f3n deseo a cada uno de vosotros lo mejor, y a trav\u00e9s de vosotros saludo a los fieles que Dios ha confiado a vuestro cuidado. Que el Se\u00f1or les\u00a0conceda los frutos de su Esp\u00edritu Santo: \u00abAmor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de s\u00ed\u00bb (Ga 5,22-23). Los tendr\u00e9 siempre presentes en mi coraz\u00f3n y en mis oraciones. \u00c1nimo y adelante, guiados por el Esp\u00edritu Santo. \u00abEste es el d\u00eda en que act\u00fao el Se\u00f1or, sea nuestra alegr\u00eda\u00bb. Y por favor, no se olviden\u00a0de rezar por m\u00ed.<\/li>\n<\/ol>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Roma, 29 Abr. 2017).- El santo padre Francisco tuvo un encuentro de oraci\u00f3n con el clero, los religiosos y religiosas, y los seminaristas. Fue en el seminario de Maadi, y all\u00ed dio siete consejos. 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