{"id":14512,"date":"2017-05-10T04:40:03","date_gmt":"2017-05-10T09:40:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-peregrino-a-fatima-para-rogar-por-la-humanidad\/"},"modified":"2017-05-10T04:40:03","modified_gmt":"2017-05-10T09:40:03","slug":"papa-peregrino-a-fatima-para-rogar-por-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-peregrino-a-fatima-para-rogar-por-la-humanidad\/","title":{"rendered":"Papa: peregrino a F\u00e1tima para rogar  por  la humanidad"},"content":{"rendered":"<p> <img src='http:\/\/media02.radiovaticana.va\/photo\/2017\/05\/10\/AFP6588587_Thumbnail.jpg' alt='' align='left' hspace='5'> <\/p>\n<p>(RV).- &ldquo;No somos hu&eacute;rfanos: tenemos una Madre en el cielo: es la Santa Madre de Dios. Porque nos ense&ntilde;a la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene sentido: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando &Eacute;l parece eclipsarse por culpa del mal del mundo.&rdquo;, con estas palabras el Papa Francisco explic&oacute; en la Audiencia General del segundo mi&eacute;rcoles de mayo, que Mar&iacute;a es la madre de la esperanza.<\/p>\n<p>Continuando su ciclo de catequesis sobre &ldquo;la esperanza&rdquo;, el Obispo de Roma se&ntilde;al&oacute; que, &ldquo;en nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a Mar&iacute;a, Madre de la esperanza&rdquo;. La figura de Mar&iacute;a &ndash; se&ntilde;al&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash; desde la primera aparici&oacute;n en la historia de los Evangelios, emerge como si fuera el personaje de un drama. Aquel &ldquo;si&rdquo; que pronunci&oacute; la joven mujer de Nazaret, dijo el Papa, es el primer paso de una larga lista de obediencias que acompa&ntilde;aran su itinerario de madre. &ldquo;As&iacute; Mar&iacute;a aparece en los Evangelios como una mujer silenciosa, que muchas veces no comprende todo aquello que sucede a su alrededor, pero que medita cada palabra y cada suceso en su coraz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p><strong>Texto completo de la catequesis del Papa Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/p>\n<p>En nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a Mar&iacute;a, Madre de la esperanza. Mar&iacute;a ha atravesado m&aacute;s de una noche en su camino de madre. Desde la primera aparici&oacute;n en la historia de los Evangelios, su figura emerge como si fuera el personaje de un drama. No era simplemente responder con un &ldquo;si&rdquo; a la invitaci&oacute;n del &aacute;ngel: sin embargo ella, mujer todav&iacute;a en la flor de la juventud, responde con valent&iacute;a, no obstante no sab&iacute;a nada del destino que le esperaba. Mar&iacute;a en aquel instante se presenta como una de las tantas madres de nuestro mundo, valerosa hasta el extremo cuando se trata de acoger en su propio vientre la historia de un nuevo hombre que nace.<\/p>\n<p>Aquel &ldquo;si&rdquo; es el primer paso de una larga lista de obediencias &ndash; &iexcl;larga lista de obediencias! &ndash; que acompa&ntilde;aran su itinerario de madre. As&iacute; Mar&iacute;a aparece en los Evangelios como una mujer silenciosa, que muchas veces no comprende todo aquello que sucede a su alrededor, pero que medita cada palabra y cada suceso en su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>En esta disposici&oacute;n hay fragmento bell&iacute;simo de la psicolog&iacute;a de Mar&iacute;a: no es una mujer que se deprime ante las incertidumbres de la vida, especialmente cuando nada parece ir por el camino correcto. No es mucho menos una mujer que protesta con violencia, que injuria contra el destino de la vida que nos revela muchas veces un rostro hostil. Es en cambio una mujer que escucha: no se olviden que hay siempre una gran relaci&oacute;n entre la esperanza y la escucha, y Mar&iacute;a es una mujer que escucha, que acoge la existencia as&iacute; como esa se presenta a nosotros, con sus d&iacute;as felices, pero tambi&eacute;n con sus tragedias que jam&aacute;s quisi&eacute;ramos haber encontrado. Hasta la noche suprema de Mar&iacute;a, cuando su Hijo es clavado en el madero de la cruz.