{"id":14448,"date":"2017-05-08T02:15:02","date_gmt":"2017-05-08T07:15:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-catalina-de-san-agustin-8-de-mayo-2\/"},"modified":"2017-05-08T02:15:02","modified_gmt":"2017-05-08T07:15:02","slug":"beata-maria-catalina-de-san-agustin-8-de-mayo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/beata-maria-catalina-de-san-agustin-8-de-mayo-2\/","title":{"rendered":"Beata Mar\u00eda Catalina de San Agust\u00edn \u2013\u00a08 de mayo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">(ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 en Saint-Sauveur-le-Vicomte, en la Normand\u00eda francesa, el 3 de mayo de 1632. Su influyente familia pertenec\u00eda a la alta burgues\u00eda. Su padre <\/span><span lang=\"es-ES\">Jacques Symon, <\/span><span lang=\"\">se\u00f1or de <\/span><span lang=\"es-ES\">Longprey<\/span><span lang=\"\"> era teniente alcalde de Cherbourg y prestigioso jurista. Fue la tercera de cinco hijos, pero desde sus 2 a\u00f1os de vida creci\u00f3 bajo el amparo de sus ilustres abuelos maternos, Jean et Ren\u00e9 Jourdan, personas de oraci\u00f3n y de gran generosidad. Atend\u00edan a los pobres y enfermos en una especie de hospital, ayudados por sacerdotes y religiosos que prestaban su colaboraci\u00f3n. Al transcurrir su infancia en tal ambiente de virtud, colmado de cuidados a los que tanto sufr\u00edan, en su coraz\u00f3n prendi\u00f3 la llama de la vocaci\u00f3n. El jesuita padre Malherbe saci\u00f3 su curiosidad cuando a los 3 a\u00f1os le pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda que hacer para agradar a Dios. A trav\u00e9s de un enfermo le explic\u00f3 que pod\u00eda lograrse como \u00e9l, aceptando su enfermedad; as\u00ed cumpl\u00eda la voluntad divina. La ni\u00f1a tom\u00f3 buena nota de ello y el resto de su vida estuvo marcada por el anhelo de complacer a Dios y darse a \u00c9l por entero. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Precocidad y firmeza en su decisi\u00f3n fueron dos caracter\u00edsticas de su imparable progreso espiritual. A los 4 a\u00f1os comulgaba, a los 10 se integr\u00f3 en la cofrad\u00eda del Rosario, y a los 11 hizo voto de castidad ante Mar\u00eda, por la que sinti\u00f3 gran devoci\u00f3n, en compromiso escrito y sellado con su propia sangre. Prometi\u00f3 no cometer jam\u00e1s ning\u00fan pecado mortal y rubric\u00f3 esa crucial etapa incluyendo otras pautas que, junto a \u00e9stas, iban a conducirle a los altares: oraci\u00f3n, meditaci\u00f3n, confesi\u00f3n y, por supuesto, la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Su abuelo, viendo tantos rasgos de virtud en ella, predijo que ser\u00eda religiosa y sierva de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dispuesta a ser hospitalaria, a los 12 a\u00f1os ingres\u00f3 como postulante en el monasterio de la Misericordia de Bayeux, regido por las religiosas agustinas, con quienes le ligaban lazos de amistad y gratitud porque su familia las hab\u00eda ayudado econ\u00f3micamente. Con ello se cumpl\u00eda el vaticinio efectuado por san Juan Eudes en 1643 quien anticip\u00f3 que ser\u00eda monja. No consta que haber sido objeto de dos predicciones le condicionara. Sencillamente viv\u00eda con naturalidad la entrega a la que iba siendo llamada en cada instante. Juan Eudes le fue aconsejando santamente y el 24 de octubre de 1646 \u2013a la edad de 14 a\u00f1os\u2013, tom\u00f3 el h\u00e1bito religioso. Fue una fecha cargada de tintes emotivos ya que en ella perdi\u00f3 a su querido abuelo. Como era de esperar, el grado de madurez humana y espiritual que hab\u00eda marcado una trayectoria poco com\u00fan hacia una radical consagraci\u00f3n fue palpable en el noviciado, ejemplar para el resto de la comunidad cuya edad superaba con creces la suya. La rutina pas\u00f3 por su vida sin rozarla siquiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Dispuesta, atenta a cualquier atisbo providencial para vivir una mayor oblaci\u00f3n, al conocer la demanda de religiosas para ir a Canad\u00e1 cursada por la madre Mar\u00eda Guenet de San Ignacio, superiora del H\u00f4tel-Dieu de Qu\u00e9bec no se lo pens\u00f3 dos veces. Enseguida manifest\u00f3 su anhelo de servir a Dios en ese hospital que la Orden reg\u00eda desde 1639. No vieron factible en un primer momento dar respuesta a la demanda de Catalina. Su padre se opuso frontalmente. Pero al ver la f\u00e9rrea convicci\u00f3n que ten\u00eda: \u00abvivir y morir en Canad\u00e1, si Dios te abr\u00eda la puerta\u00bb, no tardaron en cambiar de parecer religiosas, su padre y el prelado, que dio su visto bueno. En concreto el se\u00f1or de <\/span><span lang=\"es-ES\">Longprey<\/span><span lang=\"\"> cedi\u00f3 tras la lectura de la vida del m\u00e1rtir jesuita padre Isaac Jogues. Su madre <\/span><span lang=\"es-ES\">Fran\u00e7oise Jourdan de Launay<\/span><span lang=\"\">, que la beata perdi\u00f3 siendo muy ni\u00f1a, contemplar\u00eda desde el cielo este nuevo rasgo de virtud de su peque\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1648, a los 16 a\u00f1os, hizo sus primeros votos. Al profesar tom\u00f3 el nombre de Mar\u00eda Catalina de San Agust\u00edn. En mayo de ese mismo a\u00f1o se cumpli\u00f3 su deseo de partir a Canad\u00e1. Su juventud no fue \u00f3bice para emprender una traves\u00eda llena de vicisitudes que dur\u00f3 tres meses. En el trayecto contrajo la peste y san\u00f3 con la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Lleg\u00f3 a Qu\u00e9bec el 9 de agosto de ese a\u00f1o. Toda la ayuda era poca para las hermanas que le hab\u00edan precedido. Su presencia fue como un don ca\u00eddo del cielo. Desde el primer momento se afan\u00f3 ofreciendo lo mejor de s\u00ed en una agotadora tarea. Lo hizo con destreza y sentido pr\u00e1ctico porque ten\u00eda formidables cualidades como enfermera. Aprendi\u00f3 las lenguas de los nativos de las tribus indias a los que asist\u00edan, y fue un modelo de sencillez y donaci\u00f3n. Viendo sus muchos talentos, los superiores la nombraron administradora del monasterio y del hospital. Luego ser\u00eda directora general de \u00e9ste, as\u00ed como maestra de novicias y ec\u00f3noma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span lang=\"\">Se dedicaba a sus misiones en cuerpo y alma, ejercitando la caridad con una disposici\u00f3n admirable. Era encantadora en su trato, delicada, obediente, humilde, y viv\u00eda con aut\u00e9ntico esp\u00edritu de sacrificio. Todas las penalidades que se le presentaron las sufri\u00f3 en silencio. Fue agraciada con dones m\u00edsticos y favores del cielo que han sido subrayados por sus bi\u00f3grafos. Y todo ello en medio de violentas tentaciones a las que fue sometida por el diablo. En una de sus experiencias m\u00edsticas sobrenaturales vio al m\u00e1rtir san Juan de Br\u00e9beuf, a quien se encomend\u00f3. Su confesor y bi\u00f3grafo el jesuita padre Ragueneau le sugiri\u00f3 que escribiera un diario, pero qued\u00f3 destruido en el incendio del H\u00f4tel-Dieu. Falleci\u00f3 en este lugar el 8 de mayo de 1668, a la edad de 36 a\u00f1os, aquejada por la tuberculosis. Hab\u00eda consumado su vida siendo estrictamente fiel a este anhelo: <\/span><span lang=\"es-ES\">\u00abQue se haga tu voluntad\u00bb en un ejercicio permanente de caridad. <\/span><span lang=\"\">Juan Pablo II la beatific\u00f3 el 23 de abril de 1989.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"et_bloom_bottom_trigger\"><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.zenit.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.zenit.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT &#8211; Madrid).- Naci\u00f3 en Saint-Sauveur-le-Vicomte, en la Normand\u00eda francesa, el 3 de mayo de 1632. Su influyente familia pertenec\u00eda a la alta burgues\u00eda. Su padre Jacques Symon, se\u00f1or de Longprey era teniente alcalde de Cherbourg y prestigioso jurista. 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