<\/p>\n<p>Hasta ese d&iacute;a, Mar&iacute;a hab&iacute;a casi desaparecido de la trama de los Evangelios: los escritores sagrados dejan entrever este lento eclipsarse de su presencia, la suya permanece muda ante el misterio de un Hijo que obedece al Padre. Pero Mar&iacute;a reaparece justamente en el momento crucial: cuando buena parte de los amigos han desaparecido por motivo del miedo. Las madres no traicionan, y en aquel instante, a los pies de la cruz, ninguno de nosotros puede decir cual haya sido la pasi&oacute;n m&aacute;s cruel: si aquella de un hombre inocente que muere en el pat&iacute;bulo de la cruz, o la agon&iacute;a de una madre que acompa&ntilde;a los &uacute;ltimos instantes de la vida de su hijo. Los Evangelios son lac&oacute;nicos, y extremamente discretos. Registran con un simple verbo la presencia de la Madre: ella &ldquo;estaba&rdquo; (Jn 19,25). Ella estaba. No dicen nada de su reacci&oacute;n: si lloraba, si no lloraba&hellip; nada; ni mucho menos una pincelada para describir su dolor: sobre estos detalles se habr&iacute;an luego lanzado la imaginaci&oacute;n de los poetas y de los pintores regal&aacute;ndonos im&aacute;genes que han entrado en la historia del arte y de la literatura. Pero los Evangelios solo dicen: ella &ldquo;estaba&rdquo;. Estaba all&iacute;, en el momento m&aacute;s feo, en momento cruel, y sufr&iacute;a con su hijo. &ldquo;Estaba&rdquo;.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a &ldquo;estaba&rdquo;, simplemente estaba ah&iacute;. Estaba ah&iacute; nuevamente la joven mujer de Nazaret, ya con los cabellos canosos por el pasar de los a&ntilde;os, todav&iacute;a luchando con un Dios que debe ser s&oacute;lo abrazado, y con una vida que ha llegado al umbral de la oscuridad m&aacute;s densa. Mar&iacute;a &ldquo;estaba&rdquo; en la oscuridad m&aacute;s densa, pero &ldquo;estaba&rdquo;. No se hab&iacute;a ido. Mar&iacute;a est&aacute; ah&iacute;, fielmente presente, cada vez que hay que tener una candela encendida en un lugar de neblina y tinieblas. Ni siquiera ella conoce el destino de resurrecci&oacute;n que su Hijo estaba en aquel instante abriendo para todos nosotros los hombres: est&aacute; ah&iacute; por fidelidad al plan de Dios del cual se ha proclamada sierva desde el primer d&iacute;a de su vocaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n a causa de su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un hijo que atraviesa una pasi&oacute;n. Los sufrimientos de las madres&hellip; todos nosotros hemos conocido mujeres fuertes, que han llevado adelante tantos sufrimientos de sus hijos&hellip;<\/p>\n<p>La reencontraremos el primer d&iacute;a de la Iglesia, ella, Madre de esperanza, en medio a aquella comunidad de disc&iacute;pulos as&iacute; tan fr&aacute;giles: uno hab&iacute;a negado, muchos hab&iacute;an huido, todos hab&iacute;an tenido miedo (Cfr. Hech 1,14). Pero ella, simplemente estaba all&iacute;, en el m&aacute;s normal de los modos, como si fuera del todo natural: en la primera Iglesia envuelta por la luz de la Resurrecci&oacute;n, pero tambi&eacute;n por las vacilaciones de los primeros pasos que deb&iacute;a cumplir en el mundo.<\/p>\n<p>Por esto todos nosotros la amamos como Madre. No somos hu&eacute;rfanos: tenemos una Madre en el cielo: es la Santa Madre de Dios. Porque nos ense&ntilde;a la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene sentido: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando &Eacute;l parece eclipsarse por culpa del mal del mundo. En los momentos de dificultad, Mar&iacute;a, la Madre que Jes&uacute;s ha regalado a todos nosotros, pueda siempre sostener nuestros pasos, pueda siempre decirnos al coraz&oacute;n: &ldquo;Lev&aacute;ntate. Mira adelante. Mira el horizonte&rdquo;, porque Ella es Madre de esperanza. Gracias.<\/p>\n<p>(Traducci&oacute;n del italiano, Renato Martinez &ndash; Radio Vaticano)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/es.radiovaticana.va\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Fuente: es.radiovaticana.va<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- &ldquo;No somos hu&eacute;rfanos: tenemos una Madre en el cielo: es la Santa Madre de Dios. Porque nos ense&ntilde;a la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene sentido: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando &Eacute;l parece eclipsarse por culpa del mal del mundo.&rdquo;, con estas palabras el Papa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/papa-peregrino-a-fatima-para-rogar-por-la-humanidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPapa: peregrino a F\u00e1tima para rogar  por  la humanidad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14512","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14512"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14512\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/noticias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}